Cap. 39: No tan sola (Bella)

Mi estadía en el hospital no fue tan mala o aburrida como yo esperaba. Al contrario, hasta puedo decir que fue divertido.

Solo dormí durante media hora, pero me sentí bastante repuesta cuando desperté. Como si esos pocos minutos de sueño hubiesen sido suficientes para recuperar todas mis energías perdidas.

Carlisle regresó a verme pocos minutos después que despertara y se quedó conmigo alegando que tenía un rato libre, y cuando ese rato dejó de ser "un rato", me dijo que no había mucha gente en el hospital y que no notarían su ausencia.

Le miré ceñuda cuando empezó a reírse.

-No sabía que te reías de tus paciente- le dije en tono reprobatorio cuando le conté lo del pelotazo al profesor de Ed. Física. Justamente él fue el que le atendió.

-No lo hago- negó rápidamente, aun riéndose- Debí haber sabido que fuiste tú quien le pegó con la pelota. Hubiese querido estar allí en ese momento-

-¡Fue un accidente!- me defendí.

No fue lo único que hablamos, pero él se rió en casi la conversación.

No habíamos hablado así desde hace mucho tiempo, y el pasado fin de semana estábamos tensos y preocupados por el encuentro con los lobos, así que apenas intercambiamos algunas palabras. Además, no es como si pudiésemos hablar de estas cosas delante de los demás. Hay que admitirlo, era un poco raro. Ya me imaginaba a los demás mirándonos sin entendernos y con cara de "Pobres criaturas chifladas"

En fin, todo estaba perfecto, hasta que...

-¿Por qué no lo llamas?- me preguntó Carlisle.

Me tensé. Sabía muy bien a quien se refería, pero decidí hacerme la desentendida.

-¿A quien?-pregunté inocentemente.

Él me miró, arqueando una ceja.

Suspiré. No podía engañarle.

-No- dije simplemente.

-¿Por qué no?-me preguntó.

-¡Fue él quien me dejó tirada, él debería llamarme a mi!- señalé mi teléfono celular que Carlisle me había traído junto con mis otras cosas, mi mochila y mi ropa.- ¡Y si no me ha llamado quiere decir que no le importo! ¿Por qué tendría que llamarlo yo?-

Otra vez estaba furiosa y de mal humor. ¡¿Por qué tenía que recordármelo justo cuando había logrado olvidarme del asunto?!

-Para averiguar que fue lo que pasó, para eso- insistió.

-Lo que pasó es que me dejó plantada ¡Eso es lo que pasó! -

Se quedó mirándome un largo rato, pensativo.

-Entonces lo llamaré yo-

-¡No!- grité, prácticamente lazándome sobre él para quitarle el teléfono celular.

-Tu decides, lo llamas tu o lo llamo yo- dijo con firmeza- Piénsalo ¿Y si ha pasado algo malo?-

-Hubiese llamado, ¿no crees?- inquirí.

Asintió para si mismo y estiró el brazo para coger su teléfono de la mesita que había al lado de la cama.

-¡Está bien, llamó yo!- dije finalmente. -No me olvidaré de esta, Cullen- le amenacé.

Él solo me tendió el teléfono con una sonrisa de suficiencia. Le arranché mi celular y marqué los números, más fuerte de lo que debería por la cólera. Presioné el botón de llamar y me llevé el teléfono a la oreja, sintiendo una presión en el estomago por los nervios.

Primer timbrado…

Nada.

Segundo timbrado...

Aun nada.

Tercer timbrado…

Y cuando pensé que no contestaría y me mandarían al buzón de voz, contestó.

-¿Bella?- su voz sonaba preocupada.- ¿Estas bien?-

Y entonces, todo la rabia que sentía hacia él se fue, solo con escuchar su aterciopelada voz.

Mi plan de decirle una sarta de groserías cuando me respondiera desapareció, y en su lugar respondí tranquilamente:

-Si, estoy bien, pero…-

Escuché la voz de Tanya a lo lejos, diciéndole algo que no puede escuchar con claridad.

-Amor, ¿podemos hablar luego? Te llamaré...- escuché a Tanya de nuevo- … ¿Puedes dejarme hablar?... ¡Está bien!... Hablamos más tarde, Bella-

Y con eso me cortó.

Edward me cortó el teléfono.

-¡Me colgó!-grité, haciendo que Carlisle se sobresaltara ligeramente- ¡El muy maldito me colgó!-

Aventé el celular a la cama con fuerza y apreté fuertemente los puños. Sentí las lagrimas querer salir de la rabia y desilusión, sobre todo porque por un momento, llegué a pensar que él estaba arrepentido. Que se disculparía por haberme dejado plantada y vendría al hospital por mi y que todo se arreglaría. ¡Que idiota fui!

-¿Qué haces?- le pregunté a Carlisle cuando cogió mi teléfono.

-Voy llamarlo-

Iba a protestar, pero no lo hice. Simplemente crucé los brazos y le miré expectante mientras llamaba.

Quizás ni se molestaría en contestar cuando vea que soy yo de nuevo.

Pero me equivoqué. Contestó al segundo llamado.

-Dime, Bella-

Bufé cuando escuché su voz.

-Edward, soy Carlisle-

-¿Carlisle?- su voz sonaba confundida.- ¿Bella está contigo?

Carlisle le contó raídamente lo que había ocurrido, como me había encontrado y que me había desmayado. El muy imbécil se preocupó, claro, y dijo que venía para acá.

-¡Porque me colgaste el teléfono, idiota!- grité cuando Edward preguntó por que no se lo había dicho antes, completamente segura de que me escucharía.

-Bella está molesta, Edward, y yo también. Espero que tengas una muy buena explicación de por qué la dejaste varada en el instituto.-

Y por qué se largó con Tanya, pensé.

Antes de colgar le dijo a Carlisle que tenían que hablar sobre algo importante, y que llegaría al hospital en unos minutos.

Solo que yo no iba a estar aquí cuando él llegara.

Saqué las piernas fuera de la cama y me puse los zapatos rápidamente.

-¿Qué haces, Bella?- me preguntó Carlisle cuando vio que me levantaba de la camilla y cogía mi ropa. Se dio la vuelta cuando vio que pretendía quitarme la bata del hospital.

-No puedes irte- dijo, aun de espaldas.

-Ya puedes girarte- le dije. Él lo hizo. - Y si puedo irme, te recuerdo que me acabas de dar de alta hace unos minutos-

Metí mi celular en mi mochila, luego me puse a revisarla si todo estaba completo y en su lugar.

¿Qué? Caras vemos, corazones no sabemos, y tampoco las costumbres.

-¿Y que pasa con Edward?-

-Por mi que se… - Carlisle arqueó las cejas- ...Vaya a freír espárragos- completé.

Cogí mi mochila y me la puse en el hombro.

-Bella- me detuvo Carlisle, poniéndose delante de mi- ¿Por que mejor no lo esperas? Estoy seguro que él tiene una muy buena explicación para lo que hizo-

Una parte de mi me dijo que no le escuchara, que le diera las gracias, me despidiera y me largara lo más pronto posible de este lugar… Pero la otra, la estúpida, me dijo que debería hacerle caso a Carlisle, y que debía quedarme para escuchar la explicación de Edward.

Y ya saben a que parte le hice caso, ¿verdad?

Suspiré.

-Está bien-

Carlisle sonrió.

-Estas haciendo lo correcto, Bella.

Eso espero, pensé son amargura.

-Ajá- dije, dejando mi mochila encima de cama y sentándome en ella yo también.

Volví a reconsiderar la idea de irme en vez de quedarme a esperar. Carlisle no iba a detenerme si yo realmente decidía irme, pero aun estaba esa pequeña parte de mi que me decía "Quédate y escucha lo que Edward te tiene que decir"

Conciencia estúpida.

¡No tenía por qué hacerle caso!

Me levanté, decidida a irme de una vez.

.

.

.

Sostuve con cuidado al bebé, acunándolo entre mis brazos y meciéndolo suavemente.

-Es tan lindo, y pequeño- dije mientras pasaba ligeramente un dedo por su pequeña, suave y cálida mejilla.

-Lo está haciendo muy bien- dijo Carlisle.-La mayoría de los bebés pierden peso en la semana después del nacimiento, pero él ganó casi la mitad de una libra.-

Le sonreí a Peter y sin darme cuenta, me encontré hablando con él.

-Eso es porque él es un buen chico ... si ... ¿Verdad que eres un buen chico?

Cuando alcé la vista vi que Carlisle me miraba con diversión.

El pequeño Peter envolvió sus pequeños dedos en uno de los míos y yo reí entre dientes.

Bien, seguro se preguntan ¿Qué hace Bella aun en el hospital, cargando a este bebé, cuando supuestamente iba a irse?

Fácil. Carlisle me tendió una trampa.

Si, me tendió una trampa.

¿Qué clase de trampa?

Me dijo que había un bebé nuevo en la guardería y si quería conocerlo, justo cuando yo me levantaba dispuesta a irme.

Él lo había hecho apropósito para retenerme aquí hasta que Edward llegara. Y su pequeño plan había funcionado.

-¿Me esperas aquí, Bella? No tardaré- me dijo él, mirando hacia puerta.

-Claro- asentí.

Lo vi alejarse por el rabillo del ojo y salir por la puerta silenciosamente.

Empecé a cantarle en voz baja al bebé hasta que se quedó profundamente dormido, entonces solo me limité a mecerlo con suavidad.

Me reí cuando él se removió ligeramente en mi brazos, preguntándome que estaría soñando.

Tenía plasmada una sonrisa en la cara mientras lo veía dormir. Era tan adorable, su cuerpo pequeño y sus manos pequeñas…Se veía tan indefenso...

La puerta se abrió lentamente y escuché a Carlisle acercarse a mi de manera vacilante.

-No tenía idea de que te gustaran los bebés… Creo que serías una buena madre-

Me tensé de inmediato.

Esa no era la voz de Carlisle.

Me giré lentamente y lo vi. Edward estaba allí, parada a unos metros, lejos de mi, con una pequeña sonrisa en la cara y una extraña mirada triste.

-Viniste- dije secamente.

-Una enfermera me dijo que estabas aquí con Carlisle- dijo- Cuando llegué a tu habitación y no estabas... pensé que te habías marchado-

-Feo, ¿verdad?- comenté con sorna.

Dejé al pequeño Peter en su cuna con suavidad y luego me giré para enfrentar a Edward.

-¿Dónde está Carlisle?- le pregunté, mirando por encima de su hombro hacia puerta.

-Con un paciente, supongo. No lo sé. Nos ha dejado solos para que hablemos-

Asentí para mi misma.

No me molesté con Carlisle por tenderme una trampa, otra vez, pero no pude evitar sentirme traicionada. ¡No era justo! Creí que estaba de mi parte.

Es el padre de Edward, tonta, no se va a poner de tu parte, me dije a mi misma.

Me encaminé hacia la puerta sin decirle nada.

-Bella, espera, tenemos que hablar- me detuvo rápidamente antes de que llegara a la puerta.

-¿De qué?- inquirí con indiferencia.

-De lo que sucedió esta tarde.- hizo ademan de tomar mi mano pero yo me aparté. Su expresión decayó, pero continuó hablando- Bella, yo no sabía que tu…

Levanté una mano para hacerle callar.

-No tienes que explicarme nada, Edward. Tus razones habrás tenido para dejarme varada en el instituto e irte con Tanya- le dije de manera fría.

-No te vi en el aparcamiento- empezó explicar- Pensé que te habías cansado de esperarme y te habías ido con alguien-

Vi sus ojos, y en ellos podía ver que me estaba diciendo la verdad, pero aun así no podía creerle.

-Edward- le corté de nuevo su explicación- ¿De verdad creías que yo me había ido con alguien más?¿De verdad creías que me había cansado de esperarte e ido con otra persona?- pregunté, mirándole directamente a los ojos- Porque si es así, que poco me conoces-

-Lo siento. Se que debí buscarte antes de hacer suposiciones, o al menos haberte llamado, pero…-

-Tanya tenía prisa, si, lo sé, lo vi todo-

Recordé la escena de ellos dos yéndose, característico nudo en la garganta y el escozor en los ojos regresó. Me maldije a mi misma por eso.

-Bella, creo saber lo que estas pensando ahora, y déjame decirte que te equivocas- dijo rápidamente.

-No, si yo no pienso nada.- repliqué- Y ¿sabes? No te disculpes tanto. Estoy acostumbrada-

-Pero yo no quiero que te acostumbres a eso, porque yo no soy así-

Tomó mi cara entre sus manos e hizo que lo mirara cuando yo desvié la vista.

-Bella- dijo. Me miraba de forma seria- Te quiero a ti. A nadie más. Solo a ti- acarició mis mejilla con sus pulgares- Si hoy me fui con Tanya puedes estar completamente segura de que no fue porque quise. Y tampoco fue mi intención dejarte varada en el instituto ¿En serio crees que si hubiese sabido que tu estabas allí te habría dejado sola?

No le respondí.

No quise creerlo, en ese momento no quise, pero ¿Qué podía hacer? Lo vi irse con ella y dejarme botada allí.

Entonces recordé lo que me dijo D, que él no me había dejado plantada como yo creía.

Una pequeñísima parte de mi aun conservaba la esperanza de que eso fuera cierto. D me lo dijo y ahora Edward me lo estaba confirmando, ¿pero sería verdad?

Nunca creí en realidad que él me estuviera engañando con Tanya, aun cuando los vi irse juntos. Simplemente la idea no me cabía en la cabeza, me resultaba demasiado irreal.

Lo que de verdad me molestaba, y dolía, era el hecho de que Edward me haya dejado olvidad en el aparcamiento como si fuese cualquier cosa.

-¿Entonces por qué te fuiste con ella?- le pregunté, zafándome de sus manos, que aun acunaban mi rostro.

No me respondió.

-Créeme, Bella, es mejor que no lo sepas.- me contestó finalmente.

¿En serio?

-Bien- dije, asintiendo para mi misma otra vez y caminando hacia la puerta-

-No, espera.-me detuvo, cogiéndome del brazo.

Me giré y lo miré, expectante.

No me dijo nada.

Gruñí. Esto es todo. Se acabó.

-Despídeme de Carlisle, me voy a casa- dije girándome para tomar mi mochila que estaba en la silla a lado de la puerta.

-Lo hago por tu seguridad, Bella-

Volví a gruñir. Había escuchado esa estúpida respuesta de alguien más hoy. ¡En serio! ¡¿Por qué todos me dicen eso?! ¡NO soy una niña! ¿Creen que ocultándome cosas me protegen? ¡Pues no lo hacen! Me dejan más expuesta al peligro, si es que lo hubiera, al ocultarme las cosas.

Abrí la puerta sin responderle nada.

-¿A dónde vas?- me preguntó, siguiéndome.

-Te dije que me iba a casa- le recordé, molesta y sin dejar de caminar.

-¿Y como piensas regresar si no tienes un auto?-

-Haré lo que debí haber hecho antes cuando me dejaste plantada: Tomar un taxi.

Doble la esquina del pasillo caminando de forma rápida y a pasos largos, con Edward aun siguiéndome.

-No pienso dejar que te vayas sola a casa, y menos sin haber hablado.-

-¿Hablado?-repetí, sin dejar de caminar.- ¿Qué se supone que debemos hablar aparte de tu extraña desaparición con Tanya, y de la cual no quieres hablarme?

Aquello hacía que me preguntara si de verdad había una razón para que se vaya con Tanya, o todo era una mentira.

Prefería pensar que si era verdad, y por la estúpida idea de la "seguridad" Edward no me lo decía. Pensar eso era mucho menos doloroso.

-Bella, ¿podrías detenerte un momento y hablar conmigo de forma tranquila y sin gritarme? Estas comportándote de forma inmadura-

Inmadura… Me había llamado inmadura…

Tomé una respiración profunda, intentando calmarme.

No funcionó.

Me detuve abruptamente y me giré para hacerle frente.

-¿Inmadura? ¿Me llamas inmadura?-

La rabia bullía en mi y estaba a punto de darle una buena…

-¿Me dejas plantada, y no quieres que me moleste?- le pregunté, dando un paso hacia él, paso que él retrocedió-¿Te largas con Tanya, y no quieres que me moleste?-mi voz había subido considerablemente ahora y hablaba apretando los dientes- Hasta ahora, no me has dado ninguna explicación de todo eso ¡¿Y quieres que no me moleste?!

Para esto, ya habíamos salido del hospital y estábamos en medio de la calle. Los pocos transeúntes que pasaban por allí nos miraban, seguro por mis gritos, pero a mi no me importaba.

-¡¿Y encima de eso, te atreves a llamarme inmadura?!-

¡¿Cómo se atrevía?! En vez de pedirme disculpas y decirme la razón de sus actos ¡me llama inmadura! ¿Con quien creía que estaba hablando?

Y eso, mis amigos, es lo que pasa cuando me acerco demasiado a alguien. ¿Ahora ven por qué me había vuelto una persona bastante solitaria? Solo contaba conmigo misma, porque sabía que los demás tarde o temprano iban a terminar por decepcionarme.

Él me miró sorprendido, pero suavizó su cara antes de contestarme.

-Bella…-

-Adiós, Edward- le dije mientras me giraba y seguía caminando. Sentía que las lagrimas estaban a punto de salir y no quería que me viese llorar.

-¡Bella, espera! ¡No quise ofenderte!-

No le hice caso y seguí caminando.

Lo estaba perdiendo. Las lagrimas estaban a punto de salir, lo que significaba que me rompería en cualquier momento.

-Lo siento, Bella. Yo no…

-¡Hey!¡Taxi!- grité, ignorándolo.

El pequeño automóvil amarillo se detuvo y yo me subí en el.

Le di indiqué a donde debía llevarme, ignorando por completo a Edward que aun estaba llamándome y disculpándose.

Me relajé en el asiento cuando el taxi arrancó.

Suspiré con tristeza y bajé la vista.

-¿Está bien, señorita?-

Alcé la vista, encontrándome con la mirada preocupada del conductor a través del espejo retrovisor.

Es cuando soy consiente de que tengo algo húmedo en la mejilla.

Me limpié las lagrimas con rapidez.

-Si, estoy bien. Gracias- me esforcé por sonreír.

El hombre solo asintió, para nada convencido.

Giré mi cara hacía la ventanilla y miré a través del cristal como los pequeños edificios y casas pasaban rápidamente quedando atrás. Quería mantener la mente ocupada para no pensar en lo que acababa de pasar. Esperaría a estar sola para recién poder derramar mis lagrimas.

¿Por qué, Edward? Pensé sin poder evitarlo, sintiendo un nudo en la garganta y las lagrimas empañar mis ojos otra vez.

Fue cuando me di cuenta de que no podía ir a casa. No ahora, al menos. Seguro Edward tenía intenciones de ir allí, si es que no había llegado ya.

No podía verlo ahora. Necesitaba estar sola. Pensar…

Me estremecí con el solo pensamiento de dejarlo. A pesar de todo, lo seguía queriendo, y la idea de terminar me destrozaba. Pero entonces… ¿En donde quedaba nuestra relación con todo esto?

Si, definitivamente necesitaba pensar.

¿Pero donde podía ir? Tenía que ser uno donde tenga la completa certeza de que Edward no iba a aparecerse.

-Ya no vamos a esa dirección- le dije al conductor en cuanto la idea del lugar apropiado apareció en mi mente.

No era el mejor de los lugares, pero era el único donde sabía que Edward no aparecería. Donde podía estar sola, y pensar…

De pronto, tuve miedo de llegar a mi destino.

.

.

.

Me siento sobre las pequeñas rocas, apoyando la espalda en gran árbol que está detrás de mi y me proporcionaba sombra innecesaria.

Dejé a un lado mi mochila y abracé fuertemente mis rodillas, quedándome así por un rato, mirando con la mente completamente en blanco el hermoso atardecer.

Un recuerdo invade mi mente y siento las lagrimas querer salir otra vez.

Hundo la cabeza en mis rodillas y comienzo a llorar silenciosamente.

Me doy cuenta de que venir aquí a sido un error, esta playa no hace más que traerme recuerdos y deprimirme más, lo opuesto a lo que yo quería.

Si, es cierto que este era el único lugar donde tenía la plena seguridad de que Edward no iba a aparecerse, por lo tanto podría estar tranquila en ese aspecto, pero solo en eso.

Supuestamente, yo había venido aquí también para pensar, cosa que no he podido hacer. Si bien los recuerdos de Edward y yo aquí no me lo impiden, está ese extraño escudo que me hace imposible pensar en el tema. Es como si mi mente se negara a pensar en eso y se bloqueara .

Así que mi visita a la Push a sido en vano. Bueno, casi, al menos tengo la seguridad de que no veré a Edward por aquí… A menos que decida romper el tratado, lo cual dudaba. Y, realmente, esperaba que no haga.

La idea de él siendo perseguido por los hombres lobo por entrar a sus tierras me horrorizaba.

Sip, aun me preocupaba por él.

Y creo que siempre lo haré, pase lo que pase.

Mi maltrecho corazón lo quiere, y aunque mi cerebro me diga que soy una idiota por hacerlo, hay cosas que simplemente el corazón no puede o no quiere entender.

Sin poder contenerme, empecé cantar, la letra era sacada de mi cabeza.

Suspiré.

Ahora si soy oficialmente la chica más patética del universo entero. ¿Habrá algún premio, una medalla, un moño azul o algo así?

¡Dios! ¡Esto parece una estúpida película romántica o video musical donde la chica deprimida coge su guitarra y comienza a cantar!

-Wow, eso fue genial, ¿Lo compusiste tu? Nunca lo había escuchado antes-

Me quedé paralizada al escuchar una voz proveniente de mi lado.

Fantástico, pensé. Un completo desconocido ha visto mi show.

Ladee la cabeza lentamente para mirarle.

El chico estaba parado a mi lado, mirándome con una gran sonrisa que parecía amistosa.

Le reconocí inmediatamente, era ese chico que me sonrió aquella primera vez que vine aquí con Edward. Aquel que también avisó a los demás de nuestras "invasión".

Era uno de los lobos.

Me levanté de un salto, llevando a mi mochila conmigo.

-Si, bueno… Fue algo espontaneo… ¿Entendiste la letras?-le pregunté, cayendo de pronto en la cuenta de que él pudo haber entendido a quien iba la canción.

-Ni media palabra- se rió- No presto mucha atención a las clases de Ingles de la escuela-

Menos mal, dije en mi fuero interno.

-Pero parecía triste- agregó, haciendo que me tensara de nuevo- ¿Dedicado a algún desamor?

Por la forma en que lo dijo, sabía que estaba bromeando, pero aun así no pude evitar sentirme nerviosa.

Sonreí, ocultando mi nerviosismo.

Iba a responderle, pero él me interrumpió.

-Que tonto soy, no me he presentado- me tendió una mano con aspecto formal- Soy Jacob, pero mis amigos me dicen Jake-

-Hola, Jacob- le dije tendiéndole la mano y retirándola lo más rápido que pude sin ser grosera. Preferí usar su nombre completo, como él había dicho, sus amigos le llamaban Jake, y yo no era su amiga, y tampoco tenía intenciones de serlo. Además, siempre me ha costado llamar a la gente por su apelativo. No se imaginan como he sufrido para llamar a "Jenny" así, o a Max, y menos lo iba a hacer con este desconocido.

-Yo soy….-

-Bella, lo sé- me cortó con una sonrisa- Buen golpe a Paul, ¿eh?- no se por qué, pero me sentí ligeramente avergonzada cuando me recordó eso- Un amigo mío se muere por conocerte-

-¿En serio?- pregunté.

-Si- asintió- Chica, al golpear a Paul te convertiste en su ídola-

Me reí de su comentario.

-Él nos atacó primero- me defendí.

-Lo sé- me dio la razón- Paul a veces puede ser un poco…-

-No me lo recuerdes, por favor- le pedí, apretando los dientes.

-Bueno, pero desde ya te digo que yo no tuve… hum… pensamientos malos hacia ti- aclaró, poniéndose ligeramente rosa- Y tampoco mi amigo Seth.- agregó rápidamente.

-Ya lo sé- respondí.

Su voz no era una de las que escuché esa noche. Ahora, la de su amigo no estaba segura.

-De seguro conoces a mi amigo…- lo miré, confundida- …¿Él que quiso tener la cámara filmadora?-

Rompí a reír y asentí . ¡Como no recordarlo! Entonces así se llamaba el dueño de esa voz juvenil.

-"¿Pero que diablos….?"-

Dejé de caminar y reír en el acto.

-"¿Por qué no quieres que mire?"-

Escuchar la voz de D me sorprendió. No tanto como cuando la escuché esta tarde, pero me sorprendió.

-"¡Apártate!"-

Su orden no parecía dirigida hacia mí, parecía estar hablando con alguien más.

-¿Estas bien?- me preguntó Jacob, mirándome extrañado y un poco intimidado, seguro viendo mi repentino nerviosismo.

Abrí la boca con intenciones de responderle que si estaba bien y que no debía preocuparse, pero un fuerte gruñido me sobresaltó.

-"¡¿Calmarme?! ¡¿Quieres que me calme?!"- gritó, tampoco parecía dirigirse a mi.

Su voz se había vuelto fría y escalofriante, nunca antes le había escuchado hablar así. Me estremecí.

-"¡Una razón! ¡Dame una sola razón por la que no deba acabar con él ahora!"- gruño.

Sentí un extraño cosquilleo en la palma de las manos y en la punta de lo pies.

La sensación de que mi boca era demasiado pequeña para mis dientes estaba regresando.

Oh, oh…

-"Bella, vete de aquí. Tienes que irte"- dijo D, esta vez hablándome a mi.

-¿Por qué?- le pregunté, dentro de mi mente.

Escuché otro gruñido. Volví a temblar.

-"Has lo que te digo, Bella. Vete de aquí"- me ordenó, parecía estar apretando los dientes, como si estuviese controlándose.

-¿Bella?-me llamó Jacob.

Retrocedí un paso, movimiento que me sorprendió.

-Lo siento, tengo que irme- dije rápidamente.

Vi su semblante decaer un poco.

-¿Por qué?- me preguntó.

-"No tienes que darle una maldita explicación ¡Ahora vete, antes de que…!"- Se interrumpió a si misma, pero yo intuí que las palabras que seguían no eran buenas.

-Tengo cosas que hacer- respondí cortésmente, deseando que no notara el nerviosismo en mi voz.

Escuché a D gruñir de nuevo. ¿Por qué quería que me vaya?

-Ah- suspiró.- Vale- bajó la vista- Pensé que tal vez… Bueno, no tengo nada contra ti a pesar de tus… amigos- dijo la ultima palabra como si le asqueara- Quizás…

Entonces, mi mano se levantó.

Se levantó sin que yo le ordenara hacerlo.

Simplemente se levantó.

La apreté fuertemente en un puño y la bajé rápidamente antes de que Jacob se diera cuenta.

Tragué ruidosamente y me obligué a mi misma a no entrar en un ataque de pánico por lo que acababa de presenciar.

-Lo siento pero tengo algo urgente que hacer. He quedado con una amiga y no quiero defraudarla. De verdad, tengo que irme. - Hablé tan rápido que por un momento dudé que me haya entendido- Fue agradable conocerte- agregué al final con más calma.

Después de eso, me giré y prácticamente salí despavorida lejos de él, sin mirar atrás, sin siquiera esperar una respuesta de su parte.

No era mi intención cortarle de esa manera, fui terriblemente maleducada con él, cuando se portó tan amable conmigo a pesar de nuestras claras diferencias, pero no tenía otra opción. Algo me decía que si no me alejaba de él pronto, podría salir gravemente herido.

O peor.

Lo cual me dejaba una duda en la cabeza. ¿Por qué D se puso así? ¿Por qué me dijo que me fuera?

Doy un fuerte respingo cuando me acuerdo de mi mochila, y por un segundo pienso que la dejé olvidada…. Pero luego siento que la tengo sujeta en la no izquierda y me relajo unos segundos… Para luego continuar con mi carrera hasta llegar a la carretera y tomar un taxi.

Por primera vez en el día, tengo un poco de suerte y consigo uno segundos después que llegara al desolado paradero. Me subo al taxi rápidamente y me dejo caer en el asiento con un largo suspiro de alivio.

Le indico la dirección al conductor. Él me dice que me va a costar una regular cantidad, a lo que yo le respondo con un "No se preocupe" y le pago por adelantado lo que me está cobrando.

-¿Se encuentra bien?- me preguntó cuando arrancó el automóvil.

-Si- respondí con toda la convicción que pude.

No parecía muy convencido, y claro, quien lo estaría, me acababa de ver como corrí hacia su auto y entré en el como si me persiguiese un peligroso asesino en serie, obsesionado solo con asesinarme.

Si supiese que corría para evitar que se cometiera uno. Y yo no era la victima, precisamente.

-"Bien, ya estás a salvo ahora"- aspiró D con alivio.

Me sorprendió su aparente tranquilidad, cuando hace un rato parecía que se iba a transformar en el asesino del hacha en cualquier momento.

La escuché reírse.

-"Si, lo sé, me salí de mis casilla. Lo siento"- se disculpó- "No quería asustarte, pero es que…"

-¿Me dirás por qué tuve que prácticamente huir de Jacob?- le pregunté, cortante.

No respondió.

Por un momento, me imaginé esos típicos grillitos que cantan cuando algo se queda en completo silencio.

Me reí ligeramente ante aquel pensamiento, haciendo que el taxista me mirara por espejo retrovisor.

Seguro pensaba que estaba loca.

Y probablemente lo estaba.

Tal vez el hecho de no dormir me estaba empezando a afectar.

-"Créeme, es mejor que no lo sepas"- me respondió finalmente.

Su respuesta me enfureció al instante. Eran idénticas a las que me dijo Edward esta misma tarde. Quizás eso fue lo que me molestó más.

-¡No me vengas con eso!-grité.

Y cuando digo que grité, realmente lo grité.

El conductor me miró de nuevo, esta vez pareciendo asustado.

Temí que me acusara finalmente de loca y me hiciera bajar de su auto a jalones, pero simplemente el hombre volvió a fijar la vista en la carretera y no dijo nada.

Pero aun estaba la posibilidad de que, en vez de llevarme a mi casa, me lleve directo a un manicomio.

Deseché aquel pensamiento, y me recordé a mi misma de nuevo dormir al menos un par horas.

-"En serio, Bella, es mejor que no lo sepas. Lo hago por tu seguridad. No hagas preguntas"- dijo de manera suave después de unos largos minutos en silencio- "¿Confías en mi?"-

Iba a replicar, pedirle… exigirle una explicación, pero no lo hice. Tal vez sea porque no quería seguir discutiendo, me sentía demasiado agotada para hacerlo, o porque sabía que no obtendría ninguna respuesta por más que insista.

Suspiré.

-Está bien- dije internamente.

-"Créeme, lo hago por tu bien"- me aseguró.- "Esto… ¿Bella?"-me llamó.

-¿Uhm?-

Enmudeció otra vez.

-"Tu… no sientes nada por… Jacob, ¿Verdad?"-me preguntó, vacilante.

Fruncí el ceño involuntariamente ante su extraña pregunta.

-Claro que no-repliqué- Apenas lo conozco, ¿Cómo voy a sentir algo por él?

-"¿En serio? ¿Nada de nada?¿Sentiste algo extraño cuando lo tocaste?"-

-No- insistí. Ella suspiró con alivio- ¿Por qué?-pregunté.

-"Por nada… Solo…No me hagas caso"- cortó.

No le respondí.

D era tan extraña… Me pregunté cuando iba a saber la verdad sobre ella y su comportamiento.

Bueno, al menos ella había regresado y estaba a mi lado. Extrañamente, eso me hacía sentir segura y protegida, como si estando con ella nada malo podría pasarme.

Ella me hacía sentir que no estaba sola.


Bien, aquí otro capitulo ^^

Estoy impaciente por subir el siguiente capitulo. Pasará algo interesante, y que se me ocurrió a ultimo momento.

Bueno, obviamente Edward no está engañando a Bella con Tanya, si se fue con ella es porque... ¡No puedo decirlo! Pero de este, al próximo, al final del capitulo sale una pista que seguro les dará la respuesta.

Tengo el presentimiento que dentro de unos... Uhm... Diez capítulos más o menos van a querer hacerle daño a Edward, mucho daño xDD Creo que todos van a querer hacerle daño, por eso les voy a pedir un poco de comprensión. Más adelante verán por qué.

Habrá reconciliación, por supuesto, pero para eso falta.

La entrada de un nuevo personaje está cerca, aunque no tendrá mucho protagonismo por el momento.

Lo más probable es que subo otro cap mañana. Besos y gracias por leerme! ^^

~Xime~