Segunda evaluación de la armonía: Kanon.
Saga, parecía mucho más relajado de cuando entraron a la habitación. Aioria ya no le miraba con tanto rencor ahora que sabía tres cosas: que realmente el caballero de Géminis no quiso matar a su hermano, que intento evitarlo y le había salvado la vida cuando era un niño pequeño. Aioros también se había liberado del rencor hacia Saga, a fin de cuentas él se había perdido la infancia de su hermano, pero saber que este había evitado su muerte a cambio de su completa sumisión ante Ares. Provocaba que estuviera en deuda con él. Shura se sentía doblemente responsable por la muerte de Aioros. A pesar que Saga lo había intentado evitar, se seguía sintiendo mal por ello, por no haber creído en la inocencia de su amigo. Kanon estaba con los ojos cerrados, meditando sobre la primera escena vista. Mucho tiempo se preguntó si Saga se había arrepentido alguna vez de encerrarlo en Cabo Sunion. La cruda verdad, proporcionada por la diosa Enio, le había demolido el espíritu. Tantos años guardando rencor hacia Saga, solo para saber, en tres minutos, que este se había arrepentido de hacerle eso.
-Ese rencor es más viejo de lo que crees Kanon.-Dijo la calmada voz de Harmonía sacando a varios de sus pensamientos. Kanon le miro…-Tu rencor hacia tu hermano es de mucho antes de llegar al santuario. –La diosa miro a su par presente.- Enio… puedes…
-No.
-¿No? ¿No le harás a Kanon lo que le hiciste a Saga?-Pregunto Aioria, él quería ver los recuerdos de Kanon
-La verdad que me enferma ver a los hombres golpear a su mujer e hijos.-Dijo esta como si escupiera veneno con cada palabra. Aioros, Aioria, Shura y Camus parpadearon un par de veces, por la sorpresa, mientras Saga bajaba la vista.
-Aunque fuéramos gemelos… jamás golpeo a Saga.-Kanon cerró los ojos.- Cuando lo estaba por hacer parecía que algo le detuviera. –Kanon cerró el puño con fuerza.-ODIABA A SAGA POR QUE EL NO TENÍA QUE SUFRIR ESAS LAS PALIZAS…-Lagrimas comenzaron a caer de los ojos del gemelo.- Cuando llegaba ebrio nos golpeaba a mí y a nuestra madre. A Saga no le golpeaba, pero si le gritaba.-un ligero temblor invadió la voz del gemelo- Cuando le escuchaba llegar ya comenzaba a temblar por miedo a lo que me pudiera hacer esa noche.
-Tu padre era un golpeador…-Shura sentía que la sangre se le hervía, jamás había soportado a ese tipo de personas.- ¿Cómo fue que salieron de ese infierno?
-Por qué ella murió.-Dijo Saga con un tono amargo.-Quiso matar a Kanon. Mi madre se interpuso y el la mato. Nuestros gritos le llamaron la atención a un caballero, que no se si por coincidencia o no pasaba por allí de regreso al santuario.
-Mato a nuestro padre… cuando este estaba a punto de atacarme con el hacha.-Informo Kanon.-Luego de curar mis heridas los enterró y nos llevó al santuario. Pensé que la pesadilla se había acabado, pero solo empeoro. Hubo una época, en la que deseaba que me hubiera matado esa noche.-Saga le miro alarmado.
-¿QUE DICES? ¿ERES IDIOTA O QUE SE TE METIO?-Rugió el alterado Saga. Harmonía elevo su cosmos llevando calma a los caballeros presentes que comenzaban alterarse.
-Saga, me obligaban a estar oculto si me veían el maestro me pegaba y tú sabes eso.-El caballero miro fijamente ese par de ojos idénticos a los suyos.-Se volvía a repetir la historia, solo que en este caso no había madre que resistiera golpes para evitar que me pegaran a mí. Te odiaba por eso… porque tú eras libre de andar por donde quisieras mientras yo tenía que quedarme escondido asegurándome de no ser visto por nadie. Ser solo una sombra entre las sombras.
Los caballeros guardaron silencio. Harmonía mantenía elevado su cosmos para evitar que se generen discordias o exabruptos entre ellos. Camus estaba sumamente cayado, lo mismo Shura. Aioros estaba cerca de su hermano, quien al igual que el agradecían no haber tenido un padre así… El mayor le había tenido por más tiempo, pero le recordaba como una persona amigable.
-Solo falta que cante el grillo…-dijo la tranquila Enio. Kanon suspiro, si iba a soltar todo lo que había guardado por años ese era el momento.
-Cuando empecé a notar la oscuridad que habitaba en Saga… me sentía feliz. Porque mi perfecto hermano al que todos admiraban, y mi padre nunca había golpeado, se estaba auto destruyendo a sí mismo.-Kanon suspiro- Nunca sospeche que se tratara de la presencia de un dios… Y creo que si lo hubiera notado, no hubiera hecho nada en ese momento para impedirlo. Cuando Saga me encerró en Cabo Sunion, me dije que mataría a Saga a penas me liberara de ese lugar. Por qué él tenía todo lo que a mí se me negaba.-Kanon miro a la diosa que tenía enfrente a Enio.-Creo que era más odio hacia mi hermano, que odio hacia el mundo…
-No mientas… es al revés y tú lo sabes.-dijo Enio con calma…-Y la razón por la que tu padre no golpeaba a Saga era porque Ares no se lo permitía. No porque él tuviera favoritismo con tu gemelo.
-¿Ares?-dijeron los gemelos al unísono.
-Perdónenme por esto…-El lugar cambio, se hallaban en el interior de una humilde casita. A los gemelos se le pusieron de punta los pelos de la nuca. El llanto de unos niños les llamo la atención. En la mitad de la sala, había una mujer, de cabellera azul y muy golpeada, inconsciente en el suelo y no muy lejos de ella dos niños no mayores a los 5 años llorando sentados contra la pared. Uno se notaba severamente golpeado, mientras que el otro, sin rastro de la paliza, le cubría con su cuerpito. Un hombre, de cabellera negra y ojos rojos, le sujetaba la mano alzada a otro de cabellera rubia. Todos supusieron que si el de pelo negro no sujetaba esa mano esta caería sobre el niño que protegía a su hermano.
-Saga… apártate ahora.-Ordeno el rubio. El nene comenzó a negar con la cabeza mientras abrazaba con más fuerza a su hermano.-QUE TE CORRAS TE DIJE… SAGA CORRETE AHORA.-La ilusión se interrumpió y volvían a estar en la sala circular.
-No recordaba ese momento…-Dijo Kanon.
-Yo tampoco…-informo Saga.- ¿Qué hacía Ares ahí?
-Ustedes no podían verlo, pero cada vez que tu padre comenzaba.-La diosa cerro los ojos.- Ares se aseguraba que no te matara a golpes.
-¿Tu como sabes eso?-Pregunto Aioros.
-Pues… ese idiota como sabe que estoy en contra violencia familiar-los guerreros le miraron- pero sí estoy a favor de la violencia en las batallas-se apresuró agregar- Cada vez que me veía, me decía que había evitado que un padre violento golpeara a su hijo.-La diosa hizo una mueca de desagrado-No sé para qué me diría eso… si sabía muy bien que él no hace nada si no obtiene algo a cambio…-Los caballeros se miraron, realmente sonaba un tanto patético por parte de Ares.- ¿Te sientes más calmado Kanon?
-No calmado, pero si más ligero…
-La armonía la tienen que terminar de armar tú y tu hermano.-dijo la diosa rubia.- Tu carácter hosco se debe a esas situaciones que te viste obligado a vivir.-El caballero miro a la diosa.-Las experiencias nos hacen quienes somos. Tu hermano no tiene la culpa por lo que te hizo tu padre… Tal vez cuando estuvieron entrenando tuvo la culpa de callarse y el no contenerte como se debiera. Pero eran muy pequeños y eso es algo que cuesta asimilar fácilmente...-La diosa Harmonía sonrió- ¿Quieres darte una micro siesta como tu hermano?
-No gracias…-Se excusó Kanon… y claro esta para desviar el tema…- ¿Cómo es eso del cortejo por parte de Ares? Debes sentirte mal de saber que esa cosa te está queriendo conquistar.-Enio estallo en risas.
-Es que a Ares se le metió en la cabeza en que yo y el seriamos la pareja "Perfecta"-La joven rio con ganas.-Bajo el nombre de Belona, algunos romanos creyeron que: por estar siempre con Ares en los combates, él era mi marido.-La diosa rio- y de ahí al muy tonto se le metió esa idea en la cabeza. Aunque debo admitir que sus cartas me han sacado una buena cantidad de risas.-La diosa sonrió. Mientras Harmonía y los caballeros sentían un escalofrió. Ares escribiendo cartas de amor… eso sonaba terroríficamente cursi.
-¿Qué te escribía?-Pregunto el curioso Aioria.
-Bueno hagamos un mini receso para liberar de tensiones el ambiente…-Harmonía sonrió.-Iré a buscar un poco de té.
-Sabe que estoy por dejar mal parado a Ares por eso se va…-Dijo la sonriente diosa. Mientras en sus manos se aparecían un par de rollos de pergaminos.- ¿Quien lee?-Kanon levanto la mano y la diosa le arrojo el primer pergamino. El caballero carraspeo.
"Enio: Te dedico estas pequeñas líneas, para informarte que como ha sido la batalla. Debo hacer notar que a esta batalla, le hizo falta tu fiereza. Una batalla no vale…-Kanon comenzó a reírse.-no vale… la pena pelearla…"-el caballero paro un momento no podía seguir leyendo.
-Vamos Kanon deja de reírte y sigue leyendo.-Le incito Aioria.
-Es que es muy gracioso…-Ya le dolía el estómago por la risa.-No puedo creer que haya escrito esto…
-Dale el pergamino a tu hermano…-Le indico Aioros. Kanon así lo hizo. Saga que ya había tenido que pasar por ello, incluso ser testigo mientras se escribían algunas cartas. Se preparó mentalmente para lo que estaba a punto de leer.
"no vale la pena pelearla si tú no estás presente. –al oír esto los Aioros, Aioria. Kanon, Saga y Enio estallaron en risas. Eso sí que era cursi. Camus y Shura estaban llamando a su seriedad para no reír.-"extrañe verte peleando a mi lado, bañándote en la sangre de quienes vences. Ver ese destello en tus ojos, que arde como el fuego de mi corazón…-Saga paro un momento para tomar aire y reprimir la risotada.-Provoca que mi deseo sea el de matar a todos los humanos para que te puedas bañar enterita en su sangre…"
-Que romántico.-Aioria realizo una mueca. Saga ignoro el comentario y continúo.
"Tú eres la musa que me inspira en cada batalla. Si tú no estás a mi lado me siento vacío en los combates. Y a no es lo mismo sin tu presencia, los gritos de los soldados que atravieso con mi lanza no los puedo oír. Ya ver esas expresiones de terror no me satisfacen. Solo lo hacen cuando eres tú la que les mata. Verte mientras utilizas tus espadas durante el combate es para mí el mejor baile que se puede observar. Tú haces de la muerte un arte en la guerra."
-Por favor no puedo seguir leyendo esto… mis neuronas se están auto suicidando a cada letra… -Informo Saga.
-Dale que ya casi termina…-le alentó Enio… Saga, un tanto resignado continúo leyendo.
"me siento un tanto patético dedicándote estas líneas… Espero que entiendas mis intenciones, tu belleza es más cautivante cuando estas a mi lado, siento envidia de los mortales a los que matas. Por qué siempre les dedicas una sonrisa cuando lo haces y lo último que ven cuando comienzan el camino hacia el Hades es tu bello rostro." –Kanon realizo gestos como si estuviera a punto de vomitar, mientras Enio se retorcía de la risa.- "Tu Enio, diosa de la guerra, la destrucción y la violencia, juro que jamás me arrepentiría de estar a tu lado. Siempre que te veo portas tu armadura, eso siempre me hace preguntarme ¿Cómo se sentirá tocar la piel que está debajo?-Al oír esto los guerreros miraron a la diosa vestida con ropa de entrenamiento. Ares siempre le había visto con armadura… Si se enteraba que los caballeros la estaban viendo con ropa común seguro desearía morirse.-"Eres una diosa dispuesta siempre para el combate, incluso las pocas veces que me has permitido entrenar con vos, llevas puesta tu armadura. Me sentiré un privilegiado el día que te quite la armadura por partes, una a una y te lleve a mi lecho en brazos…" –Saga se ruborizo un poco. Camus y Shura estaban llegando al borde de su seriedad, si la carta continuaba no podrían contener la risa.-"Cuento los días, esperando que ese sueño me lo cumplas. El día que aceptes que fuimos hechos para estar juntos siempre, incluso fuera de los combates. Vos serias mi reina. El día que domine al mundo, te dejaría destruir todas las ciudades que quisieras y ordenaría construir otras para que continúes haciéndolo. Ni Afrodita se compara con vos cuando sonríes mientras tomas por asalto una ciudad junto con las tropas. Eres el arma perfecta… la diosa perfecta. Tienes todo de todas, pero ellas no tienen nada de ti. Eres irremplazable, y el día que te haga mía… Me asegurare que lo sientas
Por siempre tuyo, mi preciosa asesina. Ares.
PD: SI NO ME ACEPTAS POR LAS BUENAS SEGUIRE EL EJEMPLO DE MIS TIOS, HADES Y POSEIDON."
-Esa carta la escribió en la era del mito…-La diosa sonrío. A Shura estaba que no daba más de la risa. La posdata era la gota que rebalsó el vaso.
-Nos dijeron que Ares está en rehabilitación física…-Saga contenía la risa. El conocía, se podría decir, a Ares y era algo raro saber que este había escribido esa carta.-Fue después de esta carta o antes…
-Esa carta me llego y a la semana…-La diosa sonrío con sorna. –Ese idiota intento seguir los pasos de sus tíos. Solo que se olvidó que YO, no soy Anfitrite y Perséfone. - La diosa se miró las uñas.-Quería castrarlo, pero el dios Zeus no me lo permitió. Dijo que Ares me quitara el casco, tocara mi cabello y quisiera secuestrarme no eran razones suficientes para permitirme castrarlo, por eso le di la golpiza. -Al oír las razones de la diosa, los caballeros pasaron saliva. Sin duda era una diosa muy violenta, si había dejado en ese estado a Ares por hacer eso. ¿Qué le hubiera pasado a la divinidad? Si lograba secuestrar a la diosa, sin duda no le alcanzaría la inmortalidad para reponerse de la paliza que esta le suministraría...
Continuara…
En la siguiente entrega. La "evaluación" de Aioria.
