Me ah costado un poco la primera parte del capítulo, no se por que... pero creo que al final ah salido bien, por favor disfruten
Gatito te amo, espero que mía mi mi miau miau miau miau sensualite.
Capitulo 16
Envuelta en la calidez de la seda la luciérnaga apenas si podía sentir la frialdad de la noche por las estrellas titilando tan lejos de ella.
El vestido no debía haber sido tan corto pero con aquello quedaba más que evidenciada la diferencia de altura y complexión que había entre los hermanos D.
Ace apenas y cabía en aquel uniforme que estaba seguro al menor le sentaba como guante, la parte superior estaba abrochada en el primer botón más cercano al cuello y después desabrochada en los siguientes dos, generando una especie de escote improvisado y cóncavo que dejaba ver parte del plano pecho del pecoso, los brazos le apretaban un poco y de no haber sido originalmente amplios probablemente no le habrían quedado, la falda que a su hermano le quedase apenas un dedo arriba de la rodilla al pecoso le llegaba cerca de medio muslo dejando ver bastante bien las medias blancas que sostenidas por los ligueros del mismo negro que la falda de aquel uniforme tipo empleada que era lo que su hermanito normalmente usaba para ir a trabajar, Ace daba gracias de que Luffy estuviera en la escuela para no verlo paseándose por la casa de aquella humillante manera, el menor había llevado aquellas prendas a lavar a casa y cuando Marco las encontrase dentro de la secadora le había dicho que quería vérselas puestas, aun con el pronunciado sonrojo en sus mejillas el muchacho de los ojos negros no había encontrado como negarse, se lo debía al rubio después de todo.
Ponerse esas ropas quizá no habría sido tan malo si el mayor no le hubiera dicho que no podía quitárselas hasta que el más joven de los tres regresara del colegio lo cual había hecho que Ace abriera la boca en reproche solo para volver a cerrarla a los segundos, el pecoso no había sido precisamente un buen chico aquella semana y era su aniversario, suponía que podía complacer al otro al menos en aquello, aun así la vergüenza y la incomodidad de usar esas prendas habían hecho que cualquier tarea que se dispusiera a realizar el pecoso resultara especialmente difícil, desde servirle el desayuno al rubio mientras aquel le acariciaba las piernas descaradamente hasta preparar la colada para antes de que llegase Luffy poder meter a lavar su uniforme nuevamente, esperaba realmente que el monito no lo notara, aquello era probablemente lo que más vergüenza le causaba al pecoso, que su hermano le viera vestido de aquella manera.
-¿Realmente te incomodan tanto esas ropas Yoi?- El rubio que había estado observándole juntar y preparar la ropa que echaría a lavar más tarde se hallaba recargado contra la puerta del cuarto de lavado, mirándole como si pudiera ver debajo de esas ropas aunque no le necesitaba realmente, cada que Ace se agachaba a tomar alguna prenda del cesto de la ropa sucia podía sentir la crinolina de la falda rosarle el trasero suavemente, odiaba en sobremanera admitir que la mera mirada del mayor sobre él mas allá de la incomodidad le estaba excitando un poco, el tono carmesí que no había abandonado sus mejillas en toda la mañana se había intensificado aun mas cuando sintiera al más alto pararse tras de él, acorralándole contra la lavadora por detrás y colocando cada una de sus manos sobre las del más joven mientras podía sentir aquel ancho pecho apegarse a su espalda, el notorio bulto en los pantalones del rubio podía sentirlo frotarse contra su trasero por encima de la falda.- Supongo que habrá que quitártelas entonces.- un suspiro abandono los labios del pecoso al escuchar esas palabras susurradas a su oído, sintiendo las manos del otro jalar las propias un poco al frente para hacerle inclinar el cuerpo hacia adelante sobre aquel mueble, dejando su trasero más cerca de la erección impropia.
-ha...- con la respiración más pesada de lo que pudiera recordar alguna vez el pecoso sintió al más alto retirar las manos de su cuerpo para volver a sentirlas al poco acariciando sus piernas lentamente, subiendo por debajo de la falda hasta levantar aquella y dejar la ropa anterior de encaje que el otro le había hecho ponerse al descubierto junto con los ligueros, sintiendo al mayor colar uno de sus dedos bajo la tira elástica de uno de esos elasticos y recorrerlo hasta su media con una obscena caricia en el trasero del menor mientras su otra mano podía sentirla imponente y posesiva en la cadera, impidiéndole moverse de la posición en la que el otro le había dejado.- uhum... ha... habrá que... hacer eso...- murmuró Ace apenas coherente.
Gruesas y masculinas las manos del rubio comenzaron a recorrer su cuerpo de nuevo hasta colocarse en los costados de la ropa interior, acariciando sus muslos mientras bajaba aquella lo suficiente para dejar descubierto su trasero, la ropa interior que claramente no era de chico quedando atorada al borde de donde terminaban los ligeros y comendaban las medias.
Cuando sintiera el primero de los dedos del mayor internarse en su caliente y deseosa entrada no había reprimido en ningún momento el sensual gemido que la sensación de tener al más alto haciéndole aquello después de la larga mañana de espera le causara, podía sentir la saliva del mayor humedecerle y mezclarse con las leves substancias que comenzaba a exudar su cuerpo por la maldita excitación, con las manos afianzadas donde el otro las había dejado había mantenido sus piernas tan abierta como sus mismas bragas permitieran mientras el otro comenzaba a introducir el segundo digito en su interior, haciéndole jadear y gemir más alto aun.- Ahhh... Marco...- el movimiento de aquellos dedos en su interior no se había hecho esperar y con un ritmo algo acelerado y brusco había podido sentirles entrando y saliendo de manera casi fluida, casi se arrepentía de haber tomado un buen baño aquella mañana y haber vaciado la mayoría del semen que le dejase el rubio la noche anterior en la bañera con sus mismos dedos, seguro que Marco habría disfrutado mucho mas follarle de manera más húmeda y fácil de lo que estaba a punto de hacer.
-¿Si Ace?- el tono ronco y obsceno había sido provocado en el rubio por aquella deliciosa visión frente a él, aquel chico que rara vez se prestaba a aquella clase de juegos se hallaba ahora tan dispuesto y sumiso que era difícil contenerse a llevar las cosas incluso un poco más allá, quería follarle como nunca le había hecho por el respeto que siempre pensara se merecía el menor.- Dime lo que quieres pequitas... quiero escucharte que lo pidas...-
El menor cerró los ojos por un momento, los dedos del otro sabían exactamente donde tocarle para hacerlo exclamar y gemir descaradamente, incluso su propia excitación ya estaba completamente despierta solo con aquellas atenciones, manchando levemente el interior de la falda de aquel uniforme con la humedad de su preseminal.- nhhh... quiero... quiero marco...- se escucho a si mismo suplicar mientras el otro aumentaba los movimientos en su interior.
-Dilo Ace... di que te mueres porque te folle...-
-Anhhh... si... lo quiero Marco... por favor... por favor follame...- pudo sentir los dedos del contrario abandonarlo bruscamente para ser remplazados por la sensación de la punta de aquel grueso miembro instruyéndole lenta y paulatinamente, dejando que su interior se acostumbrase a el tamaño del nuevo intruso por unos segundos antes de empalarle por completo, haciéndole abrir los ojos por la sorpresa del repentino dolor.- Ahhh... Ma... Marco... no...- sus quejiditos parecían caer en oídos vanos, entre los gemidos habían comenzado a escapársele pequeños sollozos, el otro nunca lo había lastimado al hacérselo pero ahora el placer y el dolor que aquellas intrusiones le causaban le tenían a tal punto que no sabía si pedirle al otro que continuara o se detuviera.
La sensación masoquista de tener al otro poseyéndole tan violentamente era realmente adictiva.
Subiendo sus manos por el cuerpo ajeno al tiempo que le continuaba empalando Marco había jalado los botones de la blusa hasta lograr zafarlos, sin importarle si aquellos acabasen rotos o no, tirando hacia abajo de las blusa para deja al descubierto parte del pecho y los hombros del menor, acariciando aquel con una mano mientras la otra bajaba de nuevo entre la falda de aquel uniforme y hasta la erección del moreno para comenzar a atender esta con una mano mientras la otra se afianzaba al cuello del pelinegro en un agarre fuerte y posesivo que le cortaba ligeramente la respiración, sus labios dedicándose a besar y marcar la espalda del pecoso como suya.- Te amo Ace...- había conseguido decir en una voz pesada y ronca al oído del menor antes de sentir a aquel llenarle la mano con su semilla, la estrechez provocada por aquello haciéndolo seguir al más joven en un delicioso orgasmo dentro de aquellas estrechas paredes.
El interior del pecoso se había contraído con fuerza, el leve ardor provocado por el semen del rubio en las pequeñas heriditas que aquel causara por la manera tan brusca y fuerte como le había tomado se mezclaba con las gotitas de sangre que con los movimientos que el otro seguía haciendo le hacían a su vez contraerse involuntariamente en contra de aquella hombría que en lugar de ponerse flácida y salir de él parecía estar poniéndose de nuevo mas y mas dura dentro suyo, el suave chapoteo de sus cuerpos había continuado hasta que el rubio se descargara una segunda vez por completo en su interior, haciendo que por sus piernas y hasta las medias escurriera aquella mezcla de semen y sangre.
Al separarse el mayor le había dado una sonora nalgada antes de decirle que limpiara todo aquello y se alistara para salir, el pecoso había pensado en protestar pero algo en su mente le había dicho que era mala idea, cuando el mayor saliera del cuarto de lavado el chico no había podido soportarlo más y cayendo de rodillas al piso sin importarle manchar el uniforme de su hermano aun más de lo que ya estaba, dejó que los sollozos que de alguna forma había estado aguantando salieran libremente, su cuerpo temblaba un poco y no era por miedo o dolor, no, temblaba porque sabía que aquello estaba horriblemente mal y, que en alguna parte de su cerebro, lo había disfrutado.
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La semana anterior a las vacaciones de invierno deberían ser un tiempo gustoso, es decir, además de los trabajos finales y los estúpidos exámenes los días eran ya contados para las primeras vacaciones largas que Luffy tendría desde que ingresara a la preparatoria, el año se había ido volando y los últimos días antes de la ansiada libertad a pesar de ser los más pesados eran también los más satisfactorios, sobre todo si te hallabas con la sorpresa de que no habías suspendido ninguna materia y a pesar de su inminente 7 en literatura por lo demás no le había ido tan mal, incluso había conseguido sobrevivir a matemáticas con un 8 y la mitad de los castigos que había esperado en verdad, aquellos días sin embargo eran los mismos que la fecha anterior al aniversario de su hermano con su novio y como tal el más joven de los D prefería no estar en casa para esas fechas, esperaba en realidad que cuando llegase a casa hubiera alguna nota en la nevera de que los otros habían salido pero no quería arriesgarse, así pues de alguna manera había acabado convenciendo a su amigo Zoro de que se quedase con el después de clases por un rato, el problema en realidad no había sido convencerlo, el problema más bien había surgido cuando creyendo que ya todo el personal se había marchado se colaran en uno de los salones a... jugar.
No era la primera vez que lo hacían en la escuela, en realidad eran más las veces de las que podía recordar pero nunca lo habían hecho dentro de una de las aulas, no era lo mismo después de todo manosearse antes de que llegasen sus compañero a llevar a cabo el acto por completo ahí... normalmente eso lo reservaban para la azotea o algún lugar más aislado pero la tentación había sido demasiada, con las persianas corridas y la puerta cerrada con llave no habían pensado que hubiera peligro alguno, el pelinegro siempre se aseguraba de aguantar sus gemidos los suficiente para no ser tan notorios y el peliverde tampoco era muy escandaloso, ambos se habían sonreido de manera cómplice cuando entraran al aula y mientras Luffy corría las persianas y Zoro cerraba la puerta el pulso de sus corazones se comenzaba ya a acelerar, la testosterona podía sentirse en el aire y cuando Luffy tirase sus brazos en torno al cuello del peliverde y enredara sus piernas en torno a la cintura ajena aquel le había cargado de inmediato para llevarlo así a sentarse sobre el escritorio del profesor, colocando sus manos en los muslos del más pequeño sin demora, con el brío de la juventud y el húmedo y candente beso no habían tardado demasiado en empalmarse, para cuando el chico de la cicatriz en la mejilla le empujase y se pusiera en pie bajándose los propios pantalones y ropa interior Zoro ya estaba bastante excitado y el ver al otro colocarse inclinado sobre el escritorio de manera tan provocativa solo le había hecho sentir una dolorosa punzada en su hombría, sin perder el tiempo se había arrodillado entre las piernas del menudo pelinegro, separándole los glúteos y comenzando a lamer aquella entrada que no importaba cuantas veces probase siempre le parecía aun mas deliciosa que la anterior, con sus dedos le había preparado con todo el cuidado que la desesperación le hacía capaz, intentando que el moreno se relajase mientras sentía su propia excitación apremiarle mas y mas.-Lu... ya no aguanto...- había dicho al final, escuchando al más pequeño soltar una pequeña risa teñida con la profundidad del deseo.
-¿Y qué es lo que esperas?- la atrevida contestación como siempre le había hecho sonreír antes de colocarse detrás del cuerpo ajeno, desabrochando su propia ropa para guiar la punta de su falo hasta la entrada del más bajo, introduciéndose tan lenta y cuidadosamente como la excitación se lo permitía.- nhh... Zoroooo...- el hondo gemido en el que el azabache pronunciara su nombre había hecho que toda la sangre corriera de manera casi dolorosa a la zona baja de su cuerpo, forzándole a volver aquella penetración mucho más fuerte y descuidada de lo que habría querido en un inicio, el sonido de los cuerpos y los géminos ahogando el de la llave que se había introducido en la cerradura de aquella puerta, dejándola abierta para el maestro que boquiabierto por unos instantes no había sabido bien lo que debía hacer, los chicos obviamente no lo habían visto, había sido necesario que se aclarase la garganta y golpeara un par de veces en la puerta para que aquellos dos amantes le prestaran atención.
El lívido se les había bajado de inmediato junto con el color de la cara, ahí en la puerta que debería estar cerrada con llave estaba su concejero el profesor Shanks... joder que aquel hombre no había podido ser más inoportuno.
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Luffy había tenido prácticamente que suplicar para que no llamaran a Ace... o más bien a Marco el cual obviamente le diría a Ace, interrumpirles en medio de la amorosa cita que seguramente estarían teniendo no pensaba que fuera buena idea.
-Enserio Luffy no pensé que un chico como tu pudiera hacer una cosa como esa aquí en el instituto.-
-No volverá a suceder profesor... en verdad... pero por favor no llame a Marco...-
El hecho de que el pequeño llamase a su padre por su nombre de pila no le había pasado al mayor por alto, además desde el primer día de clases el chico había pedido ser llamado por su primer nombre en lugar del apellido "Phoenix" que se ponía en su cedula y certificado, cuando se le llamaba de aquella manera el chico parecía no responder y más que por desobediente daba la impresión de que fuera por que aquel no reconocía esa forma de ser llamado como referente a él, nunca había prestado demasiada atención a aquellos detalles pues no era prudente inmiscuirse con la vida privada de los estudiantes pero ahora se ponía a pensar un par de cosas, el tutor del chico nunca iba a las juntas escolares…
-¿Que hacían tu y el señor Roronoa aquí a estas horas? Además de...-
-Yo le pedí a Zoro que se quedara conmigo... ah sido todo mi culpa...- murmuro el chico con las mejillas ligeramente sonrojadas, el peliverde se hallaba en aquel momento dando vueltas alrededor del campo de football, el castigo de Luffy se suponía que sería sostener un balde de agua sobre su cabeza fuera de la oficina del pelirrojo durante el tiempo que a Zoro le tomase dar 100 vueltas al campo, y de hecho el monito no había ni protestado hasta que escuchase decir que llamaría a sus padres, en ese momento se había metido tras el pelirrojo con la firme intensión de lograr que aquel olvidase la idea de llamarles.- por favor profesor no llame a nuestros padres... solo... solo por esta vez... hare lo que usted me pida...-
Aun con el nerviosismo y el leve sonrojo en las mejillas del pequeño al pelirrojo no le había pasado desapercibido el leve tono sugerente en la voz del menor, aquello le había hecho levantar una ceja, quizá solo lo había estado imaginando debido a lo que había visto pero cada gesto del menor parecía una maldita oda al erotismo, los ojos suplicantes, el uniforme desacomodado, incluso la forma levemente nerviosa como jugueteaba con el borde de su camiseta blanca únicamente con la mano derecha, habría sido tan fácil aprovecharse del menor... y el chico era justo su tipo, pero se suponía que guardara compostura ante los estudiantes.- ¿Pasa algo en tu casa por lo que no quieras estar ahí Luffy?- Normalmente los comportamientos de los niños tenían mucho que ver con sus padres.
-No...- el menor bajo la mirada, mordiendo uno de sus labios en busca de las medias verdades que se tenía aprendidas para cuando su hermano le preguntaba que estaba mal.- todo está bien en casa.- esperaba que el profesor fuera tan fácil de hacer olvidar las cosas como su hermano y Marco aunque era obvio que no podía usar los mismos métodos que con ellos ¿O sí? devolviendo su mirada a encarar la del mayor se decidió que al menos debía sacar a su amigo de aquel embrollo.- Zoro no quería hacerlo, eh sido yo quien se le ah ofrecido.- murmuro bastante serios, viendo como el mayor levantaba ambas cejas sorprendido.
-Estaba bajo la impresión de que usted y el joven Roronoa estaban en alguna clase de... relación.- aquello había hecho sonreír levemente a Luffy, una sonrisa amarga y casi sardónica que nunca había mostrado a nadie más.
-Zoro es un buen chico.- murmuro bajando la mirada de nuevo, observando sus propias piernas mientras conservaba esa sonrisa que se iba entristeciendo cada vez mas.-Merece a alguien mejor... a alguien que le quiera de verdad...-
-¿Y tu Luffy?-
-Es mi amigo...-
El mayor negó, sonriendo un poco ante aquellas muestras tan extrañas de sinceridad, aquel chiquillo en clase siempre demostraba estar alegre, sin una preocupación en el mundo, rodeado siempre de gente que estaba dispuesta a seguir sus locas ideas a pesar de que el parecía solo ver al peliverde, como si solo tuviera ojos para aquel, siempre había pensado que se veían bastante felices y aun en el momento de encontrarles en el aula solo pensaba hacer los reportes correspondientes ¿Por qué era que ahora se cuestionaba lo que había ahí en verdad? quizá todo lo que había visto no era más que un espejismo.- Esta bien, no llamare a sus padres, pero a cambio quiero que me digas la verdad.-
Luffy había asentido de inmediato, lo que fuera con tal de que no se enterase Ace.- ¿Acerca de qué?-
-Si el joven Roronoa es solo tu amigo entonces ¿por qué...?-
La risa del monito había interrumpido la pregunta del mayor.- ¿Por qué me acuesto con él? - el pelirrojo solo hizo una mueca algo reprobatoria, pero le dejo continuar.- No lo se... para pasar el rato supongo... él lo disfruta, no veo nada de malo en ello.- haciendo una leve pausa el menor comenzó a fijarse en el escritorio de aquel despacho que pertenecía a su maestro viendo si encontraba algo que llamara su curiosidad.- Me ayuda a calmarme también y me hace sentir... bien, si, supongo que me hace sentir bien.- susurro un poco más bajo, no quería decir aquellas cosas frente al que era uno de sus profesores favoritos pero había prometido decir la verdad.
-Hay otras formas de sentirte bien Lu... no tendrías que basar tu amistad en esa clase de contactos.-
-¡No baso mi amistad en ellos! Zoro es importante para mí...-
-Pft, eres solo un niño Luffy, no deberías prestarte a esas cosas.-
-Claro, porque hay tantos que desearían acostarse conmigo...- dijo el menor rodando los ojos ligeramente.
-Te sorprendería.-
El menor no pudo evitar reír sinceramente ante aquello, no creía una sola persona deseara hacerlo con el además de quizá, su hermano y aun así tenia sus dudas de no haber sido él quien se lo pidiera.-Solo dígame cual es mi castigo maestro, además de sostener esa cosa sobre mi cabeza hasta que Zoro venga a recogerme.-
El pelirrojo le dedico una larga mirada al menor, pensando todas las cosas que aquel le había dicho.- Lo discutiremos mañana, te espero aquí cuando termines tus clases.-
-Mañana tengo trabajo.-
El mayor volvió a levantar una ceja.- bien, dame la dirección, iré a recogerte.-
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Continuara.
Me tomo más de lo que esperaba este capítulo… y no ene nada que ver con los oneshots que me hice entre esta y la ultima actualización u.u gracias a los lindos lectores por seguir aquí y nos vemos en otro capítulo, todos los comentarios los atesoro en mi corazoncito y me hacen muy feliz.
Gatito gordo, te amo, aunque los gatitos que tienes por ahí sean unos desmadrosos.
