Capítulo 7: Descubrimiento

-¡¿Cómo que síndrome de abstinencia?! ¿Eres un adicto?- gritaba mi madre histérica del otro lado del país a través del teléfono.

-Claro que no- dije calmado- es por eso que los doctores no saben a qué de debió ese ataque, mira... Mamá- esa última palabra me dejo un gusto agrio en mi bica- No soy adicto a nada, no consumo nada, recuerda que soy atleta y este lunes comienzo una importante competencia para la escuela donde yo soy el principal corredor- traté de tranquilizarla- además...me hicieron análisis para descartar el uso de una droga- pude oír como mi madre dejaba escapar el aire que estaba conteniendo.

-Esta bien, Koga, lo siento, pero me preocupé mucho- dijo- eres mi hijo y te quiero y me muero si algo te ocurre.

-Si te entiendo...ahora tengo que colgar, están tocando la puerta- mentí- te llamó a la noche- y colgué antes de que ella dijera nada.

Salí esa misma noche del hospital con mi corazón herido una vez más por la estúpida decisión de Kagome de no querer estar cerca de mi; mis hermanos estaban muy preocupados y hasta Hakaku durmió en mi habitación y hoy era sábado y mi madre había llamado como loca para hablar conmigo.

Hoy me sentía mucho mejor, y entendía claramente lo que me había pasado y no encontraba para nada tan descabellado lo que dijo el doctor.

-Síndrome de abstinencia- susurré en voz alta.

Yo era adicto a estar con Kagome, a verla, a pasar tiempo con ella y estar sin esa compañía constante, me estaba volviendo loco, la extrañaba y estaba sufriendo como jamás lo hice, pero debía entender y respetar su decisión. Aunque me matara por dentro.

Di un sonoro suspiro, votando todo el aire que tenía en mis pulmones y me dispuse a vestirme para salir a entrenar, después de todo las competencias serían el lunes y necesitaba ganar por la escuela, estaba listo cuando oí tocar ligeramente la puerta.

-Adelante- dije seco.

-Hola- una tímida Ayame se asomó por la puerta.

-Ayame- Sonreí sinceramente al verla ahí- pasa por favor.

-¿Cómo estas?- preguntó- supe que te pusiste mal y que llegaste a parar al hospital- su mirada mostraba preocupación.

-Sí, pero estoy de maravilla...creo que tenías razón y debí descansar- dije acercándome a ella- pero eso no pasará nunca más, ahora te haré caso- ella asintió con una pequeña sonrisa y un sonrojo, así que la besé tiernamente.

-Me hubiese gustado que me avisaras- comentó triste- me enteré por tu hermano.

-Lo siento, Ayame- me disculpé- pero estuve descansado y recién ahora voy a entrenar.

-Pero Koga ¿No será arriesgado?

-No, no te preocupes, el doctor dijo que no tenía nada- traté de sonar convincente, al parecer había resultado.

-Me alegra tanto ¿Quieres que te ayude a entrenar?- se ofreció y se notaba feliz por lo que asentí sin dudar.

(...)

-Suerte- me dijo acercándose a mi boca y depositando un casto beso en mis labios.

-Gracias- le respondí- te prometo que ganaré hoy por ti- Ayame se sonrojó y asintió para irse a sus clases.

El lunes era la primera competencia y estaba más tranquilo, Ayame me había ayudado bastante, le tenía mucho cariño, hasta la quería, pero nada más que eso, y me odiaba por no amarla.

Comencé a dirigirme al gimnasio para encontrar a mi equipo, mi hermano Ginta también era parte de él, pero no competiría, aún no estaba listo pero de todos modos nos acompañaba; el equipo femenino había ganado así que nosotros no podíamos ser menos, comprobé la hora y vi que estaba un poco atrasado por lo que comencé a correr rápidamente y sin querer choqué con un pequeño cuerpo.

-L-lo siento pero deberías fijar... Kagome- suspiré ayudándola a ponerse de pie.

-Koga, perdón iba distraída- dijo cansada.

-No, fue mi culpa...¿Cómo estas?- pregunté al verla algo triste.

-Bien ¿Y tu? Hoy tienes que competir, te deseo suerte- trató de sonreír.

-Estoy bien y para competir estoy más que listo- la observé y ella agachó la mirada.

-Q-que bien...me tengo que ir- titubeó.

-Espera- la detuve del brazo- Kagome...te...extraño- ella abrió los ojos sorprendida.

-Ko-Koga y-yo...- estaba dudosa pero después de que pasaran algunos segundos viéndonos a los ojos ella me abrazo, me quedé de piedra al sentirla tan cerca de mi y oler su cabello, su incomparable aroma a fresas, por un momento sentí que eramos solo los dos.

-Kagome- susurré en su cabello, no quería soltarla jamas.

-Lo siento tanto- dijo ella en un sollozo y se separó de mi para verme a los ojos- Koga eres mi mejor amigo y te he extrañado tanto pero...

-Hablemos después, me tengo que ir- me apresuré a decir antes que ella volviera a despedirse de mi, sabía que eso haría y no creía que lo pudiera soportar.

Me fui corriendo hasta reunirme con mis equipo, estaba feliz por recibir ese cálido abrazo de ella pero estaba triste al saber que ella quería alejarse.

Las competencias fueron rápidas y sin mucha concurrencia, había ganado la primera etapa de los cien metros planos, superando mi marca y también habíamos ganado en términos de equipo.

El regreso a casa estuvo colmado de gritos y chistes de los chicos y el entrenador cada tanto los hacia callar, yo iba absorto en mis pensamientos, al llegar a casa me encontré con alguien esperándome.

-Yakotsu- saludé- ¿Ocurre algo?

-No, solo quería hablar contigo- dijo en un tono que se me antojaba serio.

-Claro- le respondí- ¡Ginta! Voy a salir un rato, prepara la cena- le grité divertido a mi hermano y él me mostraba su dedo del medio- bien, ahora me tendrás que acompañar a comprar la cena- le dije a Yakotsu, él solo asintió.

Caminamos en silencio y yo no entendía a que se debía su seriedad, quise hablarle, pero no me atrevía, presentía que lo que me iba a decir no me iba a gustar nada.

-Koga, no me quiero andar con rodeos- dijo cuando llegamos a una pequeña plaza antes de llegar al lugar donde planeaba comprar pizza.

-Yakotsu, me estas espantando, solo...sueltalo- estaba algo molesto por todo el jodido misterio, él dio un largo y sonoro suspiro.

-Yo sé todo, Koga- soltó yo fruncí el ceño confundido.

-¿El qué?- pregunté extrañado.

-Estas enamorado de Kagome- lo que su boca dijo me dejo helado, incapaz de hacer o decir algo- hoy me quedó más que claro.

-¿D-de qué rayos hablas?

-No es necesario que finjas, yo desde hace mucho tiempo lo sospechaba y hoy lo comprobé- explicó dejándome perplejo- los vi hoy en ese abrazo y me di cuenta por tu mirada, por cómo la veías, Koga...eso era amor, tu la amas de eso no me cabe duda.

-N-no se...

-No es necesario que lo niegues, yo no me equivoco y no estoy aquí para juzgarte ni nada parecido- hizo una pausa- Koga yo me imagino lo que debes estar sufriendo y más aún al ocultarlo por años, pero todo cae por su propio peso...tarde o temprano alguien lo descubriría- me miró a los ojos- soy tu amigo, Koga y estoy aquí para que te desahogues y que sepas que puedes confiar en mi como tu confidente.

No podía creer que había sido descubierto y más aún que desde ese momento contaba con alguien con quien hablar de lo que sentía.

-No es necesario que te tragues este amor por ella tu solo...sufriendo en silencio- agregó.

-Ya-Yakotsu- dije al fin- no sabes cuánto y en qué medida estoy enamorado de ella...de Kagome, yo...

-¿Q-qué?- una quebrada voz salía tras Yakotsu- ¿A-amas a Kagome?- gruesas lágrimas corrían por el rostro de Ayame y me sentí el peor hombre de la tierra.

Hola!

soy nueva en este sitio y aún no sé manejarlo del todo bien, pero quiero agradecer los comentarios de:

rogue85

asia12

Serenity usagi

Titita Taisho

De verdad gracias por su apoyo en mi historia que recién comienza.