Cap. 46: Fiestas e inesperados sucesos
Después de un rato, yo estaba media borracha. Ya no me sentía muy estable sobre mis pies, pero aún seguía consiente, así que seguí con mis nuevas amigas.
Todo había cambiado desde que Maggie y él chico rarito se habían perdido. Habían sustituido las luces claras por unas más oscuras y coloridas. La música ya no era suave y melodiosa como antes, sino algo escandaloso, más parecido al Rock, pero mucho más … eh… ¿Cómo decirlo? Más... ¿Salvaje? Si, todo se había puesto más salvaje. No había ni rastro de los movimientos dóciles y elegantes de las danzas que había contemplado y sido participe momentos antes. Incluso algunos saltaban por los aires, bailando como locos, en el suelo, en el aire, realizando movimientos casi imposibles. Algunos se habían ido a sus respectivas habitaciones para cambiarse de ropa a una más ligera e informal, yo entre ellas.
Me había alejado lo suficiente de ese centro de locura, pero no salí del salón.
-¡En serio, ese chico se ha fijado en ti!- chillaron Vanessa y Miranda en mis oídos por cuarta vez.
-¡No, no lo hace! Simplemente le caigo bien… O eso es lo él dice-
Terminé mi bebida y solté mi vaso en la alfombra. ¡Ja! ¡Que limpien eso mañana porque yo no!
Comencé a reír histéricamente, lo que hizo que las gemelas también rieran.
-Voy a buscar otro trago- les dije por encima de la música.
En mi camino me tope con una típica pelea de borrachos, algo que era de esperarse en este tipo de fiestas. Solo me encogí de hombros y pasé de largo, dejándolos en eso. No necesitaba atestiguar su pelea. De cualquier forma, no creo que lleguen a mucho, los dos estaban en las ultimas y casi no podían ni hablar.
Mientras di la vuelta hacia la barra, me choqué con un chico que no había visto antes. Era quizás un poco mayor que yo, con unos diecinueve o veinte años. Tenía el cabello rubio un poco alborotado, cayendo sobre su frente y cubriendo sobre unos de sus ojos. Sonrió y sostuvo rápidamente mi cintura para estabilizarme.
-Bueno, hola- ronroneó.
-Hola- sonreí.
Ya había quitado sus manos de mi cintura, así que me alejé un poco de él para recuperar mi espacio personal.
-Soy Mike- sonrió. Era realmente lindo.
Pero tenía que llamarse Mike…
-Bella- contesté- ¿Acabas de llegar?- pregunté, realmente curiosa de no haberle visto antes.
Negó con la cabeza.
-No, pero estoy buscando a mi hermana- miró a los lados.
-¿Ah, si? ¿Y quien es tu hermana? Tal vez pueda ayudarte a encontrarla- le dije sinceramente.
-Melody Sanders- respondió. No pude evitarlo, arrugué un poco la nariz y él se rió- No es de tu agrado, ¿verdad?- preguntó, todavía riendo.
-Eh… lo siento- balbucee, mirándole en modo de disculpa y sonrojándome.
¡Como pude hacerle esa cara a su hermana!
-No preocupes, se que puede llegar a ser realmente molesta-
-Entonces, ¿quieres que te ayude a encontrarla- ofrecí.
Miré a nuestro alrededor en su búsqueda, pero nada que la encontré. Nop, parece que no estaba aquí. Tal ves haya ido a su habitación, o la de otra persona, a pasar "un buen rato".
-No, segura ya aparecerá. ¿Qué tal si en vez de eso tomamos algo y charlamos un poco?- sugirió.
-Si, claro- acepté con una sonrisa.
Nos tomamos unos tragos de algo que no supe identificar, hasta que me di cuenta de que estaba realmente ebria. Me apoyé sobre él pesadamente mientras hablábamos y reíamos de cosas al azar y que, sinceramente, no tenían sentido, pero que mi mente ya dañada por el alcohol consideraba gracioso.
Todo estuvo bien hasta que, de pronto, el me acorraló contra la pared más cercana y presionó su cuerpo contra el mío. El pánico comenzó a embargarme mientras mi corazón se aceleraba. Lo vi acercar su cabeza lentamente hacia la mi, y sentí mi boca secarse.
¡Oh, Dios mío! ¡Iba a besarme! Mi mente estaba girando de un pensamiento a otro tan rápido que no podía seguirles el ritmo.
Cuando se acercó más, di un grito ahogado y retiré la cabeza para atrás, golpeándome la cabeza contra la pared tan fuerte que lagrimas quisieron salir de mis ojos. Gemí de nuevo y empujé su pecho, tratando con todas mis fuerza de alejarlo de mi, pero él no se movió ni un centímetro. Empecé a volverme loca, podía sentir el ataque de pánico tomando mi lugar mientras mi corazón se estrellaba en mis oídos.
Lo siguiente de lo que fui consiente, es que se había alejado. Levanté la vista, desconcertada, para ver al "chico extraño" recargado sobre la pared, y su brazo estaba cruzado sobre el cuello de Mike. Se veía tan enojado y aterrador, que realmente empecé a sentir miedo, y pena por Mike, que estaba empezando a cambiar de color al no poder respirar.
-¡No la toques, maldita sea! ¿Crees que puedes simplemente llegar como si nada e intentar besarla a pesar de que ella no quería?- gruñó él con enojo.
Sus ojos habían cambiado, ya no eran ni la sombra de ese azul brillante que lo adornaban hace unas horas. Brillaban, si, pero ahora eran de un color negro espeluznante.
Muerte, fue lo que se me vino a la mente al mirarle.
Comencé a sentirme enferma, literalmente. Corrí, o me tambalee más bien, al baño más cercano. Cuando llegué, a las justas, vomité lo que parecía ser varios litros de licor. Gemí y empecé a moverme para sentarme, cuando fui consiente de que alguien estaba parado a mi lado.
-¿Estás bien?- me preguntó el chico extraño, pero no pude responderle. Me incliné de nuevo al inodoro y vomité el equivalente de un botella.
¡Dios! ¿Cuánto había bebido?
Él, bendito sea, frotaba pequeños círculos en mi espalda y sostenía mi cabello.
Después de unos minutos, me sentí mejor. Afortunadamente.
-¿Quieres ir a tu habitación?- me preguntó finalmente, mirándome preocupado. Sus ojos habían vuelto a ser azules.
-Si, también quiero cepillarme los dientes.
Intenté levantarme del piso, pero estaba tan mareada que no pude hacerlo. Él sonrió y se inclinó, deslizando sus brazos debajo de mi y levantándome con facilidad, como si no pesara nada, y me llevó escaleras arriba.
Cuando estuve en mi habitación, fui al baño de la misma y tomé el cepillo, le puse pasta dental y cepillé mis dientes, asegurándome de que se fuera todo el sabor a alcohol.
-¿A la cama?- me preguntó, cuando había terminado.
Asentí con la cabeza. Otra vez me levantó al estilo novia y me llevó de vuelta a mi habitación. Había retirado ya los cobertores y estaba a punto de dejarme en la cama, cuando recordé que aún estaba vestida con la ropa de la fiesta.
-¡Espera! No quiero ir a la cama con esto- dije, mirando hacia mis shorts y mi top, incluso tenía puestas mis joyas y zapatos.
Él asintió y me dejó con cuidado en el suelo, pero no podía mantenerme en pie, y sentía como si mis piernas fueran a doblarse en cualquier momento y me iba a caer. Al final él tuvo que sostenerme de nuevo y quitó mis collares. Yo intenté a sacar mi camiseta por mi cabeza, pero me enredé y comencé a reír. Lo escuché suspirar, y me sentó en la cama, terminando a sacar mi camiseta.
Cuando le miré, tenía una expresión divertida en el rostro. Me puse hacia atrás y me desabroché el short, levantando mis caderas para quitármelo, quedando solo en ropa interior, pero en ese momento no me importó. Él mantuvo mis piernas al aire y me quitó las sandalias una por una.
Gemí cuando mi estomago de sacudió de nuevo y me tapé la boca con una mano.
Rápidamente, él me levantó y me llevó de vuelta al baño, frotándome la espalda y sujetando mi cabello mientras mi estomago se vaciaba.
Cielos, cuando me emborraché con Carlisle no fue tan malo… Bueno, no recordaba nada de esa noche, después de todo.
Después que cepillara mis dientes de nuevo, él se quitó su camisa (Tenía una camiseta debajo) y me ayudó a ponérmela, luego me dejó en la cama con cuidado.
Lo vi caminar hacia la puerta, y pensé que iba a salir y regresar a la fiesta, pero en vez de eso la cerró y echó el pestillo, regresando y sentándose en la cama junto a mi. Yo me acomodé más en la cama y él me cubrió con las mantas. Me pegué más a él y lo sentí acariciar mi cabeza. Al final terminó recostándose a mi lado en la cama, pero por encima de las mantas.
-Hasta ahora no me haz dicho tu nombre- le dije, cayendo en la cuenta de eso.
Levanté la vista para mirarle y vi que él también me miraba. Increíblemente, sus ojos parecían dos faros brillantes y azules en la oscuridad.
-¿Es necesario que te lo diga?- me preguntó.
-Bueno, tu sabes el mío, así que yo también debería saber el tuyo, ¿no?-
-Si, supongo que es lo más justo-
Pero se quedó callado y no me reveló su nombre, simplemente empezó a mirar el techo de mi habitación.
-Vamos, dímelo.- me apoyé en mi codo y levanté la cabeza buscando su mirada- ¿Por favor?- puse mi mejor cara de cachorro abandonado. Él me miró inexpresivo unos segundos, pero una sonrisa fue apareciendo en su rostro.
-Está bien- se rindió finalmente.- Bueno, algunos me dicen Azrael…
¿Azrael? ¡Que nombre tan raro!
Tal vez por eso usaba esa colonia que olía como a flores de muerto...
-¿Azrael?- repetí- Así como… ¿El ángel de la muerte?- me burlé.
Se rió y regresó su vista hacia mi.
-Si, como el "ángel de la muerte"- todavía tenía una sonrisa divertida en la cara- … ¿Sabes? Mejor llámame Christian-
-¿Christian? ¿Por qué?.- fruncí el ceño.
No tenía nada que ver con el nombrecito anterior.
-No se, me gusta- se encogió de hombros ligeramente- También uso ese nombre… en ciertas ocasiones-
Asentí. Al menos sabría como llamarlo de ahora en adelante. Y era menos raro.
-Bien. Te diré Christian entonces.- acordé.
Nos quedamos en silencio, supongo porque no había nada más que decir.
Después de un rato, yo aún no había podido conciliar el sueño, básicamente porque el ruido de la fiesta llegaba hasta mi habitación. Ya eran como la una de mañana, y probablemente se prolongaría durante un par de horas más.
Alcé la vista y vi a Christian observándome.
-Tampoco puedes dormir, ¿no?- preguntó, sonriendo.
-¿Por qué no sales y disfrutas de la fiesta?- me alejé de él para que pudiera irse.
Pero él en cambio negó con la cabeza y me atrajo de nuevo él.
-Estoy bien aquí.-
-Bueno.- me encogí de hombros y volví a apoyarme en su pecho.
Aproximadamente media diez minutos más tarde, volví a alzar la vista para averiguar si se había dormido, y me encontré con que no. Él seguía despierto y mirándome de manera que pude descifrar. Nuestras miradas se encontraron y, en silencio, estudió mi rostro a fondo, sobre todo mis ojos. Parecía como si estuviese buscando algo en ellos, y sea lo que sea que buscara, pareció haberlo encontrado. Pestañeó como si quisiese aclararse.
-Ellos están equivocados- murmuró para si mismo, aún mirándome intensamente.- Bella, ¿me dejarías probar algo? Estarás bien, solo quédate quieta.-
Levantó una mano y deslizó lentamente sus dedos por mi cara, acariciando mi mejilla como si fuera una delicada burbuja de jabón. Se quedó mirándome, indeciso, como si estuviera pensando en hacer algo o no.
Entonces, se apartó de repente. Él levantó la cabeza hacia la puerta, y luego apretó su mano contra mi boca para mantenerme callada.
-Dile que estas bien.- susurró. Yo le miré, confundida.
-¡Bella! ¿Estas ahí? ¡Abre la puerta!- gritó Maggie, golpeando la puerta con fuerza.
Christian asintió con la cabeza y retiró su mano de mi boca. Me aclaré la garganta para hablar.
-Maggie, estoy bien. Solo un poco cansada. No te preocupes- grité a través de la puerta.
-Oh, bueno…Bien…- pareció calmarse- ...Uhm.. ¿Has visto a… a… eh… a…?-
Inmediatamente supe que me estaba preguntando si había visto a Christian. Voltee a mirarle, asustada. ¿Qué diablos se suponía que iba a decirle?
Si, en realidad está en mi cama conmigo ahora, y hace un rato me vio en ropa interior, después me cubrió con una de sus camisas, y creo, repito, CREO, que iba besarme, pero no lo hizo porque llegaste tu, lo que es bueno, porque no quería que él me besara, no quiero que nadie me bese, solo Edward, pero él está muy lejos de aquí ahora, y no se si realmente está enamorado de mi como dice o es todo una treta, y…y …
Y ya estoy divagando de nuevo.
-Dile que me marché- me susurró Christian al oído. - Tenía un asunto importante que resolver y tuve que irme.-
-Él se ha ido, Maggie. Me dijo que tenía algo muy importante que hacer- grité, rogando para que me creyera y se vaya.
Se quedó en silencio un buen rato, pero, cuando pensé que se había ido, gritó:
-Bella, ¿estas bien? Suenas un poco extraña-
-Si. Me sentí un poco mal así que vine a mi cama, pero estoy bien ahora. Te veré en la mañana-
Afortunadamente, no me molestó más, me deseó las buenas noche y la escuché irse.
Suspiré con alivio y dejé caer la cabeza en la almohada.
-¿Por qué no querías que sepa que estas aquí conmigo?- le pregunté luego de un minuto.
Él apoyó la cabeza en la otra almohada y se giró de manera que estemos de cara a cara.
-Bella, creo que ya hemos causando bastante revuelo al bailar juntos, y, por si fuera poco, te defendí en frente de todos de un tipo que quería besarte a la fuerza. Si llegaran a enterarse de que estuve contigo en tu habitación, completamente solos, estoy seguro que los pobrecillos sufrirán un colapso-
Me reí. Si, supongo que tenía razón.
-Ahora, es mejor que te duermas, ya es tarde- me dijo en voz baja.
Se alejó un poco de mi y me haló a su lado. Yo coloqué mi cabeza en su pecho y cerré los ojos….
.
.
.
… De lo próximo que fui consiente es del grito de guerra de alguien y varios aplausos.
Di un fuerte respingo y me incorporé abruptamente en la cama, asustada.
-Shhh. Todo está bien, Bella, solo es la fiesta de abajo- me tranquilizó Christian, sentándose a mi lado y frotando mi espalda con suavidad.
Asentí, y me quedé quieta hasta que se normalizaran los latidos de mi corazón, luego volví a acostarme en la cama.
Él tenía razón, podía escuchar desde aquí la música y sus ruidosos gritos y risas. Al parecer, la fiesta seguía en pie y en pleno apogeo. Tenían para rato allí.
-¿Qué hora es?- le pregunté, tratando de enfocar la vista en la oscuridad para ver el reloj.
-Son las dos y media de la mañana.- respondió, acomodándose a mi lado- Realmente me sorprende que no te hayas despertado antes con este escándalo.
Si, yo también.
Parece que tenía el sueño más pesado de lo que pensaba.
-¿Siempre son tan…?- empecé a preguntar, buscando la palabra correcta.
-¿Salvajes?- completó por mi. Yo me reí y asentí.-No lo sé. Nunca me quedó hasta tan tarde. Pero supongo que si, ya sabes como con son los jóvenes de ahora-
Su forma de hablar me recordó al de un señor mayor hablado de "los tiempos de ahora"
No, pero en serio, esos chicos ya estaban muy mal. Seguramente estaban mucho peor que cuando yo todavía estaba en el salón, no quiero ni imaginar lo que estarían haciendo ahora.
Me preguntaba por qué Maggie no hacía nada para establecer un poco de control y orden sobre esos… esos…. Esos.
Tal vez estaba escondida en alguna parte, aterrorizada de esa invasión de energúmenos.
Se siguió escuchando los diversos gritos, habían subido el volumen de la música, y si se escuchaba fuerte desde aquí, no quería imaginar como estaba allí abajo.
-¿Me traen la comida o no? ¡Me muero de hambre!-
-¡Esta noche lo vamos a pasar en grande!-
-¡Traigan más botellas! ¡¿Dónde están las botellas?!-
-¡Eh, deja de meterte con mi brother!-
-¡TENGO HAMBRE. TENGO HAMBRE. TENGO HAMBRE!- gritaba un hombre, al compás de otro, como un poseso.
-¡No! ¡No rompan las cosas!- le escuché gritar finalmente a Maggie.- ¡No…!
Sonó como a vidrios romperse y me encogí por el fuerte estruendo. Christian me atrajo protectoramente contra su pecho.
Todo se quedó en completo silencio, a excepción de la música que seguía sonando.
Por un momento creí que, sea lo que sea que hubieran roto, había servido para que hicieran conciencia y dejaran de hacer… lo que estaban haciendo….
Hasta que alguien gritó:
-¡A la mierda todo, bajémonos los vidrios uno por uno!-
-¡Arrasaremos con todo!-
Todos gritaron en coro y más destrucción se escuchó.
Dios, esta gente estaba realmente chiflada. Estaba empezando asustarme de verdad. Me pregunté si, cuando terminaran de "arrasar" la planta baja, subirían a los demás pisos. Me comenzó a entrar el pánico y me pegué más a Christian, hundiendo la cabeza en su pecho y rodeando su torso con los brazos. Este empezó a frotar pequeños circulo mi espalda y acarició suavemente mi cabello en forma tranquilizadora.
Si esto era un sueño, quería despertar YA.
-¡ATENCIÓN TODOS! Ha llegado la hora de preparar… ¡la Bomba Explosiva!- gritó alguien a todo pulmón.
¡¿QUÉ?!
Abrí los ojos de par en par y alcé la vista para mirar a Christian.
-No están hablando en serio, ¿verdad?- le pregunté entrecortadamente, asustada.
-No, creo que la "Bomba Explosiva" es un cóctel que inventó uno de los salv…. Chicos de la… Fiesta-
Suspiré, sintiéndome realmente aliviada.
-Bueno, ciertamente, el nombre promete. Veamos cuántos estómagos revientan esta noche…- le dije.
Ambos explotamos en risas, pero otro fuerte estruendo resonó en toda la casa e hizo que nos calláramos en el acto.
Nos miramos a los ojos con verdadero terror.
-Mejor bajo a mirar.- dijo.
Se levantó de la cama de un salto y empezó a ponerse sus zapatos con rapidez. Yo también me senté.
-Espera aquí, volveré en un momento-
Asentí, asustada, y él salió por la puerta silenciosamente como un fantasma.
Pasaron los segundos y empecé a temer por él al ver que no regresaba. ¿Qué tal si aquellos delincuentes le hacían algo?
Bueno, si es que seguía alguien vivo ahí, porque si "La Bomba Explosiva" era de verdad, pues…
La puerta se abrió otra vez y yo saqué la piernas fuera de la cama por si tuviera que correr por mi vida. Para mi tranquilidad, era Christian y ninguno de los psicópatas de abajo.
Suspiré con alivio, contenta de que no le hayan tomado de rehén o algo parecido.
Entró tan silenciosamente como había salido y cerró la puerta tras él.
-Afortunadamente, si es un coctel lo que están preparando- me dijo mientras se acercaba a la cama. Se sentó a mi lado- En serio, la estancia está repleta de extraños personas locas y medio extraterrestres. No entiendo de donde han salido todos esos seres estrafalarios y salvajes.-
Yo tampoco lo sabía. En la cena no habían tantas personas… y menos los que parecían pandilleros.
-Espera, ¿Dónde está Maggie?- le pregunté, preocupada.
-Ella está en una esquina supervisando que no suceda nada demasiado desastroso. No te preocupes, estará bien- me tranquilizó.
Él se agachó para quitarse de nuevo los zapatos y luego se acostó en la cama.
-No entiendo por que no te has ido- le dije, recostándome junto a él.
-¿Y dejarte aquí sola con esos maniacos? Claro que no-
Ambos nos quedamos en silencio, escuchando el alboroto de abajo. Uno de ellos empezó a gritar todo lo que le echaban al brebaje ese que estaban preparando, y yo empecé a hacer cálculos sobre si realmente aquello podría provocar que todos volemos en mil pedazos
-¡Ya está listo!- gritó finalmente el creador de esa pócima.- Es honor del organizador de la fiesta probarlo primero.
Susurré un largo "Oooh", fingiendo emocionarme.
-¡Qué bonito! Le cede el turno para degustar la "Bomba Explosiva". Creo que voy a llorar-
Christian se rió de mi comentario y yo también lo hice.
Entonces recordé algo y me dejé de reír.
Maggie era la organizadora de la fiesta.
¡Maggie!
-¡Maggie es la organizadora!- grité.
Él asintió y se rió más fuerte.
Por Dios, pobre Maggie.
-Vuélvete a dormir, Bella. O al menos, intenta hacerlo- me dijo cuando dejó de reírse.
Bostecé, estaba realmente cansada y me moría por dormir un poco, pero no creía que pudiera con la fiesta de allí abajo.
Increíblemente, el sueño me venció y pude quedarme dormida, envuelta en una extraña nube de susurros, escuchando diversas voces conocidas en mi cabeza, hablándome, aunque no pude entender que decían exactamente.
Solo hubo una... una que reconocí por encima de todas.
La de Edward.
Nunca desee tanto despertar de un sueño y volver a mi realidad.
.
.
.
Otra vez, como muchas veces, estaba teniendo uno de esos sueños extraños, que seguro no recordaré cuando despierte, o que terminaba olvidando segundos después.
Pero este, de alguna manera, me resultaba aun más extraño que los demás.
Si, había dicho que nunca recordaba esos sueños, pero estaba completamente segura que nunca había tenido este tipo de sueños.
De hecho, no creía que alguien alguna vez haya tenido este tipo de sueño.
Miré con mis ojos ampliados y horrorizados, como yo caminaba lentamente por un pequeño claro en medio del bosque, hasta llegar a un pequeño lago y sentarme en la horilla.
Nunca había oído o tenido, que recuerde, un sueño donde te vez a ti mismo, como si fueras otra persona.
Ok, bien, esto era un sueño, pero aun así era raro. Muy raro.
Bella… Yo… ¡Como sea! …. metió una mano en el lago y empezó a jugar distraídamente con el agua, su mirada estaba perdida y parecía a millas de distancia.
Salió de su aparente trance y alzó la vista hacia la luna y dejó escapar un suspiro cansado.
En realidad, si te fijabas bien, lucía cansada. Habían unas ligeras sombras malvas bajo sus ojos y se veía más pálida de lo normal. También sus rasgos habían cambiado un poco, se habían endurecido. Sus ojos estaban igual de serios y opacos como estaban antes, cuando recién llegué a Forks. Mi ropa era parecida a la que usaba para entrenar en la organización, solo que de color negro, lo que le daba a mi piel un aspecto más pálido y etéreo. Mi cabello estaba sujeto en una media coleta y ligeros risos caían por mis hombros.
Me sobresalté un poco al oír el pequeño crujido de una rama, y miré mirar hacia donde provenía el sonido por acto reflejo.
-¿Me haz seguido?- preguntó mi otro yo sin girarse, aparentemente dándose cuenta del pequeño ruido.
Me sorprendí, mi voz sonó muy diferente, fría y monótona.
¿Qué diablos me había pasado?
-No, simplemente supuse que estabas aquí- dijo Carlisle apareciendo de entre los árboles.
Ella sonrió de lado, aunque la sonrisa no le llegó a sus ojos. Tampoco duró más que un segundo.
-Pensé que Edward era el que leía la mente- bromeó.
Carlisle se rió mientras se acercaba a ella y se sentaba a su lado.
-Al parecer, su talento es contagioso- bromeó de vuelta.
Bella, o yo… ¡como sea! Le dirigió una sonrisa, esta vez más sincera.
-Vine aquí porque quería estar sola… Ya sabes, alejarme de ese cargado ambiente un momento- explicó, su voz se había suavizado también.
-Lo siento. ¿Quieres que me vaya? - preguntó rápidamente Carlisle, haciendo ademán de levantarse.
-No, no, está bien, puedes quedarte si quieres. Encontramos este lugar juntos, después de todo. Tienes derecho a estar aquí tanto como yo-
-Realmente no me importa, si quieres estar sola…-
-No, de verdad, quédate- ella le detuvo cogiéndole del brazo.
Él asintió y se acomodó de nuevo a su lado sin decir una palabra. Ella se hizo un ovillo a si misma y rodeó sus piernas con sus brazos, apoyando su babilla en sus rodillas. Carlisle pasó un brazo por encima de sus hombros y la atrajo hacia si ligeramente.
-Estoy preocupado, Bella- dijo Carlisle finalmente.
-Si, lo sé. Todos estamos preocupados.- suspiró- Yo estoy preocupada-
Él asintió.
-Creo que tenemos que hablar-
-Oh, oh. Eso es muy mal augurio- dijo, haciendo que él la mirara interrogante- Ya sabes, la primera vez que me dijiste eso traías un sobre lleno de información sobre mi, descubriste que era una cazavampiros, y para broche de oro me dijiste: "¿Qué tienes que decir ante esto, Isabella Swan? ¿O debería decir, Isabella Holland?"- imitó.
Empecé a preguntarme eso, pero decidí dejar las preguntas para más tarde y mejor concentrarme en la conversación.
-Si, viéndolo de esa forma, suena demasiado teatral- Carlisle se rió. Luego suspiró, aun sonriendo- ¿Por qué es tan complicado hablar de algo serio contigo?- preguntó.
Bella se encogió de hombros.
-No lo sé. Eres tu el que siempre se ríe de lo que digo-
Ella dejó de abrazar sus rodilla y se apartó un poco de Carlisle, girándose de manera que pudiera mirarle directamente. Su expresión se tornó seria y dura, como antes que él llegara.
Lo miró fijamente, y los ojos de él expresaron un poco de pánico.
-Por favor, dime que no estás pensando lo que yo estoy pensando- suplicó.
Ella asintió lentamente.
La cabeza de Carlisle cayó en sus manos mientras se movían hacia atrás tirando un poco de sus cabellos rubios.
-Lo siento, pero ella no está lista. Ellos la desgarraran-
Aparentemente ella había querido ser amable en decírselo, pero no pudo ocultar su propia ansiedad y sinceridad.
-Pensé que era sólo yo, exagerando las cosas, como de costumbre- Carlisle susurró frenéticamente.
Ella sacudió la cabeza con pesar.
-Ella no es una luchadora, Carlisle.-
-¿Podemos conducir a los recién nacidos con otro miembro de nuestra familia?-
-Podemos intentar hacerlo, pero sinceramente, no creo que funcione.- negó con la cabeza otra vez- Emmett es fuerte, cosa que no se lo esperan. Ellos asumen que tienen la sartén por el mango en esta lucha. Rosalie es muy hábil y todo esto le sale natural. Alice tiene la visión del futuro, así que puede predecir cada uno de sus movimientos. Jasper recibió el mismo entrenamiento que yo, podrá defenderse- dijo evaluando sus capacidades de lucha.- Edward es rápido y ágil, bastante fuerte también, además que puede leer sus mentes-
Aun así, a pesar de lo que había dicho, en sus ojos se podía ver su preocupación.
Continuó:
-Y bueno, después de más de trescientos años, sería el como que no pudieras defenderte a ti mismo. - dijo mirando a Carlisle- Max y Jenny ayudarán, ellos son casi tan fuertes como yo.- suspiró pesadamente- Pero Esme ... -
Carlisle asintió. Él sabía hacia dónde se dirigía.
-Ella no tiene un hueso violento en su cuerpo- suspiró.
Los ojos de ella se entristecieron.
-Ella no tiene ese instinto. Eso la hace débil, Carlisle.-
-Lo sé- él estuvo de acuerdo.
¿Qué? Pensé en shock.
¿Qué significaba todo esto? ¿Se estaban preparando para una lucha? ¿Nos estábamos preparando para una lucha? ¿Con quienes?¿Dijo acaso recién nacidos? ¿Qué quería decir con eso…? ¿Neófitos? ¿Se referían a neófitos?¡¿Íbamos a luchar contra neófitos?! ¡¿Por qué?!
¡Un momento! Pensé en pánico.
¿Quiénes eran los demás? ¡Y Espera! ¿Emmett? ¿Emmett iba a luchar? ¿Cómo, si él era humano?
A menos que…
¡NO!
¿Cómo…?
-He estado tomándolo con calma, para que pueda entenderlo.- continuó hablando ella- Pero no es que ella no entienda, sino es que no puede. Ella no es físicamente capaz de hacerle daño a otra persona a propósito, incluso un enemigo, y ella definitivamente no será capaz de hacerle frente a un recién nacido-
-Bueno, pero voy a estar allí para ayudarla. No voy a dejar que le pase nada- dijo Carlisle con fuerza.
-Sé que no lo harás, y ese es un problema.- ella se levantó abruptamente, y Carlisle hizo lo mismo.- Tu estarás tan concentrado en ella todo el tiempo que vas a distraerte, por lo tanto, vas a desprotegerte a ti mismo- explicó -No puedes pelear y protegerla al mismo tiempo-
-Pero…- Carlisle comenzó a protestar cuando Bella se apresuró a cortarlo, levantando una mano y negando con la cabeza.
-Carlisle, he visto cosas… Soñado cosas- susurró confidencialmente.- No se lo he dicho a nadie, pero vi muerto a uno de ellos, los lobos…- tragó saliva ruidosamente.- Y a…-
¿Qué? ¿Los lobos también estaban metidos en esto?
El rostro de Carlisle se puso más más pálido de lo que era posible, incluso para él.
-No- gimió.
Ella asintió con la cabeza.
-No es seguro, ya sabes, solo fueron sueños, pero aun así… Y Alice… ella ha visto algo parecido también… Aunque los lobos la bloquean...-
-No podemos decírselo- dijo Carlisle repentinamente. -Nunca se debe conocer de ese futuro.- Carlisle se quedó en silencio por un momento. -Quiero verlo- dijo finalmente.
-¿Qué cosa?- Preguntó esa Bella, frunciendo el ceño por la confusión.
-Muéstrame lo que pasará en la batalla- aclaró- No te contengas en atacarla-
-¿Estás seguro?- cuestionó.
-Tengo que ver si ella podrá soportarlo-
-Está bien- asintió- Voy a necesitar tu ayuda entonces.
-¿Para qué?- Preguntó Carlisle.
-¿Crees que los recién nacidos van a esperar su turno?- se burló.- ¡Va a haber vampiros sobre nosotros atacando desde todas las direcciones!-
Carlisle tragó ruidosamente.
No se como, pero una pequeña escena apareció en mi cabeza en ese momento, aparentemente era un recuerdo de esta Bella.
-Está bien, Esme, concéntrate- Bella le dijo a ella. -Agudiza tus sentidos, ponlos alerta. Recuerda: Nunca des la espalda a tu enemigo ni lo pierdas de vista, pero también nunca dejes que un solo enemigo se convierta en una distracción de todo lo que está sucediendo a tu alrededor.-
Esme asintió.
Ella se lanzó hacia Esme en menos tiempo de lo que tarda un ser humano en parpadear y sus figuras se movían en posiciones borrosas, los brazos de ella escarbando el aire tratando de llegar a Esme mientras ella se agachó y la esquivó.
Con facilidad, Bella se movió rápidamente detrás de Esme y le bloqueó los brazos alrededor de su espalda con una mano y con la otra tiró de su cabeza hacia atrás suavemente. Ella sonrió con tristeza y pasó el dedo índice ligeramente a través de su cuello.
Estaba muerta, metafóricamente hablando.
-Tenemos que convencerla para que no participe en la batalla- dijo Carlisle con firmeza.
-¿No crees que yo soy capaz de proteger a esta familia?-
Los ojos de ambos se ampliaron y se giraron al mismo tiempo para ver a Esme allí parada, mirándolo a él con expresión triste.
-Esme, no es eso- dijo Bella -Es … es...-
Pero Carlisle dio un paso adelante, antes de que ella pudiera decir más, aclarándose la garganta.
-Esme, no vas a estar en ese claro. Es evidente que no eres capaz de luchar contra alguien. No puedo ponerte en peligro. No te dejaré- dijo Carlisle con expresión seria.
Esme se bloqueó un momento, al oírlo hablar sin emociones.
Entonces sus ojos se abrieron, y luego su decepción se convirtió en rabia.
-¡Yo si puedo! ¡Soy tan capaz como cualquier otro!-dijo con severidad.
Y antes de que pudieran decir algo, había desaparecido.
Vaya, nunca los había visto pelear antes.
-No debiste habérselo dicho, no de esa manera, Carlisle- le dijo Bella mientras se acercaba él- En otras palabras, la caga...-
-Si, lo sé. Hoy pasaré la noche en la casa del perro.-
-No, no creo. Jacob no te dejaría entrar a su casa.-
Ambos rieron.
-Prefiero que se enoje conmigo a que se lastime- dijo Carlisle con determinación, sus ojos siguieron el camino donde Esme había desaparecido con nostalgia.
-Espero que realmente quieras decir eso, porque si le prohíbes luchar va a estar muy, muy enojada- dijo ella, cruzando los brazos.
-Es por su propio bien- Carlisle comenzó antes de que ella lo interrumpiera.
-No, no lo es- le contradijo- Se trata de su familia también. ¿Has pensado en cómo esto haría sentir a Esme?-preguntó.
Carlisle abrió la boca y luego la cerró de nuevo.
-Pero ella no puede luchar-él dijo negando con la cabeza, tratando de encontrar una manera de defender lo que había hecho.
Ella se quedó en silencio unos largos segundos, meditando.
-Así que no le enseñaremos a luchar...- murmuró para si misma pensativamente.
-¿Qué?-Carlisle dijo. Estaba viéndola como si de repente le hubiese salido otra cabeza.
-¡Claro!- exclamó ella, como si fuese lo más obvio del mundo y recién se hubiera dado cuenta.- ¡Nosotros estamos pensando en lucha, cuando debemos pensar en defensa!-
Él seguía mirándola.
-Tenemos que enseñarle a defenderse, en lugar de centrarse en matar a los recién nacidos. Ella no tiene que destruirlos, simplemente hacer tiempo suficiente para que alguien más haga el trabajo sucio.-
-Ella no va a ser una distracción- dijo Carlisle.
-Sé razonable, Carlisle. Es la estrategia de ataque simple. Ir a los eslabones más débiles. Si suponemos que van a atacar de la misma manera que nosotros, van a tratar de escoger primero a los aparentemente más débiles, por lo que pone en los objetivos a Jenny, Rosalie, Esme y Alice-
-Y tú- dijo él, mirándola con preocupación.
-Sabes que conmigo no hay problema. ¿Quieren venir hacia mi? Pues que vengan- se encogió de hombros e hizo una mueca despectiva- Cuando me vean luchar, se darán cuenta de que soy todo menos débil-
Carlisle asintió en acuerdo.
-Hasta ahora no puedo entender como pudiste vencer a Emmett y a Jasper, al mismo tiempo, en menos de un minuto-
-Y no olvides a Edward y Alice- le recordó.
-Cierto- asintió de nuevo- ¿Cómo lo hiciste? Edward no puede leer tus pensamientos, pero Alice…-
Se encogió de hombros.
-Engaño a Alice. Decido hacer cierto movimiento de ataque, y lo cambio a ultimo momento. O simplemente actuó sin pensar y por puro instinto, si no tomo una decisión o no lo pienso, Alice no puede predecir nada. Eso también funcionaría con Edward… Si pudiera leer mi mente- retiró despreocupadamente un hilillo suelto de su blusa- Es fácil, solo es cosa de buscar el punto débil de cada uno. Emmett sirve de ejemplo también. Él usa demasiado la fuerza, así que es ahí donde tienes que usar el cerebro más que el instinto -
Carlisle la miró asombrado.
-A veces eres demasiado astuta, Bella-
Ella sonrió ampliamente, orgullosa de si misma.
Aun así, pensé, no debería confiarse.
Si de verdad iban… Íbamos a pelear contra neófitos, debíamos prepararnos mucho.
-Creo… Vamos a estar bien- dijo ella finalmente- Tal vez lo neófitos sean fuertes, pero nosotros tenemos más experiencia. Y también tenemos la ayuda de los lobos. Podremos con ellos- puso su mano sobre la suya- Todos juntos, como una familia-
Él le sonrió y se agachó para recoger una pequeña flor blanca, luego se la puso a ella en el cabello, junto a la oreja.
Ella dejó escapar una pequeña risa.
-¿Lo recuerdas, Carlisle? "Las margaritas son comunes. Y tu, como esta flor, no lo eres"- citó con una gran sonrisa.
-En serio, ¿hasta cuando vas a seguir burlándote de mi? - se quejó Carlisle.
Ella se encogió de hombros.
-Mmm… No se- fingió pensarlo- Quizás en los próximos cien o doscientos años-
Él hizo una mueca y ella se rió.
-Sabes que pienso que eso fue muy dulce- se acercó a su oído y le susurró con aire confidencial- Pero no vayas a contárselo a nadie, sobre todo a Emmett, él si se va a burlar de ti. Y créeme, no quieres que Emmett se burle y haga bromas sobre ti- agregó en tono lúgubre antes de alejarse.
Carlisle se rió y asintió.
-Lo se, es tan malo como que Alice te lleve de compras-
-¡Que horror, Carlisle! ¡Por favor, no invoques al diablo!- miró a los lados con terror como si la tal Alice fuera a aparecer de repente.
Ambos se rieron.
-A pesar de todo, sigues siendo tan adorable como siempre-
Ella rodó los ojos.
-Cuando me veas matar a los neófitos, no te pareceré tan "adorable"- comentó con acritud.
Él iba a responder, pero le interrumpió cambiando de tema.
-Bueno, es mejor que vayas a buscar a Esme ahora e intentes arreglar las cosas- le animó, sonriendo de nuevo- Mañana empezaremos con su nueva rutina de entrenamiento- cuando él asintió, dijo- Todo va a salir bien- le aseguró- Yo voy a estar pendiente de todos ustedes, les ayudaré si están en problemas-
-Pero tu dijiste….-
-Es lo menos que puedo hacer, viendo que todo esto es por mi culpa-
Cuando iba a seguir discutiendo, le cortó:
-Vamos, vamos, ve con Esme. Está esperando a que la busques.- se levantó y empezó a empujarlo para que se vaya. -Y recuerda, no seas Edward-
-¿Y eso que significa?- preguntó confundido.
-Te estoy diciendo que no lo arruines más de lo que ya lo hiciste, como a veces suele hacer Edward- dijo como si fuera lo más obvio- Mira, puedes decirle algo así como: "Las margaritas son comunes. Y tu, como esta flor, no lo eres" "El azul se ve perfecto en ti. Te hace ver más hermosa de lo que ya eres." o "Eres especial, y mereces lo mejor, aunque tú no pareces verlo." O regálale algo que tenga forma de corazón y dile :"Al igual que este corazón, el mío es completamente tuyo" O también puedes decirle…-
-Para, para, ya entendí- la detuvo alzando las manos- Eres peor que Emmett-
Ella soltó una fuerte carcajada.
-¡Vamos, ve por ella!- le animó.- ¡Dile que lo sientes, que eres un tonto sobreprotector! ¡Cállala con un beso cuando te esté gritando! ¡No seas Edward!-
-Si sigues burlándote de mi, le diré a Edward cuando regrese de caza todo lo que dices a sus espaldas-
-Me da igual ¡Ve con Esme!-
-Entonces se lo diré, y también le voy contar todo lo que…¡Hey!
Ella se había sacado el medallón en forma de corazón que tenía en el cuello y se lo lanzó con fuerza en la cabeza.
- ¿Por qué me golpeas con el medallón que te regalé?- se quejó como un niño pequeño. -
-¡Deja de ser infantil y vete ya! ¿O acaso quieres que te obligue?-
No hizo falta más, en un segundo ya se había ido.
Ella se acercó a donde había caído el medallón y lo recogió. Me sorprendí cuando ella lo abrió, y dentro del dije en forma de corazón había una pequeña foto de Carlisle y yo, tomada en alguna parte del bosque.
¿Cuándo nos tomamos esa fotografía?
Mi otra yo sostuvo el collar un par de segundos más, sonriendo ligeramente mientras observaba la imagen, luego lo cerró y se lo volvió a colgar en el cuello.
.
.
.
Mis ojos se abrieron y lo primero que vi fue el techo de mi habitación. Me quedé quieta en donde estaba, sintiéndome confusa y mi cuerpo extrañamente cansado. Hasta la boca la sentía adormecida, y estaba completamente segura que no podría ni hablar. Nunca me había sentido así. Era horrible.
Vagamente pude recordar haber soñado algo, pero no podía recordarlo. Tampoco intenté hacerlo, sabía que no podría.
Me di cuenta que ya había amanecido, los rayos del sol se filtraban por las cortinas de la habitación y todo estaba iluminado.
Pestañee un par de veces y empecé a moverme lentamente, intentando recomponerme. Primero mis pies, mis manos. Luego, al ver funcionaba, moví una pierna y luego la otra, igual con los brazos… El cuello … Giré la cabeza…
Entonces la vi.
Me quedé mirando a la chica que estaba frente a mi, sin saber que hacer o decir, completamente en shock.
Ella estaba de espaldas, mirándose en el espejo fijamente, por lo que no podía ver su cara, solo su largo, ondulado, y abundante cabello negro.
¿Quién era esta? ¿Y de donde diablos había salido?
Pestañee frenéticamente y me restregué fuertemente los ojos, creyendo que era algún tipo de ilusión. Incluso, sacudí con fuerza la cabeza, pero eso solo hizo que me mareara más de lo que ya estaba.
Pero ella no se fue.
Ella seguía aquí.
Ella estaba aquí.
Sabía que no debía tener tanto miedo, ella era una mujer, y se veía bastante indefensa, pero aun así se me puso la piel de gallina.
Sentí como el pánico se apoderaba de mi, y dejé escapar un grito ahogado.
Fue cuando ella se giró hacia mi y por fin pude verle la cara. Era hermosa. Sus rasgos eran finos y en apariencia delicados, piel pálida pero sus mejillas y labios rosados, y sus ojos eran de un bonito color gris.
Me armé de valor y, luchando para que mi voz no sonara chillona y distorsionada, hablé.
-¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?- pregunté, sacando las piernas fuera de la cama para levantarme más fácilmente si fuera necesario.
Entonces habló.
-Bella- susurró.
Su voz me desconcertó, y me envaré en mi sitió, dando un respingo.
Reconocía esa voz, la reconocería en cualquier parte, era la voz que había estado escuchando los últimos dos meses.
Era ella.
¿Pero como…?
Aun así, insistí.
-¿Quién eres?- repetí.
-¿En serio no lo sabes?- me preguntó.
Claro que lo hacía, simplemente no podía creerlo.
No respondí, ni tampoco me moví.
Ella me miró de forma suave, cariñosa. Una ligera sonrisa iluminó su rostro.
-Bella, soy yo- dijo. Su sonrisa creció y sus ojos brillaron en emoción- Soy D.-
¡Hola! Si, subí hoy lunes, es que lo terminé antes de tiempo y decidí subirlo de una vez ^^
Realmente me estoy muriendo de sueño, ya es tarde, y me quiero ir a dormir, así que no dejaré una nota muy larga.
Supongo que ya saben, más o menos, lo que es el chico extraño.
Debo aclarar que el coctel, "La Bomba Explosiva" xDD No es de mi invención, es de un libro. Un libro muy divertido, por cierto. Entra en la lista de los más chistosos que he leído xDD
Y la fiesta... Bueno, en la fiesta me inspiré en mis vecinos. No se ponen tan salvajes, claro, pero por ahí va la cosa... xDD Por un lado me da risa las cosas que hacen y dicen xD pero por otro me da rabia porque no dejan dormir :S
Que coincidencia con lo de tu nombre xD La verdad es que en el momento de escribir el capitulo puse los nombres de ellas al azar y sin pensarlo mucho.
Lamentablemente, ellas no despertarán :(
El próximo si lo subo el miércoles o jueves, que seguro es cuando lo tengo ya terminado. Espero que les haya gustado este ^^
~Xime~
