Cap. 29 : Ya se lo que soy : Un monstruo

Tanya

Él solo nombre hiso que mis sentidos se pusieran alerta y que mi estupendo estado de animo actual decayera.

Segundos después de que Edward dijera su nombre, la susodicha entró por la puerta, con una pequeña sonrisa en el rostro, que se ensancho cuando vio a Edward, pero decayó completamente cuando me vio a mi.

-¿Y esta que hace aquí?- preguntó, frunciendo el ceño y poniendo sus manos en sus caderas.

Edward apretó un poco más el brazo que tenía sujeto mi cintura.

-Tanya, por favor ¿Qué modales son esos?- le regañó Esme.

-Ten un poco más de respeto con Bella- le secundo Carlisle-

Ella se encogió de hombros.

-Me da igual- contestó- Bueno, en vista de que Edward nos ha traído a su pequeña y extraña mascota, me voy a mi habitación-

Escuché un gruñido.

No, dos gruñidos.

No, no, espera, tres gruñidos.

Estaba completamente segura de que el primero era de Edward, estaba a su lado por lo que lo escuché con toda claridad.

El segundo gruñido provenía desde un poco más lejos, por lo que supuse que, bien era de Esme, o de Carlisle, no podía estar segura.

Y el tercer gruñido pues… era mío.

¡Dios!¿Desde cuando yo gruñía? Y lo peor es que no era un gruñido humano, no, mi gruñido era igual al de los dos vampiros que acaban de gruñir, incluso peor. Sentí un poco rara mi garganta, la aclaré en silencio.

-¿Ven? ¿Lo han escuchado?¡Ella me gruñó!- gritó Tanya, apuntándome con su dedo índice.

Carlisle y Esme me miraron de soslayo, antes de mirarse entre si, para finalmente volver a mirarla.

-Tanya, para ya con tus descabelladas suposiciones y deja a Bella en paz- intervino Edward. Supuse que su mente estaba llena de conjeturas sobre mi.

Ella seguía sin calmarse y sin dejar de señalarme con su dedo. Me dieron ganas de saltar sobre ella y…

Respira, Bella. Me dije, a la vez que trataba de alejar ciertos pensamientos violentos hacia ella. No debía perder el control, no debía perderlo. La gente solía terminar mal cuando eso sucedía.

-¡¿Pero es que no lo ven?! ¡¿Acaso están ciegos?! ¡Ella es…!-

-Nada. Vas a disculparte con ella ahora mismo- dijo firmemente Esme.

Tanya se giró hacia ella y la miró con incredulidad, luego miró a Carlisle, supongo que en busca de algo de apoyo, pero el tenía la misma expresión molesta de Esme.

Bufó, resignada, y puso una falsa sonrisa en su cara.

-Bella, me disculpo- canturreó.

Ella le dio una breve mirada a Edward y él hiso una mueca.

Yo hice un pequeño asentimiento con la cabeza, aceptando su falsa disculpa. No me importaba, lo único que quería era que se fuera de mi vista y no me moleste más.

Ella se giró hacia Carlisle y Esme y les miró arqueando una ceja, como diciendo si estaban contentos. Ellos aun la miraban enojados.

-¿Puedo irme ya?- peguntó, con los brazos cruzados.

-Espera, Tanya- le detuvo Edward cuando se giró hacia las escaleras.

Se giró de mala gana y lo miró frunciendo el ceño.

-Hay algo que tienes que saber- ella arqueó una ceja -Estoy enamorado de ...-

La expresión de Tanya se relajó y sus brazos, que estaban cruzados, cayeron flácidos a sus costados.

-Lo sabía…sabía que no podías pasar toda la vida evitándome-Rápidamente, en su rostro se formó una gran sonrisa.

-¿Qué? No…- Edward intentó interrumpirla, pero ella no le dejó. Le lanzó hacia él y rodeo su cuello con los brazos, ignorando por completo que yo estaba a su lado, y que Edward aun rodeaba mi cintura con su brazo.

-Oh Edward, no importa lo que pasó. No te guardo rencor alguno…no sabes cuánto esperé este momento.- dijo mientras se apartaba de él y se inclinaba ligeramente a su rostro, pero antes de que pudiera acercarse más, Edward soltó mi cintura y la cogió de los hombros, apartándola.

-Para Tanya, no es de ti de quien estoy enamorado.- le interrumpió.

-¿No? Pero yo creí… ¿De quién estas enamorado?- preguntó entre sorprendida y enfadada.

-De Bella.- dijo finalmente, como si fuera los más obvio, y lo era.

Su rostro se quedó en blanco unos largos segundos, me pregunté si se sentía avergonzada por el ridículo que había hecho delante de todos. Entonces, para la sorpresa de todos, se echo a reír histéricamente.

-¿Puedo saber qué es lo que te causa tanta gracia?- inquirió Edward, visiblemente enfadado.

Yo aun seguía shockeda a causa de lo que había pasado, y seguía pasando.

-Es que por un segundo te creí- dijo respirando entrecortadamente.

-Tanya…realmente amo a Bella.-

Mi corazón dio un vuelco y una sonrisa espontanea se fue extendiendo por mi cara, como siempre que él decía que me amaba.

-¿La amas?- preguntó, su voz llena de incredulidad- ¿En serio?¡¿Acaso te has vuelto loco?! ¡Es una…!

-Tanya.- le advirtió antes de que pudiera terminar su frase -Creí mejor decírtelo personalmente a que te enteraras de otra manera, incluso pensé que te alegrarías por mi.- ¡Ja! Bastante - Pero sí de tu boca van a salir insultos contra Bella, te pido por favor que no trates de abrirla.-

Mi estomago revoloteó de dicha cuando Edward me defendió.

-¡Es una chiquilla! ¿Qué es lo que puedes verle de interesante? ¡Y es una huma!¡Y una humana rara!-

Apreté los puños, a tal punto que sentí mis uñas un poco crecidas lastimar mi palma. Me obligué a mi misma a respirar y calmarme.

-Por favor, Tanya, basta, es suficiente- Carlisle la interrumpió-

-¡No me voy a callar!- gritó- ¿Es que no lo ven? ¡Todo esto es una trampa! ¡Ella me da mala espina, planea algo, no soy una paroica!-

-Pues estas actuando como tal- replicó- Desde que Bella llegó al pueblo no has dejado de hablar incoherencias sobre ella, ya déjala en paz-

-Es muy desconsiderado de tu parte actuar de esa manera.- intervino Esme- En vez de alegrarte por Edward, que finalmente encontró a alguien, actúas de esta manera. Te estás comportando de una manera muy egoísta-

Debo admitir que la repentina defensa de Carlisle y Esme me sorprendió, sobre todo de Esme, que apenas la conocí desde hace unos minutos. Aunque, según ella, ya me conocía con anterioridad.

Tanya no dijo nada, solo se limitó a mirarnos a todos con el ceño fruncido, con los puños apretados y la mandíbula tensa.

Finalmente , Edward fue el que decidió romper el largo silencio que se había extendido.

-Bueno, Bella, ¿te gustaría ver el resto de la casa?- me preguntó Edward, sonriendo ligeramente, aunque sus ojos aun seguían molestos.

-Me encantaría- también sonreí. Si, cuando más me alejara de Tanya, mejor.

Ni bien di un paso hacia delante, cuando escuché:

-Si, llévate a esa estúpida arriba, antes de que la desgarre- dijo Tanya en un susurro casi inaudible. Seguramente un humano no lo habría oído, pero yo si. Yo si lo oí perfectamente.

Y esa, amigos, fue la gota que derramó el vaso.

La chispa que encendió la mecha.

Ustedes son testigos de que lo intenté, de verdad lo intenté.

-Estas muerta- musité-

Deshago el abrazo de Edward y me giro rápidamente hacia ella. Él , adivinando mis intenciones, trata de detenerme, pero yo le esquivo fácilmente. Tiro del cabello de Tanya y la arrojo con fuerza al suelo, estoy segura de que astillé el piso. Aparentemente, ella parece haber salido de su asombro y trata de atacarme. Neutralizo su golpe con facilidad. Hay que darle algo de crédito, peleaba bastante bien, pero nunca se iba a comparar conmigo. Me subo sobre ella, quedando a horcadas sobre ella, inmovilizándola por completo.

-¡¿Qué te has creído tu, sanguijuela asquerosa para hablarme de esa manera?!- le grité, aun tirando fuertemente de su cabello.- Dejé pasar la primera, tus falsas disculpas, la escenita que montaste también ¿y me sales con esto? ¡Nadie me habla así!- llevé mi otra mano que estaba libre a su cuello y lo apreté ligeramente- ¿Sabes lo fácil que me resultaría arrancarte la cabeza, desmembrarte y luego prenderte fuego como leña, reducirte a cenizas?- Ella me miraba con los ojos abiertos como platos, aterrorizada.

Muy bien, témeme.

(Narradora)

La sala había quedado en completo silencio después que Bella saltara sobre Tanya y la atacara. Ella, Tanya, estaba completamente aterrorizada y estaba segura que su inminente muerte llegaría en cualquier momento. Bella estaba sobre ella y la tenía completamente inmovilizada, sentada sobre ella, con una mano tirando de su rubio cabello y la otra en su cuello, apretándolo un poco cada vez más.

Los otros tres estaban estáticos, sobre todo Carlisle y Esme, que nunca habían visto a Bella en "acción", usando su verdadera fuerza. Y Edward no les había dicho nada. Ellos la veían como una humana, algo peculiar (¿Qué clase chica andaría con un vampiro?) Una que estuviera muy enamorada, claro, eso pensaron ellos. Y eso hiso que les agradara más. Pero la pequeña escena que acaban de presenciar les decía que ella no era una humana común y corriente.

Y que Tanya tenía razón con respecto a que Bella no era una humana normal.

¿Quién iba a decir que ella era capaz de hacer eso?

Carlisle se había dado cuenta de que tenía carácter, había estado internada en el hospital y él siempre iba a verla. Incluso, pasaba sus tiempos libres hablando con ella. Ese día del casi accidente la había visto maldecir demasiado, pero esa vez le había causado gracia. Esta situación no era para nada graciosa. Él nunca se hubiese imaginado que ella era capaz de esto. Claro que no. Esta Bella no se parecía en nada a la que había visto ese día, cuando se escapó de su habitación y la encontró en el pabellón de niños, sentada en el centro, rodeada de ellos. Todos sonriendo, riéndose, y mirándola mientras les contaba un cuento, al parecer inventado por ella ya que no estaba leyendo nada. Ella también sonreía, y sus ojos, que normalmente estaban opacos y tristes, brillaban, brillaban como dos hermosos luceros. Y si te acerbas, si la mirabas, sentías que, mientras estés con ella, todo iba a estar bien.

Ahora sus ojos también brillaban, pero esta vez de manera escalofriante, asesina.

Esta era una muy diferente faceta de Bella.

(Bella)

Aprieto más su delgado cuello, ella lucha contra mi e intenta levantar su mano para quitar la mía, pero mi cuerpo también tiene atrapados sus brazos.

-Suéltame- articula con los labios, aun intentando soltarse.

Esa pequeña palabra me hace reaccionar. Y me trae un recuerdo.

Dejo caer mi cabeza en el frio piso, intentando que el frio alivie un poco mi mejilla golpeada, y también porque no tengo fuerzas para mantener en alto la cabeza.

-¿Eso es todo lo que tienes?- me pregunta Samantha, con un gesto burlón en la cara, poniendo sus manos en sus caderas.

Hoy es mi primer día de entrenamiento verdadero, ayer solo me hicieron una pequeña prueba para ver en que nivel estoy. El entrenador Morgan me estaba enseñando, pero lamentablemente yo no soy la única, tiene a más chicos, que ya están más adelantados, por lo que me dejó con Samantha, su ayudante.

No hay nadie más en esta sala, solo ella y yo.

Yo no le agrado, nunca lo hice. Me odia desde que llegué, y no se por qué. Intenté ser amable, pero mi intento de ser amistosa no funcionó, sigue odiándome.

Y, como ustedes ya se imaginarán, cuando el entrenador le dijo que me enseñe lo "básico", pues seguro pensó que era su día de suerte.

Ya sabía que esto no iba a terminar en nada bueno, su escalofriante sonrisa me lo dijo.

He acertado.

Me duele todo el cuerpo y creo que mi tobillo derecho, ese que tengo delicado, se ha vuelto a torcer.

Me ahogo y empiezo a toser. Escupo algo rojo.

Sangre.

Eso hace que mi estomago se revuelva aun más, cierro los ojos. Quiero llorar, pero me aguanto. No quiero verme más patética de lo que ya me veo.

-Vaya inútil que eres, ¿y decían que eras especial? No vas a durar ni dos segundos en una pelea de verdad. Eres una vergüenza. No eres más que una mocosa debilucha y llorona. Fracasada. - Un gemido se me escapo, y también una lagrima. Ella alzó su barbilla de manera petulante- No eres más que una niñita que juega a ser grande-

Me dio una patada en el estómago, haciendo que me gire y quede bocarriba. Mi vista empieza a fallar y veo todo muy borroso. Escucho como se ríe, y el sonido de sus zapatos al alejarse.

Poco a poco, mi vista regresa y empiezo a ver todo con mucha claridad. Mis sentidos se han agudizado.

Veo su caminar arrogante, dirigiéndose al perchero para coger su capa. Recuerdo lo que me ha dicho, como se ha burlado de mi, llamándome inútil. Me había golpeado.

A mi nadie, nadie, me golpeaba. Nadie.

No se como, pero de pronto me veo a mi misma abalanzándome sobre ella. Esquiva mi golpe por poco, aparentemente sorprendida por mi repentino ataque. Pero el siguiente no. Mis uñas rasgan su cara como cuchillas, ella grita y lleva instintivamente una mano a su cara. Él entrenador Morgan me había dicho que me las cortara ayer, pero yo no le hice caso, aun tengo las uñas largas.

Nunca pensé que con ellas podría hacer tanto daño.

Tal vez no podían dañar a un vampiro, pero si a un humano.

Estoy sobre ella, inmovilizándola por completo. Ella intenta soltarse con una mano, ya que la otra está sobre so cara intentado detener el sangrado, pero no puede.

Mis manos se cierran en su cuello, asfixiándola.

-Suéltame- articula con lo labios.

No lo hago. En vez de eso, aprieto su cuello con más fuerza, segura que lo romperé en cualquier momento.

-¡Bella!- grita alguien a mis espaldas-

Inmediatamente siento a alguien tirando de mi, tratando de separarme de Samantha, sin mucho éxito.

-¡Has que la suelte!- grita otra persona, una mujer, puedo decir que es muy joven.

-¡No puedo, es muy fuerte!- responde el hombre. Pero aun sigue tirando de mi, queriendo apartarme.

-Suéltala, Bella, la estas matando-

Mi mente hace un "Clic".

Me doy cuenta de lo que estoy haciendo. Relajo mi cuerpo y dejo que el hombre me levante y me aparte de ella.

Cuando alzo la vista, me doy cuenta de que el hombre que trataba de apartarme de Samantha, no era más que el entrenador Morgan.

-¡Jenny, trae a los paramédicos. Apresúrate!- gritó.

Cuando escucho el nombre de Jenny, me giro hacia la puerta, pero solo alcanzo a ver un leve borrón salir corriendo.

Pero ella me ha visto, ha visto lo que estuve a punto de hacer. Que soy una asesina. Seguro debe temerme ahora, no querrá verme ni hablarme nunca más.

-Bella, dime exactamente lo que pasó- me pidió el entrenador Morgan a la vez que sostenía a Samantha, que parecía haber quedado inconsciente, y trataba de parar el sangrado de su rostro y… ¿su cuello?¡¿Cuando yo hice eso?!

-N-no lo se- musité- Ella… ella me golpeo y… y… yo… perdí el control y… y…- no pude seguir, empecé sollozar.

-Así que ella te atacó primero… - razonó, asintiendo para si mismo.- No debí haberte dejado sola con ella.

-¡Ow!- gemí cuando intenté cubrir con las manos mi cara-

-¿Qué sucede?- me preguntó, cercándose rápidamente a mi-

Miré mis manos, estaban ligeramente rojas y calientes. Él las vio también. Me miró a mi, se fijó en el cuello de Samantha.

-Dime que tienes que un encendedor por ahí- me dijo-

-No- dije, con voz temblorosa-

Él miró mis manos una vez más antes de decir:

-El cuello de Samantha tiene quemaduras de segundo grado.-

No pudo decir nada más, porque en ese momento llegaron los paramédicos. A la primera que atendieron fue a Samantha, por supuesto. Segundos después dos enfermeros me levantaron mi. En ese momento empecé a sentir un terrible dolor en mi tobillo derecho, y no solo ahí, sino en todo el cuerpo. La vista empezó a fallarme otra vez, haciendo que todo sea unos borrones de colores.

-Creo que se ha roto una costilla- escuché decir a alguien, ya que no podía ver casi nada y era apenas consiente de lo que pasaba a mi alrededor.

-¿Pero que ha pasado aquí?- preguntó otra voz. - ¡Samantha!-

-Tranquilo, lo tenemos todo bajo control-

Sentí que avanzábamos, supongo que nos llevaban a la enfermería.

-¡Están locos si creen que voy a creer que la niña le hiso… eso a mi hermana! Díganme la verdad ¿Qué ha pasado?

-Puedes creerlo o no, Sebastián, es la verdad-

-¿Cómo es eso posible?¡Bella no puede ser más fuerte que ella!-

-Pues así parece-

Mi confuso cerebro reconoció el nombre. Efectivamente, él era hermano de Samantha, a diferencia de ella, yo si le agradaba a él.

Seguramente, a partir de hoy, ya no le agradaría. Iba a odiarme por haberle hecho eso a su hermana. Todos deben de odiarme, y pensar que soy un monstruo. Por que lo soy.

Me merezco la golpiza que me dio Samantha. Eso y más.

-¿Bella?¡Bella!¿Puedes oírme?- me preguntó una chica.

-¿Jenny?- pregunté.

-¡Si! Se que suena tonto pero...¿Cómo te sientes?-

-Horrible, soy monstruo- sentí como las lagrimas se resbalaban por el rabillo de mis ojos.

-No, no lo eres. Todo fue un accidente. A Samantha se le pasó la mano contigo y tu… bueno, reaccionaste… ¿Bella? ¡¿Bella?!-

Los ojos se me cerraron, estaba demasiado débil para mantenerlos abiertos. Lo ultimo que vi fue abrirse el portón de la enfermería.

Me aparto de Tanya, como si el contacto con ella me quemase, levantándome de un salto.

Estoy horrorizada conmigo misma ¡Dios mío ¿Qué he hecho?!

Es un vampiro, lo se, pero eso no me hace sentir mejor. Me siento horrible, como si hubiese cometido el peor de los crímenes. Será porque así es. Estuve a punto de matar a alguien.

¿Pero que tonterías dices? ¡Si hace casi un año mataste a diez vampiros en una noche, en la expedición de caza anual? ¡Nunca has sentido remordimiento por matar a un vampiro! ¡Se supone que no debes sentirlo, eres una cazadora!

Ahora me siento culpable también por eso. Por todos los vampiros a los que he matado.

No era mejor que ellos. Yo también era una asesina.

(Narradora)

Tanya, al verse libre, sale corriendo por la puerta y se pierde en el bosque. Por primera vez, Bella no está sonrojada, sino completamente blanca, tan blanca como un papel. Sus rodillas empiezan a tornarse débiles y temblorosas. Va a caerse en cualquier momento. Edward es el primero en reaccionar y se acerca rápidamente a ella para sostenerla. Bella no parece darse cuenta de que él la está sosteniendo, de hecho, no parece darse cuenta de nada, está ida y tiene la mirada perdida.

-Carlisle, Esme, es mejor que vayan a buscar a Tanya y hablen con ella. Su mente estaba muy confusa y no pude saber si planeaba algo o no al salir corriendo-

Ellos asintieron.

-¿Bella está bien?- preguntó Esme.

-Parece haber entrado en un completo estado de shock emocional, tal vez debería...- sugirió Carlisle.

-Casi… la… mato- musito Bella, aun con la mirada perdida-

Edward se lo pensó unos segundos.

-Cuidaré de ella hasta que… regrese en si. Vayan a buscar a Tanya antes que se aleje demasiado. - dijo finalmente-

Ellos volvieron a asentir y le dieron una breve mirada a Bella antes de desaparecer por la puerta, dejándolos solos.


¡Hey! ¿Como están? Espero que bien ^^

Bueno, me quería disculpar, dije que iba a subir el miércoles y miren :/ Pero, en forma de disculpas, subí dos caps seguidos :D De aquí si ya no subo hasta el próximo sábado.

Hola Daniela! Tengo una miga que se llama Daniela, pero no creo que seas ella, sería demasiada coincidencia xDD Me alegra que te esté gustando mi historia y que hayas decidido ponerlo en tu comentario ^^ Claro que leemos los comentarios, bueno, al menos yo lo hago. Gracias, trato de mejorar cada vez más. Me animan y levantan el animo cuando me dicen que escribo bien, y los comentarios me sacan muchas sonrisas.

Vas bien con tus teorías. Y tienes razón, hay que decirle Hola las sorpresas que tenga mi imaginación, porque hasta ahora no se de donde viene las ideas y hasta a mi me toman por sorpresa. La historia se a tornado muy diferente a la que yo cree en mi cabeza la primera vez, pero todos lo cambios que he hecho son para bien.

Ojalá les haya gustado los caps que subí, y si es así, espero me que me lo hagan saber en sus comentarios. Y si no, bueno, también espero que los lectores silenciosos les esté gustado mi historia.

Un beso!

~Xime~