En la Death Room reinaba el silencio. El Señor de la Muerte contemplaba a Lene expectante, en compañía de Death Scythe. Kid había exigido acompañar a la chica a esa reunión, y ella no había objetado. "Me da igual lo que me pase a partir de hoy", se había dicho, mientras recorría los pasillos del instituto, "sólo quiero poner la verdad sobre mis labios de una vez".

-Y bien -rompió el silencio Shinigami-sama-, ¿por qué requieres de mi presencia?

Lene tragó saliva. Todas las palabras se agolpaban en su garganta, y apenas le premitían respirar. Necesitaba soltarlo poco a poco, pero ahora era un torbellino lo que reinaba en su mente, y le resultaba imposible.

Tomó aire y dijo, con voz firme pero despacio:

-Lo más probable es que no me crea al principio, pero lo que le voy a decir a continuación es la pura verdad -hizo una pausa para mirar en derredor, y se encontró con la mirada de Kid. Una mirada que, en cierto modo, era tibia, como el abrazo que le había dado antes de su transformación. Volvió a mirar al frente, y se enfrentó a las cuencas vacías de Shinigami-. Supongo que estará al corriente de todo lo que pasó ayer por la noche...

-Lo cierto es que no del todo -cortó Shinigami-sama-. Si fueras tan amable de ponerme al día, te estaría del todo agradecido.

-Ya me encargo yo, padre -intervino Kid, sin alzar la voz-. Medusa había tramado un plan para asesinarme, en el cual utilizaba a Lene mediante una de sus serpientes para atacarme. Recibí algunos golpes -continuó, mirándose las vendas-, pero ella no era consciente de lo que hacía. Por favor, no la castigue.

-Kid -alzó la voz Lene, junto con un brazo en señal de silencio-, no hace falta tu opinión. Yo sé lo que ha pasado de verdad. Déjame explicarlo todo.

Kid había percibido el resentimiento en su brazo tembloroso, y bajó la mirada. Sabía lo que iba a decir.

Y lo que más le dolía era que no volvería a verla.

Lene dio un paso al frente.

-Medusa lleva bastante tiempo tramando lo que ayer sucedió. Exactamente cinco meses; desde que yo ingresé en el Shibusen.

Desde hace diez años, llevo -Lene rectificó-, llevaba en mi interior por determinadas razones la serpiente más poderosa de la colección de Medusa; la Pica. Cuando ésta despierta, se apodera de mi alma y se abre paso para ocupar mi cuerpo. Cuando esto ocurre, mis capacidades físicas aumentan considerablemente. Es por eso que Medusa me quería a mí para esta misión. De otra manera, no hubiera sido capaz de tocar un pelo a Kid.

-Un momento... -intervino Stein, que escuchaba la conversación al lado de Kid-, ¿misión? ¿Eso significa que...?

-Sí -respondió Lene, casi al instante-; soy una bruja.

La respiración acelerada de Kid se podía escuchar con claridad. No quería escuchar esas palabras; no de esa boca.

-Spirit-kun, si me hace el favor... -sentenció el Señor de la Muerte, con voz queda.

La Death Scythe se acercó despacio a la joven y, convirtiendo su brazo en la más afilada de las hojas, le aprisionó el cuello y la inmovilizó.

-¡No, padre! -voceó Kid.

-Lene, eres acusada de traición a la escuela Shibusen, así como de ser una bruja.

-Ya lo sé, lo sé -consiguió decir, casi ahogada por la guadaña-. Por favor,dejadme terminar. Os lo ruego.

Shinigami-sama volvió a guardar silencio. De un movimiento de brazo, ordenó a Spirit que retirara la cuchilla. Él obedeció a regañadientes.

-Nunca me caíste bien, chica -le susurró al oído. Lene sabía perfectamente por qué. "Qué malos son los genes", se dijo.

Tras retomar la respiración, prosiguió.

-Me infiltré en la escuela hace cinco meses junto con Eileen. Desde el principio sabía que mi misión era matar a su hijo, pero se suponía que lo haría a propia voluntad, atacándole por sorpresa con mi arma. Por desgracia, Medusa tenía otros planes. Despertó a la Pica sin previo aviso, y no pude hacer nada. A partir de ese momento, me vi recluida en mi subconsciente, sin poder salir. No sabía nada de lo que sucedía a mi alrededor. Pero, no por eso me quito culpas de lo que sucedió. Es más, si desde un principio les hubiera informado de los planes de Medusa, todo esto se habría evitado. Por mi culpa Soul, Tsubaki, Maka, todos han salido heridos. Lo siento muchísimo.

-¡Maka! -Saltó la Death Scythe- .¿¡Le has tocado un solo pelo a mi Maka!? ¡Eso no te lo permito...!

Kid contempló la mirada vidriosa de la bruja, que ahora estaba siendo zarandeada por su opresor.

-Lene...-musitó.

-¿Has acabado ya? Lene, Eileen y tú habéis causado estragos en Death City -dijo Spirit-. Comprenderás que merecéis ambas un severo castigo.

-Eileen está muerta -terció ella, con la dureza de sus palabras como armadura-. Murió a manos de Black*Star. Por cierto, ella también era una bruja.

El silencio volvió a ocupar toda la estancia. Shinigami juntó sus manos.

-Bueeeno... Puesto que no queda nada más que aclarar...

-¡Shinigami-sama! -alguien surgió del umbral de las puertas de la Death Room; Azusa, Syd y Kim entraron en la sala junto con Soul y Maka.

-¿Qué sucede? -preguntó la Muerte, aún con su sereno tono de voz.

-Señor -intervino Azusa-, he investigado un poco sobre Lene, y creo que necesitaría saber algo.

Un cruce de miradas general se produjo en ese instante.

-Yo también tengo algo que decir -declaró Soul.

-Y yo -Kim dio un paso al frente.

-Bueno, bueno... Pongamos un orden. Soul, comienza -Shinigami-sama fijó su mirada en el chico.

-Señor de la Muerte, Lene es mi hermana. Es sangre de mi sangre. Por ello, no me creo que ella sea una bruja. Si no, yo sería un brujo, o algo por el estilo.

-A eso quería yo llegar -intervino Azusa esta vez-. Gracias a la aportación de Kim, he conseguido averiguar la verdad sobre vosotros dos. Lene, Soul, vuestra madre, Nicole Evans, era una bruja. Pero vuestro padre era un arma, en concreto una guadaña. Y vosotros, al ser hermanos gemelos, habéis heredado cada uno una habilidad, por separado.

La Death Scythe se colocó las gafas. Los cristales emitieron un reflejo de inteligencia.

-Sin embargo, y aquí es donde viene una buena noticia -Azusa miró a la joven acusada de traición-, Lene, por alguna razón, ya sea la ligera mezcla de genes, ya sea suerte, no eres ni nunca serás capaz de desarrollar la Orientación de la Magia; eres inofensiva para nosotros.

-¡Pero, he causado demasiado daño! ¡Os he metido! ¡Merezco una sanción!

-No he dicho que no sea así -concretó ella. Siguió con los resultados de su investigació también explicaría el porqué de que los efectos de la sangre negra de Soul sean ligeramente más eficaces en él que en cualquier otra persona, ya que albergas algo de locura en tu interior.

Los dos hermanos se miraron entre sí, desorientados. Era demasiada información de una sola vez.

-Lene-chan... -susurró Kim, algo pesarosa por no haberle contado antes aquello. Kim sabía que Lene había vivido engañada toda su vida, y ella no había hecho nada por desvelarle la verdad, aun habiéndolo sabido. Porque ella aún se encontraba entre las brujas cuando llegó al palacio de Mabaa.

Shinigami no dija nada; estaba calibrando la situación en la que se encontraba ahora Lene.

-Chicos -habló al fin-, no nos dejemos llevar por las emociones; los hechos son los hechos. Normalmente, el castigo por atentado contra la escuela y la brujería es la pena de muerte... Pero, teniendo en cuenta que no sabías lo que hacías, conservarás la vida.

Lene suspiró aliviada. No pudo evitar que las piernas le fallaran, y cayó al suelo de culo.

-Claro que, al fin y al cabo, estar aliada con Medusa es algo que sabías desde el principio... Eso sí merece un castigo.

-Shinigami-sama -habló ella-, he de confesar que, cuando acepté esta misión, no sabía a lo que me enfrentaba. Estaba cegada por la idea de convertirme en una bruja consagrada, y decidí ignorar el miedo que sentía. Aunque eso no excusa mi comportamiento.

-No lo hace -corroboró él.

-Padre, perdónela -Kid dio un par de pasos al frente, con el sudor resbalándole por las sienes-. Sabemos que lo ha hecho mal, que nos ocultó su verdadera identidad y que, en un momento dado, puso a la escuela en peligro; pero, por favor, dele otra oportunidad. No la expulse del Shibusen. Te lo ruego. Yo... -a Kid se le quebró la voz-, estoy enamorado de ella.

A Lene eso la pilló desprevenida. De repente, vio cómo todos daban un pequeño paso al frente uno a uno.

-Eso, perdónela -dijo Soul, con una sonrisa torcida-. Al menos Eileen y ella nos dio una pelea digna tras lo de Aracne.

-Por favor, Señor -ahora fue Maka la que la apoyó-. La Pica ya no se encuentra en ella; no se volverá a repetir.

-¡Se lo rogamos! -Exclamó Kim-. ¡También fue culpa mía; si va a haber un castigo, también me lo merezco!

-Yo también los apoyo -se unió Syd-. Esa es la clase de hombre que era.

-Chicos... -Lene no podía contener las lágrimas. Todos se habían unido para ayudarla a seguir adelante y dejar atrás el mal recuerdo de su anterior vida con las brujas.

Y ahora sus ojos se desbordaban.

-En fin, ateniéndome a las circunstancias... -empezó a decir la Muerte-, supongo que tendré que dejarte estar aquí... Pero a cambio, te encargarás del mantenimiento de la fachada durante todo un año, ¿está claro?

Soul, Maka, Kid, Kim y Maka estallaron en júbilo. Lene aún no se podía creer que estuviera salvada.

Podría quedarse.

Podría quedarse.

Y conservaría la cabeza sobre sus hombros.

-¡Ah! ¡Perfecto! Bien pues, esta noche, para informar a los alumnos de lo ocurrido y celebrar la victoria del instituto, ¡haremos una fiesta! -Shinigami-sama cerró su puño con el pulgar hacia arriba, en el gesto "ok"-. ¡No quiero que falte nadie!

El alboroto ya fue generalizado. Y encima, una fiesta.

No, si Shinigami siempre sería así, fuera la circunstancia que fuese.

-CONTINUARÁ-