Bueno, pues nada, a seguir escribiendo, por favor disfruten, por aquí comenzara a haber también nuevas parejas.
Capitulo 3
Cada fibra de hilo transparente fue colocada con sumo cuidado al rededor de la diminuta luciérnaga.
El pequeño se fingió dormido hasta que sintió al rubio levantarse de la cama y escucho el sonido de la ducha, solo entonces se permitió entreabrir los ojos y escanear la habitación, la claridad del sol colándose entre las cortinas le había hecho volver a cerrar los ojos. Sin levantarse aun lentamente giro su cuerpo hasta quedar sobre el espacio que hasta hacia unos momentos había ocupado Marco y boca abajo sobre la almohada el perfume del cuerpo ajeno le embriago hasta el sonrojo.
Aquello no estaba bien y Luffy lo sabía, pero ¿Que podía hacerse? Lo mejor para todos seria pretender que nada había pasado, dejarse de tonterías y volver a su cuarto aquella noche, sí, eso sería a todas luces lo más sensato, pero su maldito cuerpo traicionero viéndose rodeado del aroma y la calidez del rubio le hacía desear otras cosas.
Al percibir que el sonido de la ducha ya no estaba de nuevo se quedo quieto, intentando fingirse dormido de nuevo creyendo que el mayor se marcharía de ahí enseguida, su cuerpo se tenso de inmediato al sentir los dedos ajenos acariciando su cabello y después su espalda, rosando hasta su cintura, hasta donde las sabanas cubrían, casi habría deseado que no le cubrieran del todo y tener al otro acariciándole por completo.
Quieto, lo mas quieto que le era posible el pelinegro había hecho un esfuerzo sobrehumano para mantener su respiración estable a pesar de que sentía el corazón agolpársele en el pecho desbocadamente, hasta que podía sentirle latir en las sienes de su frente, torturándole impasible en la garganta- ¿Que es lo que me has hecho?- escuchó aquella palabras del rubio antes de que este se marchara, aquellas le habían hecho apretar un poco las sabanas con las manos.
Cuando escucho la puerta cerrarse aun podía sentir el fantasma de aquella caricia cosquilleándole en la piel "¿Que es lo que me has hecho?" La pregunta del rubio antes de irse le había torturado por varios segundos, a él le hubiera gustado preguntarle justo aquello a Marco también, aunque más que eso la sensación del rose en su piel se negaba a abandonarle, provocándole una profunda ansiedad que solo había sabido calmar tocándose a sí mismo.
Poniéndose en pie se dirigió de la ducha, con el agua cayéndole por el cuerpo como nueva caricia comenzó a rosar su propia excitación con una mano mientras que con la otra tocaba de la manera como lo había hecho el rubio la noche anterior su entrada, no se sentía tan bien como cuando aquel lo había hecho, pero el mero recuerdo le había hecho terminar- Nhhh... Marco...- Miro su mano manchada por unos segundos tras correrse copiosamente con el recuerdo de la noche anterior, por primera vez se había venido pensando en alguien que no fuera su hermano. Un simple suspiro dejo sus labios, debía olvidarse de todo aquello y debía hacerlo pronto.
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Ace casi había parecido un cachorro abandonado aquella mañana y eso hacía sentir aun mas culpable al menor, casi le había rogado que no fuera al gimnasio en aquel momento pero Luffy no pudiendo realmente estar cerca de su hermano sin sentir una terrible carga de culpa no se había tocado demasiado el corazón al decir que no podía ir mas tarde, poniendo como excusa que tenía una cita con su amigo Zoro (que era verdad a medias) y que no podía quedar mal se había ido de la casa una hora antes de lo usual, llevando consigo varias cosas que normalmente no cargaba pues no planeaba volver a casa temprano tampoco.
Sabía que a su hermano no le gustaba estar solo y que si se quedaba con el probablemente acabaría disfrutándolo bastante, pero el sentimiento de culpa cada que veía su rostro le podía mas, debía hacer algo por controlar aquella sensación o acabaría delatándose y metiendo tanto al rubio como a él en un lio mayor de lo que debería de ser, por que no había hecho nada en realidad, ¿O sí? Nada que no hiciera por su hermano de cualquier forma. ¿Cuál era el problema entonces? Bueno el problema radicaba en que quería probar más, probar todo aquello a lo que su hermano no se atrevía, y estaba casi seguro que el rubio no sería demasiado difícil de convencer, aquello le enfurecía por no saber si era "especial" al no ser rechazado o si el otro simplemente no rechazaría a nadie.
Sentía curiosidad por aquel aspecto sexual pero no era solo eso, podría haberlo hecho con cualquiera en realidad, pero no era eso lo que quería, quería que fuera con alguien especial, tal como lo había sido para Ace… quizá por eso no le molestase la idea de hacerlo con Marco, el había sido la primera vez de su hermano ¿Por qué no podía ser el suyo también? Pues porque ya era de su hermano obviamente, tonto, tonto niño, las cosas no funcionaban así, si Ace se había puesto celoso por un beso que seguro era de broma no se quería imaginar su reacción con aquello.
Marco era de Ace y Ace era de Marco, el único que no pintaba nada ahí era él, no tenia por que andar creando disputas por sus celos ¿Y celos de quien? Se pego un par de golpecitos en las mejillas, todo aquello era demasiado confuso, demasiado para su joven mente, quizá con un día en el gimnasio las cosas se la olvidaran, si iba y corría hasta desfallecer quizá el dolor muscular le hiciera olvidar lo demás.
Para cuando el peliverde llego aquel monito ya llevaba casi tres cuartos de hora corriendo, con la mirada al frente eh intentando mantener la mente en blanco, o pensar en comida, pensar en comida siempre era buena opción, como carne, carne en estofado, estofado de res, estofado de pollo, pollo, pollo frito… marco a veces parecía un pollo… mierda, no eso no tenía nada que ver…
-Oe, llegaste temprano.- la ronca voz del peliverde había hecho al chiquillo que se encontraba usando la corredora voltease saliendo del mundo de sus pensamientos bruscamente para trastabillar, tropezar y acabar cayendo de sentón en la máquina para luego rodar hasta el piso de manera bastante sonora y aparentemente dolorosa.
-¡Ah! ¡Buenos días Zoro!- Saludo alegremente el azabache aun de cabeza y con las piernas colgando por el frente, de no haber sido por aquello le hubiera preguntado en definitiva si estaba bien, pero en lugar de eso solo se le había quedado viendo y pensando cómo es que el otro podía mantener aquella posición sin romperse y aun sonreír, de verdad que era elástico el monito aquel, apenas unos momentos después ya se hallaba de pie como si nada hubiera pasado, en definitiva aquella era una de las cosas que le gustaban de aquel muchacho, pensó sonriendo un poco el más alto mientras veía al otro volver a subirse a la corredora de un salto.- ¿Comenzaras con las pesas? ¿Calentaste de camino al gimnasio? ¿Cómo va todo con tu club de kendo? ¡Eh! ¡Espera un momento!–
Observo al chico de la cicatriz bajarse de la corredora abruptamente y acercarse a él hasta invadir su espacio personal, quedando sus rostros muy cerca aunque el del menor en definitiva no miraba al suyo si no a su oreja.- ¡Guay! ¿Te hiciste eso ayer? Demonios, ¡debí haber ido contigo!- los tres pendientes dorados en su oreja izquierda tintinearon cuando el muchacho pelinegro les toco y era casi un milagro que estando tan cerca el otro no notase el sonrojo que comenzaba a provocarle con aquella cercanía y la brillante sonrisa y el calor de su cuerpo tan cerca, casi podía sentir un escalofrió recorrerle con el aliento en su oreja y el accidental rose del dorso de la mano ajena en su cuello.
-Podrías haber ido, te invite.- dijo sin reproche real, solo buscando una excusa para alejarse de aquel contacto que le aceleraba el pulso, daba gracias al cielo que cualquiera podría haber hecho pasar aquellos síntomas por parte del ejercicio que realizaba antes de ir a levantar pesas en aquel establecimiento, había sido casi por casualidad que conociera a aquel chico, si bien su sentido de la orientación era malo (no tanto como algunas personas que le conocían querían hacer creer, pero admitía que no era el mejor del mudo) a veces intentaba buscar atajos más sencillos de recordar a los lugares que ya conocía de memoria donde quedaban, aunque a veces aquellos atajos no resultaban como él esperaba y en lugar de llegar antes lograba llegar después, pero al final siempre daba con el lugar, en una de esas mañanas que había decidido tomar un "atajo" fue que conoció al pequeño monito.
/Flashback/
Llevaba media hora sosteniendo un cubo de agua sobre su cabeza a la entrada de una puerta situada en el medio de un callejón cuando aquel chiquillo paso caminando por ahí.- ¿Qué se estás haciendo?- pregunto el pelinegro asomándose por encima de uno de los contenedores de basura cercanos que por su altura solo dejaban ver la pañoleta del chico sosteniendo el cubo y el cubo mismo.
-nada que te importe mocoso, vete de aquí.- No se había molestado en voltear a ver al chico siquiera, ya era bastante con el peso en su cabeza sin moverse
-Oh, así que tu eres ese tipo.- el tono ligeramente despectivo en la voz del peliverde le había pasado completamente desapercibido al muchacho que parecía bastante entretenido con aquella situación pues sonreía ampliamente mientras decía aquello.
-¿mmm?-
-El idiota al que los otros chicos dijeron que habían engañado.- no era que pensara que el otro era un idiota, solo repetía lo que había escuchado.
-No soy ningún idiota.- contesto Zoro molesto, por fin fijándose bien en aquel chico que ahora ya se encontraba sentado sobre el contenedor, con las piernas cruzadas, los codos contra las rodillas y la cara entre sus manos.
-Pues tienes toda la pinta.- dijo con una sonrisa tan amplia que habría sido imposible ofenderse por mucho que le estuviera llamando idiota aquel idiota.
-Lárgate y no molestes, espero a alguien.- dijo el peliverde intentando ignorar al otro al regresar su vista al frente.
-Si es a esa chica a la que esperas no va a regresar.-
-¿Y tu Como sabes?-
-Los escuche, te van a dejar ahí hasta que te canses y te vayas.-
-No es así.-
-Bueno, si tú lo dices.- Dijo el pelinegro antes de bajarse de un salto eh irse.
Al parecer se había deshecho del monito aquel, o al menos eso había pensado hasta que una media hora después este regresara cargando un refresco y unas papas.
-Valla, no pensé que siguieras aquí.- Dijo el azabache sentándose en el suelo con la espalda contra la pared del frente del chico de la pañoleta, observando a este con curiosidad mientras comía una a una sus patatas fritas, esperando una respuesta que no parecía llegar.- ¿No sería mas fácil darse por vencido?- le agradaba la fuerza de voluntad del otro.
- ... - Por un segundo había estado a punto de contestarle pero había preferido a seguir ignorándole, el sonido del chico sorbiendo su refresco con la pajilla sin embargo comenzaba a desesperarle.
-¿No tienes hambre? a mi me ah entrado hambre solo de verte ahí, y también sed, no creo que hallas tomado nada desde que me fui ¿O sí? ¿sabes qué? creo que has aguantado bastante con lo del cubo, dudo que vuelvan pero eso quiere decir que como mínimo eres bastante fuerte, ¿Por qué no les diste una paliza en lugar de aceptar el trato?- Con cada palabra de aquel malandrín el enojo del peliverde iba en aumento, de no haber sido por aquel cubo se le hubiera echado encima a él, la leve risa del otro le había casi sorprendido, ¿Hasta qué punto se iba a mofar de él?- shishishishishi pero bueno, supongo que eso solo demuestra que en verdad eres una buena persona. Creo que serias un muy buen amigo.- aquello último en verdad que no se lo esperaba.
-No necesito mocosos como amigos.- Había dicho con una mirada amenazante pero el otro ni se había inmutado, al menos debía admitir que el monito tenía agallas.
-Me pregunto cuánto tiempo aguantaras, mi hermano tenía un maestro que le castigaba así cuando se quedaba dormido en clases, solo que él además los ponía de rodillas sobre corcholatas mientras cargaban el cubo, es bastante doloroso, yo lo intente en una ocasión para ver que se sentía, espero que no me toque con él, comienzo con la preparatoria en agosto así que habrá que esperar a entonces para saber.- el chiquillo al parecer no entendía las indirectas o quizá las ignoraba a propósito, de alguna manera sin embargo comenzaba a escuchar atentamente lo que el otro le decía, no podía creerse que aquel mocoso tuviera su misma edad, o casi, era casi una cabeza más bajo que él y casi le parecía un chico de 12 en lugar de 15.
-¿A qué preparatoria iras?- no sabía por qué había preguntado, simplemente lo había hecho.
-La preparatoria Red line.-
-Ah, es la misma a la que asistiré yo.-
-¿Enserio? Entonces será un lugar interesante shishishi.- la risa de aquel mocoso de alguna manera le había hecho sonreír, no sabía porque pero incluso el peso sobre su cabeza parecía mas ligero.
De alguna forma se había dejado convencer de dejar de hacer el ridículo en aquel lugar y cuando le había contado al chico a donde se dirigía aquel no había parado de reír.- Vaya, y yo que pensaba no ir a aquel lugar, bueno, supongo que seremos compañeros en eso también.- El gimnasio donde entrenaba todos los días era al que los tutores de aquel chico le "obligaban" a ir al parecer, aunque hasta ese día no había asistido.
/Fin del flash back/
No era que aquel chico le hubiera gustado desde siempre, tampoco era que le conociera desde demasiado tiempo, quizá solo fuera lo que las chicas llamaban "amor de verano" pero estarían asistiendo a la misma preparatoria, así que nadie podía saber cómo se desarrollarían las cosas realmente, no era seguro que la suerte le sonriera de nuevo como la primera vez, pero realmente estaba deseando comenzar la preparatoria solo con tal de estar más tiempo con aquel azabache que aunque algo peculiar se había ganado su respeto y afecto en varias formas. -Oye Zoro, ¿Tienes algo que hacer hoy?- aquello le saco de sus recuerdos, si había invitado al otro a salir juntos a distraerse una cien veces y había sido rechazado otras cien con el pretexto de que los guardianes del chico no le dejaban salir habría sido poco.
-No, estoy libre ¿Por qué? -
-¿Te molestaría prestarme la ducha de tu casa?- El pelinegro había pensado mentir pero era pésimo en eso así que había ido directo al grano, sí solo omitía la verdad y no decía lo otro no habría mucho problema.- No me siento cómodo en los baños públicos.- murmuro con un leve sonrojo poco propio de aquel chico que normalmente no parecía tener decencia o pudor, esperaba que el otro moreno no preguntase porque quería ir precisamente a su casa a ducharse y asumiera que su baño estaba descompuesto o algo así.
Zoro no respondió por unos momentos, no sabía que pensar, el otro nunca le había aceptado una salida a comer siquiera y ahora le pedía ir a su casa, ir a su casa a ducharse... ducharse en su casa, en su baño, ducharse en su casa mientras estaba desnudo... si la mente es un laberinto Zoro acababa de perderse en el de sus propios pensamientos, haciendo que su cara se pusiera completamente roja.- Oe, ¿Zoro?¿Estás bien? tu rostro está un poco rojo... ¿No estarás haciendo mucho esfuerzo?- aquello le había hecho sobresaltarse y reaccionar.
- Ah, sí, estoy bien, puedes ir a mi casa a desnudarte...- tras la mirada algo escéptica que el pelinegro le dedicara entendió justo lo que había dicho y si ya estaba ligeramente rojo entonces el color de su rostro ahora era el de la grana.- ah... a ducharte, ¡Eh querido decir a ducharte!-
La suave risa de el mocoso aquel le había hecho fingirse molesto, casi sentía ganas de decirle que no fuera, pero había optado por mantener la bocata cerrada para no acabar arruinando aquello- no sabía que pudieras ser así de pervertido Zoro.- dijo el más bajo aun riendo un poco.- pero gracias, realmente lo aprecio.- la suave sonrisa que se dibujara en esos labios largos y finos le había hecho saltar ligeramente el corazón fuera de el lugar que le correspondía al peliverde, aquel día no podía ir mejor para ese chico.
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Aquel día no podía ir peor para el rubio.
Marco había llegado temprano a la oficina, como todos los días, había hecho su trabajo habitual y tenido los problemas habituales hasta la hora del almuerzo, ahí había comenzado el problema.
Ace había ido a visitarle a la hora del almuerzo, no tenía nada que hacer en casa al parecer y se aburría, aquel no era el problema, el problema era que se aburría porque su hermanito había salido desde temprano y aun no regresaba a casa, miro el reloj, eran las 3pm, Luffy siempre estaba en casa a aquella hora, o al menos eso decía ¿Cómo es que ahora no estaba? Se lo había preguntado al pecoso y aquel bastante molesto de que se lo recordaran se había quejado de que el menor hubiera preferido irse a pasear con un amigo del gimnasio a pasar tiempo con su propio hermano después de tanto no verse por la escuela, el rubio no podía haber estado mas de acuerdo sin embargo por algún motivo no muy concreto no podía dejar de sentirse un poco fastidiado de que el pelinegro fuera a visitarle solo por estar "aburrido" sin su hermano.
Ya en la mañana había decidido no decir nada de lo ocurrido la noche anterior, el desayuno con el pecoso había pasado tranquilo, con un encaprichado azabache inflando las mejillas y quejándose de que no había podido pegar el ojo en toda la noche para después ir y dormirse en el plato de cereal.- Vamos pequitas, seguro no ah sido tan malo, tu hermano lo hace todas las noches.- le había dicho mientras le pasaba una servilleta para que se limpiara la cara y el más joven solo le había mirado con reproche aunque aceptara la servilleta.
-No es lo mismo Marco, yo te extraño, ¿no me extrañaste tu?- casi se preguntaba si esa había sido una pregunta capciosa.
-Claro que te extrañe, pero solo ah sido una noche, tendrás que aguantar 3 noches lejos de casa en tu viaje de graduación ¿No? ¿Qué vas a hacer si no puedes dormir ni una noche sin mi?- Ese había sido el argumento usado por el menor de los D para convencerles de que Ace durmiera en su habitación aquella noche, no era algo realmente solido, pero le valía de momento, el pecoso se iría de viaje de fin de curso con algunos amigos por 4 días y 3 noches, al quinto día regresaría por la tarde, sería una excursión corta, uno de sus compañeros tenía una casa en la playa y sabia lo mucho que al chico le gustaba el mar, no hubiera podido negárselo, además se había esforzado mucho.
Le habría gustado decirle que no fuera pues no confiaba en algunos de los chicos que irían y a decir verdad podía llegar a ser un poco más celoso de lo que convenía, pero confiaba en su novio, al menos hasta cierto punto.
Pero ahora temía a aquel viaje por diferentes motivos.
Si bien había sentido un poco de culpa por la situación vivida la noche anterior aquella no había sido la suficiente como para hacerle actuar extraño o tener un mal día, o torturarse especialmente, quizá si aquello mismo le hubiera sucedido con alguien más lo hubiera hecho, pero a como estaban las cosas no sentía que fuera necesario, quizá incluso fuera un poco mejor así.
El problema pues no había sido la noche anterior o siquiera aquella mañana, no había sido la visita del pecoso durante su almuerzo sino más bien lo que esta había acarreado, por algún motivo saber que el menor de los D anduviera paseándose por ahí con algún extraño no le agradaba en nada.- ¿Con que amigo se ah ido?- pregunto intentando aparentar desinterés, haciendo rodar un pedazo de su comida con los palillos, y él que había pensado llevar algo de carne para preparar en la cena.
-Dice que con Zoro, el chico del que se hizo amigo en el gimnasio donde le inscribiste.- comento el pecoso de manera un poco acusadora, como si pensase que el que el otro moreno tuviera amigos fuera algo de lo cual preocuparse y por lo cual acusar al mayor, aunque probablemente solo se sentía desplazado.
-¿El chico que se tiñe el cabello de verde?- A marco nunca le había gustado demasiado ese rufián, ahora le gustaba menos.
-Dice Luffy que es natural.-
El rubio levanto una ceja.- También decía que yo era un extraterrestre del planeta de las piñas que quería secuestrarte para reproducirse contigo si no mal recuerdo.-
-Si bueno, al menos la última parte no estaba errada.- contesto el pecoso con una sonrisa un poco picara a lo que el ojimiel no pudo evitar reír ligeramente.
-Intentare llegar temprano a casa pequitas.- murmuro el mayor viendo el reloj, debía volver al trabajo, ya llevaba 10 minutos de retraso.- te veo allá ¿si?-
El más joven sonrió casi nostálgico.- te amo marco, vuelve pronto ¿Ok?-
-Y yo te amo a ti pequitas, gracias por la comida.-
El almuerzo había sido agradable, le encantaba estar en compañía del pecoso pero solo pensar en el menor de los D. con aquel mocoso pelo de pasto se le había amargado la boca por completo y si no había dicho nada había sido para no preocupar a Ace, por que el resto de la tarde hasta regresar a casa había sido definitivamente tortuoso, su humor había ido de mal a peor y al regresar a casa a las siete y encontrarse con que el más joven aun no regresaba incluso en compañía del otro de los hermanos no había podido disimular su estado de ánimo.
-¿Te sucede algo amor?- pregunto el pecoso sentándose en sus piernas tras un cariñoso beso en los labios ajenos.
-No es nada pequitas, solo eh tenido un día pesado en el trabajo.- se había excusado acariciando las piernas del menor de manera distraída.
-mhhh... bueno, creo que sé cómo hacer que te sientas mejor...- la leve insinuación le había pasado por alto hasta que sintiera los labios del pelinegro sobre los suyos en un demandante beso que había tenido que responder hasta que escuchara la puerta de la entrada abrirse, si el pecoso la había escuchado también no había dado señales de aquello, pues si se había separado había sido solo para comenzar a besar su cuello de manera bastante agradable y cariñosa, con aquel chico todo siempre era dulzura casi empalagosa, aun los actos más sucios.
-Estoy en... casa.- la voz se le había apagado en la garganta al pelinegro que sin necesidad de encender las luces se había encontrado con una escena que solo un tonto no habría sabido reconocer, el rubio sentado en el sofá con su hermano sobre las piernas y la camisa ya a medio quitar le observaba de manera intensa, sosteniéndole la mirada, las cosas eran como eran- Lamento molestar.- Susurro sin saber si le habían escuchado antes de retirarse a su habitación apresuradamente con un marcado sonrojo en las mejillas, quizá debió quedarse más tiempo en casa de Zoro pero no había querido incomodar al peliverde, estaba en casa de su hermano y del novio de este, no habría nadie que fuera a buscarlo o preguntar si estaba bien, porque viera lo que viera y sintiera lo que sintiera el que no pintaba nada ahí era él.
Continuara
Y bueno, hasta aquí por ahora, gracias por leer y los comentarios son bienvenidos .w.!
P.D. gato gordo… kisu* kisu*
Shadow: No es que quiera hacerlo sufrir, es que él se lo busca(?) no, mentira, aunque puede que si… igual me alegra que te guste la historia, muchas gracias por leer y comentar :3
