Bueno, veo que todas amáis mucho a Neal jajaja aquí os dejo la continuación, todos los reviews se reciben con mucha felicidad y animan mucho a continuar, en serio :) Gracias por seguir esta historia
Capítulo 13. Errores y decepciones.
Neal escuchó cómo alguien tocaba a su puerta, era temprano, quizás querían limpiar la habitación. Se levantó y fue a abrir, al otro lado vio a una mujer morena muy atractiva y bien vestida. Lo miró de arriba abajo, él llevaba una camiseta blanca de tirantes y unos pantalones cortos, pudo notar el desprecio en la mirada de la mujer –perdón, quería algo?- se rascó la parte trasera de la cabeza.
Regina entró sin más y se colocó en el medio de la habitación –eres Neal?- el hombre se giró sin comprender la actitud de la alcaldesa y la miró extrañado –eres sordo?-
-Mire señora, no sé quién es, claramente no trabaja aquí así que le voy a pedir que se marche- dijo en un tono muy calmado, estaba acostumbrado a no dar su identidad a cualquiera y esa mujer no parecía que viniera en son de paz.
La morena soltó una carcajada y con un movimiento rápido levantó su mano llevando al hombre contra la pared –quién te crees para insinuar siquiera que me marche? Esta es MI ciudad, tú eres el intruso- Neal la miraba asustado, no podía moverse porque lo retenía una fuerza invisible.
-Qué hace? Suélteme! No he hecho nada!- intentaba soltarte zarandeando su cuerpo. Claramente en esta ciudad había magia, tenía sospechas de ello, pero ahora que lo estaba viendo por sí mismo no cabía duda.
Regina dio unos pasos hacia él quedando a unos escasos centímetros de su rostro –sé quién eres y sé cuáles son tus intenciones, pero escucha esto atentamente, y espero que tu pequeño cerebro sea capaz de almacenarlo: aléjate de Emma y de Henry, de acuerdo? Ellos son mi familia no la tuya, tú eres un… simple donante de esperma, eso no te convierte en su padre-
-Qué?!- exclamó sorprendido intentando asimilar las palabras de la morena. El nombre de Henry le hizo acordarse del niño que había visto en el restaurante el día anterior, debía tener unos 11 años… -soy… soy padre?-
Ahora era Regina la sorprendida, estudió su rostro, dándose cuenta de que había ignorado todas sus amenazas y sólo se había concentrado en la parte que hablaba de que Henry era su hijo. Era una idiota! Acababa de contárselo, él no lo sabía. Relajó su brazo soltándolo y Neal se enderezó mirándola.
-No sé quién es, ni qué intenta con todo esto, pero esto es algo que debo hablar con Emma, sea quien sea no va a meterse- Esas palabras hicieron que la alcaldesa volviera a ponerse en guardia y lo apretó contra la pared, esta vez más fuerte, casi asfixiándolo.
-No te voy a permitir que los apartes de mí!- dijo alzando la voz, estaba muy furiosa. La puerta seguía abierta y Ruby, que subía para traerle toallas, pudo escuchar las voces, corrió hacia arriba y vio la escena, Regina estaba usando magia contra el hombre que apenas podía respirar.
-Regina! Suéltalo!- se abalanzó sobre ella empujándola y haciendo que perdiera la concentración y el hombre callera al suelo tosiendo.
-No te metas en esto loba!- dijo la morena mirándola con rabia. Ruby se acercó a Neal y le ayudó a levantarse asegurándose de que estuviera bien.
-Estás loca- exclamó la mujer lobo mirándola fijo. Regina miró la escena pensando que no tenía nada que hacer ahí, ya estaba bastante comprometida con lo que acababa de hacer. Desapareció envuelta en una nube violeta.
Emma estaba de muy mal humor, el día no podía ir a peor, todo el asunto de Neal la estaba afectando demasiado. Sabía que no podría retrasar mucho más la conversación con él, pero no sabía elegir el momento adecuado para hacerlo. Una llamada de Ruby contándole lo que Regina había hecho sólo hizo que su enojo aumentara.
Al parecer la morena había usado su magia para atacar a Neal y lo había estado amenazando para que no se acercara ni a ella ni a Henry. A todo esto, había que sumarle que por culpa de ella ahora el hombre sabía de la existencia de su hijo. Tarde o temprano Neal iría a buscarla para hablar de todo, pero ahora lo que la rubia quería era ir a pedirle explicaciones a Regina.
Tocó insistentemente el timbre de la mansión de la alcaldesa hasta que le abrió la puerta –se puede saber qué te pasa?-
-Que qué me pasa?- entró en la casa y la morena cerró la puerta detrás de ella –te dije ayer específicamente que no hicieras ninguna de tus locuras y me entero de que has usado magia contra él! En serio Regina? En qué estabas pensando?-
La alcaldesa se cruzó de brazos mirándola poniéndose a la defensiva –que yo sepa te hacía un favor librándote de hablar y darle explicaciones a esa escoria. Está claro que tus gustos han mejorado notablemente en los últimos años, querida-
Emma negó con la cabeza sin poder creérselo, su enfado crecía por momentos –es que es como hablar con la pared! Te das cuenta de lo que has hecho? Sabes que odio que uses la magia y encima atacas al padre de Henry-
-Ah! Ahora sí es el padre de Henry? Pues él no tenía conocimiento de ello, si no se lo habías contado por algo sería no? Querías librarte de él tanto como yo, no te hagas ahora la santita-
-No Regina, te equivocas, yo no soy como tú, yo no soluciono las cosas usando la magia y amenazando a la gente, voy a tener una conversación civilizada con él. Voy a dejar que conozca a su hijo y tú no vas a poder hacer nada para evitarlo- la miró seria mientras la señalaba con el dedo.
La morena levantó sus cejas luego de escuchar sus palabras –ya veo lo que está pasando aquí… lo has visto, has podido imaginarlo como un padre y viejos sentimientos se han despertado en ti, me equivoco? Y ahora quieres que desaparezca como si nada-
-No digas estupideces Regina, lo único que te estoy diciendo es que voy a hablar con él, voy a pedirle explicaciones y él va a querer ver a su hijo y sabes que Henry merece saber quién es su padre. Debemos pensar en él antes que en nosotras, de lo contrario seríamos egoístas. Pero ahora mismo estoy muy enfadada por lo que has hecho, sabías perfectamente que no iba a gustarme que lo hicieras y no te importó en absoluto. Sólo querías marcar tu territorio y dejar claro que eres más poderosa que él, ¿y sabes qué te digo? Las cosas así no funcionan- se quedaron en silencio mirándose. Habían hablado demasiado las dos y ya no sabían qué decir, tampoco sabían que significaba todo esto –será mejor que me vaya, tengo que aclarar muchas cosas y Henry va a odiarme por haberle ocultado esto, seguro te alegra que esté en mi contra no?-
-A pesar de lo que crees no soy tan mala, Emma- dijo seria y claramente dolida por toda la conversación. La rubia suspiró y fue hacia la puerta, la abrió y salió de allí sin decir nada más.
Cuando Emma estaba llegando a su casa se encontró con un auto desconocido estacionado justo en frente. Claramente era de Neal. Apenas la vio venir se bajó y caminó hacia ella –Creo que me debes una conversación, y esta vez no metas excusas- dijo mientras se sacudía un poco de polvo en su saco.
La rubia suspiró, sabía que no podría escapar esta vez –Está bien, pero no aquí. Vayamos al muelle a hablar, a esta hora no hay gente- dijo no muy convencida sin siquiera mirarlo a los ojos.
Se subieron al auto de Neal y lo fue guiando hasta que llegaron al lugar. No había ni un alma en el muelle, así que tomaron asiento en aquel banco donde había tenido su primer beso con Regina. Emma no pudo evitar recordarlo –Seguro quieres hablar de Henry. Sí, te lo oculté, pero lo volví a encontrar 11 años después. Y tú me abandonaste, no tenías ningún derecho-
Neal la miró confundido, no entendía porqué el niño no había estado siempre con ella –Cómo que no tengo derecho? Soy su padre al fin y al cabo!- el hombre estaba indignado y enojado con la rubia. Comenzó con una larga explicación de cómo Pinocho se le apareció hace varios años para decirle que tenía que dejarla para que ella pudiera seguir su destino.
La cara de Emma se iba transformando, parecía que en vez de ayudar, todo lo que estaba contando el hombre hacía empeorar la situación–Entonces me dejaste porque Pinocho te lo dijo? Dios! Eres increíble!- resopló y miró hacia un costado, se sentía como una idiota –Neal, yo te amaba, y eso no te importó- una lágrima se deslizó por la mejilla de la sheriff.
-Y yo también Emma. No crees que por algo el destino nos ha vuelto a juntar, a los dos con nuestro hijo? – puso su mano sobre la de Emma y sonrió. A pesar de que estaba enfadado por la mentira, sabía que él también se había portado mal con la rubia, pero creía que era posible que pudieran perdonarse y comenzar desde cero.
La rubia negó con su cabeza, sus lágrimas no dejaban de brotar de sus ojos –No es tan fácil… no puedes volver de la noche a la mañana y pretender que seamos una familia feliz-
-Pero podemos trabajar en ello, iremos paso a paso, primero quiero conocer a nuestro hijo y luego podemos ver cómo va todo- se acordó de las amenazas de la mujer morena –en cuanto a Regina… por qué me atacó así?-
Emma suspiró al escuchar su nombre –ella es la que ha criado a Henry durante todos estos años, tiene miedo de que tu llegada signifique que el chico desaparezca de su vida. No es malvada… pero se pone furiosa cuando se siente atacada- la sheriff se sintió un poco culpable por no contarle toda la verdad y no decirle que Regina no sólo estaba luchando por Henry, sino por ella.
-Vaya… cualquiera lo diría- hizo una pausa pensativo –no quiero arrebatarle a Henry, supongo que como madre adoptiva tendrá sus derechos, pero creo que merezco ser parte de su vida-
La rubia asintió –van a conocerse, pero esperemos a mañana, déjame prepararme para ello, va a odiarme por habérselo ocultado- agachó la cabeza suspirando.
-Ey…- Neal puso su mano en el mentón de la rubia haciendo que le mirase –juntos vamos a hacer que se adapte a la nueva situación, su felicidad y la tuya es lo único que me importa y ahora que los he encontrado, voy a dedicar cada segundo de mi vida a darles todo- el hombre, dejándose llevar por la emoción del momento y por la fragilidad que estaba mostrando Emma, aprovechó para acercarse y besar esos labios que llevaba tanto tiempo ansiando.
Regina tiró una bola de fuego contra la pared de su casa, estaba muy enfadada, hacía mucho que no se sentía tan llena de ira. ¿Por qué nunca la iban a dejar disfrutar de su vida? Por una vez estaba feliz, radiante y ahora todo volvía a ser un desastre. Se fijó en que varios muebles estaban empezando a arder, movió su mano e hizo desaparecer las llamas, dejando la habitación intacta.
La pelea con Emma había sido bastante mala, habían dicho demasiadas cosas que no debían y ahora Regina temía las consecuencias de sus actos. Su relación era frágil, no habían tenido tiempo de asentarse, ni de hablar tranquilamente acerca de sus sentimientos. La llegada de Neal podía perfectamente tirar por tierra todo lo que habían estado construyendo en las últimas semanas. Y por si fuera poco, Henry iba a conocer a su padre y eso sería un motivo más para alejarse de ella.
Quizás no estaba todo perdido, quizás si se tragaba su estúpido orgullo y fuera a decirle a la rubia todo lo que sentía las cosas se arreglarían y podrían ser una familia.
Decidida tomó su bolso y salió de casa, no sabía dónde buscarla, decidió ir a Granny's, con suerte estaría ahí. Por el camino se cruzó con Archie, ella intentó ignorarlo pero el hombre hizo que parara –buenas tardes, te veo con prisas- su inseparable mascota iba con él.
-No estoy para tus charlas, estoy buscando a Emma- dijo poniéndose en marcha de nuevo.
-Me ha parecido verla en los muelles, iba paseando con Pongo y…- antes de que pudiera continuar hablando, la morena había desaparecido envuelta en humo.
Regina apareció en los muelles, quizás Emma estaba ahí porque ese era su lugar, era donde se besaron por primera vez y donde todo comenzó. Esperanzada caminó en dirección a los bancos, pero vio una escena que le hizo detenerse. La rubia y Neal se estaban besando. La morena pudo sentir como algo en su interior se rompía. Las lágrimas amenazaban con salir, no podía soportar ver aquello. Desapareció tan rápido cómo había llegado.
La sheriff se quedó parada, sin moverse, ese beso le había pillado por sorpresa. Y cuando por fin pudo reaccionar puso sus manos en el pecho del hombre y se separó de él –qué haces Neal?- la imagen de Regina le vino a la mente –no puedes hacer esto sin más-
-Yo… lo siento Emma- pronunció dándose cuenta de su error, la rubia todavía no había tenido tiempo de asimilar su llegada, tendría que darle tiempo y que las cosas se dieran poco a poco. Era la única forma de que lo suyo volviera a funcionar –no debí hacerlo, sólo me dejé llevar.
La rubia suspiró –Para que te quede claro, tú y yo ya no estamos juntos. Y dudo que alguna vez podamos estarlo- no dijo más y se levantó del banco sin despedirse del hombre. Todo era muy confuso, sabía que tenía sentimientos fuertes por Regina pero ahora estaba Neal, el padre de Henry. Él era el camino fácil, el que sus padres desearían para ella, incluso su hijo si llegaba a congeniar bien con su padre, era el camino correcto.
Mientras volvía a su casa, iba pensando en la forma en que se lo diría a todos. Claramente, la situación cada vez se volvía más y más difícil para blanquear lo suyo con Regina, sin mencionar que la morena aún no era capaz de controlar sus impulsos. Emma había aprendido a entender a Regina, sabía que sólo ella y Henry lo hacían, inclusive Ruby, que se había mostrado muy comprensiva con todo esto. Su cabeza iba a mil.
Apenas llegó a la casa, la cena estaba lista, y no pudo aguantarlo más, así que soltó todo.
