Cap. 43. De mal en peor (Parte uno)

Hice una mueca otra vez al ver la calle… que estaba cubierta por completo de nieve.

Genial.

En serio, ¿Por qué tengo que tener tanta mala suerte? ¿Por qué? ¿Qué hice yo?

Cuando desperté hoy en la mañana y bajé las escaleras ya lista, me encontré a Carlisle en la cocina preparando mi desayuno, lo cual me sorprendió. Hasta ahí, todo fue tranquilo. Comí con calma, haciéndole alguna que otra broma sobre que no había incendiado o explotado mi cocina.

Como dije, todo estaba bien… Hasta que Carlisle me dijo que hoy debía abrigarme más porque había nevado. Lo cual supiera si hubiese abierto y mirado la ventana como acostumbro todos los días, pero que hoy por alguna extraña razón no lo hice.

-Por favor, Carlisle- supliqué una vez más, rogándole para que me deje quedarme en casa.

-No, Bella.-

Si, lo hice, porque estaba con la resaca del día anterior. No quería recordar aquel vergonzoso hecho.

-¡Vamos! No he faltado ninguna otra vez- insistí- Y tu eres doctor ¡Dame un descanso medico o algo así! Solo por hoy.-

-He dicho que no, Bella-

Gruñí. Yo corría peligro saliendo de casa en un día así. La ultima vez casi muero arrollada por la furgoneta de Tyler, y ahora no estaría aquí si no fuera por Edward…

Edward...

Suspiré y salí con pesadez por la puerta que él mantenía abierta para mi. Le escuché cerrarla y caminar detrás de mi.

-Por favor- dije de nuevo, girándome para mirarle con ojos suplicantes.

Carlisle me miró también, primero serio, pero luego vi como su postura firme empezaba a decaer. Mejoré mi expresión de cachorro.

Sonreía para mis adentros, pensando que iba a caer.

Entonces, cuando pensé que me dejaría quedarme en casa, él se recompuso y negó con la cabeza.

-Buen intento, pero no caeré otra vez- dijo mientras se me adelantaba hacia el auto.

Gruñí de nuevo y seguí con mi camino.

Empecé a considerar la idea de ponerme a llorar, o al menos fungir que lo hago, tal vez entonces él se apiadara de mi y me dejara quedarme en casa…

De pronto, se me ocurrió algo.

Ni siquiera me puse pensar en ello, solo actué.

Me agaché con rapidez para coger un poco de aquella masilla helada de color blanco y hacerla una bola, me alegré de haberme puesto guantes, y se la lancé a Carlisle. La bola de nieve le cayó justo en la cabeza.

Él se giró inmediatamente y me miró en shock. Quise reírme, pero en vez de eso puse una expresión confundida, como si nada hubiera pasado.

-¿Qué?- inquirí inocentemente.

Él me miró especulativamente con los ojos entrecerrados unos segundos.

-Oh, nada- respondió encogiéndose de hombros. Caminó los pocos pasos que le faltaba para llegar al auto y abrió la puerta para mi.

Caminé con inseguridad hacia el auto y dejé mi mochila primero para luego entrar yo, pero entonces Carlisle desapareció de mi lado. Me giré inmediatamente.

Él se encontraba a unos metros de mi y tenía una bola de nieve en las manos.

Tragué. Creo que pegarle con la bola de nieve no había sido una buena idea.

-Tú no me golpearías con esa fría y húmeda bola de nieve ¿verdad? ¿Y si me resfrío? ¿No te sentirías mal por eso?- dije, en un intento de convencerle para que no me lanzara la bola de nieve

Al principio, parece que mi intento de hacerlo desistir a funcionado, ya que lo veo bajar el brazo.

Suspiro con alivio y me relajo.

-¿Sabes? Creo que estarás bien- y sin previo aviso me lanzó la bola de nieve.

Grité e instintivamente me protegí con los brazos, sentí la fría bola de nieve desintegrarse con el impacto.

Miré con el ceño fruncido a Carlisle que se reía de mi.

Molesta, y con ganas de la revancha, cogí otro poco de nieve, formé una esfera, y se la lancé directo a la cara. Él inmediatamente dejó de reír y me miró con ojos divertidos y acechadores.

Entonces comprendí que había cometido un grave error, otra vez.

-No debiste haber hecho eso, Bella.- dijo mientras se agachaba para recoger un poco de la nieve- Esto significa la guerra-

-¿No eres demasiado mayor para jugar a esto?- pregunté arqueando una ceja y poniendo mis manos en mi cintura.

-Físicamente, tengo veintitrés años- me recordó mientras tiraba la bola de nieve al aire y la volvía a atrapar- Así que no, no lo soy- y me la arrogó a mi.

Y así fue como la pelea de empezó. Nos lanzamos bolas de nieve los unos a los otros y reíamos cada vez que lográbamos darnos.

¿Quién iba a decir que las peleas de nieve son tan divertidas? Es por eso que a la gente les gusta tanto.

Cuando finalizamos, decidimos declararnos en empate, ambos estábamos cubiertos de nieve y riendo.

-Bueno, después de esto no odiaré tanto la nieve- dije mientras me quitaba los restos de nieve de la ropa. Carlisle hacía lo mismo.

-Es bueno oír eso- sonrió- Porque así no tendrás ningún problema en asistir a clase-

Mi sonrisa se borró.

-Aun está el hecho de que algo malo pueda pasarme, ¿recuerdas lo que pasó cuando…?-

-Shhh- me calló de pronto.

Fruncí el ceño.

-¿Por qué?- inquirí, molesta. Odiaba que me hicieran callar, y menos de la nada.

Pero el no me estaba mirando, sus ojos se alzaron mirando algo detrás de mi, pero no duró mucho, porque casi inmediatamente fijó su mirada en mi, y entonces comenzó a acercárseme caminando a pasos largos.

Yo, que hasta ahora no entendía nada de lo que ocurría, me quedé quieta mirándole llena de confusión esperando a que me diera alguna explicación. No lo hizo. Simplemente se limitó a llegar donde estaba parada y, sin avisar, pasó un brazo por mi cintura y me atrajo hacia él, nos hizo girar y luego me puso contra el árbol más cercano, apoyando una mano en el tronco. Ante eso, yo me había quedado petrificada como una estatua y mis manos y brazos había quedado atrapadas en su pecho.

¿Pero que diablos…?

-¿Qué…?- empecé, pero él me interrumpió.

-Sígueme la corriente- susurró en voz baja.

Aun seguía sin entender que pasaba. Iba a preguntarle el por qué debía seguirle la corriente, pero no tuve tiempo. Cuando me di cuenta, él ya estaba inclinando la cabeza en mi dirección.

Fue cuando reaccioné y empecé a empujarle usando las manos que estaban en su pecho, él no se movió y en su lugar me volvió a decir que le siguiera el juego, y me besó… Pero no en el lugar donde creía que lo haría.

Abrí ampliamente los ojos al notar que presionaba los labios en mi mejilla, pero cerca de mis labios.

Eso me alivio enormemente, aunque me hizo sentir más confusa que antes.

Carlisle me miró a los ojos en ese momento y me dio una mirada como diciendo "Coopera"

Yo aun estaba paralizada y no hice nada, simplemente le miré confundida.

Fue cuando mis ojos captaron a alguien mirando desde la ventana de la casa de al lado. Miré bien, y vi de quien se trataba.

Era la señora Anderson, mi vecina.

Nos miraba a ambos con una expresión de horror, sorpresa, y disgusto. A sus ojos, Carlisle y yo nos estábamos besando bajo el árbol de mi casa en plena calle y luz del día, ya que él le daba la espalda y no podía ver lo que en realidad estaba pasando.

Y la comprensión me llegó.

Empecé a corresponder el "beso" de Carlisle, haciendo lo mismo que él, presionar mis labios en su mejilla. Lo sentí sonreír mientras apretaba su abrazo en mi cintura. Rápidamente, puse en acción a mis brazos y los envolví alrededor de su cuello, como si quisiese acercarlo más. Incluso, comenzamos a mover nuestras cabezas un poco para darle más realismo.

Cualquiera que nos viera de espaldas, pensaría que es un autentico beso en vez de uno falso.

Nos separamos cuando la vieja empezó a gritar llamando a su marido, supongo para que vea nuestro acto impúdico.

-¡Vamos!- apremió Carlisle mientras tiraba de mi mano y corríamos al auto. Arrancó cuando ambos estuvimos en él.

Alcancé a oír, a los lejos, al esposo de la señora Anderson decirle: "¡Margaret! ¡Te he dicho que no inventes historias sobre la gente!"

Abrí la boca, pero no salió ninguna palabra de ella. Aun seguía algo confundida. Cerré los ojos y di un largo suspiro intentando aclararme.

A ver… ¿Él había fingido besarme para que la vieja esa nos vea?

-Carlisle Cullen ¿Acabas de hacer lo que creo que acabas de hacer?- le pregunté con la vista fija en la carretera.

-Esa señora te espía casi a todas horas, pensando... tonterías de ti, me lo ha dicho Edward-

La mención de aquel nombre provoca una punzada de dolor en mi corazón, pero repongo rápidamente.

-Y tu se lo confirmaste- repliqué.

-Le mostré lo que tanto deseaba ver- respondió con tranquilidad- No te preocupes, como vez, nadie le va creer. Ese era el plan.- agregó.

Suspiré. Bueno, eso definitivamente me tranquilizaba. (Nótese el sarcasmo)

Por otro lado, ver la cara de la señora Anderson no tenía precio. Estaba completamente segura que nunca me olvidaría de eso.

-¿Crees que la hemos traumatizado?- le pregunté en un suave susurro.

Carlisle se rió ligeramente.

-Lo superará- se encogió de hombros.

-Por un momento creí que de verdad ibas a besarme.- exclamé.

-Créeme, Bella, te conozco bastante como hacer eso. Y, sinceramente, no deseo quedarme sin una de mis extremidades. - contestó - Fingir besarte ya ha sido lo suficiente bizarro para mi-

Nadie dijo nada más y el auto se quedó en silencio. Vi como las calles blancas cubiertas de nieve conforme avanzábamos.

Giré la cabeza hacia Carlisle, y el también lo hizo . Nos miramos unos segundos.

Entonces empezamos a reír.

.

.

.

Siempre había pensado que el instituto era aburrido. Sobre todo para alguien como yo, que el estudio le era algo innecesario, y que no le interesaba hacer vida social.

Lo supe desde que llegué, había aceptado la monotonía del lugar, resignándome a pasar por lo mismo todos los días, que se me hacían tan largos. Contaba los minutos para poder regresar a casa… Aunque allí sea igual de aburrido que en el instituto.

Todo eso cambió con Edward.

De pronto, los días ya no me parecían tan pesados.

Ya no contaba los minutos para que se acabara el día, ahora rogaba al cielo que nunca se terminara.

Seguía deseando que las clases pasaran rápido… Pero para poder reunirme con él de nuevo.

Escuchar el timbre de la salida me llenaba de una nueva emoción y alegría, por qué sabía que no tenía que ir a una casa sola y fría nunca más.

Pero ahora que Edward no estaba todo se había vuelto como antes, incluso peor.

Y presentía que esto solo sería el comienzo.

-Así que… - empezó Jessica. Ambas estábamos de camino a la cafetería puesto que era la hora del almuerzo. Sospecho de que quiere hablarme de Edward, de por qué estábamos distanciados, pero me equivoco terriblemente- ¿Qué hay con el Dr. Cullen?-

-¿Qué hay?- repetí.

-Si- asintió- Ha pasado por ti todos estos días, y también te ha dejado por las mañanas- silenció unos segundos, esperando una respuesta de mi parte. Continuó cuando no lo hice- Ya sabes, puedes contarme, no voy a decírselo a nadie-

Su ultima frase me hubiese resultado graciosa en otra ocasión, si no estuviese insinuando lo que estaba insinuando.

-¿Perdón?- inquirí, molesta.

-Si- afirmó, aparentemente no dándose cuenta de mi enfado- El Dr. Cullen es un hombre muy guapo… Y tiene dinero… Supongo que es mejor partido que su hijo, en cierto modo… Creo que puedo entenderte-

Me quedé idiota unos segundos y tardé en procesar lo que estaba diciendo, lo que me estaba diciendo.

-Ahora entiendo por qué tu y Edward están tan distanciados…-

No podía seguir escuchándola.

-Jessica, para, me estas ofendiendo- le detuve.

Como si fuera poco, ella se detuvo y me miró, confundida y molesta.

-¿Ofendiendo?- repitió- ¡Solo intento ser comprensiva!-

¿Comprensiva? ¿En serio? ¡Comprensiva mis…!

-¿Comprensiva?- di un paso hacia ella, paso que Jessica retrocedió, intimidada- ¡Tu no estas siendo comprensiva! ¡Me estas insultando! ¡¿Por quien me tomas?! ¡Me estas diciendo que soy una…!- Mis manos se cerraron en puños, ella lo notó y me miró aun más asustada- No quiero que vuelvas a mencionar esto- dije apretando los dientes.

Diciendo esto, giré sobre mis propios pies y empecé a caminar en dirección contraria a la cafetería. Quería estar sola para poder calmarme y ese no era precisamente el lugar adecuado para hacerlo.

Era de más decir que nuestras "amistad" estaba rota.

Me detuve en uno de los pasillos vacios, apoyando ambas manos en la pared y bajando la cabeza, respirando pesadamente en un intento de tranquilizarme. No quería dar media vuelta y…

Conocía a la personas que eran como Jessica, así que sabía como era ella, pero a pesar de eso me sorprendió que dijera y pensara eso, de mi.

¿Los demás también pensaban eso?

Traté de recordar alguna mirada hostil o extraña por parte de la gente hacia mi, pero no pude recordar nada.

Quizás ellos no pensaban mal de mi. Aun.

¿Cómo podría explicar la conexión única que Carlisle y yo compartíamos? Desde fuera parecía extrañamente íntima, llena de bromas internas y confidencias compartidas. Podía entender como alguien pudiera llegar a la conclusión de que éramos más que amigos. De alguna manera, lo éramos. Pero Carlisle era... Carlisle. Había llegado a conocerle y cogerle muchocariño también, pero aún así, realmente no podía haber más que eso.

¿Pero en serio creía que estaba engañando a Edward con Carlisle , su padre? ¡ ¡Si lo único que había hecho era dejarme y recogerme del instituto!

O al menos eso era lo que ella había visto.

Cosa que no pasaría si no estuviera peleada con Edward.

Gruñí y golpee la pared.

-En serio, deberías contener tu temperamento, has rajado la pared. - dijo una voz femenina que venía de atrás mío.

Lo ultimo que me faltaba.

Suspiré largamente y cerré los ojos un segundo, tratando de calmarme, y me giré.

Tanya estaba allí, con los brazos en su cintura y mirándome con diversión.

-¿Qué quieres?- le pregunté con brusquedad.

Cuanto más rápido me desasiera de ella, mejor. Para ella, claro. No le convenía estar cerca de mi.

-Hablar contigo- respondió tranquilamente, ignorando mi ruda respuesta- ¿Crees que no sé lo que pasa por esa cabecita tuya? -inquirió.

Le miré con los ojos entrecerrados y erguí la espalda.

-Lo dudo- dije, cruzando los brazos.

-No es lo que estás pensando. Entre Edward y yo no hay nada, y no porque yo no quiera. Aún no entiendo qué ha visto en ti…-

-Ve al grano de una vez. ¿Qué es lo que quieres?- le corté.

Ella frunció el ceño, visiblemente disgustada por mi osco comportamiento.

-Lo que voy a decirte no es fácil para mí, entiéndelo - tomó aire como si fuese a hacer un gran esfuerzo-. Él te ama. Más de lo que jamás creí que fuese capaz. Lo he perseguido por décadas, lo he tentado en cada ocasión que he tenido y ni una vez a caído -no pude evitar bufar- Hasta que llegaste tú. No existe otra mujer en el mundo para él, Bella. Eres la única. Todo en ti es perfecto para él, hasta tus defectos, y créeme querida, tienes unos cuantos -abrí la boca para contestarle pero me cortó antes de que pudiese decir una palabra-. Tienes a ese hombre loco por ti, no respira si no es tu aire, no ve si no es tu luz y tú que haces... ¿lo desprecias? ¿Crees que encontrarás alguna vez alguien mejor que él?-

-¡Claro que no!- exclamé.- Pero…

-¿Qué?¿Piensas que te está engañando conmigo?- preguntó- Pues no, no lo hace. Ya te lo he dicho.-

-¿Entonces por qué ese día se fueron juntos?-

Ella suspiró, exasperada.

-Te lo diría, tampoco entiendo la estúpida idea de Edward en ocultarte las cosas- rodó los ojos- Pero si te lo digo, él se enojará- volvió a suspirar exasperada, luego me miró fijamente- Ahora yo te pregunto a ti: ¿Y que?-

Le miré con los ojos entrecerrados, no entendiendo su pregunta.

-¿Disculpa?- inquirí.

-Si- asintió- Ya te he dicho que entre él y yo no hay nada. - empezó a enumerar con sus dedos- Carlisle y Esme te adoran. Sobre todo Carlisle.- me miró de una manera extraña- Según él, le recuerdas a alguien- se encogió de hombros- Ambos te ven como una bendición para su familia- volvió a rodar los ojos- ¿Por qué no puedes regresar con Edward de una vez? El hombre anda más cabizbajo que antes que llegaras, y eso ya es decir mucho.-

Le miré, sorprendida. No esperaba aquellas palabras de ella. Es decir, se suponía que Tanya era la mala y la que me quería quitar a Edward. ¿Por qué venía aquí a hablar conmigo y decirme todas esas cosas? ¿Por qué Edward se lo pidió?

Como si me hubiese leído el pensamiento, agregó:

-Y, para que lo sepas, Edward no me ha enviado- aclaró.

Tal vez solo lo vio en mis ojos, o ambas estábamos pensando en los mismo. No le respondí.

¿Entonces por qué lo hacía?

-Piénsalo- dijo antes de girarse y caminar en dirección a la cafetería.

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Miré a Daniela, luego a donde ella miraba con tanta atención, y otra vez a Daniela.

-Así que… ¿te gusta?- le pregunté con despreocupación.

Ella desvió la vista hacia mi y me miró con los ojos ampliados.

-¡No, claro que no!- exclamó rápidamente, moviendo las manos con nerviosismo.

Le gustaba.

Y no solo lo digo por su efusiva y nerviosa respuesta, sino también porque se la ha pasado casi toda la hora del almuerzo mirando al chico ese que se sentaba a unas cuantas mesas más allá. Segundos después recordé su nombre, era Mark Evans, lo había visto un par de veces pero nunca habíamos hablado.

-Está bien- me encogí de hombros- Es… Lindo- ella me miró fijamente- Solo estoy haciendo una observación-

Que diga eso no quería decir que me gustase, simplemente estaba señalándolo.

Ella dejó escapar un suspiro bajo, supongo que de alivio.

-Comparto tres clase con él- me contó de manera vacilante. Tardó varios segundos en continuar- Pasó de mi en todas ellas- se encogió en su silla.

Me sentí mal por ella. Ser rechazada es algo horrible, supongo. Me gustaría ayudarla de alguna manera, pero no se me ocurría nada.

-¡Hey! Mamá , yo y una amiga de ella iremos a Seattle este fin de semana, ¿te gustaría acompañarnos? Así no estaré sola-

Me sorprendí ante su repentino cambio de humor. Parece que la chica era buena cambiando de tema.

Sonreí y asentí, aceptando su invitación.

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Nunca pensé decir esto, pero Tanya tenía razón. Ya me había aclarado que no pasaba nada entre los dos, que era mi mayor duda y temor. ¿Qué importaba si me decía lo que pasaba o no? Tal vez terminaría por decírmelo, cuando creía conveniente. O cuando se de cuenta que no necesitaba tanta protección como él pensaba. Daba igual.

No tenía por qué continuar con este estúpido drama.

Y hoy le pondría fin a eso.

Sonreí cuando la campana de la ultima clase sonó. Me levanté de mi asiento y prácticamente corrí fuera del salón, otra vez, ignorando las indicaciones del profesor. Bueno, no fui la única que lo hizo. Pobre. En serio, me hubiera quedado, pero no tenía tiempo que perder, debía buscar a Edward para hablar con él y arreglar las cosas.

Corrí por los pasillos abarrotados de alumnos hacia el salón donde Edward tenía su ultima clase con la esperanza de que él aun estuviera allí. Rogué que para que su clase se haya prolongado.

Algunos me dirigieron miradas extrañadas, pero no me importó, solo tenía en mente una única cosa.

Ni siquiera me detengo para dirigirle una mirada envenenada a Jessica, cuando pasó muy cerca de mi.

Por fin, llegué al salón de Literatura. Por un momento, viendo el profundo silencio predominante del lugar, pienso que no hay nadie allí. Suspiré con tristeza, Edward ya se había ido, claro, siempre es el primero en salir.

Iba a girarme e irme, no tenía nada que hacer ahí, pero entonces escuché unas voces.

Me acerqué lentamente a la ventana para poder ver quien estaba allí.

Lo que vi me dejó congelada en mi sitio. Tanya estaba colgada del cuello de Edward, y él a su vez tenía sus manos en su cintura. Vi como ella acercaba lentamente su cara a la suya.

Entonces Edward giró la cara. Tan pronto como me vio la soltó como si su tacto le quemase.

No esperé una explicación de su parte. Para mi era suficiente con lo que había visto. Me di media vuelta y corrí hacia la salida.

-¡Bella, espera, no es lo que piensas!- le oí decir a lo lejos, pero no me detuve. Al contrario, apreté el paso al darme cuenta que me seguía.

¿No es lo que piensas? ¿Tenía la… la cara de decirme eso?

Doblé corriendo la esquina hacia el portón de la salida, cuando tropiezo con algo.

Todo ocurrió muy rápido, en segundos.

En vez de estamparme contra las baldosas, unos brazos me sostuvieron de la cintura y me impidieron caer.

-Lo siento mucho- mascullé airada- Perdón.

Miré hacia arriba, llevándome una gran sorpresa al ver que quien me sostenía era Mark Evans, el chico al que estaba mirando Daniela. Él luego de mirarme por unos segundos con el ceño fruncido y con confusión, sonrió.

-No hay problema, pero ten más… ¿Estas llorando?- me preguntó de pronto.

Me aparté abruptamente de él y me limpié las lagrimas con el dorso de la mano lo más rápido que pude.

-Estoy bien- traté de sonreír, pero salió forzada, falsa.

-¿Segura?- inquirió.- ¿Quieres que…?-

-Yo puedo hacerme cargo de ella, Evans. No necesita de tu ayuda- dijo una voz apareciendo de la nada.

No era necesario que mirase para saber de quien se trataba.

El chico miró a Edward con ceño fruncido y luego me miró a mi, como si estuviese encajando un puzle.

-Él solo intentaba ser amable, Edward- le dije, alzando la vista para mirarle.

Él me miró a mi, y sus ojos se suavizaron.

-Por favor, Bella, tenemos que hablar.- le dio una mirada dura al chico y agregó- A solas-

El chico lo miró a él y luego a mi. No parecía dispuesto a irse.

-Muy bien- le gruñí, luego me giré hacia Mark -Gracias, y disculpa por esto-

Él asintió secamente, le dio una mirada de advertencia a Edward y luego se marchó. La escena me recordó mucho a la de anteayer, cuando Emmett hizo lo mismo.

-Bella- comenzó Edward, acercándose a mi- Últimamente parece que no hacemos otra cosa más que discutir - intentó acariciar mi mejilla, pero yo aparté la cara- Yo no quiero discutir más...

-Yo tampoco -le contesté apartándome de él- Ahora, si no te importa, quiero irme.-

-Bella, por favor, escúchame -me pidió.-Déjame explicártelo-Rogó de nuevo mientras que una de sus manos se levantaba, otra vez. Sus dedos estaban a dos centímetros de mi rostro, mas yo me alejé.

-No tienes que explicarme nada Edward. No me debes ningún tipo de explicación, nadie te la ha pedido -traté de sonar fuerte, de no parecer deprimida, pero me era muy difícil.

Tenía que salir de aquí antes de que comenzara a llorar de nuevo. No quería que él me viera así.

-¡Oye, tu! ¿Es que nadie te ha dicho que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?-

Ambos giramos la cabeza al mismo tiempo cuando escuchamos hablar a Tanya, que estaba parada en el portón de la salida y miraba con el ceño fruncido al chico Evans, que estaba mirándonos escondido desde una esquina.

-Solo quería recuperar mi libro- dijo, avergonzado. Caminó rápidamente hacia una esquina donde había un libro tirado en el piso. Me di cuenta que ese fue el objeto con que tropecé hade un rato. Lo cogió, nos dio una breve mirada a ambos y luego se fue. Tanya le dirigió una rápida mirada de disculpa a Edward y se marchó tras Evans.

Yo también pensaba irme, pero Edward me detuvo sujetándome del antebrazo.

-Déjame ir, Edward- le pedí.

-No sin antes haber hablado-

-¿De que?- inquirí- Con lo que he visto es suficiente. Se acabó- tiré de mi brazo con brusquedad, y para mi sorpresa, él me soltó.

-¿Se acabó?¿A… a qué… te refieres? -tartamudeó.

No le respondí, simplemente corrí hacia la salida.

-¡Por favor, Bella, vuelve! ¡No es como tú crees!-

No me detuve.

Sentí las lagrimas desbordarse de mis ojos y correr por mis mejillas.

La llovizna de afuera me mojó cuando salí del edificio, más no me importó. Lo único que quería era alejarme de aquel lugar. De Edward.

Vi a lo lejos el auto de Carlisle, no lo pensé donde dos veces y corrí hacia el.

Cuando llegué abrí la puerta de un tirón y entré, derrumbándome en el asiento.

-¿Bella, que sucede?- me preguntó, preocupado.

No le respondí, solo me limité a cubrirme el rostro con las manos y sollozar lo más silenciosamente que pude.

-¿Qué te pasó? ¿Te han herido?- siguió preguntando.

-Bella…-

Gemí cuando escuché su voz. Rápidamente le di la espalda y me oculté en el pecho de Carlisle.

-¿Qué ha pasado con Bella?- le preguntó él, pasando un brazo por mis hombros. Su voz se endureció un poco al agregar- ¿Qué le hiciste?-

-Me vio abrazar a Tanya, se dio la vuelta y no me ha dado la oportunidad de explicarme.-

-Bella…- comenzó Carlisle.

-¡No quiero hablar con él!-grité- ¡Dile que se vaya y me deje en paz!-

-Pero Bella….- dijo Edward.

-¡Vete!- gemí, aun sin mirarle.

Ambos se quedaron en silencio, supuse que estaban teniendo una conversación mental . Rogué para que Carlisle me apoyara a mi esta vez, y no decidiera ayudar a Edward como las veces anteriores.

-Te amo…- Murmuró.

No necesitaba girarme a mirar para saber que se había ido.

Aquellas dos palabras… aquellas dos dulces y tiernas palabras hicieron que rompiera finalmente a llorar.

-Lléveme a casa- le pedí después de un rato, cuando dejé de llorar.

No quería apartarme de él, pero tenía que hacerlo para dejarle conducir.

Encendió el auto en silencio. Me acomodé en el asiento y abroché mi cinturón de seguridad. Giré la cara para mirar por la ventanilla del auto, intentando de alguna manera de distraer mi mente. No quería seguir llorando.

No quería pensar en Edward.

O en lo que acababa de pasar con él.

Fui una idiota ¿Cómo pude siquiera pensar que alguien como Edward podía estar enamorado de mí? ¿Cómo podría quererme cuando yo era sólo una humana, una rara y estúpida humana? Una extraña, con fuerza y rapidez sobrenatural, pero una humana al fin y al cabo. ¿Y ella? Ella era su igual, una mujer hermosa, una mujer que no tendría ningún problema para permanecer a su lado. No como yo, que tenía los días contados…

Los días contados…

Suspiré y cerré los ojos. Me hice la pregunta que tantas veces me había hecho ¿Ahora que iba a hacer?

Sentí una mano fría posarse sobre la mía e instintivamente me giré para mirar. Carlisle apretó cariñosamente mi mano y me sonrió ligeramente.

Apreciaba su apoyo, su intento por hacer que me sienta mejor, pero eso lamentablemente no era suficiente.

Le devolví la sonrisa a medias y me giré otra vez hacia la ventana.

Mi único pensamiento en ese momento era que quería desaparecer.


Y aquí está el capitulo. A ver que les parece ^^

No he podido escribir más capítulos como había planeado. Solo hice uno hoy, así que tengo tres capitulos almacenados. Es que últimamente estoy corta de inspiración y tiempo. Osea, tengo las ideas y la trama de los capítulos en mente, pero a la hora de escribirlos... :S

Pero bueno, es tarde y no tengo mucho tiempo para una nota larga.

La reconciliación de Edward y Bella está cerca, créanme. Como ya les dije, ellos regresaran después de eso malo que A hará, cuando Bella despierte en el hospital. Lo se, no es un escenario bonito o romántico precisamente, pero bue...

En el próximo capitulo empieza el problemón, por decirlo así, en que A meterá a Bella. Empieza, si, porque serán varios.

Exactamente, A lo hará pensando que es bueno para Bella, cuando en realidad es todo lo contrario.

Mi mamá tampoco es tan dulce como Esme. Bueno, si lo es, un poco, y también infantil. Digamos que es una mezcla de Renee y Esme xDD La que es así como ella, Esme, es mi abuelita xD

Y hablando de Carlisle y Bella, en la serie que estoy viendo está pasando algo muy similar, hasta hoy me di cuenta. En serio, creo que se están copiando mis ideas xDD Porque pasan cosas muy parecidas a las que yo escribo, bueno, no tan igual, pero parecidas. La mujer esta (una de las protagonistas) piensa que su marido la ha engañado, y comienza a apegarse a este amigo de la infancia con quien hace poco se encontró, él la consuela y eso.

Ah, y agárrense, porque aquí viene lo más curioso, el hombre es doctor xDDD

Y se llama Carlos, hasta en el nombre es parecido, por Dios.

Las situaciones que comparten son divertidas, infantiles, y un poco románticas, la ultima sobre todo.

Lo que él le dice...

Dios, me estoy empezando a asustar O.o En serio, cada vez que veo la serie y ellos aparecen ya no se que pensar...

La escena de ayer, por ejemplo, era IDENTICA a una que yo ideé el año pasado para mi historia (Al final no voy a ponerla, no por el momento al menos). Incluidas las palabras bonitas, pasto verde, estaban bajo un árbol...

Con eso de él le dice que se siente joven de nuevo, actuando como un adolescente...

El hombre tiene el cabello casi rubio, y el cabello de ella es castaño...

...Y mejor paro de señalar las similitudes porque nunca voy a terminar.

Pero, dejando a un lado la extraña similitud de todo esto, debo decir que me encantaría que ellos dos se quedaran juntos, hablo de la serie, no de Carlisle y Bella xDD Es que el esposo de la mujer... No es malo, pero es un idiota, y con sus idioteces la para malogrando todo, y la verdad es que ya cansa :S

Casi casi me olvido del perro. Si, el perrito no es malo. Al contrario, él va a ayudar a Bella en algunas cosas más adelante.

Y, chicas, si, vigilen a sus mascotas. Sobre todo a esas que son demasiado inteligentes y acciones raras. Nadie sabe que podrían ser realmente O.o

Naah, mentira, ya saben que estas son solo ideas que se me ocurren xDD

Me has hecho acordar de algo al mencionar a tus peces. En mi historia, hay algo... curioso tras la muerte de los peces de Bella.

En fin. Mañana subo el siguiente capitulo, más temprano que hoy espero. Gracias! ^^

~Xime~