Cap. 48: Regresando a casa (Parte 1)
Christian abandonó mi habitación luego de unos minutos de charla sin importancia. Yo aún estaba avergonzada por lo que sucedió anoche, ya que a diferencia de la vez anterior, si recordaba lo que había sucedido. Solo algunas cosas, pero esas cosas eran suficiente para sentirme avergonzada. No podía creer que había sucedido otra vez, y ahora con alguien que apenas conocía. Y aunque Christian me decía que, de todos los que se pusieron ebrios ayer yo era la más… uh… tranquila, seguía sintiendo vergüenza y culpa. Sobre todo culpa.
Soy de lo peor. ¿Qué diría, o pensaría, Edward de mi si se enterara de estas cosas?
Dios, ¿Por qué me pasaban estas cosas a mi?¿Por qué tenía que ponerme así y tender a desnudarme cuando estaba borracha? ¿Por que?
Nota mental: No beber ni una sola gota de alcohol, sobre todo si estoy con Edward. No quiero quedar en ridículo con él.
Edward…
¿Qué estaría haciendo ahora? ¿Pensaba en mi? ¿Me extrañaba? ¿Me engañaba con Tanya?
Mi corazón se encogió ante este ultimo pensamiento y sentí mis ojos escocer un poco.
Sacudiendo la cabeza, deseché aquella idea. Eso nunca podría pasar. Edward no me engañaría, ni con Tanya, ni con nadie. No. Simplemente era imposible.
Y… así fuera cierto, no quería pensar en eso. No soportaba aquella opción. Prefería pensar que Edward si me quería, que su actitud extraña conmigo en los últimos días era porque realmente yo estaba en peligro y que no me mintió. Prefería pensar que aquella voz, su voz, esa donde decía que regresara y me quedara con él, no era mi imaginación, que era real y de verdad me lo dijo.
Prefería aferrarme a la idea de que tendríamos un hermoso futuro juntos.
Suspiré e hice una media sonrisa frente al espejo. Después de bañarme, cogí una camiseta sin mangas de color violeta claro y unos shorts cortos de color blanco.
A pesar de haberme aseado y vestido, mi aspecto no estaba mucho mejor. Mis ojos estaban ligeramente rosados y mi piel lucía más pálida de lo normal. No me dolía la cabeza, pero sentía mis ojos un poco hinchados e irritables.
Aún así, seguramente Edward me diría que me veía hermosa y alguna otra cosa bonita… Si estuviera conmigo.
Volví a suspirar.
Pronto, me dije a mi misma, pronto volverás a verlo.
Una pequeña sonrisa se formo en mis rostro. Si, lo vería pronto, porque hoy mismo me iba de aquí.
Sobre todo porque dos personas ya me habían dicho que me fuera de aquí lo más pronto posible, y, sinceramente, yo tampoco quería quedarme aquí.
Pero, a pesar de las advertencias y mis deseos por irme de este extraño lugar, había una razón por la cual no me marchaba.
No sabía como.
¿D, porque no me dijiste como irme cuando viniste?
Bufé.
Bueno, no importaba, terminaría por averiguarlo yo misma. No pensaba quedarme un día más en este sitio.
Dejé el cepillo de pelo encima de la cómoda y salí de mi habitación. Maggie me había dicho que mi desayuno estaba listo antes de que saliera de mi habitación así que me dirigí a al comedor.
Debo admitir que me costó un poco llegar. Si, había estado allí antes, pero la casa era tan grande, con sus múltiples pasillo, habitaciones y escaleras, que me perdía como si estuviera en un laberinto.
Al final, conseguí ubicar el comedor. Maggie ya estaba allí, junto a las gemelas Vanessa y Miranda.
-¡Hola, Bella!- chillaron ambas al mismo tiempo.
Mi cabeza palpitó horriblemente e hice una mueca.
-Buenos días- me limité a responder, sonriendo ligeramente, aunque me masajee las sienes.
Ellas me sonrieron abiertamente antes de fijar su atención en sus respectivos platos y empezaron a comer al mismo tiempo. Lucían bien y no parecían tener ni el más mínimo malestar por lo de anoche, a pesar de que haber bebido mucho más que yo.
Me sorprendí al ver que ellas y Maggie eran las únicas que estaban desayunando, y los alrededores estaban completamente vació. Después de la fiesta de anoche, pensé que habría más gente en la casa. Me encogí de hombros mentalmente, decidiendo que tal vez estaban todos durmiendo aún.
Me senté en una de las sillas y empecé a comer mi ensalada de frutas. Me pregunté como era que Maggie sabía lo que usualmente solía desayunar.
También me pregunté como es que todo estaba perfectamente arreglado y no había ni rastro del desastre que hubo ayer en la noche.
Maggie no comió, pero se quedó todo el tiempo en el comedor y charló amigablemente con nosotras. Al final, las gemelas terminaron por concentrarse en su propia conversación privada, así que solo quedamos hablando Maggie y yo.
De pronto, ella apoyó los codos en la mesa y se acercó más a mi, mirándome como si quisiera decirme algo confidencial.
-Así que…- empezó lentamente.
Algo en su tono de voz me dio mala espina.
-Así que ... ¿qué?- inquirí.
-¿Tú y Carlisle?- Ella dijo, moviendo sus cejas -¿Qué está pasando ahí?-
Me atraganté. Empecé a toser y Maggie me alcanzó rápidamente un vaso de agua.
Diablos. Otra vez no, por favor no. Primero la Sra. Anderson, luego Jessica, y ¡ahora ella! En serio, ¿Por qué?
¡Un momento! Pensé en pánico. ¿Cómo sabía de Carlisle?
Decidí hacer a un lado mi ultimo pensamiento, y decidí responder ya que no me estaba ahogando.
-¿Qué quieres decir?- me hice la desentendida.
Ella puso los ojos en blanco ante mi mediocre evasiva y luego se rió.
-Vamos querida, no finjas conmigo. Puedes confiar en mi… Al menos en eso- agregó con una extraña sonrisa.
Dios mío, ¿Por qué me haces estas cosas? ¿Por qué?
-Maggie, creo que estás confundida. Entre él y yo no está pasando nada- le dije.
Bueno, nada de lo que ella estaba pensando.
Podía sentir mis mejillas empezar a enrojecer.
-Mmm- ella sonrió ampliamente, disfrutando demasiado de mi estado nervioso. -Estoy segura de que no.-
-¡De verdad!- Insistí-
Maggie alzó las manos en señal de rendición.
-Está bien, Bella. Calma. Tampoco me muerdas.- se rió.
Nuestra pequeña discusión, al parecer había captado la atención repentina de las gemelas que se giraron hacia nosotras y nos miraron con verdadera curiosidad.
-¿Qué pasa?- preguntó Miranda, un poco preocupada.
Maggie sonrió y se encogió de hombros.
-Nada, solo hablábamos del amigo de Bella-
Las gemelas se miraron un segundo con los ojos ligeramente ampliados, para luego acercarse a nosotras mirándonos sorprendidas y curiosas.
-¿Estas saliendo con él?- me preguntó Vanessa.
-Si- respondió asintiendo Maggie por mi.
-¡NO!- grité.
Mirando y Vanessa fruncieron el ceño confundidas.
-Total. ¿Si o no?- preguntaron al mismo tiempo.
Abrí la boca para responder, decirles un rotundo "NO", pero Maggie se me adelantó al inclinarse hacia ellas y susurrarles:
-Si, solo que ella no quiere admitirlo-
-¿Por qué?-
Suspiré, tratando de calmarme.
¿Por qué, Señor, por qué?
-No. Estoy. Saliendo. Con. Él- dije, pero ellas me ignoraron.
-¿Es guapo?-
Me llevé a una mano a la frente y cerré lo ojos. Volví a suspirar cansinamente.
-Si, lo es, pero…-
-¡Ajá, lo admitiste!- exclamó Maggie.
Me pasé una mano por la cara.
¿Por qué?¿Por que?
-Que diga eso no quiere decir que me guste, simplemente estoy haciendo una observación.-
Cogí mi pato y lo hice a un lado, el hambre se me había ido por completo.
-Pero te regala un montón de rosas todos los días.- insistió Maggie.-
-Si, pero de color blanco- discutí.
-¿Y que? ¿Acaso no lo sabes? Las rosas blancas también están unidas al amor. Significan amor puro, feliz y para siempre.-
-Solo me las regala porque es mi amigo, Maggie. Además que dice que soy "inocente", y le gusta molestarme con eso-
-Uhum- musitó ella, mirándome con los ojos entrecerrados.
-Bueno, pero yo tuve un amigo que me regalaba rosas todos los días- intervino Miranda.
Le dirigí una mirada agradecida. ¿Ven? A ella también le regalaban rosas. ¿Por qué tienen que ser tan mal pensados?
Entonces ella agregó:
-Luego nos hicimos novios, hace dos años, y nos casaremos en unos meses- sonrió ampliamente a la vez que serpenteaba los dedos para mostrar su anillo de compromiso.
Casi me caigo de lado.
Me sentía realmente molesta. ¿Es que acaso un hombre y una mujer no pueden ser simplemente amigos? ¿Por qué todos tienen que pensar que me gusta Carlisle? Es decir, me gustaba Carlisle, pero no de esa forma.
-Miren chicas- empecé con tranquilidad, llamando su atención ya que ellas seguían hablando sobre mi- De verdad, entre él y yo no hay NADA. Solo somos AMIGOS. Él no me gusta. Yo no le gusto a él. ¡Está casado, por Dios!-
Yo, a diferencia de mi madre, respetaba mucho a los hombres que tenían novia o estaban casados. Sobre todo a los que estaban casados. Eran sagrados para mi. No es que alguna vez me haya interesado por uno, claro, simplemente estoy diciendo lo que pienso de ellos.
-Apuesto a que podrías sacar del agua a su esposa- dijo Vanessa.
Me volví a ahogar, aunque no estuviera ingiriendo nada en ese momento.
¿Qué? ¡No! ¡Yo no quería "Sacar de del agua" a Esme! ¡Ella había sido muy dulce y amable conmigo! ¡Mejor que mi mamá! ¡No podía hacerle eso! Y, aunque pudiera, lo cual es imposible, ¿para que lo haría? ¡Yo no tenía ninguna intención de quedarme Carlisle!
¡A la única que iba a quitar del camino era a Tanya por andar detrás de Edward y…!
-Primero, dudo mucho que tenga alguna posibilidad. Segundo, yo no…-
-Estas bromeando, ¿verdad? ¿Nunca te has visto a ti misma?- me preguntó Maggie- ¡Has podido con el mismo…!- se interrumpió de golpe- Haz podido con Christian.- continuó- Al hombre que no le gustas, o no es hombre, o está loco- las gemelas se rieron- No es algo que tu puedas controlar. Es parte de lo que eres, Bella-
Es parte de lo que eres, Bella.
Su ultima frase se quedó gravada en mi mente.
¿Qué soy?
-Tengo novio- dije al final, deseando que eso fuera suficiente para terminar todo esto- Y estoy completamente enamorada de él, ¿saben?- Y no saben los problemas que eso me ocasiona. Suspiré- Miren, Carlisle y yo somos amigos muy cercanos. Tenemos mucho en común y disfrutamos de la compañía del otro. Eso es todo.-
Él era como mi mejor amigo allí en Forks. Le había contado cosas que nunca a nadie se lo había dicho. ¡Es que me era tan fácil ser sincera con él! De mostrarme tal y como era yo, sin la necesidad de fingir o aparentar algo que no era realmente. Con él simplemente era Bella, una chica más. Una adolescente cualquiera. Me sentía menos rarita. Me sentía más normal. Mas o menos normal. Carlisle no me recalcaba que era un vampiro y no debería estar con él… Como a veces Edward lo hacía. Tampoco me sobreprotegía, él me trataba como su igual, y no como algo frágil y delicado. Me sentía muy cómoda con él, y había llegado a quererle mucho también, pero de ahí… Realmente no pasaba de ahí.
-Bueno, si tu lo dices- dijeron las gemelas al mismo tiempo, encogiéndose de hombros, luego se levantaron.
-Me voy. Estaré en mi habitación por si quieres algo- me dijo Vanessa.
-Yo me voy a la piscina, Steven me dijo que le esperara allí- dijo Miranda, sonriendo ampliamente.
-¿Quién es?- le pregunté.
-Él es su novio- contestó Vanessa por ella- O eso dice él.-
¿Qué?
-Deja de decir eso- le reclamó Miranda, viendo molesta a hermana.- Pensé que te agradaba.
-Es que en serio, me da mala espina. Hoy está actuando muy rarito-
-¡No está actuando "rarito"!-
Ella salieron del comedor juntas y no pude escuchar más de su discusión. Me pregunté por qué era que Vanessa decía que el novio de su hermana actuaba raro, y también por qué no lo había visto antes. Tal vez llegó esta mañana.
Me giré hacia Maggie, ella se veía molesta por algo.
-¿Maggie?- le llamé, ella rápidamente me miró, suavizando su rostro enojado. Me incliné y le pregunté confidencialmente- ¿Cómo es que pensaste eso, que estábamos… Uh… teníamos algo? ¿Realmente parece de esa manera?-
La miré fijamente, curiosa por escuchar su respuesta. Por extraño que parezca, ya no me sentía avergonzada por su asunción, sino más interesada. Ella me miró y una pequeña sonrisa apareció en su rostro. Por primera vez, una pisca de real sinceridad en su mirada apareció y llamó mi atención.
-Bueno, Bella, yo se… muchas cosas.- empezó- Yo, desde que vine aquí, fui dotada con… más capacidad que todos los demás.- me explicó lentamente, estaba susurrando.
Eso tenía bastante sentido para mi, ya que ella parecía estar a cargo de este lugar, sea cual sea que fuera.
Su mirada se tornó perdida unos segundos, antes de sacudir la cabeza y mirarme directamente a los ojos.
-Créeme, se lo que te digo. Hay… algo entre ustedes. Cuando él está contigo parece tan feliz… Pregúntale a cualquiera, nunca ha sonreído, o reído, tanto como cuando está contigo. No estoy diciendo sea infeliz y amargado, para nada. Pero…
-Pero…- presioné.
-Pero… él se ve más joven, se siente libre, y parece… brillar-
Y cuando él te mira, asegurándose si estás cómoda o si eres feliz, parece que esa es la única cosa importante en el mundo para él…-
-Cuando está contigo, tiene esa mirada en su rostro. Tranquilad y seguridad. Como si… como si estando contigo estuviese seguro de que nada malo pasará y que todo saldrá bien-
Ella se encogió de hombros y golpeó el mostrador con las uñas.
-Escucha, no sé exactamente lo que ustedes dos tienen. No sé cómo se conocieron. No sé completamente su historia. Pero déjame decirte algo, Bella.- Ella dijo en voz baja- Hay algo allí. Entre tu y él.- abrí la boca para discutir, pero ella alzó una mano para detenerme.- No estoy diciendo que es amor, no ese tipo de amor. Pero es muy fuerte. Tu eres esencial para él, al igual que él lo es para ti. Tu te sientes segura con él. Te sientes feliz con él. Él te tranquiliza. Lo quieres cerca de ti, siempre. Es.. Como tu lugar seguro ¿Me equivoco?-
No respondí, y ella asumió mi silencio como una afirmación. Se inclinó hacia mi y tomó mi mano con suavidad, apretándola cariñosamente.
-Quieres a Edward más que a nada, lo sé. Todos lo saben. A todos nos consta - me dijo suavemente, sorprendiéndome- Pones a él sobre todo, incluso a ante ti misma. Bueno, siempre pones a todos antes de ti. ¿Siempre piensas en los demás en primer lugar, verdad?
Su pregunta me sorprendió. Por supuesto que no. Sólo una persona desinteresada pensaba en los demás primero, y yo no era desinteresada. Cuando yo quería algo iba tras ello y aplastaba a quien se interpusiera en mi camino.
-Sólo pongo a quienes amo primero, pero también lo hacen la mayoría de las personas.-
Maggie sacudió la cabeza.
-No, no lo hacen. La mayoría se ponen antes incluso de aquellos a quienes más aman.-
Ella volvió a sacudir la cabeza.
-Lo que quiero decir es que, siempre le has querido a él, al igual que Edward a ti, y probablemente siempre será así, pero supongo que eso es lógico ya que tu tienes parte de su…- se calló de golpe. Sus ojos se abrieron ligeramente y me miró, como si de pronto hubiera despertado de alguna clase de hechizo y se hubiera dado cuenta que había hablado demasiado. Carraspeó la garganta y apartó la vista- Digo… Uhm… Bella, ¿me perdonarías? Tengo… tengo cosas que hacer y ya estoy retrasada.- me sonrió avergonzada, aunque seguía sin mirarme.
Asentí en silencio, sin saber que más decir.
-Nos veremos más tarde en el almuerzo, Bella- me dijo antes de salir del comedor, dejándome completamente sola.
¡Hola! Se que el final es algo abrupto, y el capitulo corto, pero así es como me quedó. Les prometo que el próximo será más largo ^^
Bien, las vez pasada les dije que iba a hablarles sobre los Dreamer y eso, así aquí voy:
La idea surgió de un sueño que tuve (Si, así como la Meyer xD) Fue hace dos meses aproximadamente, y la verdad es que he olvidado gran parte del sueño, pero la idea en si nunca se fue. Resulta que aparecí en un gran salón blanco, vació, y con una rosa blanca en la mano. Luego apareció una mujer, no recuerdo su rostro, pero si su cabello, era de color castaño. Su nombre era Maggie, así como en el Fic. En la casa vi más adelante unos niños, y algunos adolescentes. Creo que me dijeron sus nombres, pero eso no puedo recordarlo.
Y, también, estaba un chico, tampoco recuerdo su nombre, pero me hice su amiga rápidamente. De hecho, fui el único amigo que hice en el sueño. Él era con quien más hablaba y estaba.
No se cuanto tiempo estuve allí, pero fue regular. Todos insistían en que me quedara con ellos, y la verdad es que yo estaba bastante tentada a hacerlo, sobre todo porque en ese tiempo yo tenía algunos problemas, como toda persona, y bueno, como que quería escapar de ellos. Él único que no me pedía que me quedara era el chico este que se había hecho mi amigo. Simplemente me decía que a Maggie no le iba a gustar que yo me fuera.
Pero yo quería irme, básicamente porque tenía el ´resentimiento que si no me largaba de ahí, no me iba a despertar otra vez.
Al final me fui sin despedirme de nadie, solo del chico, quien fue al único que le dije que me iba a ir.
No saben lo difícil que fue salirme de ahí. En serio, me costó mucho despertar. Y cuando lo hice me sentí rara y un poco mal.
Me pareció un sueño bastante interesante, así que, después de pensarlo un día entero, decidí escribirlo, añadiendo más cosas claro. Espero que les haya gustado mi idea.
Quisiera hablarles de otras cosas, pero la verdad es que tengo tantas cosas en la cabeza ahora mismo que no logro recordar lo que iba a decirles, así que si me quieren decir o preguntar algo, póngalo en sus comentarios y yo les responderé directamente ^^
Bueno, el próximo capitulo lo subiré el sábado o domingo. Y creo que así lo haré a partir de ahora. Otra vez estoy sin tiempo para escribir y voy a tener que actualizar menos seguido :S
Besos, y gracias! ^^
~Xime~
