2. Allegro non tropo

Yuuri nunca había tenido un despertador. Siempre se confiaba de la alarma de su teléfono, la cual a veces fallaba por estar descargado o por haberse desconfigurado o simplemente porque Yuuri odiaba madrugar y a veces ,medio dormido, apagaba la alarma o ponía la opción de retrasar diez minutos más, muchas veces, hasta que ya era demasiado tarde. Sin embargo, luego de salir del music hall de su última reunión con el maestro Nikiforov, el japonés había corrido a comprarse un despertador, el más ruidoso que encontró, y lo había puesto en un estante lejos de donde dormía. La primera mañana casi se cayó de la cama de la impresión y Leo gritó desde la otra habitación "¡Apaga esa chingada!" y Yuuri no tuvo que saber español para darse cuenta de que estaba enojado.

Se duchó rápidamente y agarró un sandwich que Phichit le había preparado con una notita que decía "¡Suerte en tu nuevo trabajo!" y unas caritas felices. La tarde anterior, Yuuri debió renunciar a sus turno en la cafetería y correr sus clases en el conservatorio hasta la noche. Takeshi en un principio había puesto en grito en el cielo, hasta que se enteró de la causa de su solicitud y lo había abrazado efusivamente diciéndole que estaba muy orgulloso de él.

No era como que ser un asistente fuese un trabajo tan bien reputado, pero era el asistente de Viktor Nikiforov y Yuuri estaba seguro que ser el chico de los mandados del conductor más reputado de la escena musical, seguro era una fantasía de muchos de los músicos novatos. En especial de él. Al llegar a la oficina de su nuevo jefe, Viktor ya estaba allí sentado preparando tazas y una cocinilla a gas sobre la mesa junto a una cafetera italiana.

"Yuuri, has sido puntual, maravilloso, te tengo la primera lección"

El violinista tuvo la intención de sacar su instrumento y el conductor dijo: "No, no... esto es más doméstico, como mi asistente te debes preocupar de mi café y yo no tomo cualquier café, porque si no me duermo o me indispongo y nadie tiene ideas con sueño o enfermo del estómago ¿verdad?"

"Supongo..."

"Claro que sí, ya verás, te gustará, lo compartiremos desde ahora, también puedes beber todo el que quieras, pero primero mira... debes poner agua acá abajo, pero agua purificada, eso para evitar que se acumule sarro o que salga ese feo sabor del agua de canilla, luego pones el filtro y encima el café... este café, me lo traen de Ecuador, me llega todos los meses, llévate una bolsa, es importante que tengas una por si se me olvida y me discompenso", Yuuri asintió sin entender mucho tanto alboroto, "ahora el grano tostado debes molerlo en este molinillo", el violinista agarró el molinillo y comenzó a hacer lo que se le instruía, "echa dos cucharadas y dale unas 4 vueltas... eso, uno, dos, tres, la cuarta con más fuerza... bien, déjame verlo, perfecto, ¿te fijas?, esto debes ponerlo encima del filtro, nivela el café, eso presiona y ahora cierra; debes ponerlo sobre el fuego alto por unos minutos, si lo haces a fuego lento tarde más y queda mucho más cargado y entonces es amargo y no..." Yuuri dio la perilla a fuego alto y esperó. "debes vigilar que no hierva, cuando veas salir humo mira si ya subió el café al contenedor de arriba", esperaron uno minutos y Yuuri fue mirando y preguntó.

"¿Está listo para apagar?"

"¡Sí!, mira qué rápido has aprendido"

"¿Puedo servir ahora?", preguntó Yuuri y Viktor asintió esperando. El olor del café inundaba la oficina, el asistente sirvió las tazas, un halo espumoso quedó en la parte superior. Viktor agarró la taza que le fue acercada, lo probó y pronunció: "¡Vkuzno!"

Yuuri se sonrío, satisfecho y el ruso con su mano libre tomó unas hojas de su bolso. "Tengo pensado preparar conciertos completos de algunos compositores y otros con los grandes éxitos de algunos de aquellos que puedan sacar lo mejor de la orquesta y luego quisiera agregar algunas piezas de ópera o piezas de compositores nuevos, pero eso para cerrar la temporada... ¿Cuál es tu favorito? ¿Debussy?"

"Eh, sí... ¿Cómo lo supiste?", Yuuri se extrañó.

"Una corazonada... ¿hay algún contemporáneo que te guste?

"Yoshihisa Hirano"

"¡Oh, lo he escuchado, muchos adagios, hace bandas sonoras, es muy bueno"

"Los tuyos son Tchaikovski y Taneyev ¿o no?"

Viktor asintió satisfecho, "Veo que me has estudiado".

"Esa fue la mayor parte de tu repertorio en la sinfónica de San Petersburgo cuando estabas comenzado fueron de ellos, ¿Los incluirás acá?"

"Quiero evitar hacer algo que haya hecho antes", contestó Viktor y saliendo le indicó. "Vamos al auditorio"

Yuuri le siguió nervioso, temiendo la reacción del resto al verlo. Sara le hizo señas desde su puesto y Emil también le saludó sonriente desde atrás. Yuri el eboista en cambio, rodó los ojos y puso un gesto de asco.

"Muy bien, ya tengo claro el primer repertorio, lo presentaremos al inicio de la temporada, eso significa que falta un mes, esta semana ensayaremos eso y luego les presentaré el segundo programa, Yuuri, reparte las partituras"

"No soy tu empleada", contestó Yuri Plisetsky cruzándose de brazos y Yuuri lo miró extrañado mientras repartía las partituras.

"Oh , vaya... esto es confuso", murmuró Viktor, "Ya sé, ¡Te llamaré Yurio!", decidió apuntando al joven oboista que se gritó indignado.

"¡Esto es estúpido! ¡Ese no es mi nombre!, yo llevo más tiempo en la orquesta, que él tenga el apodo estúpido"

"Pero a él lo conozco más que a tí", decretó Viktor como si fuera lo más lógico del mundo.

"Yo te seguiré diciendo dama", rió JJ dos filas más allá y Yuri gritó. "¿Quieres que te entube tu clarinete?"

Mila rió desde su piano y Viktor debió ir a agarrar al oboista y ordenar.

"Bien, bien, miren las partituras, Yuuri, dame la batuta, gracias..."

"Sibelius...", comentó Chris desde atrás.

"¡Sí!, sinfonías 2 y 3, comenzaremos con la número dos, les doy diez minutos para revisarla y empezamos, Yuuri, ven acá, si te hago un comentario sobre la ejecución de los músicos anótalos y por favor tráeme otro café... gracias"

El primer ensayo duró desde las diez de la mañana hasta las una de la tarde, los músicos se retiraron luego de eso a compromiso de practicar las piezas de la tercera sinfonía y Viktor fue a su oficina con Yuri tras de él.

"¿Qué otros empleos tienes aparte de este?"

"Eh... bueno hago clases en el conservatorio, dos horas de Violín a las ocho de la noche y tres veces a la semana voy a hacer una clase particular, tenía un empleo en una cafetería pero renuncié y si me sale alguna presentación por la noche igual las tomo..."

"Eso quiere decir que tienes tiempo por lo menos hasta las siete de la tarde ¿o me equivoco?"

"Sí, bueno, se podía decir,a menos que me salga una grabación del estudio Orfeus"

"Ah, el que graba soundtracks de películas... ¿no crees que intentas abarcar mucho, Yuuri?

"Vivo con cuatro amigos y ellos aún estudian así que me toca pagar más de las cuentas, pero ellos se ocupan de los quehaceres de la casa..."

"Eres como un padre de familia entonces..."

"Es que al principio éramos solo tres, pero luego uno se quedó sin casa y su novio duerme todos los días con él, así que..."

"bueno, te preguntaba porque quisiera que me ayudases con los repertorios y porque quiero que práctiquemos juntos, tú con tu violín y yo con la batuta ¿te parece?"

Yuuri se llevó la mano al pecho, emocionado. "Sería un honor".

"Bien, Sibelius 3, el alegro"

Tocaron por dos horas más, Viktor leía las partituras, mirando desde cinco atriles distintos, Yuuri supo entonces que el maestro iba leyendo distintos roles de percusión, viento madera, viento metal y cuerdas simultáneamente, era impresionante y las iba aprendiendo con una rapidez prodigiosa y sin fallar en los tiempos de entrada. No era de extrañar que hubiese comenzado a dirigir tan joven era como si hubiera nacido para ello. Una vez que acabaron llegó una orden de comida y se fueron al auditorio a comer sentados en el escenario. Era comida francesa casera, Vikor explicó que se había acostumbrado en su última estadía en Paris a comer así. Makkachin ya había tenido su porción de croquetas y dormitaba al lado de ellos, luego el conductor le pidió ir a pasear al perro mientras él ordenaba algunos papeles y Yuuri fue; tardó veinte minutos y al regresar habían papeles regados por el suelo del escenario.

"Mira, tengo estas opciones", indicó Viktor hacia el suelo, mirando desde arriba, Yuri se puso a su lado para poder tener su perspectiva mientras le apuntaban con la batuta. "Empezaremos con Sibelius, así que pensé meter un alemán luego y un francés"

"Nunca has hecho nada de esto antes...", comentó Yuuri.

"Exacto"

"Podría ser... Bach ahora, que sería una opción segura o no las tienes aquí, pero... ¿Has pensado en las overturas y preludios de Wagner?", Viktor pareció interesado y con la batuta le indicó a su asistente que continuase, "muchas de ellas tienen los fundamentos estructurales de toda la obra, las cadencias inestables y emotivas y creo que ese toque dramático es algo que no te han visto dirigir antes en una orquesta.

"Me encanta, entonces tenemos que elegir la lista... ¿Te parece Parsifal al inicio?"

Juntos discutieron un listado de casi dos horas que culminaba con la overtura de Tristan e Isolda. Yuuri debió apresurarse al final, para poder llegar a tiempo al conservatorio, pero Viktor lo detuvo un momento solo para darle las gracias y lo dejó lanzarse escalera abajo. El conductor miró a Makkachin y le dijo "Creo que he encontrado un perfecto aliado"

Al llegar a su departamento, Yuuri notó que está solo. Son las diez de la noche y había sido un día largo, pero decidió que entre tanto trabajo su única práctica real fueron las dos horas con Viktor así que tomó su violín y abrió la sábana del preludio del acto uno de Parsifal y se dejó llevar por la melodía, una, dos, tres, muchas veces... repitiendo hasta que Phichit entró de improviso y le quitó el arco de las manos.

"No, basta, te haces daño, nos haces daño, si escucho ese preludio una vez más moriré o Becka se unirá porque es igual de obsesivo que tú o Leo te golpeará porque Ji no puede dormir"

"Lo siento..."

"Pensé que con un trabajo estable dejarías un poco tu ansiedad"

"Es peor incluso...", reconoció Yuuri. "Creo que debo practicar el doble, porque Viktor me eligió para poder hacerme mejorar y debo hacerlo rápido para mostrarle que no está perdiendo su tiempo"

"No creo que Viktor piense eso..."

"No ahora pero..."

"Debes dormir, Yuuri, y comer, porque si tocas al borde del desmayo entonces sí que lo harás mal", sentenció Phichit levantándose de la cama de su amigo para ir a su habitación. "Te dejé listo dos sandwiches, porque desayunas con él ¿o no?"

"Gracias, Phichit", expresó Yuuri sin notar el tono burlón de su amigo.

"Duérmete, ya, y no toques más"

AL día siguiente, apenas sonó la alarma, Yuuri encendió su teléfono donde un mensaje de Viktor lo citaba a una escuela media en Brooklyn. Yuuri se apresuró y llegó a la entrada del colegio donde Viktor lo esperaba y le pidió que juntos ordenaran sillas en el gimnasio de la escuela. Junto con dos profesores, organizaron las sillas en las posiciones de la orquesta y le llevaron un podio normalmente usado por el director del colegio para dirigirse a los estudiantes. Durante el receso se mantuvo el gimnasio cerrado, los músicos llegaron en un bus de la escuela y parecían no tener idea de por qué estaban allí.

Yuuri salió a recibirlos y los guió hacia el gimnasio donde Viktor les instruyó alistarse porque la audiencia llegaría pronto. Todos sacaron sus instrumentos; los de Chris estaban siendo instalados y Mila se sentó frente a un piano electrónico, seguro propiedad de la escuela. El Maestro se situó delante de todos y les indicó abrir la partitura que Yuuri les había dejado en cada asiento, era el Piano Concerto in A minor, Op 16 de Grieg. Los músicos hicieron sonidos apreciativos y Mila se veía muy contenta por tener un solo; el timbre que indicaba el término del receso dio inicio y una voz por alto parlante se escuchó indicar a los alumnos que se dirigiesen al gimnasio. Las graderías se empezaron a ocupar con niños de entre seis y doce años que miraban con curiosidad hacia los músicos instalados en medio de la cancha.

"Vuelve con tu grupo, pequeña, creo que allí está el cuarto grado", molestó JJ a Yuri ganándose un cachetazo con el cuaderno de partituras que fue rápidamente ordenado por el oboísta. Viktor sobre el podio les habló a los estudiantes usando un micrófono facilitado por un profesor "Hola, somos la orquesta sinfónica de Nueva York, estamos acá porque creemos que para poder tocar algo genial, necesitamos una audiencia genial..." hizo una pausa que dejó murmurando a los niños y continuó, "hoy tocaremos algo de Edvard Grieg, un noruego que comenzó a componer muy joven a los 16 y entre sus muchas obras solo terminó un concierto para orquesta y piano, esta tiene tres partes, un Allegro que es una parte rápida, alegre solo que acá es moderado, entonces es a veces lento; luego un adagio, más lento y suave que es una representación de la primavera y finalmente otro allegro, pero este es más rápido, es casi como si quisiera que la gente bailara; yo les iré indicando cuando pasemos de una parte a otra... espero que lo disfruten"

Con eso, se volvió a su orquesta y los redobles de percusión comenzaron a escalar hasta que Mila introdujo el piano con fuerza; la sección de clarinetes se unió, con los oboes de fondo, luego los violonchelos haciendo una cortina sonidos bajos y los violines a los pocos segundos; el piano siguió marcando su protagonismo con los violines y violonchelos de fondo. Yuuri cerró los ojos y se entregó a disfrutar del espectáculo.

Viktor por la mañana lo había recibido en la escuela explicándole que quería sacar a la orquesta de su zona de confort y que vieran que el mundo era mucho más que los expertos y aficionados que pagaban sus tiquets, los socios patrocinadores y los críticos. "Hay una audiencia en potencia más allá de los muros de la Elite y si queremos que la música siga estando vigente debemos salir a buscarla y ellos deben encantarlos y así tendremos nuevos músicos y nuevos oyentes"

El director paró luego de 7 minutos indicando que venía el Adagio, explicó a los niños que los sonidos serían más despacio porque los violines estarían utilizando sordina para poder atenuar el volumen. Que imaginaran como si fuera una suave canción de amor. La orquesta siguió a la orden del director y los niños estaban poniendo atención, unos cerraban los ojos y una pequeña de segundo se coló a la cancha y se puso al lado del director imitando sus movimientos con los brazos. Viktor le dedicó una enorme sonrisa y le pasó su batuta; dirigió solo con sus manos unos segundos hasta que Yuuri corrió a entregarle otra batuta; la niña se quedó al lado del conductor por el resto del concierto, se le veía muy orgullosa de su trabajo.

Cuando hubo terminado muchos niños se acercaron hacia donde estaban los músicos, Viktor le indicó a un grupo de niños cómo dirigir y regaló algunas batutas, incluyendo la que él estaba usando. Yuuri debió tomar nota de mandar a comprar otras nuevas. Otros niños querían tomar los instrumentos y Yuri horrorizado desarmaba su oboe para impedir que cayera en las manos equivocadas "Es un instrumento, Yurio, quiere que lo toquen", bromeó Viktor.

"Maestro, no quiero sonar impertinente..." comenzó Michele algo inseguro y serio "pero el programa decía que tocaríamos a Sibelious y... espero que sepa que esto no ha sido un ensayo, sino un actuación"

"Claro, una actuación alucinante", contestó Viktor entusiasmado.

"No tenía autorización"

"No", confirmó el ruso, "no tenía autorización, ni ataduras, ni clasificación, es algo muy doméstico que ha pasado y jamás te había visto sonreir tanto Micky", expresó Viktor abrazando al violinista italiano que, sorprendentemente, le devolvió el gesto.

Luego se pasaron el resto del periodo improvisando canciones con los niños, de Justin Bieber, de Nicky Minaj y todo lo que ellos pidieran. Al sonar el timbre del recreo, los profesores les pidieron a los niños que se despidieran de los músicos y fueron saliendo de a poco. "Buen trabajo", le dijo la niña conductora a Viktor y este puso su mano en el pecho y un gesto dramático, como si hubiera recibido un flechazo. "Tú también, linda, hiciste un muy buen trabajo".

Los días siguientes la atmósfera en el Music Hall era distinta. Yuuri seguía corriendo entre sus múltiples empleos, pero llegar a los ensayos con la sinfónica eran momentos en que podía comenzar a rejalarse. Los músicos lo saludaban, las pesadeces de Yurio cada vez eran menos hirientes, JJ le parecía menos intratable y a veces podía sentarse al lado de los Crispino a ensayar con ellos las partes del violín, sin mayores pretensiones que las de mejorar. Al final de los ensayos Viktor lo llamaba a su oficina y juntos discutían los repertorios. Luego de las operturas de Wagner vendrían las "Images pour orchestre" de Debussy y una lista de cinco piezas para piano y orquesta de Grieg. Yuuri comenzó a notar que el maestro a veces e alteraba en demasía, hablando muy rápido; cuando comentó que su corazón se aceleraba, Yuuri concluyó que había tomado demasiado café y llegaron a un acuerdo - más bien el japonés ordenó - que solo bebería cuatro tazas diarias y muy distanciadas. Para hacer valer su punto, el japonés guardó el café, el molino y la cafetera en un casillero con candado.

La noche de la apertura de temporada, la orquesta parecía nerviosa y Yuuri pudo notar que la ansiedad ante una presentación no era algo propio de él, incluso Yurio requería de una preparación mental en que escuchaba sus grupos de death metal antes de tomar su oboe; JJ ensamblaba su instrumento cuidadosamente y probaba solfeos antes, Michele y Sala ensayaban juntos algunos arpegios y el maestro a última hora organizaba las partituras sobre su podio. La cortina entonces subió y todos desplegaron la magia de Sibelius de una forma que pareció natural, como si no hubiera requerido el esfuerzo de días, discusiones y tardes completas de Viktor memorizando las partes anotando sugerencias, trabajando personalmente con sus músicos para poder conseguir el efecto deseado.

En el brindis posterior, el maestro les informó que ensayarían a Wagner y Debussy durante la siguiente semana pero que por el momento se relajaran hasta el lunes. Yuuri fue el único que se quedó con Viktor mientras este miraba el auditorio vacío y suspiraba "¿No lo hueles Yuuri?... este teatro cada vez más parece un hogar"

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1. Lo que tocan en la escuela lo pueden buscar como Arthur Rubinstein - Grieg - Piano Concerto in A minor, Op 16

Nota: El Allegro es una pieza alegre, rápida, "non troppo" significa que es alegre, pero no demasiado.