Diez semanas.
Diez largas semanas habían pasado desde que Max se fue.
Y aun no había vuelto. No sabía absolutamente nada de él, si estaba bien, si también me extrañaba o si…
Esa misma noche, después de que Max que dijera que se iba por la mañana, él se quedó en mi habitación. Ninguno de nosotros dormimos hasta las primeras horas de la mañana. Solamente nos sostuvimos el uno al otro.
-Te veré pronto.- me dijo, tratando de hacerme sentir mejor.
-Si.-Traté de sonreír al mirarlo- Te esperé por mucho tiempo, así que unos meses no debería ser tan malo, y tu regresaras-
-Por supuesto, estaré aquí antes de lo que te imaginas- sonrió y besó cariñosamente mi frente-Te amo, Jennifer-
Sentí como las lagrimas se escapaban de mis ojos.
-Yo también te amo.- susurré. Él tomó delicadamente mi cara entre sus manos y me besó. Era dulce y suave, me hacía sentir la persona más importante del mundo.
Al final, vencida por el sueño, me quedé profundamente dormida.
Max ya no estaba cuando desperté. Entonces empecé a llorar.
Debo admitir que me hubiera gustado despedirme de él, besarle por ultima vez, escuchar su voz y decirle que lo amaba, pero no me enojé con él por no despertarme. Seguro él pensó que así era mejor, para ambos.
Suspiré y abrí los ojos. Nuevamente, me quedé mirando el techo de mi habitación, aun acostada en mi cama, cubierta con el edredón. Mis pensamientos se volvieron difusos, mi menté vagó por cientos de recuerdos, pensamientos e imágenes, hasta que finalmente quedó en blanco.
Cuando me levanté de la cama y me dirigí al baño, lo hice apenas consiente de lo que hacía. Me levantaba de la cama y hacía lo que acostumbraba todo los días más por inercia que por otra cosa. Parecía un robot. Me parecía a Bella cuando recién llegó a la organización, que hablaba poco y solo cuando era necesario y sonreía por educación. Siempre me pregunté cuales eran sus pensamientos y sentimientos en esa época, ya que ella era, y sigue siendo, todo un misterio casi todo el tiempo. A veces, sus ojos no muestran ninguna emoción, igual que su expresión. Pero no piensen que es una chica sin emoción alguna, no. Cuando logras conocerla realmente, cuando logras traspasar esa barrera de acero forjado que aparentemente parece haber impuesto entre ella y los demás, podrás ver que es una chica dulce, amable, comprensiva, alegre, infantil pero sin llegar a ser estúpida, pero sobre todo, bastante frágil.
Y sensible también, ¿saben? Un día, hace… tres años mas o menos, estábamos conversando en mi habitación y no se como, terminamos hablando sobre esto:
-En una relación, siempre hay alguien que ama más que él otro- dije. Cogí el frasco de esmalte color rosa y lo abrí, luego empecé a pintarme las uñas.
-Yo no pienso eso- dijo Bella. Se quedó callada un largo rato antes de decir - Si hay amor de verdad, si están destinadas a estar juntos… se aman por igual… de manera diferente tal vez, pero siempre igual-
Levanté la vista de mis uñas y la miré. Ella pareció haberse dado cuenta de lo que dijo. Movió ligeramente la cabeza, desechando su ligero rubor en la mejillas y sus ojos brillantes y soñadores.
-Tengo hambre, voy a la cafetería- dijo finalmente- ¿Vienes?
Y no es la única vez que se le escapaba cosas como esas. Díganme ustedes: Solo una persona sensible dice esas cosas tan cursis ¿tengo o no razón?
Por más que ella se muestre dura y fría, puedo asegurar que no lo es.
Y entiendo su comportamiento. Bella no está acostumbrada a abrirse con los demás. Por lo poco que me ha contado, no tenía a mucha gente con quien hablar ni con quien contar en caso de algún problema. Siempre a estado sola. No tenía ningún hermano. Su padre la dejó a su suerte, y las pocas cosas que me ha dicho de su mamá, puedo deducir que estaba más loca que yo, y eso ya es decir bastante. Creo que ni siquiera tenía amigos en el colegio, más bien era una de esas personas que tienen un montón de conocidos pero ningún amigo. Cuando le pregunté sobre eso, me dijo que los chicos y chicas de su edad les parecía, la gran mayoría de veces, demasiado inmaduros, hablaban y se reían de tonterías, y que sus preocupaciones eran ridículas. Pero ¡Hey! Las personas a esa edad son así, es normal, yo era así en esa época, y lo sigo siendo un poco.
Por supuesto, Bella no era así. Ella era como una adulta atrapada en el cuerpo de una chica joven.
Bueno, una vez me habló de un chico, un tal Alejandro. Según Bella, era el único chico de su edad que pensaba igual que ella, pero que se fue de viaje y nunca lo volvió a ver.
No es necesario ver el futuro para saber que esos dos iban a terminar casándose. Claro, si él no se hubiera ido de viaje y ella no perteneciera a los cazavampiros.
Salgo de mi cuarto, ya cambiada y lista para mi entrenamiento, tratando de no parecer triste y deprimida.
Primero se fue Bella, y ahora se fue Max, estaba completamente sola.
-¡Hola!- saludo. Poniendo la misma gran sonrisa que pone Bella cuando quiere aparentar estar bien cuando en realidad no lo está.
-¡Hola!-
-Hola-
-¡Hey!
-Jenny, ¿Qué hay?-
Recibo todo tipo de saludos, algunos asienten con la cabeza y otros solo se limitan a mirarme.
Se que mi intento de aparentar estar bien a fracasado. Ya lo sabía, solo Bella puede ocultar por completo sus sentimientos y era una tontería tratar de imitarla, pero de verdad creí que colaría al menos un poco.
Cuando el entrenamiento termina, yo sigo con el estado de ánimo por los suelos. El entrenador, como me quiere mucho, me sacó tres veces al frente. Gané las tres peleas. Normalmente, eso haría que me ponga a bailar y saltar de felicidad, pero no es así en este caso.
Camino lentamente por el vacío pasillo, arrastrando los pies y con la cabeza gacha, lamentándome por mi mala suerte cuando las escucho.
-¿Ves? Te lo dije, esos dos no iban a durar mucho tiempo- dijo Nancy , cruzando los brazos y apoyando su espalda en la pared.
Yo rápidamente me escondí tras un muro, acercándome un poco más, tratando de oír mejor. No hice ningún ruido y el muro pudo ocultarme por completo. Las ventajas de ser bajita, supongo. ¡Por fin algo bueno!
-Pero Max solo se ha ido de caza, va a regresar- respondió Daniela.
-¿De verdad crees que regresará?- preguntó, riéndose. Daniela no respondió- Pasará lo mismo. Igual que el otro, no regresará, y ¿sabes? Si yo fuera él, tampoco regresaría-
Inmediatamente después que dijera eso , se transformó en una réplica exacta de mi.
-¡Hey, mírenme! Soy la enana entusiasta de Jennifer Martin, y soy tan insoportable que todas las personas que me son cercanas se van a misiones para poder librarse de mi. - Hizo unos saltitos ridículos y muecas para completar su frase. Daniela no se rió, solo se quedó mirándola con el ceño fruncido. Eso no pareció disminuir el entusiasmo que tenía Nancy al imitarme.
-Bubububu, tengo mala suerte, todos me dejan. Mis papis murieron, salvándome la vida, mi primer novio me dejó por una chupasangre, mi mejor amiga se fue a una misión hace siete meses y no ha regresado, y ahora mi actual novio también se largó- se frotó los ojos como si estuviese llorando y pateaba el suelo con sus pies, como una niña haciendo una pataleta.
No quería escuchar más. Me di la vuelta y me encaminé de nuevo a mi habitación.
Había olvidado el pequeño don de Nancy, cambiar de forma. Podía adoptar la apariencia de cualquier cosa que ella quisiese. Esa habilidad que solo ella poseía era muy preciada por la organización. Que odioso podía ser su don cuando lo usaba para cosas tan mezquinas como esas.
Nunca creí que ella pusiera hacerme eso, burlarse de mi, se comportaba tan amable conmigo cuando me veía…
Bella me dijo una vez, cuando vio a Nancy, que no le caía bien.
Ella acertó de nuevo. Como siempre.
Seguramente, si Bella estuviera aquí, ya habría salido y le habría arrancado los pelos a Nancy. Pero ella no está, ella se ha ido. Igual que Max. Igual que…
Un momento.
Me detuve en seco en la puerta de mi habitación, con la mano en la perilla de la puerta.
¿Qué fue lo que dijo?¿Que mi primer novio me dejó por una…?
Negué fuertemente con la cabeza y entré. Colgué mi capa en el perchero, luego me quité el resto de mi uniforme y ropa interior, y la puse en el cesto de la ropa sucia. Cogí otro conjunto, un juego limpio de ropa interior, y entré al baño para darme una ducha.
Ya dentro, con el agua corriendo por mi cuerpo, volví a pensar en lo que dijo Nancy.
¿De verdad dijo que él me había dejado por una… vampira?
Volví a negar con la cabeza. Eso era imposible. Imposible. Él no pudo… no pudo haberme hecho eso. Es decir, el me amaba. No pudo haberme dejado, y menos por una sanguijuela. Repito ¡Imposible! Además… Además yo escuché claramente cuando Jana, la recepcionista, le dijo a uno de los guardias "Lo hemos perdido" . Y así fue como me enteré de que él había muerto. Que la vampira a quien lo habían mandado a cazar lo había matado.
Descubrí que, a pesar de todo, recordarlo aun me dolía, pero ya no como antes.
Con un suspiro, salí de la ducha cuando terminé a bañarme.
Estaba a medio vestir cuando tocaron mi puerta.
-¡Ya voy!- grité, colocándome a todo prisa los leggins morados.
Volvieron tocar. Bufé.
-¡Dije que ya voy!- grité, esta vez más fuerte.
En mi apuro, me confundí y metí la pierna derecha en la izquierda, y la izquierda en la derecha. Gruñí y me lo saqué, para luego volvérmelo a poner, esta vez correctamente.
Volvieron a tocar.
¡¿Pero que rayos…?! ¡¿Es que no pueden esperar?! ¡¿No entienden el significado de "Ya voy"?! ¡No me dejan ni cambiarme tranquila!
Abrí la puerta de un tirón cuando estuve lista.
-¡¿Qué quieres…?!- Me callé de golpe al verlo.
-Hola, Jenny, yo también me alegro de verte- dijo Max, sonriendo.
Mi quedé congelada en el umbral de la puerta, con la mano en la perilla, mirando a embobada a la persona que estaba frente a mi.
¿De verdad…?
-¿Jenny?- preguntó Max, borrando su sonrisa y mirándome con preocupación.
¿De verdad… de verdad estaba pasando, o solo era un sueño? No recuerdo haberme quedado dormida, ni tampoco haberme desmayado. ¿Estaba alucinando? Tal vez me caí en la ducha y...
Quité mi mano de la puerta y, suavemente, acerqué mi dedo índice al pecho del ser que se parecía a mi amado y lo toqué.
-Jenny, ¿estas bien?- su voz, suave y profunda me sobresaltó.
Sonreí ampliamente. ¡Max estaba aquí!¡Había vuelto!¡Tal y como me prome….!
Una idea se formó en mi cabeza y mi sonrisa se borró.
Rápidamente, la rabia y la ira despojó cualquier indicio de felicidad.
Cerré fuertemente mi mano hasta hacerla un puño y la impacté contra su cara. Salió volando por los aires hasta chocarse con la pared del pasillo. No esperaba mi puñetazo, eso era seguro.
¡No podía creerlo! ¿Tanto me odiaba como para hacer esto?
-¿Qué te pasa? ¿Por que me golpeas?- preguntó, incorporándose lentamente del suelo y sujetando su mejilla herida.
-¡Cállate, Nancy!- le grité-
¿Qué por que la golpeaba? ¡Encima tenía la desfachatez de preguntar! ¡Maldita! ¿Qué pretendía al transformarse en Max y fingir que es él?¿Ilusionarme y luego burlarse de mi?
Me miró con confusión por unos segundos.
-Oh- musitó. Se rió, pero inmediatamente hizo una mueca de dolor- No, no, Jenny, creo que aquí hay un error, yo no…- Dio un paso hacia mi con la mano libre extendida.
-¡Cállate y aléjate de mi!- le grité.-
-Jenny, no soy Nancy, soy Max- dio otro paso hacia mi, aun con su mano extendida-
-No, no lo eres ¡Y ya vuelve a tu forma original! ¡Lárgate, no te quiero ver! -
-Soy Max, no Nancy- insistió. Yo negué enérgicamente con la cabeza- Te lo voy a demostrar-
-¿Ah, si?- Pregunté mordazmente- ¿Y como lo harás? ¿Sabes? Mejor vete. Nunca lograras engañarme-
¿Por qué seguía con esta tontería? ¡Ya la había descubierto! No tenía caso seguir fingiendo que era Max.
-Tu verdadero color favorito es el rosa, pero le dices a todo el mundo que es el violeta por temor a que piensen que es demasiado infantil-
Me encogí de hombros. Eso no probaba nada, pudo haberlo escuchado cuando se lo dije al verdadero Max.
Él… digo, ella, miró disimuladamente a los lados habló en voz baja cuando dijo:
-Tu no naciste en la fecha de tu cumpleaños, naciste un mes antes, pero te registraron tarde, ya que tu padre se había ido de caza cuando naciste. Luego, dos meces después, tus padres se casaron finalmente-
Me tensé.
Vale, eso no lo sabía todo el mundo, y menos los jóvenes, pero pudo haberlo averiguado de algún modo.
-Secretamente, le tienes miedo a los truenos, igual que Bella-
Levanté la vista y le miré. Él sonrió, aunque no duró mucho porque, igual que la otra vez, hizo una mueca de dolor.
No había forma que Nancy supiera eso, nadie lo sabía. Nuestro miedo a los truenos solo lo sabíamos nostras dos, Bella y yo, y bueno, Max.
Entonces si…
-¿Max?- pregunté en un susurro entrecortado.
Él asintió.
-¡Max!- grité, lanzándome sobre él y rodeándolo con los brazos. Él me correspondió el abrazo gustosamente y besó la parte superior de mi cabeza.
¡Era Max!¡El había vuelto!¡Max había vuelto!¡Había vuelto!¡Había vuelto!¡Había vuelto!¡Había vuelto!¡Había vuelto!¡Había vuelto!...
-¡Has vuelto!¡Has vuelto!¡Has vueltooo!-
No podía creer que el estuviera aquí, de vuelta, sano y salvo, conmigo.
-Te prometí que regresaría- me recordó, antes de acercar sus labios a los míos y besarme.
Si, Max había regresado, tal y como me había prometido.
El beso no duró mucho, ya que su cara estaba toda golpeada, pero aun así fue un beso maravilloso. Supo tan dulce después de tanto tiempo sin habernos visto ni haber tenido ningún tipo de contacto.
-Siento mucho el puñetazo- dije, sintiéndome como una verdadera estúpida.
De verdad ¿Cómo pude golpearle?¿Como pude creer que era Nancy? ¿En que estaba pensando para creer eso?
-Esta bien, amor- intentó sonreír-
Negué con la cabeza.
-Pero te golpee-
-Bueno, debo admitir que me hubiese gustado otro tipo de bienvenida, pero no debes mortificarte por eso, un error cualquiera lo comete-
Sonreí, aun avergonzada y arrepentida, y acaricie su mejilla herida. Estaba ligeramente hinchada pero nada más. Me sentí aliviada al ver que no le había volado un diente o algo así.
-Tal vez deberías ir a la enfermería- sugerí-
El negó con la cabeza y se levantó de un salto.
-Pero tienen que curarte- insistí.
-Esta bien, pero después, ahora hay algo que quiero hacer-
-¿Si?- pregunté, arqueando una ceja-
-Si- asintió.- Sígueme-
-¿A dónde?- pregunté-
-Debemos hablar, pero aquí no-
-¿De que?- inquirí.
-Te lo diré cuando lleguemos- me tendió una mano- ¿Vamos?-
No sabía de que iba esto, y el porque de su actitud misteriosa, pero le tendí la mano y dejé que me guiara a la salida.
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.
.
Resulta que, el lugar a donde me llevó fue al jardín principal del castillo. En el camino nos encontramos con Nancy, que cuando nos vio casi se le salen los ojos, yo le saqué la lengua y sonreí.
Solo esta celosa. ¿Sabían que Josh, su novio de todo la vida, era gay? Si, se lo dijo justo cuando iban a dar el siguiente paso. Él ya estaba sin camisa y ella en sujetador, ¡y se lo dijo! Le dijo que no podía continuar porque era gay.
Eso debió caerle como una patada en el estomago.
Me sentí mal por ella cuando me enteré, de verdad, incluso le ofrecí mi apoyo.
Por eso me sorprendí, me dolió horrible cuando la vi imitándome y riéndose de mi.
-Llegué al castillo esta mañana- me soltó de repente. Me sorprendí ante su confesión. - Pero había algo que tenía que hacer antes de ir a verte- continuó después de una pausa.
-¿Ah, si?¿Y que cosa era eso?- pregunté, sin contener la molestia con que sonó mi voz al decir esas palabras.
Es decir ¿Llegó esta mañana y no vino a verme, ni siquiera para decirme un "hola"?¿Donde estuvo?¿Que era eso tan importante que hizo, para no venir a verme horas más tarde?
Max y yo nos detuvimos en un rincón, hermosas flores de colores crecian dispersamente. Él soltó mi mano y se alejó visiblemente de mi, repentinamente serio.
-Max ¿que significa esto?-pregunté. Debo admitir que me estaba poniendo nerviosa, y asustada.
-Jenny, desde hace un tiempo he estado pensando y he llegado a la conclusión de que no quiero que seamos novios -
En ese instante todo a mi alrededor desapareció y sólo oía sus palabras una y otra vez clavándose en mi pecho como horribles dagas, comencé a hiperventilar y mi corazón parecía que iba a explotar. Sentí las lagrimas detrás de mis ojos, listas para a salir borbotones en cualquier momento.
¿Por eso estaba tan misterioso, iba a dejarme?¿Después de haberme jurado que me amaba y prometido que iba a regresar, me dejaba así, sin más?¡Esto debía ser algún tipo de pesadilla!
Él pareció ver todo eso porque se apresuró a decir:
-Déjame terminar, no quiero que seas mi novia porque quiero que seas algo más-Max se arrodillo ante mi y sacó una pequeña caja de terciopelo negro, la abrió, mostrando un hermoso anillo dentro, y dijo las palabras que menos pensé oír en ese momento:
-Jenny ¿quieres ser mi esposa?-
¿Su…su… su… su esposa? ¿Por eso…?
-¿Tú esposa? ¿Por eso estabas así, por eso tardaste en ir a verme? Es decir que ¿aún me amas?- dije, con lágrimas en los ojos.-
-Jenny ¿Cómo puedes pensar que dejé de amarte?- dijo- Eres lo mejor que me a pasado en la vida-
Sonreí. Me amaba, con eso era suficiente. Salté sobre el, besándolo por todo su rostro. No cabía la felicidad en mi.
-Entonces ¿aceptas?-
-¡Por supuesto que sí!- grite mientras reía. Me sentía demasiado feliz.
¡Iba a casarme con él!
Espera, no podía casarme con Max , no aun, si lo hacía…
-Cuando nos casemos, ya no seremos cazadores, nos darán cargos administrativos, y no nos volveremos a separar.- dijo, como si hubiese leído mis pensamientos.
-¿Pero acaso tu sueño no era llegar a ser parte del concejo?- pregunté.
-Jenny, mi único sueño ahora eres tu- sonreí.- Además, con las cosas que hemos descubierto, lo que siento por los del concejo es repulsión-
Si, a mi me pasaba lo mismo.
-Te amo, Jenny, y nunca dudes de eso- dijo, mientras ponía el anillo en mi dedo. Repito, era hermoso. Tenía un gran diamante en el centro en forma de corazón y el aro también estaba conformado por pequeños diamantes. Max besó mi mano y luego el anillo.
-Yo también te amo- dije mientras acortaba la pequeña distancia que nos separaba y lo besaba.
Nos besamos hasta que ambos necesitamos aire. Sentí como por primera vez en estos tres meses, podía respirar correctamente.
-Siempre estarás conmigo, ¿verdad?- le pregunté cuando nos separamos, asegurándome.
Él sonrió y besó mi mejilla.
-Claro que si, estaré contigo para siempre. Te amo- Susurró, antes de besarme en la frente.
-Nunca me dejes otra vez.- le abracé-
-Ni en sueños.-Respondió en un suave susurro, antes de abrazarme otra vez.
Sonreí ampliamente.
-¿Lo prometes?-
-Lo prometo- también sonrió-
Y Max siempre cumplía sus promesas. Lo confirmé hoy, ahora.
Estaríamos juntos, para siempre.
Bien, aquí está el capitulo. Espero que les haya gustado ^^ Personalmente, me gustó como quedó (Si no fuera así no lo hubiera subido xD) Pero a ver que les parece a ustedes.
Aquí termino con Jenny y Max, por el momento. Pronto escribiré más sobre ellos, que serán muy importantes en la historia.
bella marie lolita cullen: Gracias! Me alegra que te esté gustando mi historia, y que también que hayas decidido comentar. (También agradezco a los lectores silenciosos. Con que me lean es bastante)
A ver, en cuanto tu pregunta... Pues si, están en un mundo "paralelo" Más adelante se sabrá sobre eso.
Para ser sinceros, cuando empecé a escribir la historia, iba a hacer de Max un pesado igual que Mike Newton xDD Bueno, no tan pesando, pero por ahí xDD Y sobre todo, NUNCA PENSÉ EMPAREJARLO CON JENNY. Como muchas otras, esa idea surgió mientras escribía.
Que les digo, cuando escribo se me ocurren un montón de cosas, algunas un cuanto... raras... e inesperadas... y retorcidas... ¡Pero tranquilas! Que al final todo acaba bien ^^ Soy una fanática de los finales felices, y normales xDD
En fin, me voy a comer. Si, recién voy comer, estaba escribiendo y se me pasó la hora. Cuando regreso a ver si subo otro capitulo.
Ah, se me olvidaba. Escribí una corta historia. No es nada grande, en realidad me basé en un correo electrónico que me mandaron. Si desean pueden pasarse por mi perfil y leerlo.
Besos! ^^
