Naruto © Masashi Kishimoto
En el subterraneo.
Capitulo 10
No recordaba con exactitud a qué horas se habían quedado dormidos, pero luchando con sus parpados pesados, los abrió al escuchar la voz de Sakura. –
- Sasuke despierta… tenemos clase…
- Dormimos muy poco –se quejó al incorporarse. Al ver que la pelirrosa intentaba abrocharse su sostén, llevo sus manos a su espalda. –yo lo hare… tu espalda ¿quieres que la cure? Aunque a decir verdad no creo que sea necesario. Son muy pequeñas… parece como si te hubieran rasguñado.
- Poco te falto para en verdad hacerlo…Está bien… no me duelen… así que no deben ser muy grandes solo superficiales… pobre escultura.
- Ya te dije que no le des importancia. No era para la exposición. –pidió el pelinegro tras ponerse de pie para comenzar a cambiarse. –
- Sasuke… ¿Quieres escuchar algo que te suba el ego?
- ¿Por qué querría algo así tan temprano?
- Quizás tu no… pero quiero decírtelo para disfrutar tu expresión…
- Siempre tienes tanto que decir…bueno soy todo oídos. –indico tras ponerse su playera –
- No puedo iniciar ninguna mañana si no me he dado un baño antes… parece que no somos japoneses dignos. No ducha antes… no ducha después.
- En nuestro caso eso hubiera sido una pérdida de tiempo.
- Pero volviendo a tu dosis diaria de ego…me has dejado demasiado pegajosa… sobretodo mis piernas… pero solo porque fuiste tú… no me importa oler a sexo por todas partes…
- No serás la única… yo también llevare ese olor –declaró. Manifestando la expresión que Sakura esperaba ver en su rostro –… y deja de decirme este tipo de cosas…más cuando no hay tiempo para seguir mis instintos.
- Es una lástima, pero no… no hay tiempo… además he faltado ya a muchas clases… -Revisando su reloj antes de entrar al salón, Sakura se detuvo en la puerta. –aún faltan diez minutos. Es suficiente para ir por un café. Comprare uno para mi ¿quieres uno?
- Sí, pero sin azúcar por favor –pidió el pelinegro tras sentarse –
- Enseguida regreso –la pelirrosa salió a paso apresurado. Mientras que Sasuke se dejó caer sobre su mesa banco. Estaba exhausto. No había dormido bien y aunado a eso… tampoco podía dejar de pensar en su cuerpo desnudo. Ni siquiera cuando caminaban juntos hacia el salón. Quería verla desnuda de nuevo… pero para su desgracia estaba la clase y había muchas cosas que hacer.
En un abrir y cerrar de ojos casi dos semanas hubieron pasado. Todo había sido muy simple. Sexo cada vez que se encontraban. Todo seguía como antes. Trabajando en sus proyectos y viéndose a diario en la escuela. La única diferencia era que la mayoría de todos los encuentros habían culminado en sexo. Sexo en su estudio. Sexo en el estudio de Sakura. Incluso dos veces en un motel cercano a la escuela. Se habían topado comprando un café durante la noche. Uno que ninguno bebió, pues el motel se les atravesó en el camino. Por más que dormía con ella, no lograba saciarse. Quizás era ella… o todo el tiempo que duro en abstinencia, pero no parecía estar satisfecho. De pronto pensó que a la lista donde habían dormido juntos, debía agregar la casa de Sakura. O mejor dicho, el estudio del padre de Sakura. Había asistido a la celebración del cumpleaños de la esposa de su padre. Sakura estaba allí cuando llego. Sonriéndole discretamente para que no hiciera ninguna mala cara a pesar de que no quería estar en ese lugar. Había recibido una llamada del maestro que lo estaba ayudando a organizar su exposición. Necesitaba una información urgente. El padre de Sakura le ofreció su estudio y la computadora. Sakura lo había acompañado. Había sido muy divertido. Sentía una extraña liberación al estar teniendo sexo en un evento donde su padre no paraba de sonreír.
Quisiera repetir tal ocasión… aunque había sido la tarde anterior. Aunque hubiese dormido con Sakura también en la noche. Era verdad. Se había vuelto insaciable. Estaba a punto de ponerse a recordar su aventura en el estudio, cuando recordó que debía marcharse. Tenía una cita urgente con Shinomoto. Muy a pesar de que era domingo. Tenía que ver los últimos detalles, pues su exposición inauguraría en dos días. Sentándose sobre la cama, comenzó a tallarse los ojos. Buscando con la vista donde habían caído sus ropas. Después del cumpleaños ambos regresaron juntos. Quitándose las ropas y lanzándolas a todas partes. Volviendo su vista hacia el cuerpo de la pelirrosa, vio que esta estaba profundamente dormida. La envidiaba. Quería seguir dormido, pero había mucho que hacer. Una vez que localizo sus ropas las levanto y se cambió. Estaba poniéndose el último de sus zapatos cuando escucho un profundo bostezo. Volvió su vista hacia Sakura quien estaba ya semi despierta.
- ¿Qué horas es? –preguntó adormilada –
- Son las 7:15…
- Es muy temprano… ¿vas con Shinomoto?
- Iré a mi dormitorio. Tomare un baño primero y después lo veré…
- Ya veo…yo también tengo muchas cosas que hacer… dormiré un poco más y me iré a mi departamento. Debo trabajar en una pintura…
- Igual yo… debo enmarcar una de las mías. Bueno me marcho….nos estamos viendo.
- Si…por cierto Reiko… creo que ella se dio cuenta de lo que hicimos ayer por la tarde en el estudio de mi padre. O al menos lo sospecha…
- ¿Te molesta que lo sepa?
- Para nada…
- Entonces tampoco para mí es un problema.
- Imagino que no podremos vernos con frecuencia en estos días... En fin… te dejo marcharte… suerte. Esperemos que Shinomoto haya organizado bien las cosas…
- Esperemos –dirigiéndose a la puerta se marchó rápidamente. Había tanto que hacer que de pronto ya no pudo detenerse a recordar lo que habían hecho en el estudio del padre de Sakura. –
- Mira allá esta Sakura –señaló Suigetsu – deberías ir a saludarla.
- ¿Por qué querría hacer tal cosa?
- Porque no la ves desde el domingo… sé que has estado ocupado por lo de la exposición, pero ya estamos a miércoles. ¿O el efecto te duro solo dos semanas?
- ¿Cuál efecto?
- ¿Vas a negarme que han estado durmiendo juntos durante todo este tiempo? Aunque te creo capaz.
- No tengo nada que decir al respecto.
- Me lo hayas dicho o no termine enterándome. Y fue muy fácil. Los vi… ese día que entraron al motel. Mei y yo también estábamos allí… terminamos. Por cierto ya es definitivo. Pero no quiero hablar de eso. Regresando al tema… tu padre le comento al mío que fuiste al cumpleaños de su esposa. No lo hubieras hecho si no estuvieras bien con Sakura.
- De pronto conoces mi vida privada mejor que yo…
- No entiendo por qué negarlo… no tiene nada de malo que salgas con alguien que te gusta.
- No salgo con ella…
- ¿Entonces es solo sexo?
- Algo así…
- En verdad que no te entiendo… por cierto ¿Has recibido algún mensaje de Karin?
- Sí. Ayer me llamo. Dijo que hoy precisamente llegaría a Japón. Le dieron solo unos días, pero vendrá.
- ¿Crees que regrese a Japón cuando termine con su programa de intercambio?
- Es lo más probable… dice que pedirá el cambio de Los Ángeles a Nueva York. Si se lo dan regresara seis meses a Japón y después se ira de nuevo.
- Menos mal que viene de visita…siento que nos ha tenido muy abandonados. ¿te conto algo sobre Ritsuko?
- No le pregunte por ella. Supongo que debe irle bien… nunca tuvimos la mejor de las relaciones cuando estuvimos juntos… no sé qué te hace pensar que ahora lo hacemos.
- ¿Sigues molesto con ella?
- No fui yo quien se robó todas sus ideas…
- ¿Estás seguro que las robo o, solo fue influenciada por su convivencia?
- Suigetsu puedo distinguir perfectamente la diferencia entre la influencia… la inspiración… y plasmar las ideas ajenas…
- Pues si es así… de pronto me molesta… ya que gracias a ese crédito está donde está.
- Tal vez… no puedo decir que no sabe pintar…pero la verdad es que no es la más creativa. Nunca ha podido plasmar sus propias ideas…nunca las suyas. –al decir esto se topó con Sakura que pasaba junto a ellos. Lo miró unos segundos para sonreírle, ondeando su mano para saludarlo y después seguir su camino. Sasuke la miro un tanto pasmado, pues pensó que al menos le diría algunas palabras. –
- Si necesitabas decirle algo se lo hubieras dicho…
- No tenía nada que decirle…
- Entonces ¿Por qué la cara? Es obvio que no esperabas que fuera a dejarte así… ni te quejes… no pensabas saludarla de todas formas.
- No me he quejado…
- Al menos no en voz alta.
- Como sea…debo irme. Tengo que cambiarme y prepararme… te veo en la noche…
- Si allí estaré. Tengo muchas ganas de ver a Karin…
- Pensé que a mi trabajo…
- Bueno eso también…
- Si claro… por cierto también tendrás una instalación digital ¿no?
- Si en los primeros de mayo.
- Sasuke en verdad no sé qué decirte. No sé cómo le haces. Escultura y pintura. Yo solo puedo dedicarme a una sola cosa. Crear esculturas es algo que no estoy segura de poder hacer. Una cosa es darle forma anatómica en el lienzo, pero hacer algo que se pueda tocar y tan perfecto… no. Te admiro muchísimo… si Ritsuko pudiese ver esto ten por seguro que se emocionaría…
- Tanto que haría una copia de cada una de ellas…
- Ya no digas eso… después de todo es mi prima.
- Karin… aunque sea tu prima… no puedes negar que lo hizo.
- En eso tienes razón… y más con el éxito que ha tenido.
- Un éxito de imitación no puede durar para siempre… espero que al menos durante este tiempo su estilo propio haya mejorado… por su bien y… -el pelinegro guardó silencio al ver que Sakura se acercaba. Karin pudo darse cuenta de la seriedad que había cobrado el entorno. –
- Felicidades. Parece que han sido todo un éxito. Tanto las pinturas como las esculturas… bueno lo que he visto hasta ahora. –saludó la pelirrosa –
- Por primera vez debo decir que todas han quedado como lo deseaba. –contestó el pelinegro –
- Son perfectas –agregó Karin al tiempo que le dedicaba una mirada extraña a Sakura. La veía de arriba abajo. Como si la reconociera.
- Si, son perfectas. Todas excepto una. –la pelirrosa fingió no haberla visto examinarla de pies a cabeza. – ¿Quieres saber cuál Sasuke?
- Anda… dímelo. De todos creo que tu crítica es la que menos me haría enojar…
- Aquella… la ninfa poniéndose de puntillas para besar a Zeus… el tendón de su tobillo… no se ve del todo tenso… además la piel entre el tobillo y el talón se arruga ligeramente al estar de puntillas… solo ese detalle. Al menos de lo que he visto en escultura… aun debo ver tus pinturas, pero siempre me han gustado mucho. Dudo que les encuentre algún defecto –la chica sonrió y se alejó. Poniéndose de pie frente a cada pieza. Observando con escrutinio cada detalle –
- ¿Quién es ella? ¿Por qué no me la presentaste?
- Es una compañera… también pinta y hace esculturas…
- Y duerme con él… compañera de cama y novia… -agregó Suigetsu apareciendo de la nada –
- Algo tarde ¿no lo crees?
- Lo siento…
- Vaya no sabía que ya tenías una novia… no es tu estilo tener una… nunca lo fue… Ritsuko ha sido la única excepción. Pensé que habías dicho que las relaciones no eran para ti –Karin se veía tranquila, pero su tono sonaba molesto –
- No es mi novia…
- Eso dice él… lo niega… pero créeme que lo es.
- Si él dice que no lo es… no lo es… por cierto me parece conocida…espera ya… Sakura algo ¿no?
- ¿la conoces? –preguntó Suigetsu –
- Un poco… es la chica que no hizo el examen de admisión… ¿Que antes no usaba otro tipo de ropa?… Ya saben vestidos de flores, sandalias… toda una niña de bien.
- La misma… pero como vez logro cautivar a nuestro Sasukin.
- Nadie ha cautivado a nadie…
- Vaya Sasuke… nunca pensé que saldrías con alguien así… ¿cambio su imagen por ti?
- No… hablemos de otra cosa… lo que pasa entre ella y yo es irrelevante…
- Claro que no… es tu novia… te apuesto que tienes hasta su número guardado con un corazón –Suigetsu le arrebato su móvil. Buscando el número de la pelirrosa pero no lo encontró. Sasuke solo tenía veinte contactos y ninguno era Sakura – ¿Cómo es que no tienes su número?
- No lo tengo… por qué no lo necesito…y no es mi novia.
- Vaya…pero entonces como es que ustedes con frecuencia… ¿no me digas que solo se ven aquí en la escuela?
- Pues si… los dos pasamos mucho tiempo aquí… al igual que tú.
- Ya basta Suigetsu… déjalo en paz… es bastante claro que solo es sexo y nada más. Por cierto chicos… escuche que el viernes varias bandas tocaran en el subterráneo. Tengo mucho sin ir a uno. Tocará una de mis tres bandas favoritas. Díganme que me llevaran a verlos. Vayamos por yakiniku tan pronto cierre la exposición el día de hoy.
- Sasuke… te ves muy serio. No eres la persona más alegre del mundo, pero usualmente no estás tan callado. Al menos finge que la estás pasando bien. Digo esta es tu cuarta exposición en la escuela. Eres quien más ha tenido hasta ahora. Suigetsu sírveme más sake por favor.
- Karin nada ni nadie en el mundo lo hará sonreír… ¿Quieres saber por qué?
- Déjenme tranquilo… es solo que estoy cansado.
- No finjas…. ¿Crees que no me he dado cuenta?
- ¿De qué? Dime Suigetsu anda dime –preguntó la pelirroja un tanto divertida –
- Fue porque su Sakura no se despidió de él… ni siquiera se dio cuenta cuando se fue de la exposición.
- Eso no es cierto Suigetsu…
- Pero dices que entre ustedes no hay nada serio… ashh –se quejó Karin –
- No lo hay –aseguró Sasuke –
- Entonces porque esa cara…
- Déjame Suigetsu…
- Claro que no… estas así porque estas celoso.
- ¿Por qué habría de estar celoso?
- Porque cuando veníamos para acá… viste a Sakura cenando en un puesto de ramen con Sasori de DPC.
- ¿Sasori? ¡DPC! No me digas que la pelirrosita también sale con él…
- Eso parece… aunque lo dudo. Deben ser amigos por que ahora toca en sus tiempos libres con Purple Blood –argumentó Suigetsu –
- Con el grupo de la gritona esa ¿Cómo se llama?
- Ino –contestó el pelinegro para después darle otro sorbo a su cerveza –
- Quien lo pensara… que esa chica es la misma de antes. Aunque solo la vi un par de veces antes de irme.
- Yo no le veo nada de raro. Tampoco se me hizo que se vistiera infantil –aseguró Suigetsu – eran solo vestidos muy femeninos. Pero tanto como decir que parecía una niña… Sasuke siempre exagero al describir su imagen.
- Aun así… se ve muy diferente. Y la han aceptado… digo tenía mala fama por no haber tomado el examen de admisión.
- ¿Viste el mural que está en las afueras de nuestro dormitorio? –
- Si… claro que lo vi Suigetsu. Muy impresionante por cierto…
- Ella lo pinto…
- ¿Qué?... espera solo recuerdo que Shinomoto se lo había asignado a alguien más… pero me fui antes de que lo empezaran…y era cuando tenía aquella imagen de niña buena. ¿En verdad fue ella?
- Sobre su estilo de pintura pregúntale a Sasuke… es quien ha pasado más tiempo con ella. Y conoce su estilo a la perfección.
- Sasuke no entiendo ¿Por qué pasas tanto tiempo con ella si no es tu novia?
- Estamos juntos en algunas clases….
- Eso debería ser suficiente ¿Por qué tienes que dormir con ella?...
- Porque le gusta ¿Por qué otra razón lo haría? No es obvio Karin…
- ¡Cállate Suigetsu!
- Mejor hablemos de otra cosa… ¿Ya has decidido si te quedas en Los Ángeles, o pides tú cambio a Nueva york? –cambiando drásticamente de tema, Sasuke le dio otro sorbo a su cerveza y se dedicó a escuchar a Karin. Platicaron por un buen rato. Suigetsu fue el primero en quedarse dormido sobre la mesa. Sasuke era el más sobrio de los tres. Karin usualmente se volvía ruidosa con la bebida, pero al parecer esa noche no.
- Sasuke…
- Dime…
- ¿Por qué ella? Habiendo tantas chicas…
- Karin es solo sexo… no entiendo porque te molesta tanto.
- Tú me hiciste una promesa ¿no la recuerdas? –su tono de voz se volvió meloso. Le tomo de la mano y comenzó a jugar con los dedos de este. –
- Si, la recuerdo… pero también recuerdo que era más un juego que algo serio.
- Para mí era serio…me prometiste que si alguna vez estabas listo para una relación me lo harías saber… siempre estuve molesta con Ritsuko. Ella sabía que me gustabas por eso salió contigo… crees que si te lo hubiera confesado antes que ella… ¿Hubiera existido una posibilidad entre nosotros?
- No lo sé. Lo de Ritsuko nunca fue nada serio y lo sabes… contigo quizás hubiera sido lo mismo.
- Eso suena funesto…En verdad te gusta mucho esa chica ¿no es así? Es obvio… y me molesta.
- No tiene por qué molestarte…
- Claro que lo hace… no me gusta verte con ella.
- Solo me has visto cruzar palabras con ella el día de hoy… no exageres.
- No me gusta…
- ¿Por qué?
- Porque siento que has roto el patrón y eso me preocupa…todas las chicas con las que salías y duermes… incluso Ritsuko son parecidas… pero ella es diferente. –a la pelirroja le dio hipo mientras hablaba –
- Ya deja de beber. Lo mejor será que nos vayamos. Hay que despertar a Suigetsu.
- Me quedare con ustedes en su dormitorio… mi hotel está muy lejos.
- Está bien, pero vayámonos ya.
- ¡Con un demonio Suigetsu! ¿Cómo que tú tampoco traes las llaves del dormitorio?
- Tu deberías traer las tuyas… también es tu culpa.
- Las mías están en mi estudio.
- Pues vamos por ellas –sugirió Karin –
- Me van a dejar solo… seguramente quieres aprovecharte de él.
- Cállate idiota y espéranos aquí en las máquinas expendedoras. –al llegar al edificio de los estudios comenzó a llover ligeramente, más los relámpagos eran claramente visibles –Sasuke te esperare aquí… no me siento capaz de subir tantos escalones. Además amo los relámpagos.
- Sí, no hay problema no tardare. –comenzó a subir las escaleras con prisas. Si no fuera por la ligera ráfaga de viento que se coló en el pasillo, no se habría dado cuenta de la presencia de Sakura. Había un pequeño balcón en el área comunal. Un piso antes de llegar a donde estaban sus respectivos estudios. Usualmente era utilizado por los alumnos que fumaban, pero Sakura definitivamente no estaba fumando. Estaba de pie recibiendo las frías gotas de lluvia sobre su cuerpo. La lluvia no era intensa, pero si la estaba mojando. No supo en qué momento comenzó a caminar hacia ella, pero al tenerla ya tan cerca se detuvo. Contemplándola sin siquiera saber por qué. Poco a poco fue dando varios pasos hacia atrás. No quería que se diera cuenta que estaba allí. Noto que estaba descalza. Estaba a punto de darse la media vuelta cuando la escucho llamar un nombre. Al contestar el teléfono se alejó un poco de la lluvia –
- Si, Sasori… Estoy en mi estudio. Termine una de mis piezas… pensaba volver al departamento, pero quizás espere a que la lluvia termine. Si tarda mucho me quedare aquí. No tengo hambre… comimos demasiado ramen. No quiero que vengas por mí. Me preocupas cuando manejas bajo la lluvia. Si ya está dormido… bebió mucho. Está bien, pero prométeme que vendrás con cuidado. Y ni creas que te dejare ir a tu casa. Esta más lejos. No quiero que tengas un accidente. Está bien. Dices veinte minutos… te espero. Si puedes traérmelas te lo agradecería. – Colgó para después seguir mirando la lluvia. Al sentir una presencia ajena giro su cabeza sobre su hombro. Sasuke estaba de pie observándola. –Sasuke… ¿viniste a trabajar en alguna pieza? –tras hacerle esta pregunta la lluvia se volvió más fuerte. Incluso colándose al interior del edificio. La pelirrosa se alejó y cerró la puerta que llevaba al balcón. Sus cabellos estaban aún más empapados. –
- ¿Estabas trabajando?
- Solo un poco… pero ya termine. ¿Y tú? ¿Tienes algún pendiente?
- No, solo vine por las llaves de mi dormitorio. Suigetsu olvido las suyas… y las mías las deje aquí.
- ¿no vino contigo?
- No, pero Karin si…
- ¿Karin?
- La chica que estaba conmigo en la exposición el día de hoy…
- Ya… la pelirroja… ¿está esperándote abajo?
- Si…
- No debiste dejarla allá… la lluvia… Está bajando la temperatura. ¿no quieres que le preste una de mis chamarras? Llévale esta… tengo otra en mi estudio. –al quitársela Sasuke poso su mirada de inmediato sobre sus senos. Estos se transparentaban a la perfección a través de la tela de su vestido blanco de tirantes. Sakura no llevaba sostén. –
- No creo que ella quiera tu chamarra…
- ¿No? Bueno tienes razón quizás no la acepte… ya que no somos conocidas. ¿Y tú no la quieres? –preguntó al ver que su camiseta no tenía mangas –No puedes resfriarte…y menos ahora que debes estar al pendiente de tu exposición. Aunque también mi chamarra está un poco húmeda… aun así toma puede servir de algo… Bueno me despido… voy a mi estudio. No la dejes esperando más. Se resfriara. Al menos los dormitorios no están muy lejos. – Le sonrió para después pasarlo de largo. Sasuke observo las huellas que había dejado con sus pies descalzos y sin poder detenerse, le dio alcance. – ¿sucede algo? –preguntó al sentirlo posar su mano en uno de sus hombros. La miraba sin parpadear.
Que decir de Sasuke que aun tiene algunas dudas.
Apareció Karin. No la odien... tampoco a mi.
En verdad agradezco que se tomen el tiempo de leer esta historia.
No olviden sus reviews.
A veces cuando no hay nada de inspiración, saber que alguien te escribe algo o te da su opinión motiva mucho.
