Cap. 40: Descubierta (Parte uno)
(Narradora)
Los ojos de A estaban ampliados por la sorpresa y el miedo, sobre todo el miedo. Su figura traslucida estaba temblado ligeramente.
-¿Estas bien?- le preguntó a D cuando regresó a su lado.
-Si, estoy bien- le respondió, dedicándole una pequeña sonrisa para tranquilizarla- Todo va a estar bien ahora- le prometió.
A la miró de manera interrogante, aun nerviosa.
D no agregó nada más, simplemente hizo aparecer la pantalla donde podían ver a Bella. Ella ya estaba en una cama del hospital, al cuidado de las enfermeras y Carlisle, pero aun seguía inconsciente. Sintió una punzada de culpa al ver que todo eso era por culpa suya.
Ella estuvo mirando atentamente a la pantalla hasta que Bella por fin despertó. Suspiró con alivio cuando lo hizo y finalmente desvió la vista.
Ella misma se había asegurado de dejarla cuando llegara a la puerta del hospital y que Carlisle la viera.
Sabía que Bella no estaba tan grave a comparación de Daniel, pero aun así le preocupaba. No había vuelto a tomar el control desde hace un mes, para ir a Seattle y comprarle ese vestido para que vaya a conocer a la familia de Edward, y tuvo cierto temor de que las cosas no salieran bien, sobre todo con lo que pasó.
La primera vez que pudo tomar el control de Bella fue cuando ella era una bebé, fue a media noche y no salió como esperaba, ya que justo en ese momento la madre de Bella se despertó y la vio.
Y la segunda vez fue para ir al centro comercial y comprarle algo de ropa.
Nada malo ocurrió en esas ocasiones.
Bueno, Bella ya había despertado y al parecer estaba bien. Una preocupación menos.
Pero aun quedaban dos cosas más.
¿Cómo iba a explicarle a Bella lo que había ocurrido, sin meterla en ese horrible mundo al que estaba destinada a entrar?
Definitivamente no podía contarle la verdad. No ahora, al menos.
Si, Bella debía permanecer en la ignorancia, por su seguridad.
Y también estaba el segundo, y más complicado problema. El trato que había hecho con su "padre".
-Así que… ¿De verdad es tu padre?- le preguntó A, insegura, acercándose a ella lentamente.
D suspiró.
-No lo sé- dijo simplemente.
A la miró, sorprendida, era la primera vez que D no tenía respuesta para algo.
También se dio cuenta de lo mucho que le preocupaba la situación.
D siempre tenía un plan para todo. Y que esté preocupada y nerviosa no era nada bueno.
-Al menos…- empezó A después de un largo silencio- Al menos tienes a un padre que te estuvo buscando todo este tiempo- bajó la vista- Mi padre creo que nunca me quiso-
-Te equivocas-le contradijo D rápidamente-
A levantó la vista.
-¿Qué?-
-Tu padre si te quiso- continuó- Y mucho.-
-¿Cómo lo sabes? No lo conocemos.-
Ni siquiera ella lo había hecho.
-Yo si-le dijo D, sorprendiéndola de nuevo, como siempre. - Y te puedo asegurar que si preocupaba por ti-
-¿Cómo puedes asegurarlo?-
-Créeme, lo sé-
Se quedó pensativa durante unos segundos y suspiró con desaliento.
A no le preguntó nada más.
-Y…- D alzó la vista y la miró- ¿En serio vas a irte con él?- le preguntó.
D volvió a desviar la vista.
-No tengo otra opción- dijo con un suspiro cansado- Ese es el trato. Me iré con él en cuanto encuentre la forma de romper este lazo. - alzó la vista- Pero no me iré hasta asegurarme de que Bella va a estar bien- dijo de manera decidida.
A se dijo internamente que este sería el momento para empezar con su pequeño plan que había estado tramando desde hace poco tiempo.
-No quiero que te vayas- le dijo, triste.
D sonrió.
-¿Es que no es lo que siempre quisiste, regresar a tu hogar?-le preguntó, burlona.
A bajó la vista, evitando el contacto visual.
-Voy extrañarte-
D se rió.
-Ya, claro-
-¡Hablo en serio!- se quejó como si fuese una niña pequeña-
D se acercó a ella, mirándola con una pequeña sonrisa.
-Si por alguna extraña razón, lo que dices es cierto…- negó con la cabeza, riendo ligeramente- Descuida, me olvidaras en menos de una semana.-
-Yo no…- empezó A.
-Bueno, basta de esto. Tienes mucho por aprender, y tampoco puedo irme sin al menos haberte enseñado lo básico- dijo rápidamente, cambiando de tema.
A iba a insistir, continuar avanzado con su plan, pero no encontró el valor para hacerlo.
Asintió antes de ponerse de pie.
-¿Qué veremos hoy?-le preguntó, sintiéndose ligeramente emocionada.
D sonrió ampliamente.
-Transportación. - dijo- Y más te vale tomar mucha atención, si no quieres terminar varada en alguna parte del mundo-
(Bella)
Otra vez, no tengo ni la menor idea de como he llegado aquí.
No es hasta segundos después de completo abatimiento que puedo pensar con claridad y darme cuenta de que esto no es más que otro sueño. Si, esos extraños sueños que tenía últimamente.
Lo que más asustaba de eso sueños era que son demasiado vividos, y que muy pocas veces los recordaba cuando despertaba, o los terminaba olvidando minutos después de haberlo soñado.
Resignada, miro a mi alrededor para ver que iba a soñar. Me digo a misma que debo recordarlo esta vez.
Estoy en un bosque y es de noche.
Algo dentro de mi me dice que esto no acabará en nada bueno.
-Elisa, has venido- dice un chico, apareciendo del bosque.
Es alto y delgado, su cabello es de color negro al igual que sus ojos, o pueden que sean marrón oscuro, no puedo estar segura en la densa penumbra de la noche.
-Claro que vine, quedamos en hacer esto, ¿no?- dijo una chica y avanzando hacia el para tomar su mano.
Me desconcertó su casi inhumana belleza. A pesar de esas malvas ojeras que tenía debajo de los ojos, se veía realmente hermosa. Su cabello rizado y rubio caía suelto por espalda y hombros.
La hubiera confundido con un vampiro si no fuera por sus ojos, que eran de un azul profundo y poco usual.
"¿Alguna vez has leído, o al menos escuchado sobre Romeo y Julieta?"
Me sorprendí al escuchar su voz, no recordaba haberla escuchado alguna vez hablándome en un sueño.
"Está a punto de pasar algo ligeramente similar a la historia, solo que esta no tendrá un final feliz"
Continuó D sin esperar una respuesta de mi parte.
No entendía nada.
Por supuesto que yo conocía a Romeo y Julieta. ¿Quién no? Pero no entendía a que se refería con el "Final feliz" No se a los demás, pero yo no consideraba así el final de ellos.
Entonces, la escena que presenciaba desapareció en una extraña niebla...
Abrí los ojos, desubicada , mirando sin comprender nada a mi alrededor.
Estaba en mi habitación.
Ya sabía que lo visto anteriormente solo era un sueño, pero aun me sentía terriblemente confundida.
Me incorporé lentamente de la cama donde me encontraba acotada y miré el reloj.
Eran las siete en punto.
Me dirigí directamente al interruptor de la luz ya que todo estaba oscuro.
Miré la ventana mientras pasaba distraídamente los dedos por mi cabello. Estaba cerrada, tal y como la dejé antes de ponerme mi pijama y acostarme en la cama.
No me acordaba en que momento exactamente me quedé dormida, solo haber cerrado los ojos en un intento de dormir al menos un poco. No había estado durmiendo correctamente en estos últimos días y, aunque mi cuerpo no lo pidiese, sabía que necesitaba dormir.
Además, quería dejar de pensar un rato. Desaparecer.
Llegué a mi casa como a las cinco de la tarde. Afortunadamente, el taxista si me había dejado en casa y no en el centro de salud mental al que pensé que me iba a llevar. Aunque seguro sigue pensado que soy una loca.
Afortunadamente, Edward no estaba con su auto allí como creí, lo que me alivió y entristeció a la vez.
Si, aun tenía la leve esperanza de que Edward llegara, me pidiera disculpas y me explicara lo que pasó.
Cosa que no iba a suceder, estaba claro.
Suspiré con tristeza al pensar en ello, pero deshice rápidamente aquel pensamiento.
Lo primero que hice cuando entré a la casa fue cerrar todas las ventanas, por si acaso.
Después de recorrer la casa como el correcaminos cerrando cualquier ventana que encontrara tomé una rápida ducha y me tiré a dormir, creyendo necesitar unas horas de relajante sueño.
Y creo que había funcionado, porque me sentía un poco mejor.
Caminé lentamente hacia la cama y me senté en ella con la cabeza gacha.
En ese momento se me vino el cargamonton. Todo lo que había estado bloqueando y dejando pasar hasta ese momento me golpeó con fuerza. La pregunta que había estado ignorando durante las últimas horas finalmente asomó su fea cabeza.
¿Qué iba a hacer ahora?
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Después de unos largos treinta minutos que parecían eternos, de considerar y sopesar todas mis opciones, de analizar la situación… Llegué a la conclusión de que no podía hacer nada.
Arreglar las cosas ya no estaba en mis manos, sino en las de Edward. Era él el que debía venir y contarme lo que sucedió, hacer que vuelva a confiar en él, no había otra manera.
Llámenme obstinada y dramática, pero vamos ¿Qué harían si ven a su novio, o novia, irse con alguien más en sus narices y sin darte ninguna explicación?
¿Ven a lo que me refiero? Creo que cualquiera en mi situación se sentía igual de triste, molesta y decepcionada que yo.
Así que, en vista de que él no piensa venir y explicarme lo que pasó, yo tampoco pienso buscarle e intentar hablar con él, es algo que no me concierne a mi.
Esperaría hasta el termino de las clases. Ya vería que hacer luego.
Y, por primera vez en mi vida, voy a dejar que las cosas sigan su curso en vez de planearlas. Actuaré conforme vaya la situación y no haré ningún plan para el futuro como siempre hago.
Ya tomada la decisión, me levanté de la cama y me puse a hacer las tareas de la escuela.
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Las tareas no eran muchas y tampoco difíciles, así que la tengo terminadas en diez minutos. Después meto los libros y cuadernos que me tocan mañana en mi mochila y la dejo en la silla corrediza de mi escritorio.
Me tomé unos minutos para bajar a la cocina y beber un poco de juego de durazno. Pensé en hacerme algo de comer pero no tenía hambre así que no lo hice.
Como no quería estar sin hacer nada, ya que eso me daría tiempo para pensar, cosa que yo no quería hacer, decidí ponerme a trabajar en mi actual proyecto: Llenar una botella trasparente con estrellitas de papel.
Ya se, algo infantil, pero era una buena forma de distraerse.
Pongo música y reúno rápidamente los materiales, los papeles de colores, la tijera y la botella, y me pongo manos a la obra.
-"Hola, Bella"-
Me sobresalto un poco por la repentina aparición de D, pero no lo aparento, aunque seguro ella ya lo sabe.
-Hola- le saludo.
-"Así que… ¿Estas ocupada?"- me pregunta.
Niego con la cabeza, dejando la estrellita de color lila en un recipiente junto a las demás.
-No. ¿Por qué?- le pregunté.
-"Bueno… Uhmm… Quería decirte algo"-su voz se torna un tanto nerviosa.
-¿El por qué me hiciste huir de Jacob, o la razón de que Edward me haya dejado plantada, que seguramente tu sabes?-
-"Noo…"- bufé- "Pero te quería contar una historia."-
¿En serio?
-¿Una historia?- repito, escéptica.
-"Si"- dice- "Una historia… real"- parecía seria.
-Ok…- dije lentamente.
No entendía de que iba esto, pero decidí escucharla. ¿Quién sabe? Tal vez podía ser entretenido.
Tomé otra tira de papel y comencé a formar la estrella.
-"Supongo que has oído hablar de Romeo y Julieta"-
Tampoco entiendo de que va su pregunta, o que tiene que ver con la historia que supuestamente me iba a contar, pero asiento.
-Si.
-Bien-
La oigo suspirar.
-"Te voy a contar la historia de una chica llamada Elisa"- comenzó, podía sentir una pequeña sonrisa en su voz- "En esa vida, pertenesis… Perteneció a una familia que mucho tiempo atrás había sido una de las más importantes de toda Francia. Aun no eran pobres, poseían un buen apellido y tierras, pero nada comparado a lo que una vez habían sido"- Hizo una breve pausa- "Ella era una de esas chicas que no tenían nada mejor que hacer que soñar con caballeros de capa y espada montados en grandes corceles blancos. Era inocente…"- suspiró - "Demasiado inocente. Un día creyó que había encontrado a su príncipe. Era uno de los hijos de una familia asentada al otro lado de la capital. Él le dijo que se había enamorado de ella ¡Y le creyó! Por supuesto, era todo lo que una chica desea escuchar"- se rió con amargura- "Comenzó a verlo en secreto, puesto que su padre no quería que se relacionara con hombres hasta que su hermana mayor se haya casado. Lo creyó injusto, y temiendo que no la esperara siguió encontrándose con él, desobedeciendo a su padre"-
-¿Y los descubrió?- aventuré.
A este punto, yo había dejado de hacer las estrellitas de papel, ni siquiera escuchaba la música que aun seguía sonando, estaba demasiado atenta a la historia que me estaba contando D.
-"No"- negó- "Pero no eran tiempos buenos y cayó enferma"- su voz se entristeció- "Él le aseguró que seguiría estando a su lado y que cuando se recuperara se casarían y se irían a vivir juntos, lejos de sus familias"-
-Pero eso era bueno, ¿no?- otra vez la interrumpí.
-"Si, claro. Solo que él comenzó a faltar a sus citas, dando cada vez excusas más tontas, y ella cada día estaba más enferma."- Su voz se apagó y se quedó en silencio unos largos segundos- "Un día le envió un libro, y en el una nota que hablaba sobre una maravillosa historia de amor…"-
-Romeo y Julieta…
-"Exacto"- coincidió- "Pocos días después, insinuó hacer algo similar a los protagonistas. Le dijo que temía que no se recupera y que no podía seguir viviendo así. Incluso trajo su frasco de veneno"- se rió una vez más- "Le dio una muerte dulce e indolora, como un sueño"-
En ese momento sentí algo en el estomago, presagiando que algo malo iba a ocurrir.
-Ella accedió…- susurré.
-"Había tanta determinación en su mirada…"- me pareció escuchar un "Hasta yo le creí", pero no puedo estar segura- "Parecía tan sincero… Tal vez solo ella veía eso en él, cegada por el estúpido enamoramiento… Pero si, accedió. Le parecía tan romántico morir junto a la persona amada y ver que él se sacrificaba por ella…"
-¿Qué ocurrió después?- le animé a continuar, a pesar de que temía confirmar lo que estaba pensando.
-"Él no bebió. Al principio, ella no entendía que estaba pasando, por qué razón no bebía del frasco, y cuando lo hizo ya era demasiado tarde. Dijo que su vida había terminado, pero que él no merecía acabar así… que merecía continuar…"-
No pude articular palabra o sonido alguno en ese momento.
Tampoco pude explicar el repentino sentimiento de dolor y odio que creció en mi pecho.
-"Huyó"- susurró D- "Huyó como un cobarde y la dejó morir sola, con el corazón roto en mil pedazos"- parecía estar hablando con los dientes apretados-"Al final, todo ese amor que sintió por él se transformó en odio… Y lo maldijo"- se rió, aunque sin humor- "Tal parece que dicha "maldición" sigue vigente. Me alegra eso"-
-Pero si no pensaba hacer lo mismo, ¿Por qué se lo propuso?-
D se rió amargamente.
-"Porque se había prometido con una joven de la corte, ella tenía mucho dinero y su padre desconfiaba de él, así que imagino que tenía prisa por terminar de una vez… O quizás solo quería adelantar lo evidente"-
Suspiré entrecortadamente, aun triste.
-"Oh… Ahora que recuerdo, el final no es tan triste como te dije. Al menos, Elisa no muere sola"- parecía ligeramente contenta- "Resulta que un joven, su vecino y que estaba secretamente enamorado de ella, la vio escaparse de su casa tarde en la noche y decidió seguirla… Llegó demasiado tarde, ya ves."
-¿Qué paso con él?-le pregunté.
-"Le confesó su amor por ella… Murió segundos después… Y él intentó seguirla"-
-¡¿Qué?!- exclamé.
-"Había algo de veneno en la botella, lo que el otro no había bebido, lo suficiente para una persona."-
-Espera- dije dándome cuenta de algo- ¿Que quieres decir con que intentó seguirla? ¿Acaso no murieron los dos?-
-"Oh, claro que lo hicieron, solo que..."- parecía buscar el termino adecuado- "tomaron caminos diferentes"-
-¿Caminos diferentes?- repetí, aun sin entender.
Lo único que se me ocurría en ese momento era que uno se fue al infierno y el otro al cielo.
Escuché a D reírse.
-"Mi inocente Bella, no tienes ni idea..."- se rió una vez más y luego suspiró- "El chico se fue a donde debía estar sin problemas, a esperar que llegara su turno nuevamente, pero ella... Ella no-"
¿Por qué?, pregunté internamente.
-"No puedo responder a eso"-
Aquella respuesta no me sorprendió, me lo había dicho muchas veces.
Aun no entendía por qué D me contaba esa historia, y si tenía alguna relación conmigo.
-"No quiero que vayas de nuevo a la Push, Bella. Y menos que veas a Jacob"- me ordenó D con firmeza.
Iba a discutir, pero algo dentro de mi me dijo que debía hacerle caso. Asentí.
-"Bien. En cuando a Edward… Creo que debo darle una oportunidad… y tu también debes hacerlo. Se la merece. Confía en mi, todo esto es por tu seguridad..."-
-No quiero hablar de él, ¿si?- le corté.
D suspiró.
-"Está bien"- aceptó- "Pero créeme, el te quiere, siempre lo ha hecho… Pero que conste que sigo pensado que es un idiota"-
No le respondo, simplemente hago una mueca de fastidio y un gesto despectivo con la mano.
No quiero pensar en Edward ahora. Y menos pensar en las palabras de D.
Aunque dentro de mi deseo con todo mi ser que aquello que dijo sea cierto.
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.
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Estoy finalizando una estrellita de color rosa cuando tocan el timbre. Mi timbre.
Frunzo en ceño inmediatamente y dejo la estrella a un lado. ¿Quién sería a estas horas?
El nombre de Edward aparece en mi mente. Luego desecho la idea, ya que si fuera él no estuvieran tocando la puerta. Él de frente se habría colado en mi habitación. Aunque la ventana estaba cerrada…
Vuelven a tocar.
Y dos veces más le siguen al ver que no hay respuesta.
No podría ser alguien del instituto, uno porque dudaba que alguno de ellos venga a mi casa a estas horas y segundo porque seguro ya se habrían ido viendo que no respondo.
Un golpeteo sonó en el cristal de mi ventana y salté por la sorpresa.
Yo ya tenía la sospecha de que cierto vampiro podría estar allí.
-Vete, Edward- le grité sin mirar.
-No soy Edward-
Alcé la vista abruptamente con los ojos ampliados por la sorpresa.
Carlisle me saludó con la mano a través de la ventada, sonriendo ligeramente.
Really?, Carlisle, Really?
¿Qué tenía la gente con mi habitación? ¿Por qué siempre tenían que colarse en ella?
Bueno, al menos él había tocado primero…
Me levanté de la cama de un salto, fui a la ventada y la abrí.
-¡Carlisle! ¿Qué haces aquí?- le pregunté mientras él entraba silenciosamente a mi habitación.
Lamentablemente, yo no fui tan silenciosa, y mi pregunta sonó más fuerte de lo que hubiera querido.
Carlisle se llevó el dedo índice a los labios y miró por la ventada. Seguí el trayecto de su mirada.
La señora Anderson se asomaba por su ventana y miraba furtivamente a los lados, no viendo nada inusual se fue, pero sin cerrar su ventana.
Genial, la vieja aun me tenía vigilada.
-Buenas noches, Bella. Siento molestarte viniendo a tu casa a esta hora, pero tenía que hablar contigo-
Ok… ¿Soy la única a la que le parece raro esta situación?
-Carlisle, si has venido para traerme alguna medicina, desde ya te voy diciendo que no me lo voy tomar- le aclaré.
-No, no he venido para darte alguna medicina- dijo.
Miré el pequeño maletín negro que tenía en la mano.
Entonces si no venía por eso, ¿para qué?
-Ah- dije, dándome cuenta de su propósito- Mira, si vienes de parte de Edward, también estás perdiendo tu tiempo.-
-Edward está arrepentido, Bella. No seas tan dura con él, no fue su intención dejarte sola allí en el instituto, él pensaba que…
-¿Entonces por qué no viene él mismo y me dice todo eso?-
-No querrías hablar con Edward, te conozco Bella, y él lo sabe también-
-¡Eso es porque no quiere decirme la vedad!- grité.
Carlisle se llevó el dedo índice a los labios otra vez y se alejó de la ventana, yo hice lo mismo.
Vi como la señora Anderson se asomó por la ventana de nuevo, esta vez mirando con más atención.
Abrió los ojos ampliamente cuando vio el Mercedes de Carlisle aparcado frente a mi casa, y yo también lo hice.
¿Carlisle había traído su auto? No lo había notado cuando abrí la ventana. ¿Por qué simplemente no corrió?
-¿Por qué trajiste tu auto?- le pregunté en un susurro. Vi como la vieja fruncía el ceño, posiblemente decidiendo si venir o no a tocar mi puerta para averiguar quien era mi invitado nocturno.
-Pensaba hacerte una visita normal, pero como no bajaste a abrirme la puerta no tuve otra opción que entrar por tu ventana.-
La señora Anderson miró con desagrado hacia mi casa y se alejó de la ventana.
Suspiré, el peligro ya había pasado.
-Bueno, si no tienes nada más que decirme…- le insinué, indicándole con la mano la ventada abierta.
-¿Me estás echando de tu habitación?- preguntó, arqueando las cejas, divertido.
-Aun sigo enojada contigo ¡Me traicionaste!- respondí, cruzando los brazos.
-Yo no te traicioné, Bella. Hice lo que tenía que hacer. Ustedes dos debían hablar y arreglar las cosas-
-Pues tu plan no funcionó- repliqué.
-No tengo la culpa de que los dos sean…-
-Ahora si ¡Lárgate!- le grité.
-Muy bien, muy bien, no he dicho nada.- dijo rápidamente, alzando las manos- Edward me pidió que hablara contigo, pero esa no es la única razón por la que vine.
Fruncí el ceño por la confusión y bajé los brazos.
-¿Ah, no?- pregunté.
-No- su expresión se volvió seria de repente al igual que su voz- ¿Puedo sentarme? Tenemos que hablar-
Oh, oh. El "Tenemos que hablar" nunca es bueno.
Asentí, seria también y un poco nerviosa. Me acerqué a la ventana y eché una ojeada antes de bajar las cortinas.
Me senté en un lado de la cama y Carlisle se sentó frente a mi. Lo vi abrir su maletín negro con una inusual lentitud y de el sacó un grueso sobre.
Me lo tendió.
No lo cogí.
-¿Qué…?- empecé.
-Tómalo, es tuyo- dijo, aun tendiéndome el sobre de considerable grosor- Vine a buscarte antes, pero tu no estabas en casa así que decidí regresar más tarde- explicó con rapidez- Entonces vi este sobre, junto a tu puerta. -
Mi boca casi se abre con la sorpresa. ¿Entonces no era la primera vez que Carlisle venía a buscarme?
Espera… ¿Él espió en mi correo?
Iba a responderle, pero el fue más rápido y continuó:
-Siento haberme inmiscuido en tu correo, pero el hecho de que no tenga remitente despertó mi curiosidad-
Me tendió de nuevo el sobre y esta vez lo tomé, aunque seguí sin abrirlo.
-Ábrelo- me ordenó con voz tranquila.
Inhalé ruidosamente y abrí el sobre con manos un poco temblorosas. No tenía un buen presentimiento de esto.
No me equivoqué.
Tragué ruidosamente cuando vi el pequeño Post-it dentro del sobre, donde decía a quien iba dirigido, o sea mi nombre. Mi verdadero nombre.
-¿Que tienes que decir ante eso, Isabella Swan?- preguntó Carlisle de manera fría. Cerré los ojos y esperé a lo peor- O debería decir… ¿Isabella Holland?-
Subí hoy domingo como se los prometí. Espero les haya gustado el capitulo ^^
¿Que les pareció la historia que D le contó a Bella? Debo admitir que la idea la saqué de un libro que leí hace tiempo, solo que yo cambié algunas cositas.
En fin, ¿que creen que signifique? Y no, no es una simple historia.
Ahora, lo más importante, Carlisle ha descubierto a Bella, ¿Que creen que pasará? El capitulo está dividido en tres partes.
Bueno, les doy una pequeña pista de las cosas que suceden y que Bella ignora por completo. Tanya no venía a Forks con malas intenciones... Ok, venía a ver si Edward seguía con Bella, pero a lo que me refiero es a que no tenía intenciones de intervenir si así era. Solo que, cuando llegó, se encontró con algo, o alguien más bien, y fue inmediatamente a avisarle a Edward.
Cuando lean la ultima parte del próximo capitulo, creo que entenderán de quien se trata.
Lo que dije anteriormente, sobre que van a querer hacerle daño a Edward, me refería que ustedes mismas van a querer golpearle, porque él va a seguir actuando como idiota y en vez de arreglar las cosas las va a arruinar más, así que falta para la reconciliación.
Veré si subo otro cap más tarde, tengo un montón almacenados y no habrá problema.
Besos, y gracias por sus comentarios, me animan a seguir con la historia ^^
~Xime~
