Es una Musa, mi musa
Es entonces cuando decides quitarle ese antifaz y observar su rostro por completo, te quedas boquiabierta al encontrarte con sus ojos, llevas tus manos a tu boca, sientes que tu corazón se acelera…
No sé xq creo que ya me estaban dando por muerta xD, no, no estoy morida ;P jajajja, ando leyendo x aki y x alla, además de tratar de escribir otras cosillas, al final de este fic les tengo un aviso
Ya saben este es el fic de DinoxOC o Lectora, el nombre es solo para distinguir
la advertencia de hoy... escena candente ;P xD...
Estuve y no supe que yo estaba ahí
II
Te aferras con todas tus fuerzas al cuerpo del Conde, ¿ahora cómo van a salir de esto?, debajo de ustedes está uno de los canales, el balcón no es muy alto sin embargo en la oscuridad de la noche sumado a la temperatura fría del agua de invierno, no es una buena idea dejarse caer.
-¡Boss! –grita un hombre acercándose en una góndola
-¡Romario! –le responde al tiempo que van descendiendo lentamente hasta que por fin tocan la embarcación
Aún cuando ya estás en un lugar aparentemente seguro no te has soltado de tu salvador, ni él ha aflojado su agarre.
-Boss, la misión se ha complicado ligeramente, pero el décimo y sus guardianes lo tienen todo bajo control –le informa
¿Décimo? No entiendes con exactitud de qué es lo que hablan, solo te preocupa el bienestar de tus compañeras.
-Está bien Romario, será mejor que nos lleves a la orilla, creo que esta hermosa musa desea descansar –le dice tu salvador
-Disculpe señor, no sabrá de casualidad ¿qué le sucedió a las demás bailarías? –le interrogas
-¿Bailarinas? –medita el hombre mirándote atento
-sí, en la fiesta estábamos varias chicas de Verona para amenizar la celebración –le explicas
-¡ah ya veo! Pues señorita –hace una pausa –todos los invitados ya fueron desalojados, no tiene de qué preocuparse -
Suspiras aliviada y con lentitud te sientas en la góndola, te arropas con tu amuleto y le dedicas una sonrisa sincera a tu salvador.
-grazie –
-¿por qué? –te interroga el hombre sentándose a tu lado
-por salvarme no solo de ese sujeto, sino de caer al agua –respondes de cierta forma ilusionada –es usted todo un caballero –antes de darle un beso en la mejilla
Aún si no puedes ver el rostro por completo de tu conde, puedes asegurar que se ha sonrojado por tus palabras, mientras tanto Romario ríe discretamente a sus espaldas.
-El Boss siempre tan considerado –susurra como tratando de infundirle valor
Divisas la orilla de la plaza de San Marcos, está repleta de personas, ya debe de haber empezado el espectáculo de esta noche, es una pena que no puedas verlo desde las mesitas que están a unos metros del escenario, sabes que cuestan una fortuna y de ninguna forma podrías tu pagar algo así, la única alternativa era llegar temprano y tomar un lugar entre la multitud.
-hermosa Musa –te llama tu acompañante –la noche es joven y el carnaval acaba de comenzar, ¿me acompañaría a cenar esta noche? –te invita extendiendo su mano
Sonríes ampliamente al tiempo que le entregas tu mano
-Mi conde, me halaga y he de aceptar su invitación gustosa -respondes
Caminan entre la multitud y él te lleva hasta el centro de la plaza, parece que se dirigen hacia la parte más exclusiva, ríes nerviosamente ¿no te llevaría hasta allí o sí?
-Mi conde, ¿a dónde vamos? –le interrogas nerviosa al ver como les cierran el paso un par de guardias de seguridad
-A cenar mi musa –te sonríe –Romario, pide mi mesa por favor –le indica a su acompañante
-en seguida Boss –acata el hombre de lentes y se acerca a los guardias
No pasan ni 2 minutos cuando les abren paso y le recibe el host con una sonrisa amplia.
-Signore, signorina Bienvenidos –
Se sientan a unos metros del escenario, estas realmente emocionada por estar tan cerca, les entregan las cartas, al leerlas descubres que son platillos exclusivos con precios exorbitantes.
-vamos pide lo que desees –te sonríe con esa calidez que te deja sin aliento
Comen mientras observan el hermoso espectáculo al frente, suspiras ante la belleza del performance, uno de tus sueños es poder participar con un acto en el carnaval, de repente parece que hay un pequeño intermedio, el conductor informa por el micrófono que durante una media hora los presentes pueden disfrutar de la música y bailar en lo que el siguiente número está listo. Una sonrisa amplia se dibuja en tu rostro, la música invade tu cuerpo de tal forma que empiezas a mover tus hombros con ese ritmo, el conde te observa interesado, extiendes tu mano y él la acepta.
La música te transforma por completo, te da ese valor y arrojo que no tienes normalmente, a tan solo unos minutos de empezar con su danza, atrapas el rostro de tu compañero y lo besas apasionadamente, pero no es eso lo que te deja sin aliento sino la sensación familiar, la pasión los invade a ambos de tal forma que se apartan de la multitud y caminan por las callejuelas de Venecia.
-¿a dónde vamos mi Musa? –te susurra con cierta maldad
-¿a dónde me quiere llevar mi Conde? –le provocas
Una sonrisa se dibuja en sus labios mientras respira pesadamente
-¿realmente lo quieres saber? –te besa con posesividad y te carga en sus brazos
0*0*0*0*0
La puerta se azota a sus espaldas, escuchas el pestillo correrse, muerdes tus labios antes de pararte de puntitas para alcanzar al chico que tienes enfrente y besarlo con semejante posesividad que él mismo se queda sin aliento, es entonces cuando decides quitarle ese antifaz y observar su rostro por completo, te quedas boquiabierta al encontrarte con sus ojos, llevas tus manos a tu boca, sientes que tu corazón se acelera…
-principe, mío príncipe –susurras asombrada
-¿sucede algo malo mi musa? –te interroga haciendo que le mires a los ojos –¿no soy lo suficientemente atractivo para usted? -
-¡No! ¡No! –le respondes al instante y te quitas el antifaz apresuradamente –soy yo, soy yo –le dices acelerada
Sus orbes caoba te observan detalladamente, parece que trata de acordarse de ti
-en la fiesta, en Roma, hace 3 años –balbuceas y atrapas su rostro
Comienzas a bailar como lo hiciste en aquella ocasión, esperando, rogando porque te recuerde, tu príncipe sigue tus movimientos y es como un dejavu, es como volver a ese instante en el tiempo, sin dudarlo más atrapas su rostro entre tus manos y besas al rubio con todas tus fuerzas
-un ángel, una musa –susurra sorprendido su mirada se suaviza parece que te recuerda
Muerdes tus labios antes de conducirlo directo hacia la cama, no sabes qué es lo que ha invadido tu cuerpo, pero esta vez no quieres dejar ir a tu príncipe, el cual tropieza con el borde del colchón y al instante pierde el equilibrio, no puedes evitar reír ante su rostro sonrojado por su aparente torpeza. Colocas tus rodillas al lado de sus piernas sobre la cama, con la punta de tu dedo índice picas el pecho del muchacho y haces que todo su torso caiga contra el colchón; mientras lo besas desabotonas su camisa y te internas debajo de ella acariciando su piel, lo desfajas y luego te diriges hacia la hebilla de su cinturón, pero sientes como sus manos te detienen.
-espera –mientras se sienta y hace que sus rostros queden frente a frente
-¿por qué? –interrogas con un poco de impaciencia
-yo no soy de esos hombres que solo quieren… -hace una pausa mientras su rostro se colorea de rojo
Te quedas boquiabierta al caer en cuenta de sus palabras
-lo lamento, yo… -susurras avergonzada y bajas tu mirada
-no es que no desee a una chica tan hermosa como tú, pero quiero saber por lo menos tu nombre antes de continuar –
-Adrianne, mi nombre es Adrianne –le dices mirando esos hermosos orbes caoba
-yo soy Dino –te responde acariciando tu rostro para luego besarte con delicadeza
No sabes cómo pero Dino se deshace de tu vestido y empieza a recorrer tu piel expuesta, rodeas su cuello con tus brazos mientras friccionas tus caderas contra las suyas.
-no hagas eso –te dice con voz entrecortada
Sin embargo la dureza que percibes debajo de ti, hace que sigas adelante, torturándolo, besas su mejilla y luego bajas por su cuello admirando ese tatuaje que lleva, recorres sus pectorales con tus labios, los gemidos de placer del rubio solo te incitan a seguir, pero Dino no se queda atrás y sus manos acarician tus muslos tanto en el exterior como en el interior.
-¡Ah! –gimes al sentir como sus dedos se internan en tu entrepierna
No pierdes el tiempo y haces algo similar, haciendo que el rubio gruña de placer, cuando por fin se encuentran completamente desnudos, sabes que no hay marca atrás, sientes tu calidez, pero no estás segura de cómo seguir, es cuando Dino te carga un poco para luego recostarte debajo de él.
-permíteme –te susurra
Aguantas la respiración al sentirlo entrar lentamente en tu cuerpo, te aferras a sus brazos, Dino respira pesadamente puedes ver que se está conteniendo para no lastimarte pero no hay nada más que hacer al respecto, alzas un poco tus caderas haciendo que de alguna forma pierda el equilibrio y entre por completo en ti.
-¡Ah! –te quejas de dolor y arqueas tu espalda
-perdóname –se disculpa de inmediato el rubio
Observas en su rostro una mezcla de emociones, ese sonrojo de placer, en contraste con su mirada preocupada. Niegas con la cabeza y haces que te bese.
-sé que quieres seguir adelante, dame todo lo que tengas –le susurras al oído
Ves su rostro blanquecino cubrirse de un completo carmín, no puedes evitar reír, es solo que ese hombre era tan dulce y al mismo tiempo apasionado, que era como el príncipe que estabas esperando. Pronto solo puedes percibir como el calor y el placer invaden tu cuerpo, todo lo demás desaparece de su alrededor, tu corazón late tanta fuerza que te sientes hasta mareada.
-sabes –te dice Dino mirándote a los ojos –a mi me apodan el Bronco Dino –te confiesa
-Debe de ser por lo fuerte e indomable cuando peleas –suspiras aferrándote a su cuerpo
-esa es solo la mitad de la razón –te sonríe con cierta picardía alzando tu cuerpo sin separarse ni un momento
Gimes sonoramente cuando te embiste y sabes que pronto no soportarás más.
-¿entonces cual es la otra mitad? –le interrogas con cierta curiosidad
-por esto –te responde presionando con su mano tu vientre
Provocando que llegues a un éxtasis inimaginable
-¡Dino! –gritas casi sin aliento luego una calidez invade tu vientre y miras el rostro del rubio
Con lentitud Dino te recuesta nuevamente en la cama y se separan por fin, tu corazón así como tu respiración siguen agitados después de todo eso, apresuradamente te aferras al tórax del rubio y dejas escapar una risilla.
-¿qué sucede mi musa? –te interroga Dino
-Eres mi sueño hecho realidad –le confiesas dándole un beso inocente en la mejilla
Dino no puede evitar reír ante tu respuesta y te besa nuevamente, pero con mayor deseo.
-mi musa es la mujer de mis sueños –te asegura abrazándote
…y es difícil creer que no existe una más que este amor…
Yo lo tuve todo y no lo distinguí
Ah! Dino travieso jajaj xD y Adrianne una apasionada
cof cof... no en balde Dino es amigo de Squ-chan
y nuestro rubio tiene unos 28 años... EDITADO XD...
Ah del capi anterior olvide decirles q es una secuela del fic de Discoteca xD...
si lo leyeron entenderán lo del título
nos estamos leyendo ;P no olviden q minimo se necesita 5 comentarios para q suba el siguiente capi
bye bye!
