Conociendo a los Cullen (Part 2)
Cuando nos acercamos a la casa y Edward abrió la puerta para mi, tuve que reprimir un silbido al ver el interior de la vivienda. Si por fuera era espectacular, pues por dentro era aun mejor. Me pregunto quien la habrá decorado. Supongo que ni Edward ni Carlisle lo hicieron, y dicen que Tanya vino recientemente, así que eso solo nos deja a su madre, Esme. Bueno, sea quien sea el que decoró, tiene muy buen gusto. Era muy luminoso, muy espacioso y muy grande. Lo más posible es que originariamente hubiera estado dividido en varias habitaciones, pero habían hecho desaparecer los tabiques para conseguir un espacio más amplio. El muro trasero, orientado hacia el sur, había sido totalmente reemplazado por una vidriera y más allá de los cedros, el jardín, desprovisto de
árboles, se estiraba hasta alcanzar el ancho río. Una maciza escalera de caracol dominaba la parte oriental de la estancia. Las paredes, el alto techo de vigas, los suelos de madera y las gruesas alfombras eran todos de diferentes tonalidades de blanco.
Los padres de Edward nos aguardaban para recibirnos a la izquierda de la entrada, sobre un altillo del suelo, en el que descansaba un espectacular piano de cola. Supuse que quien estaba al lado de Carlisle era Esme, la única a la que no había visto con anterioridad. Tenía los mismos rasgos pálidos y hermosos que el resto. Había algo en su rostro en forma de corazón y en las ondas de su suave pelo de color caramelo que recordaba a la ingenuidad de la época de las películas de cine mudo. Era pequeña y delgada, pero aun así, de facciones menos pronunciadas, más redondeadas que las de los otros. Ambos vestían de manera informal, con colores claros que encajaban con el interior de la casa. Me sonrieron en señal de bienvenida.
-Bella- me dijo Edward - Te quiero presentar a mi madre, Esme-
- Hola- saludé, un poco cohibida.
- Hola Bella-me dijo mientras se acercaba a mi y me daba un tímido abrazo - Es un placer conocerte al fin, formalmente. Edward y Carlisle me han hablado mucho de ti, y bueno, ya te conocía con anterioridad pero...-
¿Qué?
-Disculpe…- le interrumpo-
-Oh, no, no me trates de usted. Dime Esme, por favor- pidió.
Le sonreí. Bien, me agrada Esme.
Pero aun había algo que no acababa de entender.
-Gracias. Yo también me alegro… Tienen una casa preciosa.- respondí. Ante todo, la educación. Más si es la madre de tu novio. Además ella de verdad me agradaba. Después pregunté- Eh… Perdón, ¿pero dijiste que me conocías?-
Eso no era posible, yo nunca la había visto… Aunque, ahora que lo pienso… Me parecía familiar… ¿Acaso no era ella la mujer que estaba con Carlisle y los demás en mi sueño, ese que tuve cuando estaba en el hospital sobre...?
-Humm… Si, se podría decir que te conozco, de vista- le lanzó una mirada significativa Edward, él negó con la cabeza. Intuí que estaban teniendo una conversación mental.
Yo me giré un poco para mirarle de manera interrogativa.
-Te lo contaré luego- me dijo.
Asentí con la cabeza, no iba a olvidar su promesa. Sobre todo porque quería saber de donde me conocía Esme y el por que de la mirada misteriosa.
-Bella, es estupendo volver a verte, sobre todo si no es en el hospital- me saludó Carlisle, acercándose a mi- ¿Cómo has estado?-
-Muy bien, gracias. ¿Y tu?- le di un rápido beso en la mejilla y me acerqué disimuladamente a su oído para susurrarle muy, pero muy bajito para que solo él me escuche- ¿Qué cuentan tus admiradoras?- y me alejé-
Él se rió ligeramente.
-¿Aun lo recuerdas?-me preguntó-
-Hay cosas que no se pueden olvidar fácilmente- también reí.
Esme le dio una mirada interrogante cuando regresó a su lado, Carlisle solo negó con la cabeza y le dio una beso en la mejilla, ella sonrió.
Edward rodeo mi cintura con un brazo y también besó mi mejilla, esta vez fue mi turno para sonreír. Vi como le daba una mirada divertida a Carlisle, este también se giró para mirarlo y entonces Edward se rió.
-Oye, no es gracioso- susurré a la vez que le daba un leve codazo.
Esme nos miró especulativamente.
-¿Qué es lo que me están ocultando ustedes tres?- preguntó.
-Yo lo cuido, Esme, puedes estar tranquila- prometí-
-¿Cuidarlo?¿De quien?- preguntó-
-De nadie, cariño- le tranquilizó Carlisle, a la vez que me daba una rápida mirada que decía "¡Cállate!"- Ya te he contado que Bella es muy bromista-
-Humm..- musitó, aun mirándonos, no muy convencida.
A mi se me escapó una risita.
Se que no debería reírme, pero…
Conduzco más rápido de lo normal, queriendo recuperar esos veinte minutos que perdí levantándome mas tarde de lo que planee. Todo esto es debido a que el bendito despertador no sonó ¡No sonó, maldición!¡¿Cómo es eso posible?!¡Y justo hoy! Hoy se suponía que iba a llegar mas temprano al instituto para hablar con el profesor de historia para cambiarme de lugar, digamos a un asiento en donde no tenga un compañero que me mire durante toooda la clase. Tal vez me podría sentar a lado de Lauren, que se estaba comportando bastante amable conmigo, o quizás con Ashley, una chica aparentemente agradable. Yo parecía caerle bien al profesor de historia, por lo que hacer que me cambie de sitio sería bastante fácil. Pero no quería que los demás se enteren de que yo fui la que pidió ese cambio, así que por eso decidí levantarme mas temprano, para llegar mas temprano. ¡Pero el condenado despertador no sonó!
Un fuerte ruido y un sacudón del auto, me saca de mis pensamientos violetos contra mi pequeño despertador color lila, sobresaltándome.
Rápidamente me doy cuenta que tiene que ver con el coche de atrás. El modelo del automóvil me parece familiar pero no puedo identificarlo.
Entonces, me doy cuenta como y por que se produjo aquel sonido.
El auto me alcanza y se pone a la altura del mío unos segundos, lo suficiente para reconocer al conductor.
Es Evelyne, la "supuesta novia" de Daniel.
Ella sonríe y me saca el dedo medio antes de pasarme.
Ah, pero no me pasa así sin más, no. Lo hace de una manera que casi me hace chocar, y para no hacerlo tengo que hacer malabares con el timón y poder girar mas hacia la derecha. Pero, en mi intento de no estrellarme con el árbol del lado, no me doy cuenta de que atrás también hay un auto, y que yo al hacer un giro y frenado inesperado, casi se estrella contra el mío. Sorprendentemente él se detiene antes de que suceda, al parecer tiene muy buenos reflejos.
Si no fuera por el cinturón de seguridad, hubiera salido volando hace rato. Pero como lo tengo bien sujeto, mi cuerpo se inclina hacia delante un poco, por el repentino frenado. Levanto la vista y miro al redor, al parecer no hay mas autos viniendo.
Otra vez bajo la vista y pongo una mano en mi pecho, a la vez que trato de calmar mi acelerado corazón y respiración.
Eso estuvo muy cerca, pensé.
Y luego, una vez que mi respiración se ha calmado, empiezo mal decir en voz alta.
No recuerdo la ultima vez que dije tantas malas palabras, no solía usarlas. Pero esta vez me canté todo el repertorio. Si eso que dicen algunos de que cuando hablan mal de ti te comienzan a arder las orejas es cierto, pues seguro a Evenlyne ya se le quemaron.
-¡Bella! ¿Te encuentras bien?-
Cerré abruptamente los ojos al escuchar una voz. Esa voz. Una voz muy conocida.
Desee que un agujero gigante se abriera en la tierra y me tragara.
-¿Bella?- me volvió a llamar Carlisle, con voz preocupada.
Abrí lentamente los ojos y le miré. Sentí como mis mejillas se pintaban de un intenso rojo.
Por favor, que no me haya oído, por favor…
-Si, estoy bien- musité, aun roja -
Lo vi suspirar con alivio.
-Oh, gracias al cielo. De verdad pensé que estabas herida y que tendría que llevarte al hospital de emergencia-
-¿Cómo supiste que era yo?- pregunté-
-En realidad, no lo sabía. No hasta que te vi- respondió. -Bella, ¿segura de que estas bien?- me preguntó cuando yo no le respondía nada y tampoco lo miraba.
-Si, si, solo que…- él me miró, expectante.- ¿Escuchaste lo que dije...?- insinué
Él me miró confundido por unos largos segundos.
-Ah.- rió, finalmente-
Si, me había escuchado.
Me sonrojé aun más, si eso es posible.
-¿Es por eso que estas tan sonrojada?- me preguntó-
Asentí, demasiado avergonzada para decir algo.
Hice ademan de abrir la puerta y el se retiró, haciéndose a un lado, para que yo pueda abrirla y salir. Cerré la puerta de un portazo.
Iba a disculparme por mi mal vocabulario cuando lo vi.
Una gran ralladura en la parte trasera del mi auto.
Lo intenté. De verdad lo intenté. Lo juro.
Pero no pude.
Una ola nueva y muy renovada de maldiciones emergió de mi, un vez mas hacia Evelyne. Insultándola. Diciendo que cuando la vea me las iba a pagar, que le iba a reventar todas los vidrios de su carro a pedradas. Iba a reducir a un cubo de chatarra su auto con mis propias manos y después se lo iba a meter por el… ¡Maldita loca!¡Casi me mata!¡Y además ha rayado mi auto!¡El mejor auto que he tenido hasta ahora!
Poco a poco, la furia se me fue pasando. Y la vergüenza regresó.
Oh, no. Otra vez. Y delante de él.
Una vez que termine con mi turbulento comportamiento y vocabulario, respire profundamente y mire a Carlisle. Él me estaba mirando, con los ojos agrandados.
-Lo siento- dije tranquilamente.-Eso fue… muy grosero.
Y entonces él rompió a reír, no fue nada gracioso, pero él parecía encontrarlo absolutamente divertido. Prácticamente estaba doblado a la mitad.
Después de unos momentos, pareció recuperar la compostura.
-¿Terminaste?- resoplé, cruzando los brazos.
-Lo siento- dijo sonriendo. - Es solo que… nunca te había visto maldecir tanto. Fue extremadamente entretenido.-
-Ah, pues me alegra divertirte- fruncí el ceño- Bueno, si me permites, me voy- Me di la vuelta y caminé hacia el lado del conductor, luego abrí la puerta. Tss, ¿qué se a creído?¿Que soy su payaso personal o algo así? Encima que estoy de mal humor por la p…. Por Evelyne, viene este y se ríe de mi, como si estuviese haciendo algo gracioso. Díganme, ¿les parece gracioso lo he que hecho? Hum. Vampiros ¿Quién los entiende?
-Espera, no quise hacerte enojar- dijo a la vez que se me acercaba. - ¿Me disculpas?-
Suspiro y asiento con la cabeza.
-Déjalo, no tenía por qué enfadarme, creo que me desquité contigo por lo que pasó con Evelyne-
-¿Conocías a esa chica?- me preguntó, aparentemente sorprendido.
-Si, lamentablemente- respondí- Bueno, ahora si me voy, tengo que ir al instituto-
-Si, y yo tengo que ir al hospital- mira su reloj- Aunque… me quedan unos minutos… - desvió la vista hacia el otro lado de la calle- ¿Ya has desayunado?-
Enarqué una ceja ante su repentina y extraña pregunta.
-No, la verdad es que no- confesé, bajando la vista.
Claro que no había desayunado, si salí despavorida de casa en cuanto estuve aseada, vestida y peinada. En mi apuro casi me llevo la estantería donde están mis libros. Por un momento pensé que se iba a caer, lo cual no habría sido muy conveniente ya que tendría que ordenarlo todo. Pero si ese hubiese sido el caso, yo lo habría dejado todo tirado y lo arreglaría ya cuando regrese, porque en ese momento no me alcanzaba el tiempo.
-Deberías comer algo.- dijo en tono medico- Nunca es bueno saltarse el desayuno y te…¿Qué?- me preguntó cuando yo le miraba entrecerrando los ojos.-
-Nada- negué con la cabeza- Estoy bien, creo que puedo esperar hasta el almuerzo-
Era cierto, no tenía tanta hambre… bueno, un poco, pero podía esperar.
-Insisto en que deberías comer -dijo. Volvió a mirar al otro lado de la calle- ¿Qué te parece si te invito a desayunar? Aun es temprano. Siempre llego antes de la hora al hospital y si no me equivoco, creo que tu también eres muy puntual. No creo que haya problemas si hoy llegamos unos minutos más tarde, ¿verdad?- Sonrió y me miró, expectante otra vez.
Yo empecé a hacer cálculos, el tiempo que perdí por levantarme mas de la hora prevista, en el casi accidente… Suspiré.
-Bueno, esta bien- acepté. Después de todo, ya no iba a poder hablar con el profesor de historia en privado, no tenía caso llegar temprano.
-Fantástico. Vamos- dijo.
Tuvimos que separarnos para estacionarnos correctamente. Luego, entramos al establecimiento. Yo ya había venido con anterioridad aquí, era un lugar un poco pequeño, pero limpio y acogedor. Como era temprano, había mucha gente aquí desayunando. Muchas mujeres desayunando. Muchas mujeres que se quedaron boquiabiertas cuando vieron a Carlisle.
-Nunca has venido aquí, ¿verdad?- le pregunté-
-No, ¿Por qué?- me preguntó.
-Ah, eso lo explica todo- él aun me miraba interrogante- Parece que las impactaste-
Él me miró aun más extrañado, pero su expresión confundida desapareció cuando se dio cuenta de lo que me refería.
-Ah, vaya- musitó-
-Si quieres podemos irnos- dije rápidamente-
Él se negó a irnos, y yo dejé de insistir. Nos sentamos en una mesa muy cerca de la puerta, la única que quedaba, y esperamos a que llegue la mesera.
-Hola, Lily- saludé en cuanto ella pareció.
-Bella, me alegra verte, hace mucho que no pasabas por aquí- me sonrió amablemente. Me caía bien ella, fue una de las primeras personas con quien tuve algún tipo de amistad en el pueblo. Entonces, fijó la vista en mi acompañante. Si su presencia le afectó igual que a las demás, lo supo ocultar bastante bien porque casi ni se sorprendió.
-Él ya ha desayunado, gracias- respondí por él cuando ella intentó tomar su orden-
-Bueno… Ahora te traigo lo que pediste, Bella- me sonrió por ultima vez y se fue.
-¿Cómo sabías que no iba a pedir nada?- me preguntó Carlisle cuando ella ya estaba lo bastante lejos para que nos escuchara.
Me encogí de hombros.
-Llámalo intuición- me limité a responder, con una sonrisa.
Él me miró especulativamente unos segundos, antes de negar levemente con la cabeza, aparentemente desechando cualquier idea que hubiese podido tener.
Entonces empecé a escuchar los cuchicheos.
"Es el Doctor Cullen, ¿pero que hace aquí? Nunca había venido"
"¿El Doctor Cullen? ¿AQUÍ? Esto el algo que no se ve todos los días"
"¿Qué hace aquí? Es la primera vez que viene… ¿Y con la nueva? ¿Por qué?"
"He escuchado que la mayoría de los chicos están tras ella, ¿será que él doctor también?"
"¡Cállate, Judith, no hables así!"
"¿Por qué no? Es muy guapa"
"¡Christina, no puedo creer que me hayas mentido!¿No decías que aquí en Forks no había nada interesante? ¡Pues ese es el hombre más guapo que he visto en toda mi vida!"
"Ya, pero mira su mano"
"¿Qué tiene?"
"Mira su anillo, está casado"
"Si, supuse que estaba con esa"
"No, no. Está casado con otra, incluso tienen hijos"
"Bueno, a mi no me molestan los niños, ¿Cuántos años tienen?"
"Saca tu cuenta, están en el instituto"
"Se ve muy joven para tener hijos tan grandes"
"Es que son adoptados"
"Ahh… ¿Y ellos como son?"
"Es una chica y un chico. Son bastante reservados igual que él doctor y su esposa. Bueno la chica, Tanya, no tanto"
"¿Y como es el chico?"
"Se llama Edward, y él si es bastante reservado"
"Ya ¿Y?"
"Y …¿Qué?"
"¡Pues dime si está tan bueno como él padre o no!"
No pude aguantar más, oculté mi rostro con las manos y empecé a reírme.
Si yo las escuché, seguro que él también, con mayor razón si es un vampiro y sus sentidos son ciertamente mas agudos que los míos.
-Vaya, Carlisle, parece que tienes encanto- dije entre risas-
Estaba seguro que si los vampiros se pudieran sonrojar, él estaría tan rojo como las luces del árbol de navidad.
Mi pedido llegó, mis risas ya se habían calmado y pude disfrutar tranquilamente mi comida. Ah, pero los murmullos de las gente no cesaron, lo cual producía que una que otra risita se me escapara de rato en rato. Cuando terminé y estuvimos listos para irnos, le dije si podía esperarme unos segundos porque quería ir a la baño, él me dijo que me esperaría.
No puedo creer lo que veo cuando salgo.
En serio, no me demoré ni cinco minutos. Lo juro, creo que ni tres. Solo fui para cepillarme los dientes.
Parece que fue suficiente para la señorita que ahora estaba sentada en donde yo me estaba sentado, inclinada sobre la mesa, sonriendo seductoramente, o eso supongo.
Le quité importancia a eso y supuse que era una amiga de Carlisle, lo cual me pareció bastante raro, pero bueno. Me peino el cabello con las manos y camino hacia ellos, sonriendo y pretendiendo saludar y presentarme.
Pero cuando los oigo, o mejor dicho, cuando la oigo y me fijo bien en la situación, me doy cuenta de que no es una amiga de él. Al contrario, parece incomodo, totalmente envarado en su silla.
-Vamos, ¿Me acompañas a tomar al menos un café? Aun no he podido conseguir un auto, ¿Por qué no me llevas después?-
-Porque me va a llevar a mi- interrumpí. Cogí mi mochila que estaba colgada en la silla, golpeando su brazo "casualmente", y me apresuré en meter el neceser, luego me la puse en el hombro- ¿Cierto, Carlisle?- le preguntó, con una sonrisa.
-Si- dijo levantándose de un salto- Creo que no podrá ser, Diana-
Ella, Diana, me lanzó una mirada que, supongo que debió atemorizarme, pero no me hiso ni cosquillas. Viendo que yo aun seguía sonriendo, tuvo que apartar la mirada.
-Para otra vez será, entonces- dijo ella-
Claro, en tus sueños.
-¿Nos vamos ya? Voy a llegar tarde- enganché un brazo con el suyo y apoyé mi cabeza en su hombro.
-Si, vámonos.-
-¿Le darías mis saludo a tu esposa?- le preguntó, a pesar de que ya nos habíamos girado.
Sonreí, entendiendo su juego.
-Claro que lo hará- respondí, aun apoyándome en él- Ah, Esme, es una mujer estupenda. También tendrás que darle mis saludos, dile que cualquier día de estos me paso por allí de visita- dije, aun sonriendo, a pesar de que no conocía más que su nombre. Agradecí que cuando llegué me contaran todo sobre la familia Cullen.
¿Qué?¿Pensó que me intimidaría al mencionar a su esposa? El que nada debe, nada teme, amiga.
Ella me miró ceñuda otra vez al darse cuanta que su plan no había funcionado.
-Fue una suerte que estuvieras aquí- dijo Carlisle cuando salimos del lugar-Gracias, Bella-
-No tienes porque agradecer- Encogí un hombro, restándole importancia- Disfruto deshaciéndome de personas no deseadas- sonreí-
-De igual manera te lo agradezco- sonrió, y luego suspiró- Aunque, de igual manera, voy a volver a verla-
-¿Por qué?-
-Como te habrás dado cuenta, es nueva en el pueblo… y también en el hospital…-
Oh. Ay, no. Pobre.
-Oh- musité-
Llegamos donde habíamos estacionado los autos.
-Ya se. Si la situación se te sale de las manos, puedes decirle que eres gay. Y que te casaste con Esme porque… no se… sus padres así lo quisieron, y por eso no han tenido hijos-
Se rió.
-Lo tendré muy en cuenta en caso de emergencia.
-Y de pasada que te deshaces de tus otras fans-
-¿Cuáles otras?- preguntó-
-No te hagas el desentendido- le di un codazo juguetón- Recuerda que estuve internada en el hospital regular tiempo y me he dado cuenta de como te miran-
Abrí la puerta del auto y acomodé mi mochila en el asiento del copiloto.
-Bueno, adiós, fue agradable encontrarme contigo, y gracias por invitarme- me despedí.
-De nada, también lo fue para mi. Espero volver a verte pronto- Sonrió.
Yo me subí a mi auto ye encendí el motor.
-Esto… ¿Bella?- me llamó, aun parado en el mismo lugar.
-¿Si?- inquirí-
-Lo… lo que dijiste hace un rato sobre… Solo dime que no vas a hacerle nada a esa chica- me dijo
Me quedé callada por un rato al no comprender lo que me quería decir.
-Ah- reí- No, no te preocupes. No voy a hacerle nada a Evelyne- prometí-
Ganas no me faltaban, pero no, no le iba a hacer nada. He decidido que debo ser más… calmada y controlar mi carácter. Iba a evitar la violencia todo lo posible.
-Bien- sonrió- Adiós, entonces- se despidió.
Sonrió ante él recuerdo. Casi lo había olvidado.
-Bella, ¿Por qué no me dijiste lo que pasó esa mañana?- me preguntó Edward, con cara de preocupación. Al parecer Carlisle tuvo el mismo recuerdo que yo, porque era imposible que él hubiese visto ese recuerdo en mi mente.
-¿Será porque en ese tiempo tu ni me mirabas?- él hiso un pequeño gesto de tristeza- Además, no fue nada grave, no choqué. Lo único malo fue la ralladura de mi auto… pero fuera de eso todo estaba bien-
-Felizmente que no te sucedió nada grave, no se que hubiese hecho si…-
Le callé con un beso.
-Nada pasó- dije cuando nos separamos- Debes dejar de preocuparte tanto-
Él sonrió por unos segundos, pero luego su rostro se endureció, borrando cualquier rastro de felicidad.
Y no era él único.
Carlisle y Esme también se ensombrecieron un poco, no tanto como Edward, pero si dejaron de sonreír y se tensaron.
-¿Qué pasa?- le pregunté.
Su brazo se apretó un poco más a mi cintura antes de decir:
-Tanya-
