|Antes de empezar clarifico, Reverie es una composición musical suave, como un sueño. La palabra sifnifica soñar despierto, fantasear, etc. Acá es el Reverie de Debussy nuevamente, el que uso.

3. Scherzo para cuerdas.

"Comencemos de nuevo, Minami, sé que tienes problemas con los arpegios, pero si tocas más lento para evitar equivocarte, retrasarás a tus compañeros que deberán cubrirte o... si tienes malos compañeros te dejarán atrás y se arruinará la melodía, así que de nuevo..." Yuri tomó una de las batutas que estaban de repuesto en el despacho de Viktor y que él se había llevado para dirigir a Minami. La primavera de Vivaldi fue inundando la habitación a manos de el adolescente y su violín solitario. Cuando se cumplió la hora, la empleada llamó a Yuuri para pagarle la clase y le comentó lo mucho que había mejorado Minami en el último mes. Yuuri se sonrió. Esto no solo era obra de los dos. Viktor tenía mucho que ver. Viktor con su dirección y corrección detallista le había hecho se consciente de elementos que antes él no consideraba y que como profesor podía entregar a sus alumnos.

En el conservatorio también su nivel de exigencia y reparo en los detalles había subido, al punto que se enteró de que se hablaba de él en los pasillos como un violinista exigente que estaba aprendiendo de Viktor Nikiforov. También se decía seguro era porque tenía planes de comenzar a conducir. Lo cual era francamente ridículo, porque él apenas podía hacerse cargo de un grupo pequeño de violinistas en clases.

Ya tenían lista la presentación de Wagner y estaban en los primeros ensayos de Debussy cuando Viktor le lanzó una partitura a Yuuri.

"Esta será la sorpresa del repertorio"

El japonés miró sin comprender y preguntó.

"¿A qué te refieres con sorpresa?"

"A que tocarás un solo de esta canción al final de programa y con eso cerraremos"

"No", dijo Yuuri haciendo el cuadernillo a un lado.

"Sí, vamos Yuuri, será bueno para ti, como un estreno informal"

"No puedo tener un solo, Sara debería tenerlo"

"No es necesario"

"No soy parte de la orquesta"

"Claro que no, eres el solista invitado por el maestro que hará un solo en una canción breve que no está programada para cerrar el espectáculo..."

"¡Viktor!", exclamó Yuuri exasperado y luego estiró su mano hacia el director y alzó la voz "¡Detente allí!, te he mirado, ya te tomaste las cuatro tazas, deja eso ahí", el violinista se acercó quitándole la cafetera italiana para guardarla en su casillero.

"Ok, ok", se resignó el ruso, "Desde el comienzo", ordenó golpeando el atril con la batuta. Yuuri tomó el violín aun reticente a la idea de hacer un solo pasando a llevar a los otros violinistas, pero comenzó. Él conocía la canción, era una de sus favoritas, así que no miró las partituras sino que se concentró en la dirección de Viktor y en ejecutar cada nota en el tempo e intensidad adecuadas. El Reverie comenzó a fluir por la habitación del mismo modo en que se oía en muchas grabaciones profesionales, tal vez fue precisamente eso lo que molestó al director. Yuuri la lo conocía bien y se detuvo al notar que dejaba de mover la batuta y fruncía el ceño en un gesto de molestia.

"No, no Yuuri, así no, debes sentirlo, esta es una balada amorosa pero además es un reverie, es como un sueño... piensa en alguien con quien sueñas constantemente, esta canción es tu forma de decirle a esa persona lo que sientes...", el japonés se tapó la cara de frustración. Viktor notó que había tocado un tema tabú; suposo que Yuuri no tenía experiencia en esa área, como muchos músicos concentrados en su carrera, así que cambió su enfoque, "... o no pienses en nadie, ya sabes, ya lo has hecho antes ¡toca con sangre!"

Yuuri suspiró pesadamente tomando posición de nuevo con el instrumento, pero luego bajó los brazos y preguntó medio molesto "¿Qué es eso de tocar con sangre de todos modos?"

El conductor puso un gesto ofendido y se sentó frente a él. "Ya sabes...", Yuuri enarcó una ceja, interrogante y Viktor suspiró, mirando hacia arriba y comenzó. "¿Nunca has practicado tanto, todos los días, tantas horas y tan fuerte que tus dedos se despellejan y sangran, pero sigues tocando porque no puedes detenerte, porque la música es lo más importante? Y luego ese dolor, se impregna en cada nota y la música es más hermosa..."

"Ahora sé a lo que te refieres", murmuró Yuuri, encendido por sus palabras y porque Viktor de pronto se había inclinado tanto que sus narices casi se rozaban, pero más allá de eso. Yuuri comprendía de qué hablaba. Demasiado. Él había estado ahí, pero nunca imaginó que el gran maestro Nikiforov hubiese necesitado practicar hasta sentir que sus manos se incendiarían.

"Supe que lo sabías desde que te escuché la primera vez", musitó Viktor muy cerca de sus labios y de pronto se paró y tomó la batuta. "Desde el inicio". Yuuri tomó el instrumento y al movimiento de la batuta comenzó con la vista fija en las manos de su conductor, en la partitura y su alma metida en la melodía. Al acabar, Viktor se acercó a él y tomó la mano en que aún sostenía el arco del violín y la besó con los ojos cerrados. "Gracias".

Los ensayos de Debussy con la orquesta continuaron por tres días, el día antes de la próxima presentación, sin embargo, volvieron con Wagner y el viernes y sábado en la noche, los preludios marcaron una jornada que salió criticada en el New York times como magistral. Tal vez por eso mismo, los tickets de la siguiente presentación del viernes y sábado se vendieron tan rápido y llevaron a agendar dos presentaciones más, una para el domingo en la tarde y otra para el lunes a media tarde. Los nervios de Yuuri estaban acabándolo. Era solo una canción, pero no sabía cómo iba a reaccionar la orquesta. Finalmente Viktor comprendió su angustia y anunció que incluirían una sorpresa al final del programa y que Yuuri sería el solista. "Sara, Micky, quiero que lo apoyen haciendo una cortina de acompañamiento, por favor ayúdenle a ensayar, pero fuera de acá, en mi oficina, el resto, practicaremos la misma pieza, sin la voz solista, luego iré a buscarlos y haremos todo completo... partamos"

Todos parecían estar de acuerdo; solo JJ reclamó en voz alta que no había tenido un solo en toda la temporada, pero terminó cediendo. Yuri, no obstante, prácticamente golpeó cada nota, cabreado. Viktor le reprendió varias veces "piano, Yuri, estás en fortissimo, no se oye nada más..." el joven oboista bajó el volumen pero su rabia se siguió cociendo, en especial cuando vio entrar a los violinistas que se unieron al ensayo para practicar la pieza con todos los componentes.

Mila comenzó con las notas iniciales y Yuuri siguió con el resto de la melodía, en primer plano, luego ingresaron Sara y Micky haciendo las segundas voces y los vientos se escucharon muy despacio. Y Yuuri sientió que era como un renacer, sus dedos sudorosos pierdieron el miedo, cerró los ojos y se entrega a una cadencia suya, propia "No importan los tempos, sino la ejecución, lo que quieres decir con ella", le había dicho Viktor y Yuuri se movió junto con la música. (1)

Al acabar, fue como si una burbuja se hubiese reventado, pero de una buena forma, sus compañeros de orquesta le aplaudieron y Sara lo felicitó con un abrazo que acabó muy rápido, por el tirón que Micky le dio a su hermana. Emil le dijo que sería un excelente debut, Chris le preguntó si ya era parte de la orquesta ahora y Yuuri contestó intentando sonar casual y relajado "No, soy solo el asistente el director que toca el solo que al maestro se le ocurrió a última hora", luego debió correr donde Viktor, porque se había ido al despacho solo; ya habian dicho que no podía seguir tomando café y con él nunca se sabía. Una vez que acabó de conversar y despedirse de todos, fue al baño por última vez , iba saliendo del cubículo sosteniendo tras su espalda el estuche de su violín con la intención de irse a su casa, se lavó las manos examinando el estado deplorable de sus dedos y en eso, un portazo lo distrajo. Era Yuri Plisetsky que lo miraba con pinta de querer matarlo y no había nadie más que ellos en el lugar. Puede que el chiquillo sea más joven y bajito, pero el japonés igualmente se sintió intimidado.

"¿Sabés cuanto tuve que trabajar desde que llegué para tener mi primer solo?", escupió el ruso, no dejó que Yuuri contestara, "dos años, llegué acá a los quince años, porque me partí el alma en Moscú, nunca salí a jugar como otros niños, no iba a la escuela, entregué mi todo para poder tocar el oboe practicando día y noche mientras tomaba exámenes libres para acabar la puta escuela... me tomó dos putos años acá conseguir mi primer solo y tú, un perdedor, viejo, sin ningún talento especial, sin ninguna reputación, llega acá por casualidad, le lames las botas al maestro unos meses ¿y consigues un solo? ¡ES INSULTANTE!

"Lo siento, yo no quería insultar a nadie..."

"Pues lo hiciste, yo también tengo un culo, pero no toco mi instrumento con él"

"¿A qué te refieres?"

"A que te has cepillado a Viktor para conseguir un solo", gritó el ruso, casi escupiéndole en la cara.

"No es así..." , dijo Yuuri apoyándose contra los lavabos.

"¡Por favor, cerdo!, ¿Me dirás que es fruto de tu duro trabajo?"

Yuuri se consideraba una persona muy paciente, parte de su crianza japonesa y pueblerina, pero todo tenía un límite. "¡No tienes derecho a opinar sobre si trabajo duro o no, no me conoces!, eres un chico prodigio, has llegado a esta orquesta a los quince, eres el primer oboe y apenas tienes diecisiete años... no todos nacemos con ese talento, yo he tenido que romperme las manos practicando por trece años para recién ser el asistente del conductor y me ha hecho practicar hasta que mis dedos sangren ¡Mira!", Yuuri extendió sus dedos rasmillados con las cuerdas ante el gesto atónito del adolescente. "Así que no digas que no trabajo duro, no te pongas en los zapatos de otra persona así"

Yuri no contestó y observó como el japonés se alejó furioso hacia la salida. Espero un rato antes de salir y al hacerlo,, vio a Sara saliendo desde el baño de mujeres, seguro había escuchado todo el drama. Maldito cerdo chillón.

"¿Ahora entiendes por qué no estoy enojada?", al no recibir respuesta continuó. "Yo tengo contrato de jornada completa al ser primer violín, tú también, pero Yuuri tiene media jornada con sueldo de asistente, ensaya más horas que nosotros, corre a sus otros empleos y encima de todo tiene que seguir siendo la niñera de Viktor... creo que debemos dejarlo tocar la sorpresa del programa, no es como que le esté quitando el trabajo a alguien"

Yuri se hizo paso bruscamente "Si a ti no te importa que un cerdo novato te quite los solos, pues a mi me chupa un huevo... pero te digo, si fuera de la sección vientos lo habría hecho Borscht"

El joven músico se subió a su bicicleta pintada con animal print y pedaleó hasta su departamento en la calle 50. Era apenas de un ambiente, su único acompañante era su gato que lo recibió con unos maullidos y luego se dio media vuelta para volver al sillón. Yuri dejó el oboe en una mesa de arrimo cuyo único uso era dejar el instrumento en descanso y sostener una foto enmarcada de su abuelo. El ruso suspiró; estaba cansado, de competir con JJ, de ensayar todos los días tanto para ser una segunda voz; de vivir bajo los comandos caprichosos de seudo genios como Viktor, de levantarse para ir al teatro, practicar, volver a casa y practicar y dormir y repetir sin ninguna otra interacción amable que las llamadas telefónicas con su abuelo y los juegos con su gato. Tal vez Mila tenía razón y necesitaba una distracción, pero si se daba el lujo de tenerla, podía venir otro oboista o peor, el maldito JJ con su puto clarinete y apoderarse de los solos de vientos y él jamás lo permitiría.

Cenó una comida que pidió por teléfono, alimentó a su gato, practicó hasta las 2 am y luego de eso llamó a su abuelo. La diferencia horaria le hacía tener que desvelarse para poder hablar, le aseguró a su abuelo que se estaba cuidando, que comía bien, que dormía lo suficiente y que se abrigaba. "¿Y tienes amigos, Yurashka?", "Claro, los de la orquesta, somos muchos, nos vemos todos los días", "Pero ¿son tus amigos?", "Sí, nos divertimos mucho", mintió Yuri con la mejor de sus sonrisas". "Me quedo tranquilo... no es bueno estar solo".

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Después de una tarde de casi tres horas de estudio de páginas y ensayos, Viktor tomó la mano de Yuuri para examinar las callosidades y partiduras de sus dedos. "Se ve doloroso", "No es para tanto", aseguró el japonés. "Por hoy es suficiente... vamos a cenar", "¿En el auditorio? ¿Quieres que pida un guiso...?", "No, Yuuri, salgamos, hemos pasado una semana acá", "El estreno es mañana...", le recordó el violinista. "Oh... pero no te preocupes de eso, la melodía la dominas, te has estado acoplando bien con la orquesta, todo saldrá bien, vamos a comer por lo pronto".

Acabaron en un restaurante de comida marina llamado Marea; el maestro no le dejó ver los precios así que Yuuri sin tener idea de nada terminó pidiendo un guiso de calamar, luego siguieron caminando por el Central Park, allí Yuri comentó que aún sentía injusto que lo hayan elegido por sobre Sara.

"Yuuri, no quiero ser odioso contigo, pero ese tema está sanjado, creo haber hecho lo justo"

"Pero Sara..."

"¿Ella te ha reclamado? ¿O Michele?, eso pensé... no te preocupes, ellos han trabajado mucho y consecuencia de ello es que son los primeros violinistas y tú te rompes los dedos trabajando, praticas por horas, me impresiona tu aguante de hecho, luego trabajas, corres por toda la ciudad intentando hacerlo todo y lo haces bien... has llevado esta vida de esfuerzo extremo por años probablemente y te estoy dando la oportunidad de tocar un cierre no programado, no por lástima, sino porque te lo mereces, luego de eso sigues siendo mi asistente, no te estoy regalando nada ¿estas bien con esto?"

"Supongo que no es tan terrible..."

"Bien... come tu calamar, se ve extraño y delicioso... a todo esto, ¿encargaste la sitara que ví el otro día en amazon?"

"Llega en diez días", confirmó Yuuri, "y el Bulbul tarang está en la oficina de correo y llega mañana... ¿para qué los quieres de todos modos?"

"Me gusta coleccionar instrumentos raros y aprender a tocarlos... es genial un día te invitaré a mi departamento para que veas los que tengo"

Yuri levantó la mirada del plato, Viktor no parecía tener ninguna segunda intención tras su propuesta. "¿Has visto un koto alguna vez?"

"No... ¿qué es?", el ruso esperó que Yuri le mostrara un video y al verlo y escucharlo abrió los ojos enormemente. "Oh.. Yuuri, tengo una terrible necesidad" (2). El violinista soltó una risita y declaró. "Te buscaré varios y te presentaré las opciones, si es que realmente..."

"!Eres japonés, elígeme tú uno!"

"Muy bien, buscaré uno bueno"

"Me malcrías", sonrió Viktor satisfecho y tal vez era cierto. Pero Yuuri no podía evitarlo. Aún luego de dos meses seguía pensando que estaba en medio de uno de sus más elaborados sueños.

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El día de la presentación Yuuri llegó temprano a ayudar a Viktor con los arreglos; cuando Viktor entró, Yuuri tenía el café preparado, se estaba tomando una taza casi de golpe y cuando el ruso se acercó a tomar la suya, notó la palidez y las marcadas ojeras de su asistente.

"Oh, Yuuri, ¿dormiste anoche?"

"Un poco... unas dos horas, casi..."

"¡Inaceptable!, debes cuidarte..."

"Ya no lo hice" contestó el nipón dejando el bolso del maestro sobre el escritorio y dándole una taza de café y uno de los sandwiches que preparó Phichit. Juntos repasaron las partituras, revisaron la disposición del escenario, hicieron una prueba acústica en el que Yuuri tocaba con su violín en distintos puntos del escenario y Viktor se paraba en disintos lugares de la platea y tribuna luego Viktor le ofreció dejarlo dormir una pequeña siesta. Eran apenas las dos de la tarde y el concierto era a las ocho y media de la noche, la comida del almuerzo le pesaba y la noche sin sueño le estaba pasando la cuenta. Yuuri se confió y durmió hasta que escuchó lejanos sonidos de violines interpretando la Fantasía para piano y orquesta L.73 y miró la hora; eran casi las siete de la tarde; Viktor lo había dejado dormir hasta el ensayo general ¿Tenía pensado despertarlo siquiera? Yuuri se estiró pesadamente y tomó su violín.

Se sentó a esperar que terminaran esa melodía y Viktor se dirigió a él.

"¿Descansaste?", al notar su expresión preocupada, Yuuri olvidó momentáneamente su molestia y contestó.

"Sí... gracias por dejarme dormir, pero debiste haberme despertado"

Viktor le sonrió de vuelta y sugirió al grupo tomarse un descanzo hasta las ocho y que luego se prepararían para salir.

"Está bien... yo también a veces he dormido, hasta media hora antes de un concierto, ayuda a despejarse en tiempos de estrés"

El violinista chasqueó la lengua, inquieto, mientras veía a los músicos retirarse. "¿No vamos a hacer un último ensayo del Reverie?"

"Todo va a estar bien Yuuri, vamos a mi oficina, quiero arreglar tu cabello antes de la función"

"Todos se ven muy tranquilos", comentó el nipón con cierta envidia mientras avanzaban hacia el despacho del conductor.

"No es que no sientan nervios... los tienen, pero a la larga la pasión por la música es más grande y también tener siempre en cuenta lo que todos hemos sacrificado por la música"

"¿Tú crees que los niños prodigio como Yuuri hayan sacrificado mucho?"

El ruso lo miró con una expresión más seria y declaró. "Yo fui considerado un niño prodigio, como él, hace años"

"¿Y qué sacrificaste?"

"Mi vida...", Yuuri no contestó y esperó a que Viktor elaborara. El conductor se terminó de cambiar su pantalón y camisa y continuó, "Va a sonar llorón, pero tú tienes amigos que te importan lo suficiente como para pagar la renta por ellos, vives con alguien que prepara tu desayuno todas las noches para encargarse de que comas..."

"Eso no es nada..."

"Yo no tengo eso, Yuri tampoco, Georgi vive solo... muchos elegimos practicar, practicar, viajar, tomar todas las oportunidades de escalar que fuera posible aunque en el camino fuéramos perdiendo otras cosas..."

Yuuri se ocultó tras un estante para cambiarse el pantalón y desde allá musitó.

"Yo no tuve oportunidades, a decir verdad..."

"¿Seguro? ¿Nunca te ofrecieron irte a estudiar a otro lado?"

"Una vez... alguien me ofreció una beca en Tokio", recordó Yuuri mientras se arreglaba el cuello de la camisa.

"¿Qué hiciste?"

"Me quedé en Hasetsu"

"¿Por qué?"

"Porque tenía solo diez años...", Viktor le ayudó a anudar su corbatín en un moño perfecto y luego con los dedos untados en gel comenzó a estilizar el cabello del japonés.

"Ahí está, yo me fui a los doce, porque pensé que si quería publicar mi primera sinfonía antes de los veinte, tenía que apurarme"

"¿No extrañabas a tu madre?", preguntó Yuuri, curioso, perdiéndose a veces en el masaje de los dedos de Viktor sobre su cuero cabelludo.

"Al principio sí", confesó el ruso, "pero estás lejos en su cumpleaños tocando en otra ciudad y luego no puedo estar en el país para mis cumpleaños, porque siempre están los conciertos de navidad entonces te acostumbras..."

"¿A qué?"

"A estar solo", concluyó el maestro, dejando caer sus manos y luego llevando al violinista frente al espejo. El japonés no supo qué contestarle, su respuesta se quedó trabada al ver el espejo que le devolvía la figura de un desconocido, elegantemente vestido al lado de un formal y serio Viktor Nikiforov. Era una imagen que siempre había soñado, pero la realidad le estaba dando algo distinto. Mejor incluso. Porque en su realidad Viktor no solo lo dirigía, sino que le enseñaba a ser un mejor músico y le abría una pequeña parte de su yo privado para que Yuuri la conociera.

"Parezco un violinista de verdad"

"Lo eres", le aseguró Viktor antes de salir hacia el auditorio. Él telón estaba abajo y todos estaban acomodándose. El maestro dió unas últimas sugerencias e indicaciones generales sobre su visión de las piezas que interpretarían y el telón subió. Yuuri miró desde el costado la mayor parte del concierto notando cómo la visión de Viktor se hacía realidad; al acercarse el final de una versión orquestada de Clair de Lune (3), la última canción del programa, Yuuri supo que llegaba su momento de subir al escenario. El público dio un fuerte aplauso al maestro luego de la canción final del programa, pero este dio una reverencia, que bien parecía una despedida, y fue al lateral donde estaba Yuuri. La orquesta se mantuvo en su lugar y algunas personas de la audiencia se estaban poniendo de pie para salir del auditorio.

Del mismo costado por donde el maestro desapareció, volvió a escena con un violinista atrás suyo qye se situó a su lado y que luego de los acordes iniciales del piano comenzó su interpretación del Reverie (4). El público se quedó mirando, algunos volvieron a sentarse, otros desde el pasillo, sin querer perturbar la atmósfera se quedaron pendientes, algunos con los ojos cerrados. La visión de Viktor Nikiforov sobre lo que debería ser esa canción se extendió por cuatro minutos, la orquesta guiándose al son de su batuta y él siguiendo la interpretación de Yuuri. Al finalizar el aplauso fue más sonoro y enérgico; Minako estaba al borde de las lágrimas desde la primera fila y Yuuri miró a Viktor quien tomó su mano y juntos se inclinaron ante el público, saliendo por el lateral derecho, seguidos por el resto de los músicos.

"Gracias, Viktor, gracias por la oportunidad" murmuró Yuuri sobrecogido por la emoción sin saber qué hacer con sus manos hasta que el ruso lo atrajo en un abrazo.

"Gracias a ti, Yuura"

1 y 4..Para tener una referencia consideren esta version en ytube: Debussy Reverie for Cello played by Julian Lloyd Webber

2.. El video que Yuri le mostró se llama : Japanese Koto "Tegoto" by Michio Miyagi

3..Ver Debussy: Clair de Lune, London Symphony Orchestra, Stanley Black,