Cuando entramos a la cafetería juntos, ya todo el mundo está ahí y todas las mesas están ocupadas. Excepto nuestra mesa, esa en la esquina, que por suerte aun permanecía vacía. Compramos él almuerzo, comida que solo yo iba a comer, y nos dirigimos a ella.

Me sentí observada. Error. Estaba siendo observada. Ambos. Edward y yo.

Miré disimuladamente a los lados. Vi a Jessica saludarme enérgicamente cuando miré en su dirección. Lauren ya había llegado de su cita medica y allí estaba, saludándome también. Levantó su pulgar hacia mi y me guiñó un ojo. Angela me sonreía de manera amable. Y Mike, bueno, solo hiso una mueca cuando pensó que no le veía.

Les saludé agitando la mano, con una pequeña sonrisa.

-Los pensamientos de Jessica eran inusualmente amables hoy- dijo Edward pensativamente cuando nos sentamos- Si dejamos a un lado sus groseras preguntas en clase.-

Oh, no.

Maldito vampiro telepático. Privacidad. Un poco de privacidad, por favor.

Había olvidado que su pequeño don podía ser inoportuno a veces.

-¿Has estado escuchando de nuevo?- le pregunté, con voz entrecortada.

-No pude evitarlo, tenía curiosidad por saber cuales iban a ser tus respuestas,- se rió entre dientes. -Me gustó la respuesta a una de sus preguntas: "Por supuesto"- citó, sonriendo.

Me sonrojé.

-Bueno, ¿Qué más creías que le iba a decir? "¿No?"-

-Solo que "Por supuesto" me parece extremadamente adorable- dijo, tomando mi mano por encima de la mesa.- Igual que tú-Levantó nuestras manos unidas y me besó en el dorso.

Me tranquilizó el hecho de que Edward no hiciera ningún comentario sobre… una de las preguntas de Jessica, ya saben cual, no me hagan repetirla, el solo pensamiento hace que me sonroje terriblemente.

Luego de eso, la hora del almuerzo transcurrió tranquila, si no contamos el hecho de que nos miraron todo el tiempo. ¡Dios! ¿Estos nunca se cansan?¿No tienen nada mejor que hacer?¿Es que acaso nunca habían visto a dos personas enamoradas? ¿Cuánto tiempo iba a durar esto? ¡Odio que me miren! ¡Y más si es de esa manera!

En serio, parecíamos esas parejas famosas que son perseguidas por todos lados. Solo falta que saquen sus cámaras y nos tomen fotografías o nos graven.

Daniel estaba sentado en una mesa bastante lejana a la nuestras. Miró ceñudo en nuestra dirección, pero luego apartó la vista cuando Edward y yo lo fulminamos con la mirada. A su lado estaba Evelyne, su novia o lo que sea que fuera susurrándole no se qué en su oído. Aparté la vista de ella pero, inmediatamente, volví a mirarla. La estudié. Sentí algo extraño, muy extraño al mirarla. Había algo…

-¿Bella?- me llamó Edward, tomando nuevamente mi mano y apretándola ligeramente.

No le hice caso. Seguí mirando a Evelyne. Esta pareció darse cuenta que la observaba porque alzó la vista en mi dirección y frunció el ceño. Sin embargo, yo no aparté la vista. Aun no. Tenía que saber… Había algo que… La sensación me resultaba familiar. La había tenido antes… pero ¿Cuándo o por que?

Ella se envaró en su silla y me miró, asustada esta vez. Instintivamente, se llevó una mano a su vientre.

Entonces todo estuvo claro.

-Está embarazada- sentencié, apartando la mirada de ella, que retiró la mano de su estomago y frunció el ceño, extrañada por su repentina acción.

-¿Cómo lo sabes?- me preguntó Edward-

Suspiré. Ya me gustaría saberlo a mi también.

-No lo sé- él se quedó mirándome- Simplemente… lo siento-bajé la vista- Extraño, ya sé. No me hagas caso, tal vez me equivoco.- dije.- Es normal si no me crees, nadie lo hace- suspiré.

Desee equivocarme, aun cuando yo sabía muy bien que no era así. Ya me había pasado antes, con la hija de una amiga de mi madre, yo en ese tempo tenía diez años y se burlaron de mi

-Esta embarazada- solté de pronto, haciendo la estancia se quede en completo silencio.

-No, Bella, Emily no está embarazada- dijo mamá, riéndose-

-No me refiero a tu amiga- negué.

Vi como Catherine, la hija de Emily, se envaraba en el sofá donde estaba sentada y me miraba, horrorizada.

-Ella- la señalé-¿No lo ven? Además está pálida-

-Estuve algo enferma del estomago- alegó rápidamente Cat, tratando de mantenerse tranquila-

La miré arqueando una ceja, ella se encogió en el asiento.

¿Es que no se daban cuenta?¿Tan ciegos eran?¡Si tenía pinta de embarazada, y cara de culpable!

-Y él también- dije, señalando a su otro hijo.

Otra vez todos se quedaron en silencio, y esta vez fue su turno de él para palidecer.

-Tienes cuerpo de haber tenido hijos-continué- Ya nació, ¿verdad? ¿Sabes?, hace un mes soñé son eso, y vi a Cynthia, tu vecina , ¿es con ella?-

Él empezó toser fuertemente. Su mamá se acercó rápidamente a él.

-Bella, ¿Por qué no traes un vaso de agua? Anda, ve a la cocina- me dijo mamá.

Asentí y me levanté de un salto, dirigiéndome hacia la cocina.

Cuando estuve de vuelta, con el vaso de agua en la mano, me detuve en seco al escuchar la conversación.

-Lastima, tu hija es tan linda e inteligente, pero te ha salido bastante rarita-

-Si, lo se. Siempre lo fue de pequeña, pero pensé que se le pasaría con el tiempo-suspiró con pesadez.

-Bueno, al menos ya no quiere morder a la gente- se burló Emily-

-No, ya no. Pero ella no mordía a cualquiera, a mi nunca me mordió-

-Lo intentó, pero tu no la dejaste.- dijo- ¿Has pensado en llevarla a un psicólogo?-

-Ya ha pasado por uno, en la escuela, era obligatorio para todos- dijo mamá.

-¿Y que te dijo?-

-Nada- mamá volvió a suspirar- Nada malo, al menos. Al contrario, dice que tiene el coeficiente mental de alguien que tiene dieciocho años. Su forma de pensar, de hablar. Se muestra tímida y callada a veces pero sus pensamientos no lo son. Carácter fuerte, pero a la vez, tiene un corazón de oro-

-¿Eso te dijo?-

-Si, no se que habrán hablado, pero él hombre salió sonriendo de oreja a oreja y me habló muy bien de ella-

-¿Tu crees que tiene algo que ver con su...?

-Si, lo se. Quizás tenga que ver con su padre, ya sabes con era él.-

¿Mi padre? ¡¿Cómo se atrevía a compararme con mi padre?!

Escuché un fuerte "Crac", y un dolor en la mano. No me di cuenta de que había estado apretando fuertemente la mano donde tenía sujeto el vaso. Por suerte no me corté con el vidrio.

Lamentablemente, el ruido hiso que todos se dieran cuenta de mi presencia.

-Lo siento- dije. Me las arreglé para hacer una sonrisa que parecía genuina- Soy muy torpe, ahora les traeré un juego y limpiaré esto-

Me giré y me fui nuevamente a la cocina. Saqué cinco vasos de la encimera y serví jugó de naranja. Los puse en una bandeja y me fui a la sala.

-Aquí esta- sonreí.

-Oh, mi bebé, te has lastimado- dijo mamá.

Aparté su mano bruscamente cuando quiso tocar la mía y le fulminé con la mirada. Palideció un poco, se había dado cuenta que había escuchado toda su conversación.

-No es nada- acaricie suavemente el pequeño raspón que se había puesto de color rosa- Voy a limpiar lo que hice, ya regreso. - y me giré, caminando nuevamente hacia la cocina, tratando de deshacer el nudo que se había hecho en mi garganta y el escozor de mis ojos.

Al final, se descubrió que su hija si estaba embarazada, pero eso pasó cuando tenía ya cuatro meses. Lo mismo con su hijo. Se que está mal, pero fue muy gratificante para mi enterarme de eso. Ellos tuvieron que tragarse sus palabras.

-Yo si te creo- dijo Edward, sacándome de mis recuerdos. Alcé la vista-

-¿Leíste su mente?-pregunté.

-No. Ella aun no parece saberlo-

-¿Entonces?- pregunté-

-¿Qué? ¿Acaso no puedo, simplemente, creer en ti?-

-Bueno, si quieres creer en una extraña chica, allá tu- me encogí de hombros-

-Bella, ya te he dicho que…-

El timbre de sonó, indicando el final de la hora de almuerzo.

-Vámonos, tenemos biología- dije, poniéndome de pie-

-Espera- me detuvo Edward, poniéndose también de pie.

-¿Qué..?- empecé-

-No podré hacer esto hasta mucho después así que...-

Me besó. Justo ahí y en ese momento. Justo enfrente de toda la cafetería, donde sabía que todos estaban mirándonos. Solo puso su dedo bajo mi barbilla, levanto mi cabeza, y me besó.

Lo mantuvo tanto como pudo, y entonces entendió que yo tenía que respirar. Se alejó. Besó amorosamente la punta de mi nariz y luego mi frente.

Me preparé para lo peor cuando me giré un poco para mirar, como supuse, todos nos observaban. Algunos hasta se habían quedado congelados en la misma posición donde los había cogido nuestro repentino beso. Una chica, por ejemplo, se había quedado con la manzana a centímetros de su boca.

Ahora si no quedaba ni la menor duda de que estábamos juntos.

Eric y Ben fueron los únicos que sonrieron. Mike y Tyler se recuperaron de su shock y siguieron hablando, ignorándonos. Lauren levantó los dos pulgares hacia mi con una sonrisa. Jessica y Angela nos sonreían también, aunque sus ojos estaban un poco abiertos del asombro. Y por ultimo Tanya, que nos dio una mirada de absoluto aborrecimiento y se giró, tomando la mano del chico con quien estaba, y se lo llevó a jalones fuera de la cafetería.

-Por si alguien aun tenía sus dudas- dijo, con una sonrisa triunfante- Ahora si, vamos a clase-

Yo solo asentí, aun con las mejillas ardiéndome.

Recibimos unas cuantas miradas más, especialmente cuando entramos en el salón. Edward se sentó a mi lado, pasando sus dedos por mi cabello. No me giré para mirar a Mike ni a nadie conocido, no estaba de humor para eso, ya estaba bastante avergonzada por el suceso en la cafetería.

Parecía que a Edward no le importaba estar siendo observado, de hecho, se veía perfectamente cómodo, incluso se inclino para susurrar unas dulces palabras en mi oído. Recargue la cabeza en su hombro, y él continuo pasando sus dedos por mi cabello. Nos miraron aun más.

Nos separamos un poco cuando el profesor entró a clase de espaldas llevando una gran mesa metálica de ruedas con un vídeo y un televisor tosco y anticuado. Una clase con película. Genial. El relajamiento de la atmósfera fue muy notorio. El profesor introdujo la cinta y se dirigió hacia la pared para apagar las luces.

Entonces, yo volví a apoyarme en el hombro de Edward, y este, a su vez, me rodeo con un brazo y me atrajo hacia si, dándome un beso en la cabeza.

Besé el borde de su mandíbula.

Él se congeló, y yo me detuve pensando que le había molestado, pero después inclinó su rostro hacia el mío y continúe besando arriba y abajo por la línea de su mandíbula. Cerró los ojos y suspiró, enredando sus dedos en mi cabello.

De repente, se alejo y soltó mi cabello. Lo mire confundida, pero él solo sacudió su cabeza rápidamente.

Cuando alzo la vista, me encuentro con la mirada ceñuda del profesor , pero rápidamente deja de mirarnos y concentra su atención a la película.

Suspiré con alivio, creo que no nos había visto.

Nadie alejo sus ojos de nosotros cuando Edward y yo abandonamos el salón al finalizar la clase.

-Estuve a punto de besarte, Bella- Edward suspiro, frustrado.-No me puedes hacer esas cosas cuando estamos en clase-

Sonreí.

-Pero te gustó-

-Si- estuvo de acuerdo -Demasiado-

Sonreí para mi misma antes de ponerme en frente de Edward y besarlo. Lo sentí sonreír contra mis labios al mismo tiempo que rodeaba mi cintura los brazos.

-Saltémonos la siguiente clase- dije en broma cuando nos separamos-

-Me parece una muy buena idea-musitó, aun abrazándome.

-Espera, no lo dije en serio- le detuve cuando empezó a caminar en dirección contraria al gimnasio donde yo tenía mi siguiente clase.

-Pero a mi me gusta la idea de saltarnos la ultima clase.- dijo-

-No sabía que tenías esa costumbre-

-No la tengo, pero siempre hay una primera vez para todo, ¿no?-sonrió.-Entonces…¿Qué dices?-

Suspiré. Miré a los lados. No había nadie.

-Está bien- acepté- Pero solo porque odio Educación física.

-Lo que tu digas, Bella- sonrió-

¿Qué? Ya dije que solo lo hacía porque no me gustaba E.F. Y díganme ustedes, ¿se negarían si un vampiro como Edward les pediría saltearse una clase?

Yo creo que no.

No veía nada. Todo estaba negro. Todo. No podía ver absolutamente nada.

-Edward, realmente, esto no me parece gracioso - apunté, sonando bastante severa.

Tenía los ojos vendados y, obviamente, no podía ver nada. Sabía que no me caería ni nada por el estilo, seguro Edward me sujetaría si ese fuera el caso, pero aun así…

Nunca antes había dejado que alguien me vende los ojos, el hecho de estar privada a un sentido tan importante como la vista me disgustaba terriblemente. Me sentía expuesta. Bueno, lo estaba. Vulnerable y expuesta. Cualquiera podría atacarme y yo no lo sabría. Si, estaba muy acostumbrada a siempre usar mi sentido de la vista, tanto como la audición, como todo mundo, creo.

¿Qué como acepté esto? Ni yo misma lo sé. Es la primera vez que lo hago. Supongo que todo esto me está cambiando, en cierta manera. ¿Quién iba a decirlo? La desconfiada Bella Swan dejando que alguien le vende los ojos. Que un vampiro le vende los ojos. Si, todo esto era de locos. Comenzando por mi amor por Edward, un vampiro, que casualmente era quien "supuestamente" tenía que darle caza.

Como era de esperarse, tropecé con lo que creo que era una rama. Maldije en voz baja.

Inmediatamente los brazos de Edward me sostuvieron de la cintura.

-Tranquila, Bella. No te dejaré caer, lo prometo.-

-Sigo pensando que esto no es una buena idea- dije cuando me estabilicé y retomamos el camino a… bueno, cualquiera que fuera el lugar a donde me estaba llevando. Diablos ¿Qué tiene este chico con respecto a mantener en secreto los lugares a donde me lleva? Lo único que sabía era que, sea cual sea el lugar a donde nos dirigimos, estaba en el bosque. ¿Será que me está llevando a otro prado? Dudo que sea el mismo, digo, ¿Por qué me vendaría los ojos si me llevara ahí? No, no podía estar llevándome allí.

-No se si te has dado cuenta, pero odio las sorpresas- dije.

Su musical risa llenó mis oídos.

-Lo sé.-

Llevé mi mano decididamente hacia la venda que yacía sobre mis ojos y me impedía ver para arrancármela de un tirón de una buena vez. Quería poder saber hacia donde íbamos y ver si tenía que esquivar algo en el camino. Quería ver algo. Pero antes de que pudiera siquiera tocar el pedazo de tela sobre mis ojos, la mano de Edward atrapó mi muñeca como un grillete. Gruñí.

Si se tratase de otra persona, hace tiempo le hubiese dado un empujón y me hubiera quitado la maldita venda.

-¿Si sabes que me puedo librar fácilmente de ti y quitarme esto?- pregunté-

-Si, lo sé. Pero también sé que no lo harás-

Rayos, tenía razón.

-¿Por qué me haces esto?- inquirí-

-Porque me gusta. Ahora estas vulnerable. Yo podré sostenerte y atraparte si tropiezas, como hace un rato - respondió suavemente, mientras dejaba mi brazo en su lugar - Y me encanta tu cara cuando estás enfadada.-

Yo había visto eso solo en la pelis y en los libros, y creo que una vez en la organización, pero nunca me lo habían dicho a mi. Tal vez no me veía tan aterradora cuando me enojaba… no, eso era imposible.

Seguro él decía eso porque no me ha visto verdaderamente enfadada… Espera, si lo ha hecho… Bueno, si no le ha dado miedo quiere decir que no estaba realmente enfadada.

Bien, hay reconocerlo, él sabía ser encantador para desviar el tema.

-No entiendo ¿Qué tienen los hombres con los rostros enfadados de las chicas?- pregunté

-No lo sé- respondió. Casi pude verlo encogiéndose de hombros - Pero a mí no me gustan los rostros enfadados de las otras chicas, me gusta el tuyo.

Sentí mis mejillas sonrojarse.

-Y que te sonrojes cuando te digo cosas como estas es muy adorable- agregó.

Traté de no sonrojarme más de lo que ya estaba. Cambié de tema.

-Bueno, yo prefiero tu rostro sonriente que enfadado. Me gusta tu sonrisa.- Terrible error. Me sonrojé aun más al decir eso.

En serio, tengo que dejar de sonrojarme. Eso me delata.

Edward rió nuevamente.

-Entonces pasaré el resto de mi existencia sonriendo si eso te hace feliz. Aunque…- dejó la frase sin terminar.

-¿Aunque…?-le animé a continuar.

-Si estás a mi lado sonreír me sería muy fácil-

En ese momento me abrazó por detrás, deteniéndose, y haciendo yo me detenga también.

-Lo mismo digo- musité. Una gran sonrisa se extendió por mis labios.

Me estremecí cuando sentí sus labios en mi cuello, y no era por el frio precisamente. Su boca se entretuvo entre besos castos en mi piel. Se me cortó la respiración cuando mordió juguetonamente el lóbulo de mi oreja.

No sería raro si un día de estos me desmayara.

Sin poder contenerme, me giré para besarlo, lo cual él no puso resistencia.

Me pare de puntitas y pegue mis labios a los suyos.

Suaves, magníficos, exquisitos, perfectos.

Era mágico. Como sus labios y los míos encajaban perfectamente, como si hubieran estado hechos para que se besaran entre ellos. Movió sus labios contra los míos y yo hice lo mismo, sintiendo como me apretaba un poco más de una manera cariñosa contra el. Inconscientemente, mis brazos se alzaron y rodearon su cuello. Y de pronto, sentí su lengua acariciar mi labio inferior. Por tercera vez en el día, el aire se atasco en mi garganta. Edward malinterpreto mi rigidez y comenzó a separarse de mi. Susurré un «no» y con mi mano en su cuello lo atraje a mi de nuevo. Sonrío contra mí. Imite su último movimiento, pase mi lengua tímidamente por su suave labio inferior, sonrío mas. Abrió su boca y mi lengua entro en ella. Su lengua busco la mía, empezando un baile único, un baile dulce, tierno y perfecto.

Me separé jadeando y baje mis brazos de su cuello, solamente para envolver su torso y abrazarlo. ¡Maldito aire! ¿Por qué es necesario respirar? Puse mi mejilla en donde debería estar su corazón, ahora carente de latidos. Él depositó un suave beso en mi cabeza. Estuvimos así hasta que mi respiración se regularizó.

Levanté la cabeza y le di un dulce beso en los labios.

-Te amo- susurré cuando me separe, teníamos pegadas nuestras frentes-

Sonrío.

-Te amo-susurró mirándome directamente a los ojos-te amo tanto-

Sonreí y nos abrazamos otra vez.

¿Podría haber algo más perfecto que esto?

Dudaba mucho que lo haya.

Y yo no lo merezco. Nada de esto.

Reprimí el impulso de suspirar con tristeza.

-¿Qué crees que estas haciendo?- me pregunta Edward cuando nos hemos separado y yo trataba de, una vez más, sacarme la venda.

-Pues quitármela- digo como si fuera lo más obvio.-

-No señorita, aun no hemos llegado- dice, haciendo que bajara mis manos.

-¿Sabes? Si me quitaras esto, podríamos correr y llegar más rápido-

-Pero así ya no sería una sorpresa, Bella. ¿Cuál es el chiste si te dejo ver a donde vamos?-

Bufé.

-Solo haces esto porque sabes que yo soy más rápida que tu, admítelo. Infantil-

Casi pude imaginármelo rodando los ojos.

-Vamos, Bella, camina, así nunca llegaremos- me dijo, empujándome levemente, tratando de hacerme avanzar.

Yo no cedí.

-No me voy a mover de aquí hasta que me quites la venda.- dije, cruzando los brazos en un clara poción obstinada.

Suspiró.

-Por favor, Bella, camina.- insistió.

No relajé mi poción.

-Ahora eres tu la que se está comportando de manera infantil- me regañó-

Yo aun seguí sin ceder. No lo haría hasta que me quite la puñetera venda.

-Umm… Tal vez debería usar otros… métodos para convencerte.- murmuró.

Ya. Pues buena suerte con eso.

Casi inmediatamente después que dijera eso, sentí sus labios posarse otra vez en la base de mi cuello.

Oh, no.

Maldito vampiro. Maldita yo por haber mostrado mi debilidad por los besos en el cuello, que hasta el día de hoy no sabía.

Poco a poco, fue subiendo a lo largo de mi cuello, hasta la línea de mi mandíbula y mi oreja, empezando a mordisquearla.

Suspiré de manera entrecortada. Las piernas me estaban fallando, y sentía mi cuerpo como gelatina.

Creo que me caería en cualquier momento.

En serio, iba a desmayarme cualquiera de estos días.

-Entonces, ¿te dejaras la venda puesta y vendrás conmigo?-

Que rápido caes, Bella.

-Si- musité.

En realidad, en este momento, yo hubiese hecho cualquier cosa que el me pidiese. Mi mente, o lo que quedaba de ella, solo podía procesar los cortos besos que él aun repartía en mi cuello.

Puse mis manos sobre las suyas, en mi estómago, y le acaricié los nudillos con la yema de mis dedos. Reí al sentir cosquillas, él había pasado suavemente su nariz por mi clavícula. Lo sentía inhalando profundamente.

-Bien- dijo. Depositó un ultimo beso en mi cuello, y luego en mi mejilla.

-¿Cuánto… cuanto falta para llegar?- pregunté, aun con la cabeza en las nubes.

-Solo unos cuántos metros más - respondió, su aliento acarició mi piel.

Y reanudamos la caminata.

Pasaron unos minutos, o eso supuse yo, según mis cálculos, aun me sentía rara sin poder ver nada, cuando Edward se detuvo y puso las manos sobre mis hombros, haciendo que me detenga yo también.

-Hemos llegado - anunció, pude sentirle sonriendo.

-¿Ya puedo...?-

Pero él ya se había posicionado detrás de mi para poder quitarme la venda. Apareció en menos de un segundo frente a mí con el pedazo de tela oscuro en sus manos.

Pestañeé, me molestaba un poco la luz después de haber estado tanto tiempo con los ojos tapados. Y entonces miré a rededor. Era nuestro prado. El lugar donde nos habíamos confesado, donde nos besamos por primera vez. Sonreí.

-Edward, este no es un lugar que no conozca.

-Lo sé, solo quería poner algo de suspenso- sonrió.

Puse los ojos en blanco y moví la cabeza.

Entonces sentí que algo me cayó en la cabeza, algo húmedo. Levanté la vista, solo para que me cayera otra gota de lluvia directo a mi ojo. Me la limpié rápidamente con el dorso de la mano. Casi inmediatamente, empezó el aguacero.

-Oh, no. Lo siento mucho, no creí que iba a llover- dijo Edward, acercándose rápidamente a mi y tratando de ocultarme de la lluvia.- Debí haber pensando en esto… Lo siento- se volvió a disculpar- Regresemos al auto, te llevaré a casa- parecía muy desilusionado ante esto-

-Espera- le detuve- ¿Eso todo?¿Nos vamos?-

-Bella, está lloviendo-

-¿Y?- me encogí de hombros- Solo es un poco de lluvia-

-Podrías enfermarte-

-No soy tan delicada. Además, si me enfermara, tu podrías cuidarme- sonreí-

-Claro que cuidaría de ti- aseguró, mientras acercaba su rostro al mío-Siempre lo haré- prometió.

A estas alturas, el agua ya me había empapado por completo. Pero con la mano de Edward sosteniendo la mía, bien podríamos estar sobre piedras calientes y para mi seria el mismo paraíso.

Edward también estaba totalmente empapado, tanto como yo, pero el parecía recién sacado de un comercial.

Yo probablemente me veía como una rata mojada.

-Entonces, dime, ¿Qué pretendías trayéndome aquí?- le pregunté. Dudaba mucho que me hubiera traído solo porque si.

-Bueno, yo… quería hacer algo. Algo que debí y no hice ayer-

Me miró. No pude evitar el sonrojarme al sentir la intensidad de cómo me observaba y me sentí un poco cohibida. Solo un poco, porque la otra parte de mi se estaba derritiendo ante sus hermosos ojos dorados.

-Bella-dijo finalmente, dándome un suave apretón a mi mano-Quiero hacer las cosas bien. Quiero aprender a ser humano, quiero hacer lo que ustedes hacen, porque yo también fui humano- no entendía de que iba esto pero le dejé continuar -Y yo tuve esa esencia dentro de mí por todos estos años, y solo tú la has sabido despertar-

Tomó mi mano con las suyas y la besó tiernamente en el dorso, luego besó mi muñeca. Dios, la sensación de desfallecimiento estaba volviendo.

-Antes de que tu llegaras, me sentía ajeno a mi propia vida. Era un ser sin ningún tipo de felicidad o motivación por la vana eternidad que debía pasar completamente solo. Siempre había visto al amor como algo complicado e imposible, algo que no era para mí. Carlisle con Esme, y yo con mi soledad. Era algo a lo que me había acostumbrado. Pero llegaste tu, y me trajiste ese amor y felicidad que yo creía imposible. En tan corto tiempo, has hecho que me sienta completo.- susurró, mirándome. Yo aun seguía de pie mirándolo, estática- Yo me encontraba sin vida, pero tu me la has devuelto con cada una de tus sonrisas. Después de años de una pesadilla eterna, he despertado gracias ti. Al llegar me has devuelto la humanidad de una manera que jamás hubiese supuesto posible, que jamás hubiese soñado, siquiera, que existía para un ser como yo.

Sentía que me estaba faltando el aire.

-Edward…- comencé, sin saber como continuar la oración-

-Siento que no he hecho las cosa bien, Bella.- volvió a repetir.

-Yo pienso que todo está perfecto- me las arreglé para decir.

-¿Me dejarías hacer algo?- me preguntó, serio, aunque sus ojos brillaban en alegría.

Asentí.

No pude negarme. Su mirada me tenía hechizada.

La lluvia aún caía sobre nosotros, pero no tenía frío.

-Bella, tal vez ya sepas esto, pero quiero decírtelo -acarició suavemente mi mejilla- Yo estaré siempre para ti. Pase lo que pase. Te sujetaré si caes, te daré mi apoyo, y tendrás mi mano en cada paso que des. Te escucharé siempre que quieras hablar, no importa el tema. Y tal vez no estemos de acuerdo en algunas cosas… pero puedes estar segura de que, al final, terminaré entendiéndote de una u otra manera - me sonrió - Eres lo que, inconscientemente, he pedido todos estos años. Lo que deseado. La pieza que me falta para estar completo. Y… quiero que seas mía y de nadie más.

-Edward- otra vez me las arreglé para decir -Ya soy tuya-

Negó suavemente.

-Pero no me conformo con eso, Bella. Estoy chapado a la antigua, lo sé, y por eso quiero hacerlo como en mis tiempos.-

No pude evitar reírme al escuchar sus palabras.

Pero mi risa se murió cuando lo vi clavar una rodilla en el suelo mojado. La camisa se la había apegado al cuerpo y casi se confundía en su propia piel. Tomó otra vez una de mis manos con las suyas, delicadamente. En ningún momento dejó de mirarme.

Oh. My. God.

No… él no… Edward no… No… él no puede… no puede… No, ¿verdad? No, no puede. No. Simplemente no. Es decir, ayer recién que… No puede. Él no puede pedirme que...

-Bella, te amo- me dijo, y el corazón comenzó latirme con fuerza. Puso su mano hacia su pecho poniéndola donde debería estar latiendo su corazón - Mi corazón, frío, duro y muerto, es tuyo, Bella. Puedes hacer con él lo que se te de la gana.

-Lo cuidaré como lo que es, mi más grande tesoro - susurré, no se como me las arreglé para hacerlo.

Sonrió y continuó.

-Quiero preguntarte esto, a pesar de que tu pienses que es innecesario-

No… no… el no puede estar… no… ¿Me va a pedir que…?

-Bella...¿Quieres ser mi novia?-

Expulsé el aire que había estado conteniendo hasta ese momento.

-Pero… Edward… ya somos novios. Todo esto no era nesesario- no pude evitar la risita nerviosa que se me escapó.

-Solo di que si, Bella- pidió.

-¿Y si no quiero?-me volví a reír con la cara que puso-Mentira. Si, Edward, si quiero ser tu novia-

Sonrió ampliamente, mostrando sus perfectos dientes.

-¡Fantástico!-

Y entonces me levantó del piso, cargándome al estilo novia, y empezó dar vueltas, pero a velocidad humana.

Empecé a reírme sin poder contenerme, me sentía demasiado feliz.

-Edward, me hiciste pensar que…que tu ibas a.. ¡Y solo me ibas a pedir que sea tu novia! - negué con la cabeza -Estas loco, ¿lo sabías?- me reí-

Él también se reía.

-Si, por ti- dijo- Absolutamente loco-

-Bueno, ya somos dos-

Apoyé mis brazos al cuello de Edward y lo besé, mientras seguíamos dando vueltas bajo la lluvia.

Esto parecía sacado de una de esas películas de amor, esas que me hacía ver Jenny.

Ella suspiraba y yo … bostezaba.

No, esto no era como esas películas.

Era, mucho, mucho mejor. Un millón de veces mejor.

No podía creer que esto de verdad esté pasando, me esté pasando. Esta hermosa criatura me amaba, y era mía. Igual como yo a él. Y pasara lo que pasara, nada ni nadie nos iba a separar.

Pero, sabía que eso no era cierto. La organización… Deseché esos pensamientos, no iba a arruinar este estupendo día con pensamientos como esos.

No cuando todo era tan perfecto.

Y deseaba con todo mi ser que así fuera, para siempre.

(Narradora)

Mientras que ellos estaban aun dando vueltas y besándose bajo la lluvia, habían dos seres que observaban todo como si de una película se tratase.

-Dime, ¿no soy un genio acaso?- preguntó D, sonriendo, satisfecha con su obra.

A se acercó un paso a ella, aun mirando la hermosa escena. Edward ya había dejado de girar, pero seguía cargando a Bella y besándola después de que esta descansara unos segundos para tomar aire.

-Si, quien iba a decir que alguien como tu pudieras crear algo así- sonrió.

-Me ofendes, yo también tengo mi corazoncito, ¿sabes?- A la miró, arqueó una traslucida ceja- Vale, vale, quizás no tenga un corazón pero tengo la inteligencia necesaria para crear escenas como estas- admitió, levantando sus palmas.- Además, no hice mucho, solo puse el escenario, un poco de lluvia, y ellos hicieron todo lo demás.- Sonrió, mostrando todos sus puntiagudos dientes- Aww, son taaan tiernos, ¿no crees?- dijo, había burla en su voz.

A ignoró eso.

-Si, hacen una pareja perfecta.-

-Y él es tan adorable, ¿cierto?- pregunto, aun sonriendo-

-Si, lo es- coincidió A.

-Lastima que él también deba morir-dijo D, borrando la sonrisa de su cara y endureciendo su voz.

-¿Qué?- musitó A.

-Como lo oyes- dijo firmemente.

-Pero… pero… ¿Por qué?-

-Tu sabes por qué- replicó- Él está en mi lista de pendientes-

D no se giró ni dejó de ver la escena, aunque su traslucido y oscuro rostro se había endurecido.

-¿Pen... pendientes? No entiendo. ¿Que estas planeando?- le preguntó A, con voz vacilante-

-Venganza- dijo simplemente-

-¿Venganza? ¿Venganza hacia quienes?-

-A todos-volvió a responder de manera cortante-

-¿A todos? ¿Quieres decir hacia… ellos?- preguntó, la voz se le quebró al decir la ultima palabra.

-No seas idiota. A ellos no- dijo D- Lo haría si pudiera, pero lamentablemente no puedo. Nadie puede- musitó-

-¿Entonces?- pregunto nuevamente A, aunque temerosa por lo que le podía responder.

D se giró hacia ella, dándole la espalda a la escena de Edward y Bella.

-Sabes que está en mi naturaleza. Quiero vengarme de todos lo que le hicieron daño a Bella. De todos los que la…- dejó la frase sin terminar -De todos ellos. Uno por uno. De una manera lenta y dolorosa. Desearan nunca haber sido creados. Ellos preguntaran porqué, y entonces yo les haré recordar. Pedirán perdón, que me apiade de ellos, pero no lo haré. Ni tampoco cuando me pidan que los mate de una vez, para que no sigan sufriendo.- sonrió de forma macabra- Como voy a disfrutar cuando llegue ese día-

A solo la miraba, parada en una esquina, asustada ante sus diabólicos planes.

-Pero aun falta para eso- finalizó, relajando su expresión y regresando su vista a la escena del prado.

-No entiendo- D desvió la vista hacia A cuando ella habló- Si dices que lo matarás a él también, ¿Por qué haces todo esto?- preguntó, señalando la escena de Edward y Bella, con una mano temblorosa.

D suspiró e hiso rodar los ojos.

-¿En serio no lo sabes?- le preguntó-

A negó con la cabeza.

D volvió a suspirar.

-Veras, cuando deseas algo, tienes que ver la forma más fácil de conseguirlo- comenzó- Yo deseo venganza, y para eso, necesito a Bella, y la necesito libre, no en una organización de caza vampiros corruptos y hambrientos de poder, que solo desean utilizarla para sus ambiciosos planes- apretó los puños al decir eso- Así que, quiero que Bella abandone la organización, y para eso necesito una motivación-

-Edward- susurró A.

-Exacto- D le dio una gran sonrisa a A, hubiese sido radiante si sus dientes no fueran tan horriblemente puntiagudos- Su amor por Edward es lo único que puede hacer que Bella deje su "Vida perfecta" - ella hiso unas comillas en aire de manera desdeñosa-

-Bueno, ahora entiendo- asintió A- ¿y que? ¿Lo mataras después?-

-No, aun no. Todavía me sirve- dijo D.

-¿Te sirve?-

-Si- volvió a sonreír- Otra de las cosas por las cuales lo tengo con vida y cerca de Bella es porque ella aun está vulnerable, expuesta a cualquier peligro. Una enfermedad, un accidente, un asesinato…- su voz se fue apagando- Puede morir hasta de la manera más tonta. Yo no deseo eso-

-¿Y que tiene que ver Edward en todo esto?-

D la miró, aun sonriendo. Ella esperaba que llegase sola a la conclusión.

-¿Quieres… quieres que la convierta?-

-¡Bingo!- rió- Vaya, estas muy perceptiva hoy-

A negó con la cabeza, aun confusa.

-¿Y por qué dejaras que específicamente él lo haga?-

D puso los ojos en blanco.

-Tan bien que íbamos- volvió sonreír, no había perdido su buen humor- Piensa. ¿Cuál crees tu que es la única cosa por la que Bella quisiera ser inmortal?- preguntó.

-Pero Bella ya es inmortal, tiene oficialmente dieciocho, no envejecerá más.- dijo A.

D arqueó la cejas y volvió a poner los ojos en blanco.

-A ver si reformulando la pregunta entiendes- suspiró- ¿Cuál crees tu que es la única cosa por la que Bella quisiera ser vampiro?-

-Uh… ¿Edward?- preguntó, vacilante-

D asintió.

-Tu quieres a Edward vivo para que transforme a Bella y le de un motivo por el cual convertirse en vampiro. -

D volvió a asentir, esta vez con más entusiasmo.

-Porque así, Bella dejaría de ser tan vulnerable. Sería difícil dañarla físicamente. Nadie podría matarla, no con facilidad-

-¡Si!- gritó D- Entonces, es ahí cuando yo entro en acción. Mi venganza empieza en ese momento. Elimino a Edward, y a todos lo demás-

-Estas loca- dijo A, moviendo la cabeza- Además, tu plan tiene una enorme falla.- señaló-

D la miró, arqueando una ceja.

-Bella no dejará que hagas todo eso, que lo mates a él, ni a los demás. -

-Lo hará, me apoyará cuando le cuente toda la verdad. Ella también querrá venganza, su parte malvada y egoísta lo pedirá- aseguró-

-No, ella no. Es demasiado… -

-Bella está cambiando, y tu eres testigo de eso-

-No, ella no está cambiando. Tu las estas cambiando-suspiró- Para con esto. Vas a terminar matándola, ¿quieres eso?-

-¡Claro que no! ¡Todos estos años me la he pasado protegiéndola! Precisamente hago esto para mantenerla con vida y que no acabe… igual que las otras veces- su voz se apagó-

-Pero si sigues con esto, terminaras por hacerlo. Sabes que… ella es capas de cualquier cosas por los demás, incluso sacrificar su propia vida, lo ha hecho antes, y tu lo sabes muy bien-

D asintió, cerrando los ojos fuertemente.

-Vas a acordarte de mis palabras, si sigues con esto la terminaras matando tu misma. - A flotó hacia ella y puso una mano en su hombro- Olvídate de todo esto, de la venganza. Mírala- señaló a una Bella sonriente- Nunca se ha sentido tan feliz ¿Quieres arruinar eso?- le preguntó.

D negó con la cabeza.

-Pero… pero… la venganza… está en mi naturaleza, soy un….-

-Tu eres distinta. Quieres a Bella, te preocupas por ella, los de tu clase no hacen eso- dijo A.

-Eso es diferente- replicó-

-No, no lo es- A suspiró- Si haces tu venganza Bella sufrirá, terminará lastimada. Dudo que tu quieras eso-

D volvió a bajar la vista. Asintió, después de unos largos minutos.

-Esta bien, no haré ninguna venganza-

A sonrió.

-Pero seguiré protegiéndola- aclaró- Y para eso necesito tu ayuda-

-¿Mi ayuda?- preguntó A, sorprendida.

-Si. Voy a salir con más frecuencia-

-¿Salir? ¿Cómo al centro comercial? ¿Vas a tomar el …?-

-No- le interrumpió- Voy a salir, yo sola- D se apartó de A y le dio la espalda, mirando para otro lado- Necesito averiguar algunas cosas… - hizo una breve pausa- Y quiero que te quedes con Bella...-

-Pero siempre me quedo con Bella, y te aviso si…-

-… Y la protejas- finalizó.

-¿Protegerla?- preguntó A en un hilo de voz- Pero… pero si yo no… no se...-

-Voy a enseñarte- D se giró- Tardaremos un poco, pero aprenderás. Ya es hora de que aprendas a usar tus poderes-

D chasqueó los dedos. La lluvia desapareció tan rápido como llegó.


Listo, aquí está el capitulo ^^

El próximo es de Jenny, hace mucho que no se sabe nada de ella. Seras dos caps desde su punto de vista, después regresaremos con Bella.

Mañana subo otro cap, besos!