Cap. 47: Revelaciones y complicaciones

La miré con la boca abierta, aún incapaz de formar palabras. La Voz, D, a quien había estado escuchando en los últimos dos meses, de alguna manera, habían tomado forma física y estaba de pie frente a mí.

Eso, o había perdido finalmente la cabeza.

O, simplemente, estaba soñando y, en mi sueño, D tenía cuerpo y se aparecía en mi habitación.

Tal vez finalmente ella había decidido rescatarme del extraño sueño/pesadilla/Otra dimensión en el que me encontraba.

Todavía temiendo que fuera a desaparecer, me puse de pie con las piernas temblorosas y caminé hacia ella, estirando un dedo para tocarla. La toqué y pareció sólida.

-Dios mío, D- susurré impresionada.-¡Tienes cuerpo! ¡Estas realmente aquí!-

Ella se miró a si misma y asintió.

-Lo se. Esto es realmente extraño. No se suponía que tomara cuerpo al transportarme aquí.- meditó- Pero me alegra- sus labios se curvaron en una sonrisa- Tal vez te hubieras asustado al ver mi otro aspecto.-

No entendí nada de lo que me dijo, pero tampoco me importaba, había muchas cosas que quería saber y más importantes, no quería perder el tiempo.

-Esto no es un sueño, ¿verdad?- le dije, haciendo la pregunta que me había estado rondando por la cabeza desde que aparecí en este extraño lugar.

Negó con la cabeza y abrió la boca, pero yo no la dejé hablar.

-¿Entonces? ¿Cómo he llegado aquí? ¿Cómo has llegado aquí? ¿Qué está pasando? ¿Qué es este lugar?¿Saben todos que estoy aquí?¿Me están buscando?-

Ahora que por fin estaba con alguien que conocía , no podía dejar de hacer preguntas.

-¡Whoa, whoa! ¡Espera un segundo!- me detuvo levantando las manos- Primero lo primero... ¿Estás bien?- me preguntó, mirándome con preocupación.

-Sí, sí, estoy bien, pero…-

-Bella, no hay tiempo para responder a tus preguntas. No puedo quedarme aquí por mucho.- me cortó con rapidez- Solo he venido a decirte que tienes que regresar, no puedes quedarte aquí-

Su petición me sorprendió y me recordó a Christian, cuando me pidió que me marchara ayer en la noche cuando bailábamos…

Aquello me hizo recordar todo lo que sucedió la noche anterior, desde que empecé a beber y me topé con ese chico llamado… Mike, creo, hasta que me quedé dormida sobre el pecho de Christian.

Me miré a mi misma a luego a los lados. Aún tenía puesta su camisa, pero él se había marchado ya.

Dios mío, había sucedido otra vez. Me había vuelto a emborrachar y había amanecido usando la camisa de otro hombre. Y de uno que apenas conocía. Y aunque parecía buena persona y me había apoyado hasta ahora, había una parte de él que me ponía… nerviosa.

Sacudí la cabeza. Ahora no era momento para ponerme a pensar en eso. D estaba aquí conmigo y debía aprovecharlo.

-Lo se, Christian me dijo lo mismo…-

-Espera… ¿Christian?- repitió.

-Si, él es… un amigo-

Sonó más a pregunta que respuesta, pero es que realmente no sabía como explicar nuestra relación.

D frunció el ceño.

-Bella, no debes confiar en nadie de aquí. Digan lo que te digan, hagan lo que hagan. Y eso incluye a tu amiguito "Christian", sea quien sea-

Lo mismo me había dicho él, que no confiara en nadie.

¿Por qué? ¿Cuál era la razón por la que no podía confiar en nadie aquí? ¿En donde estaba realmente?¿Que eran?

-Bella, yo…- empezó D, pero inmediatamente se calló.

Sus ojos se abrieron ampliamente y miró hacia la puerta. Fue cuando escuché unos pasos rápidos y susurros acercarse a mi habitación.

-Tengo que irme- dijo D apresuradamente, levándose de la cama de un salto.

-No- murmuré, cogiendo su brazo.

¡No podía dejarme aquí!

-No puedo llevarte conmigo, Bella, y tampoco puedo quedarme- susurró frenéticamente, su mirada me suplicaba perdón.

Los pasos y susurros se hicieron más fuertes. Estaban cerca.

Miró a los lados, como si estuviese buscando un lugar donde esconderse. Finalmente, sus ojos se fijaron en mi gran armario. Corrió hacia él.

-Regresa con nosotros, Bella, por favor- me pidió en un susurro casi inaudible, antes de entrar en el closet y desaparecer de mi vista.

Una repentina corriente de aire me dijo que se había marchado.

Pude reaccionar justo a tiempo para tumbarme de nuevo en la cama, cubrirme con las mantas y fingir que aún dormía. Fingir dormir era mi especialidad.

También me preparé para un dramático despertar sorpresa, pero eso no me hizo falta porque me asusté de verdad cuando abrieron mi puerta de una patada e irrumpieron en mi habitación como si estuviesen en la guerra.

Me senté en la cama dando un fuerte respingo y cubriéndome con el edredón hasta el pecho.

-¿Dónde está?¿Donde está esa pequeña mierda infernal? Lo puedo sentir. ¿Dónde demonios estas?- gruñó Melody.

Miré como ella, Melody, junto a Maggie y otros más, escaneaban mi habitación como si estuviesen buscando al mismo Satanás con claras intenciones de acabar con él.

Estaban buscando a D. ¿Por qué? ¿Cómo sabían que había estado aquí?

En ese momento quise gritarles que D no era ninguna "Pequeña mierda infernal" Que ella era buena conmigo y era mi amiga y que, sea como sea, me había estado ayudando, pero me di cuenta que eso complicaría las cosas así que decidí quedarme callada y fingir que no sabía nada y estaba en shock.

-Se ha ido. ¡Criatura sucia y cobarde!- gritó Malody, escudriñando en mi armario.

Fue cuando me di cuenta que estaba apenas vestida. Literalmente. Al igual que yo, llevaba una larga camisa que apenas le cubría por debajo de los muslos y unas pantuflas de color rosa. Los demás no estaban mucho mejor, todos parecían haber salido recién de sus camas y estaban desarreglados. La única que estaba peinada y aseada era Maggie, quien otra vez llevaba su falda, blusa y mandil.

Me quedé mirando la escena, asombrada, viendo como Melody seguía murmurando maldiciones mientras buscaba en cada rincón de mi habitación.

Y a continuación, hizo algo aún más sorprendente.

-¿Estas bien?- me preguntó, caminando hacia mi y sentándose en la cama a mi lado. Quise asentir, pero me había quedado congelada en mi lugar ante su repentina preocupación y solo pude murmurar un "Uhum"- Respira profundamente, azulita. Toma respiraciones profundas. No queremos que "Su Majestad" haga que llueva el inferno, deje cualquier cosa que esté haciendo en este momento, y se cargue a todos lo que se interpongan en su camino por venir aquí solo porque su "amiga" está cagada de miedo-

Su colorido vocabulario causó que estallara en risas y pudiera tomar la respiración profunda que me sugería.

-Eso es. Buena chica- sonrió satisfecha. Luego se levantó de la cama y se dirigió a Maggie.- ¿Cómo ha entrado?- le preguntó.

-No lo sé. Se supone que nadie pude llegar a aquí.- respondió ella, moviendo la cabeza- Debe ser alguien realmente poderoso- meditó en voz baja.

-¿Dices que un Señor del i…?- me miró y se calló- ¿Por qué vendría alguien así aquí, de todos modos?¿Que interés tendría en entrar?-

Todos se quedaron en silencio unos segundos y luego, lentamente, giraron sus cabeza al mismo tiempo para mirarme a mi.

Fingí total indiferencia, como si no tuviera idea de que hablaban y estaba perdida en el espacio por completo. Y bueno, no era del todo falso. Lo único que sabía y entendía ahora que D, sea lo que sea, era poderosa, vino aquí por mi, obviamente, y que se fue porque no podía estar aquí.

Pero, si era poderosa, ¿Por qué huyó?

La respuesta me llegó inmediatamente de después de habérmelo preguntado.

Si, tal vez era poderosa, pero quizás también existían reglas. Reglas que seguro estaban por encima de ella.

-Muy bien, ¿Qué está pasando aquí?- preguntó alguien.

Alcé la vista justo para ver como todos se hacían a un lado para darle paso a Christian, que parecía como si recién hubiese llegado e ignorara completamente el drama que se desarrollaba actualmente y que tenía como escenario mi habitación.

-Señor, ¿Cuándo llegó?- le preguntó Maggie, mirándolo sorprendida.

-Eso no es importante ahora- respondió cortante.- ¿Alguien me dirá que ha pasado?-

Un chico, de cabello castaño y ojos azules, avanzó un paso al frente.

-Alguien ha entrado aquí- relató.

-¿Qué grupo?-

-Segundo.-

-¿A o D?-

-D-

Christian asintió hacia el chico y este retrocedió el paso que había dado.

-Bueno, ya que al parecer los hechos se desarrollaron en la habitación de Bella, es ella quien debería contarnos lo que pasó- dijo y sus ojos se fijaron por primera vez en mi. Me sentí acorralada cuando se me acercó y se sentó a mi lado en la cama- ¿Qué fue lo que viste?- me preguntó.

A espaldas de los demás, sus ojos se había suavizado, pero a la vez me gritaba con la mirada que no dijera nada.

Eres una cazavampiros, Bella. Eres una experta en el engaño. Siempre lo haz sido. Es la hora de que pongas en practica tu habilidad.

-En realidad, no he visto nada. Me desperté recién cuando todos irrumpieron en mi habitación rompiendo mi puerta de una patada. Por eso me asusté.- expliqué, sonando bastante convincente.

Bueno, parece que mi habilidad para mentir no se había ido del todo. Suspiré con alivio mentalmente.

Todos me creyeron, aparentemente, menos Maggie que siguió insistiendo.

-¿Estas segura, Bella? ¿Ni siquiera escuchaste un ruido o sentiste algo raro?-

Negué con la cabeza.

-No, nada-

Maggie abrió la boca para seguir preguntando, pero Christian la interrumpió.

-Si Bella dice que no ha visto nada, es porque no ha visto nada- dijo, levantándose de la cama y caminando hacia ellos.- Tal vez haya sido alguna clase equivocación y estamos haciendo todo este alboroto por nada. Es mejor que nos relajemos un poco y regresemos a nuestros asuntos particulares. Estoy seguro que algunos aquí quieren terminar de vestirse, ¿no es así? Vamos, salgamos de aquí-

Dicho y hecho, todos fueron abandonando mi habitación sin protestar. Seguramente no queriendo desobedecer a Christian, y también deseando terminar a arreglarse.

La ultima en salir fue Maggie, quien me dijo que el desayuno me estaba esperando abajo y me sonrió antes de irse, aunque sus ojos seguía siendo extrañados.

Pensé que Christian se iría finalmente una vez que todos hayan salido, pero no, cerró la puerta con llave y se giró a mi.

-¿Y bien, Bella? ¿Vas a decirme exactamente lo que ha pasado y por qué tu amiga entró aquí sabiendo perfectamente que está prohibido?-

Me quedé tiesa en mi sitio, completamente en shock. Es decir, sabía que Christian no me había creído, él me gritó con la mirada que no dijera nada en frente de ellos, pero me sorprendió su forma directa de decírmelo.

Además, ¿Cómo sabía que D era mi amiga?

Levanté la vista y vi que seguía mirándome fijamente con sus extraños ojos azules.

¿Qué debería hacer? ¿Seguir con eso de que no sabía nada y fingir con él al igual que los demás?

Viendo mi silencio, Christian suspiró y se acercó para sentarse a mi lado en la cama.

-Bella, no tienes que fingir conmigo y hacerte la que no viste ni sabes nada. Ambos sabemos perfectamente que no es así. Alguien estuvo aquí. Tu la viste. Y tu la conocías. Entró aquí por ti-

Suspiré y bajé la vista. Era obvio que seguir haciéndome la que no sabía nada con él era inútil.

-Ella… ella vino a …- empecé, pero él levantó las manos para detenerme.

-¿Sabes? Está bien. Mejor no me lo digas. Cuanto menos sepa, mejor será y es menos problemas estaré. Ya he roto bastantes reglas hasta ahora y...-

Se llevó las manos a la cabeza las pasó ligeramente por su cabello. Suspiró y dejó caer sus manos en la cama a cada lado de cuerpo, encorvándose un poco y relajando sus músculos. Giró la cabeza hacia mi y me miró con preocupación en los ojos.

-¿Cómo has amanecido?- me preguntó.

Me sorprendió su abrupto cambio de tema, y tardé unos segundos en entender su pregunta, cuando lo hice, sentí mis mejillas empezar a teñirse de rojo.

-Estoy bien- murmuré, avergonzada y mirando cualquier cosa menos su cara. Aspiré, dándome valor, y agregué- Yo… eh… Lo siento.- me disculpé, esta vez mirándole a los ojos- Yo no soy así. Ni siquiera acostumbro beber, de hecho, esta es la segunda vez, yo…-

-¿La segunda vez?- inquirió, una sonrisa divertida comenzó a crecer en su rostro.- ¿Qué pasó en la primera?-

Aparté la vista de inmediato y no respondí, removiéndome incómodamente en mi lugar.

Bueno, a ver… Empecé a beber para demostrarle a Carlisle que no era "inocente" como él me decía, y también siguiendo a mi fiel costumbre de llevarle la contraria a la gente. En fin, la cosa es que mis recuerdos se detuvieron a partir de la segunda copa y no se nada de lo que pasó. Pero el punto cumbre del asunto es el hecho de que amanecí en ropa interior solo usando la camisa de Carlisle y con él en mi cama, que, por cierto, es el padre de mi novio, osea, mi suegro, y eso lo hace aún más horrible. Aunque claro, por una parte fue bueno que estuviera con él cuando me emborraché, porque de ser otra persona seguramente habría sido mucho peor y ….y….

Y vamos de nuevo con lo de divagar.

-Bueno- se rió Christian- Sea lo que sea que haya pasado, no importa. Pero te recomiendo que no vuelvas a beber. Créeme, no te hace nada bien- me aconsejó divertido.

¡A mi me lo vas a decir! Pensé.

Aún así, tenía razón. No debería volver a beber nunca más.

Vale… Tal vez una copita para celebrar y brindar por algo, ¡pero únicamente por eso!

.

.

.

D miró a su alrededor, tratando de ubicarse. Había aparecido en un parque… de algún lugar. Dedujo que, debido a la falta de acentos e idiomas distintos, seguía dentro del país. Pasó sus nuevos ojos por todo el lugar. Pudo respirar el aire cálido y limpio, escuchar las hojas de los árboles ondear al ritmo que marca el viento y sobre todo, pudo sentir el soplo del aire acariciar su piel.

Así que, así es como se siente…, pensó maravillada.

Empezó a caminar, un poco desorientada, mirando todo con asombro. La situación era nueva para ella. Nunca había visto y sentido con tanta claridad.

Se detuvo cuando llegó a un pequeño lago y se acuclilló muy cerca de la orilla, asomando la cabeza para mirar. Una hermosa chica le devolvió la mirada en la superficie del agua cristalina. Levantó una mano y se tocó la cara, aún sin poder creer que la imagen de la linda mujer era su propio reflejo.

Tengo cuerpo, pensó asombrada.

Levantó la mano tentativamente y presionó brevemente un dedo en su mejilla. Era tan suave como parecía. Miró su mano, flexionando lentamente los dedos, dándose cuenta finalmente de que su piel no era dura y sin sangre como la de los vampiros, o alguna otra clase de criatura de la noche.

Tengo cuerpo… y en apariencia humano, pensó otra vez, ahora emocionada.

Una sonrisa se extendió por su rostro, mientras pasaba las manos por distintas partes de su cuerpo, apreciando su, aparentemente, estado de humanidad. Su sonrisa creció al comprobarlo.

Sin embargo, a pesar de su momentánea emoción, habían dos cosas que aún la mantenían preocupada.

Una de ellas, la primera y más importante, era Bella. Obviamente. Si, había podido ir verla, advertirle, y pedirle que regresara, pero no estaría tranquila hasta que volviera sana y salva a su cuerpo, en Forks.

Así también podría descansar por fin de ver la depresión de Edward.

Y la segunda razón, menos importante, pero casi igual de inquietante:

Sus ojos.

Si. Sus ojos.

¿Por qué? Se preguntó internamente mientras se levantaba y empezaba a caminar de nuevo. ¿Por qué son grises, en vez de negros, como deberían ser?

El hecho de que tomara cuerpo no significaba que sus ojos cambiarían. Varios de los de su clase lo hacía, y sus ojos seguía siendo negros, adquiriendo brillos rojizos algunas veces. Siempre son negros, no de otros colores.

A menos que...

Una ola de pánico le recorrió el cuerpo al considerar que tal vez se había vuelto completamente humana y había perdido sus poderes.

Rápidamente, corrió hacia donde crecían unas pequeñas flores y se agachó frente a ellas, estiró la mano hasta ponerlas sobre ellas y las miró fijamente.

Un segundo después, un extraño y espeso humo negro empezó a emanar de su mano extendida y rodeó a las flores, que se marchitaron inmediatamente al contactar con el bruma oscura.

D suspiró con alivio y retiró ligeramente la mano, haciendo que el humo regresase a ella, ya que seguía saliendo y extendiéndose.

Otra vez, puso la mano sobre las pequeñas flores, esta vez con mucho cuidado y suavidad.

Las flores revivieron poco a poco y regresaron a la normalidad, incluso mucho más bonitas que antes.

Con una pequeña sonrisa de suficiencia, se incorporó y empezó a caminar.

¿Entonces por que mis ojos son grises? Volvió a preguntarse.

Unos niños riendo pasaron corriendo muy cerca y ella inmediatamente se hizo a un lado para abrirles paso. El sonido de su risa le hicieron sonreír involuntariamente y siguió a los pequeños con la mirada brillante hasta que se perdieron de vista. Esas inocentes criaturas le recordaban a Bella.

Volvió la mirada al frente y suspiró.

¿Cómo estará? Se preguntó, sentándose en una banca.

Se sentía culpable, muy culpable. Si ella hubiera advertido los panes de A esto no estuviera pasando ahora. Bella estaría bien y feliz, porque lo más probable era que ya se hubiera reconciliado con Edward. Ya bastante tenía la pobre con todos lo problemas que tenía, para que ahora le pase esto. Se sentía culpable de que Bella tuviera que lidiar con ello, cuando ella no tenía la culpa de nada. Se sentía culpable porque, si no le hubiera enseñado a usar sus poderes a A, ella nunca hubiera podido hacer lo que hizo.

Y se sentía culpable porque había roto su promesa de no dejar que nada le pase.

Si algo le ocurre a Bella…

-¿Está bien, señorita?- le preguntó una dulce voz y se giro rápidamente para encontrarse con una imagen encantadora. Un niño, de alrededor de siete años la observa con el ceño fruncido, su mirada denota preocupación, que hizo que una calidez desconocida se esparciera por su ser. Ella le sonrió dulcemente, limpiándose la única lagrima que había salido de la esquina de su ojo.

Mi primera lagrima, pensó D con un suspiro.

-Estoy bien, pequeño- respondió ensanchando su sonrisa, pero él negó con la cabeza, haciendo que sus rizos dorados se muevan suavemente

-Mi mamá dice que no es bueno mentir- le recriminó. D lo miró realmente asombrada.

Él se acercó y se sentó en el espacio vacío de la banca. D pudo ver con claridad sus ojos, eran grandes y expresivos, de un hermoso azul brillante.

-No te preocupes- le dijo con voz firme.-Estoy bien.-

-Cuando yo estoy bien no lloro- meditó el niño- ¿Tú si lo haces?- pregunta en un tono curioso y a la vez tan maduro que D se sorprende que provenga de una criatura tan pequeña

-A veces también se llora de felicidad- le respondió sincera. O al menos, eso es lo que he visto de los humanos, pensó- ¿Nunca lo has hecho?- él niega inmediatamente.

-Pero tú no pareces feliz- ataca de nuevo y su mirada estudia su rostro, como si analizar los gestos fuera un acto que llevara a cabo todos los días- Tus ojos son muy lindos… pero tu mirada está preocupada-

D se rió ligeramente.

-¿Sabes lo que significa estar preocupado?- pregunto enarcando una ceja mientras él rueda los ojos.

-Mamá dice que es sentirse mal- empieza el niño- Que significa que algo no está bien y a ti no te gusta- sentencia y, nuevamente, a D le sorprende su avanzado raciocinio

-Tu madre tiene razón- dijo asintiendo- Hablando de ella… ¿en dónde está? ¿Sabes que no puedes hablar con extraños?-

El niño por segunda vez consecutiva, rueda los ojos.

-Allí está- señala hacia una banca al otro lado, allí, una señora rubia posa momentáneamente sus ojos en D y le sonríe, ella hace lo mismo- Le he dicho que quería venir a preguntar cómo te encontrabas, te vimos desde que te sentaste y no parecías bien.

-Pues eres todo un caballero- contestó con una gran sonrisa. Era un niño apuesto y con grandes modales, es obvio que su madre ha hecho un gran trabajo.

Un gran trabajo que yo no he hecho con Bella, y ahora ella está a un paso de morir.

Nuevamente, sintió una punzada en el pecho y sus ojos escocieron.

-No sigas llorando- musita él un poco frustrado. Su pequeña figura se para frente a ella y sus dedos suaves y pequeñitos recorren su rostro, retirando suavemente la lágrima. D le sonríe con tristeza y con gratitud- ¿Cómo te llamas?- le dice frunciendo el ceño.

Una buena pregunta…. Se dijo internamente.

-Denisse- contesto al final y él sonríe- ¿Y tú, pequeño?

-Tienes un bonito nombre- contesta con amabilidad sincera- Yo soy Bryan - dice con orgullo. Extiende su pequeña mano y ella la tomo entre las suyas- ¿Ahora me dirás por qué estás triste?- pregunta aún sin darse por vencido.

D dudó.

¿Haría algún mal que conversáramos? Se preguntó.

-Tengo problemas- empezó diciendo.

-¿Tus padres están bien?- pregunta con verdadera preocupación

Mis padres… pensó con ironía. Mejor no preguntes por ellos, te vas a asustar al saber quien y que son, lo que significaría saber que soy realmente.

-Los problemas no son con mis padres- Bryan frunce el ceño

-Yo me pongo triste cuando mamá me regaña y no me deja comer helado después de la cena- medita- ¿Tus padres te dejan hacerlo?- D no pudo evitar sonreír.

Ni siquiera he probado el halado. Nunca he comido nada, de hecho. Aunque a Bella le encanta.

-No, mis padres también son un poco duros con eso- respondió con condescendencia- Pero aún así los quiero-

Los odiaba, en realidad, pero no iba a decirle eso al niño.

-Sí, yo también- concuerda él, dando un vistazo a su madre- También me pongo triste cuando me peleo con Liam…

-¿Quién es Liam?- preguntó interesada.

-Es mi mejor amigo- contesta una brillante sonrisa- Vamos juntos a la escuela, pero a veces nos peleamos. Él siempre quiere batear cuando jugamos al beisbol- su rostro se contrajo en una cómica mueca- Y eso hace que terminemos a gritos- abre los ojos con asombro- ¿Tú también te peleas con tu amiga?-

Evitó con todas sus fuerzas pensar en A.

-A veces…- contestó.-

Era realmente gratificante tener aquella conversación con Bryan, alejarse un poco de aquellas ideas que la estaban atormentando.

-Bueno, a mi también…

-!Bryan!- sus palabras son interrumpidas por el llamado de su madre, quien rápidamente se acerca y vuelve a sonreír- ¡Buenas días!- le saluda amablemente- Espero que no estuviera molestando.-

-No- sonrió- Para nada. Ha sido muy agradable conversar con él.-

-Es que estaba preocupado cuando te vio triste- dijo ella, D se giró hacia Bryan y lo vio sonrojado, sonrió de nuevo- Mucho gusto, soy Stephenie-

-Denisse- contesto apretando su mano- Quiero decirle que tiene aquí a un pequeño caballero… es un niño muy especial- la mujer sonríe y también se sonroja.

-Mucho gusto conocerte- dice la mujer después de unas cuantas palabras más- Despídete de Denisse, Bryan - el chico nuevamente se para frent sus ojos se fijan en los suyos.

-No estés triste- dice con voz firme- Todo se solucionará-

Sus palabras de ánimo le causan una extraña sensación de calidez y seguridad en el pecho. Llevó su mano a su cabeza y le revolvió sus rizos rubios

-Eso espero, Bryan- dijo con sinceridad. Él le sonríe y se despide con la mano, antes de perderse de vista con su madre.

-Eso espero- repitió para si misma.

Respiró hondo y, por primera vez en mucho tiempo, se sintió tranquila y segura. Y aunque eche de menos a Bella y se preocupe por ella, el haber charlado con Bryan le hizo sentir mucho mejor, aunque le pareciera un tanto irónico que ese pequeño niño tratara de reconfortar a alguien como ella.

Pensó que tal vez le vendría bien un descanso, antes de reemprender su trabajo protegiendo a Bella. Después de todo, ella no podía hacer nada desde allí aunque quisiera. Lo único que podía hacer lo había hecho ya: Entrar al territorio prohibido de los Dreamers y decirle a Bella que regresara.

Quizás, pensó D, hasta que Bella regrese, puedo pasar unos días aquí, tranquila, sea donde sea el lugar donde me encuentre, fingiendo ser una humana normal, viviendo en una casa normal, durmiendo en cama normal y comiendo como una persona normal. Y después...

Algo interrumpió el curso de sus pensamientos. No es nada en concreto, un sonido o algo que haya visto, solo una intuición, un presentimiento. Miró a su alrededor, inquieta.

Está rodeada de gente, feliz y despreocupada, sentada en las bancas o simplemente tendidas en el pasto de color verde brillante. Casi todos son estudiantes, aunque parece que han venido más a tomar el sol que a estudiar. También hay algunas palomas picoteando en el suelo, o en la rama de los arboles. Nada raro… Aparentemente.

Pero lo ha sentido. De la misma manera que sientes un soplo de aire frío. Se le ha erizado el vello de la nuca. Le ha dado un escalofrío de lo más siniestro.

El responsable de todo eso acaba de hundir el rostro en la larga melena castaña de una chica cuya ropa deja poco espacio a la imaginación. Ella se ríe, coqueta, mientras él le dice algo al oído. No puede verle la cara, pero por su figura parece joven, aunque mayor que D.

Entonces él levanta la vista y se vuelve hacia ella, mirándola fijamente.

D se tarda solo un segundo en reconocer sus profundos ojos de color negro y saber de quien se trata.

Y hablando de las ironías de la vida… Dijo internamente con un suspiro sarcástico.

D se levantó de la banca y caminó tranquilamente hacia donde estaba su padre, ahora enfundado en un cuerpo humano al igual que ella.

La chica que lo acompaña se da cuenta de su presencia y también se vuelve hacia ella, molesta, pero ella no le da miedo.

Más bien le da lástima.

Él sigue mirándola, entre sorprendido y fascinado. Después, lentamente, le sonríe.

-¿Qué quieres?- pregunta la chica, enojada.

D ni siquiera se molesta en mirarla.

-Dile que se vaya- le ordenó a él sin hacerle caso.

-Pero ¿qué te has creído?- replica ella, estupefacta- ¡La que tiene que marcharse...!

-Vete- dice entonces él, a media voz, sin apartar los ojos de ella.

La chica se queda de piedra. Lo mira un momento, con la vana esperanza de no haber oído bien.

-Pero…-

-He dicho que te vayas- repitió, con una voz cortante, y como parece que la chica tiene intención de seguir protestando, él se vuelve hacia ella un instante y le clava una mirada fría, inhumana.

Ella se encoge de terror, agacha la cabeza y se marcha a toda prisa.

Nunca lo sabrás, pero me debes algo más que la vida. Pensó D mientras la miraba perderse de reojo.

D vuelve a mirar al hombre que tenía en frente. En efecto, aunque aparentemente pareciera llevarle unos seis o siente años, era nada más ni nada menos que su padre.

Él se aclara la garganta para romper el silencio y se pasa una mano por el cabello negro muy parecido a de D.

-Bueno, esto si que es una verdadera sorpresa- empezó- ¿Cómo es que…?-

-Parte del lazo está roto, eso debe permitirme más libertad en algunas cosas, como estas… Supongo- se encogió de hombros ligeramente- Acabo de regresar del territorio de los Dreamers y advertirle a Bella, solo es cosa de que ella misma decida regresar.-

Él asintió, aunque le dirigió una mirada de reprobación.

-No debiste haber hecho eso. Sabes que nadie puede entrar allí, y menos para decirle a uno de sus…-

-Tenía que advertirle a Bella. Además, no me pasó nada- le cortó.

-Por suerte. Sabes perfectamente que si te cogían…-

-No me cogieron, ¿está bien? Nada a pasado.-

-En eso te equivocas.- le dijo él.

D lo miró, entrecerrando los ojos en forma interrogante.

-Eres la primera, en muchos siglos, que se ha infiltrado en su territorio y ha salido ilesa y sin ser vista. Como sabrás, sucesos como esos se extienden como la pólvora-

La expresión de D cambió rápidamente a una sorprendida y asustada, sus hombros cayeron y sus ojos relucieron en miedo.

-¿Saben que fui yo?- le preguntó al final, cuando pudo encontrar su voz.

Para su tranquilidad, él negó con la cabeza y sonrió.

-No. Solamente saben que fue uno de los nuestros, y uno poderoso. No estoy diciendo que no lo seas, pero a ti no te cuentan en esa categoría.- su sonrisa creció cuando vio la expresión enojada de D- Aunque han confirmado sus sospechas que alguien protege a Bella, así que se muy cuidadosa con lo que haces- le advirtió con seriedad.-

D hizo un pequeño asentimiento con la cabeza, y de forma pensativa murmuró:

-Entiendo.-

No debo llamar mucho la atención. O sea, no puedo ir y cargarme a la vampira pelirroja esa llamada Victoria que está obsesionada con Bella como planeaba, o destruir por completo a la organización de cazavampiros, o acabar a cualquier cosa que le hizo o quiere hacerle daño a Bella. Al menos, no de golpe. Supongo que tengo que esperar a que ella y los Cullen se hagan cargo de eso y ayudar ocasionalmente pero sin exagerar.

Ambos se quedaron en silencio por un buen rato, cada uno perdido en sus propios pensamientos.

Cuando D reaccionó y dejó de trazar planes mentales, pretendió despedirse e irse de allí. Pero cuando alzó la vista para mirarle descubrió, para su sorpresa , que él la estaba mirando fijamente, con fascinación y… ¿Nostalgia?

-Te pareces mucho a tu madre- murmuró, examinando cada uno de sus rasgos- Excepto el color del cabello; el de ella era rubio.-

Instintivamente, D se tocó un mechón de su espléndida melena oscura y le dirigió una mirada extrañada.

-Mi pequeña , qué poco sabes- dijo, y por un momento su voz se impregna de verdadera ternura- Cuánto te han ocultado. Si yo lo hubiese sabido… Si ella se hubiese quedado a mi lado... ahora seguiría viva, y yo jamás habría permitido que nadie te haga… eso.-

D se quedó quieta en su sitio, mirándolo con asombro, sorprendida por sus palabras.

Al final, ella carraspeó la garganta y él pareció salir de su trance, ya que se había quedado viéndola con la mirada perdida.

-Si... supongo que nos habrían evitado bastantes problemas- musitó incómoda, sin saber otra cosa que decir. De pronto, tenía ganas de alejarse de él.- Esto… Creo que debo irme ya… Tengo… cosas que hacer, y debo aprovechar ahora que puedo…-

Le hizo un gesto de despedida con la cabeza y, sin esperar respuesta, se giró sobre sus propios pies, alejándose caminado lo más rápido que pudo sin levantar sospecha de las personas que estaba por allí.

Pero, cuando se había alejado ya unos metros de su padre, este se acortó la distancia que había entre ellos trotando y llamándola.

-Tengo que decirte algo sobre tu Bella. Lo había olvidado.- le dijo cuando ella se detuvo y logró alcanzarla.

La mención de Bella hizo que cada uno de los músculos de su cuerpo se pudieran tensos y alerta.

¿Por qué no me lo dijo antes?

-¿Qué pasa con ella?- le preguntó a la defensiva y llena de preocupación.

-Calma, ella está muy bien. En todos los sentidos- D no pudo evitar bufar y mirarlo con molestia- Solo te quería… informar sobre dos cosas que han pasado y que seguro ignoras por completo- le explicó con calma.

Aún así, D insistió.

-¿Son malas?- le preguntó.

Él dudó un momento en responder.

-Uhm… Bueno, la primera… si, pero no es algo que tu puedes solucionar muy fácilmente.- dijo. D se relajó un poco- Y la segunda…. Eso depende de que perspectiva lo veas-

D suspiró.

Por favor, que no tenga nada que ver con A, por favor….

-Solo dime que ha pasado-

-La primera es que le han visto la cara a tu amiga luminosa. Cuando Bella despierte, no lo hará en su cuerpo que está en Forks, sino en el ultimo lugar que estuvo, o la enviaron, más bien. Lo que significa que aparecerá en Chicago de 1918, así que procura estar allí cuando ella regrese, no queremos encuentros nos deseados, confusiones o malos ratos, para Bella, claro.-

D asintió, no viéndose afectada por la noticia. Después de todo, ella ya podía crear ese tipo de portales y podría ir allí en un abrir y cerrar de ojos. Tampoco le sorprendía, ella sospechaba que eso pasaría, y que habían engañado a A.

Ella lo miró, aguardando a lo segundo que quería contarle.

-Y lo segundo…- se calló, aparentemente no sabiendo como decírselo- Pequeña, ante todo, te digo que todo está bien y nada a pasado.- le advirtió.

D asintió, aunque no muy tranquila.

-Bueno… Uh…-

Miró el suelo, los arboles, a unos ancianitos que estaban alimentando a las palomas…. En fin, a todo menos a D, hasta que finalmente, con un suspiro pero sin mirarla, se lo dijo.

-Mordieron a tu Bella-

Él alzó la vista para ver como se había tomado la noticia, pero el rostro de ella estaba en blanco e indescifrable, se había quedado tan quieta como una estatua y no reaccionaba. Él estaba empezando a preocuparse y creer que había entrado en alguna clase de shock. Tal vez no hubiera sido una buena decírselo. No lo habría notado.

-¿Hija?-

-¡Lo sabía! ¡Sabía que no podía dejarla a solas con Edward!- gritó de pronto.

Todos lo que se encontraban en el parque en ese momento voltearon a mirarlos, entre confundidos, sorprendidos y desconfiados.

A ella no pareció importarle, aunque bajó la voz al volver a hablar.

-Sabía que Edward haría algo desesperado al ver a Bella así. No debí…-

-Él no ha sido-

-¿Qué?- musitó.

-Que él no que mordió a Bella- repitió.

D se quedó de piedra otra vez, mirándolo sorprendida y confundida. Cuando él le dijo que habían mordido a Bella asumió que fue Edward. Aunque él no quería que ella fuera un "monstruo" como él, pensó que había cambiado de opinión.

Entonces, pensó, si no fue él. ¿Quién?.

-Dime quien ha sido- para matarlo, agregó en su mente.

Porque esta vez si no le importaba que llamara la atención, de que se la pagaba, se la pagaba.

-Fue su amigo ese, el rubio, ¿Cómo se llama...?- preguntó, tratando de recordar su nombre.

Oh, por…

-¿Carlisle?- murmuró D con voz rota.

-¡Si, ese!- asintió- Lo hizo hace unas horas, cuando se quedó solo con ella-

-¿Pero por que?.- le preguntó D inmediatamente, en shock.

Él la miró como si fuese corta de cerebro.

-¿Acaso no es obvio? Tu Bella está postrada en una cama de hospital, en completo estado de coma, dependiendo de esas maquinas y respirador artificial, que es lo único que mantiene a su cuerpo con "vida".-

-Pero…- su voz salió muy aguda y entrecortada. Tragó saliva intentado aclararse- ¿Acaso no pensó en Edward?

Él no se pondría contento al enterarse que Bella había sido convertida. Si ella misma no lo había hecho, que era su plan principal, menos lo haría Edward.

-Si-

-¿Y a pesar de eso lo hizo?- le preguntó llena de incredulidad.

Cuando Edward se entere se va a armar la grande...

-Simplemente le valió un rábano su opinión. Lo único que le importaba en ese momento era Bella, ya después se arreglaría con los demás… o Edward. Dijo que no podía perderla otra vez-

D movió la cabeza y se tapó la cara con las manos, suspirando.

Oh, mi pobre Bella ¡Ahora seguro está retorciéndose de dolor y sufriendo! … Aunque….

Entonces recordó que, cuando James mordió a Bella, el único efecto que tuvo su ponzoña fue quitarle sus poderes de cazavampiros, más no le provoco ningún dolor. Si, Edward le succionó el veneno, pero aún así…

Bueno, no es tan malo, si lo pienso bien. A Bella no le va a doler, y es mejor para ella ser un vampiro. Ese era el plan, ¿no? ¡Que importa quien sea el que la muerda! Además, como estaba transformada, ya no tendría que regresar a la organización.

Un momento, pensó de pronto.

-¿Cómo que "No puede perderla otra vez"?- sus ojos se abrieron en pánico.- No me digas que…- insinuó.

Él negó con la cabeza.

-No, no se ha dado cuenta que es ella. Pero se la recuerda mucho, que es lo mismo- se quedó pensativo unos segundos, luego, sonrió- Ya ves, tu humana puede con todos y difícilmente consiguen olvidarla, no del todo, al menos-

D le gruñó, enseñando ligeramente los dientes.

-Bueno, ya basta de eso. Dime, ¿Cómo esta llevando Bella la transformación?- le preguntó.

-¿Cuál transformación?-

-La transformación, ¿no me dijiste que le había mordido?-

Que lo que me haya dicho no se trate de una broma, porque, de ser así, entonces si que me lo cargo.

-Ah, si. De eso también te quería hablar- ser rascó la cabeza- Tu Bella no se está transformando- le soltó.

D se quedó fría otra vez.

-¿Qué?- volvió a musitar.

-Parece que, como a nosotros, el veneno de los vampiros no le hacen efecto.- le explicó- No del todo. Creo que tienen que morderla varias veces para que la transformación sea completa. Aunque claro, sufrirá pequeños cambios, como ejemplo; ser un poco más tolerante a la sangre, sus sentidos serán más agudos, tendrá más fuerza y rapidez. No estoy seguro en cuanto al sol, pero no creo que ocurra algo malo-

Proteger a Bella se estaba poniendo cada vez más difícil.

Genial, pensó, mi plan numero uno se ha ido por el tacho. Ahora no solo tengo que convencer a Bella que se deje morder una vez por un vampiro, sino varías veces. Fantástico.

-Será mejor que vaya a Chicago ahora mismo. Tengo que estar ahí antes que Bella despierte.- dijo D finalmente. Él asintió- Por cierto, ahora me llamo Denisse- agregó.

Él entrecerró los ojos unos segundos, y después sonrió ampliamente.

-Denisse…- repitió, sus ojos brillaron divertidos- "La que se consagra a Dios"-

D simplemente frunció el ceño y apretó los labios en una perfecta línea, fingiendo que no le divertía nada el asunto, cuando en realidad si lo hacía e intentaba contener su risa. Cuando escogió el nombre, lo hizo sin pensar el posible significado. Simplemente se le ocurrió.

Otra de las ironías de la vida, supuso.

-Pero me gusta. Es mejor que el otro, en cierto modo.-

-Si, lo que sea. Debo irme.-

Él asintió y le dirigió una de sus sonrisas patentadas.

-Hasta pronto, pequeña. Salúdame a tu Bella de mi parte- le dijo.

Ella no le respondió, solamente se limitó a darse la vuelta y empezar a caminar hacia un lugar despoblado para poder irse sin ser vista.

Mantener a salvo a Bella se estaba poniendo cada vez más difícil, y una parte de ella quería dejar de hacerlo, pero, otra parte, le era imposible dejar a Bella a su suerte. Después de todo, ella no tenía la culpa de lo que estaba pasando. Ella era otra victima más del experimento ese que hicieron y las condenaron a eso. Si ella no la protegía, ¿Quién lo haría?

Aparentemente, los planes de relajación que había hecho anteriormente tendrían que esperar.

Y mucho.


Hola ^^ Siento haberme desaparecido tantos días, pero tuve uno de esos bloqueos de escritor y mucha falta de inspiración. Tenía la idea de como iba a ser el capitulo, pero a la hora que me sentaba a escribirlo, me bloqueaba y terminaba haciendo cualquier otra cosa menos escribir. Hasta que por fin, hoy pude terminar el capitulo que había empezado a escribir desde la semana pasada y me había quedado en un par de lineas :S Aunque terminé haciendo un montón de cambios, no me termina de convencer mucho el resultado. Espero que a ustedes si les guste :)

Les cuento que la historia está llegando a su etapa final, osea que estos son ya los últimos capítulos. ¡OJO! De la primera parte. Aún sigo con la idea de que la historia tendrá tres partes, así que tranquilas, hay "Un amor peligroso" para rato ^^

Todavía no puedo creer que esté a punto de terminar la primera parte de mi historia. ¡Estoy tan emocionada! Porque no, no estoy triste ni nada por el estilo, al contrario. Las lagrimas serán para el final definitivo, ahí si seguro que voy llorar.

Pero aún falta para eso ^^

Les agradezco por sus comentarios y que se tomen unos minutos de su tiempo para leerme. De verdad, no sería lo mismo sin eso. Ok, si, yo seguiría escribiendo porque me gusta, pero siempre es bonito que alguien te diga que le gusta lo que haces.

Quería hablarles sobre los Dreamers y de otras cosas, pero creo que eso será ya para el próximo capitulo, porque en mi país es tarde y me voy demorar en contarles de donde surgió la idea y todo eso.

El próximo cap lo subiré el sábado o domingo, o antes quizás, eso depende de que tan rápido lo termine. Rueguen para que mi musa no se vaya a escapar otra vez! xD

Besos y abrazos!

~Xime~