lamento la demora ^^u

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capitulo 5

Después del encuentro con Arthur, me tope en uno de los pasillos al doctor Ludwig y después de una pequeña discusión, me llevó al cuarto de vigilancia para asegurarme que no había nadie en la habitación.
- ¿Lo ve? No hay nada.
- Pero estaba ahí...
Sabía que no me creía, pero yo estaba seguro de lo que vi. Bueno, lo más seguro es que ha estado desde que desperté del coma.
- Tal vez, simplemente fue una proyección de tus recuerdos, suele pasar. Viéndose, tiene lagunas mentales.
- Pero, Gilbert y Roderich… creo que he estado en este hospital antes y los conocí, siento que estoy olvidando algo importante...
El guardia volteó a vernos y dijo:
- Creo que hay un chico llamado Gilbert en el piso 2 habitación 12, espera un trasplante de corazón desde hace dos años.
Por fin algo que podía servirme, emprendí marcha hacia la habitación mencionada, oí el grito de Ludwig diciendo que me esperara, pero yo solo apresuré el paso.
Al llegar a la habitación, vi al mismo chico albino que mire en mis "visiones", se encontraba en una camilla rodeada con pesadas cortinas de plástico transparente, conectado a diversos aparatos.
-Oye, ¿me recuerdas?
Me volteó a ver.
- Que… persona… tan ruidosa. Dijo con voz soñolienta.
En eso, la puerta se abrió y entró Ludwig junto con el enfermero de extraño riso.
- Deja de molestar al hombre, ¿sí?
- Solo necesito preguntarle algo... ¿Me recuerdas? Compartí habitación contigo, hace dos años- Dije mirándolo fijo.
Me miró unos segundos y bufó.
- Como olvidarte. Eres ese tipo ruidoso que interrumpía mis sueños de belleza, además, estuviste aquí cuando el señorito aun era mi doctor kesese~.
Dijo lo último con una gran sonrisa.
- ¿Ven? Les dije que recuerdo a ver estado aquí.
- Bien, puede ser, pero por favor tranquilícese y regrese a su habitación. Necesita descansar.
-Ok.
Y antes que cruzaba la puerta del cuarto, me encontraba nuevamente en el cuarto que compartía con el Gilbert hace dos años más joven.
-Sabes...
Me dijo corriendo la delgada cortina color azul que había entre nuestras camillas.
- ¿Qué pasa?
- ¿Te gustan los caballos?
La pregunta me confundió un poco.
-¿Por qué?
- A mí siempre me ha gustado montar. ¿Sabes? Aun cuando allá una sola oportunidad… Es suficiente para que alguien mantenga la esperanza, hasta el último momento.
Dijo con la voz cada vez más apagada.
- Me van a colocar... Un aparato que lata en vez de mi corazón, pues el mío no aguantaría hasta la llegada del trasplante; pero sabes, si voy a morir ese día al menos sabré que lo arriesgue todo, kesese~.
- No morirás.
Dije, pues sabía que dos años después, él seguía en el hospital.
-¿Eh?
- Como dije, créeme, no morirás.
-Eres un chico raro, kesesese~.
-Señor Jones, el prometido de su hermano vino a verlo, ve~.
Parpadeé unas cuantas veces.
-¿Prometido?
Esto me estaba enloqueciendo, ¿de cuantas cosas no me acuerdo? Suspiré.
- No hay otra manera. Está bien, ¿podrías decirme dónde está?
- Sígueme, vee~.
Llegamos al lugar, era la sala donde había estado con la especialista. El lugar era el mismo pero era diferente, era más improvisado, lleno de mesas y sillas de plástico blanco.
Entré, Feliciano me dejó aquí y se fue, no sin antes decirme que la persona que me esperaba se encontraba aquí. Después, encontré a Feliks.
-¡¿Eres el prometido de mi hermano?!
- Ósea tipo, como crees, creo que te estás confundiendo de persona.
- Oh, ya veo.
En parte, eso fue un alivio...
- Nos vemos luego, tengo algo de qué hablarte, jejeje.
- ¿De qué?
- A su tiempo, ósea, no seas desesperado.
- Pero...
- Bye.
Dijo y se fue, algo no cuadraba con ese chico.
Continúe caminando por el lugar, buscando al supuesto prometido de mi hermano y...
-Hola Alfred.
Mierda…
¡Mierda!