Y bueno, no sé si sea precisamente lo que esperaban pero espero no decepciones tampoco.
Capitulo 15
Con sus patitas traseras la araña tejió un dulce suéter de seda roja y amarilla para la pequeña luciérnaga.
El auto estaba en completo silencio, habían conducido hasta la casa sin que ninguno de ellos dijera palabra alguna, Ace había pensado que habría gritos o pelea, que marco le dejaría en aquel mismo lugar diciendo que no quería volver a verlo pero en vez de aquello solo le había dicho que cuando terminase con su amigo por favor le acompañase al auto, el pelinegro aun podía sentir su cuerpo temblar suavemente, ni siquiera había recogido su abrigo y cuando el pelirrojo intentase detenerle solo le había sonreído débilmente, con aquella sonrisa forzada que parecía demasiado cansada para salir bien, todo se estaba lleno a la basura y había sido su propia culpa, ¿Que debía hacer ahora? ¿Que podía hacer ahora? Seguro que Marco ya no le querría mas... si le pedía apoyo a Shanks por un tiempo quizá no habría problemas, seguro que se lo daría por unos días, o unas semanas pero ¿Cuánto tardaría el pelirrojo en cansarse también de él? ¿Y Luffy? ¿Que haría con Luffy? había prometido no abandonarle pero no quería imponerse demasiado con el pelirrojo y no tenían a donde ir, si Marco los sacaba de la casa estarían en la calle, quizá no debió haberse comportado como un niño mimado al terminar la preparatoria, quizá debió haber buscado un trabajo de verdad en lugar de uno fácil, quizá, quizá, quizá, o quizá él era el único que se había quedado sin nada pues aquella era la excusa perfecta para que el rubio le echase de la casa y se quedase con su hermanito, Luffy aun era menor de edad y Marco su tutor legal, si así lo hubiera querido podría encargarse de que ellos dos nunca más se vieran, quizá debió pensarse las cosas mejor antes de hacerlas... y Marco aun seguía sin decirle nada.
No sabía que era peor si todos aquellos escenarios que se estaba construyendo en su cabeza o el silencio por parte de quien aun era su novio aun, pero ¿Por cuánto tiempo? ¿Por cuánto tiempo seguiría siendo su novio? Al subir al auto el rubio le había dedicado una breve mirada antes de encender el motor y poner aquel vehículo en marcha, tirando el cigarrillo que había estado fumando por la ventana, Ace había intentado decir algo pero las palabras se le enredaban en la garganta y morían en su lengua, de manera que disculpa, reclamo o excusa todas habían acabado donde mismo, en ningún lugar.
Al ver al mayor estacionarse en el mismo espacio que durante los últimos 6 años no pudo evitar sentir el nudo en su garganta expandirse hasta aprisionarle el pecho de manera imposible ¿Que era lo que había hecho? la enorme sensación de culpa y desasosiego ahora que pensaba todo lo que seguramente había acabado perdiendo por un estúpido capricho le hacían difícil la respiración de manera que cuando sintiera al otro bajar del auto solo se había quedado ahí como idiota mirando su propio regazo mientras el frio de la noche se iba colando en aquel auto tras haber quedado apagada la calefacción junto con el motor.
Cuando la puerta del copiloto se abriera y mas allá de ella el rubio le ofreciera su mano para ayudarle a salir un vuelco de emociones le había llenado el pecho por completo al más joven.
-¿Donde está tu chaqueta Yoi?- El menor se había quedado con la boca un tanto abierta por unos segundos al ver al otro suspirar y quitarse el propio saco para ofrecérselo, no estaban ni a tres metros de la casa y Marco seguía tratándole de la misma manera adorable y cariñosa de cuando primero comenzaran a salir.
-La... la olvide...- musito de manera baja, escuchando su propia voz ligeramente ronca por el trabajo que le había costado a las palabras salir de su garganta.
-Supongo que habrá que comprarte otra.- escucho al mayor decir y no pudo menos que asentir, sintiendo que al hacer aquello, que al aceptar esa mano y ese saco y entrar por la puerta de la que parecía aun ser su casa estaba aceptando algo más grande de lo que alcanzaba a comprender, iba sin necesidad de decirse, que ya no trabajaría en aquel lugar donde había estado laborando últimamente, iba, también sin decirse, que ya no volvería a ver al pelirrojo otra vez, no se despediría, no le buscaría, ni siquiera a discutirían la situación porque si el rubio le estaba aceptando de aquella manera tan enteramente magnánima después de lo que había hecho no pensaba que hubiera necesidad alguna de reclamar por algo tan estúpido como una chaqueta o un trabajo.
No podía ser que el mayor le hubiera perdonado así como así ¿Cierto? No, no podía ser, aun así le había seguido escaleras arriba hasta la habitación que compartían sin decir nada, sin atreverse a preguntar si en verdad le habían perdonado aunque moría por tirarse a los pies del mayor y suplicar por perdón.- Ace...- La seriedad de esa voz profunda le había helado la sangre aunque la calidez de la chaquete ajena le envolvía en un adorable abrazo, no se la había quitado aun cuando entrasen en la casa, de hecho no recordaba haberse quitado ni siquiera los zapatos aunque el otro si lo había hecho, tras cerrar la puerta de su habitación el rubio le había tomado el rostro con una de sus manos para hacerle voltear a verlo, perdiéndole en el ámbar de sus ojos que parecían una tormenta contenida que solo buscaba una chispa para estallar, Ace seria aquella chispa si no procedía con cuidado.- No quiero que esto vuelve a repetirse.- la orden, porque no era una petición, no había tardado más de un segundo en registrarse en su cerebro, asintiendo el pecoso no se había atrevido a romper el contacto visual o irrumpir con su voz tras las palabras del más alto.- Jamás.- había escuchado al otro sentenciar con la fatalidad de algo que no puede quebrantarse sin terribles consecuencias y de nuevo había asentido.
-Ja… jamás...- murmuro obedientemente sintiendo la caricia en su mejilla derecha volverse mas cálida y amorosa y el vendaval tras los orbes del más alto congelarse en el ámbar de las cuencas ajenas antes de ver aquellos cerrarse poco a poco mientras su querido novio se acercaba a rosar sus labios con un suave y delicado beso, dejándole sentir toda la calidez y devoción de su sentimiento mientras el más joven correspondía de manera entregada, con la devota necesidad de aquel que ah regresado de una terrible experiencia, queriendo clamar por perdón pero sintiéndose indigno de el, pensando que aquello habría sido un insulto en su lugar había comenzado a pedir por este con sus besos.
Poco a poco el calor y la necesidad se iban abriendo paso entre la ternura, bajando sus manos por el cuerpo del menor había acabado prácticamente arrancándole la playera, dejando el cuerpo del otro aun acorralado contra la puerta, mentiría de decir que no estaba molesto pero aquello le daba la excusa ideal para que su pequeño pecoso dejase de ponerle peros a salir de aquel desagradable trabajo que nunca le había gustado mucho que tuviera, odiaba ver aquello que eras suyo rodeado de depredadores hambrientos pues tanto aquel pelirrojo como cualquier otro cliente del menor estaba seguro no era otra cosa más que aquello, idiotas en busca de una oportunidad que no permitiría se presentase de nuevo; Separándose de la boca ajena bajo hasta su cuello para marcarle suavemente, succionando con algo de fuerza para dejar una marca roja tras otra en la olivácea piel del más joven.-Eres mío Ace... no lo olvides...- murmuro posesivo sobre una de aquellas marcas, sonriéndose al sentir el estremecimiento que aquel acto había provocado en el más bajo.
Aferrándose a la camisa blanca mientras su cabeza daba aun vueltas por no creer la suerte que tenia al tener a alguien como Marco a su lado el menor solo se había dedicado a recibir todas aquellas muestras de afecto con su cuerpo.- solo tuyo…- sabía que no las merecía y que el rubio estaba siendo demasiado blando con él, sabia también que aunque ahora le demostrara su amor de aquella manera y le reafirmara que seguía siendo suyo las cosas no serian igual pues había quebrantado su confianza y mientras se entregaba completamente en cuerpo y alma a aquel hombre que ya tanto le había dado no pudo evitar cuestionarse como es que había podido olvidar todo aquello.
Marco era tan maravilloso con él y había pasado tanto tiempo acostumbrándose a sus atenciones y cariños que los había acabado dando por hechos, ahí en ese momento donde había vislumbrado la penosa amenaza de perderlo todo se había dado cuenta de que no podía, que no quería volver a donde había estado antes y que por mucho que amara a su hermano y que este dijera amarle aquello no estaba bien y el único que podía darle todo ese amor que no se merecía era su Marco... cualquier otro simplemente acabaría por aburrirse de él, incluso Luffy.
Pudo sentir al más alto arrojarle a la cama mientras le quitaba el resto de la ropa, sabía que el recorrido por su cuerpo era también una inspección discreta en busca de signos de una traición mas allá de la que había presenciado, no los encontraría, el mayor no les encontraría y Ace podría habérselo confirmado verbalmente pero sabía que su palabra poco valía en aquel momento así que se dejo hacer completamente mientras sentía las manos y los labios de su novio en las caderas y las piernas y todo el cuerpo en el reconocimiento de la fisonomía que además de suya no había sido de nadie más, no de aquella forma, nunca.
El olor de la bebida y el tabaco ajeno impregnado en el cuerpo del pecoso le repelía ligeramente pero se había apegado a él como un mal necesario, podría haber ordenado al menor tomar un baño pero quería tomarle de aquella forma, sucio y descolocado, tan sublime y hermoso como siempre había sido, un alma pura entre la inmundicia del mundo, un ser manchado no por sus propias culpas si no por la de los otros, dejaría ir ese desliz porque estaba seguro que no se repetiría... por que se aseguraría de que no se repitiera, si el más joven seguía queriendo un trabajo después seria uno donde pudiera vigilarle y fuera de eso no le permitiría alejarse de él nuevamente, aquel amor que le tenía a su querido pecoso era más profundo de lo que aquel mismo imaginaba y no permitiría por ningún motivo que nadie se lo arrebatara, nadie.
Con aquel hermoso cuerpo manchado por los pecados que no le correspondían desnudo ante él Marco no había podido evitar sonreír un poco, lo amaba y no podía permitir que aquel chico le fuera arrebatado pero contemplándole así, tan completamente dispuesto para él con las piernas levemente abiertas y la espalda contra el colchón en espera de lo que tuviera para ofrecerle no podía evitar, irónicamente, imaginarle de aquella misma manera para otro.- Mi amor...- arrodillado entre las piernas del pecoso acaricio con su suavidad aquel sonrojado pómulo, pasando sus manos por la curvatura de la nariz y hasta los labios ajenos, sonriéndole apenas un poco.- quiero hacértelo, en verdad...- continuo el recorrido de sus manos por el mentón del chico y hasta su pecho, atrapando con sus dedos uno de los pezoncitos del otro y pellizcándole con algo más de fuerza de la necesaria, haciendo que el pelinegro diera un respingo y se removiera ligeramente.- pero no estoy muy seguro de querer una puta en mi cama esta noche.-
-Marco...- Ace pudo sentir su propia voz quebrarse en su garganta, la manera casi fría en la que el otro le sonreía le había hecho morderse los labios, claro que no había esperado aquello aunque en verdad ya lo sabía ¿Como podía esperar que el mayor le perdonara una infidelidad de esa clase así como así? Aquello habría sido demasiado irreal, ya lo sabía pero aun así aquello había dolido, sabía que no se merecía nada mejor y aun así cuando el otro continuara acariciando su cuerpo con descaro no le había detenido ni se había molestado en reprimir los suspiros de excitación cuando comenzara a rosar con sus manos entre sus muslos con clara trayectoria hacia su intimidad. Le amaba y seria lo que Marco quisiera con tal de que le perdonase.
A la palmada en el costado de los muslos del pecoso había seguido otro respingo. - Date la vuelta.- Había sido la gélida orden y se había obedecido al instante, con el trasero bien en alto el chico no había tardado en sentir la cálida lengua del mayor rosarle humedeciendo por completo la rosada entrada antes de que sus dedos le instruyeran de manera un poco tosca, acariciándole todo el interior como en busca de algo que el más alto ya sabía dónde encontrar exactamente pero que se empeñaba en buscar quizá para desesperarle, brindándole leves cantidades de placer que el pecoso demostraba gimiendo suavemente, nunca había sido discreto en la cama, no cuando estaba con él.
Cuando retirase aquellos dígitos los dedos del rubio le habían dejado un leve vacio que no había tardado en ser llenado con algo un poco más grande, Marco no había esperado mucho tras vaciarle para introducirse aunque estuviera apenas lo suficientemente rígido para penetrarle mientras el interior del más joven ya se encontraba deseoso y palpitante.
-Marco... yo...- La fuerte palmada en su trasero le había hecho callar y el miembro del más alto parecía haber ganado rigidez y tamaño en su mismo interior tras aquella, con los dedos del más alto en sus caderas y el rose de la camisa ajena en su espalda había comenzado a sentir aquel ritmo lento y agradable comenzar a acelerarse, casi era como si se estuviera masturbando con su cuerpo, por primera vez en ningún momento le había tocado más que para satisfacerse a sí mismo y aun así con las fuertes y certeras envestidas del mayor a la zona más sensible de su cuerpo no podía evitar contraerse una y otra vez en torno de aquel largo miembro en su interior hasta que había acabado corriéndose contra las cobijas, sintiendo el cálido liquido del orgasmo ajeno llenarle el interior unos segundos después.
Las manos del rubio sin embargo no habían abandonado su cuerpo aun después del orgasmo, por su espalda ligeramente perlada de sudor había podido sentir las anchas manos empujándole hacia abajo para hacer que su pecho se apegase a las cobijas, manchándole con su propio orgasmo antes de sentirle salir de él al fin, girando su rostro pudo observar como el otro le devoraba con la mirada mientras sentía el cálido semen ajeno escurrir entre sus piernas lentamente, tan lento y pesado como su misma respiración acompasada por la del mayor.- Marco...- De nuevo la suplicante voz se le quebraba en la garganta, sabía que nada de lo que hiciera lograría compensar por lo que había hecho pero no quería seguir con aquella incertidumbre prendida en su pecho.
El rubio le había acallado con una mirada, sentándose en la cama Marco había comenzado a quitarse por fin la propia ropa, quedando solo con los pantalones mal acomodados antes de dignarse a voltear a ver al pecoso que un tanto temeroso apenas si se había atrevido a echarse recostado a su lado, mirándole expectante.
Marco soltó un pesado suspiro antes de quitarse el resto de la ropa, deshaciendo la cama y jalando al pecoso para que se metiera bajo las sabanas junto con el antes de abrazarle posesivamente.- estoy molesto contigo Ace pero deja de comportarte como si fuera a golpearte, nunca lo eh hecho.- murmuro un tanto mal humorado después de un rato, sabía que podía ser un poco osco y difícil de tratar en ocasiones pero no pensaba haber maltratado a su novio alguna vez como para ganarse esa clase de reacción.
-No es eso lo que me preocupa.- murmuro el aludido sin hacer ademan de voltear a ver al otro, atrincherándose en su amplio pecho y entre sus brazos como si estos fueran alguna clase de resguardo, el mayor casi siempre usaba pijamas, el que ahora no pareciera que fuera a usarla y pudiera sentir directamente la calidez de su piel sobre la propia le gustaba, odiaba pensar en algo tan trivial y tonto en un momento como aquel pero realmente le gustaba.
-Tampoco voy a dejarte.- aquello había hecho que Ace voltease a verle, como cuestionando sus palabras con la mirada.- te amo, aun te amo, eso no lo va a cambiar nada...- pasándole la mano por encima del rostro para que dejara de verlo con esos ojos de cachorro esperanzado que le harían olvidar cualquier enojo si seguía viéndolos por demasiado tiempo se acomodo por fin para descansar un poco.- Ya veremos cómo me lo compensas después.- murmuro antes de sentir al otro de nuevo recostarse tranquilamente sobre su pecho, era verdad que aun estaba enojado pero también era verdad que amaba a aquel niño demasiado... mucho más que a cualquier otro, vaya manera de pasar un aniversario iba a ser el día siguiente.
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Continuara
Y bueno, eso es todo por hoy, espero la próxima vez no tardar tanto y para los que lean Strawhat corp mañana actualizo aquella. Muchas gracias por leer y los comentarios como siempre son muy bienvenidos :3
P.d. ya no hay amor para el gatito, me lo comí todo, pero le dejare besitos por acá.
