Cap. 29: "Un presagio de muerte" (Bella)
Cuando las clases terminan, Edward, como era de suponer, me trae a casa. Todo el trayecto fue tranquilo. Y digo que fue tranquilo porque la Voz no apareció de nuevo. Ninguna de ellas. Y eso para mi fue un gran alivio. Pero yo aun me preguntaba ¿Qué eran esas voces? ¿Por qué me hablaban? ¿Qué querían? ¿Eran malas o buenas?
Y mil preguntas mas.
Bueno, solo una de las voces me hablaba, la otra no. Porque cuando la escuche hoy no parecía hablarme a mi, si no a la otra voz. Le dijo que se detenga o algo así, y fue cuando la Voz numero uno se fue.
Ah, pero no vayan a pensar que se fue para siempre. No, no. Me dijo que iba a volver mas tarde.
Mi vida se estaba tornando mas extraña de lo que ya era. Tal parece que, aquí en Forks, las cosas raras parecen abundar. O aumentar, en mi caso.
En cuanto llegué a casa me puse ropa cómoda y comí algo. Si, tal y como me indicó la Voz. Es tonto, lo se, pero ¿y si de verdad sucedía algo? No perdía nada haciéndole caso. Digo ¿Qué podía pasar? A lo único que me arriesgaba era a quedar como la estúpida del año, que le hace caso a una voz que habla dentro de su cabeza y que probablemente solo sean alucinaciones. Y eso no era perder mucho, porque en caso que eso sucediera, nadie lo sabría.
Una de las ventajas de vivir sola.
Ahora me proponía llamar a Lauren, lamentablemente tenia que cancelar la cita que tenía con ella. Esto la defraudaría mucho, y justo cuando empezábamos a llevarnos mas o menos bien.
Suspiré y cogí el teléfono.
-¡Espera!-
Solté el teléfono con el susto y un pequeño grito se escapo de mi garganta.
-Oh, lo siento ¿Te he asustado?- se disculpa.
-Volviste- le dije a la Voz.
-Te dije que volvería- me responde- perdón por asustarte, no pensé que lo haría.-
-No hay problema, es que estoy un poco nerviosa-
-Si, ya lo he notado - dijo- No vine a molestarte, tampoco me quedaré mucho tiempo, solo quería decirte algo.-
-¿Qué cosa?- le pregunté con cautela.
-Que si puedes salir esta tarde-
-¿Qué? Pero tu dijiste …-
-Se lo que dije, olvídalo. Puedes salir, pero regresa temprano a casa. - me advierte- Tu primo aguantará un par de horas y … Nada, no me hagas caso. Sal y divierte ¿Si? Ah, y no olvides regresar temprano.-
Y se va. De nuevo.
Me quedo un buen rato parada donde estoy, sin moverme. Luego reacciono, recojo el teléfono y lo pongo en su lugar.
No entendía nada, primero me dice que no salga de mi casa y después me dice que si ¿Qué era lo que se tenía entre manos? Toda esta situación me confundía y me ponía nerviosa. Al menos la segunda Voz no ha vuelto. Me vasta con una.
Aun estando en estado de confusión absoluta, me encamino a mi habitación. Si finalmente voy a ir de compras con Lauren tengo que alistarme. Después de hacer una rápida búsqueda en mi armario decido ponerme mi blusa roja y unos Leggins negros. Cojo un pequeño bolso, negro también, y me dirijo a las escaleras. A medio camino me doy cuenta de que estoy olvidando mis llaves. Resoplando me doy media vuelta y entro de nuevo a mi cuarto, rebusco debajo de mi almohada y la encuentro.
Seguro se están preguntando ¿Por qué esta chica guarda sus llaves debajo de su almohada? Bueno, primero que nada desde siempre he acostumbrado guardarlas ahí, después de mi bolsillo, claro. Esperen, no vayan a pensar que guardaba tooodas mis cosas debajo de mi almohada, no. Se habría hecho una gigantesca montaña. Si hubiese sido así imagínense, que incomodo habría sido dormir. Lo que quiero decir es que guardaba cosas ahí, mayormente en la noche, para evitar que una mano negra vaya a tomarla prestada sin permiso, o sea, robársela. Solo guardaba allí cosas pequeñas y de valor. En este caso mis llaves son importantes, porque en ese pequeño llavero de pedrería estaban todas mis llaves, incluyendo la llave que abre el compartimiento donde guardo las pociones, mi medallón de la organización, mi uniforme y otras cosas. Guardo mis llaves ahí mayormente en la noche que es cuando voy a dormir.
Una vez teniendo las llaves en mi poder bajo rápidamente las escaleras y me dirijo a mi auto. Subo y enciendo el motor.
Es cuando me doy cuenta de que no tengo ni la menor idea de donde queda la casa Lauren.
Sintiéndome como la idiota mas grande del mundo abro mi bolso y busco mi celular para llamarla y así pedirle la dirección.
Y caigo en la cuenta de que tampoco tengo su número.
Ella me llamó al teléfono fijo por lo que no tengo su número registrado en el celular, y yo tampoco se lo he pedido.
Ahora si soy la idiota mas grande del mundo.
Bajo la cabeza y suspiro. ¿Qué me esta pasando? Yo no soy así de despistada. Recuerdo que un día a mi madre le sucedió algo parecido, y yo me reí en su cara. Casi puedo imaginar lo que ella me diría si estuviera aquí en este momento : "Ya ves, tanto que te reías de mi, a ti también te está pasando lo mismo. Eso te pasa por burlarte" .
Suspiré de nuevo. Si ella estuviera viva yo no estaría aquí. No estuviera en Forks. No sería una caza vampiros.
-Ya deja de lamentarte por su muerte, han pasado seis años, es hora de que la olvides- me dice. La Voz ha vuelto.
-Seis años no son nada- digo, en voz alta- Además, pase lo que pase, nunca la voy olvidar-
-Muy bien, ¿pero al menos puedes dejar de lamentarte por ello?-
-Era mi mamá, se supone que tengo que lamentar su muerte- le recrimino.
-Vaya madre que era- se burla- No merece tantas lagrimas tuyas ¿Sabes?-
Iba a responderle, con palabras no muy corteses que digamos, pero ella es mas rápida que yo.
-Oye, oye, cálmate ¿Si? No pretendía hacerte enojar ni nada por el estilo, solo venía a ayudarte con respecto a la dirección de Lauren.-
-¿Ah, si? ¿Y como se supone que sabes su dirección?- le pregunto-
Se queda en silencio un largo rato, tanto que comencé a pensar que se había vuelto a ir, pero al final responde.
-Eso no importa. ¿Quieres que te ayude o no?- me dice, su voz suena un poco irritada.
-Está bien- respondo.
Quiera o no quiera tengo que aceptar, no tengo otra opción.
-Bien, pero con una condición-
-¿Cuál?- pregunto con desconfianza.
-Deja de responderme en voz alta, sobre todo cuando hay gente alrededor- silencia unos segundos- Es raro y pareces una loca. Así que respóndeme dentro de tu mente, yo te oigo igual y es mas cómodo.-
-Ok- respondo. Esta vez dentro de mi cabeza.
Me alegro de eso, a mi también me resultaba bastante extraño todo esto.
-Así me gusta.- me felicita- Bien, ahora, sigue mis instrucciones.-
Gracias a la ayuda de la Voz, llego con éxito a la casa de Lauren. O eso creo. No puedo estar completamente segura, ya que casi todas las casas son iguales. Además, no es como si en la puerta hubiese un cartel de neón con una flecha que dice "Casa de Lauren Mallory" Así que solo me queda esperar a que esa sea su casa.
Me bajo del auto y camino lentamente hacia la vivienda.
Finalmente llego a la entrada, allí hay un pequeño tapete que dice "Bienvenido" . Alzo la vista y toco suavemente la puerta, ya que no hay timbre.
Nadie responde.
Vuelvo a tocar, esta vez mas fuerte.
Nada.
Recién al tercer toque abren la puerta.
Y sale una señora.
Inmediatamente se que se trata de la madre de Lauren, ya que comparten un enorme parecido. Incluso ese toque de superioridad en la mirada.
-¿Si?- dice-
-Me llamo Bella- me presento- Soy una amiga de Lauren, se suponía que hoy la acompañaría a buscar su vestido para el baile ¿Se encuentra en casa?-
Me mira de pies a cabeza y frunce el seño de forma especulativa.
-¿Vas al instituto con ella?- me pregunta.
Resisto el impulso de poner los ojos en blanco y responderle de manera sarcástica. Me recuerdo a mi misma que estoy hablando con una persona mayor y que debo comportarme.
-Si, vamos juntas, incluso compartimos una clase.- le respondo-
-¿Qué clase?-
-Historia..- le digo, mirándola, sin entender.- ¿Le dijo a usted que íbamos a salir?-
-Si- me responde- Pasa, ella aun se está alistando.
-Gracias- digo con una sonrisa.
Ella se hace a un lado y yo entro. Camino lentamente y sin hacer ruido por el salón. Allí, en un sillón, se encuentra sentado un señor leyendo el periódico, que supongo que es el papá de Lauren.
-Buenas tardes, señor- le saludo con una sonrisa educada.
Él baja el periódico y me mira por detrás de sus anteojos, asiente, y vuelve a lo suyo. Enarco las cejas disimuladamente.
En ese momento recuerdo al felpudo de la entrada, aquel que dice "Bienvenido". No se a otros, pero con a mi respecta, no parece que yo lo sea. En serio ¿Recibían a todas sus visitas así? Porque de ser así entonces deberían cambiar el tapete que dice "Bienvenido "por uno que diga "No bienvenido" o "Lárguese de mi casa"
-Siéntate- me dice la vieja… digo, la mamá de Lauren.
Camino recta y sin hacer ruido y me siento en el sofá mas cercano.
-Voy a ver si Lauren está lista- me dice, luego desaparece por las escaleras.
Y me quedo sola con el viej… con el padre de Lauren.
Giro la cabeza y lo miro disimuladamente. Tal parece que el no se a percatado de que estábamos solos. Un silencio que solo puedo describir como incomodo nos invade. Pero parece que solo yo lo siento, porque el no parece prestarme atención. Esta demasiado ocupado leyendo el diario. Finalmente se levanta y se va, dejándome sola.
-¡Mamá!¿ has visto mi…?-
Me giro a mirar, para ver de quien se trata. Aunque por la voz supe rápidamente que era un niño.
Y… si, era un niño.
Tenía el mismo pelo rubio de Lauren, así que supuse que era su hermano menor.
-¿Quién eres tu?- me pregunta, frunciendo un poco el seño.
-Una amiga de Lauren- digo-
-Ah, hola- dice saludando con su mano, luego se me queda mirando.
-¿Qué?- le pregunto.
-Estoy esperando a que me digas que me largue- me dice-
-¿Por qué yo haría eso?- le pregunto-
-No lo se, pero todas las amigas de Lauren me dicen eso. Sobre todo una que se llama Jessica, siempre me dice "Fuera de aquí, mocoso"- dijo, tratando de imitar la voz de Jessica Stanley.
Reí.
-Pues yo no haré eso- dije, sonriendo.
-¿Ah, no?-
-No- negué-¿Cómo te llamas?-
-Angus, pero todo el mundo me dice enano- dijo, mientras se sentaba a mi lado- ¿Y tu?-
-Bella-
-¿Eres italiana?-me pregunta-
-No- digo-
-Pues tienes pinta de serlo- dice estudiándome-
-Bueno, mi bisabuelo lo era. -
Eso era cierto, pero no me habían puesto mi nombre por eso. Y dudaba que yo tenga algún parecido con el. Lamentablemente, heredé algunos rasgos de mi padre. Buena suerte la mía ¿No?. Lo bueno es que no heredé su carácter, o sus… costumbres. En serio, hasta ahora no puedo entender como mi madre se pudo fijar en alguien como mi padre. O sea ¡Que horror!
Y sus siguientes parejas no fueron mejores.
Con Charlie era diferente, el si era un buen hombre. Me agradaba, y le agradaba a mi abuela ¡Y mira que agradarle a mi abuela es difícil! No es que sea una vieja cascarrabias de esas, no. Al contrario, era muy buena y amable. Pero … digamos que ella, al igual que yo, tenia ese sexto sentido con las personas. Si no le agradaba alguien era porque no era una buena persona.
Hasta se podría decir que me llevaba mejor con ella que con mi mamá. Es que con ella todo era diferente. Mi mamá y yo no opinábamos lo mismo, teníamos casi diferentes gustos.
En cambio con mi abuela no era así, ella y yo éramos como mejores amigas, nos contábamos todo, pensábamos igual. Era como si nos leyésemos el pensamiento. Supongo que era así porque pasaba mas tiempo con ella que con mi madre. Ella me cuido desde que era una bebe, me contaba cuentos para dormir, ella me enseño a caminar. Prácticamente, ella me crió.
Ah, mi abuela, cuanto me reía con ella.
Pobre de ella, tan buena y, lastimosamente, no tuvo buena suerte. Sacar adelante a tres hijos sola no es fácil, por eso siempre la admiré.
¿Cómo estaría ella? ¿Estará aun … viva?
Suspiré y moví suavemente la cabeza. Este no era el momento para ponerse a recordar.
-¿Cuántos años tienes?- le pregunto, tratando de quitar ciertos pensamientos de mi cabeza.
-Tengo diez, pero cumpliré once dentro de un mes- me dice, pareciendo orgulloso de eso.-
-Ah, yo tengo dieciocho-
-Vaya, que suerte tienes. Yo quiero tener esa edad, así podría tener y conducir un auto. -Suspiró-Pero aun falta mucho para eso-
-El tiempo se pasa volando, veras que en un abrir y cerrar de ojos ya has crecido, pero seguramente cuando llegues a esa edad desearas ser niño de nuevo-
-¿Por qué?- me pregunta.
-Porque, como vas creciendo, vas adquiriendo responsabilidades- le dije-
-¿Entonces tu deseas ser niña de nuevo?-
-Bueno, si. Pero no por eso-
No, claro que no. Yo quería ser niña de nuevo, al menos por un tiempo, para así volver a ver a mi madre, a mi abuela, al resto de mi familia.
Al resto de mi familia digo ¡Ja! Como si tuviera un montón de familia. Si mi uncía familia estaba conformada por mi tío, mi abuela y mi madre. Bueno, tenía muuuuchos familiares, pero solo ellos de verdad valían la pena.
-Además, cuando sea grande se me quitará el miedo que le tengo a la agujas-
-Yo también le tengo pavor a la agujas-
-¿Tu?- pregunto , escéptico .
-Si ¿Acaso no tengo derecho a temerle?-
-Bueno como eres grande pues …-
-¿Sabes? Los grandes también tenemos miedo , además … ¿Cuántos años crees que tengo?- pregunté .
-Dieciocho, me lo acabas de decir -
-¿Ves?¿Te perezco muy vieja?-
-Mmm … No mucho -
-No mucho ¿Eh?-
Le di un golpecito juguetón en el hombro y el se rió.
-Mamá, ya te he dicho que voy a buscar vestidos- escucho decir a Lauren, mientras baja rápidamente por las escaleras.
-Hola, bella- me saluda cuando me ve-Enano ¿Qué haces aquí? ¿Te esta molestando?- me pregunta-
-No, para nada. Al contrario, pienso que tienes un hermanito muy simpático- le digo, sonriendo.
La única persona simpática de la casa. Quise agregar.
-¿Enserio?- me pregunta- Bueno- se encoge de hombros- ¡Ya nos vamos!- grita, mirando por encima de su hombro.
-Adiós- se despide Angus- Espero volver a verte-
-Si, yo también, cuídate- le digo-
Lauren me mira como si hablarle a su hermano fuera la cosa mas extraña del mundo, luego salimos de la casa. En cuanto ella pone un pie fuera de la casa apresura el paso, como si de pronto alguien fuera a salir de entre los arbustos y tendernos una emboscada.
-Vaya, pensé que no ibas a venir- dice ella mientras se sube al asiento del copiloto, con prisa, también.
-Te dije que vendría- le respondí.
Arranqué el auto.
-Pensé que no lo decías enserio, ya sabes, tu y yo no…-
-Bueno, espero que esta salida sirva para llevarnos mejor ¿No crees?- le dije-
-Si, yo también- dice-
Nos quedamos un largo tiempo en silencio, la que ninguna de nosotras parece querer romper. La veo cruzar los brazos y mirar de forma aburrida por la ventilla del auto. Al final, dándome cuenta de que ella no iba a decir nada, decido ser yo romper ese silencio incomodo.
-No sabía que tenias un hermano- digo-
Ella se gira y me mira, luego responde.
-Si, bueno, a mis amigas no parece agradarle- dice
-Algo así me dijo él. ¿Por qué? A mi si me cae bien-
-No lo se, supongo que no les gusta los niños. -Ella se encoge de hombros.- A diferencia de ti, que si parece gustarte-
-Eso depende de como sea el niño- dije-
Si el niño era tranquilo, genial. Si el niño era malcriado, pues conmigo no iba poder hacer sus travesuras. Por mas niños que sean no estoy para aguantar tonterías.
-Creo que eso está bien- dijo- No tendrás muchos problemas con tus hijos, digo, cuando los tengas-
Mis manos se tensaron en el volante.
-Yo… yo no voy a tener hijos, Lauren- la voz se me ensombreció y miré fijamente al frente-
Ella no pareció notarlo.
-Si, yo tampoco- rió- Son molestos ¿No? -
Fingí darle la razón y sonreí.
Y era verdad. Yo no pensaba tener hijos. Nunca. Jamás. Pase lo que pase. Juré no tener hijos nunca.
Ahora, antes de que piensen que no quiero tener hijos por cosas como criar niños, cambiar pañales, ganar peso y cosas por el estilo, no. No es por eso. ¿En serio me creen tan vanidosa? No ¿Cierto?
Bueno, hay dos razones por las que no voy a tenerlos.
Uno. Para tener hijos se necesitan dos. Yo digo ¿Con quien?
Dos. Y la mas importante. No puedo tener hijos.
Vale, si puedo tener hijos. No soy estéril, al menos, no que yo sepa. De que puedo tener hijos, puedo, pero yo NO quiero tenerlos.
¿Por qué? Aquí la explicación. Se los pondré lo mas sencillo y corto posible.
¿Ya les he dicho que odio a mi padre? Muy bien, en caso de que no lo vuelvo a decir ¡ODIO A MI PADRE! ¡Juro que si algún dia me lo encuentro voy a cogerlo y … ! Ok, calma. Me estoy yendo del tema, aunque no mucho, ya que la razón por la que no tendré hijos es mi padre.
Verán, mi padre y su familia por parte de madre padecen de una extraña enfermedad, que se traspasa de generación en generación y solo le afecta a los hombres. Algo así como la hemofilia. También es hereditaria. Solo que, a diferencia de la hemofilia, esta enfermedad es terminal. No hay cura y nada con la que puedas sobrellevarla. No hay tratamiento. No hay nada. Tomes lo que tomes, hagas lo que hagas, morirás de todos modos.
Ahora, ustedes se preguntan ¿Si el papá de Bella también es hombre, porque no le afecto también la enfermedad?
Pues da la casualidad que, cada tres generaciones, la enfermedad se salta. O sea, la enfermedad no se presenta, pero lo sigues llevando en la sangre y tus hijos lo heredaran. Que suerte ha tenido el muy maldito ¿No? El y su hermano.
En fin, seguimos.
Como soy su hija, yo también tengo la enfermedad, solo que no se me ha desarrollado. Pero la sigo teniendo en la sangre. Lo que significa que, si tengo hijos, ellos también la heredaran.
Si es hombre, la enfermedad se le presentará a los nueve o diez años, y pasará el poco tiempo que le queda de vida dependiendo de una silla de ruedas y dolorosos tratamientos para que le alarguen un poquito la vida. Vivirá un poco mas de veinte años y luego morirá de una manera horrible.
Si es mujer, no pasará nada. Ella crecerá sana y feliz. Pero ella también tendrá la enfermedad, no la desarrollará, pero la tendrá ahí, igual que yo. Y sus hijos lo tendrán, los hijos de sus hijos también lo tendrán.
Y yo no quiero eso.
Me enteré de eso cuando tenía ocho años, mi abuela me lo dijo. Y en ese momento pensé todo lo que acabo de decir ahora. Juré no tener hijos nunca.
¿Ahora me entienden? Espero que si.
Nunca le he dicho a nadie sobre la enfermedad, es uno de mis mayores secretos.
Y antes de que digan o piensen "¡¿Cómo es posible que tu madre se haya metido con alguien que tiene esa espantosa enfermedad?!"
Ella no lo sabía, mi padre le hablo de la enfermedad cuando yo ya había nacido.
Aunque, lo mas probable es que, aun sabiendo mi madre lo de la enfermedad, ella aun así se hubiera metido con el. A veces, mi mamá podía ser algo …. am… Mejor me abstengo de comentar.
Si hubieran visto el problemón que se armó en el hospital el dia en que nací… Bueno, yo tampoco lo vi pero me lo contaron.
Vuelvo a repetir ¿Cómo diablos mi mamá se fijó en el adefesio que es mi padre? ¿Cómo se fijó en Fernando?¿Como se fijó en Marco?
Los dos últimos eran mas feos que el hambre … Si, lo se, lo que de verdad importan son los sentimientos, ¡Pero ni eso! Eran unos sinvergüenzas, se les notaba en la cara, tenían una pinta de … Yo siempre le decía que, el hecho de que trabajen en la misma empresa que ella, no quería decir que eran buena personas. Pero, como siempre que yo le daba un consejo, los ignoraba.
Los gustos de mi madre, algo que nunca entenderé.
Alcé la vista y de casualidad vi el espejo retrovisor.
Había un auto detrás de nosotras.
Lo primero que se me viene a la mente es: Edward me está siguiendo de nuevo. Esta vez si me enojo. Muy bien, se preocupa por mi y todo pero ¿En serio tiene que seguirme cada vez que voy a salir fuera del pueblo?
Pero cuando me fijo bien, me doy cuenta de que ese no es su auto. El automóvil me parece familiar, pero no puedo reconocerlo del todo.
Y lo peor de todo es que nos esta siguiendo.
Llegué a esa conclusión porque hay suficiente espacio para que pueda pasar y adelantarme, pero aun así sigue sospechosamente detrás de mi. Y si a eso agregamos que el conductor nos mira fijamente pues…
Lauren parece ajena a este hecho, ya que sigue hablando animadamente sobre las características que quiere que tenga su vestido.
-Eh … ¿Lauren?-
Ella deja de hablar y me mira ligeramente fastidiada por haberla interrumpido.
-No quiero alarmarte pero …. Nos están siguiendo-
-¿Qué …? - Dice mientras se gira para mirar atrás. Cuando lo hace, suelta una maldición.
-¡¿Qué se han creído para seguirme?!- dice-
-Espera … ¿Los conoces?¿Sabes quienes son?- le pregunto, confundida.
-Claro que los conozco, son mis padres-
-¿Tus …. Qué?-
Me quedo boquiabierta, no puedo creerlo ¿Los padres de Lauren la estaban siguiendo? ¿Qué ? ¿Para que? ¿Tanta desconfianza tenían de su hija? Con razón me parecía conocido el conductor, y el auto.
-¡No puedo creerlo!¡NO puedo creerlo!- sigue mascullando ella, visiblemente enojada.
Bueno, al menos eran sus padres y no otra persona. Alivio, la palabra que describía lo que sentía.
-¿Sabes? A lo mejor no nos están siguiendo, solo … no se, tal vez también van a Port Angeles para comprar algo o simplemente a pasear. - dije, tratando de calmarla.
-Ya ¿Y justo hoy?-
No dije nada.
-Mira, voy a llamarlos- dijo mientras rebuscaba en su bolso- Te apuesto a que me van a decir que están en casa-
Ella teclea apresuradamente los números y veo como lo pone en altavoz.
-Mamá- saluda ella- Te llamaba para avisarte que tal vez llegue a casa mas tarde de los acordado-
-¿Por qué?¿A que hora?-
-Una hora mas quizás. No se, no estoy segura, solo que tal vez nos tome mas tiempo encontrar el vestido. Oye ¿tu y papá están en casa?- le pregunta Lauren.
-Si hija, claro que si ¿Por qué lo preguntas?-
-Por nada, solo curiosidad. Bueno, solo llamaba para eso, nos vemos mas tarde-
Y colgó.
Ella se giró y me miró.
-¿Ves?¿Que te dije?-
Vi de nuevo por el espejo retrovisor.
-¿Quieres que los pierda?- Le pregunté-
-¿Puedes hacerlo?- me pregunto, con una pequeña sonrisa-
-Abróchate bien el cinturón de seguridad- dije a la vez que pisaba el acelerador.
El restaurante estaba casi vacio, pero un poco mas lleno que ayer. Esta vez nos sentamos en una mesa que estaba en la parte mas transitada del restaurante. Lauren y yo decidimos cenar aquí después de buscar su vestido, que por cierto, me gusto mucho. Estábamos indecisas entre muchos modelos, pero al final nos decidimos por un vestido rosa claro muy bonito. Estaba completamente segura que, usando los accesorios adecuados, ella ser veía estupenda. Lastima que yo no la vería.
-La he pasado genial hoy- dijo ella.
-Si, yo también- dije-
Incluso mas que esa tarde donde salí con Jessica y Angela, pero no piensen que por ellas, no. Es que, como se acordaran, ayer no fue precisamente una tarde estupenda, ya saben por que.
-El vestido que compraste es muy bonito-
-Si, seguro que a Tyler le encantará- sonrió unos momentos y luego su rostros se ensombreció.
-Bella…- me llamó, vacilante-
-¿Si?-
Se lo pensó unos segundos antes de preguntarme :
-A ti no te interesa Tyler ¿Cierto?-
Suspiré.
-Por supuesto que no- le dije - Al menos, no de esa manera-
Ella suspiró con alivio, pero casi inmediatamente después se volvió a poner triste.
-Pero creo que tu si le gustas a él-
-¿Yo? No lo creo, Lauren- negué-
-Si, hasta te pidió que vayas al baile con él-
-Eso era porque quería arreglar las con respecto al incidente de esa mañana donde casi me atropella, no por otra cosa-
-¿Tu crees?-
-Claro- sonreí- No debes estar mortificándote por eso-
-Tienes razón- sonrió.- Eres mejor persona de lo que creía- Bajó la vista- Oye… ¿Me perdonas por haber sido tan… antipática contigo?-
-No hay nada que perdonar, no me has hecho nada grave-
Ella movió la cabeza.
-Debí haber escuchado a Angela, ella siempre decía que eras agradable. Pero Jessica me dijo que… - se calló-
-¿Ella te dijo algo?- le pregunté-
Asintió.
-¿Qué cosa?-
-Digamos que habló mal de ti, dejémoslo así.-
Jessica hablando mal de mi ¡Que novedad!¡Quien lo diría!
-Ya lo sabía- dije
-¿Ya lo sabias?¿Como?-
-Como que es un poco obvio, ¿no?-
-Si, creo que si- concordó -
Silenciamos unos minutos para comer y beber lo que la camarera nos había traído. Ah, y adivinen ¿Quién creen que estaba de mesera? Si, adivinaron, la misma chica que ayer le estaba coqueteando a Edward. Vi un atisbo de esperanza en sus ojos cuando me vio entrar de lejos, pero cuando se dio cuenta de que mi acompañante no era él, frunció el ceño y dejó de prestarme atención.
-De verdad desearía que fueras al baile- me dijo Lauren- ¿En serio tienes que ir a Seattle este sábado? ¿No puede ser otro?-
-No, lo siento- dije-
-Ah, vaya… creí que como estabas saliendo con Edward Cullen tal vez… - insinuó -
Oh, rayos. No. ¿Por qué tenia que sacar el tema ahora cuando estábamos tan bien? Le dije que hablaríamos de esto esta tarde pero solo lo dije por salir del paso y deseando que se olvide de eso.
-No, eso no cambia mis planes. Además, él y yo no estamos saliendo- respondí-
-¿El no te ha pedido que vayas al baile con él?-
-No, el sabe que estaré ocupada el sábado-
-Bueno, pero dime ¿Desde cuando están saliendo en secreto?-
-El y yo no estamos saliendo en secreto- repetí
-¿Entonces que pasó ayer?- preguntó-
Parece que la Lauren cotilla ha vuelto.
-Nada, solo nos encontramos de casualidad y luego me llevó a casa-
-Vale, te creo- me dijo- Pero no vengas a decir que no te gusta porque eso si no te lo crees ni tu misma-
Suspiré.
-¿Tan obvia soy?-
-No mucho, solo que ….- silencio unos segundos- Tus ojos brillan cuando le miras y … En historia te vi sonreír tontamente .. ¡Y no me vayas a decir que estabas pensando en el profesor de trigonometría!
-¿En el profesor de trigonometría?- pregunté-
-Si ¿No es atractivo?-
-Bueno, pero … es casado.
-Ya, pero eso no le quita lo guapo-
-Es un profesor de casi cuarenta años-
-Pero esta muy bien conservado ¿no crees? Si se quitara esos horribles anteojos de nerd se vería mucho mejor-
Ok… a Lauren le gustaba el profesor de trigonometría. Mi profesor de trigonometría. Aquel que me enseñaba en la secundaria y me conocía desde que estaba en primer grado. O sea, no es que fuera feo, muy por el contrario, Lauren tenía razón pero … vamos, es un profesor.
-Además es tan … inteligente e interesante, su manera de enseñar me gusta ¿Te has dado cuenta de que muchos han subido sus calificaciones desde que él llegó?-
Vale, ya escuche suficiente, es hora de parar esto. Ella tiene razón pero oírlo decir a alguien en voz alta es extraño e incómodo.
-Si, bueno… Quizás si me guste un poco- comenté-
-¿El profesor?-
-¡No!- grité- Edward-
-Ah-dijo- Tu también le gustas a él-
-¿Cómo estas tan segura?-
-Bueno el … -Una sonrisa nostálgica curva su boca. -Es difícil de tener. Ninguna de las chicas de aquí le interesan-. Ella rueda sus ojos y suspira dramáticamente. -Eso solo lo hace mas deseado. Y entonces llega tu- me señala con un gesto de mano- Nunca había almorzado con alguien que no fuera su hermana, y apenas cruza una par de palabras con la gente, ¿acaso eso no te convence?-
¿En serio?¿Es posible que … ?
Un entupido deleite revolotea dentro de mi pecho.
-Pero- continua Lauren- Tienes una enemiga potencial-
Frunzo el seño.
-¿Ah, si?¿Quien?-
-Tanya-dijo- El no estará interesado en Tanya, pero ella si está interesada en el, no los va a dejar en paz.-
-No le tengo miedo-
Sonrió.
-Eso, así se habla-
Yo también sonreí.
Una brisa helada hiso que me estremeciera. Un frio siniestro. Me recordó a los vientos fríos que salen en las películas de terror cuando el fantasma o asesino andan cerca. Mi remolino que tengo en la frente empezó a doler un poco. Levanté la vista y vi a Lauren, ella no parecía haberla sentido.
-Es hora de ir a casa. AHORA- dijo la Voz .
¿Qué? Pero ….- intente protestar-
-A casa. Ahora mismo. Tienes exactamente cuarenta minutos a partir de ahora para regresar, apresúrate.-
Y se fue.
-Lauren- La llamé-
Ella alza vista y me mira.
-Como que ya es un poco tarde ¿No? Tal vez debamos regresar a casa.-
Ella mira su reloj.
-Si, tienes razón. Mis padres deben estar como locos.-
Terminamos nuestras bebidas y llamamos a la camarera para pagar la cuenta, luego salimos con paso apresurado hacia el auto. El viaje de vuelta nuestras casas es tranquilo. Conversamos algunas cosas, pero por mas que intentaba distraerme no podía, la tensión por saber que era lo que ocurría me carcomía. ¿Por qué la Voz quería que regresara a casa?
Una vez que dejé a Lauren en su casa aumente la velocidad del coche considerablemente. Tenía que hacerlo si quería llegar en el tiempo que me dijo la Voz.
Y así fue.
Aparque el auto en la entrada y entré a mi casa rápidamente, directo a mi habitación.
-Prepárate, está a punto de comenzar-
La Voz volvió.
-¿Comenzar que …?-
Un gritito de sorpresa sale de mi garganta, a causa de la repentina oleada dolor que tengo. Pasa unos segundos antes de que una segunda ola me golpee, esta vez con mas fuerza. A la tercera no resisto mas y me caico de espaldas en la cama. Un segundo grito se me escapa. Una cuarta oleada de dolor me golpea.
-¿Qué … me estas haciendo? Has … que… se detenga- le digo a la Voz, con los dientes apretados y esperando que me escuche.
-Lo siento, no puedo hacer nada-
Su voz suena triste y mas suave de lo normal.
Me hago un ovillo en la cama y aprieto los dientes tratando de no gritar.
Mi mente está nublada a causa del dolor y tengo dificultad para respirar.
-¿Qué me pasa?- un gemido se me escapa terminando la pregunta.
-Vas a estar bien, no te preocupes, estarás bien. Todo esto va a pasar pronto.-
Supongo que lo dice para tranquilizarme, pero yo no le creo. Dudo que esto pase pronto.
Y así es.
Aunque no puedo estar segura, el dolor me bloquea un poco la mente y no puedo pensar con claridad. No se cuanto tiempo ha pasado, pueden ser minutos u horas.
-Vamos, Bella. Tu eres fuerte, podrás soportarlo.-
Gimo en respuesta.
-Ya casi termina- me dice la voz- El lazo con tu primo está a punto de romperse, y eso si va a doler-
¿Eso si va a doler?¿Acaso no me esta doliendo ya?
Y, entonces, entiendo lo que dice.
Si antes dije que el dolor era fuerte, pues eso no era nada comparando con esto. Este dolor era difieren, mas fuerte y extraño.
Siento como algo dentro de mi se partiera, como si mi alma se rajara en mil pedazos. Algo dentro de mi se rompe.
Y es cuando lo veo. Lo reconozco. Veo en mi mente el rostro demacrado de Arturo, mi primo. Y, sin que nadie me lo diga, lo presiento, se que él está muerto. Acaba de morir.
Arqueo la espalda y trato de no gritar, aunque se me escapa un potente gemido.
Y eso es todo.
El dolor se ha ido, ya no siento nada.
Tomo una gran bocada de aire y trato de estabilizar mi respiración y mi corazón errático. La cabeza ya no me late y tampoco me duele mi marca en forma de remolino. Todo ha pasado.
Pero aun me siento muy débil. Poco a poco sierro los ojos, desvaneciéndome.
Es de noche y está muy oscuro, pero mi miedo no era por eso. Corro. Agarro y levanto un poco mi vestido ya que es demasiado largo y me dificulta correr. Pero aun así me es muy difícil. Estoy muy cansada y las piernas ya no me dan mas. El corazón me late con fuerza y la mejilla que tengo golpeada me duele y me palpita.
Aun así no me detengo, porque se que si lo hago será mi fin. Y no quiero morir, no de esta manera.
Se que me esta persiguiendo. Escucho sus pasos. Lo oigo correr detrás de mi, cada vez mas cerca. Si tan solo pudiera correr mas rápido podría llegar a casa de la viuda Rosalind y pedirle ayuda… pero ella es una pobre anciana ¿Qué podría hacer ella contra mi hermano? Nada. Lo mas probable es que ella también termine herida o peor, muerta. Por mi culpa. Yo no quería eso.
Su casa era la mas próxima a la mía, no había nadie mas en kilómetros, donde estaba el pueblo.
Estaba perdida. Armond me alcanzaría en cualquier momento y me daría una buena paliza, como mínimo.
Aparto con una mano los cabellos que están en mi cara y que me dificultan mi visión. A la luz de la luna parecen como si fuera de color plateado, en vez de rubio.
En mi carrera, tropiezo con una piedra y caigo. Intento levantarme pero no puedo. Parece que me lastimado el tobillo, porque no puedo caminar, y menos correr.
Lloro en el piso y comienzo a arrastrarme, consiente de que me estoy ensuciando de tierra y lodo, pero no me importa. Lo único que quiero es escapar.
Pero ya es tarde. Muy tarde.
El me alcanza, se para a mi lado y tira de mis cabellos para levantarme. Grito, pidiendo ayuda, pero se que no hay nadie quien me ayude.
Me da una fuerte bofetada y vuelvo a caer al suelo. Empiezo a arrastrarme de nuevo, tratando de escapar. Pero el me atrapa fácilmente y me da una patada. No se detiene ahí, el sigue golpeándome en suelo.
-Te advertí que no se lo dijeras a nadie- me grita- esto es por abrir la boca-
-Yo no se lo conté- dije con las pocas fuerzas que me quedaban- Tu siempre me golpeas, ella misma se dio cuenta.-
-Pues debiste haberlo negado-
Me levanta del suelo tirando de mis cabellos, otra vez. Traté de forcejear con el pero no puedo, estoy demasiado débil. Además, aun estando sana, no podría con el.
El es hombre, yo una mujer. El tiene 19, y yo 17. El es fuerte, y yo débil. Tengo todas las de perder. Las tuve desde el principio. Escapar fue una tontería, nunca tuve una oportunidad.
-Estoy cansado de ti, Caroline- dijo mientras me arrastraba hacia el …
-¿Qué vas a hacer?- le pregunto, viendo a donde nos dirigíamos-
-Te gustaba venir a este lago ¿No? Sería normal si te ahogaras aquí, nadie sospecharía nada.-
Entonces me doy cuenta de sus intenciones.
-¡NO!- grito- No puedes hacerme esto ¡Soy tu hermana!-
Pero el no se detiene, sigue arrastrándome hacia el lago. No puedo creer que el me esté haciendo esto, mi hermano, aquel que prometió protegerme cuando mamá murió.
-Por favor, detente. Por favor, no..-
El no parece escucharme, sigue su camino, como si nadie le estuviera hablando. Está decidido. Va a matarme. Pero ¿Por qué? Yo nunca le hecho nada, siempre he sido buena con el y obediente. ¿Desde cuando se convirtió en el monstruo que es ahora? ¿A dónde se ha ido ese atento y protector hermano mayor?
Llegamos al borde del lago.
-No, por favor, no lo hagas… -
-Adiós, hermanita- dice burlonamente-
-¡No!-
-Bella, despierta. Vamos, despierta ¡Despierta!-
Me incorporo en la cama de un salto, mirando a los lados, alerta. Pasando unos segundos me doy cuenta de que no haya nadie aquí, y la que me despertó no es mas que la Voz.
-Soy yo- me dice-Tranquila, todo esta bien-
Miro otra vez a los lados y me acuesto nuevamente en la cama. Respiro de forma acompasada.
-Te recomiendo que bebas un poco de agua- dijo la Voz-También come algo.
-Voto por el agua- susurre, tenia la garganta seca.
Me levanté lentamente y me dirigí hacia la cocina. Ya no me dolía nada pero aun estaba débil.
-¿Mejor?- me preguntó la Voz una vez que terminé a de beber el tercer vaso de agua.
-Si- dije-
-Me alegra- me responde- ¿No tienes hambre?-
-No, tengo el estomago un poco revuelto-
Me quedo un buen rato mirando el piso, luego una pregunta se me viene a la mente.
-Arturo… esta muerto ¿Verdad?-
Ella se queda en silencio un buen rato, luego me responde:
-Si, tu primo está muerto-suspira- Pero no te pongas triste, ahora está en un lugar mejor-
Asentí.
La voz tenía razón. Arturo era mi primo por parte de padre, por lo que el padecía de la enfermedad. El era el único de esa familia con quien mas o menos frecuentaba, antes de que me una a la organización, claro. Lamentablemente el si tenía la enfermedad, el la heredó de su madre. También hablaba con tía Julia, ella y yo teníamos algo en común, ambas nos propusimos no tener hijos jamás.
En cierta manera, la muerte de Arturo fue lo mejor, estaba sufriendo demasiado, ahora por fin descansaría de eso.
-¿Por eso es que sentí todo eso?¿Por que él estaba muriendo?- pregunté-
Afortunadamente la voz aun no se había ido.
-Si- dice-
-¿Entonces cada vez que muera un familiar mío voy a sentir eso?-
-No exactamente- silencia unos segundos- ¿Acaso recuerdas haber sentido algo cuando murieron algunos de tus parientes?-
-No- dije- Solo lo sentí hoy y …. -
Me quedo callada. Un recuerdo viene a mi mente.
-Cuando murió tío Franklin..- medito- Yo sentí algo parecido cuando … el murió-
Pero con él fue diferente, el dolor que sentí no fue tan fuerte. Esa es la razón por la que lo había olvidado. Ni siquiera lo relacioné con su muerte, en ese momento pensé que solo era una de las cosas extrañas que solían pasarme.
-¿Lo vez?- me pregunta- No sentirás eso con todos, y no necesariamente tiene que ser un familiar-
-¿Entonces?- pregunto-
-Es… complicado…además …. Te explicaré todo cuando sea el momento-
-¿Y cuando es el momento?-
-Cuando yo lo diga. Ahora es mejor que vayas a dormir, tienes que descansar y recuperar fuerzas.-
-No quiero dormir- dije- Tuve una pesadilla cuando me desmayé y no quiero tenerla de nuevo-
Me estremecí al recordar aquel horrible sueño.
-Ese no era un sueño, Bella- me dijo la Voz-
-¿Ah, no?¿Entonces que era?-
Ella no respondió por un largo rato, luego, me dijo con voz dura.
-Eso ya no importa ahora. Vamos, a dormir-
Me incorporé de la silla y me dirigí a mi habitación. Estando en ella me puse mi pijama y me acosté en la cama.
-Descansa- me ordenó-
-¿Y si tengo otra vez pesadillas?-
Lo se, ya estaba grandecita para que me asuste una tonta pesadilla pero aun así … no se, es que con solo recordarlo me daban ganas de temblar.
-No te preocupes por eso, me aseguraré de que tengas buenos sueños. Hoy, al menos.- me prometió-
-Bueno- dije mientras cerraba los ojos.
Estaba muy cansada, por lo que rápidamente me quedé dormida. Pero, antes de que me quede dormida del todo. Antes de que sea arrastrada por el sueño, solo entonces, escucho su promesa en lo mas profundo de mi mente y mi corazón:
-"No debes temer nunca mas , yo no dejare que nada malo te pase . Lo prometo .Tal vez tu no lo notes , pero, pase lo que pase, siempre estaré allí para protegerte y ayudarte"
Su vos se había tornado suave al decirme eso, mucho mas suave de lo que la había escuchado hablar antes. Pero no dura mucho, porque, inmediatamente después de decir eso, vuelve a tener la misma voz seseante y amenazante. Incluso aun mas de lo normal. Siniestra.
-"Y juro que me vengaré de todo aquel que te hizo daño. Aunque te haya hecho derramar una diminuta lagrima, pagará. Pagara y muy, muy caro."
Bueno, ¿que les pareció el cap? De verdad espero que les haya gustado ^^
La Voz... la Voz... ¿Que piensan de ella?¿Que creen que es ella? Y no, no es Alice, ni ningún otro personaje de la saga. Y tampoco es su mamá, lo digo por si lo piensan. Eso pensaron en la otra pagina donde también subo mi historia. xDD ¡Vamos, espero ver (o leer xD) sus teorías!
Un beso, y nos leemos en la próxima actualización! ^^
