Cap. 22: "El baile" (Parte uno)
Un rayo de sol me da directamente a los ojos, es esa la razón por la que me despierto. Eso y que me cayera de la cama. Es que me voltee sin fijarme y… en fin. Y antes de que piensen que me paraba cayendo de la cama a cada rato, no. No es así, solo me caí dos veces cuando era pequeña y con esta serian tres.
Un vez que me levanto del suelo, fue una suerte que estuviera envuelta en el cubrecama ya que eso amortiguo un poco el golpe, me dirigí al baño para asearme.
¡Que manera mas tonta de empezar la mañana! Me dije mientras entraba a la ducha.
Parecía que el sol había interferido con mi estado de animo. Me sentía feliz y llena de energía. La Voz estaba en lo cierto, solo necesitaba un poco de descanso para recuperar mis energías. Ya no estaba cansada ni adolorida. Hoy parecía ser un día prometedor. No tardé mucho en el baño, a pesar de haberme tomado mi tiempo para secare el cabello.
El timbre sonó.
Ya había terminado de bañarme por lo que solo me puse una bata blanca de baño y bajé rápidamente las escaleras, preguntándome quien sería. Mientras me acercaba en la puerta pensé en la posibles alternativas. Pero cuando llego y abro la puerta, no hay nadie. Solo veo una enorme caja en la entrada con una pequeña nota encima.
Me acerco a ella mirando a los lados, intentando ver quien podría haberla dejado en mi puerta. Pero no encuentro a nadie, la calle está desierta.
"Para Bella Swan" Dice la nota.
¿Quién habrá dejado esto?
Como si se tratase de una respuesta inmediata a mi pregunta, el teléfono suena.
Frunzo en seño y entro nuevamente a la casa, dejando afuera a la caja y la puerta ligeramente abierta.
-¿Aló?- digo-
-Buenos días, Bella- oigo decir a Armando- No sabes cuanto me alegra escuchar tu voz-
-Ah, hola, Armando- saludo-
-Vaya, cualquiera diría que mi llamada te molesta-
-No, solo me tomó por sorpresa. Dime ¿Pasa algo?-
-Eso es justamente lo que yo me pregunto ¿Cómo vas con la misión? -
-Bien, un poco lento pero bien. Envié un correo electrónico con mis avances-
-Si, lo he leído. La información que en enviaste es muy interesante-
-Si, bueno… no es mucho-
-Es suficiente para mi. Ya sabes que no nesesitamos mucho, solo lo básico : Su nombre, su apariencia física, don, estilo de vida … Eso es lo que mas me ha sorprendido ¡Un vampiro vegetariano! - se rió- Son muy escasos los que prefieren alimentarse de sangre animal. Ya te había tocado uno así antes ¿No? En fin, eso no importa. Su don también me parece muy interesante, un lector de mentes , supongo que el hecho de no poder leerte la mente le ha confundido…
Suspiré en silencio ¿Cuánto tiempo mas iba a durar esta conversación? Por alguna razón hablar con él de Edward me molestaba. Armando no sabía de la existencia de los demás, no se lo había dicho. Probablemente se molestarían cuando se enteren de mi silencio pero, si te ponías a pensarlo, no violaba ninguna regla. El vampiro a quien tenia que cazar era Edward, no los demás. Su familia no tenía nada que ver en esto. Además, nadie me lo ha preguntado.
-Pero bueno, no te he llamado para hablar del vampiro- dice finalmente.
-¿Ah, no?- pregunto, sorprendida. ¿De que más quería hablar?
-No- negó -¿Te ha llegado ya nuestro paquete?-
-Eh… si, creo… hay una enorme caja en mi puerta ¿Ustedes me enviaron eso?- pregunté-
-Si, me tranquiliza que te lo hayan entregado a tiempo-
-Ajá… ¿Y para que es?-
-Pues para ti- me dijo, como si fuera lo mas obvio.
-¿Se… supone que es un regalo de cumpleaños atrasado o algo así?-
-Claro que no, todos tus regalos de cumpleaños están aquí guardados y te los daremos cuando regreses- me dijo- eso es otra cosa, aunque puedes considerarlo como un regalo también-
-¿Y que es?-
-¿Qué?¿Aun no lo has abierto?- me preguntó, burlón- Bueno, hoy en la noche hay un baile en la escuela en donde estas inscrita ¿No?-
-Ah, si, pero yo no voy a ir-
-Oh, claro que iras, querida, por eso te hemos enviado esa caja. Ahí está el vestido y los accesorios que usaras esta noche-
¿QUÉ?
-No, no, debe de haber un error, yo no pedí ningún vestido-
-Por supuesto que no lo pediste, eso va por nuestra cuenta-
-Pero yo no voy a ir a ese baile-
-Claro que vas a ir, yo te lo estoy ordenando- su voz se puso seria-
Otra vez ¿QUÉ?
-Pe…pe…pero…-
-Nada de peros, esta noche asistirás a ese baile-
-No entiendo por qué, el vampiro ni siquiera estará ahí, además no tengo pareja y..- No sabia que mas excusas inventar.-
-No tengo que decirte la razón, hoy iras a esa fiesta y punto. Ya tienes el vestido y en cuanto a la pareja … creo que conseguirla no será un problema para ti ¿Verdad?- dijo , su buen humor había regresado. - Bueno, tengo que dejarte- suspiró- Seguro que te veras hermosa esta noche, una verdadera lástima no poder verde… Adiós, Bella, que te diviertas! - se despidió y me colgó-
Yo me quedé con el teléfono en la oreja a pesar de que ya había colgado hace un buen rato. Después reaccioné y lo dejé en su lugar.
Pronto, la ira remplazó a la sorpresa.
-¡¿Pero que se a creído este para darme ordenes a mi?!- dije, apretando los puños.- ¡Está bien loco si cree que le voy a obedecer!-
-¡Eso, Bella! Nadie puede darte ordenes.- me dijo la Voz. Había regresado.
-Exacto, el no puede obligarme a ir a ese baile si no quiero-
El apoyo de la Voz hizo que me pusiera aun mas enérgica.
-Pero, vas a asistir a ese baile-
La euforia desapareció por completo.
-¿Qué?- musité, incrédula.
¿Cómo era posible? Si hace unos segundos me estaba apoyando y diciendo que nadie me podía dar ordenes, ahora me decía todo lo contrario.
Es una maldita Voz que habla en mi cabeza, no tienes que hacerle caso. Me dije. Creo que es hora de que empieces a ignorarla, todo esto de responderle y hablar con ella es estúpido.
-Ehh…¿Bella? Si sabes que puedo ver todo lo que piensas ¿No?-
-¡¿Qué?!- grité. Últimamente estaba usando mucho esa palabra-¡¿Y por que diablos no me lo dijiste?!-
-Yo… no quería incomodarte- dijo-
-¿Y piensas que eso me hace sentir mejor?-
-No pero…- suspiro- si te hace sentir mejor, no leo tu mente todo el tiempo, solo cuando te hablo o cuando … ¿Me disculpas? Sabía que te pondrías así, por eso no te lo dije-
Suspire de forma exasperada. Mi dia prometedor se había ido por el retrete. Debí suponer que hoy no sería un buen dia para mi cuando en la mañana me caí de la cama.
-Está bien. Después de todo, no saco nada enojándome-
-¡Gracias!- me dijo alegre la Voz- Bueno, ahora si continuemos con lo del baile-
-¡Ni creas que voy a ir!- exclamé-
-¿Por qué no?-
-¡Porque no se me da la santa gana de ir!-
-Pues irás, te lo ordeno-
-Pero si hace un rato me dijiste que nadie podía darme ordenes ¿Por qué ahora cambiaste opinión?-
-No he cambiado de opinión. Nadie puede darte ordenes, pero yo si-
-¿Y por qué tu si?¿Que tienes de especial?-
-¡Porque…!- Comenzó, pero inmediatamente se calló, suspiró y suavizó su voz- No se que hago discutiendo contigo, eres demasiado terca, y eso me gusta pero… Escúchame, yo siempre hago las cosas por algo, trato de hacer lo que es mejor para ti. Y si te digo que vayas hoy a ese baile, es porque tengo una razón de peso, no por el simple hecho de fastidiarte. ¿Acaso ayer no tuve la razón? ¿No fue bueno el consejo que te di?-
No dije nada.
-¿Lo vez? Si te digo que vayas hoy al baile es por algo, tal vez desconfíes de mi por ocultarte cosas pero créeme, lo hago por tu bien. Veras que un día te diré todo lo que quieres saber y mas, pero cuando llegue el momento.- Hizo una pausa- ¿Me harás caso y asistirás a ese baile?-
Así que con esas tenemos ¿No?.
-Oye ¿Crees que soy tonta? Esos trucos de manipulación sentimental no funcionan conmigo- dije-
La escuché reír.
-Se nota que tienes mis genes. Estoy tan orgullosa de ti- volvió a reír- No, no, la tonta soy yo por creer que eso funcionaría contigo ¡Solo los humanos mas tontos caen en eso!- rió y luego se recompuso- Ya, pero hablando en serio, tienes que ir a ese baile-
Iba a responderle pero me interrumpió.
-Mira, todo lo que te dije anteriormente es cierto, no pensaba decírtelo de esa manera pero pensé que tal vez expresándome de esa forma tu aceptarías. Tienes que ir a ese baile, Bella.-
-¿Por qué?- le pregunté. No entendía tanta insistencia.
-¿Si te digo la razón iras?-
Me quedé callada un largo rato, luego respondí.
-Si, pero tiene que ser una razón importante- le advertí-
-Bien- aceptó.
Empecé a impacientarme, ya que tardaba en responder. Finalmente dijo:
-Tu organización vendrá esta noche para registrar tu casa- me soltó-
Eso tenía sentido, por eso tanta insistencia en que vaya al dichoso baile. La pregunta era ¿Por qué?.
-Algo de ellos a desaparecido- me dijo la Voz, respondiendo mi pregunta. Al principio me sorprendí, pero luego recordé que podía leer mi mente.
-¿Y… creen que yo lo he robado?- le pregunte, llena de incredulidad y molestia.
¡¿En serio ellos creían que me había robado algo?! ¡¿Me estaban llamando ratera?!
-Desapareció mas o menos el dia en que saliste del castillo, por eso sospechan de ti. - su voz también reflejaba molestia- Ellos creen que solo tu pusiste haberlo encontrado y cogido.
-¿Encontrar qué?-
-No.. No puedo decírtelo. Pero no debes de preocuparte. Ellos vendrán, buscaran, no encontraran nada y se marcharan con el rabo entre las patas. Así de simple. Por eso tu debes asistir a esa fiesta.-
-¿Y que pasa si decido no ir y me quedo en casa?-
-Solo digamos que eso empeoraría las cosas, tu no tienes que estar aquí cuando ellos vengan. No tardaran mucho en buscar, no estarán cuando tu regreses- me prometió.- ¿iras al baile? Vamos, será divertido, te lo aseguro-
-Claro, tu, yo, y los cientos de chicos que se me pegaran como chicle-dije manera sarcástica-
-Créeme, será mejor de lo que tu piensas-
No tenía alternativa, la Voz me había dado una razón para asistir a ese tonto baile. Además … ¿Qué tan malo podría ser?
-Muy bien- acepté-
-¡Yupiiiii!- exclamó. En ese momento me la imagine dando saltitos de la emoción. Reí.
-Te divertirás, te lo aseguro-
-Eso espero- dije mientras me dirigía hacia la puerta para recoger la caja.
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El resto de la mañana pasa tranquila. La Voz se fue una vez que me convenció de ir al baile y no ha vuelto. Mejor. Aunque lo mas probable es que vuelva mas tarde, como siempre lo hace.
Desayuné casi sin ganas, con lo que sucedió esta mañana se me quitó todo el hambre. Hasta ahora no puedo creer que tengo que ir a ese estúpido baile. No tenía ni la menor idea de como iba a actuar. ¿Qué se supone que haría?¿Debería llamar a los demás y avisarles que finalmente si voy a ir al baile?
No, absolutamente no. Si voy a ir a ese baile solo será por un rato y no se lo diré a nadie. Ya se enteraran cuando me vean ahí.
Aun era temprano, por lo que decidí salir al patio trasero a leer un poco y aprovechar el sol todo lo que fuera posible. Por el camino tomé un edredón viejo que encontré en el armario. Estando ya afuera lo doble por la mitad y me tumbé sobre el bocabajo, con los tobillos entrecruzados en el aire.
Había traído una pequeña colección de libros a Forks, por lo que me había leído como mínimo tres veces el mismo libro. Como dije, era una pequeña colección. Extrañaba el castillo, allá yo tenia en mi habitación una amplia estantería con mis libros favoritos. Además, también contaba con la enorme biblioteca que ellos tenían.
Hoy leería "Sentido y sensibilidad". Lo había escogido entre todos porque no lo había leído en buen tiempo. Entonces, cuando lo abro, cuando estoy a punto de empezar a leerlo, me acuerdo de una pequeño detalle: Uno de los protagonistas de la historia se llama Edward.
Me quedo unos segundos mirando el libro, luego lo cierro de golpe, molesta.
¿Acaso no habían mas nombres en esa época?
Aquello me hiso preguntarme de que época era y cuantos años tenía el vampiro. Deseché ese pensamiento.
¿A ustedes no le ha pasado que, quieres olvidarte de algo o alguien, y justamente aparecen cosas que nos lo recuerdan? Pues a mi si, muchas veces. Y eso me está pasando ahora mismo.
Quería olvidarme de el, dejar de pensar en el. Pensar en él no era el problema, el problema era como pensaba en el. Y justo cuando lo había logrado pasa esto.
No tienes que preocuparte mas por eso, mañana estará muerto y todo acabará. Me dije.
Pero eso no me hiso sentir mejor, al contrario, el solo pensamiento hiso que mi corazón doliera aun mas y me produjera un horrible retorcijón en el estomago.
Me di la vuelta y me quedé tumbada de espaldas. Cerré lo ojos. Me esforcé por no pensar en otra cosa que no fuera el calor del sol sobre mi piel y la suave brisa.
Me recogí el pelo detrás de la cabeza, dejándolo extendido en forma de abanico sobre el edredón, y me concentré de nuevo en el calor que me acariciaba los párpados, los pómulos, la nariz, los labios, los antebrazos, el cuello y calentaba
mi blusa ligera…
Sus labios eran suaves y me besaba con amor. Edward se separo despacio de mi, me miro a los ojos, estaban llenos de alegría y una sonrisa tonta se formo en mis labios. Me sentía tan bien...
-Bella...-susurro mi nombre-
Suspiré y esta vez fui yo la que lo besó…
Un sonido desconocido me despertó.
Bufé, frustrada. Solo había sido un sueño. Pero parecían tan real...
Me incorporé sorprendida al ver que la luz ya se había ocultado detrás de los árboles y que me había dormido. Miré a mi alrededor, hecha un lío, con la repentina sensación de no estar sola.
Me levante de un salto al recordar lo que tenían que hacer esta noche.
-¡Me he quedado dormida!- dije mientras recogía a toda prisa el libro y el edredón y entraba corriendo a la casa.
Aventé el edredón al cuarto de la lavandería sin importarme donde caiga y corrí escaleras arriba. Había dejado de moverme a velocidad humana. Guardé el libro en su lugar y me dirigí al cuarto de baño con intenciones de darme una ducha rápida.
No podía creerlo ¿Tanto había dormido?
Pocos minutos después, salgo de la ducha. Corriendo, también.
Miro la hora. Tengo exactamente cuarenta minutos para alistarme y llegar al instituto. ¡Y todo porque me quedé dormida! ¿Dónde estaba la Voz en estos momentos?¿Por que no me había despertado? ¡No está justo cuando se le necesita!
Mi cuerpo se tensa al instante y mis sentidos se agudizan. Lo siento. Alguien me está mirando. Me giro abruptamente y miro por la ventana. No hay nadie. Pero lo he sentido. Alguien me miraba.
Me encojo de hombros. No tengo tiempo para esto. Aun así cierro las cortinas de mi habitación, solo por si acaso.
En ese momento recuerdo lo que un día me dijo el entrenador Morgan : "Nunca se sabe quien podría estar observando, o quien te podría estar siguiendo. Es mejor ser precavido. Es mejor estar siempre alerta".
Ustedes podrían tomarlo como paranoico, pero tenia razón. En un mundo donde estos tipos de monstruos existen ¿Quién está a salvo?
Desecho aquellos pensamientos y sigo con mi carrera. Escojo rápidamente mi ropa interior y me la pongo. Después me cubro con una bata y voy a ver la caja donde dicen que esta mi vestido.
Si, hasta ahora no lo he abierto, pensaba hacerlo cuando iba a ponérmelo. Ese momento ha llegado. Suspiro. Voy a ir a ese baile, si, pero no voy a participar en nada. Trataré de pasar lo mas desapercibida posible. Digo para mi misma.
Rompo la cinta de embalaje y abro la caja de par en par. Adentro hay tres cajas. Una grande, otra mediana, y por ultimo una pequeña. Supongo que la grande es del vestido. La mediana de los zapatos y la mas pequeña los accesorios.
Decido abrir primero la del vestido.
-Oh, no- digo de forma entrecortada cuando lo veo. Definitivamente, nunca podré pasar desapercibida con este vestido.
Me siento en la cama y termino a desenvolver el vestido y lo sostengo en el aire para tener una mejor vista de el. Mi boca se abre de la sorpresa.
No. No puede ser .
Este… este era uno de los vestidos que yo diseñé.
Cuando yo era mas pequeña, o mas joven en todo caso, me gustaba dibujar, diseñar y ese tipo de cosas. Pero, como fui creciendo, dejé de hacerlo. Bueno, no del todo, porque seguí haciéndolo pero no con tanta frecuencia como antes. Hace mucho que no dibujo nada.
Este vestido es uno de mis diseños, lo dibujé cuando tenía trece años, junto con otros tantos vestidos y conjuntos. Pero este siempre fue mi predilecto. "Mi gran creación" , le decía en ese tiempo, orgullosa de mi trabajo.
Yo pensé que me había desecho de esos dibujos. Recuerdo muy bien haberlos tirado a la basura un año después de haberlos dibujado, cuando comprendí que nunca mas volvería a tener mi vida. Nunca podría ir a la universidad. Nunca podría ser una gran diseñadora como yo había soñado. ¿De que me servía seguir con esa tontería? Si mis diseños nunca verían la luz. Desde ese momento solo me limité a hacer simples dibujos de algunos paisajes y encuadernarlos.
Bajé lentamente el vestido hasta dejarlo en la cama. Lo acaricie suavemente, como si fuera lo mas delicado y valioso que existiese sobre la tierra. ¿Se trataba acaso de un ilusión? ¿Acaso aun estaba soñando?
Era exactamente como yo lo había dibujado, como yo lo había visualizado en mi mente. Incluso mejor. Cada detalle estaba en su lugar. El mismo color. Los mismo tirantes y bordados...
¿Cómo era posible? ¿Cómo habían encontrado mis dibujos?¿Cuando los habían hecho? ¿Por qué no me lo dijeron? Miles de preguntas se arremolinaron en mi cabeza.
-¡Te haces tarde!-
El grito de la Voz me sacó de mi ensoñación.
-¿Cómo es que…?- empecé pero ella me interrumpió.
-Encontraron tus dibujos y los han tenido guardados desde entonces. Ahora vístete, rápido. -
-Eso es por tu culpa ¿Por qué no me despertaste?-
-Yo… estaba ocupada-
-¿Ah, así?¿No? Claro, seguro debes tener miles de cosas que hacer- dije de manera sarcástica-
Ella no me respondió.
Cogí rápidamente la otra caja que eran de los zapatos. Eran de color dorado y contrastaban muy bien con el vestido. Por último abrí la caja donde estaban los accesorios.
-Si, si, si, son zafiros ¿Podrías cambiarte ya, por favor? ¡Te Haces tarde!-
Me quedé admirando un rato mas el precioso collar y me levanté de un salto.
-¡Vamos, muévete!- me volvió a gritar.
-¡Ok, ya voy, no me grites!-
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Admiro, embobada, mi reflejo. ¿En serio esa chica que me devolvía la mirada en el espejo era yo? Dudaba mucho que lo fuera.
-Te ves hermosa- Dijo la Voz- Todas las chicas del baile morirán de envidia cuando te vean.
Me doy la vuelta unas cuantas veces, sonrío al contemplar como se balancea el vestido azul a mi alrededor y me siento emocionada al ver lo bien que he quedado.
-Y todos los chicos quedaran rendidos a tus pies- continua-
-Yo no quiero a chicos rendidos a mis pies- replico, frunciendo el ceño.
-Exacto, solo tienes que conquistar a uno-
-Mejor cállate- digo antes de volver a girarme al espejo para examinar mi maquillaje y peinado. No me aplique mucho, solo lo necesario, me gustaba que se viera natural. Siempre he odiado el exceso de maquillaje. En cuanto al peinado, me limité a hacerme una media coleta, solo que esta vez me esforcé mas en hacerla y me puse un prendedor de pelo dorado para que se vea mas elegante. Tampoco me ondulé el cabello, mi cabello era semi-ondulado y me gustaba como quedaba.
Miro nuevamente mi vestido. Toco suavemente con la yema de los dedos la falda del vestido, que está conformada por varias capas de una delicada, y un poco tranparente, tela. Los bordes son de color dorado, igual que de la parte de arriba y los tirantes. Me llevo una mano al cuello y toqueteo el delicado collar, es de oro y con pequeños colgantes de zafiro y pequeñísimos diamantes. Los aretes también son iguales.
-Hermosa, tan hermosa como un ange… Una princesa-
-Gracias- digo.
-Pero aun te falta algo- dijo- Abre el cajón derecho-
-¿Para que?- pregunto-
-Ya lo veras. Vamos, ábrelo-
Con mucha desconfianza, hago lo que ella dice.
Y me llevo una gran sorpresa.
-¿De donde ha salido esto?- le pregunto
-Eso no importa, tu solo póntelo- me apremia-
Toco la superficie de la delicada diadema de oro. Se nota que es antigua, pero esta muy bien conservada. No es muy grande ni tiene gemas, al contrario, es bastante simple, pero es preciosa. Miro con curiosidad el extraño diseño que tiene. Al principio pienso que son círculos encadenados, pero no. Cuando me fijo bien me doy cuenta de que son remolinos, remolinos encrucijados para formar la tiara...
-Póntela- dice-
Dudo.
-Vamos, póntela, no te va a pasar nada. -
Yo sigo sin intenciones de ponérmela.
-Eres bien desconfiada ¿no?- ríe- Eso está bien, no es bueno ser confiada, te metes en muchos problemas-se pone sombría- Vamos, póntela, no pasará nada-
Aun con mucha desconfianza, me la acomodo sobre la cabeza. Espero, conteniendo la respiración. No pasa nada.
Me siento como una estúpida ¿Qué esperaba que pasase? ¿Qué me salgan alas o algo así?
-¿Te gusta?- me pregunta la Voz, impaciente.
-Me encanta, es preciosa- Me miré otra vez al espejo- Gracias-
-De nada, me alegra que te guste-
-¿De donde ha salido?- pregunto.
Estaba completamente segura de que yo no lo tenía antes, ni tampoco lo había visto. Aunque, algo dentro de mi, me decía lo contrario, era como si ya lo hubiese visto antes. ..
-No te lo puedo decir ahora-
-¿Por qué?
-¿Es que siempre tienes que hacer tantas preguntas? Está aquí y te queda bien, eso es lo que importa-Bufó- Bueno, es hora de irse-
El momento había llegado. Aquel terrorífico momento que esperé todo el día no tener que llegar había llegado. Las manos empezaron a sudarme y sentí un horrible retorcijón en el estomago, seguido por las nauseas. Podría declararme enferma y justificar mi inasistencia pero yo sabía muy bien que aquello era producto de los nervios, y si yo lo sabía, la Voz también lo sabía. Además, no podía faltar, los de la organización iban a venir y yo no debía estar aquí en ese entonces.
Suspiré, para darme valor , y alcé la vista, mirando al frente con aspecto decidido.
-Muy bien, vamos- dije-
-Te vas a divertir, ya lo verás.- me prometió la Voz.
-¿Cómo estas tan segura?- Le pregunté, mientras bajaba por las escaleras.
-Lo sé, simplemente lo sé-
