Cap. 48: Regresando a casa (Parte 2)
Sin saber que más hacer, decidí regresar a mi habitación. No me encontré a nadie en el camino, ni tampoco escuché los habituales ruidos que deberían haber en una enorme casa con la cantidad de gente que había en ella, o algún otro signo de vida. Nuevamente, eso me sorprendió. ¿Qué había pasado con toda los de la fiesta, esa extraña y bullanguera gente? Era como si todos hubieran desaparecido. Ni siquiera bajaron a desayunar, y eso que me quedé en el comedor hasta cerca el medio día.
Si, ustedes me dirán que ayer tuvieron la juerga de sus vidas, y probablemente estuvieran aún en sus habitaciones completamente fuera de combate, pero…
….Pero la cosa es que no estaban en sus habitaciones.
¿Cómo lo sé? Estuve dando un pequeño recorrido a la casa, y todas las habitaciones estaban vacías. Si, habían signos de haber sido usadas, pero no dormido en ellas. Habían estado allí un rato, pero no habían usado para dormir.
Lo significaba que estaban todos desaparecidos desde anoche.
Habían desaparecido en la fiesta.
Bueno, no todos. Melody y algunos otros si estaban. Los vi hoy en la mañana cuando irrumpieron en mi habitación como estuviesen buscando a un criminal que se ha escapado de una cárcel de alta seguridad. Así que quería decir que ellos debían estar aquí, en alguna parte de la casa. Solo faltaban…
Solo faltaba la gente que tenía rosas.
Solo faltaba la gente que no era como ellos.
Solo faltaban los humanos.
Un horrible escalofrió me recorrió el cuerpo entero sentí mi corazón acelerarse.
Yo tenía una rosa cuando aparecí aquí. Porque yo era una humana.
Una humana muy rara, pero humana al fin y al cabo.
Inmediatamente, las palabras que me dijo Christian cuando estábamos bailando resonaron en mi mente:
"Nunca, pase lo que pase, digan lo que te digan, llegues a un trato de Maggie, o los demás. No confíes en nadie. Y menos, aceptes quedarte. Sal de la casa. Vete cuanto antes de aquí, Bella. No me preguntes por qué"
Y no solo él, también D me lo advirtió cuando apareció en mi habitación.
Ellos estaban en lo cierto. Tenía que largarme de aquí cuanto antes.
O me iban a desaparecer a mi también.
Y yo no quería desaparecer.
Apreté el paso hacia mi habitación. Debía pensar seriamente sobre como solucionar esto. Tenía que encontrar una manera de irme de aquí.
-¿Señor, qué cree que está haciendo?
Me quedé tiesa en mi sitio al escuchar la voz de Maggie. Luego reaccioné y seguí el sonido de su voz, que me guió hacia una de las habitaciones que no revisé, pero creí vacía. Me acerqué a ella, interesada por escuchar lo que hablaban. Tal vez fuera algo importante.
La puerta estaba entreabierta, así que podía ver en el interior.
Allí, en el centro del cuarto, estaban Maggie, obviamente, y Christian. Eso realmente me extrañó, pensé que se había ido.
-No entiendo a que te refieres- le respondió el con indiferencia.
-Oh, lo sabe muy bien. Y más le vale que no intente convencerme de lo contrario, es inútil- espetó ferozmente, sorprendiéndome. Era la primera vez que veía eso en ella.
-¿Es una amenaza lo que oigo allí, Maggie?- preguntó Christian, algo en su voz me causó un escalofrió.
Visiblemente, también intimidó a Maggie, porque su postura firme y amenazadora decayó. Se encogió en su lugar, pero siguió mirándole a los ojos.
-Por supuesto que no- dijo en voz baja y tranquila.- Yo nunca haría eso. Solo…- cerró los ojos unos segundos, suspiró, y luego los volvió a abrir- Estoy realmente preocupada por usted, Señor-
Una sonrisa ladeada apareció lentamente por el rostro de él.
-¿Preocupada… por mi?- se burló- ¿Qué te hace estar preocupada por mi?-
-Lo que le está pasando- le contestó Maggie rápidamente.
Christían seguía sonriendo burlonamente.
-Vaya, Maggie, no se en que te basarás para decirme eso porque, que yo sepa, no me pasa absolutamente nada.-
Sin embargo, a pesar de las negativas de Christian, Maggie negó con la cabeza.
-Tal vez seas muy superior a mi, pero aún así no puedes engañarme.- volvió a negar con la cabeza.- Se trata de Bella.-
Una horrible corriente eléctrica me recorrió la columna al escuchar la mención de nombre en su conversación. ¿Así que estaba preocupada por Christían… por mi culpa?
-¿Bella?- repitió él- No entiendo que tiene que ver ella en todo esto- cruzó los brazos.
-Claro que lo entiende- protestó Maggie, una vez más endureciendo su voz- Usted… Usted… ¡Se ha enamorado de ella!- le gritó señalándolo con un dedo acusador.
Christian la miró como si se hubiese vuelto loca unos segundos, antes echar la cabeza para atrás y explotar en fuertes risotadas que estaba completamente segura que se escucharon por toda la casa.
-¿Yo? ¿Ena…?- una carcajada lo interrumpió- ¿Enamorado de ella?-
¿Enamorado de mi? Maggie estaba bromeando, ¿verdad?
Ella se sonrojó y apartó la vista, avergonzada. Era la primera vez que la veía así. Tal vez se había dado cuenta de que lo dijo no tenía sentido.
-Uhm… Puede que haya exagerado un poco las cosas- musitó, la vergüenza estaba impregnada en su voz- Pero eso no significa que no tenga razón. - su voz se puso firme otra vez- Señor, tiene que dejar de…-
-¿Desde cuando eres tu la que me dice lo que debo o no hacer, Maggie?- La voz de Christian se había endurecido otra vez y Maggie retrocedió un paso- Y, para que lo sepas, no tengo ningún tipo de aprecio por esa Mestiza.- agregó.
¿Mestiza? Era la segunda vez que alguien me llamaba así, la primer fue cuando llegué a la organización. Pero, ¿Qué era exactamente un "Mestizo"?
-Entonces, ¿por qué tiene tanto interés por ella desde que llegó aquí?- le desafió- Le gusta- afirmó.
Christian negó ligeramente con la cabeza y descruzó los brazos.
-Maggie, sabes muy bien que lo único que siento por los Dark-Light es repulsión- hizo una mueca de asco- ¿Acaso no lo sabes? Yo fui uno de los que estaban a favor de destruirlos. Su existencia es absurda. Son antinaturales. Fueron creados en la tierra y están condenados a ella. No tienen alma, son seres vacios y...-
-Si tienen alma- le contradijo suavemente Maggie.
-Si, gracias a que se las robaron a unos pobres humanos que engañaron vilmente-
-No fue así, solo les extirparon una parte de ella para…-
-Lo que sea- le cortó él con un movimiento de mano despectivo- ¿En serio creíste que yo podría tener algún tipo de interés en Isabella?- se burló, soltando una carcajada tan fría que me heló la sangre- Solo es una treta para que ella piense que soy su único amigo aquí y confíe en mi, así como haces tu y los de tu grupo-
-¿Qué?- inquirió Maggie.
-Si- asintió él.- Todo es falso. ¡Por favor! Es lo que tu haces todos los día, ¿y me vas a decir que no te habías dado cuenta?-
Apoyé una mano en la pared más cercana, sintiéndome repentinamente débil y triste. Mi corazón dolió y mis ojos escocieron, pero me negué rotundamente a dejar salir las lagrimas.
Pero no iba a negarlo, escuchar hablar a Christian así de mi me lastimó, y mucho. Nunca creí que él me haría eso, no él. Pensé que realmente era alguien de fiar y mi amigo, que quería ayudarme.
Que idiota fui. ¿Cómo se me ocurría confiar en alguien así, de buenas a primeras? ¡Debí haberle hecho caso a esa sensación que tenía cuando estaba cerca de él! ¡Maldición! ¿Desde cuando soy tan confiada?
-Cuando me gane por completo su confianza, terminaré con ella.- continuó el maldito traidor- Déjamelo a mi, Maggie. Quiero hacerme cargo personalmente de esto-
Maggie lo miró fijamente, dudando, pero al final asintió.
-Bueno- hizo un gesto de indiferencia con los hombros. Luego, volvió a mirarlo con desconfianza- Pero, ¿Por qué que esperar? ¿Por qué no te deshaces de ella ahora? Tu si puedes hacerlo-
Fruncí el ceño y la miré con incredulidad, viendo como ella hablaba de mi muerte con tanta naturalidad ¿Cómo Maggie podía aparentar ser tan dulce cuando en realidad es toda una…?
-Maggie, Maggie…- tarareó él, moviendo la cabeza y sonriendo de lado- Si me hago cargo de ella ahora, ¿Dónde estaría la diversión?-
Ella puso los ojos en blanco.
-Si, claro, la diversión. Había olvidado que esa es la razón por la cual hacemos todo esto- dijo Maggie sarcásticamente.- Odio estar en este lugar. Odio tener que engañar a la gente. No veo la hora en que termine a llenar mi cupo para que me devuelvan mis alas y…-
Pero él ya no le estaba prestando atención, y yo tampoco.
El mundo se me vino encima cuando los ojos de Christían se movieron de Maggie a mi.
Me aparté de la puerta inmediatamente, aunque ya era demasiado tarde.
Esperé lo peor cuando escuché a Maggie preguntar:
-¿Qué pasa?-
Sin embargo, Christian no me delató como yo esperaba que lo hiciera, simplemente se limitó a acercarse a la puerta y cerrarla.
-No es nada.- le respondió simplemente.
Me quedé parada allí, sin entender la situación. ¿Qué fue eso? Era obvio que me había visto. Entonces, ¿Por qué no me delató?
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Estuve dando vueltas y vueltas en mi habitación durante media hora como un animal enjaulado. Lo que no estaba muy lejos de la verdad, ya que así me encontraba ahora.
Intenté concentrarme otra ves e intentar "despertar" de este "sueño" y así poder salir de aquí, pero todos mis esfuerzos fueron en vano. Cuando abría los ojos, seguía en este espeluznante lugar.
Al principio, eso hizo que empezara a sentir miedo y mucho pánico, pero luego de pensarlo un momento con la cabeza fría, ellos no podían hacerme nada si yo no aceptaba lo que me propusieran. Por lo que, mientras no confié en ellos, estaría bien. Solo tenía que hacer tiempo hasta que pueda averiguar como largarme de aquí.
Fue cuando decidí buscar ayuda en un lugar que nunca creí utilizar para este tipo de situaciones serias y tan importante.
Esperé a que prendiera el ordenador rosa, que era idéntico al mío, y me fui directo a Google.
Mi búsqueda no me decepcionó, ya que realmente no esperaba encontrar algo de utilidad, pero aún así lo hice. No perdía nada con intentarlo, ¿no?
Tendría que buscar otras fuentes de información.
A pesar de eso, no apagué el computador, sino seguí buscando otras cosas que me estuvieron rondando por la cabeza.
Lo primero que hice fue intentar averiguar algo sobre aquel perro extraño que hablaba.
No encontré nada interesante al comienzo, pero luego me topé con algo que si llamó altamente mi atención.
Le di clic a donde decía "Perros del infierno"
Ahí decía que los perros del infierno eran enormes, feroces, y de ojos de color rojo como la sangre.
Recordé brevemente al perro, cuyo pelaje blanco y cuerpo pequeño no tenían ningún parecido con el dibujo de la pagina, que se parecía más a un galgo con esteroides.
Aunque sus ojos y espeluznastes colmillos… Eran otra cosa.
Continué leyendo.
También decía que tenían narices muy sensitivas y podían olfatear cualquier cosa, como otros demonios u otras criaturas de la noche. Son muy fieles a sus amos, y si ellos se lo ordenan, saltaran a la garganta de cualquiera y se la arrancaran. Un perro del infierno que está atado a la voluntad de su amo tiene que obedecerlo, pero cuanto este muere, el perro tiene la libertad de escoger a su presa y hacer lo que le plazca.
Finalmente, seguían varías historias escalofriantes sobre aquellos seres.
Apoyé los codos en el escritorio y puse mi cara entre mis manos. ¿Sería aquel perro hablador un…?
Dios, ¿Por qué me pasaban estas cosas a mi? ¿Por qué tenía que atraer a las cosas sobrenaturales? ¿Por qué tengo tanta mala suerte? ¿Por qué nunca puedo tener una vida tranquila y feliz? ¿Por qué nunca podía ser simplemente una chica normal con una vida normal?
Los ojos empezaron a escocerme y un sentimiento de desesperación comenzó a invadirme. Me abracé a mi misma e, inútilmente, intenté calmarme, pensando en que Carlisle me vendría bien en este momento.
Maggie tenía razón. Necesitaba a Carlisle.
Él era el único en este mundo loco que sabía quien era yo realmente, y que la mayoría de veces usaba mi fachada dura y sarcástica para ocultar mi verdadero yo. Con el no me sentía avergonzada de mostrar mi lado vulnerable.
Él era el único que me entendía y no creía que yo era una bruja…
Whoa ¿Qué? ¿De donde salió eso?
Sacudí la cabeza, deprimirme me estaba haciendo tener pensamientos extraños.
Decidí seguir navegando en internet para distraer mi mente.
Me puse a realizar un test que encontré por ahí, era sobre que animal serías.
Marqué las alternativas según mi criterio y, ¿adivinen que me salió?
Un zorro. Prefería usar el término en masculino,
Que sorpresa.
Me estiré en mi asiento y vi la hora. Eran las dos de la tarde. Había estado cerca de una hora en internet.
Me pareció muy extraño que Maggie no me haya llamado para almorzar, como me dijo que lo haría. Tampoco es que tenga hambre. ¿Se habría olvidado de mi? Bueno, porque si así era, entonces no tenía ningún problema. Después de la conversación que escuché entre ella y el traidor de Christian, prefería no tener ningún contacto con ellos.
Aún así, decidí apagar la computadora y salir de mi habitación para averiguar que pasaba.
Con mucho cautela, abrí la puerta y salí sin hacer ningún ruido. Como supuse, no había nadie alrededor, así que me relajé un poco y empecé a caminar.
No di ni dos pasos, cuando escuché unos gritos provenientes de la misma habitación donde Maggie y Christian estaban hablando hace unas hora.
Curiosa y alarmada, me acerqué rápidamente a la puerta, pero no entré, solo me quedé mirando por la pequeña rendija.
Efectivamente, allí estaba Maggie, pero Christian no era su acompañante esta vez.
-¡¿Dónde está mi hermana?! ¡¿Que le han hecho?!- le gritó Vanessa, al borde de las lágrimas.
-Tranquila, Vanessa, ella está…-
-¡Tranquila un cuerno! ¡Dime en donde está mi hermana ahora mismo!- le cortó.
¿Qué? Pensé, completamente sorprendida. ¿Miranda había desaparecido? ¿Cómo…?
Entonces recordé.
Miranda y Vanesa si tenían rosas, las vi una sola vez en la cena, y eran de color blanco tirando a gris.
Ellas si eran humanas, al igual que yo, y todos los demás… que habían desaparecido ya…
…Al igual que Miranda lo había hecho ahora.
¡Oh, no! ¡Pobre Miranda! Ella y su hermana eran las únicas amigas que había hecho aquí.
¡Y yo me había olvidado de ellas por completo! Si tan solo les hubiera advertido...
Pero, ¿Cómo? Le recordaba haber dicho que se iba a la piscina con Steve, su novio… Aquel que Vanessa dijo que estaba actuando muy raro.
¿Y si no era realmente su novio?
Mientras yo trataba de recuperarme de mi shock y tratando de darle sentido a este intrincado asunto, Maggie y Vannesa seguían discutiendo. Al principio no entendí como es que nadie se alertaba con los gritos, pero luego recordé que, aparte de Vanesa y yo, ya no quedaba nadie más aquí. De los humanos, al menos.
-Acepta quedarte aquí, y estarás con ella de nuevo en un segundo- le propuso Maggie finalmente, mirándole de una forma que jamás pensarías ver un rostro tan angelical como el de ella.
¡No, aceptes Vanessa! Le grité mentalmente.
¡No! Ella no podía aceptar, si lo hacía desaparecía y… Estaría con su hermana, seguramente… ¡Pero aún así no podía! Tal vez ya era demasiado tarde para su hermana, pero ella todavía podía salvarse.
-¿De verdad estaré con mi hermana?- preguntó, su voz era temblorosa.
Maggie asintió.
-Te reunirás con ella en cuanto aceptes quedarte- le aseguró.- ¿Aceptas?- inquirió.
Miranda se quedó mirando a Maggie en silencio, había miedo y tristeza en sus ojos. No pudo suprimir más las lagrimas, y ellas cayeron libremente por su rostro.
Esperé, con un el corazón en un puño, su respuesta.
-Si- dijo con claridad, cerrando los ojos y apretando los puños como si esperase algún tipo de dolor.
No se con exactitud que esperaba que sucediera posteriormente, pero definitivamente no era eso.
El cuerpo de Vanessa explotó en un montón de diminutas partículas brillantes para finalmente solo quedar una esfera flotante llena de luz.
Impulsivamente, mi boca se abrió para gritar histéricamente, pero el sonido se quedó en mi garganta porque una mano me cubrió por completo la boca. Un fuerte brazo rodeó mi cintura y me levantó en vilo, tirando de mi y llevándome a mi habitación. Intenté resistirme con todas mis fuerzas, pero fue inútil, no logré liberarme ni un poquito.
Entonces, la combatiente que habitaba de mi tomó el control de la situación justo cuando estaba a punto de entrar en pánico. Le mordí con fuerza la mano que cubría mi boca al mismo tiempo que le daba un codazo en el estomago.
El secuestrador me soltó, maldiciendo en voz baja, pero mi plan no funcionó como yo esperaba. Empecé a correr sin mirar atrás cuando nuevamente me cogió de la cintura y me levantó, cubriendo mi boca cuando otra vez me dispuse a gritar.
Nos metió a mi habitación y cerró la puerta con su pie al tener las manos ocupadas, presionando el pestillo con su codo.
Finalmente, me soltó y me dejó en el suelo.
Fue cuando por fin pude ver quien era.
-¿Tu?- inquirí con incredulidad- ¿Estás loco? ¿Por qué me haces esto?-
-No. ¿Tu qué pretendías al espiar estar espiando por las puertas abiertas y escuchando conversaciones? ¡Alguien pudo haberte descubierto! ¿Sabes lo que te sucedería si eso ocurriera?- me respondió Christían, furioso.
Le miré, llena de incredulidad y rabia.
¿Pero cómo se atrevía a ser tan sínico?
-Oye, ¿te crees que soy idiota? ¿Cómo puedes ser tan… tan…?- apreté los puños y gruñí al no encontrar el termino lo suficientemente fuerte para calificarlo- ¡Eres un maldito traidor! ¡Creí que eras mi amigo!-
Mi voz se rompió un poco en la ultima frase y sentí mis ojos humedecerse, me odie a mi misma por eso. Yo no debía mostrarle que su engaño me había afectado. NO podía.
-¿Qué dices?-
¡El muy maldito se atrevía a hacerse el sorprendido!
-¡Escuché todo lo que hablaste con Maggie!- le respondí.
-Eso ya lo sé- dijo, frunciendo el ceño- Lo que no entiendo es por qué te comportas de esa manera conmigo.-
Oye, pero este si que es bien… Me entero de que me está tendiendo una trampa, que su amistada solo era fingida, ¿y me pregunta eso?
-¡Me estuviste engañando todo este tiempo!- le grité, apretando los puños.
Christian se quedó en blanco unos segundos, mirándome aún confundido. Luego, poco a poco la comprensión llegó a él y abrió ligeramente la boca.
-Oh- musitó. Su mirada se suavizó- Bella, creí que lo habías entendido-
-¿Entender que? ¿Qué toda tu amabilidad era falsa? Pues si, lo he entendido.- respondí.
-No, que todo lo que le dije a Maggie era mentira, y así no sospeche que te estoy ayudando-
Crucé los brazos, mirándole con las cejas arqueadas y llena de incredulidad.
¿Y este que dijo? ¿Le digo que es un plan para ayudarla y volverá a creer en mi? Pues está bien… loco si piensa eso.
Es esa la razón por la que no suelo darle confianza a la gente, porque después te agarran de tonta y hacen lo que quieren contigo.
-No me crees- afirmó. Yo solo arquee una ceja.- Solo piensa en esto, Bella: Si estuviera conspirando contra ti, ¿porqué no te delaté ante Maggie cuando te pillé espiándonos? ¿No crees que, si realmente estuviera planeando lo que le dije a Maggie, habría terminado de una vez contigo al ver que descubriste mi plan?-
Si, lo que dijo tenía sentido, mucho sentido, pero aún así no podía creerle. ¿Y si era otro de sus engaños? No quería caer de nuevo, sabiendo perfectamente que esta vez podría ser peor. Yo no quería morir. No aún. No aquí. Tenía muchas razones por las cuales salir de este lugar y regresar a casa, viva.
-¿Y como se que esto no es otro plan para que vuelva a confiar en ti?- le pregunté.
-Tienes que creerme- dijo, dando un paso hacia mi, paso que yo retrocedí.-Tendrás que hacerlo si quieres salir de aquí-
¿Salir de aquí? Claro, si confiaba en él iba a salir… pero por los pies por delante.
-Veré la forma de hacerlo sola- contesté rápidamente, descruzando los brazos.
Él negó con la cabeza y su voz fue seria al responder:
-Es que no lo entiendes, Bella. No hay tiempo. Cuando tu averigües la forma de salir, si es que lo haces, ya será demasiado tarde para ti. Solo te quedan un par de horas-
Eso, definitivamente, me tomó por sorpresa. ¿Tenía un tiempo limite? ¡Eso no lo sabía! ¿Desaparecería cuando se me acabara el tiempo?
Recordé a Vanessa, explotando en un montón de polvo de luz. ¿Eso era lo que le sucedió a todos los demás?
¿Eso me sucedería a mi?
Existía la posibilidad de que esto también fuera un truco de Christian, pero, ¿y si no lo era?
Le miré fijamente a los ojos, y él también lo hizo. Sus brillantes ojos azules parecía sinceros y preocupados, como si todo lo que me estuviera diciendo fuera cierto. Pero, ¿y si no? ¿Y si era mentira? ¡Yo no quería caer otra vez!
Pero, ¿y si, efectivamente, era cierto todo lo que me decía y él solo quería ayudarme?
-Déjame ayudarte- me pidió, acercándose un poco a mi- No tendrás que aceptar nada, porque no voy a preguntarte ni proponerte nada. Ni siquiera tienes que dirigirme la palabra. Bueno, quizás tengas que fingir un poco delante de los demás, pero solo eso.- caminó hacia mi y cerró la distancia que había entre nosotros- Confía en mi. Yo jamás haría algo para lastimarte-
Me quedé mirándolo, desconfiada. Si, es cierto que él ya me habría hecho algo si así lo quisiera, lo dijo Maggie y acabo de comprobarlo hace un rato, pero aún así…
Un duro debate se desarrolló en mi. ¿Qué debía hacer?
Finalmente, después de un siglo de espera xD No, ahora en serio. Siento mucho el retraso, pero no pueden culparme, el colegio me tenía secuestrada xD
¿Que dicen? ¿Bella debería confiar en Christian? ¿O no? ¿Que creen que pasará en el siguiente capitulo?
Pobre Vanessa y Miranda :'( Pero no se preocupen, ellas están bien :)
Espero que les haya gustado el capitulo! ^^ Subiré la tercera parte el próximo domingo, o quizás antes, todo depende del tiempo libre que tenga para escribir.
Para las que están leyendo mi otra historia, "La llamada de Jessica", les pido un poco de paciencia, ya que no he podido terminar el capitulo :S ¡Pero tranquilas! Solo me falta la ultima parte así que estará listo a más tardar el lunes, osea, mañana. Si gustan también pueden pasarse por mi perfil y leer mis otras historias ^^
Gracias por leerme!
~Xime~
