Y por fin después de hacerme wey con un par de historias cortas (?) vengo a escribir la cita de Lu con marco... mas notas al final. Gracias por leer y por favor disfruten
Capitulo 6
En los ocho ojos de aquella araña se reflejaba la tenue luz de aquel otro insecto de manera magnificada.
Déjà vu, eso era lo que sentía, Déjà vu.
Entrar en aquel elegante restaurante del brazo del rubio le tenía tan sonrojado como una maldita damisela, y es que no era que el lugar fuera ni tan lujoso ni tan de primera, simplemente que él no estaba acostumbrado a nada más caro que la comida china de la esquina. O quizá algún otro tipo de comida, pero daba lo mismo, el punto es que esa clase de restaurantes eran a los que el rubio llevaba a su hermano de vez en vez cuando sobraba un poco el dinero para llevarle a alguna cita bonita y de donde a él le trían algo que emocionado comía como si fuera lo último que probaría en su vida, porque aquella comida era demasiado buena como para alguna vez haberse puesto a pensar de donde provenía exactamente.
Pero el Déjà vu radicaba en que también con el rubio había ido a su primer restaurante familiar... aunque aquello y esto eran cosas diferentes resultaba curioso pensar que en esa ocasión con solo 8 años se había comportado mucho mas acusador por el supuesto engaño que aquello habría supuesto a su hermano que ahora que realmente sabía lo que estaba haciendo ¿En qué momento se había vuelto tan retorcido? Lo peor era que no sentía culpa alguna, aunque si un poco de nerviosismo, se preguntaba si el rubio sentiría culpa por lo que estaban haciendo, porque si era así no lo demostraba.
Marco se comportaba igual que siempre, le molestaba, bromeaba, sonreía con esa mueca endemoniadamente sensual, le miraba con aquella maldita mirada que parecía saber todo en el universo... y le desesperaba terriblemente con toda aquella amabilidad desbordante que usualmente solo se reservaba para su hermano, porque aquella le pertenecía a Ace y Luffy lo sabía a la perfección, el que retirase su silla para que se sentara, que abriera su puerta extendiéndole la mano, ofreciéndole el brazo al andar, todas aquellas cursilerías que había visto a los mayores hacer y que secretamente había deseado siempre... no necesariamente con Marco, aunque a últimas fechas no estaba muy seguro de eso tampoco, las cosas parecían un embrollo tal que no sabía exactamente cómo iba a arreglarlo cuando regresara su hermano ¿Pretenderían que nunca había pasado? no quería eso, no le parecía correcto y conociéndose a si mismo acabaría arruinándolo, siempre acababa arruinando ese tipo de cosas que involucraba guardar secretos a menos que fuera algo realmente importante, eh incluso entonces no era muy bueno.
-¿Estás bien?-
-¿Huh?- El menor volteo a ver al rubio sentado frente a él que tranquilamente cortaba su comida en pequeños trozos, el traje que usara para la ocasión al pelinegro le había parecido igual al de todos los días, aunque el rubio había insistido que no lo era, lo que si había notado era que se había afeitado y la loción de afeitar que usara después de aquello le había dado un olor bastante varonil y atrayente, haciendo que a Luffy le fuera difícil concentrarse en otra cosa que no fuera preguntarse como se sentiría tener al otro sudándole aquel perfume encima mientras lo hacían.
-Estás muy callado.- Aquella mirada y aquella sonrisa le descolocaban, no deberían ser para él pero lo eran.
-Oh... es solo que no estoy acostumbrado a esto.- era mitad verdad, la camisa de vestir color vino y los pantalones formales negros no los había usado más de 2 veces en toda su vida, ni siquiera había querido usar corbata pues no sabía atarse el nudo y ya de por si se sentía ligeramente incomodo en aquellas ropas.
Era como un mono vestido de circo paseándose del brazo del mayor, y lo más gracioso es que aquello le agradaba pues el otro le hacía sentir cómodo así, porque si alguien se atrevía a verle mal por la forma como le llevaba del brazo en clara señal de que era su cita y no su hijo o su sobrino como cabria pensar por la clara diferencia de edades podía sentir al otro tomarle de la cintura y aquel simple gesto le hacía sentir bien, por que demostraba que al mayor no le importaba lo que pensara el mundo entero, solo hacerle sentir bien a él.
La tranquila sonrisa del rubio ligeramente apenada por causarle aquella incomodidad al pequeño hacían que a este ultimo sonrojar ligeramente, aquello era imposible, ni siquiera podía molestarse con él. - Pensé que te gustaría, pero supongo que quizá debimos hacer otra cosa.- escucho decir al mayor y aquello le había hecho sentir culpable por primera vez esa noche, sintiéndose aun mas bobo al mirar su plato como si fuera lo más interesante del mundo, aunque quizá podría haberlo sido, la comida estaba deliciosa después de todo.
-Me gusta. La comida de aquí siempre me ah gustado.- dijo el chico sin notar la ligera sorpresa en el rostro del rubio que no había esperado que el otro pudiera reconocer el sabor de aquel restaurante como algo familiar, quizá en verdad debió haberle llevado a otro lugar pensó antes de ver como el pequeño levantaba el rostro para sonreírle tímidamente.- Aprecio que hagas esto por mi Marco, enserio.-
Con eso no había podido contenerse, correspondiendo de manera amplia a aquella sonrisa se había inclinado lo suficiente en la mesa para alcanzar a rosar los labios del menor que había tomado un bonito color de escarlata en el rostro cuando se separase de el.-No me mires así Luffy, ah sido tu culpa por ser demasiado adorable Yoi.- comento el rubio tranquilamente al separarse con aquella perezosa sonrisa que tanto le gustaba al pequeño, haciéndole imposible no alterarse aun mas.
No era que el beso le hubiera incomodado, por el contario, al tener el cuerpo del mayor tan cerca ese perfume que venía tentándole desde hacía varias horas le había embriagado en sobremanera, haciendo que no pudiera probar nada mas de su plato.- Tengo que ir al baño.- murmuro el azabache poniéndose en pie aprisa y dirigiéndose al cuarto de baño ante la mirada divertida del mayor.
Después de lavarse la cara con agua fría sus mejillas aun seguían un tanto coloradas, y dudaba que aquello fuera el mayor de sus problemas, llevaba ya varios minutos intentando calmar su frenético corazón pero cada que intentaba regresar a la mesa junto al rubio las más extrañas sensaciones le asaltaban, casi se le salía del pecho el corazón cada que alguien abría la puerta del baño y al final antes que aguantar esa tortura se había metido en uno de los cubículos y pegando su frente a la fría puerta de mica en un intento de pensar de manera clara, no podía comportarse como un chiquillo por un simple beso... pero joder que solo pasar las yemas de los dedos por sus labios y recordar el penetrante aroma del otro le hacía imaginar un mil de cosas sucias. Quería hacerlo mierda, quería... dios, quería tantas cosas que no se suponía que pensara... quería que el otro le tocase por debajo de la mesa y tener que aguantarse los gemidos para que nadie les notase y aquello solo era la punta del iceberg, porque su hormonal mente estaba deseando que lo tumbara en la mesa y se lo hiciera ahí frente a la mirada de todos, que lo exhibiera como la puta hambrienta que se sentía en aquel momento por desear aquellas cosas cuando se suponía que estaban en una cita normal.
-¿Luffy? ¿Estás bien?- La voz del mayor le había sacado de aquel decadente patrón de pensamiento solo para hacer que su pulso se acelerara nuevamente, por un momento no había contestado pero decidiendo que no podía seguir de aquella manera por demasiado tiempo se había resignado a abrir la puerta del cubículo donde se encontraba, mirando al mayor con la vergüenza aun pintada en la cara.
-Lo lamento.- susurro desviando su mirada del rubio que solo había levantado una de sus cejas un tanto cuestionarte antes de acercarse al menor, tomando su rostro para que le mirase a la cara directamente, Luffy mordió sus labios, si el otro le miraba así no podría contenerse.
-¿Que te sucede? No es normal que estés así.-
Sin poder desviar la mirada de aquellos orbes ambarinos el menor se había puesto de puntitas tomando con cada mano un lado del saco del mayor para hacerle inclinarse hasta poder atraparlo en un beso tranquilo pero lujurioso que marco no había dudado ni un segundo en corresponder, embriagándose en la sensación de aquella cálida lengua entrando a su propia boca para dominarle en aquel beso que comenzaba a robarle el aliento, embriagándole de calidez y de aquel aroma que le estaba volviendo loco.- Quiero hacerlo Marco... no aguanto las ganas...- murmuro un poco pesado al separarse de los labios impropios, relamiendo con hambruna cualquier rastro de la saliva ajena de sus propios labios.
El deseo y la lujuria que el mayor podía ver en aquellos ojos café obscuro le habían hecho sonreír, y él que planeaba darle un descanso al muchacho aquel día, pero suponía que teniendo tan poco tiempo lo menos que necesitaban era un reposo, claro que no lo harían ahí, le gustaba de alguna manera la idea de exhibir al chico como suyo pero no tanto la de que alguien más pudiera escucharle gemir de la manera como deseaba hacérselo en aquel momento, -Vallamos a casa.- Susurro el mayor acariciando la mejilla ajena de manera cariñosa antes de tomar la mano del menor para salir de aquel lugar
.
.
.
.
.
-¿Por qué tenemos que esperar hasta llegar a casa?- había preguntado Luffy mientras salían del restaurante, esperaba que pudieran sacarse las ganas antes pero al parecer el rubio no pensaba igual.
-Porque si Yoi, no seas caprichoso.- sabia que pedía demasiado al ver el puchero que el otro había puesto.
-¡No quiero! no seas aburrido Marco...- el rubio giro los ojos, en verdad que el otro aun era un mocoso, aunque eso era parte de su encanto y era un poco refrescante poder verle así de nuevo, últimamente, aun antes de que Ace saliera a su viaje actuaba un poco cabizbajo y aquello no le gustaba demasiado. No le sentaba bien a ese chiquillo el estar triste.
-No estoy para entretenerte Yoi, busca algo con lo que distraerte mientras llegamos.- la cara fastidiada del menor le venían sin cuidado.
Ya en el auto el pequeño no había podido contenerse mas, si bien había seguido al otro obedientemente hasta este, una vez dentro del vehículo y fuera del estacionamiento se había deshecho de su cinturón de seguridad- ¿Que...que haces Yoi?- escucho al rubio reclamar mientras el azabache se recostaba hasta el asiento contiguo, comenzado a desabrochar el pantalón ajeno.
- Me entretengo con algo.- murmuro con una sonrisa bastante maliciosa mientras sacaba el miembro del rubio de entre sus pantalones para comenzar a lamer aquel suavemente, succionando la puntita de la hombría aun dormida como si intentara beber algo de ella.
El mayor había tenido que hacer uso de toda su concentración y autocontrol para no frenar en seco y causar alguna clase de accidente, aquello era horriblemente peligroso eh irresponsable, y lo peor es que se estaba empalmando rápidamente con ello.- de...deja ahí Yoi... espera a que lleguemos a la casa...- intento decir de manera firme y fallo miserablemente, maldecía a las malditas luces verdes, al chiquillo haciéndole aquello y a la puta erección que se iba poniendo cada vez más dura dentro de la boca del otro que demasiado ocupado con aquello no respondía a sus peticiones. Ya se las pagaría el maldito mocoso.
Con la mayor concentración de la que era capaz en aquella circunstancia había torcido el camino hacia la carretera donde habría menos mirones, debido a lo alejado que estaba el restaurante de la ciudad la carretera quedaba más cerca que la casa y buscando el primer descanso en ella se había estacionado de una buena vez, quitándose de encima al otro de manera un tanto brusca y mirándole con bastante reproche.
El leve temblor que recorriera a Luffy al ver al mayor molesto se había convertido en un excitado estremecimiento al observar como el otro tras poner el freno de mano buscaba la palanquilla del asiento para hacerle hacia atrás a tope y jalándolo le había hecho acomodarse en el apretado espacio bajo el volante.
-¿Qué esperas mocoso? Esto es lo que querías ¿No?- de alguna forma la voz palpablemente molesta del rubio le hacían sentir aun mas excitado, haciendo que sin demora comenzara a engullir el miembro del ojimiel hasta donde le era posible sin atragantarse, la mano gruesa y firme en su cabello marcándole el ritmo que el obedientemente seguía, levantando un poco el rostro de vez en cuando para deleitarse con la cara de placer que el mayor ponía mientras le observaba con aquellos ojos igual de lujuriosos que los propios, el sentir el pie del mayor contra su propia hombría de manera firme arrancándole un gemido que acabara ahogando en el miembro ajeno.- Frótate...- escucho al otro ordenarle en un ronco jadeo y no había dudado siquiera en hacerlo, restregando su cuerpo de manera necesitada en contra de la pierna y el empeine del mayor mientras le comía la verga de manera más que hambrienta, succionando con fuerza para lograr que saliera mas de aquel liquido preseminal que le llenaba la boca espeso y caliente hasta hacer que aquel mezclado con su saliva se le escurriera por las comisuras de los labios al no poder acomodar de manera adecuada la gruesa hombría del rubio en su boca.- Mmmm... Tienes una boquita de puta tan deliciosa Lu...- la forma entre despectiva y cariñosa como el otro le llamaba le había hecho acabar deseándole aun mas, con una de sus manos el pelinegro comenzó a masajear los testículos del mayor que no pudiendo soportar mas había acabado por correrse en esa húmeda y apretada boquita.
El abundante semen del rubio se le escurría por la boca hasta la barbilla, al momento de sentirle correes había intentado sacarle de su boca pero el mayor le había mantenido en su lugar, provocando que comenzara a ahogarse con aquella esencia, apretando el falo del mayor de manera dolorosa contra su garganta mientras algo de aquella acababa subiéndole hasta la nariz, causando un ardor bastante doloroso y haciéndole toser irremediablemente cuando el otro por fin le dejase separarse, sus ojos lagrimeaban y su rostro estaba bastante sucio con todos aquellos fluidos que el menor intentara limpiar con sus manos ante la mirada penetrante del mayor que con su rostro impasible parecía casi acusarle de aquello... mierda, sabía que era su culpa haber terminado así, no era eso tanto lo que le preocupaba, no quería moverse más bien por miedo a que el mayor se diera cuenta que había acabado por correrse en sus pantalones sin que le tocase en verdad siquiera.
.
.
.
.
.
.
.
.
El regreso a casa había sido relativamente en paz, el mayor le había prestado su saco al pequeño para colocárselo en el regazo y tapar un poco la mancha que había conseguido mantener al menor callado y tranquilo el resto del trayecto, cuando por fin estacionara el auto en la acera frente a la casa aquel chiquillo se había metido a casa corriendo sin decir palabra alguna, casi le recordaba a como fuera su relación inicial, soltando un suspiro el rubio habíase tomado un minuto para respirar antes de bajarse del auto y encaminarse a casa.
Al abrir la puerta el reguerío de ropa que había entre el recibidor y el cuarto del menor le había hecho sonreír ampliamente, era obvio lo que aquello intentaba hacer, aun así se había tomado su tiempo retirándose los zapatos y aflojándose la corbata antes de ir tras el pequeño.
La puerta del cuarto del menor estaba entreabierta, por mero morbo había tocado un par de veces antes de empujar aquella, los suaves jadeos que le llegaban desde el interior le daban una muy buena idea de lo que el chicuelo estaría haciendo, apenas empujar la puerta había podido comprobarlo, el muchacho desnudo sobre la cama acariciaba su propia excitación al tiempo que introducía un par de dígitos en su entrada hasta la segunda falange, la erótica imagen de aquel chico preparándose había sido suficiente para que el mayor comenzara a excitarse.
-Eres demasiado desesperado Yoi, hazlo más despacio.-
El escuchar la profunda voz del otro había hecho al pelinegro estremecerse -no... no quiero esperar...- mirando al otro de manera algo acusadora continuo con lo que estaba haciendo por unos cuantos minutos más entre jadeos y suspiros ahogados, quizá no se sintiera tan bien como cuando el rubio lo hacía pero no estaba nada mal tampoco.
El rubio encendió un cigarrillo mientras observaba al menor tocarse de aquella manera tan obscena que le estaba haciendo empalmarse rápidamente, sonriendo de medio ante la evidente inexperiencia del menor en aquello.- Necesitas mojarles más Yoi.- comento dando una calada a el cigarro antes de cruzarse de brazos, claramente disfrutando del espectáculo.
El olor a nicotina que lentamente iba permeando el cuarto lejos de incomodarle habían hecho al menor comenzar a mancillar su entrada de manera un poco más desesperada, deseaba hacerlo ahí con el otro para mantener el olor del cuerpo ajeno en su cama al menos unas noches, le quería sobre él, o debajo, poco le importaba, solo le quería en su cama haciéndolo suyo de nuevo, no ahí, observándole como si le fuera a saltar encima de un momento a otro -Marco... por favor...-
-No, ¿No era yo un aburrido?- el menor comenzaba a desesperarse con aquello, por un lado la mirada algo pervertida del otro sobre su cuerpo y su voz tan cerca le calentaban a más no poder, por el otro el que se negase a tocarlo a pesar de que podía ver lo excitado que ya estaba el mayor le parecía verdaderamente desesperante.
-Anhhh... Marco...- metiendo un poco más a fondo sus dedos el pequeño había soltado un lastimero gemido, aquello dolía mucho más que cuando el rubio lo hacía.
-Si te tomo no voy a prepararte...- advirtió el ojimiel en un tono bastante serio dando otra calada a su cigarrillo, mientras con una de sus manos comenzaba a repasar el largo de su falo por encima del pantalón ante la mirada hambrienta del menor.
-haa... hazlo... - susurro el menor con un leve temblor en la voz antes de sacar de su entrada aquellos dedos, comenzando a separar sus glúteos para el mayor, mostrando de manera un tanto descarada aquella rosada y palpitante entrada que apenas un poco humedecida con su propia saliva se le ofrecía al más alto.
Soltando un pequeño suspiro el rubio dio una última calada a su cigarrillo antes de apagar este en el costado de la cómoda de aquella cama, dejando una pequeña marca negruzca en la madera clara, algo que solo podrías ver estando recostado, Luffy contemplo aquella marca por un momento sintiéndose celoso de aquella madera antes de sentir la húmeda lengua del otro penetrando su cavidad hasta hacerle poner en blanco la mente, el otro había dicho que no le prepararía pero aparentemente aquello no había sido tan cierto.
Tras lamer un poco aquella estrecha entrada el mayor se había desabrochado los pantalones sin demora, colocando la gruesa punta de su ya excitada hombría contra aquel menudo cuerpo para que supiera que esa era toda la consideración que iba a tener con él, al cruzar sus miradas Marco no había podido evitar dedicarle una media sonrisa al azabache que con la respiración descompuesta mantenía sus piernas bien abiertas para el.- Eres verdaderamente delicioso...- susurro pesado el ojimiel antes de comenzar introducirse en aquel apretado interior, deleitándose al sentir al menor arquearse y removerse de placer, acomodándole entre sus paredes con algo de dificultad pero con una pequeña sonrisa por cuyo borde había comenzado a deslizarse un hilillo de saliva.
Luffy podía sentir su cuerpo tensarse y relajarse involuntariamente en cada espasmo de placer que el contacto con el cuerpo ajeno le causara, sus manos aferrándose enseguida a la camisa ajena antes de subir por su cuello, acariciando aquel rostro de forma necesitada antes de apresar los labios del mayor con los propios, ahogando sus gemidos en un deseoso beso mientras sentía al mayor comenzar a moverse de manera lenta y agradable, causando que su cuerpo se estremeciera cada que rosaba insistentemente con las terminaciones nerviosas de su interior y temblase con violencia cuando le envistiera un poco más dentro aquel punto que le hacía morderse los labios y separarse del beso para poder gritar de placer.- Marco... mhhh... mas... mas rápido...-
Cuando el azabache se separase el mayor se dedicaba a morder y succionar el cuello del pequeño, llenándole de leves marcas, sonriendo un poco ante aquella petición el rubio había salido por completo del cuerpo del menor para hacerle darse la vuelta, empalándole desde atrás podía sentir al otro tragarle con mayor facilidad, chocando aun más hondo para provocarle un placer casi enloquecedor, haciendo que el menor comenzara a gemir mucho mas sonoramente que antes mientras comenzaba a empalarle cada vez con mayor frenesí, con una de sus manos masajeando el miembro del menor al mismo ritmo un poco fuerte y rápido de las estocadas.- mhhh... Ahhh...-
Cuando el orgasmo por fin le había alcanzado no había sido capaz de avisarle al mayor que durante algunos segundos aun había continuado envistiéndole con la misma fuerza, derramándose en su interior unas cuantas estocadas después.- Dios… Como voy a extrañar esto...- escucho al otro susurrar al salir de su interior y pretendió no hacerlo pues aquellas palabras le habían dado un apretón al pecho que había logrado ocultar solamente porque su cara se encontraba por completo enterrada entre las almohadas.
.
.
.
.
.
.
.
Tras el baño y la cena el mayor había invitado al azabache a su cuarto para dormir juntos una última noche ya que por algún motivo no le parecía correcto que después de todo lo sucedido los días anteriores fuera precisamente aquella noche la que pasaran solos aun cuando había podido sentir la actitud del menor cambiar ligeramente tras la última vez que lo hicieran, el chico se había puesto en pie para vestirse y el no se lo había prohibido, aquella había sido la primera cena "normal" que tuvieran en días realmente.
Luffy no podía dejar de pensar en el último comentario del rubio al hacerlo, aquello le había arruinado el día por completo, haciéndole sentir como si aquellos días solo hubieran sido parte de un lindo sueño del cual se hubiera despertado por mitad, ya sabía que las cosas acabarían así, no sabía que se le había metido en la cabeza aquellos días para esperar cualquier cosa diferente... y no es que esperara mucho, simplemente la agradable negación de hacia unos días. No era que aquello no pudiera volver a suceder, solo que no sería lo mismo nunca. Aun así había aceptado la invitación a dormir juntos una última noche, dormir, que palabra tan peculiar.
.
.
.
.
Dando una calada a su cigarrillo Marco se paró a pensar en las cosas por primera vez en esos 4 días, Ace regresaría por la tarde del día siguiente y ellos tenían que poner las cosas bien en claro antes de que el pecoso regresara, no fingiría sentir arrepentimiento por lo que había hecho pero tampoco iba a echar por la borda su relación con el pecoso por algo que sabia no podía ser (y no porque él no lo quisiera), por que el problema era que conocía lo suficiente a aquel monito pelinegro como para saber que incluso si le ofreciera algo serio este jamás aceptaría por el simple hecho de no querer dañar a su hermano, y para ser sinceros el tampoco deseaba dejarle, aun con todo amaba al mayor de los D mucho más de lo que alguna vez podría amar a alguien, sin importar que el hermano menor de este despertase pasiones tan bajas en él que no pensaba haberlas tenido anteriormente.
Cariño y celos aparte suponía que el chico tenía el derecho de hacer su vida libremente, lo que fuera que eso significara. tampoco le pediría pues que le mintiera a su hermano (considerando que seguramente no habría podido hacerlo de cualquier forma no tenía mucho caso) en realidad ponderaba levemente la idea de hacerle saber al pecoso lo que había sucedido antes de que se enterase de alguna otra forma, no había sido precisamente discreto en aquellos días después de todo.
Dejando salir el humo lentamente se hallaba absorto en sus pensamientos sin notar casi la mirada que desde hacia varios minutos no hacía más que contemplarle, cuando volteara a encontrarse con aquellos orbes cafés no había podido evitar sonreír amablemente a pesar de lo amargo de sus palabras -Eres consciente de que no podremos seguir con esto mas allá de hoy ¿Cierto Luffy?-
-Lo sé.- había respondido simplemente el aludido -Pero no me importa.- quería ir a dormir a su propia habitación, recoger la poca dignidad que aún conservaba y marcharse de ahí, pero no lo había hecho al principio y no lo haría ahora.- Amo a Ace pero tú me gustas, me gusta cómo me tocas.- El rubio había enarcado una ceja ligeramente, no se esperaba aquello. - Si Ace no lo supiera ¿Te seguirías acostando conmigo?-
El mayor lo había cavilado por unos segundos antes de soltar un suspiro resignado.- si, supongo que sí, mientras tú lo quisieras- dijo no viendo el punto a mentir.
-hum, eres igual que Ace después de todo... supongo que por algo se quieren, realmente los odio a ambos.- no había sido la respuesta lo que le había enfadado, había sido el "mientras tú lo quieras" aquello era injusto, ponían todo el peso de la decisión en él a sabiendas de que Luffy realmente quería.
Aquello había hecho sonreír un poco de medio lado al rubio.- ¿Preferirías que le dejase y estuviera solo contigo?-
-No.-
Ya se esperaba esa respuesta, por algo no lo había preguntado antes.- ¿Entonces qué es lo que quieres?-
el chiquillo permaneció en silencio un momento, pensando lo mas que podía sobre aquello aunque le era bastante difícil, no quería dejar a ninguno de los mayores y tampoco quería que ellos le dejasen... a la vez no quería engañar a Ace o que Marco lo hiciera, mierda, ¿Por qué todo aquello tenía que ser tan complicado? ¿No podían simplemente compartir o algo? No, seguramente no, aquello no se hacía, Ace se lo había dejado muy en claro todas las veces que le decía que lo que hacían estaba mal. -No lo sé.-
De nuevo silencio.
El hechizo se había roto, apenas amaneciera todo volvería a la normalidad, así era como tenía que ser.- Marco...- la mirada casi fría que el mayor le había dedicado mientras el cigarrillo se consumía entre sus dedos lentamente a la espera de las palabras del menor le había hecho dudar ligeramente pero tragándose todo el orgullo que le quedaba se acerco a gatas al mayor hasta quedar sobre su cuerpo, el rose la piel bajo el delgado pijama que usaba el mayor encendiéndole de nuevo.- Házmelo otra vez... por favor.- quería que el otro se lo hiciera hasta olvidar que día era mañana.- házmelo hasta que me olvide de mi propio nombre...- murmuro recibiendo una suave sonrisa como respuesta antes de sentir los labios ajenos sobre los suyos, un poco de ceniza había caído sobre su muslo derecho antes de que el otro pusiera el cigarrillo de lado, sobre el cenicero de la mesita de noche, quemaba, dolía, pero de manera tan ligera que no podía mitigar el dolor en su pecho, se les estaba acabando el tiempo, a la mañana siguiente volvería su hermano y con él la normalidad de las cosas, pero de momento no quería pensar en aquello.
Quería hacer lo que le había dicho al mayor, olvidarse de todo, hacer el amor de manera entregada y sin remordimientos, aquella noche haría todo lo que quisiera y no se arrepentiría de nada. Ya habría tiempo a arrepentirse después.
.
.
.
.
.
.
Continuara
Y pues ya al próximo capítulo regresa Ace ¿Que pasara? gracias a quienes lean y los comentarios se aprecian mucho
Sé que el gato llorara con esto, pero le amo igual. kisu kisu, mil besos para mi gatito.
Shadow: pues precisamente planeado no, pero la calentura hace improvisar(¿?) ya se traían ganas a decir verdad. Ace es un amor y no se merece lo que le hacen, aunque tampoco esta precisamente bien lo que el hace con Lu u.u
pues si, nunca se sabe en realidad, a veces ni yo se (normalmente solo hay ciertos puntos fijos en las historias que escribo y lo demás se va hilando) pero con Zoro aun no acabo, ya lo veras. Muchas gracias por leer y comentar y nos vemos en la próxima.
