Capítulo 10: Despedida y El comienzo del Juego

Una semana había pasado después del beso que nos dimos con Kagome en el gimnasio, había tratado de evitar terminar con Ayame, no quería lastimarla, con Kagome ya ni nos mirábamos y me sentía más solo que nunca.

Y toda esa soledad y angustia me pasó la cuenta, y una extraña crisis se apoderó de mí, Mandándome al hospital, recibí la visita permanente de Ayame pero la notaba diferente, también recibí millones de llamadas de mi madre, y me costó demasiado convencerla de que no era necesario que viniera a casa, hace dos año que tengo la emancipación y también mis hermanos.

Solo estuve un par de días en el hospital y Ayame me había acompañado en todo momento, aunque estaba algo distante de mí, no quería hacerla sufrir, pero sin darme cuenta ya lo hacía.

Día domingo por la tarde y el día era un verdadero asco, nubes anunciando una pronta lluvia, silencio en las calles y mi estúpido corazón angustiado por Kagome.

-Estas jodido- dije mirándome al espejo, ojeras se marcaban dando cuenta de las noches de insomnio pensando y pensado.

Le gustaba a Kagome, pero eso no me hacía feliz, porque aun sintiendo eso, seguía con el idiota, a él lo amaba, no a mí, no sabía por qué rayos ella se había confundido así, pero me imaginaba que era solo un capricho.

Por otro lado, Ayame, la dulce y comprensiva Ayame, ella sí que me amaba, pero no quería seguir aumentando sus ilusiones y expectativas, pese a que ella fue la que quiso luchar, no podía hacerle ese daño, porque ya lo había intentado y no podía sentir nada más allá del cariño.

Me recosté en la cama, puse música suave, coldplay sería el encargado de hacerme olvidar por unos momentos toda la situación; lentamente cerré mis ojos al ritmo de las armoniosas notas de "shiver"

¡Irónico! La maldita canción decía tanto de mi situación, yo siempre estaría para ella, eso lo sabía perfectamente, jamás la dejaría a un lado, estaba tan jodidamente enamorado que no podría olvidarla, menos en aquel momento que ella me había besado y mostrado interés.

Me paré de la cama y salí decidido de la casa, a paso rápido, no tomé la molestia de avisar a mis hermanos, iba a casa de Ayame, le diría toda la verdad, toda.

Cuando entré en mi auto, sentí mi celular vibrar y me sorprendí al ver el nombre de Ayame.

-¿Ayame?

-Koga...necesito que vengas a mi casa ahora- dijo con voz triste- tengo que...hablar contigo.

-¿Estas bien? No te oyes bien- comenté y me sentí pésimo porque yo me dirigía justamente a su casa para aclarar todo.

-Solo ven...te espero- y colgó.

Ni siquiera supe como llegué a la casa de Ayame, puesto que mi cerebro estaba haciéndolo todo de forma mecánica, solo hasta que toqué el timbre de su casa y salió, reaccioné.

-Hola- saludó con la mirada baja- vamos a caminar.

Quise abrazarla, pero no me lo permitió; caminamos un rato hasta llegar a un parque cercano a su casa, no me atrevía a decirle nada, hasta que su suave voz me sacó de mis pensamientos.

-Koga...esto es difícil para mi- por primera vez desde que emprendimos esta caminata, me miró a los ojos- lo intenté- suspiró- de verdad lo intenté... Pero no puedo, Koga- tragué saliva.

-Ayame- susurré.

-Entiendo, Koga...de verdad- sus ojos comenzaban a humedecerse- yo sé lo que es amar así, sin ser correspondido- una lágrima recorrió su mejilla- te dejo, Koga, porque no me amas, y yo quise luchar, pero ya me doy por vencida, tengo amor propio y no estaré con alguien que piensa en otra... Que ama a otra- traté de acercarme pero me lo impidió poniendo una de sus manos en mi pecho, sus palabras me estaban destrozando, ella estaba sufriendo por mi culpa- además- continuó- sé que ella te ha buscado...Koga, yo sé que han ocurrido cosas entre ustedes.

No tenía palabras para desmentir nada, no quería hacerle esto a ella, pero no podía decirle la verdad de todas las cosas que habían ocurrido entre nosotros.

-Ayame...yo lo siento mucho- fue lo único que fui capaz de decir.

-Entiendo- dijo y miró hacia el suelo, ahora su rostro estaba empapado en lágrimas- esto es una despedida, yo no quiero ser tu amiga ni nada más, te pido que no me busques, no trates de compadecerme yo siempre fui derecha contigo y conmigo, adiós- dio media vuelta para irse, pero se detuvo- saldrás lastimado, Koga, probablemente más de lo que estas ahora, aun así espero que luches...lucha por ella- y se fue corriendo del lugar.

Ahí me quedé yo, viéndola partir, sintiéndome un verdadero canalla, Ayame siempre supo todo y yo fui un imbécil.

(...)

-¿Termino contigo? Eso no me lo esperaba- exclamó Yakotsu.

No quise contestarle nada, ya le había contado todo lo ocurrido y no quería hablar más, a pesar de todo, me dolía no estar con ella.

Pasaron las horas de aquel día lunes al fin terminaba, no vi a Ayame, no quise cruzarme en su camino, al menos no le causaría más daño. Me sentía tan mal de haberle hecho todo ese mal, todavía lo siento.

-Lucha.

Fue una de sus palabras, imposible luchar cuando Kagome es la que no quiere sentir nada por mí, ella no me correspondía porque a mi ella no era simple atracción, yo me enamoré de ella desde hace tanto tiempo.

Tanto tiempo.

Caminé a paso lento, esperando que la mayoría de los estudiantes se fueran, no quería llegar tan pronto a mi casa a pensar estupideces, al llegar quedé sorprendido al verla a ella ahí.

Kagome estaba apoyada en mi auto, en el estacionamiento ya no quedaba nadie en el lugar.

-¿Ocurre algo?- pregunté extrañado.

-Oí que tú y Ayame ya no están juntos- dijo con un tono indescifrable.

-No veo por dónde ese es tu problema- comenté haciéndola enojar un poco.

-Es cierto, no es mi problema- me acerqué a ella solo porque estaba en la puerta del conductor, me percaté que estaba nerviosa pues su rostro estaba ligeramente sonrojado.

-Kagome, deja de comportarte así- dije algo fastidiado- ¿Por qué estás aquí?

-Quería saber si le habías comentado algo a Ayame- respondió rápido, pero algo me decía que mentía.

-Es eso o ¿Querías confirmarlo?- me paré frente a ella, pero ella no levantó la mirada- bueno pues, sí es cierto, pero no le dije nada. Ella terminó conmigo- ahora ella levantó la vista.

-Oh, ya...ya veo...

-Déjate de idioteces, Kagome- la tomé por lo hombros- Ya basta.

-¡Suéltame! No entiendes nada- su mirada me transmitía tanto.

-Kagome- me acerqué a ella hasta quedar a solo centímetros de su boca- ahora estoy soltero, ya no le debo cuentas a nadie- me acerqué otro poco hasta sentir su suave respiración.

-Ko-koga- dijo poniendo una de sus manos en mi pecho en un débil intento de alejarme, lentamente le tomé su barbilla y la besé, esta vez yo la besé y ella correspondió.

Un beso eterno, llenó de tantas palabras no dichas, esta vez el beso fue tan diferente a las otras veces, yo trataba de decirle cuanto la amaba con ese beso, y ella solo me transmitía...¿Deseo?

Ella se abrazó de mi cuello e hizo más pasional el beso, más intenso, pero nos detuvimos.

-N-no quiero parar, Koga, no quiero- susurró en mis labios, con los ojos cerrados.

-Entonces no paremos- y la volví a besar. Un beso tras otro.

-Vámonos de aquí- volvió a decir.

-Te llevaré a casa- suspiré- después vemos que pasa.

-Koga quiero estar contigo, quiero que...- su mirada era determinada al igual que sus palabras- quiero...

-Sé lo que sientes- dije muy a mi pesar.

-No, no sabes, Koga quiero que me hagas el amor...

Deseo, eso era lo que ella sentía y nada más, si eso era lo que quería, eso tendría, asentí, pero antes le dije que no era el momento.

-Lo sé, pero es lo que quiero- y se abrazó a mi...- pero no dejaré a...- la silencie con un beso, no quería oír del idiota ese. Ella quería jugar.

Bien, que comience el juego, el maldito juego.

Hola!

Quiero agradecerles a todos sus comentarios, me hace tan feliz, aún no sé cómo usar este sitio tan bien como quisiera, pero de a poco, además que tampoco cuento con todo el tiempo que quisiera porque estoy en mi último semestre de carrera, así que estoy haciendo mi tesis de pregrado, mi práctica profesional y bla bla bla, cosas aburridas que me tienen sin tiempo, les cuento que hasta este capítulo esta en wattpad por lo que tal vez demore un poco en actualizar, tal vez una vez a la semana.

Con respecto a la historia, no odien a Kagome, todo esto es complicado y no quiero adelantar nada, pero el prólogo es claro, Koga no se encuentra en un buen lugar y ya se descubrirá todos los acontecimientos que lo llevaron ahí.

Sin más ¡Gracias por leer!