Conociendo a los Cullen (Parte 1)

Abro el grifo del lavado y pongo mis manos juntas en el, dejando que se junte el agua para luego echármela a la cara. Humedezco mis manos un poco más y también mojo mis brazos, mi cuello, mi nuca. El agua fresca se siente bien contra mi piel. Cierro los ojos y me quedo allí parada un buen rato, pensando en nada. Escuchando solo mi respiración.

Cuando abro los ojos, no se cuanto tiempo a pasado, pero el cuarto de baño parece tener un extraño en irreal brillo, supongo que por estar tanto tiempo con los ojos cerrados.

Miro mi cara en el reflejo del espejo. Levanto una mano y toco mi rostro con la yema de los dedos. Me he visto muchas veces en el espejo, mi reflejo, mi cara. Sin embargo, es como si me viera por primera vez. Me acerco un poco mas al espejo, tratando de mirarme mejor, examinar mis rasgos. Veo la palidez antinatural de mi piel, mis mejillas y labios tintados por un natural color rosa. Mis ojos. Aquellos que he visto oscurecerse y endurecerse con el paso de los años. Mis pestañas eran largas y rizadas, sin necesidad de usar rímel o algo por el estilo. Volví a mirar mi piel, examinarla con los ojos y los dedos. Limpia. Ninguna imperfección, pecas, espinillas o ese tipo de cosas que eran comunes en mi edad. Nada. Examino mis dientes. Blancos y casi perfectos, también. Podía engañarme a mi misma y decirme que tengo buena y cuido mi dentadura, pero se que esa no es la razón. Toco mi mejilla con el dorso de mi mano. Es suave.

Ahora entiendo porqué una vez me confundieron con un vampiro.

-¿Qué soy, D? Dímelo. Tu lo sabes, ¿no?- pregunté, sin tener la seguridad de una respuesta. Simplemente, necesitaba preguntar, aun cuando una parte de mi no deseaba saber la respuesta.

-Bella…- empezó D en un susurro casi inaudible- No puedo decirte ahora, de verdad…-

Su respuesta no me tomó por sorpresa o me desilusionó, sabía que me iba a responder algo como eso.

-No soy humana, ¿no?- volví a preguntar- No tienes que decirme lo que soy, solo… solo respóndeme a eso.- bajé la mano que tocaba mi rostro- Solo quiero saber eso, por favor- pedí-

No respondió por un largo rato, tanto que llegué a pensar que no respondería, hasta que al final habló.

-No, Bella- dijo, con voz muy baja, un susurro tan bajo y roto que por un momento pensé que estaba llorando o a punto de hacerlo- No eres humana. No eres una chica normal con una vida larga, tranquila, y normal. Y no sabes cuanto lamento eso- suspiró de manera entrecortada- Y lo peor es que yo no puedo hacer nada para arreglarlo, para… - sus voz se apagó por un rato- Cuando nos lo dijeron, cuando dijeron que… yo no sabía que acabaríamos así… pensé que sería diferente…. Nos dijeron que sería temporal….- su voz se volvió a apagar.

-Es por eso- murmuré yo cuando ella no agregó nada más- Todos estos años… por eso fui tan… rara.- dejé de mirarme en el espejo y bajé la vista- Que horrible monstruo debo de ser-

-¡No!¡No, Bella!¡Tu no eres un monstruo! - me contradijo rápidamente- No eres un monstruo. Nunca vuelvas a siquiera pensarlo, porque no lo eres. ¿Escuchaste?¡No lo eres!¡Los únicos monstruos son ellos por habernos…!- se calló por un largo rato, luego continuó- Pero te prometo… te juro que las cosas van a cambiar, no voy a dejar que vuelvas a… No voy a dejar que algo malo te pase. Nunca mas. Aun si ellos me amenacen con destruirme finalmente. Nunca te dejaré sola, ni que algo malo te pase. No mientras yo exista. - me prometió. Y yo le creí, por alguna razón, sentí que podía confiar en ella. - Algún día no muy lejano te explicaré y contaré todo, solo se paciente, ¿si?-

Solo me limité a asentir, aceptando su promesa, tratando de decirle sin palabras que confiaba en ella.

Ahora me sentía segura y protegida, como si de pronto las palabras de D me hubiesen dado esa fuerza que tanto necesitaba en estos momentos.

-Y bueno, dejando esto a un lado…- comenzó a decir D, pareciendo haber recuperado su natural estado de humor- ¿Adivina que?- preguntó con voz emocionada, aunque yo podía notar un dejo de tristeza en ella-

No dije nada.

-Oh vamos, Bella ¿Me vas a dejar así?- me preguntó-Voy a volverte a preguntar. ¿Adivina que?-

-Esta bien, esta bien- acepté, una pequeña sonrisa se comenzó a filtrar en mis labios. Su repentino buen humor era contagioso- ¿Qué?- pregunté-

-¡Te tengo dos buenas noticias!- gritó con voz chillona-

-¿Cuáles?- pregunté-

Ella chasqueó la lengua.

-Así no da ganas de decirte nada. Ya pues, quita esa cara de perro San Bernardo y sonríe-

Una risita se me escapó.

-Ok. ¿Cuáles buenas noticias?- pregunte, con una sonrisa.-

-¡Así me gusta!- dijo D, apremiando mi pequeño entusiasmo- Bueno, la primera no te la puedo decir ahora, así que tendrás que esperar hasta más tarde- explicó-Pero la segunda si. Quiero que vayas a ver tu ropa ahora mismo- indicó.

No entendía de que iba esto, pero de todos modos asentí e hice lo que me pidió.

-Ya estoy aquí- dije cuando llegué al pequeño cuarto que había hecho un armario y guardaba toda mi ropa y esas cosas.

-Ahora abre el tercer y ultimo cajón, el de tamaño mediano- me volvió a indicar.

Aun me desconcertaba su entusiasmo. No estaba así de contenta desde aquel día en el baile.

Le volví a hacer caso y abrí el cajón que me dijo.

-¿Qué…?- musité cuando vi su interior que, hasta esta mañana, estaba completamente vacío.

-¡Vamos, ábrelas!- me animó-

Abrí mas el cajón para sacar las bolsas. Volví a cerrar el cajón y me senté en la pequeña silla que tenía allí para abrir cómodamente las bolsas.

La primera, como supuse, era un vestido. Tiré el empaque a un lado y sostuve el vestido en lo alto para poder apreciarlo mejor. Era de color azul oscuro, parecido al vestido que use en el baile, solo que este era un poquito mas corto, y mas sencillo e informal. Tenía un escote medio en forma de V con bordados, igual que el flequillo de la falda. Las mangas eran cortas y tenían un ligero bolado en el borde.

Dejé el vestido a un lado y agarré la otra bolsa mas pequeña. Era un delgado cinturón entrecruzado de color plateado, con pequeños brillantes azules incrustados.

El tercer paquete era una caja, y contenía zapatos, eran de color plateado también, no tenían tacón, pero eran muy bonitos y elegantes.

-¿De donde ha salido todo esto?- pregunté, metiendo de nuevo los zapatos en la caja.

-Bueno, me di cuenta que no tenías algo adecuado que ponerte para que vayas a conocer a tus… suegros- se rió- Lo siento, es que… Tu novio vampiro va a llevarte con su familia vampiro para presentarte como su novia, que secretamente es una cazavampiros. ¿Qué tan raro es eso?- volvió a reírse.

Fruncí el ceño, estaba empezando a enojarme.

-Ya, ok, no me voy a seguir burlando- dijo, poniendo su voz más seria- Te decía que como me di cuenta de que no tenías nada adecuado para usar, decidí ir de compras-

Me quedé helada. ¿Cómo…?¿Que quería decir con que se fue de "compras"?

-Podrías… explicarme mejor, no entiendo nada- suspiré y cerré los ojos, luego volví a abrirlos. - ¿Cómo que fuiste de compras? Yo pensé… quiero decir… o sea… tu… pensé que tu… que tu solo estabas en mi cabeza… ¿Cómo…?-

-Ya te he dicho que no estoy en tu cabeza, mi voz resuena en tu cabeza pero no lo estoy.- me interrumpió-

-¿Entonces… tu tienes cuerpo?¿Donde estas?- pregunté al mismo tiempo que miraba rápidamente a los lados, tratando de ver algo. No es como si esperase voltear y ver a alguien sentado en mi cama, pero aun así….

Ella empezó a reírse.

Fruncí el ceño otra vez.

-Ay, Bella- dijo, aun riéndose- No sabes nada…-

Claro que no sabía, si ella no me quería decir nada.

-Mira, solo te diré que… no, no estoy escondida en tu habitación ni en algún lugar acosándote. Sobre todo porque ni siquiera tengo cuerpo. Puedes estar tranquila-

Asentí, mas tranquila, aunque seguía pensando el las ultimas cosas que me dijo.

-¿Entonces como fuiste a comprar?- le pregunté-

-Ehh… eso es… un poco complicado de explicar… umm… ¿Te gusta lo que escogí para ti?- preguntó tratando de desviar el tema-

-Si. Ahora responde- le exigí-

No dijo nada por un largo rato.

-No te lo puedo decir- musitó finalmente- Pero te lo diré algún día- me prometió.

Suspiré. Cogí las cosas y me encaminé hacia mi cuarto.

-¿Me dirás al menos donde las conseguiste?- le pregunté mientras me quitaba la camiseta que traía puesta.

-Si, eso si. Fui a Seattle.-

-¿Seattle?- repetí.

¿Cómo que a Seattle?¡Eso queda lejos de aquí!

-Si, iba a ir a Port Angeles pero ahí no hay mucha variedad. Pude haber ido a cualquier otro lugar pero creo que no me iba a alcanzar el tiempo- parecía disgustada por eso-

-¿Te… llevaste mi auto?- pregunté.

Aun si se lo hubiera llevado, no le habría alcanzado el tiempo. ¿Cómo llegó tan rápido? Además me había dicho que no tenía cuerpo, eso significa que no podía conducir…

Un nuevo pensamiento me embargó e hiso que soltase el vestido y este se cayese en la cama.

-¡¿Tu te has robado todo esto?!- pregunté, presa del pánico.

Oh, no. Oh, no. ¡Oh, no! ¿Y si efectivamente se lo había robado?¡De ella me puedo esperar cualquier cosa!

D empezó a reírse de nuevo.

-Tranquila, Bella, no me he robado nada.- me dijo, aun riendo. - Pagué con tu dinero, si, pero no he robado nada-

Me relajé y solté el aire que había estado conteniendo.

-Y no, no he usado tu auto. Yo no necesito esas cosas- continuó- Pero bueno, ya basta de explicaciones. ¿Te ha gustado o no? Es de tu taya por lo que te quedará perfectamente-

-Si, me ha encantado. Gracias- cogí de nuevo el vestido.

-¿Entonces que esperas?¡Póntelo!- me animó.

Me miro al espejo mientras cepillo mi cabello, para luego sujetarme un lado con un pequeño prendedor plateado en forma de flor.

-¡Perfecto!- dice D-

Sonrío antes de girarme y salir de mi habitación.

Oigo el timbre sonar cuando estoy en media escalera. Me detengo. El momento ha llegado. Tal y como me prometió, iba a recogerme en una hora.

D se ríe.

-Oh, vamos. ¿Otra vez con el nerviosismo?-

Suspiro, ella tiene razón, mis nervios son tontos. Pero el solo pensar que voy a ir la casa de Edward, como su novia, hace que mi estomago revolotee de puros nervios. ¿Y si no les agrado? No, eso es imposible. Sobre todo porque ya los conozco. Conozco a Carlisle y a Tanya. Ok, a Tanya no le agrado nada, ella tampoco me agrada. Y ahora, si ya se ha enterado que Edward estamos juntos, debe odiarme más todavía. ¿Y su madre, Esme?¿Le agradaré también a ella? Nunca la he visto ni nada, ¿y si me odia igual que Tanya? ¿Y si le caigo mal con solo verme entrar por la puerta? A veces pasa, ¿Y si…?

-Bella, ¿podrías dejar tus estúpidas inseguridades, terminar a bajar las escaleras y abrirle la puerta de una vez?-

Asiento y bajo rápidamente las escaleras. Abro la puerta.

Y allí estaba él, de pie frente a mi. Sentí como, igual que la vez pasada, me relajaba con solo ver su rostro.

-Ya estoy lista. ¿Qué tal me veo?- pregunto.

-Te ves preciosa- dijo, sonriendo dulcemente-

Yo sonreí y me sonrojé.

Acorté la pequeña distancia que nos separaba y me puse de puntillas para besarle. Él me respondió, atrayéndome mas hacia si y yo rodee su cuello con los brazos.

Escuché un carraspeo de garganta.

-Ehh…¿Hola? ¿Bella? Beeellaaaa … Hoooolaaa… ¡Hey, Bella!… Ok, siento interrumpirlos, solo que quería desearte suerte y despedirme, recuerda que tenemos una charla pendiente en la noche, aunque… bueno, mejor lo dejamos para otro día, creo que hoy estarás bastante ocupada… Humm… ya veo… si, ya sé lo que haré. Esto, Bella, ¿te gusta la lluvia?... Uhhh, esta chica está en las nubes… Mejor me voy ¡Adiós!

Lastimosamente mi reserva de aire se agotó y tuve romper el beso. Maldije otra vez mis necesidades humanas. Edward depositó un suave beso en mi mejilla.

-Aunque, te has vuelto a equivocar - me murmuró al oído - Vas totalmente indecente. No está bien que alguien tenga un aspecto tan apetecible.

-¿Cómo de apetecible? Puedo cambiar…- empecé.

Suspiró al tiempo que sacudía la cabeza.

-Eres tan ridícula…-

Presionó con suavidad sus labios helados en mi frente. El olor de su respiración me estaba mareando otra vez.

-¿Debo explicarte por qué me resultas apetecible?-

Era claramente una pregunta retórica. Sus dedos descendieron lentamente por mi

espalda y me estremecí, su aliento rozó con más fuerza mi piel. Mis manos descansaban flácidas sobre su pecho y mi aturdimiento aumento. Inclinó la cabeza lentamente y sus labios volvieron tocaron los míos, esta vez suavemente, y luego los retiró.

-Bueno, ¿nos vamos? Mi familia nos está esperando. Sobre todo Esme, se muere por conocerte… formalmente-

Parpadee, tratando de reponerme.

-Si, vamos- me limité a responder, aun no estaba muy recuperada-

Como era de suponerse, él se me adelantó para abrirme la puerta del auto. Le dediqué una sonrisa antes entrar. Aunque todavía no me acostumbraba, aun me resultaba extraño que alguien haga eso, pero creo que podría acostumbrarme. Lo que más extraño me parecía era lo que estaba a punto de hacer. Iba a ir a la casa de Edward, a conocer a su familia. ¿Quién iba a decir que yo iría alguna vez a conocer a la familia de mi novio? Pero sobre todo ¿Quién iba a decir que yo iba a tener novio?

Y hablando de cosas raras… ¿Qué era lo que me había dicho D? Recordaba vagamente sus palabras. Casi nada. Nada en realidad. Solo que me había dicho algo . ¿Qué sería? En ese momento estaba demasiado, demasiado ocupada besando a Edward y no la escuché.

Bueno, de todos modos, no creo que sea algo importante. Si lo fuera, seguro habría puesto mas insistencia en que le prestara atención y escucharla.

Decidí que no tenía que preocuparme por eso, sino por otra cosa.

Algo más importante.

¿De verdad le agradaría a la familia de Edward?

Él me había dicho que su madre, Esme, se moría por conocerme, lo que es bastante irónico si consideramos que ya está muerta… Ok, ok, no digo nada. Seguimos. A Carlisle también le agrado, supongo. A Tanya no, pero eso no me importa, si le agrado o no me llega altamente al… Decía que, tal vez, a ellos no les guste la idea de nosotros juntos. Ya saben. Ser amigos es una cosa, y novios otra muy diferente. Créame, lo he visto, y no solo en la tele, sino en vivo y en directo. Hay algunos padres que no se lo toman demasiado bien, en realidad lo que no se toman bien es que tengas novio o novia. Aunque, está el caso contrario y que también pasa muy frecuentemente, son esos padres que se creen une corazones y te hacen el corralito para que estés con tu amiga, y cuando las llevas a la casa te dicen cosas como…"Ay, que linda chica, ojala que cuando tengas una novia sea igual que ella" O ya muy horrible. "¿Cuándo le vas a pedir que sea tu novia?" Te preguntan delante de ella. Y pues, imagínate, que vergüenza. Vergüenza total. Eso mayormente pasa con lo hombres, pero también pasa con las mujeres, aunque un poco diferente. Sobre todo cuando tienes padre, porque seguro que en ese momento, cuando le dices o le presentas a tu novio, lo que la mayoría de padres quieren internamente es coger una pistola y dispararle al chico con quien estas saliendo. Nunca me ha pasado, pero suele pasar, lo digo porque lo he visto.

La verdad es que, creo que me pongo en lugar de los padres. Es decir, si yo tuviera una hija(hipotéticamente ya que es obvio que nunca los voy a tener) Y esa hija me dijera que tiene novio, yo muy amablemente le diría que lo trajera a la casa para conocerlo. También le preguntaría si ya ha ido a su casa y a conocido a su familia. Si me dice que no conoce a su familia, y que tampoco quiere venir a la casa, eso significa que el chico ese es un jugadorazo y no tiene buenas intenciones.

Estoy muy familiarizada con todo esto porque cada vez que mamá llevaba a algún hombre a la casa, yo lo inspeccionada y le interrogaba. Si, una enana de siete años estudiando de pies a cabeza la posible pareja de su madre. Le hacía preguntas, hablar sobre todo, para ver como contesta y que cuales son sus reacciones. Después, cuando mamá y yo estábamos solas, le decía mi opinión sobre él. Me apena decir que, él único que pasó mi inspección fue Charlie, y no me equivoqué, era un buen hombre.

Suspiré al acordarme de él.

-¿Todo bien, Bella?- me preguntó Edward, aparentemente dándose cuenta de mi estado de ánimo.

-Si- musité-

Vaya, Bella, pudiste haber mentido mejor. Me dije. Apuesto a que no se ha creído nada.

-Has permanecido callada mucho tiempo, ¿qué sucede?-

Si, no se lo había tragado.

No respondí, principalmente porque estaba buscando una excusa lo suficientemente buena para justificar mi silencio y mi nostálgico suspiro, al menos una respuesta mejor que la anterior.

-No me pasa nada, solo estaba pensando… Debo admitir que la idea de ir a tu casa me asusta un poco. -

Eso era cierto, en parte, creo que di una respuesta bastante convincente. No deseaba hablar sobre Charlie.

-Déjame adivinar, a ti no te preocupa ir a una casa llena de vampiros, lo que te preocupa es conseguir su aprobación, ¿me equivoco?-

-No- dije.

-Eres increíble.-

Sonreí.

Si, él tenía razón. Esta es posiblemente la cosa mas descabellada que he hecho. Me estaba metiendo a la boca del lobo, literalmente. Me dirigía a una casa de vampiros, con vampiros, sola y sin armas. Ningún cazavampiros haría eso, a menos que su don sea extremadamente bueno, o esté extremadamente loco. Yo era lo segundo, claro.

Cuando condujo fuera del centro del pueblo comprendí que no tenía ni idea de dónde vivía. Las casas que aparecían de forma intermitente al pasar se encontraban cada vez más alejadas de la carretera, y eran de mayor tamaño. Luego sobrepasamos otro núcleo de edificios antes de dirigirnos al bosque neblinoso. Intentaba decidir entre preguntar o tener paciencia y mantenerme callada cuando giró bruscamente para tomar un camino sin pavimentar. No estaba señalizado y apenas era visible entre los helechos. El bosque, serpenteante entre los centenarios árboles, invadía a ambos lados el sendero hasta tal punto que sólo era distinguible a pocos metros de distancia. Luego, a escasos kilómetros, los árboles ralearon y de repente nos encontramos en una pequeña pradera, ¿o era un jardín? Sin embargo, se mantenía la penumbra del bosque; no

remitió debido a que las inmensas ramas de seis cedros primigenios daban sombra a todo un acre de tierra. La sombra de los árboles protegía los muros de la casa que se erguía entre ellos, dejando sin justificación alguna el profundo porche que rodeaba el primer piso.

No sé lo que pensaba encontrarme, pero definitivamente no era aquello. La casa, de unos cien años de antigüedad, era atemporal y elegante. Estaba pintada de un blanco suave y desvaído. Tenía tres pisos de altura y era rectangular y bien proporcionada.

Podía escuchar fluir el río cerca de allí, en algún lugar oculto en la penumbra del bosque.

-¡Guau!- exclamé-

-¿Te gusta? - preguntó con una sonrisa.

-Tiene... cierto encanto.-

Él se adelanto para abrirme la puerta del auto, otra vez.

-¿Lista?-

-No, ni un poquito... ¡Vamos!-

Sonreí para ocultar mi nerviosismo y me alisé un poco el pelo con las manos.

-Tienes un aspecto adorable.- comentó.

Me tomó de la mano de forma casual, sin pensarlo, y caminamos hacia la casa.


¡Hola! Si, se que tenía que subir ayer sábado, pero resulta que fui ( Me obligaron, más bien ¬¬ ) a la casa de mi tía. Lo siento. En forma de disculpa, subiré un capitulo el miércoles ^^

Bien, lo que diré o tenía pensado decirlo, no ahora, pero...

Estoy haciendo un One-Shot de Edward y Bella, esta vez como humanos. Aun no lo he terminado, estoy por la mitad. Tengo las ideas frescas en mi cabeza pero el poco tiempo disponible no me permite terminarlo :s Pero en cuanto lo terminé, lo subiré, haber que les parece ^^

Espero les guste el cap! ^^