¿QUIÉN LLAMÓ A LA CIGÜEÑA?
CAPÍTULO 23
ELIZABETH CULLEN
La mañana en que fuimos a registrar a Liz, alumbró el sol. Algo muy extraño en Forks, lo que logró que arrancarme algunas sonrisas mientras alistaba a mi bebé.
—Hoy vamos a registrarte, vas a tener un nombre y un apellido muy bonitos, oficialmente. Señorita Elizabeth Cullen Swan, suena muy cool ¿No te parece?— le preguntaba entre risas a mi niña. Sé que aún no puede entenderme pero no por eso dejo de decirle lo que pienso de cada cosa.
— ¿Vas a ser buena verdad gusanito? Vas a sonreírle a la viejita del registro para que no pregunte tanto— terminé de vestirla y colocarla en su sillita transportable.
Edward pasó temprano por nosotras, como cada día que llegaba, se entretuvo unos minutos jugando con su hija, haciendo esos ejercicios visuales y para ejercitar su tono muscular.
—Es grandiosa, cada día aprende algo nuevo— murmuró, no sé si para mí o sólo para sí mismo.
—Oh sí, hace rato soltó una carcajada cuando le pasé mi nariz por su pancita— le comenté.
Llegamos a la pequeña oficina del registro civil. La madre de una de nuestras ex compañeras de escuela, Lauren Mallory, era la que estaba a cargo, desde hace muchos años. Ella es quien firma con una rúbrica ostentosa todos los certificados de nacimiento de la gente de Forks. Así que yo esperaba que no hubiera problemas al respecto, sé que es muy cotillera imagino que seremos para ella la notica bomba del día.
— ¿Por qué no la inscribieron con la registradora del hospital?— preguntó la señora Madeleine Mallory. Vernos juntos no le sorprendió, algo extraño porque yo la conozco desde que era niña. Ya debe saber el chisme que el doctor del hospital es el padre de mi hija.
—Problemas personales— dijo Edward tajante.
—Acta del hospital, documentos de ambos padres. Como son solteros, usted debe llenarme este formulario. Es una declaración jurada que contribuirá con la manutención de la menor hasta que cumpla 18 años— dijo. Edward tomó el papel entre sus manos y lo leyó. — ¿Comparten una unión civil o doméstica que quieran agregar al registro?— nos pregunta.
—No— le respondí muy seria.
— ¿La van a criar juntos?— vuelve a preguntar.
— ¿Eso es relevante para su registro?— Edward no dejó que la señora Mallory averigüe más sobre nuestro asunto.
—No. Legalmente no.
Luego de llenar varios formularios, firmar papeles y fotografiar a Elizabeth por fin nos dijo que es todo.
—Elizabeth Cullen Swan, nacida en Forks… dirección de la madre. Ya está— concluye. Sonrío cuando me dio el comprobante. Debemos esperar una semana para que nos envíen el certificado de nacimiento legalizado.
Quedé muy conforme con que Edward no añadiera otro nombre en el acta de nacimiento, según él, no era necesario ya que estábamos usando un diminutivo. Sus palabras fueron "Un segundo nombre sólo le hará perder tiempo cuando llene formularios, de todas formas la llamamos Liz"
—Ahora vamos al estudio de abogados, Jasper está allá terminando de redactar los documentos— me anunció Edward.
—Con respecto a eso…
— ¿Hay algún problema?— preguntó.
—No. Sólo recordarte que no estás obligado a nada, no tienes por qué firmarme papeles donde te comprometas a pasarme algún tipo de pensión alimenticia…
—Es mi responsabilidad…
— ¡No lo es! Y lo sabes muy bien.
— ¿Puedo preguntarte algo que hace tiempo atormenta mis pensamientos?— no esperaba una pregunta cómo está pero asentí esperando saber su duda.
—Sí.
— ¿Por qué yo?— su mirada era tan intensa que se me formó un nudo en la garganta. Miré hacia la parte trasera del auto, dónde Liz dormía en su sillita. — ¿Por qué me escogiste a mí? Tenías a Jake, tu gran amigo de toda la vida. ¿Por qué yo, Bella?
En cuanto mis ojos cruzaron los suyos sentí como si me faltara el aire en mis pulmones. Mi corazón retumbó en mi pecho exigiendo una contestación porque hasta este momento yo no había pensado con claridad sobre lo que hice. Yo me cegué por mi deseo de ser madre, aproveché la última oportunidad que creí tener, sin pensar mucho en quien sería el padre de mi hija. Es cierto que tenía a Jake a la mano, no me habría costado mucho seducirlo para embarazarme, incluso de alguno de mis colegas. ¿Por qué Edward? ¿Por qué me pareció que era una buena idea buscarlo tan lejos y conseguir que él fuera el padre?
Yo no lo he olvidado, los recuerdos de aquella bonita etapa escolar siempre estarán en mi mente. Pero el tiempo ha pasado, los años han trascurrido y ambos hemos cambiado. Él ya no es mi Edward de la preparatoria, no es la persona por la que moría de amor. Se ve y se escucha como él pero debo aceptar que el tiempo pasó. Sin embargo mi corazón sigue aferrado a este sentimiento. Yo soñé con un bebé con sus ojos, un niño que me devuelva su mirada. Alguna vez me imaginé casada con Edward, tener niños que sean el fruto de nuestro amor.
¿Por qué Edward Cullen? ¿Por qué siempre Edward Cullen?
—No lo sé— contesté. Aún no podía darle una respuesta con claridad. ¿Qué es lo que yo siento por él? Creo que no lo tengo claro. Sé que lo necesito, por la forma como se comporta con nosotras, por su atención, porque su presencia me llena, me hace sentir segura. –Te juro que no lo sé Edward. Yo… sólo pensé en ti y, me dije… que si no eras tú, me haría la cirugía al mes siguiente.
—Gracias por eso— mi cuerpo estaba temblando mientras él tomó mi barbilla con dos dedos. –Por ser tu única opción— pude sentir su aliento que me trajo tantos recuerdos. Nos quedamos mirándonos durante unos segundos en los que me pareció que estuvo a punto de besarme pero agachó la cabeza. –No voy a fallarle a Liz, quiero dejarla asegurada, tener la certeza que va a crecer sin que nada le falte. Lo que más deseo en el mundo Bella, es que nuestra hija sea feliz.
—Y lo será— le contesté con rapidez. –Nos tiene y haremos lo que sea para verla feliz.
—Quiero que sepas que para mí no es una obligación ser su padre. Me siento feliz de poder serlo, de que lleve mi apellido, llegar a un acuerdo con nuestras responsabilidades y abrir una cuenta de ahorros en el banco para…
— ¿Una cuenta en el banco?— le pregunté asombrada.
—Sí. Voy a transferir una suma para asegurar su manutención a corto plazo y luego iré depositando una cantidad fija mensual de la que vas a poder disponer. Y cómo es tan pequeña todavía, va a salir a tu nombre, porque tú vas a tener su custodia completa— al escucharlo hablar mis ojos se humedecieron.
Entonces comprendí la razón por la cual decidí que Edward Cullen sea el padre de mi hija. Porque ese el Edward que yo conocía y tanto amé. Este hombre protector, generoso y de buen corazón capaz de hacerme sentir especial, única.
—Sé que no podré hacerte cambiar de opinión— le dije intentando contener mis lágrimas. –Y que de nada valdría negarme, sólo quisiera pedirte que esto se mantenga en reserva ¿Si? No te lo aceptaría, porque considero que ha sido mi responsabilidad que estés envuelto en esta situación, te he causado más de un problema, estuviste al borde de la muerte…
—Bella…
—Déjame terminar porque no creo que tenga el valor para decirlo otra vez— sus labios se sellaron en una mueca deliciosa, tomé aire y valor para hablar. –He sido deshonesta, he mentido, he manipulado a las personas, he causado líos y casi mueres por mi egoísta afán de ser madre. No era mi intensión causar tantos problemas ni que de ahora en adelante, la gente te vea como un mal hombre. Forks es pequeño, correrán las habladurías, ya estamos en boca del pueblo, ahora que hemos registrado a Liz el chisme se va a incrementar. Ya me han acusado de roba maridos— hice un gesto para que no hable porque su rostro indignado estaba a punto de explotar. –Tú y yo sabemos la verdad y mientras tú no me juzgues por lo que hice, lo que los demás me digan no me importa. Ya veremos como lo afrontamos cuando Liz crezca. Solo quería decirte "Gracias" porque sin ti sería mucho más difícil sobrellevarlo.
—Bella, mi vida personal en este momento no pasa por una buena etapa.
—Lo lamento.
—No te juzgo por lo que hiciste, de hecho te lo agradezco. Ser padre es algo que no tenía dentro de mis planes pero que me ha cambiado la vida de un modo positivo. Y pase lo que pase estaré allí para ayudarte a criar a Liz. Cuenta conmigo para todo.
—Gracias… Pero no es necesario que pases tanto tiempo con Liz, arregla tus problemas primero, no quiero que mi hija sea el motivo de disgustos con tu pareja.
—Tanya y yo estamos separados. Le hice mucho daño, no ha soportado la presión de los hechos recientes. Se va a Vancouver la semana que viene— me dijo visiblemente apenado. Se le notaba lleno que culpa. ¿Quién sabe qué cosas le habrá dicho aquella mujer intrigante para hacerlo sentir así?
—Lamento eso Edward. En serio.
—Lo sé pero no digas más. Si las cosas tuvieron que pasar así para tener a Liz con nosotros, no me quejo de nada.
Y así, firmamos más documentos, llegamos a cuerdos legales, abrí una cuenta de ahorros hacia donde Edward hizo un depósito. No quise leer el monto que me transfirió, ya eran demasiadas emociones para un solo día.
Nos despedimos por la tarde, luego de un día completo juntos. Liz estaba dormida, Edward la besó y se fue. Leah vino a verme esa tarde lo cual se me hizo extraño, generalmente ella venía en las mañanas.
— ¿Cómo les fue? ¿La registraron?— preguntó.
—Sí— le di el certificado provisional.
—Mira Bella, tú sabes que yo no soy chismosa pero la información que una escucha es imposible no compartirla con las amigas, sobre todo cuando tienen algo que ver en…
— ¡Cuéntame!— grité. — ¿Quién de toda la buena gente de Forks se ha atrevido a llamarme roba maridos? Otra vez. ¿Qué chismes corren acerca del director del hospital y la lujuriosa maestra de pre escolar?
—Siéntate porque no te va a gustar— la miré algo escéptica. Salvo que sea un nuevo insulto para mi hija no tendría por qué afectarme.
—Suéltalo Leah, sinceramente no creo que me importe lo que digan.
—No es una habladuría, tú sabes que soy amiga de Carmen y Tia también…
—Aja. Esas malas amigas, Tía sale con el ginecólogo, el doctor Benjamín y es muy amiguita de Tanya.
—Bueno Tia me dijo que Edward y Tanya se van a casar.
—Imposible, él me confirmó esta mañana que están separados y la patilarga se va a ir a Vancouver la semana que viene.
—Edward va a tener que casarse con ella de todos modos Bella. Tanya está embarazada.
Y con esas palabras, parte de mi hermoso mundo y mi recién adquirida seguridad se fue al piso. Me senté y por unos minutos intentando alejar los pensamientos que empezaban a agobiarme. Ideas tan tontas como "algún día tenía que pasar", "Ahora ya lo perdiste para siempre", "la ama a ella, se acuesta con ella". Conociendo a Edward, va a cumplir con su deber, va a hacer lo correcto, eso significa que Elizabeth ya no será su prioridad.
No tendría por qué afectarme la noticia, pero me hiere.
Siento mucho la demora en actualizar amigas pero les aseguro que no dejaré tirado el fic, lo terminaré pronto, ya tengo el resumen de todos los capítulos y aunque este es corto, el próximo tendrá más material. Gracias por leer y por seguirme.
Y Feliz Navidad
PATITO
