Dulce y tierno.
-Ya estamos…-Aiakos se dejó caer de rodillas ante la entrada de la cueva.- ¿Ustedes se habían subido todo eso antes?
-Todavía falta lo peor…-dijo el malhumorado Shaka.-las escaleras.
-Todavía tenemos que atravesar la cueva.-dijo Kanon mirando con pocas ganas la cueva, Poseidón se había apiadado de él y le dio su escama, el dragón marino.
-Escuche bien.-Mu miro a los espectros-No hagan nada de luz o fuego por qué osino estamos perdidos…-los espectros asintieron, habían enjuiciado algún que otro tonto que había sido devorado en la cueva de la destrucción.
Interior de la cueva.
-Otra vez ese maldito aleteo…-dijo por lo bajo Shura.- ¿No podemos matar a esos seres?
-No-Informo Lune-No porque no tengamos ganas de hacerlo, creo que también hablo por mis camaradas-los otros cinco asintieron-Sino porque estos seres están aquí desde la era del Mito. Enio los encerró en este lugar por una obvia razón…
-Sí, para matar a los molestos.-dijo Mascara por lo bajo.
-Sí, se podría decir que fue esa.
Aparte de los aleteos, algún que otro resbalón debido a los huesos que había en la cueva y los gemidos… El paso fue relativamente tranquilo. Salieron de la cueva y miraron el puente de lustroso mármol blanco.
Puente.
-ME LLEVA EL DIABLO... LA OTRA VEZ NO ERA TAN FUERTE... ¡SERA POSIBLE QUE EL BORREGO SIEMPRE ESTA HACIENDO LA SIESTA CUANDO VENIMOS!-Se quejo Mascara mientras evitaba ser arrastrado por las poderosas ráfagas de viento. Los espectros y los caballeros se aferraban con fuerza de las barandas... los que tenían Alas se habían visto obligados a plegarlas lo máximo posible... El viento era tan fuerte que les arrastraba.
-¿Que es eso de dormir la siesta? ¿De que hablas Cáncer?-pregunto Aiakos.
-Enio aplaco el viento con su cosmos la otra vez...-informo Camus-Se lo pregunte cuando atravesamos el puente... Aiakos...-llamo al espectro- Cuando el guardián no está "disponible" se levanta una barrera de poderosos vientos en este puente... La idea es que el intruso salga despedido del puente...
-Sí, me suponía que era para eso el viento-respondió Aiakos... más adelante Violette y Lune eran los primeros en atravesar, el kilómetro y medio que media, el puente...-¿TENIA QUE SER TAN LARGO EL MENDIGO PUENTE?
-Supongo que sí, debe ser una defensa...-informo Radamanthys...
-Aun falta lo peor... Las escaleras... eso sí que son la defensa absoluta.-Informo Saga- Concuerdo con Momo, por esta vez, cualquiera que venga a invadirla ve esas escaleras y saca la bandera blanca.
-No seas exagerado Géminis...-le reprendió Minos.
Mitad del trayecto de escaleras.
Minos se seco el sudor de la frente, de no ser que tenía que caminar por la señorita Perséfone... Hacía rato que los espectros hubieran tirado la toalla.
-No mentían...-dijo Lune mientras se recargaba en sus rodillas- Estas escaleras son el peor castigo que eh presenciado...
-Podríamos hacer un convenio con Enio...-dijo Minos- seria una excelente tortura... Esas almas no volverían a pecar nunca más
-No creo que mi señora quiera muertos aquí...-Dijo una burlona voz.
-Banshee...-gruñeron los caballeros, todavía se acordaban lo de la bromita de la copa.
-¿Que quieren?-pregunto la chica que bajaba, alegremente, por la escalera. Su armadura cobriza brillaba al sol... les dedico una mirada cargada de burla.-Hay por dios... no me digan que se cansaron...-soltó una pequeña risa- yo eh bajado, y subido, muchas más escaleras...-se cruzo de brazos y les sonrió burlona... para luego seguir su camino.
-Oye...-ya que la tenían serca... Shaka quería acortar trámites
-Regreso en dos horas.-Dijo mientras seguía su camino, pero ahora a trote ligero... Muchos le miraron con envidia por poder andar a su antojo en esas mendigas escaleras... y otros miraron...
-Que buenas piernas tiene la desgraciada...-dijo Minos luego de soltar un silbido. Debajo de la falda de la armadura, se podía percibir un buen par de piernas... a criterio de los espectros y caballeros.
-Tengo que mostrarme de acuerdo con usted señor Minos-Dijo Lune, que no había estado exento de mirar a la guerrera de negra cabellera. Siguieron subiendo esas interminables escaleras hasta que llegaron al segundo puente.
-Ahí está el maldito palacio... con más escaleras...-Radamanthys miro las escaleras que conducían al palacio de blanco mármol.-Apurémonos a cruzar el puente.
-Que alivio... este no tiene esas ráfagas de viento...-dijo el aliviado Minos mientras se quitaba el casco.- Juro que si un día… nuestro señor le declara la guerra a Enio, me declaro en rebeldía y no participo.
-IGUAL-respondieron todos, incluso los caballeros. Todos se negarían a subir esas escaleras eran un martirio.
Palacio del Roc.
Llegaron a la parte superior de las escaleras, las puertas de roble les esperaba cerrada… Pasaron por entre los pilares de la entrada y abrieron la puerta. Al primer lugar que fueron guiados por Mu, quien fue el único que presto atención en la primera visita, fue el salón del trono. El trono y el pilar estaban vacios.
-Bueno… durmiendo la siesta no está…-dijo "aliviado" Dohko-Eso quiere decir que puede estar en cualquier parte de este palacio…
-Y a nosotros solo nos quedan 20 horas…-dijo Saga con cara de frustración-Ahora entiendo lo que sintieron los de bronce…
-Juro no volverme a burlar de los niñatos…-dijo Mascará mientras se dividían en grupos para buscar al guardián de ese palacio.
Revisaron: jardines, balcones, sótanos, prisiones (curiosamente en estas había muñecos de peluche encerrados, los espectros encargados de revisar no entendieron a que venía eso) y habitaciones… Pero la búsqueda fue nula…Solo quedaba una habitación y esa estaba en el ala Este. Llegaron a una puerta de color blanco con un Roc en oro. Se acercaron un poco a la puerta y la abrieron a penas.
-Señor Osito, ha sido acusado de alta traición. Por desobedecer una orden directa de su superior.-Al escuchar esto todos se miraron y se asomaron por la puerta. El menor, con el cabello negro y los ojos rojos, tenía extendido un pequeño pergamino delante de un oso de peluche gris. El pobre muñeco estaba quemado, cortado (dejando en algunas partes ver su relleno) y mojado.
-¿Torturo al oso?-dijo el sorprendido Minos… Todos se quedaron duros al ver al muñeco con los brazos en la espalda y sujetos con esposas.
-¿Cómo se declara ante esta acusación?-pregunto el niño al muñeco- Es mejor guardar silencio… ya hablara con los jueces del infierno.-los tres mencionados se miraron- Su castigo, en vida, por no haber cumplido su deber es la muerte. Sera decapitado. Por la grabe acusación de alta traición. La razón: no haber cumplido con la sencilla orden impuesta, mantener a las pesadillas alejadas, mientras dormía la siesta.
Todos se quedaron duros al escuchar la razón, por la que el pobre oso perdería la "vida". Los espectros se miraron entre ellos, si el crio le hacía eso a su osito de peluche… ¿Qué no le haría a ellos?
-¿Torturo al oso por que tuvo pesadillas?-dijo el sorprendido Shaka, que todavía, no creía lo que oía y veía.
-Ustedes, más le vale no llorar a este traidor.-le dijo a los otros muñecos-El otro día me convencieron de no matar a doña Pata, porque tenía a los patitos… pero el Señor Osito no escapara a su castigo… no importa si me lo piden de rodillas.
-Este está más loco que Saga…-dijo el sorprendido Kanon.
-Más loco que Saga y Mascara juntos…-corrigió Milo. Vieron como el niño ponía al maltratado oso, con la cabeza apoyada en un tronco cortado.
-Ruegue que en su próxima reencarnación ser más cuidadoso cuando se le da una sencilla orden. Que los jueces del infierno se apiaden de su alma traidora.- El niño levanto el hacha de guerra y la dejo caer sobre el cuello, del oso de peluche, la cabeza del animal salió rodando.- Señora Osita, mi sentido pésame por la muerte del traidor de su esposo… no se preocupe. Cuidare de usted y sus hijitos.- dijo mirando con dulzura, a un oso de peluche gris más claro que llevaba un vestido. Alrededor de este había 6 ositos de peluche más pequeños, vestidos como nene y nena. Las ositas, tenían cintas atadas en las orejas...- Señor León-El menor de cabellera negra, ojos rojos y armadura cobriza se acercó a un peluche. Obviamente con forma de León.-Si no quiere dejar viuda a doña leona, por su bien no me falle esta noche… o le quemare en la pira. ¿Entendió?-pregunto con mirada fiera- ¿Qué dice?-tomo al muñeco y lo puso en su oreja- ¿Qué hay personas escuchando?- al escuchar eso todos se quedaron duros.- Si ya sé. Que el castigo, por entrar a mi palacio SIN MI permiso, es morir en la hoguera… por la información otorgada tendré clemencia si me falla esta noche... solo por eso.
-Escucha muchacho…-Minos fue el primero en entrar al cuarto, antes que el chico saliera a perseguirle e intentara matarles.
-¿Quién se cree que es para hablarme con tanta confianza?-dijo el niño mientras tomaba de nuevo el hacha y le miraba desafiante. Todos se quedaron tiesos, ese mocoso parecía no dudar en atacarles.
-Bonita colección de muñecos.-elogio el juez- Soy Minos de Grifo.-se presentó.-un placer conocerle devastador de Roc.
-¿El juez del infierno?-pregunto el niño con una cara de completa sorpresa. Todos se miraron ante las palabras y expresión del niño. La cara de este irradiaba una sonrisa infantil que resaltaba, en contraste, con su armadura y la pesada hacha de guerra con la que había decapitado al oso.
-Si, por lo que veo sabes mucho de mis funciones y la de mis colegas…-dijo este tranquilo sin borrar su sonrisa calma.
-Usted y el señor Radamanthys son hijos de Zeus y de Europa y Aiakos de Zeus con Egina… El señor del Olimpo lo quiso hacer inmortal dado que fue uno de sus hijos favoritos, pero las Parcas se lo impidieron-El juez de Garuda arqueo una ceja al escuchar ese dato tan revelador- están al servicio de Hades luego de su muerte como mortales…-Al escuchar esto Radamanthys sonrió divertido, creía ya saber cómo obtener el cáliz.
-¿Qué es lo que sabes de mi pequeño?-Pregunto Minos mientras tomaba la cabeza decapitada del oso.-Buen corte.-alago.
-Gracias- el niño sonrió complacido.- Te volviste el rey de Creta luego de desterrar a Sarpedón y Radamanthys-el mencionado hizo una pequeña mueca- en el infierno tu deber es decidir si el juicio de Aiakos, quien sentencia a las almas del occidente, y Radamanthys, que hace lo mismo solo que con la de oriente, es correcto.-dijo el niño como si recitara algo sabido de memoria.- tú tienes la última palabra… y te agradecería que mandaran al señor osito a los estanques de sangre caliente-dijo por lo bajo solo para que el juez de cabellera plata escuchara- para que arda por su traición.-el hombre sonrió divertido.
-Al parecer nuestras funciones te interesan…-dijo Radamanthys como quien no quiere la cosa.
-Me gustaría poder enjuiciar a mis lacayos traidores- indico a un montón de muñecos, que estaban sujetos con garfios, en los brazos, a la pared- con la misma sabiduría con la que ustedes enjuician a las almas de los muertos…-los caballeros, Radamanthys, Aiakos y los otros tres espectros miraron sorprendidos a los muñecos.
-¿No es un niño adorable?-dijo Minos mientras le acariciaba la cabeza al niño de 12 años. Los otros le miraron. Ese pequeño monstruo no tenía nada de adorable…- Jano.-el niño miro atento al juez de cabellera plata- Por curiosidad ¿Tienes una copa mágica en tu poder?-el niño se apartó de golpe del juez y le dedico una mirada desafiante.
-Ya me parecía que no estaban por simple visita…-dijo sonriente.- Les diré dónde está, pero si alguien muere envenenado no es mi culpa…-dijo burlón.
-Escucha Jano-El menor miro atento a Radamanthys- ¿Quieres hacer un trato?
-Depende de cuál sea…-dijo mientras media, el filo del hacha con uno de sus cabellos-Porque ustedes tienen que arder en la hoguera por entrar a mi morada sin mi permiso…-dijo el chico seriamente. Todos pasaron saliva al escuchar sus palabras.
-Un castigo sensato…-dijo el tranquilo Minos, mientras que con la mirada le ordenaba al resto callarse.-Mira Jano, por lo que veo-miro a los muñecos-tienes a muchos esperando su sentencia…
-Sí, me eh atrasado un poco con sus juicios. Porque la diosa Enio me ha redoblado los entrenamientos diarios y me eh visto obligado a darle varios días de clemencia…-el crio le dedico una sádica mirada roja.- pero ya me pondré al día...
-Supongo que eso es para, que cuando llegue la noche, este tan cansado que se duerma de una…-murmuro Valentine, a lo que todos los demás asintieron.
-¿Quieres que te ayude a enjuiciar a tus lacayos desobedientes?-pregunto Minos con voz seria. Todos se miraron ¿Hablaba en serio? Todos miraron a los "lacayos" eran solo muñecos. El niño pareció pensarlo.
-A cambio de la copa… ¿les darás un juicio y castigo justo a mis lacayos traidores?-pregunto el muchacho con mirada vivaz. Todos se miraron, no lo creían posible-Me enseñas a enjuiciar a mis traidores y me ayudas a enjuiciar a esos de ahí.-indico con la cabeza a los "traidores" (para que se hagan una idea los peluches eran: una jirafa, tres osos marrones, un oso polar, una foca, un tigre, un león, un hipopótamo, un pollo, un pato amarrillo y un cocodrilo)
-Por supuesto… y mi leal Lune nos hará de secretario… ¿no es así Lune?-el juez le lanzo una mirada que indicaba que no podía negarse.
-Por supuesto señor…-dijo el espectro, Valentine y Violeta ahogaron la risa.
-¿Puedes darle la copa a los demás? Lune y yo nos quedaremos aquí…-el niño les miro, lo pensó un poco y se acercó a un baúl de juguetes. Todos le miraron no creían que el niño fuera a guardar algo tan preciado en ese lugar. Saco un peluche con forma de ballena. Que dejo, acostado panza arriba, sobre una mesa que a muchos le parecía de operaciones.
-Esperen a fuera…-dijo el muchacho, mientras les empujaba fuera del cuarto-tengo que operar a doña ballena que se comió la copa, por accidente, y tengo que abrirle la panza.-todos se miraron. El crio era terrible...
-¿Quieres ayuda?-Pregunto servicialmente Minos-Al parecer será una cirugía mayor.-El niño lo pensó y tomo la mano de Minos sonriente, al resto lo hecho del cuarto.
30 minutos después.
-¿Qué diablos están haciendo esos dos?-pregunto disgustado Aiakos. Estaban sentados fuera de la habitación… Todos se preguntaban lo mismo, a los dioses le quedaban menos de diecinueve horas. Al poco tiempo, se abrió la puerta dejando paso al niño que salía arrastrando una camilla (completamente equipada con suero y toda la cosa) con doña ballena tapada cuidadosamente con respirador colocado. Les llamo la atención, aparte de todo eso, que el niño llevara bata de médico, gorrito y guantes.- ¿Qué tal la operación?-pregunto burlón el juez.
-Tiene que pasar a terapia intensiva… resulto ser que doña ballena estaba embarazada y complico el procedimiento. Tiene que estar en observación…-la criatura se alejó por el pasillo. Sobre la camilla había un par de "osas" vestidas de enfermeras.
-Yo seré tenebroso…-dijo Minos que salía terriblemente pálido, con el cáliz dorado en la mano-Pero les aseguro que ese niño me ha superado… Miren lo que tenía la ballena en la panza también.-les llevo al interior del cuarto, había una pequeña cunita con una ballenita de peluche, cuidadosamente tapada, con chupón…- les aseguro que me estoy empezando a arrepentir de quedarme con él… Menos mal que Lune también se queda…-dijo con voz temblorosa.
-Pensé que bromeaba con lo de la ballenita…-dijo el sorprendido Aiakos, todos los otros también miraban a la ballenita… Más de uno deseaba abandonar ya ese palacio. El juez de Garuda miro el pálido rostro, de su par.-Realmente estas aterrado…
-No, te parece… apresúrense a traer esos cálices…-dijo Minos.-Lune… vamos...
-Porque creo que perderé la cordura...-murmuro el espectro.
-Nos vemos…-dijeron Aiakos y los espectros a sus camaradas... Un poco más, y todos, salen corriendo… Cuando estaban por llegar a la puerta se detuvieron delante de otro abierta. Jano miraba con atención una colección de diversas hachas.
-¿Cual usare hoy…?-miraba todo pensativo-Si no se largan, probare sus filos en sus cuellos-dijo sin siquiera mirarles. Todos salieron corriendo hacia el siguiente palacio… el palacio de Naga.
Escaleras.
-ESE CRIO ESTA RE LOCO…-dijo Aiakos, cuando dejaron de correr, ya estaban a la mitad de la escalera.
-En las prisiones, tenia muñecos encerrados…-informo Valentine…- ¿No es cierto Violette?-la otra asintió.
-Mierda… que crio de mierda…-dijo Mascara-Que corrida, estamos a mitad de camino y tenemos un cáliz…-Vio como Mu metía el cáliz en un morral, de cuero sin curtir, que se vio obligado a llevar.
Palacio de Naga.
-Todas las escaleras son así…-Radamanthys se refregó las adoloridas piernas…-apuremos a conseguir el maldito cáliz…
Entraron al palacio, otra más que no estaba en su trono, por suerte les fue fácil hallarla… escuchaban su voz provenir de una de las habitaciones. Mascara abrió la puerta recibiendo de lleno un libro en la cara y quedando casi noqueado.
-NO VES, TE LO DIJE LOS LIBROS LASTIMAN-le dijo Milo a Camus que puso los ojos en blanco. Entraron a la inmensa biblioteca.
-NO, este tampoco…-Camus y un par comenzaron a atrapar los libros que caían, mejor dicho que eran arrojados, desde las repisas.-Donde deje mi libro de conjuros…-la joven se cruzo de brazos sin bajar de la escalera.
-Oye…-le llamo Camus con diez libros agarrados, había otros que estaban igual.
-Estoy ocupada…-dijo mientras saltaba al otro librero con gracia y se trepaba a la otra escalera.-Donde deje el maldito libro…
-Escucha solo te tomara un momento…-le dijo Shaka… Naga descendió con agilidad frente a él.-Necesitamos tu cáliz…
-Y yo necesito el mendigo libro de conjuros para darles el cáliz…para que se larguen de mi palacio-le dijo mientras volvía a su labor.
-Que sincera…-dijo Shaka.- ¿Como es el libro?
-Liso de color marrón…-todos miraron las estanterías, había centenares de libros marrones.-Tiene una flor de loto en la tapa. Se supone que tiene que estar por aquí…
-Sera posible… ¿Es necesario el maldito libro…?-pregunto Mascara.
-Por que yo lo quiero en silencio te quiero y dejo.-recito la joven… Cuando Mascara quiso hablar ya no podía… Miro aterrado a sus camaradas y compañeros de desgracias- Las Nagas tenemos control sobre la magia…-informo la joven.-El Cáliz está en la página 79 del libro… Si no lo encuentro no puedo darles el cáliz…-los otros se maldijeron por su desgracia, mientras los espectros ya planeaban el castigo para Hera.
-Si te ayudamos a encontrarlo… ¿cuánto crees que tardarías?
-Lo mismo que tardo en de volverle la voz al mal hablado…-informo la chica.
-Shaka, Mu, Aioros… ¿Pueden ayudarla?-pregunto Saga. Los otros asintieron-tenemos poco tiempo y tenemos que seguir…
-Por mi vayan…-dijo la joven distraída, Mascara le hizo un gesto a Saga…
-Puedes…
-Ya va… que pesados…-la chica puso cara de fastidio.- Porque yo quiero, en silencio ya no te dejo.
-Después de esto, cuidare mis palabras frente a ella…-dijo Mascara por lo bajo. Mientras abandonaban el templo. Mu le había dado su morral a Shura, quien ahora era el asignado de cuidar los cálices.
-Ahora sigue el Estirges…
-Con que nos saldrá este…-dijo por lo bajo Aioria, mientras iniciaba la corrida con los otros...
Continuara.
