Toda ella se estremeció, aún convulsionándose ligeramente, y se irguió como si una cuerda hubiera tirado de ella. Pareció como si un campo antigravitatorio la hubiera rodeado, porque su vestido y su cabello, ahora corto, comenzaron a flotar y a moverse como impulsados por una corriente de aire impalpable. Sus ojos se abrieron, pero no de par en par. Lo hicieron con un gesto de serenidad y alivio, como si sus ojos transmitieran una sonrisa sin necesidad de unos labios que la dibujaran. Además, sus ropas volvieron a la normalidad, convirtiéndose de nuevo en su típica camiseta con un hombro al aire, sus pantalones negros cortos y sus botas militares, y su pelo volvió a tintarse del color blanco hueso que enmarcaba su rostro pálido como la leche.
Y sus pupilas... Era algo indescriptible.
El negro inescrutable que se había apoderado de ellas al inicio de la noche se agrietó y estalló, dando paso a un color violeta brillante y totalmente renovado. Toda aquella transformación había sobrecogido a los presentes hasta tal punto de dudar que le estuviera pasando algo bueno a la chica.
Pero, ¿qué mejor que volver a ser la de antes?
Ni siquiera la mecha negra permanecía entre sus mechones claros. ¿Serían los efectos secundarios de la Pica?
Oh, qué más daba. Lene había ganado. Todos habían ganado.
La primera uña de sol estaba comenzando a abrirse paso entre las estrellas de la noche cuando todos supieron que había acabado aquella batalla.
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Todo el mundo dejó de pensar y se acercó con presteza a Lene, que había caído desmayada al suelo, ya con su apariencia normal.
-¡Lene, despierta! -dijo Kid, incorporándola un poco.
Maka se acercó a ellos, y le pidió ayuda a Liz para llevar a Soul a algún lado mejor que en medio de aquel escenario de confusa batalla. Él también se había desmayado. Quizá por el esfuerzo que había puesto en salvar a su hermana.
La mayor de las Thompson no dudó en ayudarla a llevarlo junto con Black*Star y Tsubaki. Poco a poco, el claro se fue despejando, pero las marcas de la lucha continuaban allí: la sangre, los agujeros que habían hecho las flechas en los árboles un poco más allá, las hebras de hierba que habían volado arrancadas por los vector-arrows y los movimientos de los chicos...
Kid cogió en brazos a Lene, y se encaminó hacia la posición del resto. Para sorpresa de todos, pasó de largo. Todos e le quedaron mirando, confundidos.
-Kid, ¿adómde vas? -Le preguntó Maka.
-No pensaréis dejarles a la intemperie, ¿no?
Todos negaron con la cabeza levemente, y se organizaron para llevar a los heridos a la ciudad. Ya desde allí cogerían unos taxis hacia la escuela, y serían atendidos en la enfermería. Black*Star y Patti cargarían a Tsubaki, y Liz y Maka se encargarían de Soul. Kid, por su parte, llevaría a Lene sobre su espalda.
"Resistid", era el pensamiento que ocupaba las mentes de todos.
Nygus apareció en la sala, con la preocupación brillando en sus ojos, aparentemente tranquilos. Todas las miradas fueron a para a ella.
-Veamos, ¿qué ha ocurrido? ¿Por qué me llamáis fuera del horario escolar?
-Profesora Nygus -intervino Maka, con voz neutra-, no hay mucho tiempo para explicaciones. Soul, Tsubaki y Lene han sido heridos en un combate, y no sabemos cuánto tiempo resistirán.
-De acuerdo, voy a intervenir de inmediato -la doctora se encaminó hacia las camas en las que reposaban los chicos, los cuales tenían las frentes perladas de sudor frío. Comenzó por Soul. Le tomó el pulso, la temperatura y le incorporó el suero a la vía intravenosa-. Muy bien, no hay de qué preocuparse. Lo de Soul es simple cansancio; habrá hecho algún sobreesfuerzo. Respecto a las heridas, son superficiales. Un buen vendaje, y cicatrizará correctamente.
Maka suspiró, visiblemente aliviada. Ella ya se había temido lo peor, y aquella información la reconfortaba de la mejor de las maneras. Liz la rodeó con un brazo y la estrechó contra ella, apoyándola con una sonrisa.
Nygus pasó al siguiente paciente: Lene. Volvió a repetir los mismos pasos con los que había tratado a Soul, y determinó el diagnóstico.
-Es un desmayo. Al parecer, ha tenido una armonización de almas muy potente, casi físicamente imposible. ¿Cómo podéis haber llegado a esta situación? Bueno, lo importante es que no es nada grave. Tan sólo hay que mantener su temperatura corporal estable con un paño húmedo.
Por último, la doctora pasó a revisar a Tsubaki.
Pero lo que vio la heló.
Al primer vistazo a la herida, su expresión cambió a una alteración máxima. Con urgencia, Monitorizó a Tsubaki y pidió a todos que salieran de allí.
-Debe ser intervenida de inmediato -había dicho.
Liz, Patti, Kid, Maka y Black*Star salieron casi a patadas de la enfermería. Se sentaron en los asientos de la entrada, algo nerviosos.
Kid soltó un suspiro. Habían tenido que desinfectarse sus heridas allí fuera, pero gracias a dios, eran leves. Ahora, todos presentaban alguna venda o tirita, y el ambiente era pesado e incómodo. Contempló a sus compañeros un instante: Maka y Liz se miraban, intercambiando sus pensamientos casi de forma telepática; Patti, prácticamente ajena al peligro que corría el filo demoníaco, se dedicaba a preguntarle cosas absurdas a Kid, el cual, en ese instante, no estaba prestando atención.
-Oye, Kid, ¿Tu padre tiene también esas líneas en el pelo? -Le preguntó su arma, señalándole de forma descarada el pelo.- ¿Y alguna vez le has visto sin máscara? Tiene que ser algo intimidante, pero a la vez majo y gracioso, ¡como una jirafa! ¿Y si tiene en realidad un cuello tan largo como ellas? Debería enrollárselo bajo la capa para que no se viera...
-Esto es absurdo -intervino Black*Star, mirando al suelo con el rostro desencajado-. ¿Por qué ella ha acabado así, con la vida colgando de un hilo? -El chico se miró las manos con impotencia.- Maldita bruja, había estado todo este tiempo a nuestro lado, ¡y yo sin darme cuenta? ¿cómo voy a superar a Dios si no puedo ni evitar esto? ¡Es absurdo, joder! -exclamó, pegando un puñetazo al aire.
-Vamos, Black*Star, nadie podía saberlo, sabes que utilizan el Soul Protect -le repetía ás, tú no puedes ver almas. No puedes culparte.
Kid contempló su frustración con empatía. No era la primera vez que alguien del grupo decaía por la herida de su arma. Aún recordaba el estado de Maka tras el ataque de Crona en aquella iglesia.
-Esto... Una cosa -intervino Liz-, hay algo que no entiendo. Si Eileen era la compañera de Lene, debía saber que era una bruja, al igual que Kim y Jaqueline. ¿Acaso nos lo estaba escondiendo?
Kid reaccionó ante esa cuestión. Era verdad, aún no se lo había planteado. Además, Medusa estaba en el escenario de la lucha. Aquello retiraba bastantes dudas. Pero, ¿acaso significaba eso...
...que Lene era de los suyos?
Al chico lo recorrió un profundo escalofrío. No podía ser. Seguro que sería algo así como la sangre negra, un error, una coincidencia... Lene no podía pertenecer al bando de las brujas.
Pero, ¿y aquella repulsión que sentía cada vez que armonizaban sus armas Eileen y ella?
El debate hacia la pregunta de Liz continuó, pero Kid permaneció sumergido en sus conclusiones.
Medusa la había tratado con sumo cariño, dejando a un lado su común sarcasmo y tono arrogante. Se notaba que había confianza; no era la primera vez que hablaba con ella. "No", se corrigió, negando con la cabeza. "Esa era la Pica, no Lene."
Pero, en ese caso, ¿por qué había elegido a la chica como su sujeto de pruebas?
¿Qué relación tenía con la bruja?
Las puertas chirriaron levemente al abrirse. Al unísono, todas las cabezas giraron hacia la persona que asomaba por el umbral de la puerta de la enfermería.
-Ya podéis pasar -dijo Nygus, con voz queda-, pero sin escándalo. Todos duermen.
Black*Star se levantó de golpe y acudió a grandes zancadas al interior. Los demás lo siguieron sin una palabra.
Dentro, se podían oír los leves pitidos del corazón de Tsubaki. Estaba estable, y la herida del abdomen había sido cosida y vendada con éxito.
Su técnico le cogió una mano con cuidado, y admiró su rostro ligeramente turbado por el dolor. Una lagrimilla se deslizó por su mejilla, desvaneciéndose en la barbilla de Black.
-Tsubaki... E-Estás a salvo... Dios mío... -musitó en un suspiro.
Se derrumbó sobre sus rodillas. Nadie lo sabía, pero era el alivio de escuchar su corazón latir lo que le hacía derramar aquellas lágrimas.
Nygus admiró la sobrecogedora escena en silencio. No veía conveniente intervenir. Por su parte, Kid se acercó a Lene despacio, ahora albergando dudas sobre lo que debía pensar. Él la amaba, eso lo tenía claro, pero ¿podría seguir amándola si sus sospechas eran confirmadas?
No quiso seguir pensando. Se limitó a observar su rostro sereno que, aunque desmayado, mostraba la expresión del niño que se duerme bajo el hipnotizante sonido de una nana.
Maka fue la última en entrar a la habitación. Se acercó a su compañero con miedo, sabiendo que ya había vivido esa misma realidad hacía mucho tiempo. ¿De qué le había servido entonces entrenarse tan duro a sí misma y a su arma, si tampoco había sido capaz de protegerle esta vez?
"No", pensó, con una sonrisa entristecida. En aquella ocasión, las circunstancias habían sido las responsables de aquello. Había sido Soul el que se había armonizado com Lene, y aquello es lo que le había llevado a ese estado de cansancio. Además, era sólo eso: cansancio, ¿por qué se preocupaba?
Soul abrió los ojos lentamente.
El hecho de encontrarse en la enfermería del Shibusen, y que su Técnico fuera la que estuviera besando su frente con sumo cuidado y suavidad le hizo desorientarse un tanto.
-Maka... ¿Qué...? -Susurró.
De un respingo, se incorporó, con las mejillas totalmente encendidas.
-¡Soul! Creía que dormías -se excusó, evitando la mirada de él. Oh, aquella situación... Qué embarazoso.
-¿Qué ha pasado? -logró preguntar, también con un ligero rubor.
-T-te desmayaste. Nygus ya te ha...
-¿Dónde está Lene? -La interrumpió.
-En aquella cama -señaló hacia la cortinilla blanca que había a su lado, sin mucho ímpetu. ¿Acaso se preocupaba antes de Lene que de su propio técnico?
-Dios mío... -susurró, y se levantó rápidamente de la cama, dispuesto a encaminarse hacia ella. Los conductos de suero le estorbaban, así que se los arrancó sin mucho cuidado.
-¡Soul, ten cuidado, aún estás débil! -le dijo Maka, justo antes de que le fallaran las piernas. Soul alcanzó con los brazos la barra metálica de la cama de Lene, y se levantó. Se topó con Kid, al otro lado de la cama, que miraba a la chica con una mezcla de pesar y duda.
-¡Lene! ¡Estás viva! -exclamó Soul.
Lene reaccionó a la voz de su hermano, y abrió los ojos despacio, parpadeando varias veces. Se sentía desorientada, y un dolor punzante en el costado la hizo reaccionar llevándose las manos a la herida vendada que Maka le había causado cuando la Pica la poseía.
-Soul, Kid... Gracias a Dios, vosotros... Estáis bien -concluyó, con una mueca de dolor.
-El analgésico debería hacer efecto dentro de poco, no te alteres -dijo Nygus, que se había acercado para ver el estado de Lene al despertar.
A Soul le faltaron las fuerzas en los brazos, y se desplomó. Maka corrió lo antes que pudo, y lo llevó de nuevo a su cama para que reposara.
-Ni se te ocurra levantarte de ahí hasta mañana, Eater -le dijo la doctora-. En cuanto a Lene, podrías experimentar algún mareo o náusea; es normal. En fin, os dejo aquí. Si lo necesitáis, podéis saltaron las clases hoy, Maka, Kid, Black*Star. Yo se lo explicaré todo a Stein.
-Gracias, profesora Nygus -se despidió Maka con una sonrisa sincera.
La doctora le correspondió con otra sonrisa de aprobación, y salió de la enfermería con paso ligero.
Maka volvió la vista hacia la cama donde estaba Tsubaki, un par más allá, y escuchó las ininteligibles palabras por lo bajo de Black*Star. Debía haber sido duro para él; al fin y al cabo, ella lo había visto. Cómo se rompía la espada, el hielo de la herida de su amiga... Todo había pasado muy rápido.
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-¿Qué ha pasado? -fue la primera pregunta de Lene, tras unos minutos de silencio. Kid la miró largamente, intentando leer a través de su mirada.
Pero estaba demasiado confundido como para siquiera entender lo que encontraba.
-Te desmayaste tras la armonización de almas, así que te trajimos a la academia para que Nygus te tratara. Tsubaki se está recuperando de las heridas, y Soul sólo necesitaba desca...
-Lo siento -musitó Lene, con la cabeza gacha y el pesar en sus palabras. Kid guardó silencio. No sabía muy bien por qué se disculpaba, pero supuso que sería por lo de la Pica.
-Oh, no te preocupes, yo sabía que no eras tú.
La chica se incorporó, quedando a la altura de Kid. El pelo corto ya no tapaba su rostro como solía hacerlo; ahora sus emociones eran mucho más claras. Y la única que reinaba ahora en toda ella eran los remordimientos.
-Lene, ¿qué sucede? No debes culparte más; sentí el poder de la Pica cuando nos armonizamos. Era muy poderosa.
Las lágrimas no podían aflorar en su rostro, pero, si lo hubieran hecho, la habitación sería ahora mismo un mar de ellas.
-No, Kid. Yo sí podría haber hecho algo. Podría haber detenido esto... Podría haberos dicho la verdad desde el principio.
A Kid se le heló la sangre en las venas.
-¿Qué quieres decir? -las palabras se le escaparon sin querer de los labios.
Lene alzó la mirada y le lanzó una mirada que le hacía confirmar sus peores sospechas. ¿Sería posible?
-Kid, yo...
Lene se bajó de la cama y se irguió, con los ojos cerrados. Sabía que la encerrarían en las celdas del Shibusen, que la torturarían y la desterrarían de Death City, pero no podía continuar con aquella farsa.
Un momento, ¿por qué se iba a declarar una de aquellas de las que había decidido renegar hasta el día de su muerte?
Pero eso lo había pensado tarde; ya había aparecido con su forma de zorro ártico, y Kid no daba crédito a lo que estaba contemplando.
Aquellos ojos amatista que brillaban con tristeza en el animal... Kid no quería aceptarlo, pero era así. Aquello confirmaba sus temores, sus cavilaciones sobre Eileen y Medusa. Era irrefutable.
-Lo siento, Kid -murmuró el animal.
Antes de que el chico pudiera decir nada, Lene volvió a tomar su forma humana, esquivando su mirada.
A Stein le recorrió un horrible escalofrío. Su visión de almas le había avisado de la presencia de un alma de bruja en el recinto.
-Excusadme un momento, chicos. Debo revisar una cosa.
El profesor abandonó la clase a toda prisa. Los murmullos alterados no se hicieron de esperar.
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Stein irrumpió en la enfermería con un portazo, sobresaltando a todos, menos a Lene, claro.
-Chicos, ¿sucede algo? He sentido la presencia de una...
-Bruja -concluyó Lene, fríamente. Stein la miró sin mediar palabra-. Profesor Stein, necesito hablar con Shinigami-sama. En persona, por favor. Tengo muchas cosas que explicarle.
-CONTINUARÁ-
