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Tal vez, no sea una historia muy gustada, pero es de mis favoritas al escribir a pesar de lo que me complican a veces os diálogos por el léxico.
Gracias por leer y comentar.
NwN
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Disclaimer I: Fairy Tail no me pertenece. Pertenece a Hiro Mashima. La historia loca y fumada es mía.
Referencias De Lectura:
Diálogo.
Narración.
«Pensamientos»
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*ϔ ҉ `~Ƽidera Ɛt Ɖestinatum~ ҉ ϔ*
―Quinto Ϫcto―
*ϔ ҉ ~El Descubrimiento~ ҉ ϔ*
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El destino es cosa curiosa e incomprendida.
Se cree escrito en piedra, y de cierta manera lo está, más no es un acto caprichoso de una entidad intangible y controladora.
No, tal pensar es erróneo.
El llamado "destino" son solo las consecuencias de decisiones y actos consientes e inconscientes de los seres existentes.
Por tanto, el destino ―fatídico o bendito― depende del accionar de cada ser, y de cada acto de cada existencia en el multiverso conjunto.
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El trabajo de verdad por fin había iniciado.
Jeräel ya no había encontrado más maneras de atrasar la finalización de la fragua y por tanto el proceso de compostura de la aguja había dado inicio.
Por primera vez en su existencia él no deseaba terminar un pedido.
Sabedor del poderoso sentimiento descubierto para con la Vaire, el dios herrero ya no podía imaginar una existencia lejos de ella, y cada vez que la aguja le daba a conocer uno de sus componentes y lo acercaba más a la forma de arreglarla, algo dentro de él se removía asustado.
―¿Jeräel? ―la llegada de la Vaire como siempre fue silenciosa, mas esta vez le tomó por sorpresa inmerso como estaba en sus pensares y sentires.
―Erzaëlí, bienaventurada sea su presencia ―intentó camuflar el asombro con una sonrisa pero ella frunció el ceño, era obvio que a ella de entre todos los seres no podía engañar―. Discúlpeme, estaba distraído.
―Pude notar tal hecho ―le miró preocupada―. ¿Sucede algo alarmante para con la aguja? ―ella llevó su mirada del eluchil a la burbuja dorada en que la aguja estaba contenida, de esa manera era como el dios herero descomponía los objetos para repararlos o crearlos.
―En lo absoluto ―negó él con algo que a la Vaire le pareció decepción.
―Creeré, pues, en su palabra ―sonrió a pesar de la extrañeza que causó en ella esa pequeña sombra de decepción en su voz.
―Me honra de nuevo con su confianza ―por fin sonrió él y luego de un momento su mirada se llenó de curiosidad, la cual puso en palabras con lo que con el tiempo compartido se había convertido en una broma entre ellos al hablar de manera formal―. ¿Puede acaso saber, este humilde servidor, lo que ocultáis tras vuestra espalda, mi señora?
Erzaëlí se mostró apenada de pronto pero asintió.
―Puede ―aceptó asintiendo enérgicamente con su cabeza, su cabello sujeto en lo alto con una hermosa cinta tan escarlata como sus hebras ondeó de un lado para otro―. Pero ruego cerréis los ojos, Señor mío.
―Sabéis que no debéis rogarme, mi Señora, soy solo vuestro siervo, lo que vuestra merced me pida es un mandato. Hasta mi existencia os pertenece, si así lo demandáis con vuestros labios ―sonrió divertido y ella pareció más abochornada.
―Tanta tontería… ―bufó ella intentando contener lo que la hacía sentir con esas palabras―. ¡Solo cierre los ojos, Jeräel !
―De manera inmediata ―dijo y cumplió.
―Extienda las manos.
―¿No irá a poner una de esas criaturas del mal llamadas gallinas, verdad, mi Señora?
Erzaëlí rió y él sonrió encantado.
―Debería de castigaros trayendo tal criatura hostil, mas respirad tranquilo y extended las manos pues es algo diferente lo que pondré en vuestras manos.
―Sea hecho, pues ―respondió y extendió las manos, casi enseguida sintió un objeto cuadrado sobre ellas.
―Po-podéis abrir los ojos ―dijo la Vaire apenada de nuevo.
―¿Es… para mí? ―preguntó el al ver la pequeña caja azul y ella asintió―. ¿Puedo abrirla? ―de nuevo la respuesta fue un gesto de su cabeza tímido y él sonrió con ternura al verla de esa manera tan cohibida, mas no dilató la necesidad de satisfacer su curiosidad y abrió la caja―. Es hermoso… ―expresó con asombro sincero al ver el interior de la caja.
Erzaëlí rió y esta vez él se apenó.
―De nuevo se ríe de mí cuando uso ese adjetivo ―Erzaëlí continuó riendo―. Espero que de verdad cumpla su promesa de decirme su razón.
―Prometí darle pistas, no he fallado en darlas.
―Entonces tenga piedad de mí y dígamelo de manera directa ―pidió entre divertido y serio y ella negó.
―Aún le tengo fe en que encontrará la respuesta en sí mismo ―le sonrió sincera por lo dicho y luego cambió a una nerviosa―. ¿De verdad es de su agrado?
―Antes de que usted me torturase y deleitase con su risa creo que haber expresado que es hermoso ―Jeräel sacó con cuidado el hilado que asemejaba la oscura noche humana y con todas las constelaciones que él había aprendido―. Es tan detallado que pareciese ser un trozo del mismo cielo humano ―el eluchil le miró confuso un momento―. ¿Cómo ha podido lograr esto sin la aguja?
―Aún tengo una aguja ―le respondió―. Me apena decírselo, pero el brocado oscuro lo saqué de una de mis vestiduras. Con mi aguja buena solo he podido bordar las constelaciones. Así que tiene oscuridad del universo con el que hice ese hilado, y luz de las estrellas humanas para las constelaciones que usted admira tanto cuando nos aventuramos en ese mundo ―se mordió el labio y bajó la mirada―. Quisiese haber podido hacer para usted algo más elaborado, pero…
―Es perfecto ―la interrumpió él totalmente conmovido, nunca le habían hecho un regalo y mucho menos uno tan significativo―. La verdad sea dicha ni siquiera lo merezco.
―Lo merece ―ella tomó una de sus manos―. Usted ha guardado, compartido y protegido mis secretos y me ha hecho abrir los ojos y decidirme a actuar. Por favor, se lo ruego, acéptelo.
―Es usted cada vez más maravillosa a mis ojos.
―No empiece con eso ―le miró con el ceño fruncido―. En lugar de iniciar con sus proclamas de juego, por favor, deme el honor de verlo usarlo.
Jeräel iba a negar que sus palabras de admiración fuesen un juego pero se contuvo.
No quería asustarla con lo que sentía.
―Lo usaré, por supuesto ―le dijo seguro―. ¿Mas podría indicarme usted cuál es su uso?
―Oh… ―las mejillas de ella enrojecieron―. Por supuesto no sabe que es ―intentando controlarse soltó un exhalación antes de continuar―. Vi humanos llevarlo, lo usan para sujetar el cabello.
―¿Sujetar el cabello? ―seguía sin entender―. ¿Le molesta ver mi cabello largo?
En lo absoluto ―negó contundentemente observando con cariño el cabello de él que al igual que ella llevaba sujeto en una alta cola de caballo―. Es solo que he observado cómo interfiere en su trabajo, lo que me ha llevado a pensar que tal vez esto podría serle de utilidad.
Jeräel sonrió.
―Es usted muy considerada ―le extendió el brocado hilado―. Me ayudaría a colocarlo.
Ella aceptó con una sonrisa.
―Será un honor, Señor mío ―Jeräel rió y se hincó frente a ella, un acto que la puso nerviosa pero no le impidió rodearlo y acomodar su largo cabello azulino en un moño para luego cubrirlo con el hilado de noche y luz de estrellas―. Oh, no…
―¿Sucede algo malo, Erzaëlí ?
―He olvidado hacer la cinta que lo sujeta. ¡Vaya falta! ―gruñó molesta consigo misma―. Estaba tan emocionada por dárselo que olvidé faltaba ese detalle.
―No debe preocuparse, mi Señora ―dijo él, ella de nuevo le enternecía con su accionar―. Sigue siendo un regalo maravilloso aunque sea solo para observarlo y pensar en usted cuando no puede hacerme compañía.
―Déjese de halagos ―lo cortó ella―. Torpeza es lo que ha presenciado y debería reírse ―su tono era totalmente avergonzado.
―Podría reírme pero solo para darle gusto a usted, mi único sentir ante su regalo es…
―¡Ya sé! ―le interrumpió ella y luego de un pequeño tiempo en silencio se separó de él, lo rodeó y extendió su mano para que se levantase―. Lo he podido colocar ―dijo orgullosa
―¿Con que lo ha…? ―no necesitó que ella le dijese―. ¿Ha usado la cinta de su propio cabello? ―era una pregunta que no necesitaba respuesta, el cabello de ella que usualmente llevaba recogido con una cinta roja, ahora caía libre por su espalda como una hermosa cascada escarlata en la que deseó enredar sus dedos.
―Es casi como si lo hubiese planeado ―continuó ella―. Siendo para usted, no hay duda de que una cinta roja era lo ideal para atarlo.
―¿Por qué dice eso?
Ella rió.
Él soltó un suspiro.
―¿No me diga que eso es otra pista disfrazada de misterio? ―Erzaëlí asintió divertida y él tuvo que resignarse.
―Jeräel ―le dijo ella de pronto viendo su dedo índice que se había movido―. ¿Podría hincarse de nuevo? ―él, aunque extrañado por la petición, no dudó en hacerlo, cuando se levantó de nuevo su cabello azul cayó a su espalda.
―¿Sucede algo? ―le miró más extrañado al ver que ella ponía todo de nuevo en la caja.
―Mi Tío viene, no puede verle con esto.
―Si es esa la razón, podría esconderlo de su conocimiento.
―No dudo que es una de vuestras habilidades ―ella le miró cómplice―. Esconder cosas de mi Tío, como el hecho de que atrasa la reparación de la aguja con falsas peticiones, se le da muy bien ―el eluchil le miró avergonzado al saberse descubierto en sus artimañas―, pero creé esto para que lo usase, y quiero que pueda usarle sin problemas ―le cerró un ojo y miró al cielo superior.
―Pero cómo…
El vacío recibió suinterrogante.
…La Vaire había desaparecido con su maravilloso regalo…
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] J & E [
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Sorprendióse sinceramente al verlo.
Cuando el herrero observó de nuevo la caja azul del regalo de la Vaire no tuvo que fingir la sorpresa para que Crawfördus no sospechase que él había tenido conocimiento previo del presente.
―¿Maravilloso, no lo cree ,mi Señor? ―preguntó con orgullo, como si él hubiese sido el creador del hermoso brocado.
―Es un hecho que no puedo negar ―asintió y tapó de nuevo el hilado, no quería que Crawfördus le preguntase sobre el patrón en el bordado de estrellas igual al del cielo humano nocturno―. Ni siquiera me creo merecedor de esto. ¿Cómo ha logrado su sobrina tal belleza sin una de sus agujas?
―Oh, mi excelentísimo. Temo decirle que este probablemente es un trabajo improvisado usando alguna de sus viejas creaciones y adornado con bordados simples gracias a la aguja buena. Una verdadera sencillez si la comparamos con sus trabajos más gloriosos.
Jeräel tuvo que voltearse para que Crawfördus no viese su enojo al emitir tal juicio.
¿Cómo se atrevía a llamar sencillo y simple a algo que conllevaba tanto esfuerzo y conocimiento?
―A mi juicio es increíble el regalo ― Crawfördus creyó ver de nuevo algo alarmante en los ojos del Eluchil pero pronto lo desterró como creación de su propia imaginación―. Por favor, agradézcale a su sobrina el presente. No debió tomarse la molestia.
―Ella estará encantada, sin duda desea haceros saber lo agradecida que está por su notable esfuerzo en devolverle el recuerdo de su madre, si hubieseis visto, le he rogado que viniese conmigo a entregaros el regalo en persona y ver vuestra expresión, pero ha insistido en que no quería molestaros con su innecesaria presencia.
Jeräel aguantó la sonrisa a pesar de las últimas palabras de Crawfördus.
La hermosa Vaire se lo había entregado antes precisamente para no perderse su expresión y después asumir el papel de desinteresada en el hecho al enviárselo a través de Crawfördus.
―Reitero mi agradecimiento total hacia ella.
―Aunque debo deciros, mi Señor. Espero vos tengáis idea del uso del hilado. No se me ocurre cual pueda ser siendo una pieza tan pequeña.
―Tengo idea ―dijo ya con tintes de desinterés para que Crawfördus se marchase―. Vuelvo pues a mi labor.
―No seré yo quien lo atrase más, Señoría. Partiré de inmediato en busca de las cosas que me ha pedido.
―Bienaventurado sea, Crawfördus. Gracias a ello podré avanzar sin problemas ―le despidió Jeräel , pensar en cosas innecesarias para mantenerlo lejos se había convertido en un conjunto de pequeñas venganzas contra el hombre que hacía de menos a la talentosa Vaire.
Con una sonrisa satisfactoria, Crawfördus dejó solo al eluchil.
―¿Puede acaso mi Señor, permitirme el honor de colocarle el brocado? ―la voz de ella llenó de regocijo su ser y con una sonrisa completa se volvió hacia Erzaëlí quien no había perdido tiempo al ser sabedora ―a su misteriosa manera― de la salida de su tío de los dominios de él.
―¿Puede acaso un simple siervo negarse ante su eminencia? ―preguntó acercándose a ella, tomando su mano y llevándosela a los labios mientras su rodilla izquierda tocaba el suelo―. Mi esencia está a sus pies, Erzaëlí .
Sus sinceros ojos dorados la llenaron de un sentimiento.
Ella supo de qué sentimiento se trataba.
…Y lo que sentía por él nunca creyó que pudiese existir en ella…
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] J & E [
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Una visita no era nada extraña.
Lo excepcional era que Crawfördus llevase a esa visita con ella.
Hildary, la Diosa Vaire que Crawfördus llevó ante ella era casi tan antigua como su tío, ella aseguró haber sido amiga de su madre y por la manera tan cándida y gentil con la que hablaba del recuerdo de su madre, la hizo sabedora a ella de que era real lo que decía.
Nunca antes había conocido a un ser tan cercano a su progenitora.
La antigua Vaire la deleitó por un lapso prolongado lleno de hermosas memorias e increíbles relatos que solo la añoranza por estar con el dios eluchil de nuevo podría haber consolado a Erzaëlí cuando Crawfördus interrumpió la visita, su tío se mostró afable todo el tiempo, mas para la tejedora joven era obvio que él estaba desencantado con ese suceso.
Debía aceptarlo.
Su Tío la tenía en un claustro.
―Deseo que podías visitarme otra vez, mi joven señora ―le dijo la Vaire Hildary a Erzaëlí ―. Estoy segura que a vuestra madre le hubiese encantado visitar mis dominios en conjunto con vos. ¿Acaso equivoco mi juicio, mi señor Crawfördus?
―No ―Erzaëlí observó el fastidio en los ojos de su Tío―. Es un hecho que tal cosa le hubiese encantado.
―¿Entonces puede esta anciana Vaire esperar la compañía de tan joven dama?
―El tiempo dirá, mi Señora, es momento de retirarse, he de decir con pesar. Debo hacer un viaje con prontitud y mi territorio ha de quedar sellado ―dejó la respuesta real en el aire y con un gesto de falsa cortesía que solo Erzaëlí pudo discernir le ofreció el brazo a Hildary para escoltarla hasta la salida―. Mas debo advertiros que mi sobrina ha sido solicitada por varias eminencias, no os puedo asegurar que pueda ser pronta esa visita que tanto esperáis ―escuchó Erzaëlí a los ancianos dioses a lo lejos y negó con la cabeza ante tal mentira.
Él nunca le había permitido salir.
―¡Oh, me es fácil imaginar tal hecho! ¡Con ese magnífico talento! ―exclamó sincera la diosa visitante en tanto salía de la puerta.
Erzaëlí no perdió tiempo de bajar hasta donde Jeräel apenas su bóveda celeste fue cerrada.
Su esencia dolida necesitaba de él.
Mas los ancianos dioses siguieron caminando, y tal vez si Crawfördus no hubiese sido tan amable de esperar a la diosa tejedora cuando esta se agachó curiosa cerca de la puerta final de sus dominios, los eventos fatídicos del destino no hubiesen iniciado.
Empero, lo había hecho.
―Oh, vaya. Ya decía yo que ese hilo de existencia era inusual―Crawfördus le miró sin entender la manera en que la anciana señalaba algo invisible a sus ojos―. Ha hecho usted muy bien en colocar un hilo de alerta a su sobrina. Ya decía yo que el hilo en el dedo de Erzaëlí era curioso. Si algo intenta entrar, ella estará atenta, ese hilo en su dedo debe percibir cuando alguien entra a estos dominios. ¡Prodigioso y efectivo! Especialmente con sus prolongados viajes.
Crawfördus apenas pudo disimular el sentimiento de traición que lo embargó.
¿Por qué Erzaëlí colocaría un hilo de alerta?
Una sola razón se le vino a la mente.
Una razón que trajo a su pensamiento la emoción que una vez creyó imaginar en los ojos del dios Eluchil.
―Mi sobrina no puede correr la misma suerte que mi amada hermana, es mejor prevenir ―aseguró con puños apretados.
―Hace usted muy bien, mi Señor ―la diosa iba a dejar su brazo pero Crawfördus la detuvo con firmeza― ¿Sucede algo, Crawfördus?
―¿Podría pediros un favor, mi estimadísima Señora? ―La diosa asintió ante la afabilidad de su trato―. ¿Podría acaso usar sus excelentísimas habilidades para poner a prueba este hilo de alerta?
―¿Poner a prueba?
―Sí, mi honorable señora. ¿Podrías acaso cortarlo? ―al ver la duda en el rostro de la tejedora agregó con su mejor sonrisa―. De ese modo veré si es necesario tomar más precauciones aún, Erzaëlí siempre está ansiosa debido a las posibilidades de que este método sea burlado.
―Oh ―exclamó ella―. En ese caso… ―la Vaire se inclinó y recitando un largo cantico de poder cortó la hebra invisible a los ojos de Crawfördus―. Ha sido difícil, sin duda solo una entidad tan antigua como la mía podría romper uno de los hilos creados por su sobrina, es un nivel asombroso de capacidad.
―Vuestras palabras enaltecerán a mi amada sobrina. Agradezco vuestra ayuda.
―¿Deseáis que vuelva a unir el hilo? ―añadió servicial.
―Oh, no ―la diosa le vio extrañada―. Deseo que mi sobrina vea esto con sus propios ojos.
―Entiendo ―la anciana sonrió y salió del territorio de Crawfördus con una sonrisa.
Y Crawfördus no perdió tiempo.
Con prisa y rabia se aventuró a la bóveda de su sobrina solo para encontrarla vacía.
Su furia aumentó con cada pasó hacia la sexta bóveda.
¿Se atrevían a intentar quitarle a su tejedora?
¿Se atrevían a robársela?
Sus manos se posaron sobre la entrada de la sexta bóveda y con un susurro de palabras de poder creó una pequeña e imperceptible abertura en su creación.
Y entonces sintió miedo.
Allí estaba ella, su tejedora, su hermosa y amada sobrina riendo junto a un herrero de estrellas que parecía idolatrar cada una de las hebras del cabello de ella que esos dedos inicuos se atrevían a tocar.
Y ella lo consentía.
Erzaëlí, quien era suya, le permitía tal acto.
Erzaëlí, quien era suya, le veía con la misma adoración que el eluchil tenía en sus ojos.
Y entonces un sentimiento se mezcló con el miedo para crear una emoción tan fuerte que aún protegido en sus dominios, cierta entidad del caos sintió y sonrió al percibirlo.
―¡Que odio tan hermoso! ―se relamió ese viejo dios que ya había conocido con anterioridad al emisor de tal sentimiento―. Es hora de crear algo nuevo con él… ―sonrió encantado y en su mano una antigua y peligrosa daga apareció―. ¿Cuántas esencias desaparecerán estás vez, mi viejo amigo Crawfördus?
El antiguo dios del caos se relamió los labios.
…Destruir, esa era la esencia de su creación…
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¿Reviews?
Gracias por tomarse un momentito para comentar sobre la historia.
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Disclaimer II: Basada levemente en la "Leyenda Del Tanabata"
Aclaraciones:
Regalo: El brocado que le da Erza es como el que Jellal usa en la foto de portada del fic.
Dagnir: (Élfico) La daga se llamaría Daga de la ruina y/o asesinato.
Vaire: (Élfico) Tejedora.
Eluchil: (Élfico) Herrero.
Erzaëlí: Erza.
Jeräel : Jellal.
Ulteäry: Ultear.
Kyoukáely: Kyouka.
Crawfördus: Crawford.
Hildary: Hilda.
Rincón De La Escritora En Proceso:
Dejó las fechas de las dos últimas actualizaciones acá:
1 de Agosto: Capítulo 06.
7 de Agosto: Capítulo 07.
Agradecimientos:
Vosotras adorables reviewistas con cuenta os contesto por PM:
Akane Scarlet
Stormy Night Of Rain92
Bluewater14
Vosotras adorables reviewistas sin cuenta os contesto por acá:
Guest: Muchísimas gracias por cada uno de los reviews. QwQ Me alegra que te guste la historia y espero que la disfrutes hasta el final. Saludos. NwN/
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Espero les haya gustado.
Gracias por comentar
¡Adieu!
.o./
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