Cap. 43: De mal en peor (Parte dos)

-Edward es un idiota-

Voltee a mirarlo con la boca abierta de la sorpresa.

No pude evitarlo, simplemente fue demasiado inesperado. Aun con lagrimas en los ojos, me empecé reír.

-¿Qué?- dijo, las comisuras de sus labios se levantaron.

Negué con la cabeza mientras sacaba un pañuelo desechable de mi mochila y me limpiaba las lagrimas.

-¿Dices esto para hacerme reír?- le pregunté.

-Lo dije porque de verdad lo creo, pero si te hice reír está bien-

Definitivamente, Carlisle se estaba juntando mucho conmigo, no había otra explicación. Dios, de verdad era una mala influencia para la gente, corrompía a todos los que andaban conmigo, incluso a alguien como Carlisle.

Levantó una mano, conduciendo solo con una, y empezó a enumerar con sus dedos:

-Primer error; irse con Tanya sin antes llamarte para preguntar donde estas. Segundo error; decirte inmadura, que es lo peor que pudo haber dicho en esa situación, sabiendo perfectamente como eres tu. Tercer error; abrazar a Tanya, también sabiendo que probablemente tu ibas a buscarle en cualquier momento para tratar de arreglar las cosas…-

-¿Por qué dices que fui a buscarle?- le pregunté.

-¿Acaso no fue así?-

No respondí.

¿Tan obvia soy?

-Pero él no es tan idiota para engañarte con Tanya- continuó.

-Él y Tanya son iguales, son lo mismo. Yo no.-

-Bella, las cosas no son así…-

-¿Acaso has olvidado lo que realmente soy?- no respondió- Tal vez se ha dado cuenta de que, bajo esta fachada de chica adolecente extraña, hay algo… más. ¿En cambio ella? Ella es hermosa, normal… bueno, lo más normal que un vampiro puede ser… Podrá estar con él sin problemas… Creo que puedo entender si la prefiere. Yo tampoco me escogería- mis voz se quebró al agregar- Nunca fui ni seré lo bastante buena para él-

Suspiré y bajé la vista, tratando con todas mis fuerzas de no ponerme a llorar otra vez.

De verdad, podía entender si ya no me quería y que, por alguna razón, le empezó a gustar Tanya o desde siempre le había gustado y lo había estado ocultando… Lo que quiero decir es que comprendía, pero al menos me lo hubiera dicho, yo habría entendido. No es como si fuera la primera vez que alguien me decepcionaba, bueno en ese sentido si, pero era igual.

Carlisle detuvo el auto y me di cuenta de que habíamos llegado a mi casa.

-Bella- me llamó.

Yo tenía la mirada clavada en el suelo y ninguna intención de levantarla.

Él cogió con suavidad mi barbilla y me hizo mirarle.

- Bella, escúchame bien: No creas ni un segundo más que no eres suficiente para él. Eres preciosa, tienes mucha belleza tanto interior como exterior. Muchos hombres desearían estar en el lugar de Edward.-

Medio sonreí y negué ligeramente con la cabeza.

-Solo dices eso para intentar animarme, pero de todas manera gracias- suspiré con desaliento.-Creo que Edward no piensa eso.

Quizás él empezaba a ver las rarezas que habían en mi.

O mi tiempo de tener a alguien se había agotado.

Es que es así, tal parece que estoy condenada a la soledad. No podía querer verdaderamente a alguien porque tarde o temprano pasaban como estas, aun cuando me habían prometido que nunca pasaría. Si bien no me decepcionaban, se iban, encontraban a alguien más, morían…

Y yo terminaba tan sola como había venido al mundo.

Miré a Carlisle, y me pregunté cuando se iría o me fallaría también. Esperaba que no fuera muy pronto.

-No se qué pasará por la mente de Edward en estos últimos días, pero de lo que si estoy seguro es que te ama. Nunca ha estado así de feliz y sólo hay que ver la forma en que te mira para darse cuenta de que tú eres su mundo.-

Si, hace unos días yo también creía eso...

-Y, repito, Edward no tiene absolutamente nada con Tanya-

-¿Cómo estas tan seguro?-

-Ya te lo he dicho, él no es tan idiota, no para cambiarte por ella- acarició mi cara con sus pulgares- Y lo siento mucho por Tanya, pero no te llega ni a los talones-

Resoplé.

-Si, claro-

Probablemente, en otra situación, yo le hubiera dado la razón. Yo solía pensar eso, pero no ahora, cuando estaba con el estado de animo por los suelos.

-Bella, si tu vieras lo que yo veo cuando te miro…

-Si, ya se que me veo horrible ahora, pero no era necesario que me lo recordaras- dije.

Ya me había secado las lagrimas y todo, pero seguro mis ojos aun seguía enrojecidos.

Sus labios se curvaron en una sonrisa, pero su voz fue firme al responder:

-Hablo en serio-

-Yo también- repliqué.- Y si vas a seguir tratando de defender a Edward, mejor no digas nada-

Me aparté un poco de él y sus manos se quedaron en el aire unos segundos antes de bajarlas.

-Créeme, estoy siendo imparcial.- dijo- De no ser así, ahora yo estaría en pos de Edward, solo porque lloraste, y aunque no sea totalmente su culpa-

Pensé que lo decía por decir, pero la determinación de sus ojos no dejaba lugar a dudas.

Me quedé en shock un par de segundos. ¿Hablaba en serio? No nos conocíamos tanto. Aunque debía decir que habíamos congeniado demasiado rápido…

Le miré, y tuve una breve sensación de que le conocía, de mucho tiempo…

Lo que era imposible, porque de ser así yo le recordaría, estaba complemente segura.

Pero lo había sentido. Había sentido…

...lo mismo que sentí esa mañana… después de la aquella pesadilla que no recordaba, cuando vi los ojos de Edward…

Reconocimiento.

Una fuerte punzada de dolor en mi frente interrumpió mis pensamientos. Hice una mueca y me llevé una mano a la cabeza.

-¿Bella? ¿Estas bien?- me preguntó Carlisle a mi lado.

-Si, si. Estoy bien. Solo un poco de dolor de cabeza- dije con rapidez. Y, de verdad, lo estaba, el dolor se había ido tan rápido como apareció.

Él iba a decir algo, pero yo le corté.

-Estoy bien. En serio-

Físicamente, al menos.

Suspiré.

-Tengo algo para ti- dijo de repente- Se me estaba olvidando.

No me sorprendí cuando lo vi coger un ramo de rosas blancas del asiento trasero y me lo tendió. Era algo que se había hecho una tradición en estos últimos días cuando me recogía del instituto, o cuando salíamos a algún lugar.

En serio, si seguía así dentro de poco mi casa iba a estar repleta de rosas.

-Imagino que también le regalaras flores a Esme- dije mientras el ramo de rosas con una mano.

Acerqué sus pétalos a mi mejilla unos segundos.

-Claro que si, pero no rosas blancas-

Fruncí el ceño por la confusión y alejé las rosas de mi cara.

-¿Por qué?- pregunté.

-Ahora las rosas blancas son exclusivamente para ti- sonrió.

Me quedé pensando, preguntándome por qué. ¿Significarían algo malo? Eran de color blanco, el blanco nunca significaba cosas malas, ¿verdad? Había oído hablar del significado de cada flor pero nunca me había interesado mucho en eso.

Mis ojos se ampliaron ligeramente unos segundos cuando la comprensión me llegó, y luego se entrecerraron al mirar a Carlisle.

-¿Sigues pensado que soy "inocente", por eso?- No podía creerlo. ¿Cómo podía después de todo lo que le había contado?- ¡Soy una cazavampiros, por Dios!-

Yo había mentido mucho, aún peor, había matado, y aunque por momentos me sintiera culpable por ello, eso no cambiaba nada ni restaba mi culpabilidad.

No me respondió, pero sus ojos adquirieron un brillo divertido

-Bueno, también tiene otros significados, como…-

-¡Cállate!-

Él se ríe y me revuelve cariñosamente el cabello, yo me aparté bruscamente, pero no pude detener a la sonrisa espontanea que apareció en mi cara.

-Eres un tonto- dejé a un lado las rosas para abrazarlo.

Apoyé la barbilla en su hombro y rodee su torso con los brazos. Él depositó un suave beso en mi cabeza antes de hacer lo mismo.

-Pero te hice sonreír de nuevo-

Si, me hizo sonreír, y también logró que me olvide de…. Que me olvidara de Edward, por unos segundos.

Edward.

Suspiré y alcé la vista.

Mi ceño se frunció al ver a la Sra. Anderson mirarnos fijamente desde una de sus ventanas de la planta baja.

Otra vez. Vieja metiche, ¿es que no tenía nada más que hacer que espiar a la gente? Y si no lo tenía, ¡Eso no les daba el derecho de vigilar a la gente y ver lo que hace como si fuera su telenovela o algo así!

Cansada y molesta, hice algo que nunca en mi vida pensé hacer: Saqué un brazo por la ventanilla del auto y le hice un gesto grosero con los dedos.

Para esto, Carlisle se había dado cuenta de que algo pasaba, y se apartó para mirar. Me vio a mi, y a mi dedo, y luego a la Sra. Anderson que me miraba con los ojos muy abiertos.

Entonces él hizo algo que también consideraba imposible, hasta hoy.

Cuando vi a Carlisle hacer el mismo gesto que yo hice hace un rato, mis ojos casi se me salen de sus huecos y probablemente si fuese caricatura, mi mandíbula estaría en el suelo.

La expresión de la Sra. Anderson me hubiese resultado graciosa si no fuera porque estaba tan o más sorprendida que ella.

Afortunadamente, el shock se me pasó justo a tiempo para darle el toque final al asunto.

Si la vieja quería mirar, pues que mire.

-¿Nos besamos?- me preguntó él cuando metió el brazo.

La pregunta me hubiese parecido rara si no lo hubiéramos hecho antes.

-Me has leído el pensamiento.- dije.

Pusimos en practica lo que habíamos hecho la vez anterior, solo que esta vez rodee su cuello con los brazos para taparnos un poco, ya que la Sra. Anderson estaba más cerca y podría descubrir nuestra farsa, y si se daba cuenta de que nuestro beso era de mentira no sería igual.

Me aparté cuando vi que la mujer se fue corriendo de la ventada llamando a su marido para que nos viera.

-¿Ahora qué?- jadee cuando nos separamos.

De pronto, ya no me parecía tan buena idea. La cosa era que ella nos viera, no su marido.

-¡Agáchate!- ordenó.

Ambos nos ocultamos justo cuando el esposo de la vieja salía a mirar por la ventana, sentía el corazón latiéndome con fuerza, y mentalmente rogué para que no nos haya visto.

-Allí no hay nadie, Margaret- le escuchamos decir.

Carlisle y yo intercambiamos sonrisas. No nos había visto.

-¡Pero ahí estaban! ¡Los vi! ¡Los veo todo el tiempo! ¡Se besan!-

-Si, yo también les he visto un par de veces en estos últimos días, y no he visto nada raro como tu- le respondió molesto.- Esa pobre chica no tiene padres, ¿no te has puesto a pensar que, posiblemente, ha encontrado en el Dr. Cullen alguna clase figura paterna?-

-¿Figura paterna? ¡Si, claro! ¡Esos dos actúan como un par de adolescentes enamorados!-

Y así siguieron discutiendo un buen rato, con la Sra. Anderson insistiendo en que yo era una devora hombres total y que mi actual victima era Carlisle, y que además estaba con su hijo, y que hace poco me vio con no se quien (En serio, no sabía quien. La vieja estaba peor de lo que pensaba. Se hacía millonaria escribiendo novelas de romance y esas cosas) Prefería reírme que dejarme llevar por la ira e ir a darle su bien escarmiento para que aprenda.

Finalmente, el hombre se cansó de oír tanta tontería y se fue dejándola hablando sola.

Creyendo que se habían ido, nos enderezamos en nuestros asientos.

Pero entonces la puerta de su casa se abrió y salió el Sr. Anderson. Carlisle y yo rápidamente nos agachamos de nuevo, pero no calculamos bien y nuestras cabezas chocaron.

-¡Ay!- me quejé. Inmediatamente me tapé la boca con una mano. Rogué para que hayan me hayan escuchado.

-Lo siento- susurró Carlisle.

Asentí en silencio. No era su culpa.

-¡Me voy a la casa de John, espero que cuando regrese hayas recapacitado!- le gritó a la Sra. Anderson. Subió a su auto y cerró la puerta de un portazo, luego le escuché irse.

Esta vez esperamos un rato más para levantarnos, y cuando lo hicimos ya no había nadie.

Me enderecé en mi asiento y me sobé con una mano donde me había golpeado al chocar.

Carlisle me vio e hizo una mueca.

-Lo siento- se disculpó de nuevo- ¿Te duele mucho?- me preguntó, llevando una mano a mi frente y tocándola ligeramente.

-Estoy bien- le tranquilicé. Y lo estaba, solo esperaba que no se me hiciera un chichón- No puedo creer lo que hicimos hace un rato- me reí.

-Dímelo a mi- sonrió, aunque parecía seguir preocupado por mi frente- Por alguna razón, tiendo a actuar de manera ilógica cuando estoy contigo.-

Si, ya me había dado cuenta de eso.

-Pero creo que está bien- continuó- Supongo que algo tan inesperado como tú le está dando emoción a un viejo inmortal como yo.-

Vaya, soy alguien emocionante, ¿Quién lo diría?

-¿De verdad?-le pregunté.

Él asiente y sonríe.

-¿Dónde has estado toda mi vida?- preguntó dramáticamente.

Me encogí de hombros y sonreí.

-Por ahí, alegrándole la vida a alguien más.- dije.

Carlisle retiró la mano de mi frente y la pasó ligeramente por mi cara antes de alejarse.

-Tres días- anunció de pronto.

-¿Qué?- inquirí.

-Regresaras con Edward en tres días, máximo-

La mención de su nombre trajo la tristeza de vuelta y mi corazón dolió.

Aun así, dije:

-¿Ah, si? ¿Es que ahora vez el fututo?-

-No, pero estoy seguro de que no duraran mucho tiempo más separados.- sonrió. - Se que él vendrá a buscarte para que se amisten-

Abrió la puerta del auto, luego la cerró y caminó a paso humano hasta situarse a mi lado y abrirme la puerta.

-O yo lo arrastraré de la oreja si es necesario para que venga a disculparse- agregó.

.

.

.

Con lagrimas en los ojos, guardo algunas y las más importantes de mis cosas en mi maletín. Había llorando toda la tarde y parte de la noche. Ni siquiera me había detenido a comer, no es como si tuviera hambre tampoco.

Al final, había optado por esto, abandonar Forks. Esta noche regresaría a la organización, les diría que no pude con el vampiro, que descubrió algo raro en mi e intentó matarme… Ya vería que les diría, el hecho es que regresaría con ellos. Sea como sea, quisieran utilizarme o no, allí mi vida era… Tranquila. Sin problemas. Por fin, allá había conseguido lo que en ningún lugar lo había hecho, paz. No era feliz… pero tampoco infeliz.

Y no me importaba si me encerraban como dijo que lo harían D. Pareciera que mi corazón, o lo que quedaba de él, se terminó a desintegrar aquí.

Y es que aparento ser una chica fuerte, de esas que nunca sufren, ni lloran, ni les importa lo que diga la gente de ella, pero en realidad soy todo lo contrario. Ahora ven por qué.

Lo hago para que la gente no me pueda hacer más daño del que ya me han hecho. He tenido demasiados problemas, con mucha gente, y lo he superado, pero todo siempre ha dejado su huella, y claro, cada huella me ha ido resquebrajando más y más, y ahora es cuando peor estoy y peor me siento.

Pero no podía arrepentirme.

Fue bonito, mientras duró. Este mes había sido en mejor de mi vida. Pero ahora era momento de regresar a la realidad. Mi realidad, y mi realidad era esta.

-Bien, el cuento de hadas acabó. Hora de regresar a la realidad. - susurré para mi misma. Me limpié las lagrima por ultima vez y me ajusté el maletín en el hombro.

Ya había escrito y dejado una nota en mi mesa de noche. No quería meter en problemas a los Cullen, sobre todo a Carlisle, que fue la ultima persona con quien estuve. Quise despedirme de él, o de las pocas personas buenas que conocí en este pueblo, pero era mejor así. Muchas cosas que explicar y yo sin respuestas. Esperaba que me perdonaran y no pensaran mal de mi. Sobre todo Carlisle.

"Hola"

Grité, me giré de un salto y abracé con fuerza el maletín contra mi pecho.

El pequeño perro blanco estaba junto a mi ventana y meneaba la cola alegremente.

-¿Otra vez tú? ¿Qué se supone que estás haciendo aquí?- le pregunto enojada y dejando de abrazar el maletín. Luego agregué cayendo en la cuenta de algo- ¿Y como has entrado?-

¡Era imposible! A no ser que se haya materializado en mi habitación, no había otra forma de que haya entrado… a menos que… No. El no puede haber entrado por la ventana… es decir… ¡Es un perro, no un gato! ¡No pudo haber saltado o trepado! ¡Es imposible!

"Para mi, no lo es" Responde con tranquilidad "Y ya deja de gritar"

-Pero si no he dicho nada- contesté.

"No, pero yo puedo oír tus pensamientos. Y si proyectas un pensamiento con mucha fuerza, este resuena de forma muy desagradable en mi mente y no me deja pensar a mí. Y tú llevas gritando prácticamente desde que me has visto aparecer, así que te agradecería que te tomases las cosas con un poco más de calma"

¡¿Calma?! ¿!Me pedía calma!? ¡Si había parecido de la nada en mi habitación! ¡Y como si fuera poco era un perro… que hablaba!

El perro hace una extraña mueca y gruñe.

Suspiré, tratando de calmarme.

-Bien- dije- Voy a tratar de controlar mis pensamiento. Ahora dime que estas haciendo aquí- exigí.

"Te traje noticias sobre tus perseguidores"- empezó "Los he seguido. Son listos, cazan con moderación y en lugares diferentes para no levantar sospechas" miró unos segundos mi maletín "¿Te vas? Eso está bien, pero te recomiendo que vayas en compañía de alguien, las cosas se pueden poner feas para ti si estas sola..."

-Espera, espera- le detengo antes que siguiera. Mi cerebro no podía procesar y darle sentido a sus palabras- ¿Qué estas diciendo? ¿Cómo que perseguidores?. -

Él me mira con una mueca de confusión por unos segundos, antes de fruncir el ceño y decir:

"¿No se lo has dicho?" Gruñe, no parecía estar dirigiéndose a mi.

Segundos después, escucho en mi mente la respuesta de D.

-"No, y no pienso hacerlo"-

"¿Por que?"

-"No es de tu incumbencia"

"Merece saber. Es a ella a quien quieren. Será peor si no se lo dices"

Otra vez, estoy metida en medio de esta discusión mental de la que no entiendo ni media palabra.

-¿Pueden, por favor, explicarme de que están hablando?- pedí cuando empezaron con una acalorada discusión parecida a la de la vez pasada.

Ninguno de los dos dice nada.

-¿Cómo que me "quieren"? ¿Alguien me está…?-

Entonces, entendí. Mi mente por fin comprendió lo que estaban diciendo y estaba pasando. Por fin, todo tuvo sentido ¡Claro! Tanta protección, era por esto. Alguien estaba atrás de mi, me estaba persiguiendo. Todos lo sabían, menos yo, y no me lo querían decir. Y ese alguien… era un vampiro. ¿Pero quien?¿Por qué?

"Me voy. Espero, por su bien, que le expliques lo que está pasando" dijo finalmente el perro a D, luego me dijo a mi "Cuídate. Hablo en serio, CUIDATE. Nos vemos… Supongo"

Y con eso, saltó por la ventana. Corrí a ella para mirar, creyendo que lo vería en la acera, pero no estaba por ningún lado. Se había ido.

Me quedé contemplando la calle vacía por unos segundos.

-"Bella…"- comenzó D.

-Después, me lo explicas en el camino.- le corté. Cerré la ventana y le eché el seguro. - Tengo que irme ahora-

Tenía que marcharle rápido, antes de que Carlisle se de cuenta de mi huida. Si lograba salir de Forks en los próximos quince minutos, entonces tenía posibilidades de que no notara mi ausencia, y podía alojarme en alguna ciudad cercana y luego …

-¡Pero que idiota!- me dije a mi misma, acordándome que tenía pociones trasportadoras en mi poder, y con ellas podía ir a cualquier, incluido la organización. De hecho, la única forma de llegar a la organización era usándolas.

Dejé el maletín sobre la cama y lo abrí, empecé a buscar la caja donde tenía los pequeños frascos.

-"Bella, deja eso, no puedes irte, y menos regresar a la organización."-

No le hago caso, sigo buscando la caja hasta que por fin lo encuentro junto a mi uniforme. Inserto la llave para abrirla.

-"Escúchame" - abro la caja y saco uno de los frascos color naranja- "¡Maldición! ¿Puedes dejar eso? ¡Escúchame!-

El pequeño frasco color naranja sale disparado de mi mano y se estrella contra la pared rompiéndose en pedazos.

Me quedo estática en mi sitio, mirando con la boca abierta la pared donde había chocado la botella.

¿Cómo...?

-"¿Vas escucharme ahora?"- preguntó D.

Aun con la cabeza hecha un lio, asentí.

-"Mira, no puedes regresar a la organización. No ahora. "- indicó -"Tampoco estoy de acuerdo con que salgas del pueblo, pero ya que tu quieres hacerlo, te voy a ayudar"

-¿En serio?- inquirí.

La escuché suspirar.

-"Si, te ayudaré, pero seré yo la escogerá el lugar a donde irás. Será más simple y rápido. No habrá rastros. Me harás caso en todo lo que te diga ¿esta claro? "- me advirtió. Esperó a que yo asintiera para continuar- "Bien, ahora, acomoda de nuevo tus cosas en esa maleta"- indicó con voz autoritaria.

Asentí en silencio otra vez y le obedecí. Guardé de nuevo la caja con las pociones, hice una mueca al ver que ahora solo me quedaban dos frascos trasportadores.

-Ya- dije cuando terminé a guardar las cosas que había sacado. Me puse el maletín en el hombro.

-"Ok, ahora… ¿Qué?... ¿Por qué?- preguntó, no parecía estar hablando conmigo. Fruncí el ceño por la confusión- "No estoy segura, ¿y si…?... ¡Vale, está bien!... ¿Bella?- me llamó finalmente.

-¿Uhm?- murmuré, mi mente aun estaba hecha una masacota. En serio, estaba empezando reconsiderar la idea de que me había vuelto loca.

-"Hay un pequeño cambio en los planes"- dijo de manera vacilante- "¡Pero viajaras de todas formas!"- agregó cuando me tensé-

-No entiendo-dije con rapidez.

Miré el reloj. Eran como las siete treinta de la noche, y yo no tenía tiempo que perder. En cualquier momento Carlisle podría decir venir a echarme una ojeada y se daría cuenta de mis fugitivas intenciones.

-"Es que… No seré yo la que te ayude"- eso no me ayudó a entender, al contrario, me confundió más-

-¿Quién entonces?- pregunté.

No hubo respuesta por su parte. Pude escuchar que discutía con alguien voz baja, pero no logré entender que decían.

-"Uh… ¿Hola?"-

Mis ojos se ampliaron por la sorpresa y di un fuerte respingo.

Esa no era la voz de D.

No se que pasó exactamente, creo que mi cerebro colapsó finalmente de tanta tontería, demasiadas emociones por un día, o que se yo, solo sé que todo se puso negro y me sentí caer.

.

.

.

-"¡Estúpida! ¡Hiciste que se desmayara!"-

-"¡Yo no tengo la culpa de eso! ¡Simplemente la pobre no soportó más! Creer que su novio la engaña, un perro que habla, vampiros acechándola, tu, yo… ¡Cualquiera se hubiera desvanecido!"

-Aun así… "Uh… ¿Hola?" ¿En serio? ¿No pudiste decir otra cosa?-

-¿Y que más quería que dijera? ¡Además fue idea tuya que yo le hablara!-

-¡Shh! Esta despertando-

Me desperté con la mirada fija en el techo de mi habitación. Tardé unos segundos en ubicarme y ordenar mis pensamientos.

Y cuando lo hice, me levanté de un salto de la cama. Lo cual no fue buena idea en mis estado, puesto que me maree y tuve que sostenerme de mi mesa de noche para no caer.

-"Bien, despertaste"- dijo alegremente D-

-Si, lo hice, ahora si no te importa, quiero irme ya-

Solté mi mesa de noche lentamente y me enderecé al ver que no tenía más mareo.

-"No creo que sea buena idea…"

Dejé de escucharla. Corrí hacia donde estaba mi maletín y me lo puse en hombro. Estaba decidido, iba a irme de aquí, con o sin su ayuda.

-"¡Muy bien!- me gruñó- "Siéntate de nuevo y agarra fuertemente el maletín con tus cosas. No lo sueltes por nada del mundo. "- indicó-" Relájate"-agregó más tranquila.

Asentí e hice lo que me dijo. Me senté en el borde la cama y abracé fuertemente el maletín contra mi pecho. Empecé a sentir una leve presión en el estomago a causa de los nervios y expectación.

-¿Estas lista?- me preguntó D.

¿Qué si estaba lista? No estaba segura. De hecho, ahora que me lo preguntaba directamente, me daba cuenta de que no lo estaba. Era consiente por primera vez que, si me iba ahora, probablemente no volvería a ver otra vez a Edward. Ese simple pensamiento hizo que mi corazón doliera como si alguien hubiera clavado una daga allí.

Recordé lo que dijo el perro parlante, que alguien estaba persiguiéndome, unos vampiros para ser exactos, y uní cabos con lo que me dijo Edward esa tarde donde me dejó plantada. La protección extrema… Quizás el no mentía.

Bueno, eso aun no quitaba el hecho de que le pillé abrazando a Tanya, pero cabe la posibilidad de que sea solo eso, un abrazo, y que no me está engañando con ella como yo creía.

Tal vez…

Mis pensamientos fueron interrumpidos abruptamente por un fuerte estruendo. Instintivamente alcé la vista hacia donde provino aquel sonido, y me di cuenta de que fue la ventana abriéndose de un tirón.

¿Pero si yo la cerré con seguro, como pudo...?

Una fuerte corriente de aire entró en ese momento por mi ventana abierta, haciendo que las cortinas se alborotasen.

El rugido del viento no me dio buena espina. Me estremecí.

Reaccioné y decidí que era suficiente, así que solté el maletín y me dirigí la ventana para cerrarla de nuevo.

Me detuve a medio camino debido a un pequeño mareo, lo que me hizo tambalearme. Afortunadamente, pude lograr apoyarme en la pared más cercana antes de caer. Me sujeté con más fuerza cuando otra oleada de mareo me atacó.

-¿Qué estas haciendo? Eso no es...- escuché decir a D- ¡Para! ¡Detente ahora!... ¡Hablo en serio, para!... ¿Cómo que no…?- la escuché soltar un gemido horrorizado- ¡NO!¡NO!¡NO! ¡Esto no es posible! ¡Tenemos que para esto!-

De pronto, sentí que la habitación comenzaba a dar vueltas a mi alrededor . Mi visión se hacía cada vez más borrosa, y luché contra las repentinas nauseas que me embargaron.

-No, no, no, no, no ¡No!... ¡Bella!- me llamó, sonaba completamente desesperada- ¡Bella! ¡¿Puedes oírme?! ¡Bella, no!-

Quise responderle, pero no pude. Estaba congelada en mi lugar. Creo que ni siquiera lograría pronunciar sonido alguno.

-¡Bella, escúchame! ¡BELLA! ¡Bella, no!- su voz, aunque sonaba dentro de mi cabeza, me era más difícil de escuchar ahora, el sonido del viento era cada vez más fuerte- ¡Te encontraré! ¡Lo prometo! ¡Vas a estar bien!-

La presión en la habitación empezó a aumentar. Aunque sabía que estaba en pie, noté como si empezara a dar vueltas en el aire. Todas las cosas se movían como si estuvieran en un carrusel y yo girara en sentido contrario a la marcha. Quería cerrar los ojos, pero tenía miedo de derrumbarme si lo hacía. El pánico me invadió cuando sentí un aire frió envolverme por completo, levantándome del piso, como si estuviese absorbiéndome, pero no mi cuerpo, sino algo dentro de mi… y finalmente... una consumidora y envolvente capa negra me cubrió.

-¡Bella!- lloró D.


Bueno, hola! ^^ Me quiero disculpar por haber estado desaparecida tanto tiempo, pero estuve enferma y la verdad que no tuve ganas de ponerme frente a una computadora :S

En fin, como ya estoy mejor, he regresado ^^ ¿Que tal les pareció el capitulo? Sip, aquí empieza el... problema que hace A. No intencionalmente, pero aquí empieza.

Como ven, el perrito es bueno, ha estado ayudando a Bella, y lo seguirá haciendo más adelante. Y si, es hombre. O macho, en este caso xDD

Uh... ¿que más?... a ver...

Obviamente, Edward no está engañando a Bella, simplemente se estaban abrazando, y bueno, ella entró en un mal momento y malinterpretó las cosas.

Les repito, la reconciliación es cuando Bella despierte.

Ah, y no se preocupen. La historia no va a terminar como la serie que estoy viendo... Sobre todo porque no se como va a terminar xD No, ahora en serio, no va a terminar como tu estas pensando. O como están pensando. (No lo nieguen, aunque sea una parte pequeñísima/microscópica de ustedes, piensa como la señora Anserson y Jessica Stanley) Así que repito lo que dije anteriormente:" Cuando escribo se me ocurren un montón de cosas, algunas un cuanto... raras... e inesperadas... ¡Pero tranquilas! Que al final todo acaba bien ^^ Soy una fanática de los finales felices, y normales xD"

Lo que significa que, si en algún momento, en algún capitulo, Bella muere (No estoy diciendo lo hará) O alguna cosa parecida, con cualquier personaje, pueden estar seguros que algo pasará y todo acabará bien y en un final "cuento de hadas", por así decirlo xD

Y creo que eso es todo por ahora...

¿Oigan, les conté que me mandé a hacer unos lentes y hoy me los traen? Me los probé ya. Son de color lila, los bordes, claro xDD Y me quedan muy bonitos, y sobre todo puedo ver perfectamente, lo que es más importante ^^

Ok, no creo que eso les importe a ustedes...

Bueno, es tarde y me tengo que ir a dormir.

Lo más probable es que suba mañana. Si no, lo haré pasado mañana, esta vez sin falta.

Besos, y gracias por leerme! ^^

~Xime~