Hola, seguidores de El alhelí negro :)

Hoy os informo de que ésta será (probablemente) mi última actualización del verano. Aunque quizá, de alguna manera, encuentre un acceso a internet y consiga publicar las continuaciones que escriba. De todas formas, no prometo nada. Pero podrás estar seguro/a de que continuaré escribiendo, aunque no los suba de inmediato.

Mis más sinceros agradecimientos a Nimbusmind, la cual me ha dedicado en parte un precioso One-Shot, y a Robinevans, ya que ellas dos has colaborado en el desarrollo fructífero de esta serie (la cual, ya adelanto, tendrá varios OVAs y, con algo de suerte, y si a los seguidores no les parece aburrido, una segunda temporada).

Un saludo a todos vosotros, y pasad un feliz verano rodeados de los vuestros.

-NoBreathe-

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Lene se arrancó la guadaña del costado de un tirón, sin siquiera una mueca de dolor. Maka comprobó, atónita, cómo la despojaba de su arma y la lanzaba lejos de su alcance, mientras Kid trataba de concentrarse en la batalla y encontrar algo para atacar al monstruo en el que se había convertido la chica cerrada y arisca de la que se había enamorado. Soul volvió a tomar su forma humana, e intentó alcanzar a su técnico de nuevo, pero cuando quiso darse cuenta Lene ya se había lanzado a por ella.

Varios zarpazos salieron disparados hacia Maka, tan veloces que le costó incluso verlos; no digamos esquivarlos. Uno de ellos le desgarró parte del jersey color crema, y un segundo le acertó de lleno en un brazo. Maka se echó atrás con pasos torpes, ignorando el dolor. Ambas se quedaron mirando fijamente la una a la otra durante unos instantes. La técnico vio cómo la locura brillaba en las pupilas negras de Lene, donde la Pica aullaba de placer.

-¡Maka, déjame esto a mí! -exclamó Soul, llamando la atención de las dos.- ¡Ve y avisa a los chicos! ¡Rápido!

Maka dudó. ¿Sería la Death Scythe capaz de vencer, nada más que con sus habilidades, a la salvaje que tenía delante?

No le dio tiempo a responder a esa pregunta; Lene ya se había enzarzado en batalla con el albino sin previo aviso. Maka se quedó atónita: podía ver perfectamente cómo las almas de los dos contrincantes se manifestaban: la de Soul, la cual era pequeña pero muy fuerte, a diferencia del gran alma oscura y sedienta de sangre que ahora poseía Lene. Pero, ¿qué era eso? Maka se fijó mejor, y llegó a distinguir una pequeña pica blanca brillando en la parte de atrás de la útima alma, como un atisbo de esperanza en el mar de la desesperación.

-¡VAMOS! -vociferó Soul, el cual se defendía de los ataques a bocajarro del enemigo cruzando las cuchillas de sus brazos.

Maka no desperdició un segundo más. Salió a todo correr hacia Death City, donde aún no se sospechaba el peligro que podían correr sus habitantes.


Silencio.

¿Paz?

No. Sólo silencio.

Lene abrió los ojos lentamente, y comprobó, no sin cierta sorpresa, el lugar en el que se encontraba. Era una habitación negra, completamente a oscuras. Ella ya sabía lo que eso significaba. La Pica había absorbido su alma original, y ahora estaba encerrada dentro de aquella pequeña habitación, en su subconsciente. Miró a todas partes, pero la oscuridad lo devoraba todo. Se levantó, mareada, y bajó la cabeza. Ahora, lo único que podía hacer era esperar. Esperar a que todo pasara, a que asesinara a Kid, a que Medusa y el resto se retirasen y su vida volviera a ser aquella existencia solitaria y amargada.

Una lágrima se abrió paso por su mejilla. ¿De verdad tenía que ser ese su destino? Había conseguido amigos, un hermano, alguien a quien amar... ¿y todo acabaría así, sin más?

Lene soltó un grito desgarrado al viento, que resonó por la habitación como un horrible lamento. Llena de furia, Lene arremetió hacia ninguna parte, cegada por la desesperanza, y chocó contra una de las paredes. Lanzó su cuerpo en peso a las otras, buscando una puerta, alguna salida, pero ya sabía que no la había. Ya lo intentó en la primera ocasión en que la Pica despertó, hace tantos años. Y nunca había nada. Solo silencio.

Pero ella no desistió. Puñetazos y patadas llovieron por toda la habitación, envueltos en jadeos rabiosos, maldiciones y todo tipo de insultos. No paró hasta que sintió sangrar sus nudillos. Cayó al suelo, sintiendo sus cabellos revueltos por toda la cara y el sudor deslizándose por su frente. Era imposible.

Y lo que más odiaba se sucedió a continuación.

Los ojos rojizos de la Pica se abrieron, flotando en el aire, abarcando toda la habitación, mirándola como si fuese un gusano. Soltó una risa gutural.

-Cuánto tiempo -saludó.

Lene se levantó de un salto y miró desafiante a la enorme serpiente alada.

-¡Déjame salir! ¡Te lo ordeno!

-¡Ja! ¿Órdenes tú? No me hagas reír.

Oh, esa Pica era lo peor. Lene cerró los puños con tanta fuerza que sintió cómo se le clavaban las uñas en la carne.

Con un grito de guerra, se lanzó a aquella figura flotante, pero ésta esquivó con gracia todos sus golpes. Cegada por la ira, Lene lo intentó otra vez más, y otra, y otra, hasta que cayó rendida en el suelo.

-¿Ves? Es imposible zafarse de mis garras. Hazte a la idea: ahora tu cuerpo es mío y tú eres mi rehén. Vivirás aquí hasta que me dé por matarte definitivamente. Y ese Kid...

Lene se echó las manos a la boca, con los ojos como platos. Contempló la expresión divertida de la Pica.

-¿Lo has asesinado? -se atrevió a preguntar.

-Aún no -la negra serpiente habló con un tono aburrido, casi de desilusión-; es que a ese "hermanito" tuyo le ha dado por incordiar.

-¡Soul! -pensó Lene en voz alta, reprimiendo las lágrimas.- ¡No te atrevas a tocarle un pelo!

La Pica volvió a reír como una desquiciada. Lene no aguantaba más. Empezó a golpear el suelo, buscando alguna otra manera de escapar, o más bien ya desahogarse. Era horrible, la sensación que la agobiaba en el pecho, la impotencia que se expandía por todo su cuerpo. Era agobiante; le arrebataba el oxígeno de los pulmones.

Rompió a llorar. no podía hacer otra cosa en aquella sala incomunicada y envuelta en oscuridad.


Soul esquivaba como podía los constantes ataques de la salvaje Lene, que no cesaba en su esfuerzo ni por un instante. Arremetía sedienta de dolor, deseando ver el sufrimiento en la cara de su oponente, completamente embaucada por la locura. Además, ésta le había otorgado habilidades insospechadas; su fuerza, por ejemplo, parecía haberse multiplicado por diez.

Mientras tanto, Medusa contemplaba el espectáculo, algo apartada del escenario. Era lo mejor de los ataques sorpresa que ella llevaba a cabo: aunque sabían que iban a perder, la deleitaban con sus esfuerzos en vano. Era delicioso.

Pero en un momento dado advirtió la presencia de Kid, el cual se había hecho con una gruesa rama y corría a ayudar a su compañero. La bruja no quería ver interrumpido su entretenimiento, así que no tardó en reaccionar.

-¡Vector Plate!

Una placa con una enorme flecha apareció a los pies de Kid, y el shinigami fue alejado de donde estaba y arrojado bruscamente hacia los árboles, chocando estrepitosamente contra ellos. Desorientado, vio cómo una escurridiza flecha lo apresaba y lo elevaba en el aire, haciendo caer la rama que sostenía en sus manos. Se encontró de lleno con una Medusa que ardía en deseos de poner a prueba a su nuevo experimento utilizando a Kid como cebo.

"Lorelei Evans, alias Lene, albergadora de mi serpiente más poderosa, la Pica", se dijo, mientras contemplaba por última vez al hijo de su mayor enemigo. "Déjame contemplar tu verdadero poder".

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A ras del suelo, la disputa continuaba. Lene lanzaba pequeñas risillas nerviosas, y Soul, cada vez más cansado, no bajaba la guardia un solo momento. Pero algo interrumpió aquella lucha. Una flecha de cristal pasó silbando entre los dos, y se clavó en el suelo, muy cerca del pie de Soul. ambos giraron sus rostros hacia el lugar de procedencia de la flecha, y no tardaron en descubrir a Eileen, seria y firme, apuntando a Soul sin parpadear con su brazo-ballesta.

-Oh, vamos, Lorelei -se dirigió a su ahora aliada, indignada-, no te distraigas. Ambas sabemos cual es el objetivo real. Déjame a los pardillos a mí.

La pelirroja dio un par de pasos al frente, apuntando al entrecejo de Soul, y esbozó una sonrisa. Mientras tanto, Lene ya se había encaminado hacia Medusa y Kid.

-Tú eres el bastardo que despertó los recuerdos de Lorelei, ¿no? -la Death Scythe se incorporó, mirando fijamente a los ojos verdes de Eileen, que se iba acercando a él.- Veamos si sabes hacer algo más que meterte en donde no debes.

-CONTINUARÁ-