Luna romántica.
Los dioses y guerreros se hallaban fuera del salón comedor, mirando el cielo o hablando entre ellos.
-Sin duda Artemisa se ha lucido con esta bella luna.-Informo Hermes.
-La Luna lo dice y las estrellas lo confirman-Comenzó a recitar Momo.-La noche invita, a los amantes, secretos a protegerse entre besos.
-Muy bonito Momo-Harmonía le sonrió.
-Eh compuesto mejores…-Informo el dios mientras miraba el cielo-Me hace falta una musa inspiradora…
-A ti poeta.-Comenzó a recitar Harmonía.
Que nos dibujas el amor en tus letras
Haciéndonos despertar los sentidos con tus poemas
A ti poeta
Que nos haces vivir sueños con ilusión
Con tan solo mirar una estrella
A ti poeta
Que al leerte el corazón late
Con la emoción de un instante.
A ti que conviertes a la luna en tu musa.
Haciendo de la música tu bandera.
Combinando acordes con versos e imágenes bellas.
A ti, gracias por ser poeta.
-Este poeta musa a hallado-Recito Momo mientras le tendía, caballerosamente, la mano -Y espera que nunca. De su lado, sea apartado. ¿Gusta la bella Harmonía, acompañarme a caminar en esta noche soñadora?-La joven tomo la mano del dios y se retiró a pasear con este.
-Que romántico…-Comento Enio mientras miraba con actitud perdida la luna.
-¿Tu sabes lo que es el romanticismo?-Pregunto burlona Hera.
-Si lo se… Me pregunto si tú lo sabrás… O si alguna vez viviste en carne propia un acto romántico…-Dijo la joven sin dejar de mirar la luna. Varios hicieron muecas que intentaban ser una sonrisa burlona.
-Enio no la provoques…-Le pidió Athena.
-Saori…-Escucharon una voz, por la cual para sorpresa de TODOS. Los dioses ajenos al santuario, incluso Enio, se alejaron del dueño de la voz.
-¿Seiya? ¿Qué haces aquí? ¿Pensé que estarías en Japón?-Pregunto la sorprendida y divertida diosa. Todos, incluso su padre, se habían hecho para un lado. Sí que le temían a Seiya. Varios de los caballeros de las órdenes, dorada y plata, sintieron una ligera envidia del chico.
-Me aburría y decidí volver.-Informo el sonriente Pegaso vestido con sus ropas normales. Miro por encima de su hombro la luna-Esta preciosa… Señorita Saori…-Seiya se sonrojo un poco-Gustaría salir a caminar con migo así le cuento lo que paso, las cosas nuevas del orfanato…-Se excusó.
-CLARO MI HIJA IRA CON GUSTO… llévatelo de aquí Athena, la condición era venir si lo sacabas del santuario.-Le informo Zeus por cosmos. Aunque accidentalmente lo suficientemente alto para ser oído por todos.
-¿Hay algún problema con migo?-Seiya les miro algo dolido.
- No hay ningún problema con vos…-Enio le sonrió con actitud maternal.-Es que los dioses… le tememos a todos los caballeros de Pegaso, no lo tomes como una ofensa.
-Ah… pues disculpen…-Seiya parecía algo avergonzado.- ¿Tú quién eres?
-Soy la antigua diosa de la guerra violenta, mi nombre es Enio.-Se presentó la joven mientras se le acercaba para estrecharle la mano-Un honor conocerte...
-Eh…. Gracias, igualmente-Seiya se ruborizo un poco, que una diosa extraña le dijera que era un honor conocerle le hacía sentir alagado y ligeramente avergonzado… ¿Tanta fama tenían los Pegaso?
-Vamos a caminar Seiya…-Athena comenzó a irse y Seiya le siguió.
-¿Por qué hiciste eso?-Le espetó Hera.
-Por qué asesino de dioses o no.-Enio le miro.-No deja de ser un crio de 13, ten más cuidado Zeus.
-Enio… tú siempre pensando en los demás…-Le dijo burlona Hera.-No finjas que te importa el chico.
-Ah Enio si le importa.-Ares miro a su madre.-Aunque cueste creerlo Enio es muy maternal. Ella cría a sus guerreros como si fueran sus hijos. Por eso los bastardos le son tan leales…
-¿Crías a tus guerreros?-La diosa de la belleza le miro
-Normalmente vienen de orígenes violentos…-Informo la diosa.-Lleguen grandes o chicos… necesitan mucha contención. O corro el riesgo de tener a suicidas potenciales.-La diosa les miro-Por eso tiendo a contenerles… si los dejo solos… Pueden cometer cualquier locura y como la violencia es mi rama… sé cómo tratar situaciones extremas.
-¿Ahora no les dejaste solos?-Hera sonrió con burla, del solo imaginarse a la diosa de la violencia volviendo a su templo y encontrándose que sus guerreros se habían quitado la vida.
-Jamás nos deja solos-Dijo una alegre voz.-Todo los días va a ver que estamos haciendo… de esa forma no podemos destruir nada.
-¿Quien dijo eso?-Dionisio dejo su petaca y miro para todos lados.-Debí imaginarlo…-Siguió bebiendo.
-No lo imagino…-Le susurro la misma voz al oído, el dios del vino dio un salto y se alejó del pilar donde estaba apoyado. Una joven de cabellera negra larga hasta la cintura y pálido rostro se hizo presente en un destello cobrizo. Se acercó a la diosa de armadura color sangre y se arrodillo ante esta.-Mi señora, vengo a pedirle permiso en nombre de mis compañeros.
-¿Permiso para qué?-La diosa le miro mientras arqueaba una ceja.
-Para salir de parranda…-la joven le miro con peligrosos ojos celestes- estamos aburridos en el templo, nos ha prohibido desatar masacres en su ausencia.
-Siempre y cuando no destrocen nada… salgan.
-Le juro en nombre de mis compañero y el mío que no destrozaremos nada.-Dijo la joven mientras cruzaba los dedos en la espalda.-No derramaremos nada de sangre.-informo con los dedos aun cruzados, los dioses le miraron sorprendidos. Estaba jurando en falso ante su diosa.
-Les conviene portarse bien o se quedaran sin salir de nuevo.-La joven sonrió y desapareció.
-Así que tus guerreros saldrán de fiesta…-Ares se le acerco sonriente.-mmm…-Varios supusieron que tramaba el dios, la joven le miro arqueando una ceja. Se produjo un destello cobrizo y un joven moreno de buena presencia (léase Afrodita, diosa, casi se le tira encima) se arrodillo ante la deidad de la guerra sangrienta.
-Mi señora Enio. ¿Los chicos preguntan si quiere venir a tomar algo con nosotros?-La diosa miro sonriente a Ares para luego asentir y desaparecer en un destello rojo-Apártate de ella Ares, la próxima vez será uno de mis cuchillo envenenados.-El joven desapareció como llego.
-Por eso odio a los guerreros de Enio-Se quejó el dios de la guerra mientras se cruzaba de brazos y se recargaba contra un pilar.-Parece que olieran cuando me quiero acerca a ella.
-Te odian al parecer...-Hermes le miro.
-Tengo la sospecha que se pasan entre ellos información de generación en generación, siempre es lo mismo.-Ares realizo una mueca irritado.- ¿A qué viene esa cara Hermes?
-Me deberás un favor...-El dios sonrió con picardía.-Guerreros de Enio ¿Pueden venir?-Se produjo dos destellos cobrizos. Una joven morena y un joven rubio se hicieron presentes.- Pensé que vendría la chica del principio o el chico.
-Nosotros somos los consejeros de Enio.-Informo el joven rubio de ojos magenta.-Nosotros le transmitiremos, lo que quiera decirnos a nuestros compañeros.-El chico cerro los ojos.
-Ah... bueno. ¿Por qué no quieren que Ares se acerque a Enio?-pregunto cordialmente Hermes.
-¿Usted en nuestro lugar lo haría?-Pregunto la morena.
-Es de mala educación responder una pregunta con otra-Dijo Hermes mientras, por cosmos, le pedía a los demás que mantuvieran silencio.
-Quiso secuestrarla y forzarla a casarse con él.-Informo el joven mientras su cosmos se elevaba ligeramente...-Por eso no le queremos cerca de ella.
-Nadie puede atentar contra la felicidad de nuestra diosa.-Informo feroz la joven, su cosmos agresivo también comenzaba a sentirse.-Y el que lo hace, pierde el derecho a seguir vivo
-¿Y qué les hace pensar que no sería feliz con Ares? Tal vez son ustedes lo que no la hacen feliz.-Los chicos se miraron, Hermes esquivo al instante una daga y una ráfaga de viento cortante.-Que carácter.
-Tenga cuidado con lo que dice dios Hermes.-La chica le mostro otra daga.-La próxima no le fallare.
-A no ustedes son unos jodidos de primera categoría...-informo el sonriente Hermes. Los jóvenes le miraron feroces, Ares no bromeaba era muy difíciles de tratar.- ¿Se presentan?
-Soy Dalia de Naga.-Informo la chica con tono frio.
-Taylor de Silfo…-el joven realizo una pequeña reverencia-perdone por no presentarme antes.
-¿No le pedirás perdón por atacarlo? Que humano tan impertinente…-le informo Hera.
-Diosa Hera…-El joven le miro con una peligrosa mirada calma.-Si fuera por mí, su cabeza ya estaría rodando escaleras abajo. Pero en su condición de diosa consorte de Zeus… no puedo saciar ese impulso. Así que no me tiente o lo hare… me importara poco el castigo que me impondrá luego mi diosa.
-Más que castigarte será capaz de felicitarte.-dijo su camarada burlona.
-Bueno ignorando eso…-Hermes lo peso un momento miro, de reojo, a Hera…-Vengan tengo un trato que proponerles…-Los jóvenes se miraron y luego siguieron al dios.
-Si Hermes logra convencerlos de hacer venir a Enio… Dejo la bebida…-Informo Dionisio. Al poco tiempo volvió Hermes con los pensativos guerreros. Los miembros de la orden dorada se miraron al igual que los otros dioses.
-Rex, Wichita, Jano, Demetrio, Juno, Ada Liz…-llamo la joven-Vengan un momento.-Se produjeron seis destellos cobrizos y seis jóvenes, ataviados con armaduras cobrizas aparecieron.- Vengan para acá…-Los ocho guerreros se alejaron un poco de los dioses. Se produjo un destello rojizo y Enio apareció vistiendo su armadura y con su lanza en la mano derecha.
-¿Qué les dijiste Hermes?-pregunto la diosa con una mirada suspicaz.
-Eh… Nada importante solo les ofrecí un trato.-Hermes sonrió.
-Mira para que te acepten el trato tiene que ser muy bueno.-Enio sonrió con burla.- ¿Qué le propusiste? De todas formas tienen que tener mi autorización para aceptar el trato.-Hermes se lo dijo por cosmos- Como se nota que eres el dios del comercio…-La diosa sonrió con burla.- Te lo aceptan seguro.-Los guerreros volvieron, el que iba delante de ellos. Era el que había aparecido para llevarse a su señora y amenazar a Ares con arrojarle un cuchillo envenenado.
-¿Y?-pregunto el sonriente Hermes.- ¿Por cierto cómo te llamas?-le pregunto al guerrero de armadura alada, sus alas parecían las de un inmenso murciélago (en total eran tres con esas alas, tres con alas emplumadas y dos sin alas) en su cintura llevaba un látigo enrollado y sus ojos rojos eran fríos como el acero.
-Soy Rex de Manticora, líder de los devastadores.-Informo el joven, para luego mirar con una expresión de respeto a su diosa mientras se arrodillaba frente a esta.-Mi señora, el dios Hermes nos ha propuesto un trato que la involucra. A nuestro parecer es un trato aceptable, pero no queremos aceptarlo porque ustedes quedarían momentáneamente sin vigilancia.-Hermes arqueo una ceja no querían aceptar el trato.
-Ah estos te son muy leales… cualquier otro acepta sin dudar…-informo Hermes con algo de pena.
-Acepten chicos…-La diosa sonrió con una ligera maldad.-Se cuidarme muy bien solita… además se los veo en los ojos… Quieren causar dolor… MUCHO dolor.-Los jóvenes sonrieron peligrosamente, o si su diosa les conocía muy bien.-Cualquier cosa les llamare. Pueden aceptar el divertido trato, que les hizo Hermes, yo les cubriré luego.-Los jóvenes sonrieron divertidos para luego realizar una reverencia ante su diosa.
-Dios Hermes aceptamos el trato…-Informo Rex mientras le estrechaba la mano al dios.
-ni loco dejo la bebida…-informo el alarmado Dionisio. Su idea había estado errada.
-En un rato se las llevo.-Informo el dios los jóvenes asintieron y desaparecieron en un destello cobrizo.-Son buenos muchachos sin duda…
-Y también son unos reverendos mal nacidos-Comento Enio distraída-No por nada el mundo esta así de violento…
-Enio-Ares le miró fijamente.
-Creo que puedo hacer el sacrificio de caminar a tu lado…-la chica sonrió disimuladamente, para luego irse con el dios de la guerra.
-A el amor…-Dijo Afrodita sonriente.-Aunque lo niegue se nota que le gusta…-Los demás le miraron… para luego poner los ojos en blanco.- ¿Faltan varios caballeros dónde están?
-Ni idea.-Informo Shion.-Deben estar por ahí.
Playa de Cabo Sunion.
Aioria caminaba de la mano de Marin… miraban a las olas chocar contra la playa y a la luna marcarles el sendero invisible del secreto. En un momento dado, Aioria dejo de caminar y beso a su amada tiernamente, para luego terminar dando vueltas de forma juguetona por la arena. Cuando dejaron de girar y besarse, solo rieron como niños. Para luego acostarse, abrazados, a mirar la luna y escuchar el mar.
Montañas del santuario.
Shura estaba sentado junto a su amada Juana de Lince mirando la luna. Decir palabras bonitas y recitar poemas no era su fuerte. Pero tocar la guitarra y cantar esas baladas románticas en español que tanto le gustaban a Juana sí. Ella tenía su cabeza recostada sobre su hombro mientras el tocaba la guitarra, y cantaba esas canciones que tanto le gustaban, mientras miraban la luna.
Departamento en la ciudad de Atenas.
Mascara miraba a su novia dormir profundamente, por la ventana entraba la fría luz de la luna. Se acercó a ella y se acostó en la cama. Vestía ropas comunes, había entrado silenciosamente a la casa. Como muchas otras noches lo había hecho. Solo para contemplarla dormir. Se acostó por encima de las frazadas y le abrazo. Sentirla respirar era algo que se le hacía hermoso. Nunca le había interesado la vida de los débiles… por alguna razón, la vida de la joven albina se había vuelto una de sus prioridades. No quería que nadie se la quitara, temía que la muerte se la llevara en algún momento que él no la vigilara. Por eso todas las noches iba a verla y cumplía ese silencioso ritual de mirarla dormir y dormir un poco con ella. Sin siquiera pretender algo a cambio. Observo a la fría luz de la luna entrar por el balcón y tocarles suavemente. Ella abrió los ojos le miro, sonrió y volvió a dormir.
-Si es un sueño… espero no despertar, así estarás siempre a mi lado…-dijo la joven, Mascara le beso suavemente la cien. Ella se movió un poco, dejándole espacio para que se acostara mejor. A fin de cuentas, era una cama de una sola plaza… La única forma de que entraran…-Abrázame fuerte… quiero saber que estas a mi lado.
-Con la luna de testigo, te prometo jamás dejarte.-Le susurro mascara, mientras se metía bajo las sabanas y le abrazaba para hacerle sentir su presencia.
Casa de Escorpio.
Milo estaba sentado sobre el tejado de escorpio mirando los astros que acompañaban a la luna. Tenía en sus manos una taza de chocolatada, que su inesperada compañía, le había traído junto con una manta. Le miro, ella ya estaba dormida, le atrajo con cuidado hacia él y le cubrió con su propia manta.
-Gracias, por darme la oportunidad de amarte…-le dijo en un susurro a la joven dormida...
Caminos del santuario.
Saori caminaba de la mano de Seiya… Ambos sonreían tímidamente, ninguno sabía decir en qué momento, se tomaron de la mano. Poco a poco fueron acercándose, hasta caminar casi pegados uno del otro. La joven recargo su cabeza sobre el hombro del caballero y cerro momentáneamente los ojos.
Campo de flores.
Harmonía y Momo intercambiaban poesía… Sin duda esa noche era una noche inspiradora. El dios no se había reservado ninguna palabra que pudieran alagar a la dulce musa que le hacía compañía. En un pequeño momento la joven, depósito su mano cerca de la de Momo. Este muy disimuladamente le tomo la mano. Para luego dejar que la diosa recargue su cabeza en su pecho y continuaron intercambiando poesía, el lenguaje de los enamorados...
Coliseo.
Enio estaba sentada en las gradas, Ares le dijo que esperara un momento, hacía diez minutos que le había dicho eso. Escucho unos pasos acercarse cuando miro, se encontró que Ares le tendía una flor de pétalos rojos.
-Una violeta de los Alpes… roja…-la diosa la tomo con cuidado mientras el dios se sentaba a su lado…
-Es tu favorita…-El dios le miro-la eh mantenido con mi cosmos viva, desde el día que defraude tu confianza.-Dijo apenado mientras descendía su mirada.-Lamento lo que hice… me deje cegar. –la diosa levanto la vista de la flor, sentía el cosmos de Ares en esta, a fin de cuentas este también era un dios de la naturaleza.-Perdóname por intentar forzarte… a ser mi esposa. No merezco tu amistad ni siquiera merezco que me hables...
-Ares…-la diosa le acaricio con cuidado el cabello, el dios la miro.-Perdóname por ser cobarde…-la joven bajo la mirada.-Es que te conozco… y temo terminar odiándote si respondo a tu cortejo…
-Ya entiendo.-El dios sonrió suavemente. ¿Por qué no se había dado cuenta antes?-Perdóname si te hice sufrir antes…-el dios le tomo suavemente de la mano-No puedo prometerte eso… y creo que estas en lo cierto… Como amigos, no hay problema… Y si tengo que conformarme con ser tu amigo para poder tenerte cerca.-Enio le miro a los ojos, Ares hablaba con total sinceridad-Prefiero quedarme eternamente como tu amigo, antes que lastimarte con mis infidelidades siendo tu esposo. Jamás me perdonaría verte sufrir, pero al igual que tu no puedo cambiar mi naturaleza… Supongo que los dioses de la guerra violenta, solo nacimos para tener amigos… No para formar familia…-Enio recargo su cabeza sobre el hombro del dios.-Creo que eso quisiste decirme todo el tiempo ¿No?-La diosa asintió suavemente.- Puedo pedirte un último favor antes de quedar eternamente en el grupo de amigos.
-¿Cuál?-La diosa le miro… Ares se acercó ligeramente a ella y le beso tiernamente los labios. Enio, a quien luego de milenios de existencia, por fin experimentaba lo que era un beso. Cerró los ojos para disfrutarlo. Ares luego de saciar ese deseo que le cargaba por años le miro a los ojos. Dos pares de rubíes se encontraron en la noche teniendo como única testigo a la luna…-Creo que es una bonita forma de despedir a tu insistente cortejo y volver a ser mi mejor amigo…-Ares sonrió suavemente, mientras Enio recargaba de nuevo su cabeza sobre su hombro.
-¿Mañana que haces?
-Nada ¿Por?
-¿Quieres ir a desatar una guerra a primera hora de la mañana?-pregunto tranquilo Ares, mientras sonreía despiadadamente.
-No es mala idea… todo ha estado muy tranquilo en el mundo, tenemos que ponernos al día con los trabajos atrasados.-coincidió Enio mientras sonreía de la misma forma…
Continuara.
