N/A (autora): ¡Especiales agradecimientos a kawaii uke27, Howl3, Mlanie762 y acrossthegalaxies! ¡Vuestros reviews, me inspiran a continuar con esta historia!
¡Reviews son vida!
KH no me pertenece, pese a la cantidad de años que le he dedicado.
N/T (traductora): Después de bastante tiempo, ¡paso a dejar el capítulo dos! Realmente quería esperar a que el fic fuese avanzando más en su versión original, pero no ha avanzado demasiado aún, así que mejor seguimos por aquí. Por otro lado, con esto hago ver a modo general que sigo activa, y que otras actualizaciones vendrán pronto. Cualquier review, se lo pasaré a ella directamente ;)
Atravesaron la arena de camino a Agrabah. Lea caminaba en silencio, apenas prestando atención a la charla sinsentido sobre la gente a la que no podía esperar por ver. Según andaba iba mirando a su alrededor en caso de ver cualquier cosa que les ayudase a saber si iban en la dirección correcta. Se limpió el sudor sobre su frente, maldiciendo a su abrigo negro por atraer el calor incluso más.
—Ni siquiera hemos llegado aún y ya me estoy muriendo de sed. —Lea soltó una risa seca—. Qué injusto.
Riku rodó los ojos y replicó.
—Ya casi hemos llegado, Lea. Solo espera un poco más.
De pronto Sora dejó de hablar para tomar a Riku por el brazo.
—Yo también estoy sediento, Riku. Quiero llegar lo antes posible, así que… ¡Os reto a una carrera! —Y sin siquiera en molestarse en esperar por una respuesta, arrancó a correr entre risas.
«¡¿En serio?! ¡¿Van a ir corriendo con este calor?!». Lea miró a Riku incrédulo. Riku le devolvió la mirada: una mirada exasperada, aunque también divertida. Se encogió de hombros mientras soltaba un "así es Sora…". Entonces empezó a correr tras su amigo. Lea los observó a ambos, todavía incapaz de comprender cómo se atrevían a correr con ese calor. «Preferiría no quedarme atrás… o ser adelantado». Y así, dispuesto a derrotarlos a ambos, Lea arrancó a correr con una sonrisa en su rostro. «Derrotaré a esos dos chicos».
En cuanto llegaron a Agrabah Lea se derrumbó en el suelo del bazar sin aliento, sintiéndose como si acabase de luchar contra cientos de Sincorazones.
—Yo gano —murmuró Riku quien apenas se veía afectado por la carrera, a excepción de su respiración ligeramente más pesada. Sora farfulló.
—¡Se realista, he ganado yo! ¡Apóyame, Axel!
Lea se incorporó lentamente, lanzándoles una mirada asesina.
—Nunca más… volváis… a hacerme eso… de nuevo. —Volvió a tumbarse, todavía luchando por recuperar el aliento. Cerro los ojos para volveros a abrir una vez más al darse cuenta de que había algo que no estaba bien. Se levantó rápidamente, interrumpiendo las bromas que ambos portadores de la Llave Espada estaban teniendo.
Lea se dio la vuelta con cautela. «¿Por qué está todo tan tranquilo? No hay nadie alrededor…».
—¿Qué ocurre, Lea? —preguntó Riku, notando su extraño comportamiento.
Lea se volvió hacia él con una mueca en la cara.
—¿Por qué no hay nadie alrededor? Por lo menos debería haber algo de gente en las memorias de Roxas y Sora. Pero no hay nada. Este lugar está abandonado…
Riku frunció el ceño, contemplando la situación.
—Bueno… Realmente no creo que eso importe ahora. Mantendremos los ojos abiertos, pero tenemos que seguir avanzan–
Sora interrumpió a su amigo de la infancia exclamando.
—¡Vamos al palacio! ¡Os apuesto lo que queráis a que allí habrá algo! —Riku asintió, para después responder.
—Supongo que es un buen lugar por el que empezar a buscar.
Lea se cruzó de brazos, sintiéndose todavía preocupado por la falta de gente en ese mundo.
—Vale, pero sigo pensando que hay algo raro. Lo siento en mis entrañas, tío. —Golpeó su estómago para darle mayor énfasis a sus palabras antes de empezar a caminar en dirección al palacio, cuya magnificencia podía apreciarse incluso en la distancia.
Rápidamente, lost res empezaron a caminar hacia los portones. Lea vio a una mujer vestida en un azul y muy revelador traje. Sora pareció estar a punto de gritar y saludar cuando de pronto se detuvo.
—Quizás ella no me conoce… Si ella no es más que una memoria, como en el Castillo del Olvido… ¡Venga ya! ¡Sería horrible ser olvidado de nuevo por todos! —exclamó con un puchero.
Su pregunta fue respuesta en cuanto Lea observó a la mujer volverse hacia ellos. Ella los miró uno a uno. Cuando sus ojos captaron a Sora, una gran sonrisa apareció en su rostro mientras empezaba a correr hacia su dirección.
—¡Sora! —gritó. Feliz por haber sido reconocido, Sora le devolvió la sonrisa y respondió.
—¡Hola, Jasmine!
Ella echo un rápido vistazo a Lea y a Riku. Tras esto, se volvió hacia Sora.
—¿Quiénes son tus amigos? ¿Y dónde están Donald y Goofy?
Sora puso su mano sobre el hombro de Riku para presentarlo.
—¡Este es mi amigo Riku! ¿Recuerdas cuando estaba buscando a alguien? ¡Era a él! —Dicho esto, pasó a colocar su otra mano en el hombro de Lea—. Y este es Axel. De hecho él ahora mismo también está buscando a alguien. ¿Has visto a un chico rubio con los ojos azules? ¿Alguien algo pálido y tranquilo?
Lea se quitó la mano de Sora de encima y dijo:
—De hecho, me llamo Lea —enfatizó—. ¿Lo captas? Uh, da igual…
—Jasmine —respondió ella.
—PRINCESA JASMINE —aclaró Sora.
«Wow, en serio, ¿a quién le importa, Sora? Porque a mí no».
—Gracias, chico —murmuró Lea—. Lo que sea, ¿no habrás visto por aquí a un chico bajito y gruñón, ¿no? Se llama Roxas. Seguramente esté vestido con un traje como el mío… —Se detuvo en cuanto vio un reflejo de conocimiento en sus ojos—. ¡¿Lo has visto?! —preguntó, incapaz de mantener el revoltijo de esperanza y ligera desesperación fuera de su voz.
Jasmine se mordió el labio inferior antes de responder.
—He visto a alguien con un traje como el tuyo correr hacia el callejón… Pero no pude ver su rostro porque lo tenía oculto…
—No, ¡esto es genial! ¡Tiene que ser él! —exclamó Lea, eufórico ante semejante información—. ¡Gracias por tu ayuda, princesa! —Y sin esperar un segundo más, Lea arrancó a correr en dirección al lugar que ella especificó.
«Roxas, ¡allá voy! Te prometí que te buscaría. Solo espérame».
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—LEA.
—AXEL.
Lea se detuvo abruptamente, volviéndose hacia ellos.
—¡¿Qué?! ¡Vamos!
Riku corrió hacia él con una expresión sombría en su rostro.
—No puedes ir a por él de esta manera. Ni siquiera sabemos si es él de verdad.
—¿Y quén más iba a ser sino? ¡Tiene que ser Roxas!
Riku frunció el ceño.
—Aún así. Solo acuérdate de lo que el Maestro Yensid dijo. Esto es territorio desconocido. Cualquier cosa podría pasar.
Lea rodó los ojos y colocó ambas manos en su cintura.
—Eso ya lo sé, oh-sabio-Maestro de la Llave Espada. Estoy teniendo cuidado, ¿vale? —Y con eso, se volvió de nuevo y emprendió una vez más su marcha.
«Tiene que ser él. Tiene que serlo».
De pronto, apenas unos segundos antes de meterse por el callejón, toda una serie de sombras empezaron a emerger a su alrededor. Sus Llave Espada se materializaron al instante.
—¡Sincorazones! —gritó Sora.
«No, ahora no. ¡No tengo tiempo para esto!», gritó Lea en su cabeza. Justo cuando se colocaron en prosición para atacar, se paralizaron, confusos.
—¿Pero qué son…? —susurró Riku. Las criaturas que los rodeaban no eran ni sincorazones ni incorpóreos, y definiticamente no eran comesueños.
Las criaturas, envueltas en oscuridad y de brillantes ojos amarillos, se lanzaron a atacar todas a la vez.
N/T (traductora): Aquí acaba el capítulo 2. Si sois extremadamente impacientes siempre tenéis la opción de pasaros a seguirlo en la versión original en inglés, y en ese caso espero de verdad que le dejéis comentario, aunque sea en español (o lo dejáis aquí y yo se lo paso. También es opción). Ya sabéis lo mucho que animan a seguir :) ¡Un saludo!
