Capitulo 11
Entre las pulsaciones cada vez más fuertes comenzó a surgir una luz muy diferente a la del suave resplandor de la pequeña luciérnaga.
Haber "hecho el amor" con su amigo no podía haber sido una peor idea... al menos para sus estudios.
Si bien no habían cambiado mucho las cosas entre ellos en cuanto a su relación para la mente hormonal de aquellos adolecentes una vez consumado el acto carnal había sido casi imposible mantenerse quietos estando uno cerca del otro, a tal punto que preferían no hablarse durante las clases o entre ellas para evitar acabar metidos en un cubículo del baño tocándose uno al otro hasta calmar aquellas malditas ansias de piel, sudor y saliva, porque el deseo de uno simplemente parecía alentar el libido del otro.
Si bien Zoro seguía siendo un bobo al menos Luffy ya no sentía aquel cargo de conciencia anterior de haberse estado aprovechando de él, era bastante refrescante tener a quien le siguiera en todas sus alocadas y arriesgadas ideas, dentro y fuera de la cama. Claro que todo llegaba con un precio y entre el trabajo y el tiempo que le dedicaba al peliverde su presencia en casa era reducida y el tiempo que pasaba en aquella le usaba más que nada para hacer tareas y repasar pero esos repasos no parecían ser los suficientes, en su primer examen reprobado había sentido el mundo explotarle en la cara y no de manera agradable precisamente.
El caso no hubiera sido tan malo de no ser porque su hermano había encontrado aquel examen precisamente y había pensado que era magnífica idea compartir esa información con el rubio también, joder que a veces odiaba que su hermano pudiera llegar a ser tan metiche.
El examen con las marcas en rojo parecía mofarse cruelmente de él desde la mesa y no había habido discusión siquiera cuando se le dijera que hasta que mejorase sus calificaciones no tendría permitido salir más con el peliverde, en un principio al menor aquello no le había preocupado, con un suspiro resignado casi lo había considerado hasta justo, pero la idea de que algo no estaba completamente bien con eso comenzó a asaltar su mente de pronto, estaban en medio de la cena cuando lo recordó y casi se le había caído la comida de la boca... ¿Cómo jodidos haría para asistir al trabajo si se suponía que no saliera con el peliverde y aun no les decía a los mayores que tenía un empleo? Porque eso del "trabajo en equipo" no le salvaría de más de uno o dos días.
Mordiendo sus labios suavemente el menor jugueteo con la idea de confesarles a ambos mayores acerca de su empleo, pero no estaba seguro de querer hacer aquello realmente y menos cuando ambos se encontraban tan molestos con él... no, lo mejor sería atacar a ambos por separado, si, definitivamente aquello sería lo mejor. Pero ¿Con cuál de ellos debía empezar realmente? Jugueteando con las patatas de su plato había puesto su mente a trabajar lo mejor que podía.
La respuesta obvia habría sido su hermano al ser con quien tenía más tiempo a solas, pero sabía que aquel estaba cegado por los deseos de su novio y no movería un dedo en contra de este a menos que fuera absolutamente necesario, no, quizá si intercedería por el si se lo pedía, pero las cosas probablemente serian mejor a la inversa, claro que tampoco estaba exactamente seguro de querer hacer aquello, por lo regular evitaba encontrarse a solas con el rubio en lugar de fomentarlo y si quería convencer a Marco para que aquel convenciera a su hermano tendría que buscarse un momento a solas con él y últimamente no era tanto que lo evitase si no que en verdad no había casi oportunidad de verse a solas ya que por lo regular Ace pasaba todo el día en casa.
La oportunidad sin embargo parecía habérsele presentando casi por sí sola, después de la regañina y la cena el pecoso les había avisado que había encontrado un trabajo temporal, no era algo realmente pesado y siendo entre el horario escolar de Luffy y el laboral de Marco ni siquiera notarían su ausencia, eso había dicho al menos, antes de soltar que en realidad sus turnos serian más bien rotativos y que la primera semana la trabajaría en la tarde "mientras le podían acomodar el horario" había dicho, aunque tanto el rubio como Luffy sabían que su hermano solo se estaba haciendo ilusiones, si ya había aceptado un horario rotativo después no se lo iban a cambiar, aun así ambos habían dejado que el chico siguiera con sus delirios, después de todo hacía tiempo que venía diciendo que buscaría algo que hacer en el tiempo que estaba sólo en casa pero era la primera vez mencionaba algo para justo aquello, no iban a echárselo a perder con molestas dosis de realidad.
De cualquier forma aquello le daba a Luffy una semana entera para convencer al rubio, aunque considerando que tenía que presentarse a trabajar el jueves técnicamente solo eran tres días.
Convencer al rubio... el rubor comenzó a hacerse presente en sus mejillas ante la clase de ideas que se le cruzaban para convencerle y viéndose en riesgo de que le descubrieran se había excusado para ir a "hacer tarea" a su habitación, tumbándose en la cama boca abajo en cuanto entrase en esta, con el rostro ya completamente rojo y sintiéndose como todo un pervertido al no ocurrírsele otra forma mejor de persuasión que las pervertidas ideas que se iban formando en su mente, varias de ellas incluyendo el uniforme de su trabajo.
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El decirle a Zoro que no podría quedarse después del colegio con el por un tiempo no había sido tan difícil, después de todo su amigo era comprensivo y además el pelinegro no era el único que había visto sus calificaciones sufrir, en cierta forma podría haberse dicho que aquello era por el bien de ambos, en más de un sentido.
Mas difícil había sido aquella misma tarde recibir al rubio en la puerta de la casa completamente solo.
Cuando sus miradas se cruzaran en un solo segundo había podido sentir el peso de los meses que había pasado evitando al otro caerle casi de golpe, la simple sonrisa perezosa que tanto le gustaba desde un inicio haciéndole estremecer y de no haberse hallado sosteniendo al marco de la puerta que unía la sala con el recibidor probablemente las piernas le hubieran temblado hasta traicionarle.- Hey Yoi, pensé que estarías en tu cuarto.- le había escuchado decir en aquella tersa voz tan tranquila y casual como siempre y no sabía exactamente porque pero su corazón había dado un vuelco mientras su expresión se descomponía por los nervios, sus mejillas coloreándose al instante mientras la mueca en su rostro denotaba su profunda confusión, se había pasado tanto tiempo evitando estar a solas con el otro que casi había olvidado lo que se sentía, si con su hermano la tortura de la convivencia diaria era un delicioso suplicio no quería imaginarse como habría sido con el rubio si su hermano hubiera decidido entrar a trabajar desde un inicio.- ¿Pasa algo Luffy?- El aludido negó enérgicamente, desviando la mirada poco después, aquello había hecho al mayor ensanchar su sonrisa un poco y acercándose al menor hasta tomar su rostro en una de sus manos hacerle sostener su mirada nuevamente. Aquella expresión que parecía saber todo en el mundo plasmada en el rostro del rubio haciéndole latir el corazón mas a prisa sin estar seguro bien el porqué.
El beso le había llegado al menor tan inesperado como abrumador, el leve sabor a nicotina inundándole la boca mientras el rubio introducía su lengua de manera demandante, mareándolo un poco, Marco se hallaba ahogándole con su saliva en un húmedo y lujurioso contacto que no había durado más de unos segundos pero que le había dejado sin aliento y mucho mas débil de lo que en un inicio, casi agradecía los brazos en torno a él brindándole el soporte del que sus piernas no eran capaces. Mierda, aquello definitivamente no iba cual planeado, pero ¿Había habido un plan para empezar?
Con la boca entreabierta, la lengua un poco de fuera y los ojos cristalizados por el placer y la anticipación el moreno había podido observar al mayor torcer un poco su sonrisa, sintiendo una mano acariciar su mejilla con suavidad.- Había extrañado un poco esto Yoi, y es mejor que quites esa cara a menos que quieras enterarte de que otras cosas también extrañe...- la aseveración del rubio le había hecho tragar saliva un poco pesado, no estaba seguro de que quisiera saber pero algo le decía que se enteraría de cualquier modo.
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Tumbado en su propia cama y con los ojos fijos en los del contrario Luffy no estaba seguro si cuestionarse como habían caído en eso de nuevo o como es que no había sucedido antes, porque su cuerpo parecía desear con cada fibra de su ser lo que estaba a punto de pasar. Más de una ocasión se le había pasado por la cabeza aquella idea, más de una vez antes de tener a Zoro para aliviar sus ansias se había tocado pensando en esos encuentros, y aun ahora que tenía al peliverde no podía evitar en ocasiones pensar en su hermano o en Marco mientras le hacían. No era culpa de su amigo en absoluto que pensase aquellas cosas, o quizá si, pero prefería no echarle la culpa a alguien que tan bien le trataba a pesar de todo, el que el peliverde no pudiera hacerle sentir la misma clase de deseo que experimentaba en aquel momento con una simple mirada no era culpa de aquel, estaba seguro, pero desearía que lo fuera.
-¿Estás seguro de esto Yoi? – No lo estaba, pero aquello nunca había importado demasiado, miro al más alto aflojarse el nudo de la corbata mientras iba subiendo a su cama, tan parsimoniosamente como si tuvieran toda la vida cuando en realidad solo disponían de un par de horas a lo mucho, pero no parecía que el rubio tuviera mucha prisa en verdad.
-¿Desde cuándo te importa? - Aquella pregunta había hecho a Marco sonreír, terminando de sacarse la corbata y comenzando a recorrer ahora con las manos el cuerpo ajeno de la misma manera hambrienta y deseosa que antes con la mirada, era como si intentase absorberle por medio de la piel mientras recorría lentamente bajo la playera blanca del uniforme escolar.
- Desde que últimamente siempre evitas que te toque. - susurró como en reproche sobre el cuello del azabache, lamiendo la piel de este para saborear aquella, con su mano bajando por el abdomen del menor hasta el borde de sus pantalones, no parecía demasiado interesado en quitarle la ropa pues apenas y se había molestado en desabrocharle la bragueta del pantalón antes de darle la vuelta a su cuerpo, haciéndole quedar boca abajo mientras se apegaba un poco más al cuerpo bajo el suyo, haciéndole sentir como la excitación del mayor iba en aumento con cada pequeño rose.- aunque por cómo me pones supongo que es lo mejor...- murmuro sobre la nuca ajena antes de alejarse un poco a observar el delicioso cuerpo del más joven con el uniforme escolar completamente desarreglado sobre la cama a su merced, relamiéndose los labios ante la imagen había colocado sus manos en el borde del pantalón ajeno y jalado aquellos junto con la ropa interior del menor hasta las rodillas de aquel, haciendo que levantase ligeramente la parte posterior de su cuerpo hasta dejarle en una posición bastante sugerente.
Dejando su cuerpo en aquella posición Luffy pudo sentir un leve escalofrió recorrerle cuando el húmedo y caliente musculo del mayor comenzara a recorrer su entrada, la mano que le hiciera separar los muslos acariciando de manera sutil aquel saco que colgase entre sus piernas, arrancándole un par de suspiros y sonidos complacientes al tiempo que las caricias de la lengua ajena se volvían mucho más insistentes, penetrándole ligeramente hasta que había comenzado a sentir su propio interior comenzar a estar mas húmedo y caliente de lo que hacía varios meses no sentía ni siquiera al acabar de hacerlo.- haaa... Ma...Marco...- el nombre del contrario le había salido tan natural que había sido casi un gusto el pronunciarle, aquella sensación de prohibido placer haciéndole morderse el labio inferior a pesar de saber que podía gemir cuan fuerte se le antojase sin miedo a ser escuchados.
Los dedos del rubio pronto habían remplazado su lengua, comenzado a acariciar y juguetear con su entrada, penetrando con la primer falange mucho mas fácil de lo que esperaba.- ¿Has estado tocando aquí? parece bastante dispuesto...- murmuro el más alto entre molesto y excitado, mas aun al recibir el leve sonido de la risa ahogada del menor que a pesar de sus gemidillos bien le pareciera una burla.
-Ahh... algo así...- alcanzo a susurra el azabache antes de sentir aquellos dedos arrancándole lo poco de aliento que le quedaba, entrando y saliendo de su cuerpo de manera que no pudiera decir nada más y que lo único que pudiera hacer era responder con gemidos.
Aquella respuesta había hecho que el rubio acabara por molestarse bastante, metiendo de tajo un par de sus dedos había comenzado a mover aquellos de manera inclemente en el interior del menor, disfrutando de la manera como el otro arqueaba su cuerpo y gemía de placer y dolor, el chiquillo ni siquiera le había tocado y ya le tenía completamente duro, desabrochando sus propios pantalones había sacado aquellos dedos del interior ajeno antes de colocar la punta de su duro y palpitante miembro en aquella pequeña entrada.- supongo que entonces no te molestara que no sea tan cuidadoso...- dijo de manera pesada, separando las nalgas del menor con sus manos mientras comenzaba a introducirse de a poco en el cuerpo del pequeño, dejando que su grueso miembro entrase hasta que la base chocara con el trasero del menor antes de comenzar a moverse, disfrutando de la forma como el otro movía sus caderas en cada envestida para aumentar el contacto, entregándosele de manera tan completa que le era imposible pensar en otra cosa que no fuera el propio placer por más tiempo.
tomando las caderas del menor había comenzado a empalarle con fuerza desde un principio, dejando que el chico se atendiera a sí mismo con sus mismas manos mientras él se encargaba de intentar chocar (cada vez que volvía a entrar violentamente) contra aquellas zonas del interior del pequeño que le hacían gemir mucho más alto, descargando todo el deseo que había estando conteniendo en aquel encuentro, cuando sintiera el interior del azabache estrecharse ante la llegada del orgasmo había comenzado a embestirle con mayor fuerza aun, acabando por correrse un poco después en aquel apretado interior con un ronco gemido, aquello se sentía demasiado bien, definitivamente había extrañado todo aquello en los meses anteriores.
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Un silencio más que incomodo se había instalado durante la cena, por algún motivo para Luffy el saber que acababa de volver a recaer en un viejo habito, por llamarle de alguna manera, de pintarle el cuerno a su hermano con su novio y que lo había hecho no por ganar alguna clase de favor ni nada si no por mero disfrute eh instinto le tenía bastante contrariado y un poco culpable, a tal manera que incluso a la emocionada conversación por parte del pecoso acerca de su primer día de trabajo apenas si le había prestado atención alguna, asintiendo y sonriendo débilmente en las partes que creía adecuadas, pero su hermano al ver aquella desagradable actitud parecía haberse enfurecido y dedicados a guardar silencian mientras los tres terminaban de consumir sus alimentos. Marco por su parte aunque más atento y participativo a las anécdotas de su novio tampoco había hecho nada por seguir la plática una vez aquella había muerto.
Había acabado por ser el mismo pecoso quien rompiera el silencio de nuevo al final.- Joder Luffy, solo porque estés castigado no tienes por qué ponerte así de odioso.- había reclamado de manera visiblemente exasperada a lo que el aludido le había sostenido la mirada por un segundo, cavilando si decirle la verdad o no antes de soltar un suspiro y recogiendo su plato ponerse en pie.
-Estaré en mi habitación si me necesitan para algo.- Dijo antes de salir de la cocina, no esperaba en ningún momento que el pecoso le siguiera fuera de esta, mucho menos que tomándole por el brazo el hiciera darse la vuelta en clara busca de explicaciones.
-¿Que mierda te sucede mocoso?- pocas veces había podido ver a su hermano así de molesto y cuando le veía así normalmente no era dirigido hacia él, aquella mirada bastante aguerrida y que con el entrecejo fruncido podría haber hecho huir a cualquiera pero al chico de la cicatriz bajo el ojo simplemente le había hecho sonreír.
-¿Para qué quieres saberlo si de cualquier manera no vas a creerme?- la expresión de molestia había subsistido en el rostro de su hermano tan rápido como apareciera, siendo remplazada por una de completo desconcierto.- Aunque en realidad creo que ya lo sabes...- Deshaciéndose del agarre del más alto había tomando ambas muñecas de este y aprovechado la situación acorraladole contra la pared para forzarle en un beso al inicio suave y ligeramente tímido en contraste con sus acciones pero que a poco se había vuelto más pasional y necesitado, haciendo que el pecoso se olvidase por completo que estaba en el pasillo de la casa con el rubio a pocos metro de ellos en la cocina. –Te amo Ace, pero eres mucho mas idiota que yo a veces…-
Luffy se había separado de su hermano tras unos momentos para acariciar su mejilla suavemente antes de sentir la mirada del tercero sobre ellos, haciendo voltear en dirección a este, Ahí en el mismo pasillo el rubio les observaba fríamente y mientras el pecoso se deshacía de nervios tras percatarse de lo que había hecho y no sabía en donde esconderse la mirada que saltaba entre los otros dos habría podido sacar chispas.
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Continuara
Y bueno, se que eh tardado un poco, pero espero que disfruten, con algo de suerte creo que podre recuperar mi ritmo en estos días, manden sus buenas vibras para que sea así (?)
P.D. Para el gato hermoso todo mi amor y otras cosas kisu kisu, lamento ser una mala esposa, pero intentare enmendar el camino, te amo con todo mi corazoncito de coneja gorda.
