Cap. Descubierta (Parte tres)
-¿Qué hacemos aquí?-
Miré con el ceño fruncido al lujoso restaurante que estaba frente a mi, sin tener ni las mínimas intenciones de entrar.
Cuando salimos de mi casa Carlisle me dijo que me llevaría a un lugar bonito, pero nunca imaginé que me traería a cenar aquí, uno de esos lugares donde los precios daban miedo. Además, ¿no se supone que se necesita una reservación?
-Te traje a cenar- dijo Carlisle como si fuera lo más obvio, y lo era- Pensé que tenías hambre.-
-¿Aquí?- inquirí.
-¿Que tiene de malo?- preguntó.
-Es demasiado… Caro-
Miré de reojo otra vez al lugar. No era la primera vez que lo había visto, ya antes había pasado por aquí, y Edward un día trató de traerme a cenar a este restaurante pero yo me negué.
A pesar de que con el dinero que me enviaba la organización me bastaba y sobraba para comer todos lo días en lugares como estos, no lo hacía. Nunca me he sentido cómoda en sitios tan elegantes como el establecimiento que ahora tenía en frente.
-No es tan caro como parece- fue lo ultimo que alegó, en un intento de convencerme de entrar al elegante local.
Negué con la cabeza y crucé los brazos a la altura de mi pecho, negándome a bajar del auto.
Él suspiró.
-¿Donde quieres ir, entonces?- preguntó, rindiéndose.
Sonreí y le indiqué la dirección.
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Carlisle conducía igual de rápido que Edward, así que llegamos a "La Bella Italia" en unos minutos. No había mucha gente, por lo que conseguimos con facilidad un buen sitio para aparcar.
Me reí cuando me ofreció su brazo diciéndome unas palabras en italiano, palabras que yo respondí a la misma vez que enganchaba mi brazo con el suyo.
Tuve que aprender ese idioma obligatoriamente, como todos los cazadores, debemos saber al menos lo básico de cada idioma para las misiones que nos encomiendan. Aunque aprender ese idioma nunca me sirvió.
Reprimí una risa cuando vi a la anfitriona poner casi la misma expresión que puso cuando vine con Edward a comer aquí la primera vez. También pude ver su desencanto al ver que mi brazo estaba enganchado con el de Carlisle y este parecía contento con eso.
Nos condujo hasta una mesa, nos aseguramos de pedir una que esté lo bastante alejada de las demás y finalmente nos sentamos. Apreté los labios y me puse seria para no reírme de la cara de la rubia teñida cuando Carlisle retiró mi silla para sentarme.
Pasaron unos minutos antes de que la camarera, llegara con una sonrisa a atendernos, que se ensanchó aun más cuando vio a Carlisle, y a mi me ignoró por completo.
-Hola. Me llamo Amber y….- Dejé de prestarle atención en cuando dijo su nombre. ¿Es que todas la meseras se llamaban Amber?
Aunque su nombre era lo único que tenían en común, porque la chica no se parecía a la otra Amber. Esta tenía el pelo rubio y ojos azules, y también parecía más joven. Su apariencia me recordó un poco a Jenny.
Eso hacía que me preguntara como estaría ella, como irían las cosas en el castillo…
Deseché aquel pensamiento cuando me di cuenta de que si seguía me iba a deprimir, y eso era lo menos que quería hacer ahora.
-¿Su hermana menor?- preguntó la mesera, mirando solo a Carlisle. Él respondió negativamente, como era de suponer.
Me sorprendió su comentario, que era obviamente una forma de llamar su atención, sobre todo porque Carlisle y yo no teníamos ningún parecido, excepto la piel, quizás.
Arquee las cejas.
-Te dijo viejo- me reí cuando la mesera se había ido por mi pedido.
-Soy viejo… Mentalmente-
La camarera regresó justo cuando yo tomaba un sorbo de mi Coca-Cola, dejó el plano frente a mi y me dio la espalda para preguntarle solo a Carlisle si podía ofrecerle algo más.
-Así que… ¿Es su hija, entonces?- preguntó.
¿Hija?
Casi me atraganto con la gaseosa. No de la sorpresa o molestia, sino de la risa.
Esta chica estaba ciega o era muy mala para flirtear.
Bien, creo que era hora de usar el plan de emergencia, las cosas estaban yendo muy lejos. Él hace un rato puso su mano encima de la mesa, enseñando disimuladamente su anillo de matrimonio pero ella parece que no lo había visto o fingió no hacerlo.
-Te dijo viejo verde- susurré solo para que Carlisle me escuche. Él se rió.
Quise reírme también, pero en su lugar me forcé a sonreír no más de lo necesario.
-No, claro que no- contesté, llamando su atención, mientras estiraba la mano para coger la de Carlisle sobre la mesa.
-Oh.- musitó, repentinamente incómoda.- Bueno, disfruten de su comida.- ella dijo antes de alejarse de la mesa.
Listo. Eso siempre funciona, la gente es lo suficientemente malpensada para guiar sus pensamientos hacia allí, en vez de pensar simplemente que somos amigos.
-Había olvidado que cuando salgo contigo tengo que estar espantándote las moscas- comenté mientras cogía el tenedor.
-¿Y con Edward no sucede eso?-
-Claro que si- asentí- Solo que mi reacción es diferente, y mis… tácticas para alejarlas son diferentes también-
-Puedo imaginarlo- dijo con una pequeña risa.
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El resto de la velada fue tranquila. Al principio me sentí mal por Carlisle, yo era la única que comía aquí y debía estar aburriéndose, pero él me dijo que no era así, muy por el contrario, le parecía entretenido.
También me hizo más preguntas, esta vez sobre lo lugares que había visitado en mis misiones, que otros idiomas hablaba, los amigos que había hecho… Ese tema no se extendió mucho ya que no había hecho ninguno.
Agradecí que no mencionara a Edward en toda la conversación, y que no me preguntara como haría para dejar la organización, o si iba a regresar cuando mi tiempo designado se agotara. Ni yo misma tenía la certeza de lo que haría.
La mesera no volvió a nuestra mesa hasta que yo había terminado de comer y estábamos listos para irnos.
Intenté convencerle de que me dejara pagar a mi la cuenta, pero Carlisle insistió en pagar y yo terminé accediendo.
-No entiendo como tu madre pudo pensar que tu querías matar a tu prima- dijo cuando salíamos del restaurante.
Suspiré al recordar aquel suceso.
Por supuesto, Carlisle me había preguntado sobre aquel reporte que salió en el periódico, también. Al parecer, cuando mamá murió y desaparecí, la prensa entrevistó a mis familiares y conocidos, y entre ellos estaba Cassandra. Ella habló sobre mi supuesto intento de asesinato, cuando en realidad yo evité que ella misma se suicidara.
-Mamá y tía Elora llegaron justo cuando le había quitado el cuchillo a Cassandra, supongo que eso les hizo pensar que yo quería matarla.-
-Tu prima debió haberlo negado, en vez de confirmarlo-
¿Cassandra negarlo? Eso era tan posible como que de un día para otro los cerdos empezaran a volar.
-Ella nunca haría eso, me odiaba.- Negué con la cabeza- Y no hasta ahora no se por qué.- suspiré.
Era una idiota, debí haber dejado que se clavara ese cuchillo, debí haberme ido en ese momento a algún otro sitio y dejar que se matara por quien sabe la razón, aunque seguro por alguna tontería, pero no. Yo, como la estúpida que era, tuve que ir corriendo y detenerla.
Por eso siempre me pasaban esas cosas, me metía en problemas por querer ayudar a los demás, y al final nunca me agradecían.
Lo que más me dolió fue el hecho de que mamá también pensara que era una asesina, que le creyera a ella en vez de creerme a mi. Pero supongo que es normal, ¿Quién iba a creerle a la rara de la familia?
-Cierra los ojos- me ordenó Carlisle de repente.
Fruncí el ceño por la confusión.
-¿Qué?- inquirí.
-Solo cierra los ojos, Bella- insistió.
Le miré aun más extrañada, pero le hice caso y cerré los ojos. Crucé los brazos e intenté adivinar la razón de su extraña indicación, ¿Por qué querría que cierre los ojos? ¿Qué era lo que no quería que viera?
A continuación pude escuchar a dos personas hablando en susurros demasiados bajos. No pude entender lo que decían, pero pude identificar la voz de Carlisle y la de una mujer.
Fruncí el ceño cuando escuché una risita.
Finalmente oí a alguien alejarse caminando por la acera.
-Ya puedes abrir los ojos- podía sentir una sonrisa en su voz.
Me sobresalté un poco, no lo había sentido acercarse a mi.
Mis parpados se levantaron en ese instante.
-Oh- musité.
Miré sorprendida y maravillada al hermoso ramo de rosas blancas y rosadas que Carlisle me tendía alegremente. Lo tomé con rapidez y lo acerqué a mi. Sonreí aun más cuando me di cuenta de que eran reales y parecían haber sido cortadas recientemente. Toqué levemente los suaves pétalos con la yema de los dedos. Eran absolutamente perfectas. No podía encontrar defectos en ellas. El tallo era del más perfecto tono de verde y las hojas no estaban deterioradas.
-Entonces, ¿te gusta?- me preguntó, sonriendo por mi aparente emoción.
-¡Si!- dije a la vez que levantaba la vista para mirarlo- ¡Son hermosas! ¿Cómo sabías que las rosas blancas eran mis favoritas?- le pregunté.
-No lo sabía-se encogió de hombros- A la mayoría les gusta más las rojas-
-Odio las rojas- hice un gesto de desagrado.
-¿Por qué?- parecía confundido-
-No lo se - Me encogí de hombros.- Raro ¿no? Pero si, a mi no me gustan.-
Miré de nuevo el ramo, sintiéndome emocionada. Nunca antes me habían regalados flores. Ahora entiendo la alegría de las chicas al recibirlas.
Me acerqué a él y lo abracé.
-Gracias- susurré. Él puso sus brazos cuidadosamente alrededor de mi. - Espera- me separé un poco- ¿Las rosas no serán idea de Edward, verdad?- le pregunté, entrecerrando los ojos.
-No. ¿Por qué?-
-Porque si fuera así iría a buscarlo ahora mismo-
-¿Para perdonarlo?-me preguntó.
-Para pegarle con las misma rosas-
Carlisle se rió. Nos separamos.
-Vamos, te llevaré a casa. Es tarde y mañana tienes clases-
Asentí y nos dirigimos a donde habíamos aparcado el auto. Él me abrió la puerta del copiloto y yo entré, aun abrazando el ramo de rosas, sus pétalos acariciaron ligeramente mi barbilla. Me recordé a mi misma que debía ponerlas en agua cuando llegara a casa.
-Que te hayas enamorado de un vampiro, siendo lo que eres, es algo muy poco común- comentó mientras encendía el auto.
-Bueno, más extraño sería que tu te enamoraras de un vampiro- me aseguré de resaltar la palabra "vampiro", masculino.
Se rió y yo me uní a sus risas. Presentí que este sería el inicio de una bonita amistad.
(Narradora)
Una sombra oscura y corpulenta apareció frente a ella en el bosque, tal y como habían quedado.
-¿Que? ¿Decidiste finalmente irte conmigo?- preguntó, su voz era profunda y aterradora.
D reprimió el impulso de estremecerse al oírlo, pero no lo hizo, no debía mostrarse temerosa, ella tenía que aparentar seguridad y firmeza.
-No. Te he citado aquí para otra cosa-
Astaroth sonrió divertidamente, aunque sus ojos se volvieron curiosos y desconfiados.
-Pues realmente debes necesitarme, porque de no ser así no me habrías citado esta noche. - comentó con sorna
D bufó internamente, una parte de ella se arrepentía de haberlo llamado.
Pero él tenía razón, lo llamó porque necesitaba su ayuda.
Porque ella no lo habría invocado si no estuviese realmente desesperada.
-Necesito que me ayudes con un problema- dijo, desviando la vista.
Se sentía humillada pidiéndoles favores al ser despreciable que supuestamente era su padre, hecho que ella negaba rotundamente, pero que tendría que utilizar esta vez en su favor, aunque no quisiera hacerlo. No tenía otra opción.
-¿Me pides ayuda? ¿A mi?- se burló.
Ella reprimió un gruñido y se limitó a canalizar su ira apretando los puños.
-Déjame adivinar; se trata de tu humana, ¿no es así?-
Eso era obvio, como si ella tuviese otras preocupaciones que no estuvieran relacionadas con Bella.
Ella asintió en silencio.
-¡Lo sabía!- dijo él con entusiasmo- ¿Y que sucede con ella? Espera, espera, no me lo digas…- fingió pensarlo- ¿Necesita una pareja para el baile de fin de curso? Por que si es así, yo no tendría ningún problema en acompañarla, hay que reconocerlo, la humana está muy, muy bien. ¿Quién sabe? Tal vez podamos ir a otro lugar al finalizar el baile…-
-¡No te atrevas a tocarle ni un solo pelo porque juro que te lo haré pagar...!- rugió D mientras se acercaba precípitemente a él, sus ojos volviéndose rojos y prácticamente echando chispas por la rabia.
-Alto ahí, pequeña, ¿acaso olvidas quien soy?- le preguntó él, interrumpiendo sus amenazas.
Ella lo ignoró, empujándolo con fuerza contra el árbol más cercano.
-Me importa un rábano quien seas.- siseó- Si lo que dices es cierto y de verdad eres mi padre, puedo llegar a ser tan poderosa como tu… Y si me uno con mi compañera, podría acabar contigo-
Astaroth la miró, arqueando una ceja.
-Por lo que he podido ver, tu compañera es un completo desastre- puntualizó, riéndose.
-Eso es lo que tu crees- dijo D- Quieres creerlo. Pero también sabes muy bien que si nos unimos nadie podría con nosotras, seriamos demasiado fuertes. ¿Por qué, si no, quisieron destruirnos cuando supieron de nuestra existencia? ¿Por qué destruyeron a nuestros creadores cuando se dieron cuenta de lo que habían hecho? Porque sabían que si lograban su propósito, si lograban unirnos, crearían algo letal- retrocedió tres pasos, alejándose de él- Así que no juegues con nosotras, querido duque, porque no somos tan indefensas como dices.
La amenaza de D parecía haber surgido efecto. Ella tenía razón y él lo sabía, aunque no quisiese reconocerlo.
Él se recompuso y la expresión arrogante regresó a él con rapidez, como si nunca hubiese perdido el control de la situación.
-Entonces, si dices que eres tan poderosa, ¿Por qué me pides ayuda?- preguntó con gesto burlón.
Porque soy una estúpida, pensó D.
Estaba comenzado a creer seriamente que A tenía razón, nunca debió haberle pedido ayuda.
-El lazo, ¿recuerdas? Tengo ciertas limitaciones. No puedo ir mucho más allá de unos kilómetros de donde se encuentra Bella-
Ella realmente odiaba eso, no poder moverse libremente como quería. Ahora, por ejemplo, si pudiera desplazarse con libertad no estaría pidiéndole ayuda a este odioso ser. Ella mis se encargaría de buscar e investigar, incluso acabar con el peligro que acechaba a Bella.
Pero no. El estúpido lazo que las única no le permitía alejarse mucho de Bella ni de A. Por ejemplo, en ese momento podía sentir una invisible fuerza tirando de ella, sosteniéndola, indicándole que eso era lo más lejos que podía llegar.
Nunca antes se había sentido tan impotente.
-Entonces, ¿me vas a ayudar o no?- le preguntó, apresurándose al ver que Bella estaba a punto de despertar.
No habría notado o sentido nada raro si lo hacía, ella podría volverse invisible si eso pasaba, pero aun así no quería volver a ella cuando esté despierta.
-Hasta ahora no me has dicho en que quieres que te ayude, pequeña. Si no me lo dices, no podré hacerlo- se encogió de hombros.
D gruñó. Estaba empezando a odiar que la llamara así.
-No me llames así- le ordenó-
-¿Cómo, pequeña?-
Ella volvió a gruñir.
-Eso, que no me digas pequeña- hizo unas comillas en el aire resaltando la ultima palabra.
-¿Por qué no, pequeña?-
D le dio una mirada gélida. Él se rió.
Ella volvió a gruñir, esta vez mal alto. No podía creerlo ¡Se estaba burlando de ella!
-Muy bien- dijo D, tratando de controlar su ira. Ella no podía explotar y dejarse llevar por sus sentimientos, eso siempre le causaba problemas. No era momento para eso, ella aun necesitaba el favor- La razón por la que te llamé es la siguiente: Una mujer está rondando por el bosque últimamente. -
Astaroth arqueó las cejar y torció el gesto con desagrado.
-¿Y para eso me llamas? ¿Solo porque una mujer ronda por el bosque?- inquirió, incrédulo.
D puso los en blanco.
-Voy a ser más clara esta vez- suspiró con exasperación- La mujer que está rondando es un vampiro-
Él aun seguía sin darle importancia.
-¿Y?-
D bufó. Ella sabía que los seres como los vampiros eran inferiores y muy poca cosa para ellos, así que era normal la expresión aburrida de él, pero aun así le molestaba.
-Es que ese no es el asunto- continuó- Esa vampira está rondando a Bella-
Una sonrisa fue apareciendo en el traslucido y oscuro rostro de él cuando comprendió la situación. Sus dientes puntiagudos iguales a los de D brillaron en la noche de forma siniestra.
-Ah, ahora entiendo- asintió, aun sin dejar de sonreír- ¿Pero que quieres que haga? Según se, los que son como tu Bella mueren jóvenes. Hasta creo que ya se le pasado la fecha… Aunque claro, eso es porque tu has intervenido-
-Y lo seguiré haciendo- le interrumpió D- No permitiré que acabe como las otras veces…- se estremeció ligeramente- Y ya lo sé, está prohibido lo que yo estoy haciendo, pero no me importa. No la voy a dejar morir.-
Él se encogió de hombros.
-Bueno, allá tu. - dijo. Luego agregó con voz más seria- No voy a ayudarte en eso-
La cara de D estuvo a punto de caerse, y estuvo segura que si tuviera corazón, se le habría parado.
-¿Por qué no?-preguntó cuando se sintió más repuesta.
-Me conviene más a tu humana muerta que viva. Ayudará en mi investigación de como romper el lazo que las une- dijo como si fuera lo más natural- Además, ¿no están con ella sus amigos vampiros? Que ellos se hagan cargo-
-Lo están haciendo- D suspiró al recordar a Bella sufriendo, triste al pensar erróneamente que la dejó plantada- Pero no puedo esperar a que ellos se hagan cargo. Tampoco confió en que puedan acabar con ella antes de que...-
-Pues tendrás que confiar- le cortó él con firmeza- No te voy a ayudar. Y si no tienes nada más que decirme, me voy-
Y se esfumó. Así, sin más. Desapareció entre las sombras.
D se quedó un rato allí, pasmada, y la vez sintiéndose humillada.
Cuando su shock se le pasó, se encaminó de regreso a la casa de Bella, echando humo.
¡¿Cómo se atrevía a cortarle y dejarla así?! Pensaba hecha una furia mientras se acercaba a la puerta de la casa.
¡Nunca más! Pensó cuando entraba por la venta de su habitación y la volvía a cerrar con más fuerza de lo que debería, olvidando el hecho de que podía traspasar las paredes. ¡Nunca más volveré llamarlo!
Primero, siento no haber subido ayer como les había dicho. Surgió algo y no pude hacerlo :S Pero bueno, subí dos hoy en forma de compensa ^^
Bueno, como cuento con mucho tiempo para dejar amplias notas porque en mi país ya es tarde y me tengo ir a dormir, resaltaré lo más importante:
¿Quien creen que sea la mujer pelirroja que está rondando a Bella? La Sr. Anderson cree que es su imaginación, pero obviamente no lo es.
Y no, no es la chica con que soñaba Bella, Evangeline xDD
Creo que es fácil saber quien es.
Y ya que estamos hablando de Evangeline, la pobre Evangeline :'(, ¿que opinan sobre ella? ¿Y quien era el chico que estaba con ella? Porque si, ella realmente existió, y murió en ese incendio, salvando a su hermano.
Les dejo pensando sobre eso.
Ah, ¿quien creen que puso esas fotos y papeles revelando la verdadera identidad de Bella?
No, no es la organización.
Mañana por la tarde subo otro capitulo. Gracias por leer ^^
