Cap. 45: Presentaciones y bienvenidas

La habitación que Maggie había preparado para mi era idéntica a la que yo tenía en la organización y en Forks, incluso mejor y más grande.

Pero, puesto que esto era un sueño, no debía ser extraño.

Luego que me la enseñara y hablara conmigo brevemente de cosas sin importancia para mi, se fue alegando que tenía muchas cosas que hacer, porque hoy había algo así como una fiesta más tarde. Fiesta a la que yo no pensaba o quería ir, pero que terminé aceptando gracias a la fuerte e inagotable insistencia de Maggie. Según ella, todos iban a asistir a aquella reunión, y yo por supuesto tenía que ir también. Me dijo que alguien vendría después para ayudarme a arreglarme, pero yo me opuse a eso, y afortunadamente ella aceptó.

Una vez que ella se fue y estuve sola, me puse a pensar en mi situación actual.

Un golpe de pánico corrió por mi columna. Todo esto era muy vívido y, para ser honesta, estaba empezando a asustarme un poco. Cerré los ojos y respiré profundamente para tratar de calmarme.

¿Qué se suponía que hacía aquí? Si, bien, era un sueño, o una alucinación, o lo que sea pero… ¿Por qué? No recordaba haberme quedado dormida… a haber tropezado con algo para caer y…

Entonces recordé.

D me había dicho que me ayudaría a salir de Forks, y fue cuando mi ventana se abrió sola y empezó a entrar un viento demasiado fuerte y…y…

…Y desperté en una campo con una chica pelirroja de extraña vestimenta que me preguntaba si estaba bien y luego…

…Y luego aparecí aquí.

¡Claro! ¡D tenía que ver con esto!¡Ella me había enviado aquí! Me había dicho que no quería que saliera de Forks ¡Y me estaba haciendo soñar, o alucinar esto!

¡Sabía que no debía confiar en ella! ¡Maldita D! Ah, pero ya verá, cuando regrese verá. No sabía como, pero me las pagaría.

De eso me encargaría después, tenía que arreglar otra cosas en este momento.

Ahora que estaba aquí ¿Qué se suponía que debía hacer?

Bueno, si estaba soñando, significaba que podía despertar, ¿no? Solo debía concentrarme un poco y abriría los ojos en mi habitación.

Si, seguro que lo haría.

Cerré los ojos y me concentré. Pensé en despertar, en mi habitación, en mi casa...

Abrí los ojos de nuevo y…

Nada.

Seguía en esta que era la replica exacta de mi habitación.

Lo intenté de nuevo, esta vez con más ganas, pero seguía aquí cuando abrí los ojos.

Bufé, frustrada. ¿Por qué no podía despertar? ¡Yo quería volver a mi casa! Si, este lugar era muy bonito, pero también muy raro, y quería regresar.

Miré la rosa blanca que aún sostenía con la mano derecha, sopesando mis opciones.

No podía despertar. Ya lo había intentado, pero no podía, ¿así que debía hacer?

Después de meditarlo un rato, decidí que, mientras el sueño o alucinación sea agradable, podía quedarme y seguir el juego. Claro, hasta tener la oportunidad de despertar.

Porque iba a despertar. ¿Verdad?

Seguro D dejaría de hacerme soñar esto en algún momento y despertaría.

Si, ella lo haría. No iba a dejarme aquí para siempre.

Asentí para mi misma y dejé la rosa blanca sobre el velador que estaba junto a mi cama.

.

.

.

A las siete de la noche, yo ya estaba lista y esperando a que Maggie venga a avisarme y así poder bajar. Ella me había dicho que podía coger lo que quisiera, y yo le hice caso.

El armario era más grande que el mío, mucho más grande, y la verdad es que se me hizo muy difícil escoger.

Al final, me decidí por uno azul medianoche, hasta las rodillas, de material de gasa un poco transparente, pero con una tela más oscura debajo cubriéndome adecuadamente, y pequeños brillos esparcidos en algunos lugares. Los zapatos eran del mismo color oscuro, de tiras y con tacón bajo. Me puse un delgado collar con cristales brillantes de color blanco y azul, al igual que mis pequeños pendientes. Peiné mi cabello en una simple media coleta y dejé que algunos mechones rizados cayeran por delante de mis hombros.

No me apliqué mucho maquillaje, solo un poco de brillo labial rosa claro y una ligera capa de sombras. No me apliqué rímel, mis pestañas ya eran lo suficientemente largas y risadas, además que detestaba usarlo.

Le sonreí a mi imagen frente al espejo. Me gusta como había quedado.

-¿Bella?- me llamó Maggie a través de la puerta, golpeándola suavemente- ¿Estas lista?-

-Si- respondí-Ahora salgo.-

Me miré al espejo por ultima vez mientras ponía un mecho de pelo detrás de mi oreja y fui a abrir la puerta.

Maggie sonrió ampliamente cuando me vio.

-Te vez fantástica, Bella- me felicitó.

Sonreí, un poco avergonzada.

-Tu también te ves muy bien- le dije.

Ella se había cambiado su blusa, falda y mandil caseros, por un bonito y sobrio vestido de color borgoña y escote cuadrado, llevaba puesto un collar de perlas y su cabello estaba sujeto en un complicado moño bajo.

-Gracias. Me ayudó Emily- me dijo, echándose una mirada a si misma.

-¿Quién es Emily?- le pregunté.

-La veras abajo. Conocerás a todos en un momento.- me prometió- ¿Nos vamos? Oh, y trae tu rosa-

¿Mi rosa?

Giré la cabeza para mirar y la vi sobre uno de los veladores, justo donde la había dejado.

Entonces recordé que había aparecido aquí sujetando esa rosa blanca.

¿Por qué? Me pregunté internamente. ¿Y por qué Maggie quería que la llevara?

¿Qué clase de extraño sueño me estaba haciendo tener D?

Haciéndome un montón de preguntas, cogí la rosa y luego seguí a Maggie por el pasillo, después bajamos por una grandes escaleras.

Llegamos a un pequeña salita decorada, pero ella me guió hacia la otra habitación de junto, donde podía oír algunas voces y una baja música de fondo.

-Por aquí- me indicó Maggie con la mano, dejando que entrase delante de ella.

El salón estaba completamente decorado y ambientado para una importante reunión o cena, me di cuenta. Mi mandíbula se hubiera caído al suelo si no fuera porque las cosas eran así en el castillo, mayormente en las fiestas, y ya estaba acostumbrada.

Aún así, me sentí un poco cohibida, ya que no conocía a nadie y me sentía como una intrusa parada aquí.

Maggie me sacó de mis pensamientos al preguntar:

-¿Te gusta?- cuando asentí, dijo- Me ayudaron los chicos-

-Yo pude haber ayudado también- dije, sintiéndome verdaderamente mal por no haber colaborado en nada.

-Oh, no, querida. No te preocupes. Tu eres nuestra invitada aquí- me dijo con rapidez- Ahora, tengo que avisarles a unos cuantos más que la cena está a punto de comenzar.-

Me guió hasta gran mesa central e hizo que me sentara en una de las sillas del extremo derecho. Una vez que me dejó acomodada, se marchó por el mismo lugar donde habíamos venido.

Y me quedé sola.

Bueno, sola en el sentido de que no conocía a nadie, porque aquí estaba cualquier cosa menos sola. El lugar no estaba tan lleno, aún habían sillas vacías, pero lo suficiente para sentirme incomoda.

Tranquila y segura, me dije a mi misma, tranquila y segura.

Tenía que estarlo, al menos, por fuera.

Algunos mantenían pequeñas conversaciones entre si, otros simplemente estaba sentados allí, en apariencia tan incómodos como yo.

Me sorprendí al ver que no todos hablaban del mismo idioma. La chica de mi costado, por ejemplo, hablaba en alemán con otro chico junto a ella. Dos mujeres de treinta y cinco años charlaban animadamente en francés. Un hombre cincuentón coqueteaba con una de veinte en italiano.

Me volvió a recordar a la organización, y que no todos hablamos el mismo idioma.

Vi a Maggie ir venir, trayendo y guiando a más gente como lo había hecho conmigo.

Finalmente, solo dos sillas estaban vacías.

Supuse que una era para Maggie, pero no tenía idea de para quien sería la otra restante.

Entonces, Maggie apareció de nuevo, junto al que seguro ocuparía el otro asiento.

Era él. El extraño chico de esta tarde.

Se había cambiado también, ahora usaba un elegante traje de color negro como los otros. Eso solo le hacía ver más... imponente.

Noté como algunos inclinaban ligeramente la cabeza en una sutil reverencia cuando él se dirigió a su silla que ¡Oh, sorpresa! Estaba a la cabecera de la mesa.

Maggie también se dirigió a su asiento, que estaba a la cabecera frente a él, pero no se sentó. En su lugar llamó nuestra atención golpeando una copa con una cuchara. Una vez que lo hubo conseguido, se aclaró la garganta ligeramente y dio un pequeño discurso, y nos indicó que dijéramos nuestros nombres para ir conociéndonos, o saber nuestros nombres al menos, porque la fiesta de luego serviría para conocernos y relacionarnos mejor.

No fui capaz de aprenderme todos lo nombres, tampoco intenté hacerlo.

Mi estomago revoloteó horriblemente cuando llegó mi turno y vi que todos me miraban.

-Isabella Swan.- dije, aparentando la seguridad y confianza que no sentía.

Él, el chico extraño, me dirigió una sonrisa desde su lugar, y yo me sonrojé , lo que hizo que su sonrisa creciera.

Eso causó que algunos de los presentes me miraran como Maggie, con los ojos y la boca abierta.

Melody, como dijo que se llamaba la exhibicionista que coqueteó con él esta misma tarde, me dirigió una mirada colérica y envidiosa.

Ella usaba también un vestido, pero, obviamente, más pequeño y revelador que todas las de aquí presentes.

A diferencia de la vez pasada, mostraba un poco más de respeto hacia él. Seguramente ya le habían dicho quien era.

Pero yo seguía sin saberlo.

Aunque yo no parecía ser la única sin saberlo, porque solo la mitad de las personas aquí lo trataban con respeto y recelo, los otros lo miraban como a cualquier persona.

Noté también que, los que aparentemente no sabían que "era" él, tenían rosas igual que yo, pero de diferentes colores.

Me sorprendí. Casi todas eran de un extraño blanco grisáceo y gris oscuro. Había una de color negro, incluso. Las únicas que teníamos una rosa puramente blanca era una niña de aproximadamente diez años, y yo.

¿Eso quería decir que era tan inocente como una niña de diez años? No, ¿verdad?

Alcé la vista y me encontré con la mirada del chico extraño que me observaba desde su lugar, sus ojos brillando en extraña diversión.

Él se había dado cuenta de que yo me había dado cuenta.

Aparté la mirada de él y la fijé en mi plato intacto.

¿Qué clase de sueño era este? Me pregunté mientras cortaba la carne.

Un escalofrió me recorrió el cuerpo entero cuando un pensamiento pasó por mi cabeza.

¿Esto era realmente un sueño?

Miré al chico de nuevo y, aunque no me miraba ya, sonreía como si supiera exactamente lo que me estaba preguntando.

.

.

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La comida estuvo increíble, y la conversación corta pero amistosa. Hablé más más con Maggie y las gemelas que estaban sentadas junto a mi. Miranda y Vanessa, me recordaron cuando no me pude acordar de sus nombres. Eran un par de chicas muy agradables.

Intercepté varias miradas furtivas, y no tan furtivas, de los hombres de esta sala hacia mi, pero fingí no darme cuenta, sobre todo después que uno de ellos me guiñara un ojo cuando le pillé mirándome.

"El chico extraño" (Hasta ahora no había revelado su nombre, y como no soy una persona creativa, seguiré llamándole así.) También me miraba de vez en cuando desde su lugar, pero no como los demás, simplemente tenía esa mirada de aprobación en cuanto a mi elección de vestuario.

En fin, fuera de las miradas, todo fue bien. La cena estuvo perfecta.

Entonces vino la fiesta.

Bueno, creo que también estuvo bien. Muy bonita. La música lenta y tranquila. Todos les pedían bailar a las mujeres. La gente conversaba en voz baja, y reía de manera educada. Tomaban y comían con moderación.

Yo estaba sentada tranquilamente en un esponjoso sofá blanco viendo a la gente divertirse.

-¿Te diviertes, querida?- me preguntó Maggie, sentándose a mi lado.

Otra vez, no pude evitar sentir nostalgia al verla y ver que era tan parecida a mi madre.

-Si, gracias- dije con una sonrisa.

-¿De verdad?- insistió.

-Si- agrandé mi sonrisa.

En realidad, lo único que quería irme de aquí. Aparte de que no conocía a nadie, nunca me habían gustado las fiestas. Llámenme rara y todo lo que quieran, pero es así.

Iba a excusarme y decirle que me retiraba a mi habitación porque me sentía cansada, pero ella se me adelantó preguntándome:

-¿Te gusta el lugar?-

-Por supuesto.- respondí rápidamente.

¿A quien no le gustaría?

-Y… ¿te gustaría quedarte?-

Entrecerré un poco los ojos, no entendiendo su pregunta.

La respuesta era obvia, claro que no me gustaría quedarme aquí. Si, el lugar es muy bonito, y Maggie se parece mucho a mi madre, pero ¿quedarme aquí? Para nada. Habían muchas cosas que dejaba atrás si "decidía quedarme". Edward era una de ellas, y la principal.

Pero, obviamente, no iba a decirle eso. No directamente.

-Bueno, yo…- empecé lentamente.

-Bella, ¿te gustaría bailar conmigo?-

Me giré para mirar a quien me habían hablado por acto reflejo, y me sorprendí al ver que era "el chico extraño". Él estaba parado frente a mi y me sonreía amigablemente.

Miré a Maggie, en busca de disculpa y su aprobación, pero ella no me miraba a mi, sino a él, parecía confundida.

-Eh… Claro- finalmente dije, en un susurró bajo que pensé no escucharía.

Me levanté del sofá y miré a Maggie, esta vez ya había salido de su ensoñación y me sonrió, dándome ánimos para que fuera con él.

Sintiéndome torpe, me acerqué con indecisión al chico, no sabiendo que hacer exactamente, así que esperé a que él de el primer paso.

Afortunadamente, lo hizo, me guió a la pista de baile. Los que estaban en ella se separaron para abrirnos paso, algunos sin siquiera mirarnos, pero habían otros que nos miraron con mayor intensidad.

-Luces increíble. Realmente te sienta el color azul-

Me sonrojé.

-Gracias- murmuré.

Su mano tomó con delicadeza la mía y posó la otra en mi cintura, acercándome más él. Un escalofrió me recorrió el cuerpo a tocarle y mi corazón empezó a latir con fuerza. Me miró a los ojos, y yo inmediatamente aparté la vista, no pudiendo sostenerle la mirada, estaba demasiado nerviosa.

Dios, ¿por qué no podía sostenerle la mirada? ¿Y por qué me ponía tan nerviosa?

Creo que bailar con él no había sido una buena idea.

-¿Estas bien?- me preguntó.

No. Porque teniéndote cerca me pones más nerviosa de lo que ya estaba teniéndote lejos.

Me aclaré la garganta.

-Si- musité en un hilo de voz.

Pero el soltó mi mano y se alejó de mi un poco.

-No bailaremos si no quieres- me dijo suavemente mientras buscaba nuevamente mis ojos. Esta vez, su mirada era diferente, como si hubiera percibido mi miedo o nerviosismo y la suavizó con intenciones de calmarme. Aun así, sus ojos azules seguían siendo diferentes, extraños y brillantes. Sobrenaturales.

Sentí la atención de muchos puesto en nosotros y eso me ayudó a decidirme.

-Estoy bien-

Me armé de valor, tomé su mano, y lo adentré más en la pista de baile. Él me seguía con una sonrisa divertida en los labios. Dejé que volviera a cogerme y, un segundos después, estábamos bailando.

Mas o menos.

Mis primeros movimientos fueron torpes, bastante torpes, pero fui mejorando mucho conforme pasaba el tiempo, y él se mostró muy paciente y no dejó que tropezara. Ya no estaba tan nerviosa.

Tenerlo tan cerca me permitió notar su aroma. Olía como a… lirios, nardos y jazmín. Un aroma extraño para un hombre. Y una mezcla extraña, también.

Nuestras miradas se encontraron y él me sonrió, parecía realmente feliz y a gusto bailando conmigo. Le devolví la sonrisa y miré ligeramente a los lados.

Como ya había supuesto, algunos nos miraban.

Parecían completamente sorprendidos, susurrando entre ellos, lanzándonos miradas incrédulas. Recelosas y miedosas, incluso, como si el hecho de que bailáramos juntos significara que un gran complot se estuviera armando. Me puse nerviosa de nuevo.

-Molesto, ¿verdad?- me preguntó, sacándome de mis pensamientos.

Hice una pequeña mueca de molestia.

-Eso es quedarse corto- le dije, mis voz sonó más firme de lo que creí- Nos miran. ¿Por qué?-

Él miró a nuestro alrededor unos segundos. Se encogió de hombros.

-Digamos que… No suelo participar activamente en este tipo de fiestas, y menos invito a bailar a alguien- contestó tranquilamente.

Bueno, eso explicaba sus miradas sorprendidas, pero aun así...

No se, pero me recordaba a cuando empecé a salir con Edward.

Edward.

¿Qué estaría haciendo ahora? ¿Me extrañaba? ¿Sabía lo que me había pasado? ¿Había encontrado mi cuerpo inerte? ¿Estaba entrando en pánico?

¿Me quería?

-Y, bueno, tu también tienes algo de…- dudó- ... Reputación-

¿Reputación?

-¿Qué quieres decir?- inquirí.

-No te inquietes.- dijo rápidamente, viendo mi tensión.- Tu no haz hecho nada malo, simplemente es por lo que eres. Ya sabes, la gran mayoría juzga de esa manera- me explicó con tranquilidad.

Eso solo me confundió más.

Y me comprobó que yo realmente era "algo", lo que es tonto si consideramos todos los que me lo han dicho y todo lo que me ha pasado.

-Aunque, realmente me avergüenza decirlo, yo hice también conclusiones apresuradas y erróneas hacia ti. De hecho, iba a hacerte un comentario grosero cuando te cogí mirándome.- me dirigió una mirada de disculpa- Pero eso fue porque no te conocía.

-¿Y ahora me conoces?- le pregunté, arqueando las cejas.

Hizo que diéramos una vuelta antes de responder:

-Si- asintió- Y me agradas mucho- sonrió, aunque sus ojos se pusieron serios- Y solamente por eso, voy a darte un consejo.- dijo antes de acercarse más a mi.

Juro que escuché un grito ahogado a lo lejos. Tal vez pesaron que iba a besarme.

Sin dejar de bailar, inclinó la cabeza en mi dirección y pegó sus labios en mi oído. Su aliento me causó un escalofrió.

-Nunca, pase lo que pase, digan lo que te digan, llegues a un trato de Maggie, o los demás. No confíes en nadie. Y menos, aceptes quedarte. Sal de la casa. Vete cuanto antes de aquí, Bella. No me preguntes por qué-

Y se alejó de mi. Continuamos bailando como si no me hubiera dicho nada, girando ocasionalmente.

Me quedé en blanco, sorprendida por sus palabras.

¿Por que me decía esas cosas?

-Me dices que me largue.- comenté en voz baja- Bueno, entonces es una suerte que te caiga bien. No quiero ni imaginar lo que me dirías si me odiaras.-

Mi broma funcionó. Su risa hizo que nos miraran más, si es posible.

-Un poco irónico, ¿cierto?- sus ojos volvieron a brillar divertidos- Pero créeme, deberías hacerme caso.-

Su advertencia, o consejo, no era necesario.

-No pensaba quedarme aquí, de todos modos- respondí.

-Es bueno oír eso- sonrió.

Busqué a Maggie con la mirada, y la vi junto a la niña que tenía una rosa blanca igual que yo. La pequeña balanceaba su vestido blanco al moverse ligeramente al ritmo de la música. Maggie le preguntó algo y ella negó con la cabeza, girando entre sus manos la rosa blanca.

-El auto de sus padres se volcó en la carretera.- anunció él.

Alcé la vista para mirarlo, él dejó de ver a la niña y sus ojos se fijaron en mi.

-¿Qué?¿Y ellos están bien?- le pregunté desesperada.

-Están muertos-

Dejé escapar un gemido ahogado tropecé. Varios se giraron a mirarme.

-Lo siento. No debería haberte dicho esto- se lamentó, sujetándome.

Negué con la cabeza y me enderecé.

-¿Ella lo sabe?- seguí preguntando.

Me miró, decidiendo si decirme o no.

Finalmente, se rindió con un suspiro.

-No.- apenas pude escucharle.- Pero ella está en estado coma-

Me quedé tiesa un momento, mirándole en shock, luego mis ojos volaron hacia la pequeña niña, que sonrió a lo que fuera que le dijo Maggie y la siguió fuera del salón.

Minutos después, Maggie regresó, pero sin la pequeña.

-¿Qué…? ¿Cómo… ?- sentí la garganta seca y mi cabeza me daba vueltas.

-Tranquila, Bella, ella está bien- me aseguró él rápidamente- Se ha ido ya, pero está bien-

¿Se ha ido? ¿Qué quiere decir con eso? ¿Qué ha… muerto?

¿Entonces.. Entonces como era que estaba aquí?

Miré de nuevo a donde hace poco estaban ellas, pero ya no, incluso Maggie se había ido.

Empecé a sentirme verdaderamente mareada y tuve que apoyarme en él para no caer. Me sostuvo con cuidado y dejamos de movernos.

-No debería haberte dicho nada. Esto ha sido demasiado para ti. Lo siento-

-¿Qué es esto? ¿Qué diablos está pasando?- le pregunté en un susurro, pero enfatizando las palabras.

Él me miró intensamente a los ojos y abrió la boca para decir algo, pero la cerró inmediatamente. Lo vi mirar atrás de mi.

Un momento después, la voz de Maggie hizo que pegara un salto.

-Siento interrumpirle, Señor, pero … Uhm… Creo que teníamos una conversación pendiente.- dijo, nerviosa- Aunque puede ser en otro momento, claro. - agregó, mirándome de reojo.

Nuevamente, abrió la boca para responder pero el grito de dos mujeres le interrumpieron.

-¡Bella!- gritaron Vanessa y Miranda al mismo tiempo.

Me giré y la vi corriendo en mi dirección.

-¿Quieres unirte un rato con nosotras en la barra?- me preguntaron las gemelas al mismo tiempo, con la mirada brillante.

Le miré a él, a Maggie, y luego a ellas otra vez.

Me tomó solo un segundo decidirme.

-Si, ahora voy con ustedes.- les sonreí. Me volví a él, y este asintió.

-Nos veremos después- me prometió antes de girarse e irse con Maggie.

Yo también me giré y me fui con las gemelas, asintiendo y sonriendo ocasionalmente.

Quería alejarme del extraño chico y de Maggie. Quería pasar un momento normal, con gente normal, haciendo cosas normales.

Además... Nunca pensé decir esto pero… Necesitaba un buen trago.

(Narradora)

La gran forma oscura a la que ya se había acostumbrado a ver apareció frente a ella, otra vez.

-Hola, de nuevo. Y no, no he podido encontrar una manera de traer a tu humana de vuelta. Pero lo que te diré es igual de importante-

La pequeña sonrisa esperanzada que se estaba formando en el traslucido rostro de D se cayó en cuanto él dijo eso, al igual que sus hombros.

-¿Qué cosa?- preguntó.

Para la sorpresa e incredulidad de D, Astaroth se removió ligeramente y apartó la vista.

-Mira, aunque no lo creas, me cuesta decirte esto- empezó. D le miró fijamente, esperando a que continuara- Sabes que he estado viendo a Orias últimamente, y… Bueno, me ha… revelado ciertas cosas.-

Aquello pareció llamar la atención de D, y de pronto se vio interesada en lo que le decía.

-¿Te algo dijo sobre Bella?- inquirió.

Él asintió, pero no dijo nada.

D no tenía un buen presentimiento.

-¿Qué ha visto?- pregunto- Dime que ha visto.

No respondió.

-¡¿Qué ha visto?!- insistió.

El cielo, aunque era temprano aun, se oscureció como si fuera de noche.

Él miró de soslayo el cielo y los indicios de que iba a haber truenos.

-Cálmate pequeña, si no quieres que…-

-¡Dime que ha visto!- exigió, sus ojos habían adquirido un brillo rojizo.

Él vaciló, decidiendo si decirle o no. Miró de forma preocupad al cielo, antes de susurrar:

-Vio a Bella muerta-

Una fuerte tormenta estalló finalmente, infinidad de truenos cayeron de forma consecutiva y no parecían tener fin. Algunos de ellos dieron a los postes e instalaciones de luz, haciendo que esta se fuera en todo el pueblo. Incluso, se podían oír lo gritos lejanos de la gente.

-¡Detente!- le ordenó él en voz baja, mirando la destrucción que su hija había causado, y seguía causando, en tan poco tiempo.

Sin embargo, D no te detuvo. Al contrario, un fuerte vendaval se unió a la destrucción.

-Para, vas a terminar destruyendo todo el pueblo-

Al ver que eso no surgía efecto, agregó:

-Matarás el cuerpo de Bella-

Con eso bastó.

D pareció regresar en si y, poco a poco, las cosas se fueron calmando hasta finalmente desaparecer por completo. La luz no regresó, porque varias de las instalaciones eléctricas habían sido dañadas con el resiente desastre, pero fuera de eso, parecía estar todo bien.

-Dime exactamente lo que te mostró- pidió ella en voz baja y aparentemente tranquila después de unos largos minutos de silencio.

Él abrió la boca, pero la volvió a cerrar, y en cambio se acercó a ella e hizo ademan de tocar su mano. D retrocedió instintivamente cuando se dio cuenta de sus intenciones, pero fue demasiado tarde.

Una sucesión de cortas escenas aparecieron en su mente, todas mostrando las muchas posibles formas horribles en que Bella moría, sin que nadie pueda evitarlo, era demasiado tarde para cuando alguien intentara salvarla.

D apartó la mano bruscamente y se alejó unos pasos de él, con los ojos muy abiertos y temblando.

-Pequeña, me temo que no puedes hacer que Bella escape de la muerte para siempre-

Parecía sincero, como si de verdad lo sintiera.

-Si que puedo- debatió- No es como si estuviésemos en "Destino final"-

Él hizo una mueca de desagrado ante la mención de dicha serie de películas.

-Claro que no es así- coincidió- Esto es mucho peor-

D negó obstinadamente con la cabeza. Se negaba a aceptarlo. Se negaba a dejarla morir otra vez.

-Debe haber una manera- insistió.- Siempre hay una manera. El futuro se puede cambiar-

Él negó.

-Sabes que Orias nunca se equivoca. Si él lo ha visto, es porque terminará por suceder, de alguna manera-

D abrió la boca, pero él la detuvo antes de que pudiera responder.

-Y aunque pudiéramos evitar a la muerte esta vez, seguirá acechándola. Morirá, de alguna manera. Siempre es así. Y no podrás evitarlo. Nadie puede-

-¡Si se puede! ¡Yo lo haré! ¡Estoy cansada de verla morir una y otra vez de formas horribles! ¡Cansada de ver como cada una de sus vidas termina siendo tan joven! ¡Cansada de ver como nadie hace nada para remediar eso!- exclamó- ¡No voy a dejarla morir otra vez!-

Ella le dio la espalda y se alejó unos metros de él, luego cerró los ojos y puso una empecinó de completa concentración.

Astaroth no se dio cuenta de lo que estaba haciendo hasta que una fuerte ráfaga de viento alborotó los arboles.

-¿No vas a ayudarme? Muy bien. Lo hare yo sola, y lo lograré- dije firme D.

El portal se abrió en ese momento, e increíblemente la fuerza del viento aumentó.

-¡No!- rugió él, corriendo hacia ella.- ¡Vuelve! ¡No puedes ir al territorio de los Dreamers!¡No vas a poder sacarla de allí!

Pero ya era demasiado tarde.

El extraño portal oscuro absorbió a D sin que él pudiera evitarlo, y se cerró inmediatamente después que ella entrara en el.


Y aquí está el cap, recién salido hechecito y salido del horno xD Espero que les haya gustado ^^

Sip, Bella va a volver a beber, pero tranquilas, no pasará nada desastroso esta vez ni nada por el estilo xDD

¿Ya entienden, mas o menos, las funciones de los Dreamers? En cuando al chico "misterioso" él no es un Dreamer, es alguien más... importante. Pero está relacionado con ellos, en cierta forma.

Scarlet Abadeer: Ya sabía que me estabas preguntando por eso xDD No, nunca tuve intenciones de... Eh... Ir más allá que una amistad con ellas. De hecho, D se enamorará de alguien más adelante, un hombre por si acaso, ya se como van a terminar las cosas con ella. Lo que no tengo muy claro es con A, aún estoy pensando en como será el final de ella. Una de las cosas que me falta pulir un poco.

Créeme, a mi me paran pasando cosas tan raras como a Bella en la historia, solo que que no tan... sobrenaturales xDD

El próximo capitulo lo subiré el martes, que es cuando seguro ya lo tendré listo. Gracias por tomarse un tiempo y leer mi historia! ^^

~Xime~