Querido diario:
¡Argh! Que cliché sonó eso ¿no? Debo ponerte un nombre, pero no hoy, no tengo muchas ganas de pensar así que seguirás siendo el señor Diario o… ¿serás Diaria? Después de todo eres rosa… mmm nunca lo había pensando. En fin, ¿a quién le importa? ¡A mi no! ¡No cuando tengo algo muy importante que contar! O escribir, en este caso xDD ¡Estoy con Max! Si, el que estaba, y lo digo en serio, babeando por Bella. Ese Max que empezó a pedirme consejos , y que por su culpa llegué tarde a Entrenamiento ¬¬ Y el que derramó refresco en mi vestido en una de las fiestas de la organización ¬¬' El que me hiso caer en la piscina del castillo ¬¬'' Claro que nunca fue su intención hacerme esas cosas. Solo fue… fueron accidentes. Ahora que lo pienso… ¿Por qué accedí ayudarlo? Ah, si, lo hice porque quería ver a Bella teniendo un novio. Aunque sea uno. Que durara una semana, no importa, pero que tenga. Al menos una vez en su vida. ¡Dios, creo que ni siquiera había besado a alguien! Y era tan raro. ¡Si ella es la chica más guapa de aquí!
No por nada la escogieron para hacer todos y cada uno de los anuncios y carteles publicitarios. Es prácticamente la cara de la Organización Caza vampiros. La capitana del equipo de animadoras. Ganadora del concurso de belleza tres años consecutivos.
Y no solamente eso. Ella es una de las mejores cazadoras que hay aquí. Es simpática e inteligente. ¡Cualquiera chico moriría por estar con ella! ¡Y ella no le da bola a ninguno!
Vale, ya se que a mi no debe de importarme esas cosas… ¡¿Pero que cosas digo?! ¡Claro que me debería de importarme, si soy su mejor amiga! Y las mejores amigas se preocupan por que su amiga esté bien. Y yo lo había visto, me había dado cuenta. Ella decía que no quería ningún novio ni nada por el estilo, pero no era así. Yo la había visto mirar a las parejas de aquí. No los miraba mucho, pero les miraba. Veía como sus ojos se tornaban anhelantes y soñadores por dos segundos, antes de que vuelva aponer su típica mirada de indiferencia, y su sonrisa de "todo está perfecto y soy la chica más feliz del mundo" Seguramente Bella pensaba que no me había dado cuenta de eso, y la verdad es que no es fácil darse cuenta. Desde que la conozco, Bella ha sido una maestra en esconder sus verdaderos sentimientos. Hasta la fecha, nunca la he visto llorar. Lo ha hecho, seguro, pero en silencio y sin que nadie lo note. A pesar de que llevamos siendo amigas desde hace cinco años, ella aun sigue siendo muy reservada conmigo. A veces no me parece justo, ¿saben? Yo siempre le cuento mis cosas pero ella no. O sea, ella me cuenta algunas cosas y conversamos y tenemos muchas cosas en común y todo eso pero nada más. Nunca me ha contado un secreto. Esos típicos secretos de mejores migas. Nada. Sigue mostrando su fachada de "todo está perfecto" Sin embargo, yo si le he contado muchos secretos a ella. De eso si no me puedo quejar, Bella nunca ha revelado nada de lo que yo le he dicho.
Y la verdad es que me preocupaba bastante, el hecho de que se quede sola. Ella misma me dijo que nunca se iba a enamorar, que el amor solo era para los idiotas.
Ya se que aun es muy joven, que podría cambiar de opinión, y le queda muchos años por delante, pero aun así…
Bella, ¿Cómo estará? Hace meses que no se nada de ella. No he tenido la oportunidad para llamarla. (Suspiro) Solo espero que esté bien.
Pero bueno, regresando al tema principal… ¡Estoy con Max! De todos los chicos de la organización, nunca imaginé que terminaría siendo su novia. ¡Y el es tan lindo! Hace poco que cumplimos seis meses de estar juntos. Por suerte, cayó domingo, y nos dejaron salir. Solo a los alrededores, pero algo es algo. ¡No saben! Me llevó a un lugar muy hermoso. Había una enorme cascada y el pasto era de un color verde muy bonito. Comimos allí y nos quedamos hasta muy tarde, mirando las estrellas… ¡Incluso grabamos nuestros nombres en uno de los arboles que había allí!
Nunca olvidaré ese día.
Y pensar que todo empezó por querer conquistar a Bella.
Cierto, debo de agradecerle cuando regrese, gracias a ella ahora estoy con Max. ¡Y soy la chica más feliz del universo entero!
-¿Jenny?- Me llama Max a través de la puerta, tocándola levemente.
-¡Ya voy!- grito.
Bueno querido diario, mi amado me llama y me tengo que ir. ¡Hasta la próxima!
Me levantó de un salto en cuanto termino de escribir esa ultima frase en mi diario y corro hacia la puerta.
La abro.
Allí está él.
Con su radiante sonrisa y sus hermosos ojos azules.
He sido una tonta todo este tiempo ¿Cómo es que no me fijé en él?
-¡Max!- Exclamé mientras me lanzaba sobre él para darle un gran abrazo.- ¡Te he extrañado!-
Él se rió, seguro por mi efusivo comportamiento, siempre lo hacía, y me dio un beso en la cabeza.
-Amor, solo han pasado cuarenta y cinco minutos desde que nos separamos en el gimnasio- rió-
-¡Pero cuarenta y cinco minutos es mucho tiempo!- justifiqué-
Lo solté e hice que pasara, luego cerré la puerta. Hay mucho gente chismosa aquí. Aunque ya todo el mundo sabía que estaba con Max.
Él se sienta en mi cama y yo hago lo mismo, apoyándome contra él. Sonrió cuando me rodea con los brazos y me acerca más a él, dándome un cariñoso beso en la frente.
Nos quedamos un buen rato así cuando él dice:
-Estuve investigando-
-¿Sobre que?- pregunto, alzando la vista para mirarlo.
-Sobre los libros-dijo.
Se a que se refiere. Él me había dicho que iba a investigar sobre ellos, con mucha precaución, para no levantar sospechas. Nadie podía saberlo. Nadie podía enterar de que los habíamos encontrado. Era nuestro secreto.
-No encontré mucho- continua- Esos libros no aparecen en la lista de libros de la organización-
-Teníamos razón entonces, nadie sabe de sus existencia-
-Puede, como puede que no- respondió-
Yo lo miré, arqueando una ceja.
-Alguien tiene que saberlo, alguien tuvo que guardarlo allí-
-Pero seguro ese alguien ya murió- repliqué.
¿Cierto? Seguro que ya ha muerto, esos libros eran bastante antiguos. Y ni que decir de el idioma en que estaba escrito.
-No lo creo. Alguien ha estado manipulándolo recientemente. Están demasiado… limpios para estar abandonados por años.- dijo.
Nos quedamos en un largo silencio, tiempo que solo nos miramos a los ojos.
Max tenía razón, esos libros estaban demasiado limpios, no parecían estar allí abandonados por años. Eran libros limpios abandonados en un lugar sucio. Estaban muy fuera de lugar.
-Los lideres deben saber sobre eso- dijimos finalmente los dos al mismo tiempo.
-Lo extraño es, si son importantes… ¿Por qué no informan su desaparición?- pregunté-
-Tal vez no quieren que sepamos sobre ellos. Nos han estado ocultando su existencia hasta ahora, ¿no?-
Buen punto. Si ellos comunicaban su desaparición, la gente iba a preguntar, no son tontos. Sobre todo porque nadie sabía que existían tales libros, y que significan. Por qué no les han dicho nada hasta ahora que desaparecieron. Todo eso generaría más preguntas, más sospechas, más dudas. Y si los Lideres querían mantener en secreto los libros, no les convenía alertar a los demás sobre su desaparición, por muy importante que sean esos libros o por muy desesperados que estén por encontrarlos.
-¿Pero por que?- volví a preguntar- ¿Por qué no quieren que nadie sepa de su existencia?-Miré instintivamente a la ventana y puerta- ¿Será que hay… algo malo en esos libros?-
-De eso te quería hablar- dijo.
Se levantó para coger su mochila del sillón donde la había dejado, y volvió a sentarse a mi lado.
-Ayer estuve investigando durante horas en la biblioteca, al igual que en internet.-
Hice una mueca, imaginándolo. Una de las cosas que no soporto es leer, me resulta demasiado aburrido. Por lo que hacer una investigación, leyendo, no va conmigo, prefiero ir a un lugar especifico y hallar cosas. Así como esa vez en el sótano. Aunque… después de lo que pasó allí, nunca más volveré a hacer esas cosas. No soy tan masoquista.
Max abre rápidamente su mochila y saca una libreta, luego la vuelve a cerrar.
-Encontré cosas sobre el primer libro, porque el segundo, por más que busqué, no encontré nada- abrió la libreta y me la enseñó- Estos son algunos símbolos que pude encontrar-
Bajé la cabeza, intentando visualizarlas mejor. Cuando vi el primer dibujo, un pentagrama dentro de un circulo, todo estuvo claro.
-No se, pero esto me huele a brujería- dije, alejando la libreta con mi dedo índice.
-Eso es exactamente lo que significa- Max cogió la libreta y cambio de pagina- ¿Ves esto?- señaló. Era la imagen del medallón que llebavan puesto los Lideres y los del concejo- Es el mismo símbolo de aquí-
-Dudo que sea una simple coincidencia- dije-
-Y yo- dijo él- Entonces eso comprueba que ellos saben sobre los libros-
-Y que los están usando-
Bueno, lo estaban, hasta que nosotros lo… ¿Tomamos prestado?
Max asintió antes de cambiar de pagina otra vez y señalar otro símbolo.
-¿Qué significa ese?- pregunté, acercándome al dibujo.
Miré con mucha atención, tratando de descifrarlo. Por más extraño que parecía, me resultaba familiar…
Di un salto y me tapé la boca con las manos para evitar un grito.
-¿Es…?- insinué-
Max asintió sombríamente.
-Representa al…-
-¡No lo digas!- grité-
Yo solo había visto una vez este símbolo. En el cuello de uno de los vampiros que asesinaron a mis padres. Poco después, descubrí cual era su significado.
-¿Tu crees que ellos…?-
-No lo creo- cortó Max- Dudo que sean tan idiotas para… para trabajar con algo así-
-¡Pero ya han estado usando brujería!-
-Shhh- siseó, llevándose el dedo índice a sus labios-
-Lo siento- dije, esta vez más bajo- Pero han estado usando brujería, Max, ¿Qué te hace pensar que no han…? ¡Oh, Dios! ¡Tenemos que detenerlos!- grité-
-Jenny, tranquila, no…-
-¿Y si ya es demasiado tarde? ¿Y si… si han vendido nuestras almas?¡No!¡Yo no me quiero ir al infierno!-
Max cerró el cuaderno y lo hizo a un lado, para luego rodearme con sus brazos, abrazándome fuertemente. Empecé a sollozar sobre su hombro.
Estaba aterrorizada. No podía creer esto, que ello estuvieran haciendo estas cosas tan horribles.
Ahora veo por que no quieren que se sepa nada de los libros.
-Jenny, no llores. Tranquila. Nada malo pasará- me tranquilizaba, esparciendo besos en mi cara y cabeza, frotando mi espalda con su mano.
-¿Cómo estas tan seguro?- le pregunté, alzando la vista.- Ya están haciendo….
-Una cosa es hacer algo de brujería, y otra muy diferente tratar con… ya sabes. Repito, no creo que sean tan idiotas para hacer algo así-
-¿Entonces por qué aparece ese símbolo en el libro?- pregunté-
-No lo se..- suspiró. Yo hundí la cabeza de nuevo en su pecho - Lo único que se me ocurre es que, ese Libro de las Sombras, sea de otra persona, y que ya tuviera el símbolo cuando pasó a sus manos-
¿Libro de… que?
-Espera, ¿Qué dices?- pregunté, alzando la vista otra vez- ¿Sombras? ¿Así se llama el libro?-
Asintió.
-Si. Libro de las Sombras, así es como llamaban, o llaman, a los diarios de hechicería. Ese parece ser un verdadero Libro de las Sombras... aunque esté en un idioma desconocido- agregó-
Y yo que pensaba que eso solo existía en las películas y novelas de ficción. Lo que es tonto si tomamos en cuenta que los vampiros existen y que nosotros somos unos cazadores, y por lo tanto debemos creer en todas esas cosas sobrenaturales.
-Vaya- suspiré- Todo esto es tan…-
-Difícil de creer, lo sé-completó Max- Lo más difícil de creer es que la organización esté haciendo todo esto… -
Asentí.
-Oye, ¿Tu crees que esos libros sean de… las brujas que cazaron antiguamente?-
-Posiblemente, si.- coincidió Max- ¿De donde, si no?-
Era una muy posible teoría. Casi nunca lo mencionan, pero nosotros estamos divididos en cuatro, ahora tres, hermandades. Es la misma Organización, todos pertenecemos a OCMSS, Organización Caza Monstruos y Seres Sobrenaturales, pero estamos divididos por grupos: La Hermandad Caza Licantropos, o hijos de la luna, La hermandad Caza Vampiros, La hermandad Caza seres sobrenaturales, La hermandad Caza brujas.
Pero la Hermandad Caza Brujas ya no existe, porque terminaron con todas ellas hace muchos, muchos años, aunque siempre queda una que otra. Por eso, ahora la Hermandad Caza Brujas y Otros Seres Sobrenaturales son uno solo.
-¿Pero por que los tienen ellos? ¿No deberían tenerlos los de Seres Sobrenaturales?- inquirí.
-Sería lo normal- coincidió- Tal vez… los robaron de allí-
Suspiré. Eso era igual o peor que todo lo anterior.
Eso hizo que tomara una decisión. No podíamos quedarnos aquí. No después de habernos enterado todo esto.
-Tenemos que escapar de aquí- sentencié después de unos largos minutos de completo silencio.
-No podemos, Jenny- dijo Max.
-¿Por qué? ¡Tenemos que largarnos antes de que las cosas se pongan feas aquí!- dije en un susurró desesperado-
Él negó con la cabeza.
-No podemos irnos, Jenny, aunque quisiéramos, para eso necesitamos al menos un frasco de poción teletransportadora, y no nos la van dar-
Maldije internamente. Max tenía razón, no nos daban las pociones así sin más, solo cuando nos encomendaban misiones.
Otra idea se formó en mi cabeza.
-Pero aun podemos escapar- insistí- Mira, si cruzamos el bosque, tiene que llevarnos a alguna parte. Tú y yo tenemos suficiente dinero en el banco para vivir tranquilos de por vida. ¡Incluso podemos ir a vivir con unos parientes! Yo tengo tíos por parte de padre en Alemania, y si no me equivoco, toda tu familia es de Nueva York. ¡Podemos empezar de nuevo en cualquier lugar!-
Él me sujetó ligeramente de los hombros.
-Jenny, no podemos escapar. Y tampoco renunciar, hasta ahora nadie lo ha hecho y no sabemos si es posible o no- me miró fijamente a los ojos- Y llámame cobarde, pero no quiero ser el primero en intentarlo. Tampoco quiero arriesgarte a ti, Jenny-
-Pero el bosque…-
-Por ahí no se puede escapar- me cortó Max-
-¿Cómo no se va a poder?¡Claro que se puede! Tiene que llevarnos a algún lugar…- volví a insistir.
Tenía que hacer una forma ¡Tenía que haberla! ¡Teníamos que escapar!
-No la hay, Jenny. El bosque no te lleva a ninguna parte. - suspiró con tristeza- De hecho… creo que ni siquiera estamos en el planeta Tierra.-
-¿Qué?- Musité-
Esta bromeando, ¿verdad?. ¡¿Cómo no vamos a estar en el planeta Tierra?! ¡¿Dónde más vamos a estar?! ¿En Marte?
-Lo que quiero decir es que… no se… es como si estuviésemos en un mundo paralelo o algo así. ¿No te has dado cuenta? Aquí todo es tan diferente, tan… - movió la cabeza- ¿Por qué necesitaríamos la poción teletransportadora si no es así?- preguntó, arqueando las cejas.
No respondí.
-Podríamos usar un helicóptero, un avión privado, para atravesar el bosque, para ir a otro lugar. Incluso hacer una gran carretera. ¿Por qué siempre usamos la poción?-
Tenía que admitirlo, él tenía razón, siempre usábamos la poción para ir a todas partes, cuando podíamos hacer lo que Max había dicho.
Vale, pueda que para llegar más rápido y ahorrar tiempo, pero esa explicación no me convencía. No después de haber descubierto tantas cosas.
Pero eso solo hizo que deseara irme de aquí aun más. Bajé la vista, derrotada, dándome cuanta que mis métodos de escapar eran inútiles.
Max notó mi expresión triste, porque tomó mi barbilla con una mano e hizo que le mirara.
-No te pongas triste, ya veremos una forma de irnos de aquí- susurró-
-Pero aun así… tengo miedo, ¿y si…?-
-No va a pasar nada- me prometió-
Yo negué con la cabeza y bajé la vista.
-Jennifer- pronunció mi nombre completo, habiendo que le mirara a los ojos- Nada malo va a pasar. No tengas miedo, yo voy a estar aquí para ti. Lo prometo. Te protegeré, y estaré contigo pase lo que pase. Siempre. Ya veremos una manera de irnos-
Suspiré. Luego asentí, haciendo una pequeña sonrisa.
-Te amo- me dijo.
-Yo también te amo-
Se inclinó lentamente hacia mi y me dio un suave beso en los labios. Yo alcé los brazos y rodee su cuello, acercándolo un poco más a mi. Lo sentí sonreír, a la vez que apretaba mi cintura con sus manos, acercándome a él, al igual que yo hice con su cuello.
No se como, pero de pronto el beso se tornó más… apasionado. Él me apretó más contra él, suspirando contra mis labios.
Max se alejó levemente, agitado, mirándome a los ojos. Yo hice los mismo. Nuestras bocas se volvieron a juntar, siendo yo la que tomó la iniciativa esta vez. Él me devolvió el beso de buena gana y nuestras lenguas se acariciaron suavemente. Enredé mis manos en su rubio cabello mientras jadeaba en busca de aire. Cuando nos volvimos separar, él se movió hasta mi mejilla, dándome un suave beso allí. Luego siguió su recorrido de besos hasta mi mandíbula.
Suspiré de manera entrecortada cuando besó tímidamente mi cuello.
Los leves toques de puerta nos sacaron de nuestro pequeño y maravilloso mundo.
Nos alejamos el uno al otro. Ambos nos sonrojamos cuando nuestras miradas se encontraron.
Yo sabía el por que. Nosotros nunca habíamos llegado tan lejos.
Reímos nerviosamente.
-Yo abro-dijo levantándose de un salto-
Aproveché a sentarme correctamente y arreglarme el cabello con los dedos.
Max y yo seguíamos muy sonrojados cuando él abrió la puerta.
Era un Mensajero.
-Buenas tardes- nos saludó.- Lo estaba buscando hace un buen rato, hasta que me dijeron que posiblemente estaba aquí- dijo, esta vez dirigiéndose solo a Max- Los lideres quieren verlo- dijo finalmente.
Max se tensó, y yo también.
-Bien- dijo Max, asintiendo.
¡No! ¡Él no podía ir! ¿Y si nos habían descubierto? ¿Y si ya saben que nosotros tenemos los libros?
-¿Jenny?- me llamó. Yo levanté la vista hacia él rápidamente- Ya regreso-
Se acercó a mi y me dio un cariñoso beso en la frente.
-Cuídate- susurré muy bajito, para que solo el me escuché.
Él hiso un casi imperceptible asentimiento antes de girarse y salir por la puerta, junto con el mensajero, cerrando la puerta tras él.
Yo me quedé mirando la puerta un buen rato.
Suspiré y bajé la vista.
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Max no regresaba, y la paranoia creció dentro de mi.
¿Y si le había pasado algo? ¿Y si, efectivamente, ya sabe que nosotros tenemos los libros? ¿Y si…?
Negué enérgicamente con la cabeza y me levanté de un salto.
No, Jenny, no. Deja de pensar en eso. Me dije a mi misma, tratando de calmarme.
No tuve éxito.
¿Y si están torturándolo ahora, forzándolo a hablar donde tenemos lo libros?¿Y si en este momento se dirigen a mi habitación, para llevarme a mi también?
¡Vasta ya! ¡Deja de pensar eso!
Pero, si no era ese el motivo por el cual mandaron a llamar a Max. ¿Para que, entonces?
La respuesta cae sobre mi como un baldazo de agua fría. Dejo de caminar en círculos.
Mi corazón se aprieta y me siento aun peor que antes.
No.
Simplemente, no.
¡NO!
Reprimo las lagrimas.
No puede ser. ¡No otra vez!
La puerta de abre y yo doy un fuerte respingo.
Es Max. Suspiro con alivio.
-Hola- digo-
Él sonríe cuando me ve, pero su mirada sigue siendo triste y sombría. Eso solo confirma mis sospechas. ¡Pero no quiero! ¡No quiero que él se vaya! ¡No otra vez!
-Jenny… - empieza.
-¿Sabes? He pensado en redecorar mi habitación- dije, tratando de cambiar de tema.
-Tenemos que hablar…- empieza de nuevo.
Yo vuelvo a interrumpirlo.
-Creo que el rosa ya pasó de moda. ¿Qué dices tu? ¿Te gusta el color magenta?-
Se que hacer esto es absurdo, incluso para alguien tan inmaduro como yo, pero no puedo evitarlo, no tengo otra opción.
-Escucha…-
-¿O el turquesa?- continuo- Odio el verde, además como que ese color no va conmigo- niego con la cabeza.
-Jenny, detente, tenemos que…-
-Quizás pueda matizar dos colores…-
-Jenny…- dice mientras se acerca a mi.
-¿Qué?- casi grito.
-Tenemos que hablar-
-¡No!-
-Escucha…-
-¡No!-
Me tapo los oídos con las manos y cierro los ojos. No puedo dejar que él me lo diga, que él se vaya, no puedo.
Él me sujeta por lo hombros y me sacude ligeramente, tratando de llamar mi atención.
-Jenny, por favor, escúchame-Me suplica. Su voz suena triste.
-¡No, no, no!-
Esto es estúpido, lo sé. Haga lo que haga, es igual. Pero no puedo dejar que él lo diga, que lo confirme. Siento que, mientras Max no diga esas palabras, no se irá. Por eso no puedo dejar que lo diga. Siento las lagrimas escapar de mis ojos y caer por mis mejillas.
No puedo creer que esto me esté pasando otra vez.
Aunque fue tonto de mi parte no haberme preparado para esto. Max también era un cazador, tarde o temprano iba a pasar esto, nuevamente. ¡Pero tan pronto! Hace poco que cumplimos seis meses juntos. ¿Tan pronto se nos acabó nuestro tiempo? ¿Nuestra felicidad solo iba a durar un poco más de seis meses? ¡Aun no quería separarme de él, aun no era suficiente! ¡Nunca lo sería!
-Me han encomendado una misión- susurra, comprobando mis pensamientos.
Sus palabras me duelen, me hieren, como si me hubiesen acuchillado.
Rompo a llorar y lo abrazo fuertemente.
-¡No! Por favor, no me dejes, no me dejes, no te vayas, por favor, por favor...- le supliqué.
Era consiente de que me estaba humillando terriblemente, pero no me importaba, lo único que quería era que él no me dejara. ¡No podía dejarme!
¡No es justo! Finalmente sentía que tenía las cosas que quería en mi vida, pasaba esto. Parecía como si el universo se hubiera decidió por hacerme sufrir.
-Jenny, escúchame. Voy a regresar- me prometió, abrazándome también, besando mi cabeza.
-No, no regresaras, no lo harás, no volveré a verte- empecé a llorar aun más fuerte.
Max toma mi barbilla con una para que alce la mirada y lo mire, aun rodeándome con un brazo.
-Jenny, ¿Recuerdas lo que te dije esa noche, cuando te quedaste encerrada en ese sótano?- preguntó.
No respondí. Estaba demasiado nerviosa y los sollozos no me dejaban hablar.
-Yo siempre cumplo mis promesas- me recordó- Y, si te digo que regresaré, es porque voy a regresar. Lo prometo. ¿Confías en mi?-
Los mismo me dijo él cuando…
Pero Max no era él, me dije. Hasta ahora me había demostrado que podía creer en sus promesas. Si Max decía que iba a regresar, era porque iba a regresar. Lo estaba prometiendo. Me lo estaba prometiendo.
Y yo debía creer en él.
Asentí, aunque una pocas lagrimas seguían cayendo.
Él sonrió. Pude darme cuenta de que él también quería llorar, pero se contenía. Quería ser fuerte, por los dos. Limpió mis lagrimas con sus pulgares, luego repartió besos por toda mi cara.
-Voy a regresar- me prometió de nuevo- Voy a regresar y te comprobaré que, de verdad, puedes creer en mis promesas- Besó la punta de mi nariz.- Y cuando lo haga, no volveremos a separarnos, nunca más-
Mi sonrisa creció.
-¿Lo prometes?- pregunté, mis voz aun sonaba entrecortada-
-Lo prometo- sonrió también- Y puedes estar tan segura de mis promesas al igual que mi amor por ti-
Y cuando bajó la cabeza y me besó, creí aun más en sus palabras. Me hizo sentir la persona más importante para él. Me hiso sentir amada y hermosa. Me hiso amarlo más de lo que ya lo amaba. Pensar que él era el chico correcto y con quien deseaba pasar el resto de mis días.
Que podía confiar en él.
Pero sobre todo...
Que era la persona a quien podía confiarle mi corazón.
