Capítulo 4: Primer acontecimiento

Los últimos días se tornaron extraños, recuerdo que Kagome estuvo especialmente pegada a mí y a Ayame, y según Bankotsu en cada momento quería marcar territorio, yo lo encontré sumamente ridículo, pero Ayame también lo veía así, pero supuso que eran celos de amistad, que era algo normal, dado que nunca había tenido una novia, y era cierto, cuando yo estaba con alguna chica, era sólo en alguna fiesta y eran solo unos besos sin llegar a nada más, estaba muy enamorado de Kagome como para avanzar.

Kagome había estado juntándose con InuYasha todas las tardes, estaba muy entusiasmada con él, suspiraba a cada rato y no paraba de mandarse mensajes, por eso no veía celos que Yakotsu un día me sugirió.

En fin, ya estaba resignado a que Kagome hiciera su vida, sabía a la perfección que ella nunca me miraría con otros ojos, además Ayame me hacía muy bien, también me encantaba por lo hermosa que era, por dentro y por fuera, de todos modos, lograba despertar un tipo de deseo.

El fin de semana estaba a punto de llegar, y habías terminado algunos exámenes difíciles que teníamos, por lo que este sábado nos iríamos a la playa, los padres de Bankotsu tenían un departamento a cinco minutos de la costa, por lo que teníamos todo listo, le iba a decir a Ayame que fuera conmigo en la hora del almuerzo.

El comedor estaba lleno de estudiantes, más de lo normal porque estaban postulándose para la directiva del centro de alumnos, Yakotsu era el representante de mi salón y estaba postulando para el cargo de presidente, y Kagura era su competidora del otro salón, como íbamos en último curso, podíamos postularnos a esos cargos, a mí no me interesaba en lo más mínimo, pero Kagome estaba apoyando la campaña de Yakotsu, así que, de alguna u otra manera, estaba involucrado.

-Koga- me gritó Ayame desde una mesa al fondo.

-Ey- besé su mejilla y ella sonrió- ¿Qué tal química?

-Horrible como siempre- hizo un puchero que la hacía ver demasiado tierna- odio ciencias, lo mío son las letras.

-Claro- Sonreí- oye amor, tengo algo que decirte, más bien es una invitación- ella me veía curiosa- Bankotsu tiene un departamento en la playa, y este sábado iremos, para celebrar que terminamos los exámenes de matemática, geometría y aritmética- Ayame solo me veía pensativa.

-Koga, no podré ir- dijo triste y yo me decepcioné mucho- el lunes es la competencia femenina- era cierto, Ayame estaba en el equipo de atletismo femenino y las competencias eran este lunes y el próximo lunes eran las de varones, o sea que yo debía competir.

-Lo había olvidado.

-Tengo que entrenar- explicó.

-Claro, entiendo, no te preocupes- le di un rápido beso en los labios, para ser sincero, ser cariñoso con ella, no me costaba nada.

-Es una pena...¿Y quién irá?- preguntó con voz queda.

-Nuestro grupo- dije- todos.

-Ah también...

-¡Koga!- saludó una eufórica Kagome- te estuve buscando- depositó un beso en mi mejilla, ella siempre tenía esa costumbre pero desde hace un rato no lo hacía, el gesto claramente incomodó a mi novia.

-Hola Kagome- saludó con clara molestia Ayame.

-Hola Ayame- respondió seca Kagome- Koga- se sentó a mi lado- tienes que acompañarme, mañana nos vamos a la playa y ¿Qué crees? No tengo bañador y Sango no me puede acompañar- habló rápidamente- es urgente porque invité a InuYasha.

-¿Lo invitaste?- me enfureció saber eso.

-Claro tonto, es mi casi novio- puso los ojos en blanco- se bueno y acompáñame.

-Lo siento, pero iré con Ayame a tomar helado.

-No Koga, ve con Kagome, yo tengo que entrenar- dijo Ayame sin ningún tono en especial, Kagome sonrió.

-¿En serio amor?

-Claro, recuerda las competencias- sujetó mi mano y me sonrió- acompaña a tu...amiga- Kagome frunció el ceño.

-Genial- espetó- debo irme, nos vemos después... Adiós Ayame- esta última solo le sonrió.

Luego de eso, Ayame estaba rara, no quise preguntar nada y cada uno se fue a su salón.

-¿Kagome?- pregunté al llegar y darme cuenta que estaba sentada con Sango y Yakotsu estaba en su lugar.

-Si- dijo.

-¿Por qué te cambiaste?

-Tengo cosas urgentes que hablar con Sango.

No le respondí nada y me senté, inmediatamente pensé en ese idiota de InuYasha, de seguro hablarían de él, lógico, pues lo había invitado.

¡Maldición! Estaba jodidamente celoso, escuchaba todo lo que hablaban, no estaban hablando especialmente alto pero yo estaba atento a su estúpida conversación, me odiaba a mí mismo por no poder enamorarme de Ayame y parar la tortura de este sentimiento, amaba a Kagome... La amo.

Cuando acabaron las clases, Kagome salió conmigo para ir de compras por el dichoso bañador, salimos tan rápido que no me dio tiempo de despedirme de Ayame.

-Dime adónde- le dije ya estando en el auto.

-Eh...no te enojes, pero ya no quiero ir, es que recordé que mi tía me regaló un bañador hermoso en navidad y no lo he usado nunca- sus palabras reflejaban pena, pero su rostro no.

La llevé a su casa sin decir palabra alguna, me sentía frustrado por sus actitudes, no entendía nada de lo que hacía, durante el camino fui pensando en todas las acciones hechas por ella este último tiempo, desde que era novio de Ayame para ser exactos, intentaba de todo para estar conmigo, y por dios que lo conseguía, no me atrevía a decirle que no, es que adoraba cada minuto con ella.

-Adiós, Koga y...lo siento- me dio un beso en la mejilla y se fue sin mirar atrás.

-¡Maldición!- grité con rabia y golpeé el manubrio y me fui a toda velocidad.

(...)

-¡¿Pueden darse prisa por todos los diablos?!- apuré a mis amigos.

-Koga vas a envejecer luego y morirás- reclamó Yakotsu mientras se subía al auto junto con Sango.

Yo los llevaría, Bankotsu y Kagura ya estaban allá y Kagome se iría con el condenado InuYasha.

La playa quedaba a una hora, el viaje fue tranquilo, escuchamos música y Sango con Yakotsu tenían todo un concierto.

-¡Al fin!- suspiró Sango al llegar al departamento.

-Pensé que ya no vendrían- bromeó Bankotsu.

-Estos inútiles demoraron una eternidad- dije divertido.

Entramos y lo primero que vi, fue a ese idiota abrazado a Kagome. Los saludé normal, tenía que actuar normal y sin levantar sospechas.

El día fue tranquilo, fuimos a la playa, nadamos, jugamos tenis playero y reímos mucho, evité mirar a Kagome porque su bañador me traía loco, y claro a InuYasha también.

Teníamos planeada una fogata en la noche, para beber un poco y disfrutar, habíamos ido a celebrar después de todo. Y estábamos tomando sol, cuando recibí la mejor de las noticias.

-Chicos, debo irme, mañana trabajo temprano con mi hermano mayor- dijo el idiota.

-Oh es una pena- comentó irónico Bankotsu.

-Adiós InuYasha, que lastima, pero ya vendrán nuevas fiestas- dijo Yakotsu alegré.

Kagome lo acompañó al departamento, estaba triste y decepcionada, la conocía perfectamente como para darme cuenta.

(...)

La noche era tranquila y cálida, hablamos de tantas cosas, mis amigos son lo máximo, reímos, bromeamos, y claro bebimos, más de la cuenta algunos.

Yo acostumbraba a beber poco, más que nada por miedo a decir alguna cosa que no debía, pero todos los demás, hasta Kagome, estaban demasiado bebidos, apenas y podían hablar bien, yo solo los veía y pensaba en molestarlos después.

Kagome estaba en muy malas condiciones, me preocupé bastante, nunca la había visto así de mal, decidí acercarme a ella.

-Kagome ¿Te sientes bien?

-Koga- dijo como pudo- quiero ir a dormir.

Pregunté rápidamente a los demás si quería irse, pero claro que la respuesta fue negativa.

Llevé a Kagome en brazos hasta el departamento, ella no podía sola.

-Bien, pequeña borracha, ya llegamos- dije y la solté suavemente en el sillón.

-No Koga, no me dejes aquí, llévame a mi cuarto- me puse nervioso ante eso pero no era la primera vez que hacía eso.

Entré a la habitación donde ella dormiría con Sango y la recosté, muy lento porque creí que estaba dormida, me dispuse a irme cuando comenzó a balbucear algunas cosas.

-Koga- susurró, yo estaba de pie en el marco de la puerta- ¿Koga?

-Dime- estaba nervioso, intuía que algo importante iba a decir.

-Er-eres muy g-gu-g-guapo- soltó y me estremecí- muuuuuuuuy guapo-rió- me e-e-encamtas, tus br-br-razos, tu son-sonrida sonrisa- le costaba hablar y yo negaba con la cabeza.

-Duérmete, estas hablando tonterías.

-Nin...ninguna tontería- se levantó de la cama, como si el alcohol se hubiera ido de repente- yo...Koga es-es-es-estoy celosa de tu estúpida novia.

-¿Q-qué dices Kagome?- un escalofrío recorrió mi cuerpo al oír eso.

-Eso- se acercó más a mi hasta quedar frente a frente- celosa porque ella puede hacer esto- se acercó y me besó.

Mi mundo se detuvo, sentí tantas cosas, fue algo mágico e indescriptible lo que fue sentir sus labios por primera vez, yo no hice nada, no fui capaz me paralicé por completo, no reaccione ni correspondí en parte porque ella estaba tomada, y porque no lo podía creer; ella se separó de mi y se fue rápido a la cama y se cubrió con todas las brazadas.

En ese momento, todo lo que creía antes, desaparecía, no sabía si fue producto del alcohol o algo más, solo se, en este momento que ese fue el primer acontecimiento que nos llevó a esta maldita actual situación.