Cap. 44: ¿Donde estoy? (Parte dos)

Astaroth se materializó frente a ella esa misma noche en el bosque como habían quedado, a pedido de él, cosa que sorprendió mucho a D. No porque fuera el que acordara el encuentro, ya le había dicho que él le avisaría para que lo hagan, sino por lo rápido que se puso en contacto con ella. Apenas había pasado unas horas desde que se despidieron en aquel mismo lugar, y él le había dicho que tardaría.

-Me sorprendes- admitió D- No creí que serías tan rápido. ¿Esto quiere decir que ha encontrado la manera de traerla de vuelta?-

Ella no podía evitar sonreír. Se sentía feliz de que Bella pudiera regresar por fin, aunque no haya pasado tanto tiempo.

Lamentablemente, la respuesta de él le arrebató su alegría.

-No. Aun no he podido ubicar a la persona que es capaz de hacerlo. Sin embargo...-

-¿Entonces para que me citaste?- le cortó. Su voz, que al principio era calmada y alegre, ahora se había endurecido.

Astaroth la miró con desagrado, aparentemente molesto de que le haya interrumpido, pero no le dijo nada y continuó:

-Sin embargo, localicé a alguien más, y me reveló algo… muy interesante.-

D le miró, arqueando una ceja, aunque sin mucho interés.

-¿Y que será eso?- le preguntó con desgana, no le importaba nada de lo que le contara desde que le había dicho que no había conseguido la forma de traer a Bella de vuelta.

También quería regresar a ella. Desde que A hizo lo que hizo, ya no confiaba para nada ella, y tenía miedo de dejar a Bella sola con ella.

-Tu amiga es más poderosa de lo que pensábamos- dijo, sonriendo- Y más útil para mi, también-

De pronto, él empezó a captar la atención de D. Lo hizo al sonreír. Que sonriera, y de esa manera, no era una buena señal.

¿A, que has hecho?, pensó.

-Tu amiga, al abrir ese portal, hizo algo más que enviar a tu humana al pasado. -

Lo miró con cautela y aguardó a que continuara.

-Al hacerlo, rompió el lazo que las une-

Un fuerte y horrible escalofrió recorrió el cuerpo etéreo de D al escuchar sus palabras. Ahora entendía el por qué de la insistencia en encontrarse, y también por qué había podido alejarse tanto de Bella, y ya no sentía la cuerda invisible que tiraba de ella cuando se alejaba mucho.

Eso significaba que iba a llevársela.

Y lo peor.

Que no la ayudaría para traer de vuelta a Bella.

Instintivamente, retrocedió.

-Bueno, una parte de el- continuó, su sonrisa se ensanchó- Así que cambia esa cara. No voy a llevarte conmigo, aun.-

D cerró los ojos y suspiró, su cuerpo empezó a relajarse. Y, aunque la ira hacía Astaroth creció considerablemente por haberle dado semejante susto, también tenía unas inexplicables ganas de reír.

Tal vez sea porque ella todavía no tenía que irse con él y la iba a seguir ayudando con lo de Bella.

-En fin, regresando al tema principal… Mi gente está buscando al que es capaz de traer a tu humana de vuelta, cuando lo localicen, me reuniré con él y veremos que se puede hacer. Tendrás que esperar. - frunció el ceño- Y yo también. He pensado que... -

-Lo que sientes no es real, ¿sabes?- le interrumpió D.

Él la miró, arqueando una ceja.

-¿A que te refieres?-

-A eso- respondió- Eso que... sientes por Bella, y no intentes negarlo- agregó con rapidez cuando él iba a discutirlo- A todos les gusta, y a ti también-

-Bueno, la humana no es fea, y…

-No estoy diciendo que sea fea, digo que esa… atracción que todos sienten por ella no es real.-

Astaroth la miró de manera especulativa, obviamente dudando de lo que le decía, pensando que era algún truco para que lo mantenga alejado de ella.

-¿Entonces ese vampiro con quien anda no la quiere de verdad como todos creen?- le preguntó de manera burlona.

-Eso es diferente- le gruñó- ¿De verdad crees que le permitiera acercarse a ella si no fuera así?-

Él se encogió de hombros, sonriendo ligeramente.

-No lo sé. Quizás… Bajo otros motivos-

D apartó la vista. Por un segundo, recordó su antiguo plan de venganza, plan que había abandonado gracias a A, y que no pensaba retomar.

Al menos, no con Edward. Con los demás si, solo estaba esperando al momento adecuado.

-¿Eso es todo?- le preguntó, desesperada por cambiar de tema. Además quería regresar con Bella, y alejarse de él.

Astaroth asintió y D empezó a girarse con intenciones de irse.

-Ah, y una cosa más- ella se dio la vuelta y lo miró- Vigila a tu amiga.- le indicó, muy serio.

D asintió secamente y él se fue. No era necesario que él se lo dijera para que D vigilara a A, ella ya lo estaba haciendo, además que sus "clases" con ella se habían cancelado.

En ese momento, se preguntó como estaba Bella. Una parte de ella, esa que aun seguía lazada, le dijo que ella estaba bien. Que, de alguna manera, ella estaba a salvo, pero aun así le preocupaba no estar con ella, comprobar ese presentimiento, apoyarla…

-¿Bella?- la llamó mentalmente. No obtuvo respuesta, pero siguió hablando, esperando que ella si la escuchase- ¡No puedo escucharte! No se si tu si… Pero si lo haces, quiero que sepas que no te he abandonado. Estoy buscando la manera de traerte de vuelta. Se que estas bien, eso me tranquiliza enormemente… Te quiero Bella… y prometo estar siempre allí para ti.-

Suspiró.

-Pobre criatura inocente- murmuró, antes de desaparecer, justo cuando los primeros rayos del sol penetraban el espeso bosque.

.

.

.

A ocultaba algo.

Pensaba D mientras la miraba desde su sitio, viendo como ella jugaba con sus manos de manera nerviosa, y ni una vez la había mirado desde que llegó de hablar con su padre. Ella mantenía la vista baja y apenas le había respondido cuando le hizo algunas preguntas.

Aún así, D mantenía sus dudas al respecto, no quería hacer suposiciones apresuradas. Ella ya había cometido un error al enviar a Bella al pasado, no creía que volviera cometer otro haciendo alguna otra cosa. Tal vez era un poco inocente, pero no estúpida. Y menos malvada, para que lo haga a propósito.

Volvió a mirarla, esta vez con más atención, y tuvo la misma sensación de hace un rato, que A le ocultaba algo.

Al final, decidió que no hacía daño a nadie preguntar, y así se sacaba el horrible sentimiento de la duda.

-¿Tienes algo que decirme?- le preguntó, mirándole inquisitivamente.

A se sobresaltó al escucharla, aunque su voz fuera suave y tranquila. Levantó la vista para mirarla pero la volvió a bajar cuando se encontró con la mirada fija de D.

Su reacción no hizo más que confirmar sus sospechas. A le ocultaba algo.

A, todavía con la vista baja, negó con la cabeza sin decir nada.

-Mira, se que me ocultas algo- A se sorprendió ante su franqueza- Solo….- D cerró los ojos y suspiró, después los volvió a abrir- Solo dime que no hiciste otra estupidez-

A comenzó a juguetear nerviosamente con su cabello.

Finalmente, miró a D.

-Yo… -empezó, dudando- Yo quise arreglar lo que había hecho…-

-Te dije que yo me haría cargo- le cortó D, su mirada se endureció.

-Ya lo se, pero aun así… Yo quería… Yo…- otra vez bajó la vista.

D se llevó una mano a la frente y luego se la pasó por la cara, cerrando los ojos, tratando de calmarse.

-Dime que has hecho- le ordenó, se podía sentir la tención bajo su forzada voz tranquila.

-Yo… Yo me puse en contacto con…-

-Dime, por favor, que no hiciste ningún trato con mi padre o alguno de sus amigos- le pidió D apresuradamente.

A negó con la cabeza y D se relajó, pero solo un poco.

-No, no, yo…-

-Tu padre si está muerto, A. Él si participó en nuestra creación y lo han destruido como a los demás. Estuve investigando. En caso de que alguien te haya hecho creer que es él o está vivo, te ha mentido- D le advirtió.

-No, tampoco, yo… me puse en contacto con… con…- tragó ruidosamente y, si pudiera sudar, ya lo estuviera haciendo a mares- Bella ya no está en Londres, ni en Chicago- cambió el rumbo del tema abruptamente.

D ladeó la cabeza y la miró extrañada.

-¿Ah, no?- inquirió.- No me digas que la enviaste a Francia o...-

-¡No!- exclamó A- No- su voz se bajó.

Rápidamente, y sin esperar más explicaciones de ella, D cerró los ojos. Se mantuvo así durante varios minutos, pareciendo completamente concentrada en algo, hasta que al final, sus ojos se abrieron de para en par.

No la siento. No siento a Bella. Pensó con desesperación.

A, dándose que cuenta de D se había dado cuenta, se había levantado ya y la miraba con cautela y miedo.

-¿Dónde está? ¿Qué le has hecho? ¿A dónde la has enviado?¿Está…?- un sollozo se le escapó.

-Bella está viva- se apresuró en decir A. D se calmó un poco-… Aun.- agregó en un susurró casi inaudible.

D se tensó de nuevo, y empezó a tirar de sus cabellos.

-Dime que haz hecho- le ordenó, su voz había vuelto oscura y seseante como antes y le causó un escalofrío a A.

-Yo…- empezó, mirándola asustada- Yo… yo… Bella está con… La tienen los Dreamers. -

La expresión de D cayó completamente y parecía como si el mundo se le hubiera venido encima. Sus hombros y brazos cayeron flácidos a sus costados. Parecía como si estuviese a punto de desmayarse.

-Pero ellos… pero ellos… ellos me dijeron que… que cuando Bella … Bella salga de allí… despertaría… despertaría en… en este cuerpo… y… y … Todo regresaría a la normalidad.- tartamudeó.

D aún seguía en estado de abatimiento y no se movía. A la miraba preocupada y asustada, temiendo que en cualquier momento saliera de su trance y la atacara. Ella sabía que no podría contra D.

-Todo va a estar bien, te lo aseguro. Ellos me….-

-¿Te dijeron que, si Bella aceptaba quedarse con ellos, no despertaría jamás y, al final, moriría?- le preguntó D con brusquedad, aparentemente saliendo de su shock.

A la miró de manera asustada y culpable, pero asintió.

La mirada de D se volvió más aterradora, sus ojos negros brillaron en rojo por un segundo.

A tembló nuevamente.

-¿Y aún sabiendo eso, aceptaste el trato?- gritó D.

-Pero Bella no va a quedarse con ellos. Ella volverá y…-

-¡Es que no lo entiendes, A, no lo entiendes! Ellos son unos maestros del engaño, y tienen los medios suficientes para hacer que cualquiera caiga en su trampa. La engañaran, la manipularan, le mostraran lo que ella quiere ver, y terminaran por convencerla de que se quede con ellos. ¡Sabes que Bella no regresará si muere sola!- exclamó.

-Yo solo quería ayudar- murmuró A con la vista baja.

D movió la cabeza y le dio la espalda. No quería mirarla. No quería escucharla. Quería que se fuera y no volverla a ver nunca más. ¡¿Por qué siempre tenía que arruinar las cosas?!

Ella ya había hablado con su padre, habían hecho un acuerdo, él iba a ayudarla a traer a Bella. Solo era cuestión de días, o quizás horas, para que Bella pudiera regresar ¡Y ahora A le hacía esto! Bien claro le había dicho que ella se haría cargo de todo, que ella no debía hacer nada, sobre todo sin consultarle y a sus espaldas.

Porque, obviamente, ella nunca hubiera hecho algún trato con ellos, los Dreamers. Engañaban a las personas para arrastrarlas a una muerte segura.

La "Ilución" o "sueño" terminaba una vez que ellos aceptaban quedarse con ellos.

Morían inmediatamente.

Nunca despertaban.

Y era por eso que estaba tan preocupada, temía que pudieran engañar a Bella.

Un momento, ¿Cómo se puso en contacto con ellos? Se preguntó internamente.

Ellos no ofrecían sus servicios así por así. No seleccionaban a cualquiera para llevárselos.

A menos que…

Ellos hayan venido a por Bella.

Les habían ordenado venir por Bella.

Y A se la había entregado en bandeja de plata.

Un escalofrío le recorrió el cuerpo.

Claro, se habían dado cuenta que D había estado interfiriendo, ayudando a Bella a salir de esas múltiples situaciones cercanas a la muerte, y habían decidido mandar a los Dreamers.

Las cosas estaban más complicadas de lo que pensaba.

Se dio cuenta de que A no tenía la culpa de lo que estaba pasando, al menos, no del todo. Si, complicó las cosas más de lo que ya estaban, pero los Dreamers iban a venir por Bella con o sin acuerdo de A. Si se los habían ordenado, ellos vendrían por Bella cuando esta se quedara dormida.

Aunque claro, D hubiera podido despertarla de haber estado ahí, no podían hacer nada si estaba despierta, era por eso que siempre vigilaba sus sueños. Vigilaba cada uno de sus movimientos. Bella nunca estaba a salvo.

Pero ahora era demasiado tarde. D no iba a poder hacer nada. Era algo que estaba fuera de su alcance. Del alcance de todos.

Solo quedaba rogar para que Bella no cayera sus trampas. Era la única que podía liberarse y regresar.

-Estoy segura que Bella no creerá sus engaños. Ella despertará- le aseguró A a sus espaldas.

D asintió débilmente.

Si, pensó. Bella regresará. Tiene muchas razones por la cual regresar.

-Y si no lo hace… Bueno, al menos tendrá una muerte tranquila y descansará en paz-

Las ultimas palabras de A despojaron la poca calma que había causando en D sus anteriores.

-¡¿Qué haz dicho?!- rugió D dándose la vuelta para hacerle frente.

A la miró aterrorizada. Sus ojos habían adquirido un siniestro brillo rojizo y las puntas de su cabello flotaba ligeramente en el aire.

-Yo…-

Pero ella no tuvo tiempo de decir algo más, porque D ya la tenía acorralada en una esquina sujetándola del cuello. Sus ojos rojos se fijaron en los de A y está lanzó un gritó de dolor, a la vez que su cuerpo comenzó a convulsionar. Su luz comenzó a apagarse.

-¿Qué me estás haciendo? ¡Detente!- apenas pudo musitar.

Nunca D le había hecho eso. Le había gritado, si, pero nunca la había lastimado.

-Se suponía que tenías que vigilar a Bella. Tenías que cuidarla cuando yo no estuviera aquí para hacerlo. Avisarme si algo iba mal o notabas algo extraño. Ayudarme a protegerla. Tu trabajo era tan simple ¿Y que haz hecho hasta ahora?¡Complicar todo y ponerla en peligro! -

-Para, me estas haciendo daño… - lloró- Vas a terminar matandome-

-Pero así descansarías en paz, ¿no?- se burló D.

Sin embargo, la soltó y A calló abruptamente al piso como una muñeca de trapo. Recuperó su luz conforme pasaban los segundos, pero seguía débil. Los ojos de D también regresaron a la normalidad y ya no brillaban en rojo, aun así, su voz seguía siendo un siseo aterrador.

D se acercó a A otra vez y esta se encogió más en el suelo, cerrando los ojos con fuerza.

-Más te vale que Bella despierte y regrese sana y salva. Ruégale a tu Dios, ese que nunca hace acto de presencia, para que lo haga- le dijo acuclillándose a su lado para estar a su altura- Porque si no lo hace ¡Escúchame!- tomó con fuerza su cara con una mano, obligándola a que la mirara, haciendo que A soltara un sollozo- Si Bella no regresa, acabaré contigo. Gracias a ti, ahora puedo hacerlo. Y créeme, no será una muerte rápida.

(Bella)

No sabía como, pero de pronto me encontraba parada en medio de una gran sala, las paredes eran blancas, con los muebles de colores similares y claros.

Habría pensado que estaba en la casa de los Cullen, sino fuera porque aquí habían menos muebles y el lugar estaba iluminado de manera extraña, blanca y brillante, pero a la vez nubosa.

Me di cuenta que tenía algo en la mano derecha, y cuando me fijé vi que era una rosa blanca. La rosa blanca más perfecta que haya visto en mi vida. Era suave y tenía un olor increíble.

Noté que había un ligero relieve, y la acerqué más para mirar.

Me quedé de piedra cuando vi que era.

Isabella.

Mi nombre estaba escrito perfectamente en uno de los pétalos exteriores de la rosa.

Moví la cabeza para salir de mi sorpresa y miré a los lados nuevamente, tratando de reconocer algo. ¿En donde estaba? ¿Me habría desmayado en algún lugar y el que me encontró me trajo aquí?

Espera, si estaba inconsciente, ¿no se sería más lógico que despertara acostada y no de pie?

Fue cuando caí en la cuenta de que esto debía ser un sueño. Si, esos sueños raros que tenía últimamente.

Tenía sentido si lo pensaba. Era por eso que la casa se parecía tanto a de los Cullen, la extraña luminosidad, y la rosa blanca. Carlisle me habían estado regalando tantas rosas blancas que ya me había quedado con eso seguro.

-Hola. Yo soy Maggie ¿Te encuentras bien?-

Giré la cabeza para ver a la mujer que me había hablado. Ella era pequeña, más baja que yo, con un vivo pelo castaño ondulado que lo llevaba suelto y brillantes ojos azules llenos de humor. Se parecía un mucho a mi madre y sentí mi corazón encogerse.

-Soy Bella- me presenté nerviosamente. - ¿Dónde estoy?- pregunté.

-Oh, estás en mi casa. ¿Te gusta?- asentí, pero cuando iba a seguir preguntando continuó.- Y eso que no has visto el resto, te encantará. Pero primero, deja que te presente a los demás. Vamos, querida- me hizo un gesto para que la siguiera.

Dudé un poco, pero lo hice. Aun cuando la mujer parecía alguien bueno y agradable, no podía dejar de sentir desconfianza, como siempre.

Además, había evitado mi pregunta. No me había respondido donde o porque estaba aquí exactamente. Una de las razones para dudar. La otra era porque no la conocía.

Desconfiando, la seguí por un pasillo con algunas puertas, las paredes eran blancas también con adornos y pequeños veladores de colores claros y dorados.

Finalmente, llegamos a lo que parecía el salón principal. Este era más grande que el anterior y tenía más muebles, además de grandes ventanales, aunque cubiertas con cortinas de color crema y bordes de encaje transparente. Podía ver como una brillante luz provenía de afuera.

-Bueno, este, como podrás ver, es el salón principal.- explicó con una sonrisa, abarcando con la mano toda la habitación.

Mis ojos escanearon por segunda vez el lugar, esta vez prestando mayor atención, cuando me percaté de que había un joven sentado en uno de los amplios sofás con los brazos cruzados y los pies apoyados sobre la mesita que tenía en frente.

-Mi Señor- dijo Maggie, pareciendo sorprendida, dándose cuenta también de su presencia- No le había oído llegar- miró nerviosamente el gran y lujoso reloj que había en la pared de en frente.- Adelantó usted su visita- agregó.

-He venido antes, si- asintió, apenas mirándola. Su voz era profunda y calmada, con un toque petulante- El asunto que tenía pendiente se resolvió antes de lo planeado. Espero no sea un problema- la desafió.

-Oh, no. Claro que no.- respondió ella con rapidez. - Solo que nos ha tomado un poco por sorpresa y no nos ha dado tiempo de hacerle un recibimiento adecuado-

Me sorprendía no verla sudar de lo nerviosa que estaba

-No hay problema. Sabes que no me interesa mucho los saludos pomposos- alzó por primera vez la vista y sus ojos se fijaron en mi, aunque solo fue por unos segundos- Veo que tienes trabajo en este momento- miró la rosa blanca que yo sostenía- "Alma pura"- le escuché murmurar en latín, luego volvió a mirarme- Extraño- agregó.

Fruncí ligeramente el ceño. ¿Por qué todos insistían en que era inocente, y pura y esas cosas?

-En fin- suspiró dejando de mirarme- Continúa con lo que tengas que hacer ahora. Luego hablaremos. Más tarde me presentaras a los nuevos integrantes de tu equipo y veré que tan capases son. -

Y con eso, cogió una revista que estaba en una mesita de vidrio frente al sofá donde estaba y se puso a ojearla tranquilidad, ignorándonos por completo.

-Si, como usted diga, Señor.- hizo una pequeña inclinación, aunque él no la mirara. Después se giró hacia mi- Bella, tengo que rime. Aun no termino de preparar tu habitación- me dirigió una mirada de disculpa.- ¿Me esperarías aquí?-

Me mordí el labio, por un momento pensando en decirle si podría acompañarla, no quería quedarme sola con ese hombre, que aunque parecía ignorarnos por completo, sentía que podía saber cada uno de nuestros movimientos.

Finalmente asentí, un poco nerviosa.

-Verás que no tardaré nada, la tendré lista enseguida- me prometió.

Sonriendo cálidamente hacía mi por ultima vez, desapareció por el pasillo por el que hace un rato habíamos venido .

Miré a los lados nuevamente cuando Maggie se fue y, evitando mirar al extraño chico ese, me senté con indecisión en el sofá más pequeño que estaba en frente, lejos de él. Cogí una revista y fingí verla.

No entendía por qué, pero realmente me ponía nerviosa. No es que le tuviera miedo, si no que… No se… Me daba una extraña sensación.

El canto lejano de unos pájaro que había oído al principio desapareció y un profundo silencio había invadido la sala, haciendo todo esto más incomodo. Para mi, al menos. Ya que él ojeaba su revista distraídamente.

No pude evitar mirarle. Por primera vez, observé su aspecto con atención.

Era guapo, me di cuenta. Tenía pelo negro y unos brillantes ojos azules. Piel pálida y aporcelanada. Estaba sentado, pero podía deducir que era alto, un metro ochenta si mis cálculos no fallaban. Llevaba una camiseta de color azul claro y una camisa abierta a cuadros encima, también con tonos azules pero un poco más oscuros, y unos pantalones vaqueros. Sin embargo, a pesar de que su atuendo era totalmente informal, sus zapatos eran de color negro elegantes e impecables.

Su aspecto juvenil me confundió, sobre todo viendo el respeto con el que lo trató Maggie hace un rato. No lucía mayor de veinte años, quizás menos, y parecía el amo y señor de la casa.

Señor, le había llamado Maggie, recordé. ¿Por qué?

Alcé la vista de nuevo a su rostro y me encuentro con la sorpresa de que me estaba mirando. Siento como mis mejillas se tiñen de rojo al verme pillada en medio de mi escrutinio.

Él abrió la boca para decir algo, pero unas voces lejanas, seguidas por unas fuertes carcajadas, lo interrumpieron.

A continuación apareció una chica joven y rubia, ligeramente más pequeña que yo. Estaba ataviada, de pies a cabeza, en uno de los trajes más horrendos que había visto nunca. Ceñido a su cuerpo, una diminuta camiseta pequeñísima escotada que dejaba poco a la imaginación y una mini falda, que era más mini que falda. También llevaba botas altas, de cuero, con tacones de aguja.

Apenas me miró, en cambio sonrió ampliamente cuando se fijó en el chico.

Se acercó a él contoneándose y yo reprimí una risa.

Se sentó a su lado en el sofá y él se apartó ligeramente de ella, mirándola con desagrado.

-Hey- le saludó ella con voz melosa.- ¿Quieres venir a mi habitación y pasar un buen rato conmigo?- preguntó enroscando un mechón de cabello alrededor de un dedo y batiendo las pestañas. Puso su otra mano libre en la pierna de él y fue ascendiendo lentamente.

-Uhm, gracias por la oferta, pero no.- respondió cortante- Y, por favor, no sigas haciendo eso- dijo asqueado a la vez que apartaba bruscamente su pierna, aparentemente no queriendo tocarla.

Ella sobresalió su labio inferior haciendo un ridículo puchero y se inclinó hacia él, lo que causó que su escote se notara aún más, si era posible.

-¿Por qué?- Porque le das asco, tía, ¿es que no le ves la cara? Y sinceramente no puedo culparlo- ¿Acaso no te gusto?-

-No, no me gustas, y te agradecería bastante que mantuvieras tus distancias y respetaras mi espacio no acercándote excesivamente como lo estas haciendo ahora-

Me mordí el labio, intentando no reírme y sostuve con fuerza mi revista delante de mi para no ponerme a aplaudir.

Bueno, bueno, este chico parecía ser de los míos.

Decidí intervenir en la situación, aunque sabía que no debía, quise hacerlo.

Dejé de mirar la revista y fijé los ojos en ella "casualmente".

-Cielos, chica, ¿Qué te pasó? ¿Se te olvidó vestirte esta mañana? - le pregunté con fingido horror.- Oh, no, disculpa. No te había visto bien. Si tienes ropa. Ah, pero te faltan unos cuantos botones ahí, cariño- le dije inocentemente.

Me lazó una mirada fulminante.

-Se supone que luce así, fenómeno azul- espetó repugnantemente.

Miré mi vestido corto azul y mis leggins negros antes de responder:

-En realidad, creo que tienes razón.- fingí estudiarla- Sip. Vi que esa camisa la usaba exactamente así una prostituta en una esquina ayer por la noche.- sonreí con suficiencia.

Escuché una carcajada y me sorprendí al ver que era de aquel chico.

Ella me lanzó una ultima mirada fulminante antes de irse refuñando y soltando una serie de maldiciones.

Sonreí para mi misma y me encontré con la mirada divertida del chico cuando me giré.

-Eres divertida- dijo sonriéndome.

Por alguna razón, cuando me miró, volví a sentirme cohibida.

-Uh...Si, supongo.- me volví a encoger de hombros.- No pude evitarlo. Lo siento. Tal vez arruiné tus planes con ella-

-¿Bromeas? Esa tipa me ha estado volviendo loco desde que llegué aquí, y no en el buen sentido- hizo una mueca de asco- No debe tener ni la menor idea de quien soy… Ni quien eres tu- miró algo en mi frente- ¿Qué clase de sujeto querría estar con ella de todos modos?-

-Seguro un completo idiota- dije.

-Indudablemente.- coincidió.- Así que…- entrecerró ligeramente los ojos- Isabella, ¿eres nueva aquí?-

Iba preguntarle como sabe mi nombre, pero al final no lo hice.

-Si- asentí- Llevo soñando esto hace apenas unos minutos.-

Me miró con curiosidad.

-¿Soñando?- repitió.

-Si. Soñando.-

-¿Qué te hace pensar que estás soñando?- inquirió, mirándome, ladeando la cabeza.

Déjame ver… No hay otra explicación.

-¿No lo estoy, entonces?- repliqué.

Me estudió por un largo rato, y cuando respondió lo hizo lentamente.

-Se podría decir que si, estas soñando, pero…-

Entonces Maggie apareció por la entrada con una amplia sonrisa y no lo dejó terminar.

-Bella, tu habitación ya está lista, ¿te gustaría verla?- dijo acercándose a mi.

Mis ojos volaron al chico involuntariamente otra vez y este me sonrió enigmáticamente.

-Ve con ella a ver tu habitación, Isabella, de seguro te encantará- me dijo.

Se levantó del sofá, dejó en su lugar la revista que estaba viendo y empezó a caminar por donde había llegado Maggie, pero luego se volvió a girar.

-Ah, e ignora lo que dijo esa, pienso que te queda perfecto el azul- me guiñó un ojo y esta vez si se fue.

Mis mejillas se tiñeron de rojo y me alegré de que ya se haya marchado y no pudiera verme.

Cuando me giré hacia Maggie, vi que ella me miraba con la boca abierta. Sacudió la cabeza para aclararse.

-Eh…- miró por donde él se había ido, y luego me miró a mi, como si tratara de resolver un acertijo dificilísimo. Pestañeó- Bueno, ¿vamos?- sonrió, aunque confusa, señalando la salida.

Sonreí y asentí, caminando tras ella.


Si, dije que subiría mañana, pero simplemente no pude resistirme a subirlo hoy. El próximo si lo subo pasado mañana, porque todavía no lo termino.

Y esta es la parte en donde D quiere matar a A. Les dije que lo haría, y también que A seguiría haciendo sus tonterías y complicando las cosas.

¿Quien será ese chico "misterioso"? xDD Es alguien importante, como ven, ya se enterarán que es al final. Bueno, si no lo descubren antes. Como ya se habrán dado cuenta, yo siempre pongo algunas "pistas"

Si, nos cayó el Karma :S Bueno, pero hay otras formas de molestar xD

Y tranquila, no te preocupes por la pregunta, cosas más raras me han preguntado, y también me han pasado, así que ya casi nada me extraña xD Al principio no entendí tu pregunta, pero ya investigué, y no, nunca he leído ni visto nada de eso. Pero pienso que cada uno tiene sus gustos y no tengo porqué meterme en eso.

Una cosa, ahora soy yo la que tiene curiosidad, ¿a que se debe tu pregunta?

Creo que soné a Edward xDD No era mi intención.

Bueno, ahora si me tengo que ir a dormir. Espero que les haya gustado el capitulo ^^

~Xime~