Cap. 44: ¿Donde estoy? (Parte uno)

D se quedó quieta en su lugar con la mirada perdida, aparentemente en estado de shock por los recientes acontecimientos.

La habitación de Bella había quedo en completo silencio una vez que todo terminó, incluso las cosas que se habían caído y movido regresaron a su lugar, como si no hubiera pasado nada.

A también estaba quieta y en silencio, mirando a D con cautela.

De pronto, ya no le parecía buena idea haber efectuado su plan.

-Dime que fue un error- musitó D, y sin mover un musculo.

-¿Qué?-

-Que me digas que esto fue un estúpido error tuyo, y no algo que hiciste a propósito-

A no respondió, simplemente bajó la cabeza y miró el suelo. Ella estaba asustada ahora, esperando que D perdiera la calma en cualquier momento, y no era algo de extrañarse con lo que había hecho.

Sin embargo, no lo hizo.

D aspiró con fuerza y se tapó el rostro por unos segundos, luego pasó lentamente las manos por su largo cabello negro, tirando de el un poco. Miró a su alrededor, como si estuviese buscando algo, pero en realidad lo hacía por la misma desesperación que sentía.

-¿Nunca te dije por qué fui a buscarte ese día, verdad?- le preguntó. Su voz, a pesar de sus verdaderos sentimiento en ese momento, sonaba extrañamente tranquila y calmada.

A alzó la vista, sorprendida de que tocara ese tema ahora. Negó con la cabeza, a pesar de que D le daba la espalda y no podía verla.

-Bueno, pues creo que llegó el momento para decírtelo- A la miró expectante - Fue por tu padre.

-¡¿Mi padre?!- repitió A, con los ojos ampliados.

Ella pensaba que eso era imposible. Completamente imposible. Ni siquiera ella lo conoció, ¿Cómo D iba a hacerlo?

"Quizás lo de Bella le afectó más de lo esperado…"

-Si- asintió D- Era un tipo muy simpático… Me dijo que era linda- se rió. - Lo cual es una completa mentira, pero fue… agradable para mi que alguien me lo dijera, aunque no fuera cierto- su sonrisa se borró y se quedó en silencio otra vez, con la mirada perdida- Lo recuerdo todo como si hubiese sido ayer…- suspiró con pesadez, luego continuó- Al principio, todo fue muy confuso para mi… Cuando abrí los ojos no tenía idea de quien era yo o donde me encontraba… Estaba sola, y tenía tanto miedo…

A parecía sorprendida ante lo ultimo. No se imaginaba a alguien como D teniendo miedo.

Como si D hubiera leído sus pensamientos, agregó:

-Si, yo tenía miedo- se rió- Un poco increíble de creer, pero si- asintió para si misma- En fin, continuemos. .. No hay mucho que decir sobre esta parte en realidad, ya que estaba encerrada y todo estaba muy oscuro…- su voz se apagó un momento- Escuché… ciertas conversaciones… Planes, sobre… nosotros… Entonces supe que debía salir de allí.

Por lo que pude entender, lo que hacían no estaba bien y estaban actuando en secreto… Así que si yo escapaba, podía ir con el chisme a alguien… Y ellos seguro me protegerían y me darían asilo… O al menos no dejarían que me hicieran… esto- se señaló a si misma- Tuve suerte esa noche, me tocó un guardia idiota , y cuando él se fue yo pude salir- sonrió ampliamente y sus ojos tomaron un brillo casi infantil- Entonces me encontré con alguien…- su sonrisa decayó un poco, pero no desapareció- Yo estaba aterrada, completamente segura de que me cogería y me regresaría a mi lugar de encierro… Sin embargo, el hizo todo lo contario. No me delató- suspiró- Creo… No. Estoy segura, de que eso fue lo más grande que alguien hizo por mi… Me preguntó un par de cosas, yo no entendía a que se refería en ese entonces… Y al final me dijo que yo tendría una... Compañera- se rió sin humor- Y que esa compañera era su hija… Y entonces me pidió que, si yo lograba huir, que la llevara a ella conmigo- su sonrisa se borró y sus ojos se tornaron tristes- No pude escapar en ese momento, alguien más vino y yo tuve que regresar a mi… celda. Pero más tarde, nuevamente el guardia tonto dejó la puerta abierta- volvió a sonreír- Esa vez, logre escapar… Y, cuando estaba a punto de abandonar el lugar… me acordé de la promesa que hice. Yo era un poco tonta en esa época, así que regresé.- suspiró- Tu ya sabes el resto de la historia, así que no es necesario contarla.

Me gustaría decir que lo hice por gratitud a tu padre, pero en realidad fue porque creía que serias una buena compañera o amiga para mi. Alguien bueno y confiable… - D se giró y la miró, sus ojos eran fríos y acusadores- Obviamente me equivoqué.

-Lo siento- musitó A.

-Eso no traerá de vuelta a Bella- replicó con dureza.

A bajó la vista y se miró la manos cruzadas.

D la seguía mirando fijamente y, aunque no lo mostrara mucho, una parte de ella quería acabar con A ahora por hacer lo que había hecho hace unos minutos, aun sabiendo perfectamente que era imposible hacerlo.

La otra parte estaba desesperada por saber de Bella y buscar alguna forma de traerla de vuelta.

Y finalmente la ultima, se sentía culpable por no haber previsto los planes de A. ¿Cómo pudo pasar por alto su extraño nerviosismo, o el hecho que evitaba sus ojos contantemente, o sus profundos y pensativos silencios? Era obvio que tramaba algo a sus espaldas, y ella no lo vio.

Ahora Bella era la que estaba pagando su error, y muy caro.

Cuando A se ofreció para ayudar a viajar a Bella, se le hizo muy sospechoso, pero ella alegó que era para practicar, y bueno, su excusa tenía sentido.

Entonces el portal se abrió. Un portal muy, muy diferente al que se usa para ir a algún lado.

Cuando se dio cuenta de lo que en verdad estaba pasando, en lo que significaba ese portal, ya era demasiado tarde.

Es que simplemente no lo vio venir, no de A, ella no esperaba que alguien como ella hiciese eso.

Debía reconsiderar el concepto que tenía sobre los de su clase.

-¿A dónde la has enviado?- le preguntó.

A se removió incómodamente en su lugar y no la miró cuando respondió:

-No lo sé-

-¡¿Qué no lo sa…?!-

Empezó a jalar de sus cabellos de una manera que A habría considerado cómica, si no fuera porque estaba aterrorizada y temía que se arrojara encima en cualquier momento.

Cuando por fin pudo calmarse, D cerró sus ojos y se quedó completamente quieta en su lugar, con una mueca de completa concentración en su rostro.

Luego de unos minutos, ella finalmente abrió los ojos.

-Está en la época de Evangeline- dijo.

A hizo una mueca, pero preguntó:

-¿Cómo lo sabes?-

-Porque está hablando con ella ahora mismo. Lo vi-

A se dio cuenta de que lo que hacía D hace un rato era tratar de hacer contacto con Bella.

-¿Y eso no es… peligroso?-

D negó con la cabeza.

-Lo que sería peligroso es si se encuentra con cierta persona. Ya sabes cual es, ¿cierto?-

A se mostró confundida unos segundos, antes de que sus ojos y boca se abrieran ampliamente.

-Supongo que ahora te das cuenta de la…- meditó-... Estupidez que has hecho-

A bajó la vista e iba disculparse de nuevo, pero ella la detuvo alzando una mano.

-Ahora… ¿Me vas a decir que planeabas mandando a Bella al pasado?- le preguntó de manera cortante. Era un pregunta retorica, puesto que le haría contárselo aunque no quisiera.

A la miró de reojo unos segundos y apartó la vista al ver que ella la seguía mirando fijamente. Al final, le habló de su plan de manera tan rápida que dudó que D le hubiera entendido.

D si lo comprendió todo, por supuesto.

Y también parecía aun más furiosa que hace un rato.

D aspiró el aire varias veces tratando de calmarse antes de comenzar.

-Si sabes en que situación estamos, ¿no?- inquirió. A asintió de manera vacilante- Bien. Entonces debes saber que nosotras, aunque compartamos un mismo cuerpo y estemos obligatoriamente lazadas, no estamos unidas- A volvió a asentir- Pero, que a pesar de ser incompatibles, hay una pequeñísima parte de nosotras que está… fusionada- esperó a que A asintiera- Esa pequeñísima parte, es Bella- asintió de nuevo- Y justamente, eso es lo que has enviado allí, dejando a este cuerpo solo con nosotras-

Su voz se había tornado extrañamente burlona, como si le hablase a un niño pequeño.

-Con Bella por allá, y con nostras aquí, ¿Qué crees que va a pasar?- le preguntó, sabiendo perfectamente que A no había pensado en eso.

Y estaba en lo cierto.

-Pero… Pero… Bella podrá empezar de nuevo allí y… y… y nosotras… nosotras…- tartamudeaba.

-Lo que va a pasar, me querida A, es lo siguiente- empezó a decir D como si A no hubiera dicho nada- Empecemos primero con Bella: Aparte de la tremenda impresión que va a sufrir la pobre cuando se de cuenta de lo que ha pasado, va a empezarse a preguntar sobre como llegó hasta allí. Ahora, también está el hecho de que no tendrá ninguno de sus poderes actuales, por lo que allí será como cualquier humana común y corriente, expuesta a los peligros y problemas que sufren los humanos comunes y corrientes. Sin mencionar los problemas que acarrea aparecer en un lugar que no conoce nada ni a nadie y está completamente sola, sin lugar donde quedarse, sin dinero...-

A la escuchó con la boca ligeramente abierta. En su plan no pasaban esas cosas.

-Ahora bien, te diré que ocurre con nosotras… y aquí- A no pudo evitar estremecerse- Cuanto más tiempo pase allá, Bella empezará a ganar fuerzas… mientras que aquí su cuerpo las perderá, ¿y sabes lo que va a pasar entonces?-

A volvió a temblar, dando por hecho que conocía la respuesta.

Aun así, D le dijo:

-Morirá- aunque lo dijera con rabia, se podía ver claramente el dolor que le causaba decir esa palabra- ¡Tu sabes muy bien cuanto me he esforzado por mantenerla a salvo y ahora tu…!- su voz se rompió de repente y se le escapó un sollozo. Tragó y continuó- Cuando ella muera…

-¿Nosotras seremos libres?- aventuró A.

-No, grandísima idiota insensible- gruñó- A nosotras se nos designará un cuerpo, como siempre, solo que esta vez iremos sin Bella… Y si por algún caso, ella muere allí, se acabó para ella. No volverá más- apretó con fuerza los dientes.

No pudo continuar. Se alejó hasta la esquina más apartada y se cubrió el rostro con las manos.

Se quedó allí un largo rato, sin decir nada más. A le pareció ver que su cuerpo se sacudía ligeramente, como si estuviese llorando, pero no estaba segura. Quizás solo temblaba por la rabia.

Había cometido un grave error, ahora se daba cuenta de eso, pero no podía hacer nada para remediarlo aunque quisiera, y realmente quería hacerlo. Cuando decidió hacer esto, no pensó sobre los problemas que acarreaba al hacerlo. Ella creía que enviando a Bella a algún lugar, preferentemente donde ella haya tenido una vida mas o menos feliz, ella podría empezar de nuevo, hacer una vida. Y ellas podrían por fin ser libres. En su plan, todos salían ganando… Pero la realidad era otra.

Quería remediar un el daño que había hecho, así que trató de concentrarse otra vez para hacer que Bella regrese. Tal vez cuando Bella esté sana y salva, D la perdonaría y todo sería igual que antes.

Pero, otra vez, las cosas no salieron como ella planeaba.

A logró mover a Bella del lugar donde estaba… Pero no pudo traerla de vuelta.

Y lo peor era que esta vez había perdido por completo el contacto que tenía con ella.

Bueno, al menos esta vez había podido averiguar a donde la había mandado.

Con intenciones de decírselo a D, se acercó lentamente a ella e intentó poner la mano en su hombro para llamar su atención.

-No me toques- le gruñó D cuando sus dedos estuvieron a milímetros de su hombro- No tengo tanto autocontrol-

-Solo quería decirte que pude trasladar a Bella a una época más… cercana- susurró.

D se giró y la miró, arqueando una ceja, después cerró los ojos.

-De todos los años…. De todos los sitios… ¿Tenías que enviarla allí?- gruñó, apretando los puños y avanzando hacia A.

-Fue lo más cerca que pude- musitó mientras retrocedía, intimidada.

D parecía que iba a explotar y dejar salir toda su furia sobre ella, pero en cambio logró calmarse de nuevo y se giró dándole la espalda.

Pasaron unos largos minutos, antes de que se le escuchara suspirar con resignación.

-Bien- asintió para si misma. Hizo un leve movimiento con la mano y apareció de la nada una pantalla compuesta de humo.- No puedo ver a Bella desde aquí, la he perdido- frunció el ceño- Pero la he visto antes. Ella está bien… por el momento- volvió a suspirar- Voy a intentar contactar con… Astaroth- hizo una mueca. Obviamente, ella esperaba no volverlo a ver… o al menos, no ser ella la que lo buscara- Quizás pueda ayudarme. A él tampoco le conviene esta situación- sonrió, aunque esa alegría no llegó a los ojos.

Hizo desaparecer otra vez la pantalla.

-Yo cuidaré de Bella mientras no estas- dijo A cuando vio que D planeaba salir.

-Si me voy a ahora, no pienses que es porque confió en ti- le respondió- Me voy porque Edward llegará en unos segundos, y se que él cuidará mejor de Bella que tu. Espero que disfrutes viendo su reacción al ver el cuerpo inerte de Bella.-

Le dio la espalda otra vez con intenciones de irse, pero antes de hacerlo giró la cabeza y miró a A por encima de su hombro.

-Ah, y gracias- le dijo. A la miró con gesto confundido- Por hacerle daño al único ser que realmente me importa.-

Y desapareció en medio de una extraña nube de humo negro.

(Bella)

Lo primero que vi cuando abrí los ojos, fueron unos grandes de color verde.

-¿Te encuentras bien?- me preguntó una suave voz de mujer.

Pestañee varias veces hasta que pude enfocar la vista. Frente a mi, estaba una hermosa chica con el cabello de color rojo más extraño que había visto en mi vida, ella estaba inclinada hacia mi y me miraba con preocupación.

-Uhm, si- dije. Mi voz sonaba extrañan, pero firme.

-Bien entonces. Me tenías preocupada- sonrió.- ¿Quieres que te ayude a levantarte?-

Me tendió una mano para ayudarme a levantarme (Hasta ese momento no me había percatado que estaba sentada contra un árbol) y yo se la tendí, temiendo que me marearía y caería al no recibir ayuda.

No me esforcé mucho, puesto que ella prácticamente tiró de mi y me incorporó con facilidad.

Tenía demasiada fuerza para ser una chica.

-Tu ropa es extraña- comentó, mirándome de arriba abajo con el ceño fruncido- ¡Pero me gusta!- volvió a sonreír- Ojalá me dejaran vestirme así...- miró su largo vestido de color verde y frunció el ceño disgustada.

Fue entonces cuando me di cuenta de la ropa que ella usaba. No podía describirlo exactamente, pero parecía unos de esos disfraces que usas para hacer una obra de teatro, interpretando alguna novela antigua.

-¿Dónde estoy?- le pregunté, mirando por primera vez a los lados, tratando de identificar algo.

Ella me miró frunciendo el ceño otra vez, entre desconfiada y confundida.

-Londres… En las afueras, exactamente- respondió con lentitud.

¿Londres? La miré de nuevo, a ella y a sus extraños ropajes. Eso explicaba su acento, pero no su vestido. La gente ya no se vestía así. Esa ropa parecía del año…

Los recuerdos me vienen a la mente en ese momento. Mi huida, D queriéndome ayudar con eso, el extraño viento…

Oh, Dios…

-¿Segura de que estas bien? Te has puesto pálida- me dice la chica.- Estoy esperando a alguien aquí, tal vez él sepa que hacer… Allí viene- dijo mirando hacia un punto lejano- ¡Hey! ¡Necesito un poco de ayuda aquí!-gritó.

Me giré para mirar, pero entonces tuve un fuerte mareo y me sentí caer…

Todo se puso negro de nuevo.

(Narradora)

-¿Evangeline?-

-¡Aquí estoy!-

El joven la buscó con la mirada y una vez que pudo localizarla caminó rápidamente hacia ella.

-¿Qué ha pasado? ¿Estas bien?-

-Si, si, yo estoy bien. Pero hay alguien aquí que necesita ayu…- ella miró en dirección a un árbol solitario.-… da- finalizó en un susurró. Frunció el ceño- ¿Dónde está?- preguntó.

Él miró en el mismo lugar donde había mirado ella.

-¿Dónde esta quien?- inquirió, regresando su vista en la chica al no encontrar nada.

-Ella, la mujer-

Corrió hacia el árbol, arrastrándolo a él ya que estaban tomados de la mano, y miró a los lados, pero tampoco encontró nada.

-Amor, ¿segura de que estas bien?- le preguntó, mirándola preocupado.

Ella no respondió y siguió buscando.

Finalmente, se rindió.

-Que extraño. Había una mujer aquí-

-¿Estas segura?-

-Si, lo juro. Estaba justo aquí- señaló con su dedo al árbol- ¿No habrá sido un fantasma?- sus ojos se ampliaron.

-¿En plena luz del día?-

-Se dan casos- respondió, luego se encogió de hombros- Bueno, no importa-

Se sentó en el pie del árbol y le hizo señas al chico para que se sentara a su lado. Él lo hizo.

-Así que…- empezó ella, aparentemente olvidando el suceso anterior- ¿Todo listo para pasado mañana?-

-Uhm… Creo que falta algo en este momento-

Ella lo miró con el ceño fruncido por la confusión y esperó a que le explicara de lo que hablaba.

-¿Si? ¿Y que será eso?-

Él sonrió antes de señalarse los labios.

-Oh- se rió cuando comprendió- Claro, lo siento. Es que con las apariciones y desapariciones mágicas lo olvi…-

No la dejó terminar, tomó su cara entre sus manos, firme pero suavemente, y la besó. Ella correspondió inmediatamente y abrazó su torso.

Rompieron el beso cuando necesitaron respirar, ambos jadeando por aire, aunque él seguía manteniendo el rostro de la chica entre sus manos y ella seguía abrazándolo.

-Guau- susurró ella- ¿Y eso?-

Él le dio un suave beso en los labios, en sus mejillas, en la punta de su nariz y finalmente en su frente.

-No te he visto en dos semanas- explicó cuando pudo respirar correctamente- Y, bueno, supongo que lo que pasó entre nosotros antes de que salieras de viaje cambia un poco las cosas-

Ella se sonrojó furiosamente, sus mejillas volviéndose casi tan rojas como su cabello.

Él se rió y acarició con el dorso de su mano una de sus mejillas sonrojadas.

-Amo cuando te sonrojas, tienes un aspecto adorable- le dijo.

-Deberías sentirte orgulloso, no todos pueden hacer sonrojar a Evangeline Trevelyan- respondió, aún estaba roja, pero ahora sonreía y tenía un gesto petulante.

-Oh, lo estoy, puedes estar segura de eso- se acercó un poco más para susurrarle al oído- Y también me siento honrado al haber sido el primero en lo otro- sonrió y le dio un suave beso en la mejilla.

-Te haz vuelto un pervertido, ¿lo sabias?-

-¿Qué dices? Yo solo hablaba de haber sido el primero en besarte- dijo inocentemente.

-Si, claro.-

Él atrapó un mechón de cabello rojo-dorado de ella que flotaba con el viento y se lo colocó delicadamente detrás de la oreja.

-Además- dijo mientras se giraba para recoger una pequeña flor de color blanco que crecían por allí- Te recuerdo que tu no fuiste la única que perdió su virginidad esa noche-

Y le colocó la pequeña flor en el cabello.

Ella sonrió antes de recoger otra flor idéntica a la que él le puso, y también se lo colocó en el cabello. Se alejó un poco para mirarlo mejor y rompió a reír.

Él la miró frunciendo el ceño e hizo ademan de quitársela.

-No, no- le detuvo- En serio, creo que te ves… hermoso- y empezó a reírse de nuevo. Su risa era parecida al sonido de unas suaves y melodiosas campanas.

Él se rió con ella esta vez, pero se quitó la flor y se la colocó a ella junto a la otra. La chica se inclinó hacia él y le dio un rápido beso en los labios, luego se apoyó en él y descansó su cabeza en su hombro. Este, a su vez, la rodeó con un brazo y un beso en la coronilla.

-Tengo todo listo para pasado mañana- le dijo, respondiendo a su pregunta inicial.

Ella solo asintió en silencio. Suspiró.

-Mi madre siempre dijo que un día me escaparía de casa- empezó lentamente con la mirada perdida- … Lo que no sabía era que, al huir, me llevaría las joyas y parte de su dinero...-

-¡Evangeline!-

-¿Qué? Es lo que me corresponde por derecho, y no es como si se fueran a quedar en la ruina por un poco que me lleve yo. Si vamos a irnos de aquí y empezar de nuevo, necesitamos dinero-

-Pero no tienes que hacerlo, yo…-

-Lo se, pero aun así… Mira, sabes que llevo años planeándolo. Pensaba irme desde que era pequeña, solo estaba esperando crecer un poco. Ellos nunca quisieron una niña, por eso acogieron a Tom en secreto, para mantener el apellido. Y ahora se quieren deshacer de mi casándome con alguien y… Solo déjame hacer esto, ¿si?- pidió- Además, no todo el dinero es de ellos. Yo también tengo mis ahorros, he estado trabajando.- sonrió.

-¿Tu tienes un empleo?- le preguntó sorprendido.

-Uhm… No exactamente, pero sabes que me gusta hacer cosas manuales, así que las vendo sin que mis padres se den cuenta- explicó- Dicen que "Tengo habilidad en las manos"- dijo serpenteando los dedos.

Él asintió en acuerdo.

-Si, me consta- murmuró con voz un poco ronca.

Ella le pegó en el hombro con fuerza.

-¡Auch! Solo me refería a aquella vez que tocaste el piano-

-Seguro, seguro. La próxima vez te caerá de verdad- le amenazó.

Él hizo una mueca de dolor y se sobó el hombro.

-Ni siquiera estamos casados y ya me estás golpeando- sollozó como si estuviera a punto de llorar.

Ella no pudo mantener más su expresión enojada y se rió de su actitud infantil. Giró la cabeza y le dio un ligero beso por encima de la ropa en el hombro.

-Te quiero- le susurró mirándole directamente a los ojos.

El chico sonrió y acarició su cara con una mano.

-También te quiero, mucho-

Ambos se inclinaron al mismo tiempo y sus labios se juntaron en un dulce beso. Él posó sus manos con suavidad alrededor de su cintura para atraerla hacia si, a la vez que ella levantaba los brazos y enredaba sus dedos en su cabello. Sus bocas jugaron sin descanso, hasta que él se separó para recorrer su cuello con sus labios, haciendo que ella dejara escapar un ligero gemido…

Alguien carraspeó la garganta y saltaron por la sorpresa.

-Lo siento, tortolitos, pero su tiempo se ha acabado. -

Cuando se giraron vieron a una chica pequeña y rubia que los miraba con los brazos cruzados y expresión severa, aunque sus ojos brillaban divertidos.

-¿Vivienne? ¿Qué haces aquí?- le preguntaron los dos al mismo tiempo.

-De verdad, no quería interrumpir… Sobre todo viendo lo bien que se la estaban pasando- su comentario hizo que los dos se sonrojaran- Pero tu padre ha decidió pasar por ti antes. Ahora mismo está en mi casa preguntando por ti-

Evangeline se levantó de un salto y soltó maldiciones en voz baja, ignorando la mueca que hicieron Vivienne y el chico.

-¿Qué le dijiste?- le preguntó cuando terminó maldecir.

-Nada. Afortunadamente mis padres no están en casa y le pedí a mi nana Marie que le dijera que hemos salido a dar un paseo con mi primo y no estábamos. Luego me escabullí por la puerta trasera de la cocina y vine a avisarte-

La pelirroja asintió aliviada y se giró hacia el chico.

-Tengo que irme- le dijo.

-Nos vemos pasado mañana- le respondió él.

Ella asintió, pero luego se acercó para susurrarle al oído y su amiga no escuchara.

-Mis padres no estarán en casa más tarde, saldrán a celebrar su aniversario de bodas y no regresaran hasta mañana al medio día. Mi hermanito Tom duerme como una roca. Así que si puedes venir…-

-Si puedo- respondió sin pensárselo mucho.

Vivienne carraspeó la garganta otra vez para llamar su atención y le hizo un gesto con la mano para que se apresurara.

-Hasta más tarde entonces- se despidió ella con una sonrisa y le dio un rápido beso en los labios antes de ir a lado de su amiga.

-¡Te quiero!- le gritó él a sus espaldas.

Ella se detuvo unos segundos y luego se giró, corriendo hacia él de nuevo, ignorando los gritos de protesta de su amiga Vivienne. Se lazó a sus brazos y él la atrapó, alzándola en el aire y dando una vuelta.

-Voy a extrañarte- le dijo cuando la depositó en el suelo.

-Nos veremos hoy en la noche- le aseguró ella.

-Aún así voy a entrañarte- insistió.

Ella le sonrió antes de ponerse de puntillas y darle un beso en los labios.

-De esta noche, a la próxima vez que nos encontremos, no volveremos a separarnos jamás. Estaremos juntos para siempre y tendremos una hermosa familia- le prometió con un entraño brillo en los ojos.

-¿En serio? ¿Estaremos juntos y tendremos una familia?- le preguntó esperanzado.

Asintió.

-Lo prometo.

.

.

.

Astaroth se destornillaba de la risa frente a D, a pesar de las amenazas y la mirada dura que esta le dirigía.

D no podía creer que otra vez le estuviese pidiendo ayuda, no cuando se dijo a si misma que no lo haría. También sabía que pasaría algo como esto, pero no tenía otra opción. No lo hubiera contactado si no fuera un caso de emergencia, y este si era un verdadero caso de emergencia.

Todo sea por Bella, pensó.

Esperó pacientemente a que a él se le pasara su ataque de risa, al que había entrado inmediatamente después que le contara lo que A había hecho.

-Espera, espera…- otra fuerte carcajada- ¿Dices que tu amiga envió a la humana al pasado?¿En serio?-

D gruñó y desvió la vista.

-Si- su afirmación hizo que él volviera a reír- Por eso estoy aquí-

-Quieres que te ayude- supuso, más tranquilo.

-Exacto- asintió.

-¿Y que te hace pensar que lo haré?-

D sonrió ampliamente. Sus puntiagudos dientes brillaron en la oscuridad.

-A ti no te conviene que Bella esté allí- afirmó con aplomo y seguridad.

Esta vez fue él turno de él para gruñir, y el de D para reír. Ambos sabían perfectamente que Astaroth no podía negarse a ayudarla esta vez.

¿Y quien sabe? Tal vez más adelante pueda convencerlo de ayudarla a acabar con esos vampiros que rondaban a Bella.

-Te ayudaré- gruñó finalmente- Pero tienes que saber que, aun con mi ayuda, no va a ser fácil.

-No necesito que sea fácil, solo que sea posible.- hizo un gesto de indiferencia con los hombros.

No importa, haré lo que sea para que Bella vuelva, dijo en su fuero interno, pero obviamente no iba a decirle eso a él, ya bastante humillada se sentía al mostrar la preocupación por la humana.

-Muy bien entonces- asintió para si mismo- Me pondré en contacto contigo.

El rostro de D se cayó.

-¿Qué?- Inquirió- ¿Por qué?-

-Esto no es fácil, pequeña- D bufó ante su aparente nuevo apodo, pero él la ignoró y continuó- No muchos somos capaces de crear este tipo de portales… Tu amiga debe ser una de las excepciones… Al parecer tenías razón con eso de que es fuerte- murmuró pensativo.- Decía que primero debo contactar a gente que haga ese tipo cosas, y ellos no me harán el favor sin nada a cambio, ¿sabes? Tengo que negociar con ellos, y no es como si no tuviera nada que hacer…

-Está bien- le cortó D, dándose cuenta de que tenía razón, y también que no tenía otra opción- Esperaré… Solo...no tardes mucho-

Él asintió, y luego sonrió de manera burlona.

-Te preocupa mucho la humana, ¿no?-

D reprimió un suspiro de desaliento y evadió su pregunta.

-Avísame cuando tengas algo- se limitó a responder.

Se giró y empezó a caminar de regreso a la casa de Bella. Estaba preocupada, aun cuando no había pasado mucho tiempo desde que la dejó sola y estaba en el bosque que quedaba al lado de su casa.

-Hasta pronto… Pequeña- se despidió él a sus espaldas antes de desaparecer entre las sombras.

Ella gruñó, pero no dijo nada y tampoco se giró.

Cuando salió del bosque pudo ver como Edward Cullen entraba por ventana de Bella con sorprendente agilidad.

Hizo una mueca, ella esperaba que cuando regresara, él ya habría llegado. Ahora tendría que ver las reacciones de él cuando encuentre el cuerpo inconsciente de Bella, cosa que la deprimiría más.

D suspiró y se hizo invisible, luego entró por la ventana de Bella también.

Estos días iban a ser realmente duros.


Listo, aquí está el capitulo. Espero que les haya gustado ^^

Como vieron, esta es la tontería que hizo A. Y no será lo único que haga.

Si, ahora pertenezco al club de los cuatro ojos xD Mi amiga ayer me dijo eso :S Lo bueno es que no soy la única que usa lentes en mi salón, si no me sentiría un poco incomoda.

Ahora ya no podré molestar a mi mamá ni a mi otra amiga que usan lentes porque ahora yo también los uso xD

Bueno, el próximo capitulo lo subiré pasado mañana. Ahora mismo estoy trabajando en un capitulo, pero lo más seguro es que lo termine mañana ^^

~Xime~