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Aquí una nueva entrega, espero les guste.

Se me ocurrio porque cuando estoy en casa preparo muchos postres, soy una especialista en ello de hecho los que veran aqui fueron los ultimos que hice aunque estos no tengan que ver con Japón pero son deliciosos.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Naruto no me pertenece porque si me perteneciera Ino sería novia indiscutible de Naruto.


Resumen:

Ino se había esforzado tanto en aprender cocina y solo para él y que él dijera que solo comería postres no ayudaba a calmarla después de un día demasiado ajetreado, miro los postres que su esposa había hecho definitivamente amaba más que nunca a Ino por complacerlo... si definitivamente solo comería postres solo si ella los preparaba


Postres

Era hora de volver a casa, miro a sus amigos que tan solo reían, deseaba llegar a casa cuanto antes porque le esperaría una cena cortesía de su amada esposa, muchos habían creído que era muy jóven para contraer matrimonio pero la verdad es que la amaba demasiado que tan solo deseaba casarse con ella, el consejo estuvo de acuerdo y sus amigos estaban felices por él así que con eso se conformo sin contar que Ino era feliz a su lado.

Porque se había casado con Yamanaka Ino, la chica había conquistado por completo su corazón, era su vida entera - ¿Bebera con nosotros Hokage-sama? - pregunto Shikamaru causando la risa de sus demás compañeros - Claro que no Shikamaru ya sabes que el Hokage debe llegar temprano a casa - arremetio Kiba y él tan solo se encogio de hombros era cierto después de todo además no deseaba llegar tarde.

Ya que su esposa le había dicho que las clases de cocina habían dado frutos porque Ino era una experta en cuanto a comida se refería pero en cuanto a postres era horrible y a él le encantaban los postres por eso siempre comía uno a diario claro que Ino no debía darse cuenta porque sino estaría en peligro su vida - Debo irme - se despidio de sus amigos caminando a casa no sin antes detenerse en la pastelería y comprar un postre.

Él amaba los postres pero Ino no sabía prepararlos, por supuesto que no se lo reprochaba pero si le gustaría que ella aprendiera, camino a su casa comiendo el pequeño panecillo acaramelado.

Abrio la puerta de su casa y aspiro el aroma de la comida, camino a la cocina observando a su esposa acomodando la mesa - Llegaste - corrio a abrazarlo besando suavemente sus labios, sonrió por ese gesto ella siempre lograba sorprenderlo de alguna manera - Lamento la tardanza - se disculpo y ella lo miro con el ceño fruncido - ¿Has probado otro panecillo? - él de inmediato nego con la cabeza, no debía saber la verdad al menos no por el momento.

- Ino - ella nego con la cabeza para guiarlo hasta la cocina donde la mesa estaba casi puesta - Esta bien - fue todo lo que dijo, camino hasta la cocina para terminar de acomodar la mesa, tomaron asiento para comenzar a cenar y él noto que el silencio pesaba demasiado, miro el Oyakodon que su esposa había preparado y como siempre tenía pollo además de ternera, ella lo conocía perfectamente por eso la amaba.

Miro el Sashimi que ella había preparado, Ino se había lucido y él lo había arruinado - Decidido - miro a esposa que se levanto, la observo subir por las escaleras y tan solo estiro el cuello para ver que hacía, minutos después bajo con una maleta - ¿A dónde vas? - se levanto de inmediato para detenerla por la mano - Aprendere a cocinar postres mientras tanto solo come postres - él la miro con el ceño fruncido, su esposa se había vuelto loca.

- No es necesario Ino dejare de comer postres - aseguro este pero ella nego con la cabeza - Te gustan los postres, los amas, ya he aprendido a cocinar aprendere a hacer postres - la miro con una leve sonrisa, ella siempre pensaba en él antes que en ella por eso la amaba tanto - ¿Cuándo volveras? - pregunto porque no deseaba verla partir, era su esposa la necesitaba en casa - En tres días ya veras que aprendere rápido aunque me deberas los gritos de mi madre - lo beso tiernamente para salir por la puerta.

Amaba a esa mujer más que a su vida, Dioses la hecharía de menos pero después de todo ella no lo estaba haciendo solo por él lo hacía por su matrimonio y eso la hacía alguien maravillosa.


Habían pasado dos días y ella no aparecia, no podía estar atento en los documentos que su secretaria le traía, Dioses solo pensaba en la rubia, había estado comiendo en puestos de comida por supuesto que no comería postres a diario, estaba bien que los amara pero como Hokage debía de tener un buen balance en cuanto a comida.

La puerta se abrio sorprendiendo a sus compañeros y a él mismo para observar a Ino con un delantal, unas manchitas de algo en el rostro que la hacían lucir tierna y una enorme charola en sus manos - Fuera - de inmediato sus compañeros salieron nadie deseaba contradecir a la esposa del Hokage, ellos si valoraban su vida, la rubia camino hasta donde él y deposito la bandeja sobre la mesa no le importaron obviamente en los papeles.

- Este es un manjar de chocolate - señalo una copa siendo el contenido chocolate aunque incluía en la mezcla algunos malvaviscos miniatura, lo probo un poco y saboreo la vainilla en la mezcla además de probar un malvavisco que estaba saturado de chocolate, ella quito la copa y coloco otro postre delante de él - Crema de naranjas - miro el pequeño vaso de vidrio degustando el jugo de naranja y el jugo de limón en el contenido, sabía deliciosa además de que estaba fría.

- Mousse de fresas - coloco una copa de cóctel, observo la fresa que estaba congelada, degusto la nata y el merengue, el postre estaba delicioso parecía un tipo de helado pero no lo era - Mousse de té blanco con fresas - coloco un platito y observo el postre, se veía increíble, deslumbraba ante sus ojos, tomo la pequeña cuchara y corto un pedazo de este.

Era el cielo ese postre, degusto al momento el anís dulce, el brandy, la nata, y el té blanco, además las fresas arriba del contenido que estaban deliciosas, era un postre exquisito, había más pero tan solo se levanto para besarla ella probo de sus labios el postre, Dioses Ino había aprendido a cocinar de prisa al parecer ella tambien deseaba estar con él y eso le gustaba demasiado.

Poso sus manos en las caderas de ella para besarla más intensamente, deseaba sentir a Ino ya, no le importaba si alguien llegaba, quería sentir a su mujer - Gracias - dijo este sobre los labios de ella para colar las manos sobre la camisa de ella, amaba más a Ino por satisfacer su pequeña necesidad, le agradecía inmensamente feliz el cumplir su deseo de que aprendiera a cocinar postres solo por él... si definitivamente solo comería postres solo si ella los preparaba.

Además con los postres podía hacer muchas cosas sobre todo si se trataba de Ino, sin contar de que su mujer era exquisita y debería de agregarle un poco de canela o de anís, degustaría un gran majar en su oficina.


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Espero les haya gustado esta nueva entrega.