Es una Musa, mi musa

Es entonces cuando decides quitarle ese antifaz y observar su rostro por completo, te quedas boquiabierta al encontrarte con sus ojos, llevas tus manos a tu boca, sientes que tu corazón se acelera…


4to capi del fic de DinoxOC o DinoxLectora el nombre es solamente para distinguir ;P

solo 2 notitas aclaratorias contestando al coment de Shi-chan: xD digamos q Squ-chan no iba más q a ver a su hijo en ciertos días a la casa de la señora Alicia, así q pasear por el pueblo y eso nop, por lo cual nunca conocio a mini-Dino xD

yo digo q la torpeza si es hereditaria XD...

sin más el capi, advertencia de dulzura y un poco de picardía ;P


nada me detendrá

IV

Miras a través de la ventana del local, ha sido un día tranquilo y tu hijo ha salido nuevamente a ver a ese hombre que se hace llamar Haneuma, no sabes por qué pero sientes que has escuchado esa palabra en otro lugar.

Mientras tanto en la zapatería…

-¿me falta mucho dinero para poder comprar esas botas? –interroga el pequeño Fillipo a la vendedora

-Lo siento corazón aún no es suficiente –le sonríe la mujer acariciando su cabello

El niño de cabellos dorados da un suspiro y guarda el dinero de nuevo en su bolsa, se aferra a la canasta de flores que lleva consigo y sale del local.

-pero si aquí estabas potrillo –le sonríe un hombre idéntico a él pero ya en sus treintas

Tan pronto como ven al jefe Cavallone frente a la vitrina, todas las féminas se aglomeran a su alrededor.

-¡Ah hola Haneuma! –sonríe el pequeño

-¿Por qué esa expresión de tristeza? –

-porque aún no tengo suficiente dinero para comprar esas botas –explica señalando el par de zapatos en el exhibidor

-¿y para qué quieres comprar esas botas? –

-son para mi mamá, ella había estado ahorrando para comprárselas pero… -de repente la voz del pequeño se corta –pero yo soy muy torpe y rompí mis zapatos, y fue por eso que mamá tuvo que comprarme un par nuevo –solloza el rubio

Dino se agacha a la altura del infante y palmea su cabeza

-no llores potrillo, ¿cuánto te falta? –le dice el Cavallone

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Alessio te arrincona…

-¿qué es lo que quieres? –le preguntas molesta

-confiesa ahora, todavía estás a tiempo para que te perdone –te dice con una sonrisa venenosa

-¿confesar qué? –le interrogas extrañada

-devuelve el dinero que te has robado –te susurra

-¡Yo no he robado nada! –exclamas indignada mientras tratas de alejarte de él

Es entonces cuando ves entrar a tu pequeño con una caja de cartón en sus manos, tiene una enorme sonrisa, sabes que no debería de estar ahí.

-¡mamá, mamá, mira lo que te traje! –exclama muy contento, sin embargo tropieza y devela su contenido

Te quedas boquiabierta al contemplar que se trata de las botas que no habías podido comprarte

-con que no te has robado nada del negocio de mi madre, pero tu mocoso ha conseguido en un par de días comprarte un par de botas –dice Alessio tomándote de los hombros

-¡suelta a mi mamá! –trata de protegerte tu potrillo

-¿sabes el escándalo que se va a armar si mi madre se entera de esto? –

-no me importa porque yo no he robado nada –insistes tratando de librarte de su agarre

-debería de importarte, porque primero te llevarán a la comisaría y luego te quedarás ahí por un tiempo, mientras tanto a tu mocoso se lo llevarán a una casa hogar donde podría desparecer misteriosamente –te susurra al oído

Una ola de pánico invade tu cuerpo, sabes que no tienes a nadie con quien dejar a tu pequeño, pero no quieres ceder ante las insinuaciones de Alessio, lo has sabido desde que lo conociste pero jamás pensaste que cayera tan bajo.

-sabes ¿qué es lo que tienes que hacer no es verdad? –te amenaza

-¡que la dejes! –exclama enojado Fillipo y le muerde la pantorrilla

-¡Déjame en paz mocoso! –se queja Alessio y lo avienta al suelo

Aprovechas para soltarte de su agarre y te apresuras a comprobar el estado en el que se encuentra tu hijo.

-¿Te lastimaste cariño? ¿te duele algo? –

-Vuelve acá, no hemos terminado –te apresa Alessio del cabello

-suéltame, no te vas a salir con la tuya –le amenazas

-¿ah sí? ¿Quién va a ayudar a una madre soltera y a su bastardo? ¿eh? ¿quién? –se burla de ti al tiempo que te abofetea una vez

Justo cuando va a hacerlo por segunda vez, observas como su mano se queda quieta y alrededor de su muñeca tiene un látigo.

-¡Haneuma! –grita tu pequeño

-te equivocas imbécil, ella no es una madre soltera, yo soy Dino Cavallone, el padre de Fillipo y el esposo de Adrianne –escuchas una voz familiar

Pero no soportas demasiado, todo ha sido tan rápido que pierdes la conciencia…

-¿papá? –susurra ilusionado Fillipo sin dejar de abrazarte

0*0*0*0*0

Despiertas algo desorientada, descubres que estás en tu cama en la casa de huéspedes, la puerta se abre y muerdes tus labios al verlo ahí frente a ti, con su pequeño en brazos, es lo que habías estado esperando desde hace tanto tiempo, pero un escalofrío recorre tu cuerpo, ¿qué tal si Dino solo quiere llevarse a su hijo? ¿Qué tal si él no te ama? Las lágrimas brotan de tus ojos sin querer.

-¡Mamá! –te llama tu pequeño

-Musa –

El par de rubios se acerca a ti, sin embargo no puedes articular una sola palabra solo te recuestas una vez más en la cama.

-Potrillo, ¿por qué no vas a jugar con Romario?, mamá y papá tienen que platicar –dice Dino

Sientes un cosquilleo en el vientre cuando lo escuchas llamarte "mamá"

-de acuerdo papá –acepta tu adoración

-por aquí señorito –le dice tomándolo de la mano

Tan pronto como salen de la habitación Dino asegura la puerta, luego camina hacia la ventana, tratas de respirar profundo y de ser fuerte, el silencio es incómodo y abrumador, es doloroso, como mil dagas clavándose en tu pecho, observas su figura atenta, en esos años el rubio no había envejecido, había madurado, puedes verlo en su rostro, sabes que ya es un hombre, que ya tiene una vida hecha, que necesita un heredero, pero no necesariamente una esposa.

-perdóname –te susurra finalmente

-no quiero –le respondes no es su culpa pero aún así no quieres que se lleve a tu única alegría

-perdóname –te repite acercándose a ti

Das la vuelta en la cama y te cubres con las sábanas, no quieres mirar esos orbes castaños que tanto extrañas, que te hacen tan frágil, puedes sentir su peso hundir el colchón.

-por favor, musa, mi hermosa musa –te susurra abrazándote sobre la tela

Tu corazón palpita con fuerza, sin quererlo las lágrimas ruedan por tus mejillas

-no lo hagas por favor, te lo ruego –sollozas

-perdóname, si yo lo hubiera sabido, si yo… yo me habría casado contigo de inmediato –te susurra descubriéndote

Un gemido escapa de tus labios, no es lo que quieres oír, no… sí, no lo sabes con claridad, atrapa tu rostro entre sus manos, va limpiando cada una de tus lágrimas.

-ti amo mi musa, yo te amo –te confiesa antes de besarte

Tiemblas ante la caricia, es como la primera vez, ese estremecimiento que recorre tu cuerpo es el mismo, esa forma de robarte el aliento, sin hacer uso de razón le correspondes.

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-Señor Romario, ¿mis papás se quieren mucho verdad? –el pequeño rubio le interroga

-Llámeme Romario ¿por qué lo pregunta joven? –responde

-En el pueblo hay unos niños que decían que mi papá nos había abandonado a mí y a mi mamá, porque nadie querría a un niño tan torpe y descuidado como yo –explica Fillipo

-joven Fillipo, eso no es verdad, usted es el hijo que el jefe Dino había estado esperando y le puedo asegurar que el Boss ama a su madre, porque después de separarse de la señora Adrianne hace unos años no hubo día en el que no pensara en ella –le explica Romario

-¿en serio mi papá quería tener un hijo como yo, aún si soy torpe? –interroga algo inseguro

Romario simple y sencillamente ríe antes de revolver el cabello del infante

-joven Fillipo, conozco a su padre desde que era un jovencito y créame, usted es muy parecido a él, aquí entre nos su torpeza la heredo del jefe Dino –le explica con una sonrisa

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Lo miras a los ojos y te aferras a su cuerpo, sabes que es como si nunca se hubieran separado, estira su brazo hacia la cómoda, parece buscar algo, una expresión de sorpresa y preocupación aparece en su rostro.

-¿dónde? –susurra sentándose en la cama

No dices nada tan sólo lo observas atenta sus movimientos

-¿dónde está? –repite con un poco de pánico

Recuerdas entonces por qué adorabas su torpeza, es muy similar a la de tu "potrillo"; se pone de pie con apuro, sin embargo uno de sus pies se atora entre las sábanas y sin quererlo cae al suelo.

-Dino ¿estás bien? –le preguntas alargándole tu mano para que se levante.

Te toma de la mano, pero te hala con tanta fuerza que caes enredada entre las sábanas, de tal modo que quedas a horcajadas justo sobre él.

-Lo lamento –dices con un poco de pena

-perdóname a mí, yo siempre tan torpe –te sonríe

Suspiras antes de acariciar su rostro y besarlo con suavidad, puedes oírlo gemir en tu boca, pasas tus brazos alrededor de su cuello y él se hace hacia atrás un poco, de la nada separa su rostro del tuyo.

-¡Auch! –se queja y alza su mano derecha

-¿Te lastimé? –le interrogas preocupada

-¡Ah! ¡Pero aquí está! –celebra mostrando debajo de su mano justo en el suelo cierta alhaja

Te quedas boquiabierta, porque distingues del tipo de joya que se trata

-¿Dino? –le interrogas emocionada

-Mi musa, mi Adrianne, ¿te casarías conmigo? –te pide tomando tu mano izquierda y colocando en tu dedo el anillo en forma de corazón con cristales incrustados

Tus labios tiemblan y las lágrimas empiezan a correr por tus mejillas.

-Mi musa, no llores –te abraza Dino

-sí, sí, ¡sí! –susurras y correspondes su abrazo al tiempo que brincoteas sobre el rubio

Tu amado empieza a reír de alegría, hasta que de repente sientes algo cálido debajo de ti, te quedas quieta y miras a la cara a Dino, él se sonroja por completo…

-perdón es que… -trata de disculparse

-¿quieres hacerlo de nuevo? –le interrogas tímidamente…

Están unidos una vez más, pero de repente escuchan unos pasos, luego un tock tock en la puerta y una vocecita…

-papá, mamá, ¿no van a venir a comer conmigo? –

Ahogas un gemido ocultando tu rostro en el cuello de Dino y éste aprieta su mandíbula.

-No, aún no, mamá y papá aún tienen que terminar algunas cosas –susurra casi sin voz el rubio

Hay un silencio del otro lado de la puerta, ambos respiran pesadamente para no darle ningún indicio de lo que está sucediendo entre ustedes.

-entonces ¿mamá y papá le darán a Fillipo un hermanito? –dice de forma tan inocente tu potrillo que te sientes perversa en la situación en la que te encuentras

-ya veremos mi vida –le respondes en un susurro

-¡Romario! –llama tu querido –lleva a Fillipo a comer y arregla todo para que esta misma noche volvamos a la mansión –dice con voz ahogada

-¡entendido boss! –acata Romario y escuchan sus pasos desaparecer por el pasillo

Suspiran ligeramente aliviados, luego estallan en una carcajada picaresca, hasta que el jefe Cavallone te embiste con más fuerza…

-ya escuchaste a nuestro pequeño, quiere un hermanito y planeo cumplirle su deseo –te dice con cierta arrogancia tu prometido

-¿ah sí? –

-sí –te asegura recostándote en el suelo

Y no sé cómo vivir sin tu amor…

contigo quiero estar.


cof cof cof... ammm, xD Dino no pierde el tiempo... jjajajajjaa

y creo q aún no recuerda q Reborn lo espera :B bwuajajaj *risa de Xanxus* cof cof

etto... adivinen xD q mas va a pasar...

ah y Dino si lo notaron está muuuuy contento xD tanto q ya quiere otro hijo :B

nos leemos mañana en el final ;D