Plaf. El primer árbol que caía al suelo esa noche.

Soul esquivó otra de las afiladas flechas de Eileen y retrocedió un par de pasos. Aquella persona a la que se enfrentaba, pese a su anterior apariencia inocente y miedosa, brillaba ahora por su mente fría y calculadora. No malgastaba una de sus preciadas flechas.

Y él no conseguía ni hacer temblar alguno de sus tiros.

Eileen volvió a cargar su brazo-ballesta, mientras Soul se secaba el sudor de la frente con el dorso de la mano. ¿Por qué no era capaz de pensar en alguna estrategia? Aquella chica parecía una máquina, con el objetivo fijado, y sin oportunidad de hacerlo variar. Claro, ése era el problema: su fuerte era el largo alcance, con aquellas flechas endiabladamente afiladas; él, el as en el corto (y no tan corto) alcance, no conseguía penetrar la defensa que su certera arma creaba a su alrededor.

Pero ya no quedaba tiempo para pensar. Las flechas volvieron a llover como cuchillas, y Soul no pudo evitar el roce de algunas.

-¿Por qué no te rindes? -le sugirió Eileen, entre sincera y socarrona.- Acabaríamos antes, y con menos dolor.

-¿Sabes cuál es el problema? -le siguió el juego Soul, mirándola con prudencia, esperando otro ataque- Que yo no soy un vendido como tú.

Eileen lo miró con rabia, y disparó. La guadaña saltó, y se apoyó a duras penas sobre la flecha que se acababa de clavar en el árbol de su espalda.

En ese momento, una idea le rondó por la cabeza.

"Qué demonios, podría funcionar", se dijo, infundiéndose ánimos.

Con una sonrisa de autosuficiencia, volvió a la carga y descendió al suelo, colocándose en guardia cruzando las cuchillas de sus brazos.

-Además -añadió, asegurándose de que Eileen le escuchaba-, supongo que tienes motivos suficientes para hacerlo... Tendrás una sustanciosa recompensa por esto, ¿no?

Los resultados fueron los esperados por Soul. La chica volvió a descargar contra él, molesta por sus comentarios. Él volvió a saltar justo antes de que la flecha se clavara de lleno en aquel otro árbol de su espalda. Ambas flechas habían quedado a la altura de su cabeza.

Sonrió, comprobando que su idea iba tomando forma. Dio unos pasos lateralmente, con cautela, hasta posicionarse justo delante de otro de los árboles cercanos a los anteriores.

-Quizá alguna posición importante, o una buena cantidad de dinero... Quién sabe, ya que usas métodos sucios, podrían ser ambas...

-Si no te incumbe, no te incumbe -concluyó Eileen, intentando ocultar su evidente cabreo.

La flecha cortó el aire, yendo a parar de nuevo al tronco. Sobre la flecha, Soul sonreía, con el rostro sumido en sombras.

Aquella flecha se había clavado un poco doblada, lo que significaba que Eileen estaba empezando a perder los nervios.

"Oh, si", se dijo el chico, "baila para mí".

De una zancada que levantó la hierba del suelo, se movió hasta las espaldas de Eileen, la cual se giró inmediatamente sin perderle de vista.

-¿Y de verdad que tienes la conciencia tranquila? Quizá no has pensado en el daño que estás causando...

-¡Como si eso me importara! -exclamó Eileen, perdiendo un poco el pulso indómito de sus brazos, pero sin dejar de apuntar.

Esta vez fueron dos flechas. Ante ese nuevo añadido, Soul tuvo que frenar una de las flechas con sus cuchillas, haciéndola rebotar y, finalmente, clavándose en la hierba. Tampoco estaría de más una ayudita por tierra, pensó, y continuó con la estrategia.

-¿Y aquellos que creían en ti? No sé, Lene, en el fondo, te quería mucho...

Eileen recordó, inconscientemente, aquella escena en ese mismo bosque. "Huyamos juntas, escapemos...", había dicho, intentando reprimir las lágrimas.

Sintió una punzada en el pecho. ¿Qué era eso? Era molesto, y se repetía en su cabeza, incordiándola como una mosca de verano. Sacudió un poco la cabeza, y volvió a poner firme el arco. Pero ahora, y sin haberse percatado de ello, Soul se había colocado delante de ella, casi frente con frente.

-Eso que sientes -dijo, como si le leyera la mente- son remordimientos.

-¡Calla! -gritó, mientras disparaba sin fijarse mucho hacia dónde lo hacía.

Pero la cara de Lene no se borraba de su cabeza. Sintió una lagrimilla escurrirse de su párpado. Dios, aquello era absurdo. ¿Ahora se echaría atrás, después de todo el esfuerzo?

¿La última misión que debía cumplir antes de adquirir un rango entre las brujas, fastidiada por una panda de mocosos?

No, no lo podía permitir.

Con el corazón envuelto en llamas, volvió a cargar el arco contra Soul, que ahora se había quedado quieto en frente de ella, esperando a que lanzara las flechas.


Lene miraba a Kid de cerca, como inspeccionándolo. Medusa se limitaba a sujetarlo con sus vektor-arrows.

-Vamos, querida -la animó-, es todo tuyo.

La joven sonrió. Aquello sonaba demasiado bien para ser cierto. Una persona sólo para ella. No, era más que eso: el hijo de Shinigami sólo para ella.

Se relamió inconscientemente. Kid mostró un rostro asqueado, pero no lo tuvo en cuenta. Se acercó un poco y le levantó la barbilla con el dedo índice, admirando su rostro pálido como la leche. A pesar de que sus ojos de un ámbar felino la escrutaban con repulsión, ella le sostuvo la mirada.

-Adelante -se empezaba a impacientar Medusa-, ¿no llevabas tanto tiempo recluida, Pica? ¿No ansiabas tanto este momento, y más con esta persona? ¡Pues clávale ya tus colmillos! ¡Mátalo, o lo haré yo!

Pero Lene ignoraba a su superior. Continuaba mirando a Kid como quien mira un jarrón de porcelana china.

-Primero se come por los ojos, ¿no? -intervino la Pica.- Pues déjame, anda; que tengo aún más diversión aquí dentro.

.

La Pica volvió a mostrarse en la sala oscura donde el alma de Lene permanecía en silencio, intentando mantener algo de calma. La miró con más odio del que podía aparentar. Ésta no tardó en hablar:

-Tengo una sorpresa para ti.

Lene se levantó de un salto.

-¿Qué es? -preguntó con cautela.

-Un privilegio para ti -se burló la serpiente-; vas a tener el honor de ver cómo tú misma matas a Kid, ¿qué te parece?

Lene se echó las manos a la boca, sin poder articular palabra. En su cabeza, sólo se repetía una palabra.

No.

No.

No.

Esto debía de ser una pesadilla. La peor de todas las que había podido sufrir.

Pero la imagen que presenció, por ojos de la Pica, de Kid siendo víctima de las garras de la que ahora era ella la devolvió de golpe a la cruda realidad.

No.

No.

No...

Susurraba su alma entre lágrimas.


Una tormenta de flechas cortó el aire. Una fue a dar directamente al hombro izquierdo de Soul, que se echó la otra mano a la herida. Un hilillo de sangre comenzó a correr entre sus nudillos. Eileen sonrió.

-Ya era hora de hacerte daño de verdad.

Soul mostró una inesperada media sonrisa a Eileen. Se arrancó la flecha de cuajo, sin miramientos, y la arrojó con desprecio al suelo. La chica se le quedó mirando, sin comprender muy bien.

-¿Acaso no te das cuenta de que has caído de lleno en mi trampa?

Eileen abrió mucho los ojos. ¿Qué trampa? No veía nada, sólo el claro, a él y...

...Y todo el suelo incrustado en flechas que la impedían moverse de su posición.

Soul pasó a la acción. convirtió su brazo derecho en una hoja de guadaña y comenzó a moverse por el aire, colgándose de las flechas. Eileen, cogida por sorpresa, intentó utilizar algunos combos de flechas, pero no conseguía acertar. No podía mover los pies. Estaba atrapada.

Pero claro, eso a Soul no le afectaba; estaba moviéndose de árbol en árbol, acercándose irremediablemente a ella.

Eileen comenzó a sudar gruesas gotas de sudor. ¿Qué haría ahora? Cada flecha que lanzaba se clavaba en alguna parte excepto en su enemigo, y era una ventaja para Soul. Él la iba alcanzando, haciendo eses y zigzagueando de un lado para otro, confundiendo a la chica.

Hasta que la alcanzó.

Con un grito de guerra, Soul se arrojó en peso a Eileen, y los dos cayeron al suelo. Quedó inmovilizada por las muñecas, sujeta por las manos de Soul. Éste, con una misteriosa sonrisa de oreja a oreja, acercó con cuidado la cuchilla de su brazo a su mejilla. Un finísimo hilo de sangre se abrió paso a través de ella.

-Hummm... qué pena que Shinigami-sama no te tenga en su lista...

Eileen parpadeó varias veces, paralizada por el miedo. ¿Pero, eso significaba que...

-...no me vas a matar?

-Tu alma no vale la pena -se burló Soul.

Perfecto.

Ya era hora de quitarse la máscara.

Eileen esbozó una siniestra sonrisa. Soul se extrañó. ¿Acaso habría captado su humor?

-Soul Protect, desactivado -la oyó susurrar.

el resto de los acontecimientos transcurrieron muy rápido.

Una fuerza impalpable echó hacia atrás el cuerpo de Soul, apartándolo de encima de la joven. Ella se puso en pie, y Soul la observó desde en suelo: su apariencia normalmente pasada por alto se había transformado en un vestido abombado de color naranja vivo moteado, con un sombrero tradicional chino de paja del que salían dos aletas y una cola de pez koi. Además, sus piernas estaban cubiertas por unas finísimas medias blancas descubiertas por los pies, que estaban desnudos.

Soul no sabía si lo que veía eran alucinaciones o era la realidad. ¿Acaso ella era...?

-¡Bruja! -escupió Soul con desprecio. Ella se agachó y le miró de cerca, con la lengua asomando por sus labios.

-Mira quién ha caído en la trampa de quién.

-Serás... -dijo entre dientes, y se incorporó. Pero Eileen estaba cansada de jugar.

-Cyp, Cyprin, Cyprinus, Pinus -voceó, haciendo gestos extraños con las manos. Una esfera de agua se comenzó a formar en ellas-: ¡Water Cyclone!

Una columna de agua se disparó hacia la Death Scythe. Salió despedido hacia atrás, chocando contra las flechas de cristal de Eileen. Se retorció del dolor. Varias habían penetrado en su espalda, aunque no parecían haber dañado ningún órgano vital.

Eileen no frenó ahí. Recargó energías y lanzó el hechizo que marcaría el golpe de gracia de la noche.

-Cyp, cyprin, cyprinus, pinus... ¡Watery Grave!

Eso Soul no lo pudo prever. Alrededor de su cabeza se formó una bolsa de agua que la envolvió por completo. De repente sintió cómo el agua penetraba en sus fosas nasales y le hacía expulsar el poco oxígeno que tenía. La bruja-koi disfrutaba viendo cómo se echaba las manos al cuello, pataleaba e intentaba zafarse de su ataque mortal.

Pero algo fulminó a Eileen en el último momento, algo que la hizo detener su hechizo.

Una enorme estrella ninja había arrojado al suelo a Eileen, y la bolsa de agua que ahogaba a Soul se había evaporado. La bruja estaba aturdida. ¿Qué había fallado en su plan maestro?

Lo comprobó de manera fatal cuando se dio la vuelta.

Maka había vuelto, con todos, además. Black*Star sujetaba la estrella que la había hecho morder el polvo, y Liz y Patti corrieron a ayudar a Kid. Maka ya había corrido hacia Soul, y le estaba ayudando a retomar la respiración, entre toses y jadeos.

"Malditos", se dijo, apretando los puños.

En los ojos de Black*Star brillaban dos estrellas llenas de sed de venganza.

-Ya te has divertido bastante, zorra -gritó, mientras se arrojaba de un salto hacia ella.

-CONTINUARÁ-