5. Adagio

Minako se abrió camino entre los estudiantes que hacían abandono del aula. Algunos reclamaban que el profesor les había hecho practicar de forma enfermiza el mismo arpegio y vibrato del Trino del diablo hasta que todos estaban hartos. Minami, defendió las decisiones del profesor, diciendo que era para conseguir la perfección en ambas técnicas. La profesora Okukawa admiró el entusiasmo del adolescente recordando con nostalgia cuando Yuuri era más joven y tenía esa misma energía. En ese momento, derrumbado en su asiento mientra pasaba un paño con su violín parecía tener toda la pesadez de un cincuentón o de alguien incluso mayor, porque Minako tenía cincuenta y uno y no lucía tan fatal.

"¿Es así como se siente haber triunfado en la sinfónica de Nueva York?", preguntó burlona al ver a su ex-alumno masajeando su hombro derecho, seguro adolorido con la presión de tantos movimientos vertiginosos por todo el día.

"Entre cuidar que Viktor no haga tonterías, más sus ensayos infernales, más estas clases..."

"En que te transformas en un tirano igual de temible que tu conductor...", apuntó ella con mordacidad.

Yuuri ignoró el comentario y continuó quejándose, "Y si a eso agregas que Yuri me observa como si quisiera matarme y JJ está constantemente vigilándome en espera de que lo haga mal y le den todos los solos... sí, así se siente triunfar en esa orquesta"

"Yuuri, cariño, ¿quieres tomar un consejo de una amiga?", expresó Minako amablemente mientras masajeaba los hombros del violinista que se había entregado a sus manos hacía unos segundos.

"Está bien"

"Debes elegir uno de los dos trabajos en la orquesta, no puedes ser el asistente del maestro y el primer violín, eso genera conflictos de intereses, cada vez que te den un solo, creerán que es porque te tienen preferencia"

"No puedo simplemente dejar uno de los dos cargos, ser asistente es mi cargo permanente... ser primer violín es solo un reemplazo por ocho meses, cuando Sara se sienta bien, volveré a ser solo el niñero de Viktor"

"¿Eso quieres?"

Yuuri botó su mirada y reconoció. "No, preferiría ser el primer violín, pero eso no depende de mí"

"No, pero puedes audicionar el próximo año, con la experiencia que tendrás, seguro quedarás dentro..."

"¿Tú crees?"

"No como primer violín, pero seguro quedas dentro de la sección de cuerdas... para eso debes hacerlo bien y no puedes si vas a estar explotándote con dos cargos dentro de la orquesta"

"Entonces..."

"Debes renunciar a ser su asistente"

Yuuri no contestó. No sabía cómo. Minako tenía un punto, eso seguro aliviaría las tensiones con Yuri y JJ, y cortaría los susurros en los pasillos, pero ¿no era eso una alta traición hacia Viktor? El maestro le había dado una oportunidad, le confiaba su rutina, su alimentación, su tiempo y a cambio le había enseñado tanto, ¿podría Yuuri simplemente dejarlo a su suerte?

"Prométeme que te lo vas a pensar"

"Lo haré", afirmó sin mucha convicción, Minako se inclinó y le dio un beso en la mejilla antes de irse. Sus hombros se sentían más livianos físicamente, pero otro peso se había instalado en él. El de las decisiones difíciles.

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Viktor salió de su despacho extrañado hacia la sala de juntas de la directiva. Minako entró un poco antes que él y le hizo señas para que se apurase.

"¿Qué pasa ahora?", preguntó el ruso un poco molesto por la interrupción del ensayo.

"Los socios accionistas me llamaron a una reunión, querían que tú estuvieras ahí", susurró ella jalándolo unos metros más lejos de la sala.

"¿Para qué?"

"No lo sé, pero maestro, por favor... compórtate, ellos dan el dinero, ellos financian todo esto así que podía tal vez..."

"Que..."

"Bajar la intensidad un poco", susurró ella, como si gritase.

Viktor la miró ofendido, él no era un chiquillo intenso. Él podía controlarse, sabía que los benefactores eran importantes, los mecenas del siglo veintiuno. Él siempre supo impresionarlos con sus gestos y palabras. Entró exudando confianza y sentándose en la cabecera, Minako, no obstante, le pegó con una carpeta para hacerlo correrse. Ella era la directora del consejo. El ruso la miró con un gesto herido y se sentó a su derecha.

"Esta reunión de emergencia es porque nos preocupan la decisiones impulsivas del maestro", disparó un tipo gordo y calvo, Minako le había explicado anteriormente haciéndolo mirar fotografías que ese era el mayo inversionista.

"No tiene de qué preocuparse, hasta ahora hemos llenado las salas casi todas las noches", declaró Minako.

"Eso no se pone en duda, su figura atrae la atención de muchos curiosos, pero cuando la fiebre inicial se vaya ¿Qué nos quedara?"

"No creo que se trate de una fiebre inicial..." comentó Viktor irritado, pero fue ignorado y el mismo viejo respondió su pregunta.

"Lo único que tendremos es la reputación dañada, estamos quedando como payasos improvisadores, armando el programa semana a semana como unos novatos"

"¡Perdón!, pero no puedo armar un programa de la nada, sin conocer a mis músicos"

"Ha estado ya cuatro meses en la orquesta y sigue improvisando"

"¡No más!, tenemos el programa definitivo, ahora se prepara a Poulenc y Ravel y con eso más los programas listos, comenzará la gira...", comenzó a explicar Minako.

"y terminaremos con un concierto de estreno de nuevos compositores que reclutaré antes del cierre", afirmó Viktor desafiante.

"¿Ves?, a esto me refiero, Minako, no podemos permitir que este payaso siga jugando con nuestra orquesta"

"¿Disculpe?", Viktor se levantó de su silla sin darse cuenta, sus ojos azules amenazantes y su metro ochenta de estatura imponiéndose sobre el resto.

"Viktor es el conductor y director musical que toma las decisiones artísticas de nuestra orquesta, y lo será por tres años al menos, está en su contrato y es la decisión que tomamos en conjunto para darle vida a la orquesta"

"Sí, porque nunca pensamos que la innovación implicaba este caos"

"¡Hemos tenido un programa que he cumplido al pie de la letra semana a semana! ¡Ensayamos bajo un estricto horario!", les hizo notar Viktor. "Diles, Minako"

"Lo que dice el maestro es cierto, de todos modos, los programas, como les mencionamos, están listos y me consta que trabajan muy duro..."

"Además está el hecho de que puso a un novato como primer violín", acotó una de las socias accionistas, también una mujer mayor muy conservadora.

"Yuuri Katsuki es un profesor de conservatorio, muy lejos de ser un novato", ladró Viktor.

"Es un don nadie, al menos Sara Crispino es reconocida en la escena europea", agregó el mismo hombre de antes.

"¿A Dónde quieres llegar con todo esto, Greg?"

"Habrá un corte presupuestario por esta temporada, no podemos inflar los sueldos de la orquesta si no sabemos si valdrá la pena el resultado", contestó el accionista.

"¡No puedes hace eso!, cada dos años hay reajuste salarial"

"No esta vez, ya hemos votado"

"Mi voto también cuenta y el de Viktor", peleó Minako, "Levanten la mano quienes rechazan esta medida y aprueban un reajuste salarial de 5% desde esta temporada", para su asombro, solo ella y el conductor levantaron la mano. La directora golpeó la mesa indignada y Viktor se volvió a levantar de su asiento.

"¡Somos artistas!, no pueden castrarnos de este modo, de última si necesitan un chivo expiatorio, tómenla conmigo..."

"Señor Nikiforov, esto no es algo personal, estamos velando por los intereses financieros de esta institución"

"Claro que no, ustedes son unas momias sordas que solo están velando por sus intereses", rugió el conductor antes de salir hacia el pasillo en dirección a su despacho. Minako salió segundos después y se cubría la cara con ambas manos. Viktor se había pasado. Aunque, a su defensa, la directiva había conspirado a espaldas de ambos.

"Qué haremos... cómo les diremos esto"

"Juntos... vamos juntos, ahora después del ensayo de la tarde...", le prometió Viktor antes de meterse a su oficina y cerrar la puerta. Yuuri estaba dentro, tenía servido te verde y dos shawarmas muy gordos. Viktor no pudo resistirlo y lo abrazó por detrás de donde el japonés estaba sentado, oliendo el aroma a lavanda de su champú.

Al sentir los brazos del conductor a su alrededor. Yuuri se congeló de la impresión, casi bota su taza de té sobre el teclado del laptop. Viktor suspiraba contra su cuello y gruñía a veces de frustración. Hizo un amago de toda su voluntad para que la voz no se le quebrara de impresión.

"¿Cómo fue la reunión?"

"Pésimo, terrible"

"¿Qué ocurrió?", preguntó volteando la silla para encontrar el rostro preocupado de Viktor que seguía demasiado cerca suyo.

"Me odian, odian que no tenga programas fijos para todo el año, odian mi libertad creativa y cuestionan mis decisiones"

Yuuri sintió el pánico crepitando en sus entrañas. Cuestionan sus decisiones, como haberlo incluido en la orquesta, por ejemplo.

"No creo que sea personal", musitó intentando disipar su angustia.

"Lo parecía... y ahora todos pagarán por mi culpa", ante el gesto interrogante de Yuuri, Viktor aclaró, "No habrá reajuste salarial"

"Oh... no es tan grave... ¿o sí?"

"Al parecer lo es, Minako dice que lo es..."

"Bueno... ya pensaremos en algo"

"Yuuri, no sé que haría sin tí", tarareó Viktor abrazándolo de frente y dejándolo en shock ¿Por qué estaba tan tactil de pronto?, Viktor era normalmente así, pero se estaba pasando. Yuuri se levantó de golpe, rompiendo el abrazo recién iniciado por el ruso y sentenció. "Termina tu sandwich, voy a buscar las copias de las partituras y las llevaré al auditorio".

Diciendo eso, desapareció. Viktor quedó mirándolo extrañado, ¿Qué le pasaba a Yuuri con él?, Viktor pensó que después de lo que había ocurrido el día anterior, en que bailaron, rieron y coquetearon tan descaradamente, Yuuri sería más abierto con él, al contacto físico. Tal vez más que simples roces de mano y abrazos. Pero el violinista parecía aún más asustadizo y esquivo de lo que había sido en las primeras semanas. Tal vez él había leído mal las señales, tal vez confundió los nervios y sobresaltos de Yuuri con algo más. Tal vez haber bailado pegados la noche anterior fue solo una conducta normal de Yuuri en las fiestas y no significaba nada.

"El ensayo de la tarde va a comenzar, ¿una vuelta corta?", dijo mirando al rincón, donde Makkachin movía la cola contento antes de levantarse y seguirlo hacia fuera.

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Luego de saber las noticias de la junta directiva, Yuuri recibió un mensaje de Micky avisándole que se reunirían en un café todos los músicos; aún estaba ordenando el itinerario semanal de Viktor, pero se apresuró y dijo agarrando sus cosas: "Me tengo que ir a una reunión de emergencia con los músicos"

"Oh, espérame, ordeno el portafolio y vamos"

"No puedes ir", respondió Yuuri secamente, sorprendiendo al conductor.

"Como que no puedo ir... Yuuri soy parte de la orquesta"

"Sindicalmente no lo eres", explicó el violinista y Viktor de pronto parecía muy perdido, "tu contrato no es igual al nuestro, formas parte de la junta directiva, los ajustes o falta de ellos que nos afectan a nosotros no te afectan a tí, además me pidieron explícitamente que no fuera contigo"

"¡Eso es absurdo!"

"Yo no hago las reglas..."

"¿Y quien está a cargo del grupo?"

"Chris", respondió Yuuri antes de salir.

"¿Me vas a contar lo que pasa siquiera?", gritó Viktor, pero no recibió respuesta.

Yuuri tomó el metro y dos estaciones más allá, siguiendo las instrucciones del GPS, encontró un café que se veía abarrotado, aunque por fuera decía 'Cerrado'; Emil se paró a abrirle la puerta y le explicó. "Estamos votando, se decidió ya que se amenazará con huelga en una carta que enviaremos a la directiva, ahora estamos votando cuánto tiempo de respuesta toleraremos y luego vamos a redactarla..."

"Vaya, esto es serio...", comentó el japonés ubicándose detrás de Emil y Micky, Sara también estaba allí y le lanzó un beso amistoso.

"¿Asustado de la revolución, cerdo?", preguntó Yuri sentado en una mesa.

"No es eso..."

"¿Comprendes que es necesario que nos unamos para poder lograr algo, verdad?", preguntó JJ, que estaba sentado al lado del oboísta, como símbolo de una tregua temporal.

"Sí, o sea, lo entiendo pero Viktor..."

"Yuuri", llamó Chris, ubicado adelante, en medio de todos."¿Estás de acuerdo con darles 3 días o una semana de tiempo de respuesta?"

"Eh... bueno, ¿una semana? ¿no puede ser más?"

"Si esperamos más tiempo nos tramitarán por meses, tienen que darnos respuesta lo antes posible para poder tramitar el reajuste en dos meses más"

"Ah, bueno, entonces, tres días"

JJ, pegó un silbido impresionado y también votó por los tres días, como Yuri, Emil y los Crispino.

"Muy bien, entonces ahora escribiremos la carta... Yuuri imagino que como asistente eres bueno redactando"

"Eh..."

"Ven, ocupa la laptop de Marcus", dijo Chris y detrás del mostrador de la cafetería, un hombre usando un delantal de la cafetería, le pasó un computador a Chris, "gracias cariño, bien, empecemos..."

Yuuri tomó apuntes de las ideas de Chris y de otros compañeros y finalmente ordenó todo en un texto que luego fue leído en voz alta por JJ - ya que Yuuri lo intentó, pero su voz no se escuchaba suficientemente alto en todo el lugar- una vez que todos aprobaron el contenido, la imprimeron en el mismo local y Chris prometió ir a dejarla al despacho de Minako. Justo cuando Yuuri iba saliendo luego de despedirse de los músicos, Chris lo llamó y le dijo en un tono serio. "No quiero poner presiones sobre ti, sé que eres nuevo, que tu contratación fija es como asistente y que esto de ser primer violín es un reemplazo...", Yuuri sabía a donde iba a todo eso y no le gustaba, "¨pero creo que tienes futuro dentro de la orquesta, muchos lo pensamos, y es por eso que te recomiendo elegir mantenerte a nuestro lado, dejar ese trabajo de oficina ¿o es lo que quieres hacer en esta institución?"

"No, claro que no, yo quiero tocar"

"Ahí lo tienes, entonces, avísale a Viktor, dale un tiempo para buscar un nuevo asistente y estará todo bien"

"Eso espero", musitó Yuuri y Chris lo atrajo en un abrazo que se sintió muy paternal.

"Ya eres uno de nosotros", afirmó antes de despedirse.

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Isabella despertó con el sonido frenético de abrir y cerrar cajones que venía del baño. Al mirar bien, notó que JJ se había levantado, eran las cinco AM, ella tenía entendido que las prácticas de la orquesta eran a las nueve y además vivían demasiado cerca del Music Hall. Se levantó y golpeó la puerta. "¿Algún problema?, preguntó desde afuera y escuchó la voz claramente angustiada. "No es nada, vuelve a la cama". Obviamente, Isabella no se tragó nada, ya llevaban dos años viviendo con él, cinco años de noviazgo y al menos 10 años de amistad. Ella sabía cuando Jean mentía.

"Abre la puerta"

"¡No es nada!"

"Jean...", suspiró perdiendo la paciencia y entonces se escuchó el seguro del picaporte siendo liberado. Isabella entró al baño donde encontró a su pareja con una toalla en la cintura, y su pijama en el suelo imposiblemente anudado.

"¿Por qué te has bañado a esta hora?, ¿qué estás buscando?, has hecho un desastre... ¡Mis cajones!, por qué tenías que sacar todas mis cosas..."

"Necesito un tampón", murmuró Jean avergonzado y sin querer mirar a los ojos a su novia.

"Oh...", Isabella se apresuró a la habitación y abrió el cajón de su ropa interior, volviendo con una caja. "Pensé que ya no..."

"Yo también", siseó JJ, ansioso tomando la caja y esperando unos segundos antes de soltar con más rabia de la que tenía planeada, "¿Y?, ¿me vas a dar algo de privacidad?"

"Claro, claro, vale... ¡que el rey se las arregle solo!", Isabella salió del baño cabreada, cerrando la puerta más fuerte de lo debido, y volvió a la cama, donde esperó sentada mirando hacia la puerta del baño que tardó demasiado en abrirse. En serio, qué tan difícil podía ser ponerse un tampón. No obstante, claro. Para ella no era difícil, pero para él debía ser terrible. Finalmente Jean salió con un gesto arrepentido y se arrodilló en la cama, frente a ella.

"¿Te duele?", preguntó Isabella.

"Un poco, pero no tengo antiinflamatorios"

"Yo tampoco, pero ¿Quieres un té?"

"¿Eso ayuda?"

"A mi sí, en especial si es con canela, porque da calor y entonces mejora la circulación de... bueno"

"Un té de canela entonces", contestó Jean, levantándose un poco para dejarla pasar.

"Quédate aquí, yo lo traigo y... ¿Quieres hablar?"

"No... pero creo que necesito hacerlo"

"Bien", respondió Isabella saliendo de la habitación y volviendo cinco minutos después con una taza humeante. "Entonces", comenzó ella alcanzándole la bebida, "hace cuanto no pasaba esto"

"Un año, cuando ya llevaba dos años de tratamiento hormonal, pensé que ya no volvería a suceder... dios, me siento tan humillado", Isabella se acercó lo suficiente como para recargarse a su costado y acariciar su cabello. La diferencia de estatura entre ellos no era tanta, pero JJ tenía la espalda ancha, los brazos gruesos, su voz era grave y era un hombre en todo el sentido de la palabra, aunque en ese momento él mismo lo dudara. "No quiero ir a trabajar hoy"

"Oh, no, eso no, ¿Tienes un solo no?, muchos solos, eres la estrella del show, no puedes faltar y dejar que Plisetsky se quede con todo eso"

"Las chicas faltan al trabajo a veces cuando el periodo les llega fuerte ¿no?", comentó lastimeramente él.

"Sí, pero tú eres un hombre, Jean"

Las palabras surgieron el efecto deseado, Jean esbozó una pequeña sonrisa confiada.

"Lo que vas a hacer es quedarte con mis tampones, tomarte otro té de canela al levantarte y te voy a pedir una hora el endrocrinólogo para que le podamos preguntar por qué pasó esto, probablemente no sea nada"

"Tal vez deba tomar más supresores o más testosterona o..."

"Yo creo que el estrés de competir por sobresalir te ha causado un desorden hormonal y que no es algo de lo que debas preocuparte, va a estar todo bien", contestó ella, JJ dejó la taza sobre el velador y apagó la luz antes de volver a los brazos de su novia.

"¿Nunca te dijeron lesbiana por quedarte conmigo?", preguntó él aún con la ansiedad tomando control.

"No era tu pareja antes de la transición", le recordó Isabella.

"Aún no lucía como un chico cuando comenzamos a salir"

"Para mi fuiste un chico desde que declaraste que lo eras, te cortaste el pelo y te cambiaste la ropa"

"Qué moderna..."

"Eras mi amigo, te dije que apoyaría en todo, ¿te acuerdas?, te lo prometí cuando me tocó consolarte esa vez que Sandy te dejó en octavo grado"

"¡Oh, no, Sandy!", se quejó Jean mirando a la cara a Isabella, "Me dijo que quería una novia femenina y que yo era un marimacho, y ella ahora parece un camión"

"Bueno ella quería ser el camión de la relación, no pudo soportar estar con alguien más masculino"

"Qué perdida de tiempo"

"Me alegra que te haya dejado", declaró Isabella. JJ se acomodó apoyando su cabeza en el hombro. Bella le había dicho muchas veces ya que el día que nació Jean Jaques y quedó atrás Joan Jaqueline, había sido un gran día para ella también, porque "Un día yo no me estaba quejando de que mi chico ideal no existía y de pronto, ahí estabas, y eras mi amigo y yo ya te quería tanto". Y JJ confiaba en ella, sabía que no lo decía solo para consolarlo, sabía que él era un hombre, que su pasado oscuro había terminado, tuvo la suerte de que en casa lo apoyaran, de que en su nueva vida en Estados Unidos nadie pusiera en duda su identidad; no obstante, la ansiedad a veces volvía como un fantasma a buscarlo. JJ no sabía que haría sin Isabella.

"¿Quieres dormir una hora más?", preguntó ella y él asintió cerrando los ojos y olvidando por ese momento sus pesadillas.

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"Te gusta el café muy negro", comentó Otabek, al ver como Yuri sorbía de su brebaje sin echarle azúcar ni leche, solo disfrutando de un espresso doble.

"Negro como mi alma", contestó Yuri, haciéndose una tostada con mantequilla. Marcus y Chris, desayunaban también en el mesón. El percusionista normalmente ayudaba a su pareja a abrir el local y luego desayunaban juntos antes de que Chris se dirigiera a los ensayos de la orquesta. No esperaba ver llevar clientes tan temprano. Menos al "L'enfant terrible" de la orquesta; mucho menos si estaba acompañado de otro joven músico en una reunión que claramente era una cita.

"Son muy tiernos", comentó suspirando, Marcus le advirtió, conociéndolo.

"No les digas ninguna pesadez"

"No tenía pensado hacerlo...", su pareja le miró con sospecha, "... tanto"

"Tu consumes mucha azúcar por la mañana", comentó Yuri mirando las tostadas con mermelada de Otabek.

"Es para quitarme el sueño"

"¿Dormiste poco?"

"Yuuri a veces practica hasta las dos"

"Maldito cerdo", comentó el oboísta.

"Es buena gente, ¿Por qué lo odias tanto?"

"No lo odio, o sea lo odié al principio, parecía que le daban todo en bandeja, supongo que no es un violinista tan terrible..."

"Es muy bueno", declaró el kazajo y luego agregó, "es difícil abrirse paso en el mundo de la orquestas habiendo músicos como él"

"Tú también eres bueno, además , pensé que no te interesaba formar parte de una sinfónica"

"Lo haría por dinero... y en las Big Bands es lo mismo, hay gente muy buena no solo en interpretación sino improvisando, tengo que mejorar en eso si quiero tocar en una banda de jazz que tenga algo de renombre"

"Si quieres te ayudo con eso", propuso Yuri casualmente pero al notar que el violista lo miraba con interés los nervios le hicieron hablar como un imbécil. "Bueno... no sé mucho de jazz, pero... no sé... podría leer una partitura, de, de una de tus canciones y tú, tú podrías tocar alrededor mío, o sea de mi oboe, o sea de la canción que toco, tu improvisas con eso, en verdad no sé cómo funciona el jazz, podrías pedirle ayuda a alguien que sepa mejor..."

"Eso suena bien, te puedo mandar dos canciones que me gustan, podríamos improvisar con eso, si quieres"

"O no, tu improvisas, yo no sé hacer eso"

"No siempre es malo, te ayuda a encontrar un estilo propio", comentó Otabek y era la misma mierda que había dicho Viktor. El estilo propio. Él era un músico docto, no necesitaba hacer payasadas, bastaba con seguir la partitura. Pero Otabek no había tenido mala intención, él no sabía que Yuri se enojaba con todo. No merecía que explotara frente suyo.

"Ok", contestó el oboísta sin más. Porque qué diablos. Estuvo semanas idolatrando a Mozart y aún no podía lograr que Viktor le diera un puto solo.

"Yuri, se nos hace tarde, ¿nos vamos en mi auto?", Chris anunció pasando por la mesa donde estaban los jóvenes músicos.

"Entramos a las nueve", le recordó el ruso, pero Chris chasqueó la lengua y afirmó. "Sí, pero hoy nos llega la respuesta de dirección y quedamos en llegar quince minutos antes para poder tomar una decisión dependiendo de qué nos hayan dicho, así que despídete y te estaré esperando fuera"

"Podría haberte ido a dejar", ofreció Otabek, pero Yuri negó con la cabeza.

"Mejor no, te desviarías mucho y así hablo con el viejo acerca de qué haremos si cumplen las demandas a medias"

"Bien, entonces, te envío un mail con las canciones y cuando nos veamos..."

"Podemos vernos a la noche", se apresuró Yuri, se quiso cachetear nuevamente. Se estaba volviendo un imbécil. De tanto hablar con Viktor y el cerdo se estaba volviendo un tarado como ellos.

"Me parece perfecto, ven a cenar a mi casa, puedo hacer algo kasajo, te puedo mostrar mis vinilos de Duke Ellington y John Coltrane"

Los bocinazos insistentes de Chris apresuraron la despedida y Yuri debió ponerse de pie de un salto y gritó. "okteveoalanocheadios"

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Luego de enterarse de que la junta directiva no tomó en cuenta ninguna demanda de hacer un reajuste de cinco por cierto más el pago del seguro social, los músicos se juntaron en el auditorio donde Chris se subió a la tarima del conductor a anunciar que estaban en huelga indefinida, lo que significaba que no ensayarían ni tocarían nada relacionado con la sinfónica hasta que recibieran una respuesta afirmativa de la junta directiva. En eso, Viktor entró con Makkachin y miró el revuelo de gritos en el escenario. "Ok..." dijo subiéndose a la tarima, Chris abriéndole el paso se fue a sentar al rincón de las percusiones y todos dirigieron atentamente la mirada al conductor.

"Bien, entonces, tienen las partituras, comenzaremos con Ravel y luego tocaremos a Poulenc, debemos apresurarnos a tener ambos programas en menos de dos semanas, entonces listos" levantó la batuta para dar inicio, pero ningún sonido salió de los instrumentos, nadie se movió. Yuri Plisetski sacó un paquete de galletas y masticó sonoramente, su oboe aún en el estuche. Viktor miró a los músicos extrañado, pero sonrió nuevamente y dijo, "Ok, estaban desconcentrados, de nuevo", levantó la batuta, pero lo mismo. Silencio.

"Chicos, chicos, seamos serios...", quiso conciliar el conductor, pero un trozo de galleta le fue arrojado desde la sección de vientos y la sonrisa de Yuri y JJ le hicieron entender que no lograría nada.

"Estamos en huelga indefinida hasta que tengamos el reajuste y el seguro social", explicó Chris, "pero vinimos a cumplir horario, ahora, si nos disculpas", sacó un juego de naipes y se sentó en el suelo. Algunos de los otros se sentaron a su alrededor y pidieron jugar. Yuuri, en la sección de cuerdas, conversaba animadamente con Micky y se les había unido Emil.

"¡Yuuri!, vamos a mi oficina", llamó Viktor alterado, desde el suelo, Chris le hizo una señal al violinista y este se puso de pie para seguir al conductor.

"¡Cómo no hablaste con ellos!, debiste tratar de convencerlos de que una huelga es una tontería... no, debiste avisarme que esto pasaba, debes decirme todo lo que hablen en sus reuniones, ¿sí?"

"No puedo decírtelo, eres parte de la directiva", afirmó Yuuri, con seriedad. Viktor sintió temor, así que exclamó exaltado.

"¡Soy tu jefe!", reclamó el conductor como último recurso. Supo que había cometido un error apenas vio el rostro de determinación del japonés.

"De eso debemos hablar... no puedo seguir siendo tu asistente, es mucho trabajo y yo soy parte de la orquesta ahora"

"¿Qué?"

"Que debes buscar otro asistente, te doy una semana, desde la próxima ya no trabajo más para tí"

"¡Yuuri!, no por favor... ¿fue por lo que pasó en la fiesta?"

"Qué pasa con la fiesta...", Yuuri expresó con tono interrogante, como si realmente no supiera a qué se refería.

"Ya sabes..."

"Ese día estuve hablando contigo acerca de qué canciones de Poulenc elegiríamos y luego me vine a casa con Phichit".

Viktor gritó internamente, ¿o sea que no se acordaba de nada?, ¿de que bailaron?, ¿de que se abrazaron?, ¡Que por poco se besaron!

"Como sea Viktor, una semana... ", declaró Yuuri con un tono decidido, pero luego notó la expresión retraída del conductor y repuso, "sigues siendo mi amigo, puedes confiar en mi desde ese rol, eres mi mentor además y agradezco todo lo que has hecho por mí, siempre lo haré, pero no puedo seguir siendo tu asistente, me está creando problemas con mis compañeros y mi sueño era ser músico de esta orquesta, así que debo mantenerme con ellos"

"Lo entiendo", murmuró el ruso intentando esconder, sin éxito, su decepción, "ahora sal, antes que empiecen a hablar". Yuuri se disculpó y fue al auditorio. Las risas se escuchaban hacia su despacho.

Estar en la cima nunca había sido tan solitario.

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Nota: No hubo tanto Vikturi acá, pero desde acá comienzo a construir la tensión entre ellos. En cuanto a las preguntas.

Mi lista de spotify es pública, ya tiene algunos seguidores, así que asumo que algunos la han encontrado. Tal vez el problema es que no está disponible en para los usuarios que no pagan o que solo se ve desde el computador. Igual no sé mucho, porque a mi siempre me han convidado cuenta premium así que nunca he tenido límites de acceso.

En cuanto a lo que me preguntaron de JJ, aquí se respondió todo. No estoy insinuando que es una chica. O sea alguna vez tuvo cuerpo de chica, y probablemente antes de darse cuenta de que era trans, fue lesbiana pero ahora es un chico, espero no sea confuso. Si tienen dudas pueden escribirme o leer sobre los transgénero. Lo hice para darle profundidad al personaje, para justificar su aparente ego, porque quiero mucho a este weon creído y no me gusta que lo vean solo como un creído sin corazound. Eso