Capítulo 2: Simplemente Kagome
InuYasha y Kagome, estuvieron hablando toda la noche, parecía que se conocieran de toda la vida, mi rabia aumentaba cada vez que los veía felices, yo estaba como un imbécil, todos los demás estaban disfrutando la maldita noche, menos yo, al momento de jugar al karaoke, ya todos estaban demasiado ocupados, me arrepentí mucho de haber roto la regla de no llevar citas a nuestra noche.
Luego de ver todo lo bien que estaban todos acompañados, entendí que de verdad necesitaba una novia, necesitaba olvidarme de Kagome, ella nunca se había fijado en mi de otra manera, siempre me había tratado como su amigo, si bien es cierto, que yo jamás había mostrado otras intenciones, a veces eran muy notorios mis sentimientos por ella, pero ella simplemente no se daba cuenta, cosa que no sabía exactamente que me provocaba, muchas veces quise confesarle todo, pero el miedo a perder la amistad, me paralizaba, verla con Bankotsu, me destruyó por dentro, pero nunca hice nada en contra de su relación, después cuando se hizo novia del estúpido de Houjo, tampoco me metí, a pesar de estar muriendo de celos, y ahora, al ver lo bien que se llevaba con ese idiota, tampoco intervendría; llevaba unas horas con ese chico, pero yo la conocía bien, le llamó la atención, así que ya basta, buscaré una novia, de esa manera, me olvido de ella, al menos haría el intento, claro que mis intenciones fueron tan erradas, cuando tomé esa estúpida decisión.
(...)
-¿Ya no estas molesta conmigo?- pregunté.
-Nunca lo he estado- respondió del otro lado de la línea- además la noche no estuve nada mal- enfatizó las últimas palabras.
-Ya lo creo- dije algo brusco- escucha Kagome, debo irme ahora, estoy algo ocupado- no alcancé a oír su despedida.
Sabía que me llamaba para contarme del idiota ese, no aguanté, sentía que este amor imposible ya había tocado fondo, ya no quería saber de sus amoríos y mucho menos verla sufrir si ese cretino la lastimaba, con esto mi decisión de encontrar a alguien, se clavaba en mi interior, me daría la oportunidad que nunca me había dado.
El día lunes estaba frío, me demore bastante, por culpa de mis idiotas hermanos, Ginta y Hakaku, a veces eran tan insoportables.
- ¡Koga! ¡Koga! - escuché gritar a una conocida voz, al tiempo que se lanzaba a mis brazos.
-Ya no hagas eso, Kagome- le dije algo molesto, pude ver su mirada desconcertada y sentí algo de culpa.
-Valla, parece que alguien está de malas hoy- rodó sus ojos.
Yo simplemente Sonreí, no me quedaba de otra, a pesar de haber tomado la determinación de olvidarla, no podía tratarla con indiferencia.
Caminamos juntos el pasillo que daba al salón, Sango, Yakotsu, ella, y yo compartíamos clases, mientras que Bankotsu y Kagura eran compañeros.
-Hola Koga- oí una voz queda saludarme, era Ayame, una tímida chica que siempre me hablaba en el equipo, ya que ella pertenecía al equipo de atletismo femenino, nunca le había prestado atención.
-Hola, Ayame- saludé y me quedé con ella unos minutos- ¿Cómo estás? - la miré sonrojarse, la observé detenidamente, y era muy hermosa, ojos verdes profundos, cabello castaño, y un muy buen cuerpo.
-B-bien- contestó con la mirada baja- casi nunca le decía nada a esta chica- quería...eh- dudó- ¿te gustaría comer conmigo? Digo...en el almuerzo- acepté
Nunca debí haberlo hecho, ahora, escribiendo esto, siento tanto haber tomado ciertas decisiones, no estaba preparado, en fin, debo continuar.
Al entrar al salón, Kagome tenía un gesto extraño en su rostro.
-¿Quién...era esa chica?- preguntó sin interés.
-Ayame- dije simplemente.
-Ayame- repitió- es una linda chica y se nota que le interesas, Koga- continuó- deberías tomarla en serio y tener una...novia- arrastró la última palabra.
-Tal vez lo haga- Sonreí- Ayame me interesa mucho.
-Oh, me alegro- y comenzó a hacer garabatos en su cuaderno.
-Comeré con ella en la hora del almuerzo- alzó su mirada hacia mí, sorprendida y asintió con la cabeza.
El profesor llegó y comenzó la aburrida clase de literatura, que horror, de vez en cuando, miraba a Kagome, me extrañaba su actitud, ella siempre me conversaba sin parar y ahora estaba muy callada, supuse que estaba pensando en ese tipo.
Las clases de la mañana transcurrieron relativamente rápidas y la hora del almuerzo llegó. Ayame me estaba esperando afuera del salón con una linda sonrisa.
-Que tengas suerte, supongo que ella es...olvidado- Kagome se fue con mucha rapidez y algo molesta, de verdad no entendía esta nueva actitud.
-Vamos- le tendí la mano a Ayame, ella se sonrojó, ese gesto me provocaba mucha ternura.
En el comedor, comenzamos a hablar de muchas cosas, tenía mucho en común con ella, poco a poco, su timidez desapareció y hablamos sin esa barrera, me agradaba mucho esa chica, antes nunca me daría esa oportunidad, pero ahora era distinto.
-Quién diría que nos llevaríamos tan bien- comenté haciendo que ella sonriera.
-Eh, la verdad es que...siempre quise hablarte así- agachó la mirada- pero no me atrevía, y hoy me decidí- sonrió, y fue una sonrisa tan hermosa, realmente me removió algo.
-Qué bueno, que lo hayas hecho- le acomode un mechón atrás de su oreja, que se le había escapado.
-S-siempre me has...gustado- dijo rápidamente.
-Eres muy linda, podríamos tratarnos, más- fui sincero en esa ocasión, ella asintió.
(...)
El fin de semana llegó muy rápido, había pasado mucho tiempo con Ayame, era una chica encantadora, me hacía reír, y sentirme bien conmigo mismo, por lo tanto, un interés genuino nació en mí, por ella. Aunque, Kagome había tomado cierta distancia de mi, y me enteré por Sango, que se había estado viendo con InuYasha.
Ese día sábado, salí a trotar más tarde que de costumbre, me había dormido tarde, porque estuve hablando con Ayame hasta tarde. Y cuando regresé estaba ella apoyada en mi auto.
-Hola- la saludé algo confundido.
-Hola- sonrió- te has alejado- la miré incrédulo.
-D-de ¿qué hablas? - pregunté dubitativo.
-Pues, eso, ahora ya nunca me hablas- la noté triste.
-No es así, tú has tomado distancia, Kagome.
-Es que no quiero incomodarte- había ironía en su voz, me acerqué a ella- he sido tu amiga por casi diez años, y una chica nos separa- la miré descolocado por sus palabras. Solté una carcajada ella me miró enojada, me acerqué otro poco.
- ¿Qué pasa? ¿Estas...celosa? - me aventuré a preguntar, pero era obvio que eran otro tipo de celos, no los románticos.
- ¡Claro, Koga! Eres mi mejor amigo y no quiero que eso cambié por una novia tuya- reconoció y yo me decepcioné un poco.
-Eso no pasara, tontita- la abracé- eres la mujer más importante para mí y nada lo va a cambiar- que ganas de haberle dicho en ese momento que la amaba- eres...mi mejor amiga- dije triste- una novia no va a cambiar eso, además, tú también tienes algo que contarme- sentí su cuerpo tensarse y deshizo el abrazo.
-Eh, sí ¿recuerdas al chico de la noche del bar? Pues lo estoy viendo, tal vez sea el indicado, creo que estoy dispuesta a tratarlo en serio.
Solo la escuché atento, así era ella, así era mi Kagome, no le importaba sufrir por amor, ella estaba dispuesta a eso por sentir esas sensaciones nuevamente, yo...yo deseaba ser ese por quien sentía esas mariposas, pero no era así, así que le pediría a Ayame, ser mi novia.
