¿Por que la verdad duele tanto?

¿Que hago aquí? Me pregunto, mirando las altas paredes de piedra del castillo, sorprendida. Se supone que estaba fuera de el, en una misión ¿Por qué estoy aquí?

-Llévensela y enciérrenla- dijo una voz familiar.

Alzo la vista para ver de quien se trata.

Es Armando.

Dos guardia se acercan a mi, me cogen de los brazos y me arrastran hacia la salida.

-¿Qué?¡No!¡No pueden hacerme esto!- grito, a la vez que trato de deshacer el agarre de los guardias.

-Lo siento, Bella- dijo Armando.

Yo sigo forcejeando con ellos para que me suelten, pero no lo hacen, siguen arrastrándome. Aun no entiendo lo que está pasando ¿Por qué ellos quieren encerrarme?¿Que hice? Hasta ahora no he sabido de alguien de la organización que haya sido encerrado. Esta en las reglas, si, per nunca se ha hecho efectiva. ¿Qué hice para que me encierren?¡Si soy la mejor cazadora de mi grupo! ¡No podían hacerme esto!

Los guardias me conducen por un pasadizo que, hasta ahora, creía inexistente, ya que nunca he pasado por aquí. Pero parece que no está abandonado, porque el angosto lugar esta tan limpio como los otros pasadizos del castillos. Lo usaban constantemente, o eso pienso yo.

Ellos hacen que entre a una de las celdas vacías y cierran las rejas, luego se marchan por el mismo lugar que vinimos.

Me quedo parada allí, mirando a través de los barrotes, hasta que una voz conocida de mujer me saca de mis pensamientos.

-¿Be-ella?- pregunta con voz temblorosa- ¿Eres tu?-

Me quedo de piedra. Cuando llegué pensé que no había nadie mas aquí. Me giro a mirar y…

-Bella, ya, despierta-

Me incorporo de un salto en la cama, mirando a los lados, respirando con rapidez. Me doy cuenta de que estoy en casa, en mi cuarto. Todo está bien. No estoy en el castillo. No me han encerrado. Estoy sana y salva en casa.

Relajo mi postura y suspiro con alivio.

-Todo esta bien, Bella- me tranquilizó D- Solo fue un sueño.

Si, solo fue un sueño, pero un sueño que podría no estar muy lejos de la realidad. Pienso en lo que pasó esta tarde, en mi negativa para cumplir la misión. Mi amor por Edward… podrían acusarme de traición.

Podrían encerrarme.

Igual que en mi sueño.

Para siempre, si se enteran.

Empiezo a hacer memoria de las reglas, tratando de recordar alguna que diga que puedan encerrarme, o las razones por las que pueden encerrarme, pero no encuentro nada. Lo que si recuerdo es que es posible el encarcelamiento.

¿Ellos… ellos serían capaces de encerrarme?

-Si, lo son. Ellos son capaces de cualquier cosa, sobre todo si se trata de ti.- me dijo D.

-Hablas de ellos como si fueran malvados- susurré

-Y lo son.- replicó

-No, no lo son, tan vez sean algo estrictos pero…-

-Bella, esta es tu ultima misión.- me soltó D- La ultima, después de esta, te piensan encerrar-

¿Qué? ¡No!¡Ellos no serian capaces de…! De ninguna manera. No lo creo.

-No lo creo-

-Pero es la verdad-

-¿Es por lo que estoy haciendo, por no cumplir la misión y…?-

-Oh, Bella. ¿Cuándo vas a pillarlo? ¿Necesito deletrearlo para ti?-

Sacudo mi cabeza, confundida. ¿Qué quiere decirme? ¿Por qué habla así de la organización?

-Ellos no me harían eso- mi voz es espera.-

-Piensan que eres de su propiedad, un objeto para ellos. Un precioso bien para su futuro. Harían cualquier cosa para conservarte, Bella. ¿Es que acaso no lo entiendes?¡Todos estos años!¿Por que crees que te recibieron tan rápido?¿Por que crees que tienes tantos privilegios, consienten todos y cada uno de tu caprichos? -

-Por que soy una buena cazadora y…-

-¿Cuántos cazadores buenos hay? ¿Por qué crees que el entrenador Morgan te dijo que te vayas? Date cuenta, Bella, tu eres la única a la que dejan que hagas lo que quieres. Dejan que les tutees, que no te inclines hacia ellos cuando los ves ¿No te das cuenta? ¡Solo te están adulando! ¡Ellos solo quieren utilizarte! Cuando llegaste, cuando se dieron cuenta de lo que eras, tenían planes muy específicos para ti. No están dispuesto a correr riesgos contigo . No después de esa última hazaña que hiciste, cuando te cansaste de estar dentro del castillo y decidiste dar un paseo fuera, en el bosque. Ellos tomaron tu pequeña fuga como un indicio de que pensabas escapar.-

Hundo la cabeza entre mis manos, negando enérgicamente. No puedo creer lo que me esta diciendo, no quiero creerlo. Ellos nunca me harían eso, siempre han sido buenos conmigo y me han cuidado cuando no tenía a nadie.

Además… ¿Para que querrían utilizarme?¿Como? Yo no puedo hacer nada que los otros no puedan hacer. ¡Ni siquiera tengo un don! ¿Cómo van a ultisarme? No soy mas fuerte que los demás Cazadores.

Pero… ¿y si D tienes razón? ¿Y si de verdad van a encerrarme? No soportaría estar en una celda por el tiempo que me reste de vida.

-Bella- susurró D, mas calmada- Mira, siento todo esto, no quería… yo solo… -

-¿Entonces van a encerrarme?- le pregunté, con voz rota-

Silencio.

-Si- dijo finalmente- Pero no debes temer, ellos no pueden encerrarte, no de verdad.-

-¿Cómo que no pueden?¿Que quieres decir con "no de verdad"?-

Eso no tenía sentido, si ellos decidieran encerrarme claro que podrían, yo solo soy una contra todos ellos, no tendría ninguna oportunidad.

-Ellos no podrían encerrarte, nunca podrían. Eres demasiado fuerte, puedes… puedes acabar con ellos en un segundo si tu quisieras-

Me congelo.

-¿Qué… estupideces estas diciendo?- le pregunto.

-Bella, ellos no pueden hacerte nada. No tienes ni la menor idea del poder que tienes… - su voz se apagó- Nada va a pasarte, yo no lo permitiré. No tienes que preocuparte por eso.-

Asintiendo, agacho mi cabeza, desvalida. Dejando caer mi pelo sobre mis ojos, ocultando mi derrota. Estaba atrapada. Si no regresaba, ellos vendrían por mi. Y también lo estaba si regresaba. De una u otra manera, era igual. Nunca iba a ser libre. Me sentía tonta, perdida y… estúpida. Mi certeza de que ellos nunca me harían daño era ridícula sabiendo ahora lo que estaban dispuestos a hacerme. Eran capaces de cualquier cosa.

¿Cómo no me di cuenta antes? ¿Cómo no pude fijarme en la mirada hambrienta de poder con que me miraron cuando llegué?

Camino por la amplia sala, mirando decididamente al frente, tratando de aparentar seguridad, cuando por dentro estaba asustada y el corazón me latía con fuerza.

La chica, Raquel, o así me dijo que se llamaba, caminaba silenciosamente a mi lado.

Luego que corriera despavorida, tratando de huir del vampiro, me perdí en unos callejones, y fue cuando me encontré con ella. Al principio no confiaba en ella, y sigo sin confiar, pero ahora creo que no me hará nada. Además, si quisiera hacerme algo, ya no me importa. Mi mamá, la persona que mas quería ya se ha ido y no va a volver, estoy sola. Ya no me importa nada. No tengo nada que perder siguiéndola.

Cuando nos encontramos, pensé que ella también era un vampiro, pero luego me di cuenta que no, era tan humana como yo.

O eso creía hasta ese momento.

Entonces, cuando acepte ir con ella, hiso que tomara su mano y sacó un pequeño frasco color naranja, luego lo arrojó al suelo. Una gran nube de humo apareció y todo empezó a dar vueltas. De pronto, ya no estábamos en el callejón, si no que en medio de un bosque, y al frente, había un gran castillo de piedra.

En el camino me habló sobre la organización cazavampiros a la que ella pertenecía y me sugirió que me uniera.

Si, suena loco, ¿no?

Pero yo, a este punto, no creo que nada sea imposible. Sobre todo porque vi a un vampiro con mis propios ojos. Así que si hay vampiros ¿Por qué no pueden haber cazavampiros? Es por eso que le creí y la he seguido.

Cuando llegué, todo el mundo me miraba como si tuviese un tercer ojo, típico de cuando eres nuevo. Me hacía acordar a mi primer día en la escuela.

Cuando llegamos a una puerta con guardias, nos detenemos.

-Necesito ver a los Líderes- dice Raquel cuando los dos Guardias nos cierran el paso, entrecruzando sus lanzas.

-¿Motivo?- pregunta el mayor de ellos.

El mas joven me mira con curiosidad. Yo levanto la vista y le devuelvo la mirada, no se que habrá visto en ella porque desvía la suya inmediatamente.

-Una posible nueva recluta- dice Raquel, manteniendo aun su voz firme.

Los dos guardias me miran por unos segundos.

-No es una excusa aceptable para ver a los Lideres a estas horas-

-Lo es- insiste ella- Creo que si lo es. Ella es especial- dice Raquel, refiriéndose a mi.

Ellos vuelven a mirarme.

-Pasa- dice el que parece mayor, refiriéndose solo a ella. Ellos nos abren paso y el gran portón.

Y entramos al gran salón.

Y cuando digo gran, es porque de verdad en un GRAN salón. De hecho, es el salón mas lujoso y grande que he visto en mi vida.

Bueno, no es que haya visto muchos pero ya se entiende, ¿no?

Trato de ocultar mis sorpresa poniendo una expresión seria y aburrida.

Nos dirigimos hacia el centro, donde se encuentran tres sillas centrales… no, sillas no, tronos sería la palabras mas adecuada.

Hay quince sillas en realidad, tren en el centro y seis a cada lado, pero son mas pequeñas y menos lujosas, y están vacías.

Solo las tres centrales están ocupadas, tres hombres están sentados allí.

-Señores- dice Raquel, acuclillándose en el suelo en una reverencia.

Yo me quedo allí, parada, mirando como ella se arrodilla ante ellos. ¿Sabe lo ridícula que se ve haciendo eso?

-Raquel- dice el que está sentado en centro, asintiendo con la cabeza. Luego, sus ojos se posan en mi. Yo también le miro. No dejo e mirarlo hasta que él se ve obligado a apartarla vista de mi. Los demás también me miran, como si estuviesen esperando algo. Miro a Raquel, ella también me mira, y me hace señas para que yo también me arrodille.

Entonces comprendo. Quieren que me arrodille, igual que ella.

-Bella- dice Raquel- Tienes que inclinarte antes ellos-

Arqueo una ceja y cruzo los brazos.

-¿Y por que tendría que hacerlo?-

Uff, para que dije eso, todos me miran como si de pronto hubiese dicho la peor de las groserías.

-Perdónenla, ella no sabe lo que está diciendo- explica rápidamente ella- Bella, tienes que…-

-No lo voy a hacer- dije firmemente-

-Pero…-

-Déjala- intervino el hombre del centro- No tiene que inclinarse si no quiere.- dijo, dejando a todos estupefactos. Él hiso una seña a Raquel para que se levantara y esta se incorporó de un salto.

-Así que ella es nuestras nueva recluta…- meditó- ¿Y como dices se llama?-

-Bella- dijo Raquel por mi.

-Bella…- repite. - ¿Es cierto eso?¿Te llamas Bella?- pregunta, esta vez dirigiéndose a mi.

-En realidad me llamo Isabella- respondí. Me sorprendo ante la seguridad, tranquilidad, y altanería que demuestro en mi voz. No había hablado desde que llegamos aquí y no he tomado agua desde hace mucho tiempo, de verdad pensé que solo iba a salir algún susurro roto- Pero la mayoría me dice Bella, lo prefiero así- continué.

-Entonces, Isabella…. ¿Apellido?-

Tardo un poco en contestar, pero finalmente digo:

-Holland-

-Holland… Isabella Holland…-

Él lo dice como si fuera algo rico y decadente, chocolate en su boca. Su mirada fija permanece mucho tiempo en mi cara de una manera que me hace sentir expuesta y nerviosa, pero no lo demuestro. Le miro fijamente igual que él. Finalmente, él aparta la mirada.

-Miren, hermanos- dice, girándose para mirar a los dos hombre que estaban sentados a su lado. - ¿Qué les parece nuestra nueva integrante?-

-Armando, por lo que veo es demasiado orgullosa y altanera, nos traerá demasiados problemas- dijo uno de ellos. Él otro simplemente no me miraba, de hecho, no miraba a nadie, parecía aburrido.

-No debes preocuparte por eso, Carlos, veras que en un tiempo ella empezará a mostrar la gratitud que debería tener hacia nosotros-

-Espera, ¿Qué?- le interrumpí, alzando una mano.- ¿Qué quieren decir con "gratitud" hacia ustedes?¿Por que debería estar agradecida?- pregunté.

-Porque gracias a nosotros, estas viva- dijo el que se llamaba Carlos.

Ok… ¿Dicen que les debo la vida?¿Yo?¿Deberles la vida?¿A ellos?¿Pero que…?

Me rio. Todos se me quedan mirando.

-No te burles de, jovencita idiota. Si no fuera por nosotros ese vampiro habría acabado contigo-

O sea, ¿Qué?...

Dejo de reírme.

-Mira- dije, caminando rápidamente y acercándome a él, fulminándole con la mirada- Primero, nadie me dice idiota, y menos un vejestorio como tu.- le señalé, agitando mi dedo indicé delante de su cara- Segundo, no me burlo, simplemente me rio de las idioteces que dices. Y tercero, ustedes no me han salvado la vida. Yo escapé de ese vampiro por mis propios medios, no les debo nada- sisee

Todos me miraron, sorprendidos. El que se llama Carlos, al que le había gritado en frente de todos lo que estaban ahí, se puso de mil colores. Yo no aparte la mirada a pesar de que la suya era asesina.

-Vaya- rió el que respondía al nombre de Armando- Si que tiene carácter. Me gusta eso-

Carlos apartó la mirada de mi para fijarla en él, aunque no dijo nada.

-Pero, de todo lo que has dicho, hay algo que me ha dado… curiosidad- me miró- ¿Cómo es eso que tu escapaste de un vampiro, sola?- su mirada se enfocó en Raquel, que observaba asustada y en silencio la escena- ¿Raquel?¿Acaso no la salvaste tu de ese monstruo?-

Todos la miraron. Raquel se sobresaltó cuando vio que se dirigía a ella. Bajó la cabeza avergonzada.

-No señor- admitió- Ella ya había escapado cuando la encontré-

De pronto, ya no era ella el centro de atención, si no yo.

-¿Es cierto, tu escapaste sin la ayuda de nadie?- me preguntó.

Miré disimuladamente a los lados antes de responder.

-Si-

El solo recuerdo de lo que tuve que hacer para escapar me hiso temblar.

-Es … la primera vez que oigo de alguien que haya escapado de un vampiro sana y salva, sin ningún rasguño, sin…- me estudió por un momento.- Sobre todo siendo tan joven. ¿Cuántos años tienes?¿Catorce… quince…?-

-Doce- sentí mis mejillas sonrojarse un poco-

-No lo pareces- dijo - Doce… pues con mayor razón-

Armando volvió a estudiarme por un largo rato.

-Me gustaría saber mas de ti- dijo finalmente- ¿Podrías dejar que tome tu mano por un rato?-

Tendió una mano hacia mi, no la tomé.

-¿Para que?- pregunté, con voz dura, mirándole con desconfianza.

Su sonrisa de hiso mas amplia.

-También eres desconfiada, ¿no? - rio- Veras… aquí, algunos tenemos un don. Yo por ejemplo, puedo ver tus recuerdos, pero para eso necesito alguna clase de contacto- me explicó- Quiero ver tus recuerdos, Bella. No pasará nada malo, solo tienes que dejar que tome tu mano. Será rápido-

Miro su mano tendía, sigo sin tomarla.

-Lo siento, pero yo no quiero que veas mis recuerdos-

No quiero que nadie los vea, son mis recuerdos, no los suyos. No quería que se enterara de mi vida. Nadie.

-No quieres que me entere de ciertas cosas, ¿no? Entiendo- asintió-

Exactamente, pensé. Lo que me sorprendió fue que se lo tomara tan bien.

-Mira, hagamos una cosa- dijo volviendo a sonreír- Solo veré los recuerdos de hoy, desde que despertaste en la mañana, hasta ahora. Solo eso. ¿Qué te parece?- me preguntó-

Lo miré, entrecerrando los ojos. Lentamente, le tendí la mano.

-¿Solo lo de hoy, no?- le pregunté cuando nuestras manos estaban a punto de tocarse.

-Tienes mi palabra- dijo muy solmene.

Y tomó mi mano.

Vi como sus ojos se ponían medios vidriosos y perdidos, antes de que miles de imágenes aparecieran en mi mente. Recuerdos.

Vio como me reventaba en la mañana, la ducha que tomé, cuando preparé el desayuno… cuando le llevé el desayuno a mamá y la encontré muerta, se me encogió el corazón. Vio como me desmayé. Cundo desperté, la charla que tuve con mi abuela, la policía. Mi desesperación al aceptar la vedad.

Cuando el vampiro entro e intento matarme.

-Muy astuta- murmuró cuando vio mi plan para escapar del vampiro.

Y entonces, llegó la parte en donde salté por la ventana. Como caí, sin hacerme ningún daño. Me vi a mi misma saltar, viéndolo de esta forma la altura que salté parecía mayor. También vi el extraño brillo en mis ojos cuando caí y alcé la vista, para luego echar a correr.

Él me soltó la mano como si de pronto le hubiese pasado corriente.

-Imposible- musitó.

Entrecerró los ojos y me estudió de pies a cabeza, buscando.

Se detuvo finalmente en mi frente.

Exactamente donde tenía mi cicatriz de remolino.

-Vaya, pero mira lo que tenemos aquí, una pequeña mestiza.- sonrió ampliamente.

Todos, hasta el que parecía aburrido, me miraron. Atentamente. Sorprendidos. Raquel también alzó la vista y me miró, incrédula.

-Nos has traído a una mestiza, Raquel- dijo Armando, aun mas emocionado- Nunca pensé que vería uno con mis propios ojos. ¡Que tonto soy, si cumplió con todas las características desde que la vi! -

Yo me quedé ahí, si saber que hacer ni decir ¿Qué significaba todo eso de mestiza?

-¿Qué quieren decir con que soy una mestiza?- pregunté.

Armando solo se limitó a sonreírme aun mas.

-Ah, cierto- se rió- se supone que no debes saber…- meditó un rato- Encantado te lo diría pero creo que es mejor que no lo sepas. No te inquietes, no es nada malo, al contrario.-

Se levantó de un salto de su trono.

-Raquel, llévala a la mejor habitación que tengamos disponible y arregla todo para ella. Si las que tenemos no son de su agrado, has que alguien se traslade de habitación y pon a Bella ahí. Se queda. Has todo lo que ella te diga y pida. Después, vienes aquí, quiero hablar contigo.-

-Si señor- dijo Raquel apenas él terminó la frase. Ella también parecía extrañamente emocionada - Bella, ven conmigo-

Asentí y la seguí.

-Nos vemos luego, querida Bella. Estamos encantados de tenerte aquí con nosotros- dijo Armando a mis espaldas.

Asentí sin girarme a mirarlo.

La verdad presiona sobre mí. Un dolor brutal y cortante se produce en mi corazón. ¿Como pude ser tan idiota?

-No es tu culpa, Bella. No te castigues a ti misma. Por supuesto, confiabas en ellos.-

Los voz de D flota en mi cabeza, tan suave y baja que me toma un momento procesarla.

Como no respondo, ella continúa.

-La manera como te trataban… como algún tipo de monumento para toda la organización, no era real. No hay nadie que ellos respeten o les importe…-

Ella suspira, y yo me pregunto cómo es que sabe lo que necesito escuchar de ella ahora mismo.

Ah, cierto, lee mi mente.

-Simplemente quiero que sepas eso.- Se detiene- Te quiero, Bella. Y quiero que confíes en mi cuando te digo que no tienes que preocuparte, nada malo va a pasarte.-

-¿En serio?- pregunto, mi voz suena temblorosa-¿Me das tu palabra, nada malo va a pasar?-

-Bueno… mi palabra no creo que valga mucho- se ríe, pero no es su risa común, sino una risa temblorosa y triste- Pero si, tu si puedes confiar en mi.-

Asiento, repentinamente siento seguridad.

-Vale, ya basta de drama- dice D, su voz a recuperado su todo burlón y oscuro otra vez- Tu vampiro viene en treinta minutos para recogerte y llevarte a conocer a sus… ¿padres?- se carcajea- Lo siento, es que esto suena tan… Ok, no me voy a burlar.- suspira- ¡Así que vamos!¿A que esperas? Ya has dormido lo suficiente! ¡Levántate ya!-

Vuelvo a asentir en silencio y me levanto.


¡Hola! Siento haber tardado tanto, es que esta semana tuve muchas tareas en la escuela :/ Tenía ya casi listo el capitulo pero, por falta de tiempo, no pude terminarlo:( Espero me disculpen.

¿Que tal les pareció el cap? He visto sus comentarios, y me alegra mucho que les esté gustando mi historia ^^

JaNaSeL, jaja, a mi también me gustó mucho esa parte. Yo misma dije awww cuando lo releí para corregir algunas cosas xDD No se como apreció esa frase, de hecho, ni siquiera estaba escribiendo, simplemente estaba vagando por internet y de pronto la frase apreció en mi mente. Y la escribí, claro, antes de que se me olvidara.

Obviamente, el cap anterior no era el ultimo. Bueno, quizás el ultimo cap donde Edward y Bella son ... mmm ¿Amigos? xD

Tal vez no suela dejar notas, pero por supuesto que voy a avisar cuando sea el ultimo cap. Al menos para decir "Hey! Este es el ultimo. Chaufa! (Chau, adios) xD

¿Le dirá la verdad? ¿Ustedes que piensan? Como soy buena y no quiero dejarlas con la intriga, si, Bella le dice la verdad, pero aun falta mucho para eso.

Desde ya les digo que, a partir de hoy, subiré un capitulo a la semana. Si, lo se, a mi tampoco me gusta esto, pero que se hace. Como van las cosas, no voy a tener mucho tiempo para escribir hasta el viernes o sábado, así que mejor se los digo para que sepan y no estén esperándome en vano. Trataré de hacer los caps largos para compensar la espera :D

Nos vemos dentro de una semana! ^^

~Xime~