6. Sinfonía y swing
Yuri entusiasmado miraba al escenario donde Otabek hacía malabares musicales con un grupo de seis personas, un batería, un contrabajo, dos trompetistas, un clarinete y un saxo. Beka metía su viola entre medio de esos sonidos mientras juntos creaban una versión alternativa de Sing Sing Sing. (1)
"Mira como se van integrando todos los instrumentos, cómo cambia la cadencia, de rápido a más rápido y luego se calma de nuevo", dijo Otabek cuando escucharon Sing Sing Sing por primera vez en su departamento una vez que no había nadie y pudieron poner a todo volumen el tocadiscos.
Yuri no había comprendido en ese entonces, pero cuando lo escuchó en vivo, con su amigo liderando la voz principal a punta de arpegios, su pie se comenzó a mover solo, cerró los ojos y se entregó la música. Recordó que hace unos días habían intentado el primer duo de jazz, improvisar no era algo que se les fiera bien, pero lograron coordinarse, como si un diálogo se formara entre sus instrumentos. Yuri volvió al presente, movió la cabeza al ritmo y tarareó mentalmente la canción que había escuchado un par de veces con su amigo y casi en la mitad de la canción, el saxofón tomó el control de los solos y Beka salió del escenario dejando su viola sobre la mesa y dirigiéndose hacia el oboísta declaró.
"Quieres bailar..."
"No, solo movía el pie..."
"Bailemos", decidió el kasajo jalando la mano de Yuri y llevándolo al medio donde lo hizo darse vueltas al ritmo de la improvisación que ya se estaba saliendo de control; pero Yuri reía de nervios mientras intentaba no caerse ni tropezar con los pies de su amigo cuando la música acabó, todos aplaudieron, incluso quienes bailaban. Otabek notó los largos mechones que se habían escapado de la coleta de Yuri y ocupó ambas manos para despejar su rostro. Yuri estaba seguro de que lo hacía a propósito. Beka sabía lo que provocaba, aunque mantenía ese gesto compuesto e indiferente.
"¡Yuri!, qué temprano han llegado", saludó Chris entrando con Marcus, Mila, los Crispino, JJ e Isabella que como siempre veían abrazados y riendo como si fueran los más felices del mundo; Yuuri venía hablando con Emil y detrás los otros compañeros de piso de Beka. La privacidad se había roto.
"Menos mal que no te gustaba el Jazz", le molestó Chris pasando por el lado; Yuri pudo haberlo asesinado y habría sido su culpa. Minutos después el cerdo con el resto de los compañeros de piso y se pusieron a discutir estupideces sobre bandas sonoras; el tal Phichit parecía saber demasiado de musicales y acabó dando cátedra sobre el tema. Finalmente todos acabaron pidieron cerveza y se subieron a tocar en distintos grados de ebriedad; todos excepto el cerdo que se mantenía fiel a su vaso de jugo y se negaba a cualquier tentación. Por suerte tenía la decencia de ahorrarles a todos el espectáculo de la última vez.
No obstante, Yuuri hubiera deseado estar ebrio. Cualquier distracción que le hiciera olvidar que hacía tres días que no hablaba con Viktor. Que no desayunaban juntos, ni almorzaban, ni paseaban a Makkachin y una parte de él, se preguntaba si el ruso no estaría pasando hambre. El plazo que le había dado iba a vencer pronto y lo más probable era que Viktor lo reemplazara más temprano que tarde. La idea le daba un poco de amargura. Deseaba un trago más que nunca. Yuri Plisetsky y Otabek improvisaban "Oh Marie" de Luis Prima, Ji hacía la voz principal y Yuri hacía eco de los tonos que el tenor improvisaba, pero luego hizo un solo que se enredaba con las cuerdas del kasajo. Yuuri se preguntó qué tanto habían bebido.
Se acercó a la barra con la intención de pedir un cocktail lo menos alcoholizado posible, cuando notó al sujeto misterioso de anteojos oscuros y un conocido pelo plateado encogiéndose casi pegado a la pared. El japonés se acercó con determinación y le informó: "Ni aunque tratarás podrían confundirte con una flor estampada en la pared"
"Eso significa que soy irresistiblemente notorio", contestó el Ruso con un tono juguetón, pero Yuuri no parecía estar para la broma.
"¿Nos estás espiando?"
"Claro que no, solo pasaba por acá, me gusta este bar"
"¿Por eso te escondes?"
"No quería molestarlos...", dijo el conductor con un tono lastimero, Yuuri se sentó frente a él, su mojito liviano llegó a sus manos, de pronto lamentó haberlo pedido con media medida de alcohol. Él necesitaba dos medidas completas para poder enfrentar la mirada azul dolida de Viktor. "Te extraño", soltó de pronto el ruso. Yuuri se tomó el resto del trago y de pronto media medida, casi de dos sorbos en menos de un minuto, parecía una cantidad adecuada.
"Yo también te he extrañado", soltó antes de que su razón alcanzara a detenerlo. Viktor entrelazó sus dedos con los del violinista, por debajo de la barra, un gesto silencioso y clandestino cuando sus compañeros estaban tan cerca.
"Esto no parece una reunión de trabajo", comentó el conductor mientras su pulgar masajeaba distraídamente el contorno de la mano del japonés.
"No estamos trabajando", murmuró Yuuri casi sin respirar.
"Oh claro, la revolución"
"Es algo serio, hay gente acá que mantiene a sus familias, necesitan el reajuste"
"Lo sé, Yuuri, ¿Crees que no lo sé?, yo voté a favor de ustedes en el consejo, Minako también lo hizo, pero éramos nosotros contra los seis jinetes del capitalismo, ¿qué más querías que sucediera?", el dedo índice de Viktor rozaba su palma en círculos, Yuuri sentía hormigueos en todos lados.
"No te estoy culpando...", le estaba costando trabajo pensar con claridad en una respuesta, el japonés apartó su mente de lo que estaba ocurriendo en su mano derecha, " no creo que alguien lo haga, pero no podemos incluirte en nuestras reuniones"
"Los hubiera ayudado", declaró Viktor antes de pararse sin más explicaciones. Yuuri miró su espalda unos segundos antes de salir del trance en que lo habían dejado y correr a agarrar su chaqueta para perseguir al conductor hacia fuera. Viktor escuchó los pasos apresurados en la vereda y se volvió a ver al violinista, agitado, tratando de tomar aire antes de decir. "El Central Park está a cuatro cuadras...", Viktor se hizo el desentendido, instándolo a elaborar su propuesta, "Y un poco más allá hay un pequeño sitio para comer que tiene abierto hasta tarde"
"¿Y?"
"Realmente me preocupa que no hayas estado comiendo bien estos días"
Viktor sintió una oleada de afecto invadirlo, pero mantuvo la compostura y dijo.
"Ok, pero tú invitas, me has hecho sufrir bastante"
"Bien, bien, pero no te aproveches, la comida la elijo yo, debe ser algo nutritivo, no un café con panqueques llenos de syrup"
"He comido eso por dos días y no me ha pasado nada"
"Por supuesto que lo has hecho", reprendió Yuuri con un tono juguetón y caminaron cerca de 12 cuadras hasta dar con un tipo comedor americano que servía carnes y pasteles. Yuuri pidió una cena con estofado para Viktor y un omelet liviano para él. Viktor se veía feliz, con su trozo de res, su smoothie y sus labios brillando por la grasa de la comida.
"No necesitas ser mi jefe para que salgamos a comer de vez en cuando ¿sabes?", se aventuró Yuuri, arrepintiéndose en el momento de su súbita valentía.
"Está bueno saberlo... te cobraré la palabra"
Viktor a veces creía ver en Yuuri nuevamente esas señales que le hacían pensar que el japonés tenía un alterego atrevido y mucho más erótico de lo que él mismo se daba crédito. Sin quererlo, su mente lo llevó a la noche en que Yuuri bebió de más.
El mismo Yuuri declaró haber aprendido a bailar swing con una chica con la que había salido y los sacó a tirones a la pista. Al principio Viktor estaba inseguro, pero luego dieron vueltas sin más represiones, sin importar quien los viera. Yuuri bebió un shot de tequila y bailaron un lento; luego Chris los invitó a fumar de su pipa. Hicieron una ronda mezclando flores y un poco de hash, primero Chris, luego Marcus, luego Viktor y finalmente Yuuri, quien había tomado dos bocanadas antes de comenzar a toser, casi ahogándose, y reírse. Marcus y Chris entraron y ellos quedaron fuera sosteniéndose el uno al otro hasta que Yuuri se acercó a su rostro, estudiándolo por unos segundos que parecieron eternos y dijo. "Tus ojos tienen un reflejo turquesa a la luz, ¿lo sabías?" Viktor entonces quiso cerrar la distancia, y apoyó su frente contra la del japonés que reía compulsivamente aún. "Vamos a seguir bailando", le dijo entonces y jaló al ruso hacia dentro echando sus planes por el caño.
"Bien, me mensajeas cuando quieras, tengo muchos otros comedores caseros que mostrarte"
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"Viktor, vente al bar Sounds ahora" leyó Viktor en la mañana, el mensaje había sido enviado cerca de las una de la mañana. A esa hora estaba cenando con Yuuri. Además de ese, Chris había enviado al menos veinte mensajes: "oh dios, mío no sabes lo que está por suceder", "¡Viktor! Está pasando", "Te lo perdiste, el suceso del año", "Habrá matrimonio, JJ le pidió a su novia casarse, le dijo que sí, es en menos de tres meses!", "Obviamente estás invitado", "¿Estas durmiendo a esta hora?", "Ok, estás enojado?", "Si es que lo estás, es con todos nosotros? o solo conmigo?", "No es nada personal, Viktor, es una cosa sindical", "Quieres que vayamos a almorzar juntos mañana?".
"Viktor terminó de leer y contestó: "Me alegro por ello, si me invitan a la boda voy, anoche estaba ocupado en otro lado y no vi el teléfono, y sí almorcemos hoy. Dime dónde, nos vemos". Luego procedió a escribir otro mensaje a Yuuri. "Gracias por la comida de anoche". Viktor se estaba preparando para meterse a la ducha y sintió vibrar el teléfono, corrió a verlo pensando que era el violinista, pero era Chris diciendo, "A lo de Marcus? Hoy prepara un guiso de Quínoa con buñuelos de verduras, creo, aunque si quieres otra cosa más chatarra se entiende", Viktor iba a contestar que quería unas costillas con salsa barbecue, cuando otro mensaje llegó y decía. "No ha sido nada, me alegro que hayas tenido al menos una comida decente, imagino que has desayunado, no tomes mucho café". El ruso soltó un enorme suspiro y contestó. "Me tomaré una taza en la mañana y hoy salgo a comer con Chris, a lo de Marcus", al rató Yuuri contestó: "Genial, Marcus tiene comida de verdad, deberías comer seguido allí si es que no quieres cocinarte". Viktor olvidó de pronto su desprecio por el menú saludable y contestó a Chris que donde Marcus estaba bien.
Cuando llegó a la cafetería de Marcus, fue recibido por el dueño que venía saliendo de la cocina. Le indicó que Chris le estaba ayudando desde la mañana, habían otros chicos atendiendo, en su mayoría estudiantes. Intercambiaron algunas palabras y finalmente fue a buscar a Chris que salió de la cocina usando un delantal. Se sentó al frente del conductor y con una enorme sonrisa dijo:
"Hace mucho que no podíamos sentarnos a hablar"
"Tres años", acotó Viktor, "¿Lo conociste acá en Nueva York?"
"Sí, vine a comer un par de veces, a varios de la orquesta les gusta comer acá"
"Déjame adivinar, dejaste tu número de teléfono escrito en una servilleta"
"Oh, por dios, ¿cómo es que me conoces tanto?", jadeó Chris con un fingido espanto, "pero no me llamó, porque aparentemente este hombre no sabe cuando le coquetean y tiró la servilleta sin notar que yo había escrito algo"
El ruso se largó a reír.
"Fue un episodio muy triste de mi vida, no deberías burlarte"
"Eres tan dramático", comentó Marcus trayendo jugos de mango a la mesa y terminando la historia él mismo, "Este genio estuvo mandándome indirectas incomprensibles por semanas antes de invitarme a salir de verdad y a los 5 meses ya se había mudado a mi departamento que está en el segundo piso de este local y desde entonces no lo he podido sacar de este edificio"
"Cariño, lo haces sonar como algo terrible"
"Tú sabes que no", dijo Marcus dejándole un beso en la frente antes de irse nuevamente.
"Entonces", continuó Chris mirándole por encima de su vaso, "Cómo van tus avances con Katsuki Yuuri"
"No tengo idea de qué me estás hablando", canturreó Viktor, doblando su servilleta sobre sus muslos.
"Del violinista japonés que has adoptado y que no has dejado en paz en meses"
"A mi defensa, no me gustaba cuando lo contraté como asistente"
"Ah, pero eso ha cambiado por supuesto"
"Por qué lo dices"
"Porque tengo ojos, aparte dijiste "no me gustaba", en pasado e imagino que en el presente eso ha cambiado"
"Es posible afirmar eso"
"¿Y has hecho algo al respecto?"
"Pensé que sí"
"Yo también, la otra vez se les vio muy acaramelados bailando"
"Claro, uno pensaría que después de eso las cosas avanzarían"
"Pero..."
"Yuuri lo olvidó todo"
Chris se largó a reír indolentemente mientras Viktor le pegaba con su bombilla. "Eres un insensible"
"Es que es de esperarse, estaba muy ebrio y luego fumado, fue divertidísimo verlo de todos modos"
"¡Fue tan erótico, Chris, nunca me recuperaré de eso, estoy herido..."
"Deberías hacer algo más directo e invitarlo a salir o decirle que te gusta"
"¿Directo?, ¿En serio Chris?, ¿Tú me das ese consejo?"
"Básate en mis fracasos..."
"No creo estar listo para eso... no creo que lo estemos, ni él ni yo"
"¿Por qué no?"
"Porque antes que todo, Yuuri es mi amigo, porque lo quiero... porque tengo miedo de perderlo"
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El maestro Yakov Feltsman anunció que no aceptaría nuevas ofertas laborales de conducción a largo plazo, que de vez en cuando podría aceptar hacer una presentación, pero que quería aprovechar su tiempo de retiro para escribir su sinfonía. Ya tenía dos movimientos completados y estaba luchando con la entrada del tercero, cuando unos familiares y vertiginosos golpeteos invadieron su paz en su departamento de la Greewich Village. Sabiendo que su momento de concentración estaba arruinado, se levantó acomodando su característico sombrero y recibió al joven conductor que invadió su departamento sin saludarlo.
"Mi vida es un basurero en llamas", dijo Viktor dejándose caer sobre los finos sofá estilo Luis XIV.
"Pensaba que venías con una novedad"
"¡Eres muy malo!"
"También pensé que al dejarte a cargo de mi orquesta me desharía de la responsabilidad y podría dedicarme a componer tranquilo"
"¡Oh estás componiendo!, ¡Eso es perfecto!, porque quiero hacer un concierto con nuevas composiciones y una pieza tuya sería un excelente plato de fondo..."
"No sé si quiero que tú dirijas una de mis obras"
"¡Por qué!"
"Eres muy rápido"
"¡Y tú muy lúgubre!, pasaste mucho tiempo en Rusia.."
"Tal vez tú no pasaste allí el tiempo suficiente", disparó el viejo maestro sentándose en uno de los sitiales. Viktor estaba rozando la treintena y seguía siendo el mismo adolescente que fingía desmayos sobre su alfombra para no seguir ensayando.
"La junta directiva me odia, no harán reajuste salarial, los músicos se fueron a huelga indefinida hasta que les den el aumento que corresponde, mi asistente renunció y el grupo no me invita a sus reuniones y salidas, pero sí a la boda"
"Al menos te invitan a la boda", suspiró Yakov sin entender nada, "¿Cuál boda?"
"La de JJ y su novia"
"Ah, Isabella, una muchacha excepcional", comentó Yakov con un tono paternal.
"Seguro te mandan la invitación"
"Claro que sí, me sorprende que te la manden a tí"
"¡Yakov!, estoy sufriendo, anoche salieron a beber y no me invitaron"
"A mi tampoco me invitaban a sus fiestitas"
"¡Pero tú eres viejo!"
"Nada que ver, hay músicos de mi edad allí... es porque era el conductor"
"¡Es tan injusto!, yo quiero ser parte del grupo..."
"No lo eres, eres el líder, eres más que ellos... Vitya, no puedes esperar que te traten como a un igual"
"¿Por qué no?, En otras orquestas sí me invitaban..."
"Claro, y por eso tuve la desgracia de saber por las páginas de sociales de algunas revistas que estuviste en muchos escándalos "
Viktor resopló como un niño pequeño contra uno de los cojines. El maestro Feltsman juntó paciencia y enunció.
"Debes entender que al ser el conductor se espera que exista cierta jerarquía... una distancia saludable entre tus músicos y tú"
"Pero quiero caerles bien..."
"Y he ahí el problema, eres el lider, el padre de la familia, un padre no tiene que ser el amigo de sus hijos, tiene que decirles lo que tienen que hacer para que sean mejores", Al escuchar aquello, Viktor resopló nuevamente y el mayor continuó. "Mantén una distancia formal, estoy seguro de que podrías haber lidiado con el paro de tus músicos y haberlos convencido de ensayar para la gira europea si no fuera porque eres tan infantil"
"No puedo hacerlos ensayar si están en paro"
"¡Por el mismo diablo, sí puedes!, ¿Crees que en Moscú les importará que acá tengan problemas salariales? ¿Qué en Oslo, Varsovia o La Haya les perdonarán que no se presenten o hagan un presentación mediocre solo porque tú no puedes conseguir que ensayen?"
"Probablemente no..."
"¡Es un hecho que no!, Debes ponerte firme, Vitya, y por el amor de dios búscate un asistente, que por ti mismo no puedes recordar ni donde poner las partituras"
"Tengo a Yuuri"
"Katsuki ahora es tu primer violín, ¿o no?, es altamente inapropiado que sea ambas cosas..."
"Eso dijo él", se lamentó Viktor mientras el maestro lo miraba con severidad desde el frente encendiendo su pipa con tabaco.
"¡Me alegra que ese chico haya tenido la sensatez que no to has tenido!", remató Yakov y luego de tomar una bocanada de humo continuó. "Ahora escucha, te diré todo lo que estuvo mal en tu último concierto de Debussy..."
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"Para ser alguien que odia improvisar, lo hiciste muy bien anoche", acotó Becka dando un mordisco a su panini. Yuri casi se ahoga con su bocado; el comentario del kasajo se podía interpretar de más de una forma y lo peor es que las cosas entre ellos seguían siendo terriblemente inocentes y platónicas. El oboísta tomó un sorbo de su café y miró hacia los transeúntes que desfilaban delante. Finalmente, muchos músicos habían terminado durmiendo en la sala de su departamento. Emil apenas podía caminar en línea recta y fue sostenido por Michel mientras subían la escalera; Sara, pese a que estaba en terapia, igualmente se las había arreglado para tomar unos mojitos de más y con Mila creaban toda serie de pesadas indirectas para burlarse de Micky y Emil. Quisieron lanzar una ingeniosa frase alusiva a la situación de Yuri y Becka, pero la mirada asesina del ruso fue suficiente para que la pianista se tragara sus palabras con una risita para luego seguir susurrando estupideces - seguro chismes- al oído de Sara.
Por la mañana todos habían volado al despertar y con Otabek habían decidido ir a tomar desayuno a un food truck del central park antes de que el violista tuviera que correr al conservatorio. Estaban tirados en el pasto en ese momento con unos paninis y sus bolsos con sus instrumentos descansando entre ellos dos.
"Tu también te has estado contagiando con un poco de Mozart me he dado cuenta", acotó Yuri con una sonrisa.
"¿Por qué lo dices?"
"He visto tus listas de Spotify, tienes una de música clásica ahora, lo que no entiendo es por qué la lista se llama 'Tigre'"
"Porque es un mote que te tengo en mi mente", reconoció Otabek con una media sonrisa.
"Es el mote más estúpido que me han puesto en toda mi vida", gruñó Yuri, aguantándose las ganas de sonreír. Y luego pregunto, "¿Algún compositor que te haya gustado hasta ahora?"
"Alkan... es espontáneo, violento, me gusta"
"Te dije que encontrarías algo de tu gusto... después de todo, casi todos los estilos tienen un antecedente en la música clásica"
"¿Hasta el rock progresivo que te gusta tanto?"
"¡En especial!", afirmó el oboísta con vehemencia. Iba a lanzar una palabrota, pero una niñita se estaba acercando a ellos y con una voz muy ilusionada preguntó.
"Disculpe, señor, quería saber si van a tocar algo o si ya terminaron por hoy"
Yuri la miró extrañado, hasta que comprendió que tirados en el parque con los estuches de sus instrumentos a la vista seguro parecían músicos callejeros.
"Oh, ya nos estábamos yendo", se disculpó el ruso con cierta lástima, pero Otabek, le agarró el brazo y agregó.
"Podríamos hacer una excepción para tí, ¿hay alguna canción que te guste?"
"Una de ¡Katy Perry!", chilló ella entusiasmada. La cara de Yuri seguro estaba tocando el piso y Otabek reía de buena gana y le dijo, "No podemos decepcionar, ¿Conoces Roar?"
"Por supuesto que la he escuchado, las radios nos espamearon con esa canción por semanas"
"Bien, entonces..."
"Nunca la he tocado", susurró Yuri con un poco de inseguridad.
"Pero sabes como suena, ¿o no?", Otabek le guiñó el ojo y comenzó unos acordes con su viola, la música de fondo. Esperaba que la voz principal fuese el oboe. Yuri maldijo internamente y dando una reverencia a la niñita comenzó con su parte, con recelo, no estaba acostumbrado a tocar sin practicar o sin leer una partitura. No era que no tuviera buen oído; cuando era pequeño y recién comenzó con el oboe, acostumbraba a tocar lo que le pidieran y él con su sentido de tonos y ritmos podía replicar cualquier canción solo para mostrar que tenía un talento natural. Pero pasaron los años y con el conservatorio, las sinfónicas, los grandes compositores y la presión por tener el éxito, la academia se lo fue devorando y ya no podía recordar lo que era tocar sin ataduras, sin la presión de ser perfecto. Pero en esta avenida nadie sabía quien era ¿verdad?, nadie esperaba nada de él. Así que cuando llegó al coro, el oboísta agarró confianza y se subió a una de las bancas. La gente alrededor se arremolinó a verlos y algunas monedas y billetes caían sobre sus estuches de instrumentos. (2)
Al acabar, la niñita abrazó sus piernas y le dio las gracias, no sin antes pedirle una foto a su mamá con los dos chicos. Otabek recogió el dinero y lo miró atentamente, como si fuera a desaparecer. "Creo que hay como cincuenta dólares... por una canción, haber sabido que esto pagaba la renta", se quejó y cuando iba a repartir las ganancias, Yuri le detuvo.
"No, Becka, yo tengo trabajo fijo, quédatelo"
"Pero también es tuyo, te lo has ganado"
"No, mira hagamos otra cosa, guarda mi parte para salir a comer esta semana, pizzas, papa Jhons", propuso Yuri mientras caminaban hacia la estación de metro.
"Me parece justo", aceptó el violista guardando su instrumento y despidiéndose para desaparecer en los túneles subterráneos.
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Minako cerró contrato con un espectáculo de luces y burbujas y un circo de acrobacias para poder llenar los espacios de la cartelera que estaba dejando la orquesta con su paro, por fin pudo cerrar su laptop y con la yema de sus dedos masajear su sien para conseguir algo de alivio a su estré frenético y conocido golpeteo interrumpió su momento y gruñó: "Adelante". El maestro Nikiforov entró rápidamente y se dejó caer sobre la silla frente a la directora.
"Necesito reclutar a alguien que pueda ser mi asistente".
Minako enarcó una ceja y comentó. "¿No es un poco tarde para eso?, creo que Yuuri te había dicho que te daba una semana... hace cuatro días"
"No tuve tiempo", respondió Viktor con desparpajo. Ambos sabían que eso no era cierto.
"Ok, voy a hacer un llamado interno, imagino que tienes algunas exigencias"
"Quiero que sepa de música y que esté dispuesto a recibir mensajes fuera de horario o a recordarme cosas también fuera de la oficina"
"¿Eso es todo?", preguntó Minako curiosa, "bien, creo que entre los conocidos de esta institución podré armar un grupo de candidatos y tomar una decisión adecuada antes del miércoles de la próxima semana"
"Yo tomaré esa decisión", corrigió Viktor y la mujer se volvió a verlo, "es mi asistente, yo lo elegiré, yo elegí a Yuuri no"
"Saltándote el protocolo...", le recordó ella, pero no fue escuchada. No se molestó por ello, pensó que al menos el maestro estaba dispuesto a buscar una salida fácil al impass que había tenido con su ex alumno. En especial porque no se le veía enojado con el violinista. Debió saber, por supuesto, que con Viktor Nikiforov no existían las salidas fáciles.
Al día siguiente, luego de almuerzo, Viktor se veía muy animado. Al parecer se había juntado con Yuuri en el local del novio de Chris y estaba muy optimista, pero apenas se le dijo que había que entrevistar asistentes, su expresión cayó al suelo y accedió con un poco convencido y mudo gesto. Desde su oficina se le escuchó llamar a los aspirantes y comenzó una serie de preguntas ridículas. "¿Cuál es tu compositor favorito?... ¿Qué pieza barroca se te viene a la mente al ver esta imagen?... ¿Nihilismo o Romanticismo?... ¿cómo prepararías un café?"
Muchos de los entrevistados se retiraban indignados, una chica salió al borde del llanto y un señor cincuentón anunció que nadie querría trabajar a cargo de semejante loco. Minako entró a su oficina hecha una tormenta y le preguntó qué diablos pasaba con él. "No son suficientes, son ignorantes, no saben preparar mi café... eso es muy importante, búscame otros, alguien mejor, más... más Yuuri".
El día martes de la semana siguiente Yuuri seguía con la responsabilidad de mandar mensajes para recordarle sus compromisos y se juntaban a comer, y aunque el japonés le había asegurado que esto último no cambiaría solo porque conociera un asistente nuevo, a Viktor le daba desconfianza encomendarle su rutina a otra persona. El día viernes ya el plazo que le había dado Yuuri había sido excedido en casi una semana, así que Viktor no se extrañó de verlo con un tono molesto en su oficina y con su compañero de piso tras él.
"¿Vienes con refuerzos?", preguntó Viktor un poco ofendido y Yuuri contestó.
"Mira, no quiero enojarme, está bien, no quieres a un extraño en tu rutina, entonces pensé que ya que yo ocasioné el problema, lo justo es que te proponga una solución... así que te propongo entrevistar a Phichit, él necesita el trabajo, la experiencia contigo le vendría bien, él prepara los sandwiches que estuviste desayunando conmigo por meses y como hemos estudiado juntos creo que sus conocimientos podrían ser suficientes..."
"No estoy seguro..."
"Solo... dale la oportunidad", insistió Yuuri dejando a su amigo dentro de la oficina con el conductor. Viktor examinó al tailandés, su expresión era amigable y entusiasta.
"Ok, entonces, ¿Compositor favorito?"
"Clásico sería Puccini, porque me gusta la teatralidad, pero en realidad lo mío son las bandas sonoras, así que me gusta Abel Korzeniowski, es un compositor nuevo, muy novedoso", Phichit hablaba con pasión de un músico y no con la gélida compostura de un conocedor.
"Ok, y cuando ves a La joven de la perla de Vermeer, ¿qué canción te viene a la mente?
"Mmmm, barroco, pero algo suave... tal vez la Pequeña serenata nocturna de Mozart, porque es intima y dulce como la atmósfera de la pintura"
Viktor sonrió; nadie le había respondido esa pregunta. Él mismo debía reconocer que era un tanto descabellada. "Oh... y si tuvieras que elegir entre nihilismo o romanticismo"
"¿Es difícil no?, porque el romanticismo trata de incitar emociones fuertes, como lo hacía Wagner, en especial en los puentes llenos de sostenidos de sus arias, pero en el Nihilismo si bien el ritmo es frenético trata de expresar el vacío existencial, como la sonata en G mayor de Ravel, así que suenan un poco parecido, pero no se puede elegir realmente entre cosas opuestas"
"Oh, claro"
"Tal vez entre dos compositores del mismo movimiento sería más fácil"
"Vaya... y ¿sabes preparar café?"
"¡Eso!, ¿puedo demostrarlo?", preguntó el tailandés y Viktor le indicó con la mano que procediera. Phichit con mucho cuidado midió la cantidad, la llevó al molino manual, desarmó y armó hábilmente la máquina y prendió la cocinilla. "Creo que te gusta más simple para poder beber más tazas al día ¿no?", por mientras le narró cómo había trabajado en varias cafeterías para poder costear sus estudios y luego de unos minutos sirvió el humeante brebaje al conductor. Viktor tomó un sorbo y reprimió un gemido de satisfacción. A la vez se sintió atrapado. No había ninguna excusa que le permitiera declinar la postulación del chico que lo miraba expectante. Era amigo de Yuuri, probablemente estaba preparado para este tipo de entrevista. Necesitaba el trabajo. Maldición.
"Bueno, para comenzar debes tener mi número de móvil, yo el tuyo, espero que lo tengas prendido todo el día, no porque demando tanto, pero de pronto, recuerdo cosas y necesito que las agendes antes de que las olvide"
"Oh...", Phichit comprendió que el trabajo era suyo y atendió entusiasmado comenzando a anotar en su movil.
"Yuuri te pasará la agenda en que lleva registro de mis compromisos, me envía semanalmente un cronograma y si lo modifica me manda las nuevas versiones, también me envía notificaciones de los compromisos durante el día y me gusta que ensayemos juntos los programas, no sé si estás dispuesto a..."
"¡Sí!", contestó Phichit.
"¿Tu instrumento?"
"Clarinete, también oboe, pero mayormente clarinete"
"Ok, entonces el lunes te espero, con tu clarinete y el cuaderno de Yuuri acá... te estaré enviando mensajes si pasa algo", dijo abriendo la puerta. Fuera Yuuri esperaba dando vueltas y al escuchar a su conductor pedirle que le diera las indicaciones a su amigo, el ruso se ganó un efusivo abrazo y una invitación a una fiesta en sábado en su departamento. Viktor se quedó viendo a ambos asiáticos alejarse, la sensación de pesadez ya no era tan opresora.
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Nota: Algunas cosas que quiero aclarar. Algunos se tomaron mal la renuncia de Yuuri, pero en verdad es muy irregular que tenga dos cargos dentro de la orquetsa, aparte de verdad se puede malinterpretar como que Viktor tiene preferencias y Yuuri es su primadona. Aparte Yuuri estaba velando por su futuro y por evadir conflictos posteriores. Lo otro, tengo entendido que en los teatros que presentan música sinfónica se tienen los programas de todo el año listos al inicio de la temporada, al menos así es en los teatros que he estudiado por internet. Por eso es sumamente irregular el ritmo de trabajo de Viktor, aunque él tiene sus motivos para ello.
Otra aclaración, Marcus es el mistery man de Chris, es el que en la serie vive con él y lo acompaña a las competencias.
(1). En youtube: Sing Sing Sing - StringQuartet
(2) El show callejero de Yuri y Otabek, lo escribí escuchando este video en youtube: Katy Perry - Roar oboe cover
